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enero 02, 2026

¿Puede una máquina tener alma? Algoritmos, Afectos y la Imagen de Dios

 
En la era de la Inteligencia Artificial, donde herramientas como ChatGPT pueden escribir poemas, resolver problemas complejos y razonar con una elocuencia que a veces supera la humana, surge una pregunta inevitable y profunda: ¿Qué nos hace verdaderamente humanos?

Muchos han creído durante siglos que nuestra esencia —aquello que nos distingue como seres creados a imagen de Dios— reside exclusivamente en nuestra capacidad de razonamiento. Pero hoy, esa idea se enfrenta a una crisis de fe. Si una máquina puede razonar mejor que nosotros, ¿dónde queda nuestra dignidad divina?


El límite de la inteligencia artificial

Como bien señaló recientemente el teólogo John Piper, si basamos nuestra identidad solo en el intelecto, estamos en problemas. Las máquinas ya son "más inteligentes" en muchos aspectos técnicos. Pueden imitar el lenguaje de la alegría, el dolor o la adoración. Pueden redactar oraciones perfectas sobre la gloria de Dios.

Sin embargo, hay una frontera que la tecnología jamás podrá cruzar: el deleite.

Una máquina puede procesar datos sobre la belleza de un atardecer, pero nunca podrá sentir asombro. Puede escribir un poema sobre el amor de Dios, pero nunca podrá disfrutar de ese amor. Como afirma Piper: "Ninguna máquina disfrutará jamás, punto... Solo los seres humanos, creados a imagen de Dios, pueden disfrutar de Dios".


Nuestra esencia: la capacidad de deleitarnos

Aquí es donde entra en juego lo que Piper llama el "hedonismo cristiano". Nuestra esencia no es la lógica pura, sino la capacidad de nuestra alma para encontrar su máximo placer en el Creador. Los afectos —esos movimientos profundos del corazón hacia Dios— son los que definen quiénes somos en última instancia.

La eternidad no consistirá en ser "pequeñas computadoras" que piensan correctamente sobre Dios. Consistirá en ser personas tan perceptivas de Su gloria que estaremos llenos de afectos (gozo, paz, asombro, amor) proporcionales a esa Gloria.

La sabiduría de los antiguos: Creados para la satisfacción

Esta visión no es nueva; es una verdad recuperada de los grandes teólogos del pasado. Obadiah Grew nos recordaba que el diseño humano es específico: "El hombre fue hecho a imagen de Dios, para que nada más que Dios pudiera satisfacer al hombre". Si el hombre pudiera satisfacerse con algoritmos o bienes materiales, su diseño no sería divino. Dios, que es "Todo-suficiente", nos hizo para que solo en Su suficiencia encontráramos descanso.

[https://x.com/i/status/2006444216659095564 ]

Por su parte, James Janeway explica este misterio como un círculo de amor y conocimiento:

·         El amor de Dios nos prepara para conocerle.

·         Al conocerle, nos parecemos más a Él.

·         Al parecernos más a Él, nos convertimos en Su deleite y Él se convierte en el nuestro.

Conclusión: Más que procesadores de información

Estamos viviendo una transición histórica donde, la inteligencia ya no es un monopolio humano. Pero no debemos temer. Esta crisis es, en realidad, una invitación a regresar a lo fundamental: fuimos creados para el disfrute espiritual.

Nuestra ventaja sobre la máquina no es que calculamos mejor, sino que podemos amar. No es que almacenemos más datos, sino que podemos ser satisfechos por la presencia de Dios.

En un mundo de algoritmos fríos, cultivemos nuestros afectos. Recordemos que nuestra mayor gloria no es lo que podemos hacer o razonar, sino de quién nos podemos deleitar.

Reflexión para hoy:

¿Estás cultivando tu capacidad de disfrutar a Dios o te estás limitando a acumular información sobre Él?

   #FeYTecnología #ImagenDeDios #JohnPiper #HedonismoCristiano #Afectos

Recopilación y texto de Eloy A. González [2 de enero de 2026]

diciembre 20, 2025

Una Navidad que es imprescindible para un país en crisis, una iglesia lastimada, y una búsqueda de la luz salvadora.

 “Sunt peccata quae clamant ad caelum.”

Mientras todos se preparan para celebrar la Navidad, mi corazón se ensombrece. Cuba sigue atada, sometida a ídolos de barro que gobiernan mediante la manipulación y el miedo, extendiendo su mano incluso contra quienes confiesan a Cristo. Es una noche larga que clama por un amanecer nuevo. Y, sin embargo, en medio de esa oscuridad, resuena la promesa del Señor: “Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas.” Que ese resplandor disipe el temor y rompa las cadenas de toda opresión, porque la Palabra que juzga es la misma que salva, y Su mandato es, irrevocablemente, la Vida.

Llegamos a la Navidad cargados de expectativas: para nosotros mismos, para quienes amamos, para nuestras comunidades. Esta temporada parece subrayar el desorden, y descubro que cuanto más me acerco al pesebre, más deshecho me encuentro. No podemos escondernos de la Luz que insiste en abrazar incluso las zonas más oscuras del corazón. No podemos huir de un Dios que lo arriesgó todo para restaurarnos, que nunca deja de perseguirnos, que nunca deja de entrar en nuestras ruinas.


He comprendido que no estoy solo en la tensión de los planes trastocados y las realidades inesperadas. Quizás eso sea, precisamente, la Navidad: el lugar donde lo inesperado se convierte en espacio de revelación. Todo comenzó con un simple “sí” antes de las respuestas, antes de entender el plan. María conocía a su Padre, y eso bastaba. Su “sí” no eliminó las dificultades, pero abrió la puerta a la fidelidad de Dios. Cuando Él nos invita a la novedad, no nos pide certezas sobre el “cómo”, sino confianza en el “Quién”.

