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enero 15, 2025

EL DIOS DE LAS SEGUNDAS OPORTUNIDADES.

 


Prologo al libro : El Dios de las Segundas Oportunidades.

Por Jonathan Domínguez.

Es un privilegio y un profundo honor escribir el prólogo de “ El Dios de las Segundas Oportunidades”. Su autor , mi padre, ha dedicado su vida al servicio de Dios como pastor bautista, guiando a otros con amor, humildad y una fe inquebrantable.

Hace apenas unos meses, nuestra familia vivió una de las pruebas más desafiantes de nuestras vidas: mi padre estuvo al borde de la muerte debido al cáncer. Fue un tiempo de incertidumbre, pero también un momento donde el poder de Dios se manifestó de manera extraordinaria. Las oraciones de miles de hermanos en todo el mundo se unieron, clamando por su sanidad. En respuesta, Dios obró un milagro, demostrando que Su gracia y Su poder son infinitos.



La fe de mi padre fue premiada. Hoy, con una segunda oportunidad de vida, ha decidido aprovechar cada día para continuar sirviendo al Señor y alentarnos a todos a hacer lo mismo. Él, quien se describe a sí mismo como “ un viejo amigo de Jesucristo”, nos hace un llamado en este libro a reconocer las oportunidades que Dios nos da para servirle, obedecerle y vivir con propósito.

“El Dios de las Segundas Oportunidades” no es solo un testimonio personal de restauración y esperanza; es también un mensaje poderoso a través de la historia de algunos personajes bíblicos que nos recuerda que no importa cuán oscura parezca nuestra situación . Dios puede transformar nuestras vidas y darnos nuevos comienzos.

Te invito a leer estas páginas con un corazón abierto y receptivo. Que este libro sea una fuente de inspiración y una guía para encontrar , como mi padre, la gracia y el propósito en las oportunidades que Dios nos concede.

Con profunda gratitud y admiración,

Jonathan Domínguez

Nota del Editor del Blog: Ustedes ya pueden adquirir este y los otros libros del pastor Nilo D Domínguez publicados en Amazon , haciendo CLIC AQUÍ

mayo 01, 2024

Una oración especial en ocasión del 16 Aniversario de la Iglesia Bautista Nuevos Horizontes.

 Amante Padre Celestial, asistidos por la Fe en Ti, reconociendo el sacrificio de tu hijo en la Cruz y recabando la presencia del Espíritu Santo; elevamos esta oración a Ti en medio de esta congregación que hoy se goza mostrando 16 años de servicios, exaltando tu gloria y proclamando el Evangelio.
Está tu congregación aquí, la de aquellos que compartimos una común Fe; de las familias presentes y de tus siervos que han dedicado buena parte de sus vidas al servicio de esta iglesia, Oramos…,
Pidiéndote que tú nos mantenga en la necesaria perseverancia en la Fe y en la firmeza de esta, como para que nadie se desvíe y sean tenidos en cuenta entre aquellos de los cuales Cristo dijo que no perdería ni siquiera uno.  (Juan 17:vv. 11, 23; ver 10:28).
En medio de tantos escenarios perjudiciales,  obstáculos infranqueables, lastimados y cansados muchas veces; dadnos el gozo pleno, constante, compartido; y estemos siempre pensando solo en Ti (Juan 17:13; ver Sal 16:11; 21:6).
Protege, Señor, esta tu congregación de fieles contra los desgarros del mundo, los pecados y las dedicaciones del maligno; cosas todas que buscan descarriar a tus ovejas  (Juan 17:15).
Santifícanos en tu verdad y permite que tu iglesia viva en santidad y sea conformada a la imagen de Cristo por la obra del Espíritu Santo (v. 17).


Danos la fortaleza necesaria para que  tu iglesia testifique de la gloria de Dios revelada en el Evangelio de Jesucristo (v.18).
Hazte, Señor de la fraternidad en Tu iglesia  basada en la verdad y por una unidad palpable entre los miembros  (vv. 11, 21-23).
Permite que tengamos unidad en medio de la diversidad, no de la que hoy habla el mundo, sino de la enriquecedora diversidad de caracteres, amándonos los unos a los otros y compartiendo algo tan importante como la Fe del Evangelio vivo.
En esta tu iglesia, permite que hacer discípulos sea visto como algo habitual en la vida cristiana; qué los  que enseñan  utilicen las Escrituras para entrenar a otros miembros de cara a la obra del ministerio y que  el estudio del Evangelio les enriquezca como para que puedan guiarse y protegerse los unos a los otros.
Que la predicación de la Palabra de Dios sea cuidadosamente bíblica y esté inspirada del Espíritu Santo.
Que lleguen nuestras oraciones a Ti Señor, para que nuestro pueblo crezca en amor a Ti…, o Dios, y al prójimo. Y pedimos a Nuestro Señor Jesucristo, para que interceda ante Ti por los corazones agraviados, por los enfermos y por lo que viven en pobreza.
Pedimos para tu Iglesia de congregados, que tengan un conocimiento más profundo de Ti y que estén seguros de su identificación como hijos del Dios de Amor y que vivamos  en rectitud.
Concede o Señor a nuestra congregación: Amor y sabiduría espiritual. Para que podamos descansar y confiar en el poder santificador del Espíritu. Para que podamos crecer en Fe, Santidad y Amor a la imagen del que entregó su vida en la Cruz.
Todo esto es dicho en el nombre de Nuestro Señor y Salvador…, Amén
Oración compartida en la Celebración del 16 Aniversario de la Iglesia Bautista Nuevos Horizontes el día 28 de abril del 2024

Eloy A González [abril 28, 2024] 


marzo 29, 2024

Barrabas, el terrorista exculpado y liberado a pedido del pueblo.

 En el relato de la crucifixión hay tres personajes negativos que coinciden con los hechos de los Evangelios. No cabe el argumento de que estaban “en el lugar equivocado y en el momento equivocado”. Estos personajes son Barrabás y, según la mención en los evangelios apócrifos, Dimas  el buen ladrón y Gestas el mal ladrón. El primero  fue crucificado a la derecha de Jesús, mientras que el otro  a la izquierda.

Cuando le fue propuesta la liberación de Jesucristo o de Barrabás a la turba enardecida, optaron por aplicar el castigo más severo a Jesucristo. En su obra “Jesús de Nazaret”, el papa Benedicto XVI explicaba que el bandido no era ningún patán anónimo, sino un destacado combatiente de la resistencia en contra del imperio Romano y "una figura mesiánica": "La elección entre Jesús y Barrabás no es casual: dos figuras mesiánicas, dos formas de mesianismo frente a frente. Ello resulta más evidente si consideramos que “Bar ‘Abbas” significa hijo del padre: una denominación típicamente mesiánica".

Barrabás sería, por estos tiempos, un agitador político, violento y cruel, que calificaría como un terrorista. Pero el hijo del Padre que está en los cielos no lo era.

Barabbas, 1886-1894. James Tissot (Nantes, France, 1836–1902, Chenecey - Buillon, France).  Opaque watercolor over graphite on gray wove paper, Image: 3 3/4 x 3 3/4 in. (9.5 x 9.5 cm). Brooklyn Museum.

Es decir, que al mismo Barrabás le era ineludible el término de bandido o lestés (en griego). Flavio Josefo aporta la solución. En La Guerra de los Judíos, cuenta que a mediados del siglo I la palabra lestés (que las Biblias traducen por “bandido”) había adquirido un nuevo significado. Dice Josefo: “Una nueva especie de bandidos surgió en Jerusalén: “los sicarios”. O sea que, al escribirse los Evangelios, el término lestés no se refería a cualquier bandido sino a los judíos sublevados contra Roma.

Según los Evangelios, Jesús fue condenado a muerte por subversivo político (Mc 15,2), rebelde (Lc 23,2) y agitador social (Lc 23,5). Eso no significa que lo fuera, pero sí que las autoridades romanas lo consideraron como tal. El hecho de que sobre su cabeza pusieran un cartel con el motivo de su condena: “El Rey de los judíos” (Mc 15,26), confirma que la causa de su sentencia fue política y no religiosa.

La crucifixión era un castigo que los romanos aplicaban únicamente a los rebeldes políticos, a los revolucionarios sociales, y a los subversivos. Sabemos que, durante los años que Roma dominó Judea, solo fueron crucificados sediciosos o simpatizantes de ellos. Jamás ningún ladrón. Probablemente, Barrabas, junto a los “otros dos”, y Jesús, serían crucificados por la misma causa. Jesús fue situado en el medio.

Solo que Barrabas fue exculpado y liberado a pedido del pueblo.

Queda por aclarar quienes fueron “los otros dos”.

Eloy A González [marzo 29, 2024]


diciembre 02, 2016

La muerte del muy beatifico y perverso hacedor de revoluciones.