Somos humanos, y tratamos de recomponer las piezas para evitar que el corazón vuelva a romperse. Pero cuando decimos “sí” a algo más grande que nosotros, nuestros planes dejan de ser el centro. Debemos permitir que Él los altere, adorarlo en lo inesperado y dejarnos deshacer: lo que creíamos saber, lo que pensábamos de Él, lo que pensábamos de nosotros mismos.

Algunas de las adoraciones más profundas nacen en el lugar de la destrucción. Ese espacio donde las puertas de la posada permanecen cerradas y, de pronto, nos encontramos en un establo. Cuando todo lo seguro desaparece y lo recibido parece no tener sentido. Allí, donde no vemos razones para confiar, la adoración nos permite respirar, mirar atrás y reconocer Su fidelidad. Las respuestas quizá no estén, pero Él sí. Y si Él está, ese es el lugar más seguro para llorar, para soltar, para quedarse en el lío. Él tampoco rehuyó el caos.

Hay un poder misterioso en la alabanza que se eleva entre lágrimas; por eso se llama sacrificio. Así que dejémonos deshacer como el papel de regalo tras abrir el don. Nada que ocultar, nada que retener, a los pies del Niño en el pesebre.

La Navidad es el Dios que trastoca nuestros planes y hace lo inesperado, desarmando nuestras expectativas y nuestras imágenes demasiado pulcras de Él. No es una emoción ni una obligación de alegría. Si no sentimos la urgencia de “necesitar un poco de Navidad ahora mismo”, respiremos. La Navidad no exige entusiasmo, sino apertura.

Quizás la mejor manera de entrar en ella no sea presentarnos perfectos, sino llegar con el desorden en las manos y entregárselo. Él quiere estar presente en el caos de lo desconcertante. Dejémonos llevar por la sencillez del establo, confiando en que todo está bien hecho antes de que podamos verlo. Venid al pesebre: no hay mejor momento para adorar que cuando estamos deshechos. Donde Él está, hay paz más allá de las circunstancias.

He hablado de distanciamiento y no de separación, porque aunque a veces estemos lejos unos de otros, seguimos siendo parte del mismo cuerpo, del mismo rebaño, de la misma vid. Una mano puede estar cerca de otra o tan lejos como el pie de la cabeza, pero sigue siendo cuerpo. Los pámpanos no siempre están juntos, pero mientras no sean cortados, permanecen unidos a la vid. Las ovejas cambian de redil, pero el Pastor es el mismo. Lo esencial no es la cercanía física, sino la conexión con la Fuente que sostiene, nutre y da fruto.

Que en esta Navidad, la Luz que vino al mundo para que nadie permanezca en tinieblas ilumine nuestras heridas, fortalezca nuestra unidad, disipe el miedo y rompa toda cadena.

Porque la Palabra que juzga es la misma que salva. Y Su mandato es, irrevocablemente, la Vida.

Recopilación y notas de Eloy A González [20 de diciembre de 2025]

Nota: Esta entrada puede leerse en el Blog Religión en Revolución

 

octubre 03, 2025

Una Breve Oración..., por Cuba.

 


Señor,

Aquí estoy, con la certeza de tu Palabra: Tú oyes la oración de los justos, estás cerca de los quebrantados de corazón y das descanso al cansado y al que está agobiado.

Sé que te estás abriendo camino en medio de estas tinieblas. Toda Fuerza y Poder provienen de Ti, el mismo ayer, hoy y por los siglos. Confío en que enjugarás mis lágrimas y que las oraciones de tus hijos suben a Ti como olor fragante.

Te entrego mi país, Cuba, la isla esclava. Vuelve tu rostro sobre ella, Señor, y haz lo que tengas que hacer.

Aquí estoy. Espero en Ti.

AMÉN.

Nilda C Estévez

[03 de octubre de 2025]

junio 02, 2025

ESCRIBIENDO LAS MEMORIAS. Nota I.

 Por Eloy A González.
¡Ay de vosotras, almas pravas! [Dante], que al final del camino aún me escoltan -agrego-

Claro está que, las antiguas heridas nos pueden definirnos. Pero borrar el pasado no es ni puede ser el único correctivo para librarnos del sufrimiento. No se trata de dejar a un lado nuestras laceraciones, sino de tratar de no removerlas una y otra vez.

Nunca me dejo llevar por las bajas pasiones el encono, tampoco por instintos de venganza, descalificación y enojo. No me cargo con los rencores, ni albergo ideas sórdidas para con aquellos que tanto daño me hicieron a mí y a mi familia.

Alegoría de la impiedad sosteniendo una antorcha con la que quema un pelícano en su nido con sus crías. Su atributo es el hipopótamo. Grabado en “Iconologie oder Ideen aus dem Gebiete der Leidenschaften und Allegorien bildich dargestellt fur Zeichner, Mahl [no fecha]

Tampoco soy de esos que se elevan sobre un perdón mezquino que a nadie alcanza. Pero es un perdón que nunca llega ni ha llegado en el contexto en que vivimos. No me alcanza la sordidez de eso que denominamos “arrepentimiento”  y “respeto por lo que ya no están”; ni me empleo en el ferviente deseo que alguien arda en un infierno, que no nos toca administrar ni desear para nadie. El perdón no exime a los demás de la responsabilidad de sus actos, ni cambia necesariamente su comportamiento, consideran algunos. Es, por lo tanto, un objeto arrojadizo, sí, agobiados por el peso de las canalladas, aseguramos que, el perdón es para el que perdona. No, gracias.

No esgrimo esa estupidez de que “todos hemos sido víctimas”, porque muchos son más víctimas que otros; como muchos son dedicados victimarios y victimarios de ocasión. Ni me sumerjo, es esa cruel hipocresía de un “deseo” de que el finado descanse en paz. Tampoco acepto que el perdón no implica ni requiere reconciliación para perdonar, porque en nada enriquece ni al perpetrador del mal ni a la víctima de la impiedad.

No acepto la valentía del perdón, ni consumo mis limitadas fortalezas, ni la disposición de ánimo para aceptar algo de lo cual no soy culpable, y sí parte del conflicto. Yo no me enfrento a los demonios de los otros, las vicisitudes las remito a Dios en oración. En todo esto no cuestionen mi honestidad y mi fe.

Nadie que muere, cualquiera que sea sus culpas, las carga en su conciencia, tampoco se adjudica sus impiedades en su paso por la existencia vil que le acompañó. Salvo que, como asumimos, se produzca un verdadero arrepentimiento. En cierto sentido, esto último descansa en la voluntad de Dios.

            2 de junio de 2025

marzo 10, 2025

Un angustioso clamor

 

¡Siento que me hundo en el barro

y no tengo dónde apoyarme!

¡Me encuentro en aguas profundas,

luchando contra la corriente!

Salmo 69:2 [TLA]

“Este arte divino que nos enseña a mantenernos inseparablemente unidos a Dios, tiene también sus fundamentos y bases…

Estos cimientos se reducen a dos. En primer lugar, hay que saber buscar algo que llene nuestra mente y nos sirva para pensar en Dios; luego, encontrar el medio de fijar esta idea u objeto de meditación para mantenernos en ella constantemente”. Al insistir con la actitud adecuada, se abrirán las puertas de la contemplación. Igualmente, recomienda practicar el recuerdo constante de Dios mediante una fórmula modélica que toma de los Salmos. “Todo monje que tiene la mente fija en el recuerdo constante de Dios, debe habituarse a hacerlo constantemente, y con su ayuda, rechazar los demás pensamientos.” Este es un secreto de incalculable valor. Nos lo han transmitido los contados supervivientes de los Padres de la primera edad.

Si queréis que el pensamiento de Dios more sin cesar en vosotros, debéis proponer continuamente a vuestra mirada interior esta fórmula de devoción. «Deus in adjutorium deum intende, Domine ad adiuvandum me festina» Ven, oh Dios, en mi ayuda, apresúrate, Señor, a socorrerme (Salmo 69, 2)

Evagrio Póntico, el monje. Extraído de Nota 451 en la «Práctica de la meditación en Evagrio póntico»



octubre 19, 2024

“Danos un gobernante” —le rogaron

 Así pidió y rogó el pueblo…,

Esto puso al mediador entre Dios y el pueblo terriblemente molesto y fue a consultar al mismísimo Dios “Haz lo que te piden —respondió el Señor—, porque no te están rechazando a ti, sino a mí”. Ellos no quieren que yo sea el que cuide de ellos. Desde que los saqué de la esclavitud, continuamente se han apartado de mí y han seguido a otros gobernantes que los han endiosado. Ahora te dan a ti el mismo trato. “Complácelos, pero adviérteles lo que significará tener alguien que los gobierne”.


Entonces el mediador le comunicó al pueblo lo que el Señor le había dicho:

Si insisten en tener un gobierno, sepan lo que les espera; a algunos de los hijos de ustedes los tomará y los destinará a sus carros y a su caballería para que salgan delante de él a la guerra; a otros los hará oficiales del ejército, y a otros los obligará a labrar los campos, a segar sus cosechas sin recibir pago, y a hacer armas y equipo bélico para sus carros. Tomará a las hijas de ustedes y las obligará a cocinar y a hacer perfumes para él. Tomará lo mejor de los campos, fábricas y propiedades, y lo dará a sus amigos. Tomará los impuestos y todo tipo de tributos de las cosechas y la dará a sus funcionarios, cortesanos y paniaguados. Exigirá que le proporcionen más esclavos y los mejores recursos productivos del país para emplearlo en sus intereses ideológicos o para su uso personal o de sus familiares. Exigirá buena parte de sus propiedades y ustedes mismos serán sus esclavos. Cuando llegue ese día, ustedes derramarán amargas lágrimas a causa del gobierno que pidieron y votaron por este; pero el Señor no les ayudará.

Con todo, el pueblo no quiso oír la advertencia y contestaron: ―”De todos modos, aspiramos a un gobierno como ambicionamos” —le dijeron—.

1 Samuel 8-10, Nueva Biblia Viva (NBV)

Disfruten lo pedido, disfruten lo votado, disfruten lo que han apoyado de una u otra forma desde hace más de medio siglo.#Cuba

El mismo Dios y Samuel –como mediador- mostraron una gran humildad, resiliencia y gracia al permitir que el pueblo tomara decisiones, cometiera errores y aprendiera de las consecuencias. En muchas situaciones donde prosperan las malas decisiones de las personas, hay una oportunidad para el crecimiento y la gracia, dando lugar a una advertencia que puede ser tan actual como queramos que sea.

Eloy A González [19 de octubre de 2024]

agosto 03, 2024

Los mayores problemas (espirituales) que enfrentamos como creyentes.

Por María Fernández.*

Los mayores problemas (espirituales) que enfrentamos como creyentes**:

#1 Carecemos de conocimiento sobre la magnitud y capacidad de nuestro enemigo.