Resulta que el dictador cubano ha muerto. Esta es la noticia y con ella  la confusión dentro y fuera de isla, que como isla al fin, está a merced de la maldita circunstancia del agua por todas partes[i]; es la confusión es el terror,  el algo más que no alcanzo a entender porque se habla de purificación colectiva y la palaba  me estremece. Nos sorprende a todos, la muerte del dictador nos lanza sin quererlo en esa eterna miseria que es el acto de recordar  y desnudar toda muestra vida, la que alcanzó y aun alcanza el tirano. El mismo que fue por tanto tiempo pueblo nación e historia, la de cada uno, y esto sin que no los propusiéramos. Todos con el rencoroso trabajo de recordar. Me niego a recordar, me niego a hacerlo parte de mi vida, me lo arranco si es que puedo de este corazón traspasado, exiliado y noble.
Todo un pueblo puede morir de historia, de engaños  y desesperanzas. Podemos asomarnos al  desconcierto ante la muerte esperada y real del tirano,  la celebración y el enojo. Pero no podemos dejar a un lado la cruel realidad de ser parte de un pueblo que se hace y se deshace, como nosotros mismos.
Cuando los impíos perecen hay fiesta[ii], como  ha ocurrido con el deceso de aquel al que le entregamos nuestra conciencia colectiva. Hay celebración e inquina, abundante adjetivación y obvia especulación de legado y sombras. Del muerto hoy dicen que fue desde un líder luminoso hasta una cucaracha, porque no faltan ditirambos y descalificaciones, estas últimas para  muchos bien merecidas.
También hay alabanzas, esas inclusos que vienen de los hijos de Dios que siempre buscan palabras para elevar, sin proponérselos, a los impíos a los altares. Hay la intención de encomendar  al finado a Jesucristo a ver que puede hacer. Difícil prodigar este cuidado a alguien que, victorioso y entrando a La Habana como re edición de la entrada a Jerusalén, con una población exultante que ya le había prodigado todos los honores en prolongado viaje desde el origen del país a la capital; se hacia dios hacedor y ejecutante del poder. Decimos difícil porque al llegar al poder, o hacerse de el, no faltaron voces que consideraron al autocrata cubano en los tempranos años de la revolución como  “un instrumento en las manos de Dios para el establecimiento de su reino entre los hombres”. Solo que escogió a nuestra isla toda en peso y necesito de casi seis décadas para dejarla. Dejando un legatus, como ahora dicen tantos, para que su reino se consolide y de qué forma.
Cuando el autocrata cubano llegó a la Habana (1959) nunca le faltaron lisonjas, pero esto de que era un instrumento en las manos de Dios, el todopoderoso, nos ponía a todo los cubanos en condiciones muy desfavorables, si no lo aceptábamos pues era como desafiar a Dios. Del muerto, en su momento se dijo: “…., está logrando en Cuba hoy –y que fecundará toda la América Latina– es precisamente aquello que Dios quiere para estos pueblos olvidados: una oportunidad nueva para vivir decentemente y con dignidad. Un Dios de amor –de un amor sin fronteras, como es el Dios de los cristianos– no puede desear menos que eso para sus hijos. Pero él requiere de “instrumentos” de “siervos”, para la realización de tan sublime tarea[1]. De que nos convirtió en instrumentos y en siervos no cabe la más mínima duda.
Astuto, manipulador y amigo de la noche, el déspota, viejo y probablemente enfermo.., como preocupado, invito, tal vez sorprendido por lóbregas reflexiones escatológicas, a un grupo de teólogos de visita en La Habana. No sabemos si lo escatológico sea en el sentido teologal o excrementicio, pues ambas definiciones se tocan. Fue entonces que el ladino personaje, inclinado sin duda a la  vaciladera y el despropósito, les pregunto a los teólogos ¿cómo entendían el Libro de las Revelaciones o Apocalipsis? También les preguntó sobre los derechos humanos, -siempre preocupado el autócrata sobre ellos-, y sobre la destrucción del medio, esto, quien dio cuenta de buena parte de la isla destruyéndola.
El teólogo allí presente pudo presentarle una síntesis de lo que significa el Libro de las Revelaciones al absolutista. Pero este como era usual, trajo a colación su ego desmedido y su inclinación por el choteo para asegurar que los jesuitas le habían enseñado mal, esta, la palabra revelada. En la tardía pero animada tertulia beatífica y a la altura de tan elevados conceptos del amor de Dios, la Fe, la vida y la justicia; conceptos que para el dictador tienen  significados muy especiales como parece…, es entonces que  el cierre le tocaba al taimado contertulio que dijo:”…. la fe es un asunto personal que tiene que nacer de la conciencia de cada persona. Pero el ateísmo no debe ser una bandera[2]. Esto dicho por el canallesco personaje que tanto pisoteó la libertad de conciencia e hizo del ateísmo una de sus banderas en la ya malograda revolución.
Hombre así, líder por antonomasia, venerado por tantos y merecedor de  consideración en tanto que es guía de muchos; excelencia de elevados propósitos y motivador de ideas y cometidos políticos de tantos. Habiendo incluso consideraciones de elevada mística en el personaje, atribuido por igual de creyentes en un Dios e incrédulos comedidos; es que me asalta la duda si debamos elevar a los altares al desalmado o dejarlo entre los mortales aun muerto.
¿Que como son los negocios del déspota con Dios ahora que ha muerto? es una pregunta que asalta a un prelado quien dedicado a temas tan complejos como el demonio, el exorcismo, la posesión y el infierno, se encarga de analizar lo que significa la muerte de tan infausto dictador y su andar de ignominias; y dice bien que “porque el juicio será sin misericordia para el que no ha mostrado misericordia (Santiago 2, 13).
Dice el prelado, quien en su certero y elegiaco artículo parece exorcizar al demonio que fue, “que al perniciosos líder Dios le dio 90 años a su alma para cambiar, para entender, para pedir perdón” y no lo hizo. Él que hizo un infierno de la vida de muchos, si ha entrado en el infierno, ahora sufre con los ojos abiertos. Él que siempre tuvo los ojos de su conciencia cerrados ahora ve. En el infierno o en las espantosas moradas de la purificación destinadas a monstruos como él, ahora ve, sufriendo... pero, por fin, ve. [3]
Acusado por algunos de haber condenado al muerto al infierno, el sacerdote tiene que volver a esgrimir argumentos que tratan de poner en contexto sus palabras; parece que a la progresía no le gusto que su héroe de mil batallas fuera situado a un paso del infierno. En un segundo artículo el autor bien dice:
Jamás he afirmado que esté en el infierno. Ni lo he dicho ni lo he escrito ni lo pienso. Sólo digo que, después de toda una vida repleta de acciones gravísimas, acciones que llevan a la condenación eterna, sin que nos conste su arrepentimiento en ningún momento de su larga vejez, ha afrontado el juicio inapelable y riguroso de Dios.
Como algunos se preguntan dónde está el difundo que más que su cuerpo ya en cenizas ahora va en andas por toda la isla en un acto de constricción de una nación en vilo. El exorcista, que debe ser, señala lo siguiente:
¿Dónde está ahora? Os lo voy a decir, porque os aseguro que lo sé: o está en el lugar donde hará penitencia y no saldrá hasta pagar incluso la última pequeña moneda (Lucas 12, 59), o está en el lugar donde ya no tiene que hacer ninguna penitencia, porque la sangre de Cristo no fue derramada por él y su nombre no se encontró en el Libro de la Vida.[4]
Para completar la traída relación entre lo religioso y el eximio difunto; viene a cuenta la afirmación de que este era la encarnación del espíritu del anticristo. Bueno no el anticristo sino algunos de los muchos anticristos que el autor del Libro de las Revelaciones aseguran que aparecerán en la última hora. [iii]
Una opinión da cuenta y afirma que gracias a Dios se murió y que hay “un anticristo menos”. Agrega:
Lo cierto es que con la muerte…., desaparece otro de los anticristos de turno, y con este hecho comienza a desaparecer su influjo maldito sobre nuestra sufrida isla. Tiempos de luz, libertad y prosperidad terminarán por imponerse a las densas tinieblas que con estos delincuentes en el poder tuvimos que sufrir por demasiadas décadas ya, con el valor añadido de extender los tentáculos de nuestra maldición sobre otras tierras….,”[5]
Esta rara deidad, tirano de enlodadas banderas, se nos hizo realidad prolongada en nuestra nación y en nuestras vidas. Como costra maloliente está apegada a nuestras conciencias y será muy difícil quitarnos esta  maléfica impronta. El perverso personaje se nos metía debajo de la piel; su influencia y desgobierno  fue una dedicación perniciosa de la nación toda.
Pero no hay razón para tanta  demonización, ni hay razón para que una nación toda eche mano a la culpabilidad y la flagelación. El tirano ha muerto, algo que era esperado; lo que aumenta las expectativas es el confuso panorama de una nación, aparentemente desecha en un  impreciso  escenario internacional;  que viéndose visitada por la muerte del líder , se aferra a una persistencia construida por el más prolongado oprobio; como nunca se ha visto en una nación moderna.
Hace una década cuando la noticia falsa de la muerte del tirano sorprendió a todos escribí lo siguiente…, ahora  cada palabra adquiere validez y actualidad:
Para los que piensas que la muerte del sátrapa promoverá cambios en Cuba, les digo que se equivocan. Los mensajes son claros y no hay contradicción en ellos. Ya se ha producido un proceso de sucesión ordenada, la continuidad de la dictadura y la ideología que le sirve de sustento está garantizada. Los principales funcionarios del régimen lo han declarado: hay y habrá continuidad, no transición. Las libertades que nos merecemos los cubanos, una vez más, han sido aplazadas.[6]
Todos miran el momento de elevados vuelos, ventilando ideas, análisis, llamamientos y esperanzas. Limitémonos al buen hacer de enterrar al tirano de una vez; olvido sanador resuelto y exorcizar el entramado social de la isla y del exilio. Comenzar por enterrar en todo el sentido del término el déspota que fue, des construir la revolución hasta que de ella solo queden las obligadas referencias en los tratados de historia. Para todos los cubanos, siempre que sea posible; superar la desesperanza y el abandono y caminar por los nobles senderos del combate y el consuelo.
No, no habrá el propósito de una tierra nueva y un nuevo cielo…, solo una patria digna donde podamos andar con entereza.
©