Somos el único ejército en el universo preocupado por ofender a nuestros enemigos (espirituales) y pedir unidad con nuestros adversarios mortales (espiritual).

#2 No queremos conocerlo.

Para conocer realmente al enemigo (que implica luchar, Dios no lo quiera) debemos estar totalmente llenos del Espíritu Santo. "Dios está en control" es un enfoque mucho más aceptado (cobarde).

#3 Realmente no conocemos al Espíritu Santo.

#4 No queremos conocer al Espíritu Santo.

No nos sentimos cómodos hablando de él para que no nos llamen demasiado fanáticos. No está bien.

Recé antes de publicar esto, así que no te enfades conmigo. Además, hay más por venir...

Imagina esto. Había un pastor que era un buen hombre y tenía un hijo. Su hijo un día enfermó y más tarde murió. Devastado en su dolor, llegó a dudar de la bondad y el amor de su Dios, pensando que lo había decepcionado. Amargo, enfurecido, furioso. ¿Cómo puede Dios permitir esto? ¿Su hijo? ¿Dónde estaba Dios cuando murió su hijo? ¿Dormir la siesta?

Un día, supongo que Dios se hartó de las reprensiones de este hombre, así que decidió romper su silencio. La próxima vez que el hombre vino con el puño en el aire, exigiendo saber dónde estaba Dios el día que su hijo murió, Dios finalmente respondió... El hombre escuchó una voz que decía. “Hija mía, el día que murió tu hijo yo estaba sentado en el mismo lugar que cuando murió MI hijo. En mi trono. ”

Ahora, he contado esta anécdota antes, pero hoy, la moraleja de la historia no es daros consuelo al saber que Dios está en su trono, sino plantear otra pregunta más relevante. Cuando estamos consternados por los trágicos acontecimientos, al ver que la maldad comienza a cubrir la tierra (como ahora), la pregunta importante no es "¿dónde está Dios? La pregunta eminente es "¿DÓNDE ESTAMOS?

Ahora imagina esto. Generales que instruyen a sus tropas para retirarse y relajarse porque "Dios está en su trono", los soldados diciéndose unos a otros "relajarse, Dios está en control"; los comandantes ignoran las órdenes de marcha para defender a la gente de la invasión; los líderes del ejército ignoran las instrucciones de ir en la ofensiva y ocupar territorio enemigo; los capitanes disminuyendo la grandeza de las armas de nuestra guerra. En pocas palabras, ahí es donde NOSOTROS estamos. Imagina eso.

Pero hermana, ¿qué puedo hacer? No lo sé... tal vez usar tu discernimiento... y comprueba dos veces en qué pelotón te has alistado. Tal vez volver a lo básico de lo que nuestro comandante en jefe nos ha instruido hacer: 1. Conoce a tu enemigo. 2. Llénate de mi Espíritu Santo.

Tal vez despiertes de tu siesta. (Me encantan las siestas, pero no las espirituales. Espiritualmente, trato de mantenerme en alerta máxima)

¿Por qué carecería de conocimiento de algo?

Esta persona no es solo un maestro. Él es el mejor educador. Es más grande que cualquier profesor universitario de renombre mundial, como en tener todos los doctorados del mundo.

Él es más sabio que toda la clase de filósofos antiguos, que han dado forma a las civilizaciones occidentales y orientales.

Él es el revelador de las verdades más profundas y altas que buscan generaciones de generaciones.

Él es un consejero gentil y amable que siempre y para siempre está dedicado a sus discípulos.

¿Cómo podría carecer de conocimiento de algo?

¡Él es mi tutor privado!

Él es el Espíritu Santo.

* María Fernández. Estudió Maestría in Intercultural Communications and Translation en Monterey Institute of International Studies y Bachelors in Spanish & Latin American Studies en Cal State University, Northridge. Edita la página de Facebook de Your Brother’s House y la página web A rienda suelta. Reside en Fort Worth, TX.

** Estas son tres entradas que compartió con el editor de este Blog la autora, y que aparecen en su página personal de Facebook

abril 02, 2024

EL PECADO SEPARA AL HOMBRE DE DIOS.

 Por: María Fernández.*

El amor. Salvación. Redención. Palabras fáciles. Palabras comunes. Palabras habladas a menudo. Sin embargo, no se explicó ni entendió lo suficiente. En el día de la resurrección celebro que él vino y terminó su misión. Impecablemente. Se acabó. Y le prometo seguir creciendo en la revelación de lo que realmente significan su amor, salvación y redención. Te animo, no te reto especialmente si no eres creyente, para investigar "amor, salvación y redención". Es relevante. Es genial. Tal vez eres como yo era. Pensar que lo que un hombre hizo hace dos mil años no tenía nada que ver con mi poco, aquí y ahora. ¿Y qué si decidió permitirse morir en una tierra lejana, hace mucho tiempo? ¿Y qué? Voy a tratar de explicar el mensaje de amor, salvación y redención, como me lo explicaron, en tres partes, en tres ocasiones diferentes, para mantenerlo interesante.

El pecado separa al hombre de Dios. Parte I

Salvar y redimir significa rescatar. Si uno necesita ser redimido, obviamente uno no puede redimirse. El hombre necesita un salvador y un redentor para traerlo de vuelta a la casa de Dios. Hay tres veces y lugares en la historia en los que debes mirar. No tienes NADA que perder y TODO que ganar.

1. Lo que pasó en el jardín.

2. Lo que pasó en el Calvario.

3. Lo que pasó en la tumba del jardín en Jerusalén.

Pero pongámonos nuestras gafas tridimensionales y mirémoslo desde la vista del cielo.

EL JARDÍN - AMOR

Las Sagradas Escrituras revelan que Dios creó el universo. Génesis 1. Él es el Creador. Junto con todo lo demás, Él creó a la humanidad, eso somos nosotros los humanos. Sin embargo, los humanos fueron la obra maestra de todas sus creaciones. La razón es porque él puso su ADN en nosotros, para que nosotros, a diferencia de otros seres creados (como las plantas y los animales) tengamos conciencia de él. Estaba realmente contento consigo mismo después de terminar.

Todo creador tiene derechos a su creación. Los llamamos inventores (diseñadores, compositores, autores). Además, la persona que lo inventó es la que mejor sabe cómo funciona. Conoce sus complejidades, diseño y composición más profunda; cómo deben funcionar juntos para que su invención pueda funcionar correctamente. Cualquier cosa fuera de lugar puede arruinar la máquina.

Dios es el dueño/inventor/creador del universo. PERO, cuando creó al hombre, a quien amaba porque era parte de él, dio al hombre la propiedad del jardín. En otras palabras, la tierra (que era una copia del cielo) pertenecía a Adán. Y Adán pertenecía a Dios.



Ahora Adam era un genio. Dios se aseguró de eso cuando lo hizo. Por cierto, creó al hombre y a la mujer como UNO. Así que, todo lo que perteneció y pertenecía al hombre también pertenecía y pertenecía a la mujer, pero eso es otra historia (en realidad bastante genial, tiene que ver con la unidad perfecta y la Trinidad).

Él les dijo, ustedes tienen control y conocimiento sobre todo lo que he creado, ahora trabájenlo, gobiernen sobre ello, dominen y gobiérnenlo. Es tuyo.

¡Todo esto se describe en los dos primeros capítulos del Génesis! ¿Te lo puedes imaginar? Aquí viene el capítulo tres y estamos a punto de leer sobre el encuentro con la serpiente. Recuerda que tenemos puestas las gafas tridimensionales. Desde la perspectiva de Dios. ¡Él está viendo todo mientras se desarrolla! Para leer sobre la serpiente tienes que leer en el Antiguo Testamento, alrededor del libro de Isaías capítulo 14 sobre cómo Lucifer se convierte en Satanás.

Finalmente, cuando tanto Adam como Eva comieron, decidieron ir solos, y siguieron las instrucciones de la serpiente (el enemigo de Dios) en lugar de su inventor, interrumpieron todo el funcionamiento de la invención de Dios e hicieron que se derrumbara. Fue un error épico.

Lo que Dios estaba viendo era cómo el hombre había dado la propiedad de la tierra a la serpiente. Dios no podía volver atrás porque se lo había dado a Adán y Eva. Ahora que eligieron seguir las directivas de la serpiente, él se convirtió en su dueño... Bastante profundo, ¿verdad? Se convirtió en el príncipe de este mundo; así es como Jesús (Dios) lo llamó en Juan 14:30.


*María Fernández. Estudió Maestría in Intercultural Communications and Translation en Monterey Institute of International Studies y Bachelors in Spanish & Latin American Studies en Cal State University, Northridge. Edita la página de Facebook de Your Brother’s House y la página web A rienda suelta. Reside en Fort Worth, TX.


Para leer las partes II y III. Hacer clic en los enlaces debajo:

·         La brecha está cerrada. Parte II

·         Recuperamos la energía. Parte III

febrero 07, 2024

LA AUTORIDAD DE DIOS Y LA RELATIVA AUTORIDAD DE LOS HOMBRES.

 Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. Romanos 13:1:

La autoridad significa el derecho de gobernar. Toda la autoridad pertenece a Dios porque Él es el creador de todas las cosas. En tanto que, la rebeldía es el principio básico de este mundo, mientras que el principio básico de los hijos de Dios es la obediencia. El obedecer a Dios y someterse a Su autoridad es el deber de cada creyente.

Una autoridad delegada es una persona que recibe y representa la autoridad de Dios. Toda la autoridad pertenece a Dios, pero Dios tiene dos maneras de ejercer Su autoridad.

Esto significa que Dios nos dice directamente a través de Su Palabra o a través del Espíritu Santo lo que Él desea que hagamos.

Esto significa que Dios elige a determinadas personas para que lo representen y ejerzan Su autoridad.

Dios no sólo nos guía personalmente, sino que también nos dirige a través de Su autoridad delegada. Padres, profesores, policías, jefes, gobernantes, etc. son autoridades delegadas.

Puesto que una autoridad delegada es alguien que representa la autoridad de Dios, esa persona debe ser obedecida. Ser irrespetuoso o desobediente a la autoridad delegada por Dios es semejante a ser irrespetuoso o desobediente con Dios mismo.

¿El apóstol exhortaba a una obediencia sin límites, a un sometimiento tan absoluto que, aunque estuviese en conflicto directo con la voluntad revelada de Dios, debía no obstante ser obedecido? ¡Por supuesto que no!

Queda claro, entonces, que el apóstol, al escribir de este modo aquí en , está pensando en el gobernante que cumple su deber de preservar el orden, de dar aprobación a la buena conducta, y de castigar el mal. En tal caso, el que se opone a la autoridad se resiste, sin duda, a la ordenanza divina.

Podemos desobedecer a las autoridades, cuando se trata de algo directo contra la voluntad de Dios. Sólo no obedeceremos cuando valla en contra de la Palabra de Dios.