[1] Cepeda, R. (2014, August 29). Fidel Castro y el Reino de Dios. Retrieved November 30, 2016, from http://religionrevolucion.blogspot.com/2014/08/fidel-castro-y-el-reino-de-dios.html Bohemia, año 52, no. 29, La Habana, 17 de julio de 1960.
[2] Stam, J. (2016, November 26). La noche que ensené el Apocalipsis a Fidel Castro. Retrieved November 30, 2016, from http://protestantedigital.com/sociedad/40867/La_noche_que_a_Fidel_Castro_le_predicaron_el_Evangelio La noche que ensené el Apocalipsis a Fidel Castro, 2002
[3] Fortea, J. A. (2016, November 28). Elegía a Fidel Castro (I parte): Salve, thane de Cadwor. Retrieved November 30, 2016, from http://blogdelpadrefortea.blogspot.com/2016/11/elegia-fidel-castro.html
[4] Fortea, J. A. (2016, November 29). Elegía a Fidel Castro (II parte): Cuando el Destino nos alcance. Retrieved November 30, 2016, from http://blogdelpadrefortea.blogspot.com/2016/11/elegia-fidel-castro-ii-parte-cuando-el.html
[5] Lleonart, M. F., Pbro. (2016, November 27). ¡Gracias a Dios se murió Fidel Castro! ¡Un anticristo menos! Retrieved November 30, 2016, from http://cubanoconfesante.com/gracias-a-dios-se-murio-fidel-castro-un-anticristo-menos/
 [6] Gonzalez, E. A. (2006). A la Patria de una vez. Retrieved November 29, 2016, from http://www.cubademocraciayvida.org/web/print.asp?artID=3942



[i] La Isla en peso. Virgilio Piñera (1912- †1979)
[ii] En el bien de los justos la ciudad se alegra; más cuando los impíos perecen hay fiesta. Proverbios 11:10
[iii] Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo. 1 Juan 2:18













noviembre 27, 2016

¿Puede la oración de intercesión arriesgaba de la Iglesia cambiar el curso de Cuba como nación?