Jesús nos enseñó a obedecer a las autoridades del gobierno. Porque son constituida por Dios «No hay autoridad sino de Dios, y las que existen, por Dios son constituidas»

Así es, toda autoridad está sujeta a la autoridad de Dios, por lo tanto, esta debe ser la principal razón de someternos a toda autoridad, no para que nos vean como buenos ciudadanos, sino, nuestra motivación debe ser obediencia a Dios.

La Biblia dice: Por Causa Del Señor someteos a toda institución humana… (1 Pedro 2:13).

Nuestro Señor nunca participó en ninguna rebelión. Le enseñó a la gente a obedecer a las autoridades del gobierno. Cuando los fariseos le preguntaron a Jesús si debían pagar impuestos a César, el Señor les respondió: Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios (Mateo 22:21).

Como cristianos no estamos exentos de someternos a las autoridades civiles. Todo lo contrario, nuestro deber y responsabilidad es mayor, desde lo pequeño a lo grande, pues, conocemos el mandato de Dios, y guste o no nos guste el gobierno actual,  debemos someternos y obedecer a las autoridades.

El cristiano, no es un ser que no tiene autoridad por encima de él, que goza de impunidad y del libre albedrio. Estamos llamados a sometemos a las autoridades del hogar, de la iglesia, del estado. Porque así nos estamos sometiendo a Dios, la mayor autoridad, de lo contrario, lo estaríamos rechazando. Y no es señal de un cristiano.

Ahora bien, si las autoridades del gobierno no son de tu agrado, hazlo por el Señor siempre y cuando no afecte tu lealtad a Dos, a la Palabra y a la conducta que se derive de todo esto.

Si el gobierno persigue a la Iglesia, obra para el Señor, no dejes de ser iglesia, obedece a las autoridades en lo obedecible, pero nunca niegues al Señor. Haz la voluntad de Dios, sabiendo que, por encima de todo, la soberanía es de Dios.

Y algún día, por más que veamos el panorama oscuro, negro y sin esperanza a los ojos de los hombres, recuerda, cristiano, recuerda, que Cristo Volverá, y todo rey se arrodillará, con temblor. Y todo reino en la Tierra Cesará, para que el Padre sea uno en todos nosotros sus hijos, y viviremos el Reino eterno el Reino del Padre.

Eloy A González febrero 4, 2024

Estos son fragmentos de la lección presentada en la Iglesia el domingo 4 de febrero del 2024. Usted puede ver toda la intervención en el video debajo:

https://fb.watch/q40SHabgX6/


Escuela Dominical

Domingo | 1/4/2024

Publicado por Iglesia Bautista Nuevos Horizontes en Domingo, 4 de febrero de 2024

mayo 05, 2023

Mi Oración por Cuba.

 

Señor, continuo humildemente rogando por Cuba, consciente de todo el dolor donde se encuentra, pues si, está en cautiverio, y sus opresores dando bandazos, como vendiéndola y regateándola como a esclavos, usándola de rehén, para recibir prebendas.

 Nos ha ceñido muchas veces el desánimo ante tanta impotencia, maldad, mentira y tanta vergüenza a que hemos sido sometidos. Cuba está en estado trágico en estos momentos, no se puede sufrir más, demasiada la indolencia y tanto dolor; por eso acudo a ti, intercede por nosotros Señor, haz tu obra, así como la hiciste  tantas veces y la vemos en las historias bíblicas, cuando tu pueblo se encontraba en peligros y angustias, se arrepentían se humillaban reconocían sus errores, sus pecados, tanto los que gobernaban como  todo el pueblo, y tu Señor respondías a sus reclamos, así estoy por Cuba, la isla cautiva, otra vez más la presento ante ti, y espero tu respuesta…Amén

Reconozco de Dios su Grandeza, Justicia y Poder.

Los representantes de la Isla cautiva se han burlado del pueblo, nos han hecho sufrir, muchos, han sido sus cómplices en cada estrategia que han maquinado, llenas de mentiras y fraudes, y así han mantenido al pueblo engañado, o ciegos y otros no tan ciegos, pero petrificados de miedo, y aquellos que son millones exiliados en todo el mundo llenos de verdades, atosigados por sobresalir, para a la vez ayudar a los que se quedaron, pero la realidad está ahí y de ella nadie se escapa, pues no se puede tapar el sol con un dedo, nos duele Cuba.



Muchos dicen que Dios no nos oye, pero no será también que algo está interfiriendo nuestras peticiones _Que está haciendo mal el pueblo de Dios _creo que debemos renovar nuestro pensamiento y acercarnos con corazones limpios, pues el odio y toda clase de resentimiento nos lastima y no podemos llegar así a su trono de gracia, para luego recibir contestación.

“Cómo pudiéramos participar en una posible reconciliación” no sólo el pueblo sino también el pueblo cristiano, que la mayoría no entienden de la participación en la vida social y política, pues van sin pensar ni razonar, sólo a obedecer las órdenes del victimario, sin ver la importancia de exponer las verdades dónde el cristiano pudiera participar.

La Biblia dice ‘’Vence con el bien el mal, busca la paz y síguela’’ ‘puede haber reconciliación, paz y perdón sin Justicia, creo que no, reconciliación lleva consigo arrepentimiento y perdón, pero también justicia y aceptación de las consecuencias de los hechos.

Por otro lado, hay muchos que sólo les mueve el resentimiento que es un instinto que todos tenemos, después de haber sido lastimados, se siente mucha impotencia, pero necesitamos sanación verdadera con Jesús.

No se puede vivir con tantas carencias, y sobre ellas la carencia de LIBERTAD, donde no se puede tener otro pensamiento diferente al que diga el partido comunista, lo demuestran la cifras de los presos políticos y fusilados desde el comienzo de este nefasto régimen, también la migración como salida y,  además, con la trasmisión de  su imagen muy distante de la realidad, que proyectan al mundo durante varias décadas.