Las reflexiones y declaración que a continuación comparte este Blog con sus lectores abordan el tema de la oración de intercesión dirigida a Dios con la finalidad de cambiar el curso de una nación dada. Se refiere en específico al pueblo cubano y a la nación que es Cuba. Esta declaración, escrita el día 24 d noviembre,  la recibimos por correo electrónico ayer; apenas a unas horas del deceso del dictador Fidel Castro Ruz. Por su interés y actualidad la incluimos en el Blog y considerando su extensión aparecerá en dos partes.
¿Puede la Intercesión oración osada de la Iglesia cambiar el curso de una nación? Primera Parte.
¡Lo que Dios puede hacer cuando Su Iglesia se Une!
En estos días he sentido una tremenda inconformidad al contemplar algunos asuntos de Cuba y su situación político social. Lo que me ha hecho escribir en nombre de muchos a los cuales he consultado (…).
Y mi pregunta a los lectores ¿tiene algún valor que la Iglesia se involucre en la Intercesión a Dios para que el destino de su nación cambie?
En Cuba durante la mitad de la última centuria, la Iglesia ha asumido como tres posiciones: unos se han aislado completamente de la vida social, como si vivieran divorciados de la realidad; otros, se han plegado a los que han gobernado, aplaudiéndole todo silenciosamente, para obtener sus migajas y agradarles como focas amaestradas; y los muy poquitos, los que han tomado la posición que Dios demanda, reclamando por la tierra que viven, y cómo esta es ultrajada.
Sería muy duro afirmar que los destinos de las naciones están en poder de la Iglesia. ¡Sí, sé que es demasiado fuerte esta afirmación casi al inicio del escrito!
Pero vamos a un cortico viaje por la Biblia:
Lo que Dios le comunica a Salomón es didáctico, y nos sirve de advertencia: “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra” (2 Crónicas 7:14).
Directamente se nota que Dios dice que si la Iglesia (su pueblo) hace estas cuatro acciones; Él entonces va a hacer otras tres.
Dios “oirá”, “perdonará”, y la última es muy evidente: “sanaré su tierra”. Entonces por inferencia vemos que si la tierra del lugar donde se vive, está bajo enfermedad, desgracias, muerte, esclavitud, pobreza y falta de libertad, ¡es una tierra enferma!
Es responsabilidad de la Iglesia del Señor asumir su rol. No son los adúlteros, drogadictos, y maldicientes los que tienen que asumir responsabilidad, sino la Iglesia, el pueblo sobre el cual el Nombre de Jesucristo es invocado. Como afirma el autor Derek Prince “Si nuestra tierra no es sanada, es porque no hemos hecho lo que Dios ha mandado”.
En el Nuevo Testamento Jesús dijo que “(…) somos sal y luz (…)” (Mateo 5:13-14). La sal da sabor, sentido a la vida, y además que preserva (evita la corrupción). Y la luz es claridad en medio de la oscuridad, ¡la oscuridad solo está de fiesta cuando la luz no se hace presente!
Entre las cuatro iniciativas del pueblo de Dios: humillarse, orar, buscar, y “convertirse de sus malos caminos”, esta última es vital. No son los alcohólicos, o los brujos, los que tendrán que tomar la iniciativa de cambiar, la prioridad de la transformación es dentro del seno de la Iglesia. La línea de la teología desvirtuada ha enseñado, que “si los inconversos y pecadores se arrepienten, Dios trae un cambio”, pero la directriz de Dios es: “si mi pueblo se convierte o cambia de concepción, entonces, y solo entonces, yo traigo un avivamiento o una transformación a la tierra con todas sus libertades”.
Es importante ver la última cláusula 7:14 del texto descrito, de lo que Dios hará: “perdonaré sus pecados”. ¿Los pecados de quién?, ¡de los ladrones, los maledicentes, o ateos comunistas!, ¡no, los pecados de la Iglesia!
En una de sus cartas el apóstol Pablo escribe: “Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2:1-4).
Lo primero es que se debe de empezar por la oración, por eso dice “ante todo”. ¡Esa es la bujía del cambio social! ¿Para qué se debe de orar por los gobernantes desde los que están arriba hasta la base? Sencillamente para que tengamos buenos gobiernos; o dicho como el texto: “para que la gente viva “quieta y reposadamente”. Dios quiere que los hombres le conozcan, y sean salvos. Lo que nos está diciendo es que cuando un país está en paz y hay libertades de los derechos humanos dados a todos los hombres por el Creador, entonces el Evangelio de Jesucristo tiene más probabilidades de llegar a la nación.
Es mil veces voluntad de Dios que los países sean gobernados por buenos gobiernos, y responsabiliza a la Iglesia por esto, (Proverbios 29:2). Para Dios “buenos gobiernos”, son aquellos que dan libertad a sus ciudadanos de explotar su potencial, respetar sus derechos y permitirles trabajar para ser prosperados en todos los sentidos; Dios es el primero que desea que seamos prosperados (3 Juan 2).
¿Y por qué la Iglesia es responsable? Porque la Iglesia es el único ejército que puede combatir sin armas físicas o materiales, a la verdadera causa de las desgracias.
¿Cómo es eso? Bueno, si somos sinceros, lo leemos en Efesios 6:12, “no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra (…)”. Y, da una lista de entidades espirituales del reino de oscuridad. El diablo está organizado jerárquicamente desde los demonios hasta los principados, y otras entidades “en las regiones celestes”.
Lo que significa es, que sobre cada nación (por encima del gobierno humano), hay un gobernador en los aires, así mismo en las subregiones hasta llegar a las ciudades y barrios (…). La Biblia también le llama a estos “espíritus territoriales”, “el hombre fuerte” (Mateo 12:29), Jesús aquí afirmó que “el hombre fuerte” hace lo que le da la gana sobre la vida social si la Iglesia no lo ata.
Hay tres cielos, pero es al intermedio, el que la Biblia le llama “las regiones celestes” donde está el cuartel general del reino de maldad y sus elementos malignos que ejercen dominio sobre la tierra. Esto lo vemos mejor reflejado en Daniel capítulo 10, donde este hombre intercede (pide) a Dios para que intervenga en la trágica situación terrestre en su tiempo “(…) el conflicto era grande (…)”.
Desde el primer día de los 21 que Daniel comenzó, Dios lo escuchó, pero no así la respuesta. Esta llega por medio de un ser espiritual (ángel), que a la vez tuvo que ser ayudado por otro de mayor rango, pues se le opusieron seres espirituales malignos en los aires (“el príncipe del reino de Persia se me opuso”) (10:13).
La enseñanza es, que los gobernantes terrestres son un reflejo de los que hay en los aires. La oración de un hijo de Dios puesto en el lugar correcto fue capaz de movilizar el cielo para que Dios respondiera y trajera un cambio, quebrando lo que había maligno en la atmósfera del segundo cielo.
En toda la Biblia, Dios solo busca dos tipos de personas: intercesores (Ezequiel 22:30) y adoradores (Juan 4:24). Los que Dios busca deben de tener carácter, pasión, valor, y propósito de pelear en fe por su nación.
Les cito: “La Iglesia por medio de su resurrección y ascensión con Cristo, ya está legalmente en el trono. Por medio del uso de sus armas de la oración y la fe en el presente, tiene el equilibrio de fuerzas en los asuntos mundiales. A pesar de toda su lamentable debilidad, sus espantosos fracasos y sus defectos inexcusables, la Iglesia es la fuerza más poderosa para la civilización y la iluminación de la conciencia social en el mundo de hoy. La única potencia que está contrarrestando el dominio total de satanás sobre los asuntos humanos es la Iglesia del Dios vivo. Si no hubiera oposición a satanás, si no estuviera restringido por las oraciones que el Espíritu Santo inspira, y por las vidas santas del pueblo de Dios, ¡los pilares del firmamento serían la corrupción y los cimientos de la tierra estarían puestos en la inmundicia! Cristo derrotó y destruyó a satanás legalmente. Su victoria sobre satanás es puesta a cuenta de la Iglesia. Orar no es pedir a Dios que haga algo que él no está deseoso de hacer. Orar es hacer prevalecer la victoria de Cristo sobre satanás” (Destinado para el Trono: Pablo E. Billheimer, pp. 14-15).
Entonces, cómo tratamos de aplicar lo expuesto relacionado con Cuba, la nación de nuestra asignación:
1.       Ya lo he dicho en el libro de mi autoría “En el Ojo del Huracán”: “La maldición nunca viene sin causa” (Proverbios 26.2). Las diferentes generaciones de cubanos que vivieron en esta, tierra por sus pecados, dieron lugar a que en el último medio siglo se cosechara un gobierno totalmente anti humano y anti Dios.
2.      La razón de ser de los sistemas comunistas, siempre ha sido contra Dios (ateos de raíz), y jamás podrán gobernar bien. En cada país donde se ha instaurado esta religión (el comunismo no es un partido, es una religión, y de las más peligrosas) se han ensañado de manera visceral contra la iglesia y los creyentes. Cito a un apasionado escritor y evangelista de temas de avivamientos, el canadiense, Oswald J. Smitch, dejó sentado en su primera edición en 1950: “El comunismo es el arma más diabólica preparada por el ingenio satánico. Se ha extendido con mayor rapidez que cualquier otro “ismo” y ataca al cristianismo en cualquier país (…)” (Pasión por las Almas p. 93. Editorial Clie). 
3.      Si la Iglesia intercede, entonces “el principado nacional de comunismo en los aires” es desplazado y llevado sobrenaturalmente a la mínima expresión y tiene que huir.
4.      Por medio de la intercesión de la Iglesia, los cielos de Cuba se acabarán de abrir, y entonces será reflejado en lo físico con una condición social muy diferente a la que hemos vivido. ¡Desde hace 68 años (1948 elección de Carlos Prío Socarras, pues Fulgencio en 1952 dio un golpe de Estado) en Cuba no hay elecciones democráticas!
5.      Ningún gobierno humano puede gobernar sin el sostén de lo sobrenatural, se ha visto en la historia de los babilónicos, asirios, medos-persas, griegos, romanos, Hitler,… Duvalier, sino se conectan con Dios o con las tinieblas. Por lo que hay que cortar todo pacto y renovación de estos. Se sabe del nexo directo de los gobernantes cubanos desde los mismos inicios con el ocultismo, brujería y hechicería en África, Haití y otros lugares; por eso siempre han hecho tanto énfasis a las ofrendas florales, aniversarios, festejo a los muertos (mártires), etc. Estos son pactos que los fortalecen.
6.      La solución del pueblo cubano no vendrá de Miami, Madrid o el Vaticano, la solución de Cuba viene de Dios, y está en manos de la Iglesia ponerse en la brecha a interceder desde sus trincheras espirituales. Como dijo la reina escocesa María de Guisa: “¡Temo más a Juan Knox cuando se arrodilla que a un ejército, porque cuando él ora, los cielos son conmovidos!”.
7.      La ideología comunista anti Dios no se cae con armas físicas, fusiles, cohetes, violencia, guerras físicas, (miren a la antigua URSS, y demás países del tristemente Bloque Socialista), se derrumbaron con la más poderosa armas espirituales que se conocen, ¡la oración de la iglesia!, no por gusto desde 1959 el gobierno tuvo a la iglesia como su principal enemigo a aniquilar y borrar del suelo patrio. No por casualidad Lenin, Stalin, (…) enviaron millones a los campos de concentración de Siberia a morir; de similar manera fue en Albania, Rumanía, Yugoslavia, Alemania, Hungría, y cuantos países instauraron la ideología Marxista Leninista (…). No se pueden olvidar de Cuba los campos de concentración de la UMAP; en África los dictadores marxistas leninistas Mengistu Haile Mariam, y Mozambique, Zamora Machel, al llegar al poder decretaron “guerra a muerte contra las iglesias”. La historia se repite hoy en Corea del Norte y la China roja, donde los verdaderos cristianos tienen que reunirse escondidos. ¡¡¡Por favor estimado lector deje el infantilismo evangélico y abra sus ojos al mundo espiritual real!!!
8.      Si hay un sistema que no admite reformas es el comunismo. Pues si lo tratas de mejorar se destruye, y fue lo que pasó en Rusia; ¡aunque sabemos que Dios en su sabiduría usó la intercesión de la iglesia para demoler este antinatural aparato siniestro!
Continuara…….
Declaración de la Red de Iglesias Apostólicas de Cuba “Fuego y Dinámica”. Camagüey, Noviembre 24, 2016

junio 05, 2014

Ante la iglesia se erige una estatua, una estatua espiritual que simboliza la rebeldía y desprecio hacia Dios y la corona de su creación: el ser humano.

Adorar a la estatua espiritual (II)
“Y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado”, sentenció Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo en su epístola. Varios siglos han pasado, en los que al parecer, parte de la iglesia de Jesucristo ha olvidado que Su Señor, Salvador y Redentor, es el mismo ayer, hoy y por los siglos, la llamada Dispensación de la Gracia ha contribuido de cierta manera a que olvidemos la inflexibilidad de la naturaleza divina en cuanto al pecado y la inmutabilidad de Dios. 
Al escribir Santiago su epístola a las doce tribus que estaban en la dispersión –entiéndase el pueblo de Dios-, le escribía a una iglesia que al parecer se estaba destruyendo al estar bajo presión, razón por la cual se fraccionaba en disputas ociosas. Es en este contexto, donde se destaca lo imperecedero de esta epístola y su preponderancia para la iglesia actual, donde el pecado ejerce, cada día, más presión sobre el mundo y, este a su vez sobre la iglesia por lo que resulta ineludible que como hijos de Dios y herederos demos el pecho a dicha presión y no nos deshonremos con el mundo. 
Nabucodonosor, el rey del imperio babilónico, ordena erigir una estatua de unos 28 metros de alto por unos 3 de ancho, no se precisa si era de él o representaba al dios que adoraba, podría simbolizar el abuso de la religión mientras exaltaba su propio poder o ser usada con fines políticos, al fin y al cabo era una estatua y había que rendirle adoración. 
Dios en Su Palabra nos enseña que como creyentes debemos obedecer, honrar y orar a quienes nos gobiernan, eso está claro pero, mucho más claro debería estar el hecho de que tenemos como deber supremo amar a Dios con todas nuestras fuerzas, con toda nuestra alma, con toda nuestra mente y con todo nuestro corazón, este es el primer y más grande mandamiento. 
A Daniel y sus amigos de nada les servía sus encumbradas posiciones en el gobierno, estaban ante una disyuntiva: obedecían al rey de Babilonia o al Dios de sus padres, obedecer a Nabucodonosor significaba negar al Dios de sus padres, era adorar la estatua o enfrentarse a un horno de fuego ardiendo, garantizar la existencia terrenal o sacrificar la eternidad. 
Hoy, a la iglesia de Jesucristo de nada le vale sus encumbradas posiciones sociales, grandes y majestuosos templos ubicados en lugares céntricos, tecnologías de punta, miles de miembros, planes sociales de ayuda, es adorar al príncipe de este mundo o adorar al Dios de Abraham, de Isaac, de Jacob y de Israel. 
Marcha Gay en La Habana, los participantes
llevan fotos del Comandante en Jefe 
Ante la iglesia se erige una estatua, una estatua espiritual que simboliza la rebeldía y desprecio hacia Dios y la corona de Su creación: el ser humano. El homosexualismo, un pecado que ejerce cada día más presión sobre un mundo que tiene cauterizada su conciencia y entenebrecido el entendimiento, un mundo que a lo malo dice bueno, un mundo que se comporta de manera irracional, un mundo que detiene con injusticia la verdad. 
El ser humano, hecho a imagen y semejanza divina, sufre el más acérrimo embate desde el mismo reino de las tinieblas, una degradación y depauperación sin precedentes históricos, no es suficiente echarse hombres con hombres y mujeres con mujeres, deshonrando entre si sus propios cuerpos en pasiones vergonzosas, encendidos en su lascivia, no es suficiente vestirse como lo que, biológicamente no son, es necesario alcanzar el punto máximo de la perversión: como tratamiento de la transexualidad: la cirugía de reasignación de sexo. 
El homosexualismo, cobra hoy más fuerza que nunca, devora cada día más almas que se creen libérrimas águilas, cada minuto gana terreno en lo concerniente a la vida social, cultural y política de nuestro país, que necesitado de héroes para subsistir los viste de sol y los levanta sobre su cabeza. 
Con salir a la calle podemos, lamentablemente ver convertidos al homosexualismo incipientes jóvenes que apenas su organismo ha alcanzado la madurez del desarrollo biológico, psicológico y emocional y son, por ende, los blancos más vulnerables en esta guerra en contra de la familia como único fundamento de la sociedad, ¿Qué futuro depara a esta nación dentro de unos años? 
El homosexualismo es la estatua espiritual que se está levantando en Cuba en pleno siglo XXI, quiéralo o no, tenemos un compromiso con Dios, un llamado al que responder, debemos recordar que la amistad con el mundo es enemistad con Dios y, al igual que Daniel y sus amigos nos toca escoger si adoraremos la estatua o adoraremos al Único y Sabio Dios, obedeceremos al rey impío y pagano u obedeceremos a Jesucristo ante quien, un día,  se doblará toda rodilla y toda lengua confesará que Él es el Señor para la gloria de Dios Padre. 
La venida del Hijo del Hombre está a las puertas, resta de nosotros conservarnos puros, sin manchas ni arrugas, sin hacernos copartícipes de pecados ajenos, esta perfección amados hermanos en el Señor, no se alcanza con una iglesia lánguida y pusilánime a la sobra de una calabacera, porque ciertamente ellos morirán por su pecado pero, su sangre Dios la demandará de manos de aquellos que no amonesten al impío. 
Permítanme terminar con la siguiente frase escrita hace más de 400 años, por un hombre que, en su tiempo desafió al poder hegemónico eclesiástico, tradicional, religioso, oficialista, prefiriendo se le condenara por herejía y fuese ejecutado por estrangulamiento y luego quemado en público, su pecado: Traducción al Inglés del Nuevo Testamento. 
 “Cuando la fe no produce amor, y el dogma, por ortodoxo que sea, no tiene relación con la vida; cuando los cristianos se sienten tentados a conformarse con una religión centrada en sí misma, y dejan de percibir las necesidades sociales y materiales de otros; o cuando por su modo de vivir niegan el credo que profesan y se muestran más inclinados a buscar la amistad del mundo que la de Dios, entonces la Epístola de Santiago tiene algo que decirles que pueden rechazar si lo desean pero a su propio riesgo.”[1]