Nilda C. Estévez

5 de mayo del 2023

abril 29, 2023

Cuba, una isla que lleva una carga de pecados propios entre ellos el pecado de sabiduría.

 Carta-plegaria de Cuba a San Martín de Loynaz y Amunabarro.[1]

La Habana mayo 9 de 1962

Sr. San Martín de Loynaz y Amunabarro[2]

Presente

Con la pluma en la mano y el papel delante de los ojos, no sé aun como encabezar esta carta que me estoy atreviendo a dirigirte: no sé si poner, por ejemplo, “Venerado Santo y antecesor mío” o más bien sencillamente “Amado San Martín” o acaso “Mi celeste tío-abuelo”...

Ninguno de estos giros me complace: el primero me suena un poco pomposo y engolado; el segundo a cosa demasiado familiar y el tercero a vana exageración.

Sin embargo, de alguna manera he de llamarte y también de manera algo distinta ya que al fin y al cabo, si tú eres un santo, yo soy por uno de esos misteriosos caminos de la sangre tu humilde y mínima parienta.

San Martin de la Ascension


Cierto que el parentesco es muy lejano, pero lejano y todo hay que contarme entre los descendientes del mismo tronco tuyo -que no fueron muchos- y aun entre esos soy de los que llevan tu apellido en primer término, que son bastante menos. Y basta ya de enumerar los títulos; por lo demás, no tengo otros, o por lo menos, ninguno que aquí cuente.

Así pues ¿Cómo he de saludarte San Martín de la Ascensión de Loynaz, en este día de gloria para tí y para nosotros, al celebrar tus bodas místicas, tu hermoso advenimiento a los altares?

¡Cuan arduo se me hace invocarte con algo más que el nombre, saludar en tí este gozo mío de ser brizna de hierba donde tú eres magna eclosión de lirios!

Bien se ve que no acierto a darte el adecuado tratamiento mas no por ello habré de detenerme y esta carta la vas a recibir por encima de todos mis tropiezos.

¿La recibirás de veras?

Olvida la pregunta Santo mío; yo olvidaré por un momento cuantas millas de cielo nos separan, cuantos millones de años-luz o de años-sombra, cuanta dureza de mi corazón incapaz de reconocerte aunque ahora mismo me tendieras la mano.

No importa, yo te escribo; pese a estos titubeos que me ves, escribir es lo único que hago más bien que mal en esta vida mía. Perdona la franqueza, te lo digo porque no sé si tú lo sabes. Es, pues, el medio más seguro que tengo de llegar a los que quiero.

Sabrás también -porque eso si te consta -que nunca te pedí cosa alguna, por más que del mentado parentesco tan ufana me sienta. Nunca tampoco para alcanzar favor que por otra razón no merecía, recordé en mis plegarías tu derramada sangre de la cual una gota siquiera habrá en la mía. No estaba bien hacerlo, desde luego, ni es cordura tratar en términos mundanos los asuntos del cielo. Pero tal vez a otros les hubiera tentado la ocasión, que un lenguaje tenemos y en él habemos de expresarnos.

Bueno, pues he aquí que vengo a hacer lo que jamás hiciera: vengo a pedirte si, por esa misma gota de sangre que nos une, que esta vez te dispongas a escucharme: es necesario que tú vuelvas los ojos, siempre elevados, siempre en éxtasis, y los hagas descender, como por un abismo, si es preciso, hasta encontrar los míos que te buscan, que se parecen quizá a los de alguna de tus hermanas, aquellas cándidas Marías con quienes jugabas de niño bajo los castañares del solar paterno. Es perentorio, imprescindible que me escuches hoy que vengo a pedirte por mi tierra.

Podría añadir que no pido para mí, pero esto no sería exacto. Si pido para ella, estoy pidiendo para mí, porque la suerte de mi tierra es mi suerte, su dolor mi dolor, su sangre, la mía, como también la tuya un poco.

Personalmente, ya tú ves… Nunca tuve menos y nunca me ha sobrado tanto. Buena madera de pobre me dio el Señor, bien que ni tú ni yo lo sospecháramos.

Empero pobre o rica, sola o rodeada del calor humano, ligada estoy a mi país, como te dije, y no sabría apartarme de él. Otros lo han hecho y allá ellos. Hablo por mí, naturalmente. También hay gentes con teorías nuevas y dicen que en el mundo no debe haber fronteras, sino un solo sistema de vivir, una sola medida, un solo pensamiento. Tal vez tengan razón, yo no lo sé; confieso que te escribo en una gran confusión de alma. No obstante, me parece que con la tierra nuestra nos sucede lo que con esos órganos vitales y entrañables: no nos apercibimos de su existencia hasta que duelen.

La mía duele ahora ¡Y como duele! Yo creo que el clamor haya llegado allá donde tu moras rodeado de ángeles próximo a la inefable Presencia. Y entonces no te cuento nada nuevo si te digo que aquella isla niña que una vez traje riendo de la mano, aquella novia de Colón, aquella benjamina bien amada, ya no es niña, ni es novia: es la más desolada de las madres porque tiene que serlo la que ve a sus hijos despedazándose entre sí, cegados por la sangre, por la fiebre del odio, por la ira; es huérfana en los hijos de estos hijos, es viuda en las mujeres que dejaron atrás y manca en el hermano que se amputó a su hermano.