Alejandro Hernández
Pastor.



[1] R. V. G. Tasker Tyndale New Testament Commentary (en castellano Comentarios Didaqué,)

abril 02, 2013

Los tiranos de antes no iban a misa.

Pedro Lastra.
Los bolcheviques de antes no tenían pelos en la lengua ni se andaban disfrazando de santones: proclamaban la dictadura del proletariado, asesinaban masivamente a sus oponentes, hambreaban a sus pueblos y desataban las más impiadosas cacerías contra cuanto bicho de uña se les atravesara en el camino. Eran unos comunistas de pelo en pecho, como Lenin, Stalin, Mao, el mismísimo Fidel Castro y esa pandilla de asesinos, llámense Beria, Vischinsky o Ramiro Valdés, que los secundaban desde sus monstruosos ministerios de “seguridad ciudadana”. Campos de Concentración, paredones, fusilamientos por millones, horca, nucas descerrajadas con golpes de piolet, accidentes amañados de carros de disidentes famosos a los que misteriosamente se les iban los frenos frente a una quebrada o un roble gigante. Todo un arsenal de trampas, celadas, mañas, venenos, puñaladas, torturas, encarcelamiento y mazmorras para padres, madres, esposas, hermanos e hijos de quienes osaran siquiera imaginarse un mundo de paz y concordia o de elemental respeto de los sagrados derechos humanos. Los tiranos de antes no iban a misa.
Lenin inició la camada. Ordenó fusilar a la familia real, sin perdonarle la vida ni a los niños del Zar, asesinar a millones de Kulaks, esos campesinos prósperos que alimentaban a la hambrienta Rusia zarista, mandó colgar a los popes frente a sus feligreses e hizo suya la consigna de su maestro Carlos Marx según el cual “la religión es el opio del pueblo”. Antes de usar la imagen de Cristo o arrodillarse ante un altar, se cortaba las venas. No se diga de Stalin, a pesar de que sus padres lo querían pope y se escapó del seminario cuando ya lucía la santidad de los ungidos. Despreciando el principio cristiano del amor al prójimo se calcula en una cifra cercana a los 30 millones los que ordenó asesinar, sin contar con los millones de camaradas que se pudrieron en las célebres mazmorras de su archipiélago Gulag.
Algo muy tenaz, muy porfiado y persistente tendrá la imagen de Jesucristo en la conciencia de la humanidad como para que a pesar de esas persecuciones anticlericales y ese odio parido contra la Iglesia, los herederos de Lenin y Stalin hagan esfuerzos descomunales por comparar a sus líderes triturados en las inexorables maquinarias de la muerte con Cristo Redentor. Desaparecida la Unión Soviética, una recua de leninistas trasnochados inventaron en Moscú hace unos pocos años la secta de los Cristianos-Leninistas. Usaban el QUÉ HACER del primer comunista de la historia con El Nuevo Testamento del fundador del cristianismo. Y aún se reúnen en alguna placita del Kremlin a rezarle al padrecito Lenin, postrer apóstol del Nazareno.
Algún G2 infiltrado entre los Boinas Verdes bolivianos dispuso el cadáver del mercenario argentino Ernesto Guevara Lynch sobre una artesa de Valle Grande de manera que se asemejara al Cristo yaciente, de Andrea Mantegna. Así, a pesar de ser un asesino serial que a la hora de la duda prefería fusilar campesinos inocentes que pasar por blandengue, los especialistas en manipulación mediática de Fidel Castro universalizaron la duda sistemática sobre las semejanzas entre el hijo de María y el asesino de La Cabaña.
Con Allende no funcionó el fraude, porque Cristo no usaba corbata ni gruesos anteojos de concha. Se suicidó enfundado en una elegante chaqueta de tweed inglesa y abrigado con un sweater de rombos dignos de un estudiante de Cambridge. Los cubanos, genios de la estafa bajo la dirección del más grande estafador de la historia, prefirieron acomodarlo a José Martí, otro aventajado aristócrata con ínfulas liberadoras. Dejaron a Cristo tranquilo.
Y ahora que se les muere en las torpes manos de sus inexpertos cirujanos el último y milagroso proveedor del trono, buscan desesperadamente la manera de convertir a un teniente coronel golpista, convertido en Rey de los mendigos en una lamentable parodia de la Opera de Tres centavos, en la última versión de Jesucristo Súper Milico. Desechada la pureza del marxismo leninismo y asumida la bastardía sincrética de todas las creencias, supercherías y rituales del paganismo africano, no se sabe si Chávez es el último Babalao, el primer Changó redivivo, postrer Tótem funerario o un Cristo de yeso pintado con gorra de paracaidista para vender en los tenderetes de espiritismo esotérico de las Torres del Silencio.
El “opio del pueblo” sigue despertando la fe, la esperanza y la caridad, mientras la cocaína de la santería revolucionaria multienriquece a las altas esferas del régimen y satisface las tristes desventuras de su carne de cañón electoral. Pobre Chávez, que encerado descanse.

diciembre 20, 2011

Un mensaje de Paz malinterpretado.

Por: Yoaxis Marcheco Suarez.*
Pareciera que todavía hoy malinterpretamos el mensaje de la navidad y le otorgamos un sentido que para nada es genuino ante los ojos de Dios. En un mundo donde los rumores de guerra se convierten en realidad con solo el chasquido de los dedos de los poderosos, donde aún persisten dictaduras y dictadores, donde los derechos de los seres humanos son tirados con desprecio a la basura. Un mundo donde la palabra paz se ha transformado en una sílaba olvidada, como algo del pasado más remoto, aunque lamentablemente como género siempre hemos sido propensos a la violencia, a la furia, al desatino, sin percatarnos de que cada error que cometemos sobre la tierra será pagado con creces tarde o temprano.
El Príncipe que nació en Belén arropado de pobreza y sencillez, en el más recóndito anonimato, el Príncipe de paz, Consejero admirable, el Dios fuerte y eterno Padre, vino a los suyos con un  mensaje diferente al que balbuceaban los doctos de la Ley judía y mucho más lejano al del lenguaje político de los gobernantes romanos. En tiempos de perdición, de esclavitud, de sometimiento, Dios hecho carne trajo un discurso liberador, emancipador, hermanado a la paz, a la justicia, entiéndase con ello la justicia social, la rectitud. Ese sigue siendo el verdadero mensaje de la navidad, Dios encarnándose en lo más oculto, en lo más humilde de la sociedad humana, Dios percibiendo en carne propia nuestras angustias y sufrimientos, Dios amándonos desde nuestra misma carne, desde nuestra esencia más humana. Pero Dios vino a los suyos y estos no le recibieron y aunque los suyos se refiere en una primera instancia al pueblo de Israel, es universalmente entendible, que Dios vino para toda la humanidad y que esta, vez tras vez le ha dado la espalda, vez tras vez le ha crucificado.
La paz de la Navidad no es la de las vitrinas iluminadas y  bien provistas del primer mundo, una paz muchas veces aparente, porque detrás del disfraz de prosperidad y desarrollo hay una sociedad herida, carcomida, constituida por seres solitarios, hombres y mujeres que arrastran con la culpa de generaciones anteriores y con las suyas propias y que ni siquiera pueden firmar consigo mismos algún tratado de paz. No es esta humanidad dividida, donde la economía tira la balanza para los menos y se alza para una mayoría desposeída de bienes, incluso los más elementales. Continentes al punto del estado de coma, como la vilmente explotada y saqueada África, la hermosa negra que ahora luce un rostro mustio y enfermo, o el nuevo mundo, que no por nuevo ha sufrido menos, y que ha tenido que padecer el furor de malos gobiernos y dictaduras prolongadas que han traído para los pueblos americanos dolor, pobreza y muerte. No es un mensaje para oprimir a los de abajo y levantar cada vez más a  los que arriba pisotean hasta la ignominia a los desposeídos, Dios no ha colocado reyes, presidentes, ni ministros para destruir a las naciones de la tierra, Dios no ha creado bombas, ni misiles para matar las entrañas de generaciones enteras, Dios ha planteado un argumento diferente, nos ha llamado a la paz verdadera, a la única que puede traer la reconciliación entre ricos y pobres, entre capitalistas y comunistas, entre hombres y mujeres, entre judíos y musulmanes, entre negros, blancos y mestizos. La única que puede ayudarnos a mirar nuestro entorno con ojos diferentes, develados de toda ambición y egoísmo, una visión que cubra a todo lo que puede prolongar nuestra existencia sobre este planeta que gime como si padeciera fuertes dolores de parto.
Es mi deseo mayor que en estas navidades que se nos avecinan, retomemos cuál es el papel que Dios quiere que juguemos en el escenario de la vida, sea cual fuere nuestro contexto, vivamos bajo las bombas o gozando de la mayor tranquilidad, sea que podamos sustentar y abrigar nuestros cuerpos o que no podamos, que dejemos de mirar nuestras propias desgracias y penurias cotidianas para comprender los problemas y situaciones ajenas. Que podamos abrir nuestros ojos para mirar con ternura los ojos del príncipe cuyo reino ya ha sido instaurado entre nosotros y que no tendrá fin, un  Reino de paz duradera y estable, el único que nos brinda la esperanza de una humanidad sin diferencias, el único que puede cambiar a los seres humanos de manera individual para lograr así un mejor interactuar de todos en conjunto. Olvidemos por esta vez la botella de la mejor champaña o las compras sustanciosas que van muchas veces más allá de nuestras posibilidades personales y tengamos presente a Jesús, el verdadero motivo de esta celebración, quien no tuvo un lugar para recostar su cabeza y que nació, una noche fría y silenciosa de cualquier mes del año, entre animales, sobre un pesebre, alejado del bullicio de las grandes ciudades, que nació para morir por quienes día tras día con nuestros actos egocéntricos le negamos y echamos a un lado, para darnos paz, esa paz que el mundo no logra entender y que solo él puede darnos, porque es una paz que nace desde lo más escondido de nuestros corazones.
*Profesora en el Seminario Teológico Bautista Luis Manuel González Peña .Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad de la Habana y Máster en Teología por el Seminario Evangélico Los Pinos Nuevos y por la Facultad Latinoamericana de Estudios Teológicos (FLET, hoy Laurel University).Apoya el trabajo profético ante el sistema de su esposo el pastor Mario Félix Lleonart y ha publicado en diversas publicaciones digitales tales como Religión en Revolución y Conexión Cubana.