La isla niña ha envejecido siglos en apenas dos lustros: sobre la curva de la espalda lleva una carga de pecados propios y ajenos que casi pesan más que las desgracias. De nada vale discernir quiénes los cometieron: de todos modo será ella la que lleve la carga.

La isla tiene sed: también el cielo le ha negado el agua. Pero no es la falta de agua, ni la falta de pan si el pan faltase; te aseguro que el ánimo no flaquearía por eso. Es la falta de amor, de caridad, es la ambición de unos y la torpeza de otros y la soberbia, la soberbia de todos.

Yo sé que éste dolor no es un dolor nuevo, no es dolor que estrenemos nosotros: sé que en tu propia tierra lo padeciste con los tuyos y aun la memoria de la sal pasada amarga el agua de tus ríos. Sé también que no es este o aquel pedazo del planeta, sino el planeta mismo lo que arde en la pira de tantas guerras, persecuciones y mentiras.

Pero eso justamente debe moverte a oír a quien te implora, pues su razón no es ya razón de coto adentro. Tú, que te echaste a andar por los caminos de la tierra y sobre ella elegiste el más difícil para llegar a dónde estás, vuelve sobre tus pasos: no te detenga lo que antes no te detuvo y aunque sea por solo una jornada regresa a nuestro dolor de humanos, a nuestras calamidades y miserias.

Vuelve, aunque sea a rescatar las almas ya que ese fue tu oficio. Y no te arredre el ver que en este siglo es más difícil cristianizar cristianos que en el tuyo moriscos y judíos.

Estos cristianos de hoy clavan a Dios todos los días en una cruz que nadie vela ya, en donde Dios está solo.

Hay que evangelizar a los que vosotros dabais por evangelizados, San Martín; hay que enseñarles otra vez a rezar de verdad el Padre Nuestro.

Tú pensarás que es mucho lo que pido, y yo también lo pienso. El diálogo es posible con salvajes inocentes y crueles; al menos muchas veces es posible. Pero nunca lo es con estos hombres civilizados, llenos de ciencia y de orgullo, llenos hasta de filosofía. No lo es, no lo es con estos hombres, aunque por conseguirlo estuvieses dispuesto, como entonces, a pagar con el precio de tu vida.

Nunca te escucharían porque ellos son siempre los que hablan. Y ciertamente no habrán sino más ponzoñosas las flechas de los indios o las lanzas de los idólatras. Ni más ponzoñosas ni más certeras.

Los pecados de las gentes que fuiste a convertir, eran pecados de ignorancia: los que por esta banda nos dejaste, son ya pecados de sabiduría. Triste es desconocer el Divino Mensaje, pero más triste es todavía haberlo conocido y olvidarlo.

Ahora no es allá donde tenéis que ir vosotros; es aquí donde tenéis que quedaros. Es aquí, en el mundo que llaman civilizado, donde está vuestro puesto, vuestra misión, y sí lo quiere Dios, vuestro martirio.

Dulce Maria Loynaz


No tengo tras de mí una gran causa que defender, una luz que difundir, no soy valiente como tú, como tus compañeros, como tantos que hubo y hay todavía; el miedo muchas veces se me ha enroscado a la garganta y si no me avergüenzo de decirlo es porque en cierto modo tengo derecho al miedo ya que yo nada sirvo, nada valgo. Pero aún siendo así, aquí me tienes escribiendo una carta…

Que ella alcance gracia a tus ojos y tú la alcances para el mundo. Y si el mundo es muy grande, para Cuba, y Cuba sea al fin tierra de gracia.

Bálsamo pido para sus heridas a aquel que puede darlo. Pídelo tú conmigo hoy que es tu día y nada te va a ser negado.

Pídelo hoy, cuando el júbilo de las campanas se extienda a todo lo ancho de tus valles, allá en la noble tierra vasca donde tengo amistad, raíz y nombre.

Pídelo hoy, cuando los tuyos se regocijan de contarte la primera centuria en el coro de los Bienaventurados.

Pídelo, sí, y perdona que en medio de la fiesta alce mi voz quebrada. Pero yo, ¿qué iba a hacer con estas penas, con estas locuras que te escribo, con esta isla que te dejo como una roja flor, como una rosa ensangrentada?

Esto tenía que decirte: ahora eres tú quien tiene la palabra.

Queda a tus pies

Dulce María Loynaz [3]

Fuente: Gaspar, el Lugareño



[1] Este texto fue leído por primera vez en 1974, en la casa de la Dra. Emilia Delgado Carballo, en su tertulia de los domingos. Fue publicado originalmente en el número especial dedicado a Dulce María Loynaz por la revista Vitral (Mayo 20, 1997) de la diócesis de Pinar del Río. Además, fue incluido con una introducción de Alberto Lauro, en la Revista Hispano Cubano (Enero-Marzo, 2007), que se editaba en España.  Forma parte del libro Dulce María Loynaz. Cartas que no se extraviaron (Compilación y prólogo de Aldo Martínez Malo. Ediciones Loynaz, Pinar del Río;  Fundación Jorge Guillén, Valladolid, España 1997)

[2] Martín de la Ascensión, O.F.M. (Guipúzcoa, España, 1566 o 1567 - Nagasaki, Japón, 5 de febrero de 1597) fue un religioso y misionero católico español. Fue uno de los llamados 26 mártires de Japón. Está declarado Santo por la Iglesia católica.

[3] Dulce María Loynaz Muñoz (La Habana, Cuba; 10 de diciembre de 1902-Ibidem; 27 de abril de 1997) fue una escritora cubana, considerada una de las principales figuras de la literatura cubana y universal. Obtuvo el Premio Miguel de Cervantes en 1992.