En Cuba y en Revolución; una aproximación para comprender de una forma lo más integral posible: el cristianismo, la religiosidad y la espiritualidad del cubano bajo una dictadura prolongada.
Inside Cuba and inside the Revolution: the closest possible approximation to understanding integrally the following: Christianity, the religious life, and spirituality of the Cuban people under a prolonged dictatorship.
E-mail: cubareligion@yahoo.com
Para quienes analizan hoy en el presente las realidades de miles de jóvenes marroquíes que llegan a la España democrática y monárquica, viene a cuentas un artículo fundamental que siempre guardo en mi archivo personal: “Los godos del emperador Valente”, del escritor español Arturo Pérez-Reverte, publicado en XLSemanal en septiembre de 2015.
Aunque hoy muchos hablen de estas dinámicas como si fueran un fenómeno repentino, la presión migratoria sobre el sur de España no es algo nuevo; lleva décadas gestándose. Como bien explica el autor al analizar la historia:
“Sobre las fronteras caen ahora oleadas de desesperados, vanguardia de los modernos bárbaros —en el sentido histórico de la palabra— que cabalgan detrás”.
La distinción entre exilio y migración
Cuando uno, habiendo vivido la experiencia de ser inmigrante y refugiado político, toca este tema, las personas suelen reaccionar con inquietud o cuestionamientos: “¿Por qué hablas y juzgas si tú también eres inmigrante?”.
A eso respondo con total Claridad: yo no soy un inmigrante económico; yo soy un refugiado político, un exiliado. En el momento en que cese la situación de opresión por la cual me vi obligado a emigrar, regresaré de inmediato a mi país —Cuba—, sin lugar a dudas.
Análisis del fenómeno: La lección de la Historia
El texto de Pérez-Reverte ofrece claves esenciales para entender estos fenómenos de erupción masiva en un país, provocados por la llegada de grupos considerables de individuos procedentes de otros territorios:
La lección del Imperio Romano: En el año 376 d.C., los godos cruzaron el Danubio huyendo de los hunos. Roma, debilitada y corrupta, no pudo ofrecerles prosperidad ni justicia; apenas dos años después, esos mismos refugiados vencieron al emperador Valente en Adrianópolis, sentenciando el futuro del imperio.
El choque de realidades: Frente a una Europa roída por dentro —con una sociedad que exige a sus ejércitos actuar como ONG y dominada por el "buenismo hipócrita" y la incultura histórica—, las oleadas de migrantes llegan con lo que a Occidente le falta: juventud, vigor, decisión y hambre.
Sin soluciones mágicas: Como señala el autor, la Historia no se "soluciona" con demagogia ni discursos simplistas; la Historia se vive y se estudia. Cuando las masas que llegan son demasiado grandes, los procesos inevitablemente transforman o destruyen las estructuras receptoras.
La preparación del futuro: Ante lo inevitable del cambio histórico y la extinción de un modelo, el autor sugiere adiestrar a las nuevas generaciones con lucidez, valor y sentido común, en lugar de embaucarlas con cuentos irrealizables, para que sepan adaptarse y sobrevivir en el mundo que viene.
Quiero compartir este texto porque ayuda a comprender las transformaciones profundas de las civilizaciones desde una perspectiva histórica y sin complejos.
🔗 Puedes leer el artículo completo de Arturo Pérez-Reverte aquí:
En el escenario postcomunista que comienza a perfilarse,
la disputa por los símbolos religiosos de la nación cubana revela tensiones
profundas entre tradición, identidad y poder sociopolítico. La centralidad
histórica de la Virgen de la Caridad del Cobre —convertida en emblema nacional
desde inicios del siglo XX— enfrenta hoy un desafío estructural: el ascenso
sostenido del protestantismo independiente y la consolidación de corrientes
evangélicas con fuerte capacidad de movilización social.
Asociar el futuro nacional exclusivamente a un símbolo
católico no solo desconoce la recomposición del campo religioso en la isla;
también produce exclusiones que afectan a sectores juveniles, fundamentalistas
y comunitarios que ya no se reconocen en un imaginario nacional construido
desde un único altar. En la Cuba que emerge, la reconstrucción de la identidad
colectiva exigirá un marco plural, donde la devoción mariana deberá coexistir,
negociar y compartir legitimidad con las nuevas formas de militancia religiosa
que disputan, desde abajo, la definición misma de nación.
Relacionar el futuro de Cuba exclusivamente a la Virgen
de la Caridad del Cobre, genera fricciones y divisiones. Este enfoque ignora el
crecimiento del movimiento evangélico en la isla. Para las líneas
fundamentalistas y gran parte de la juventud evangélica-protestante, utilizar
una figura católica como emblema sociopolítico los excluye de la identidad
nacional.
El paisaje religioso cubano es diverso. El protestantismo
y las congregaciones no católicas tienen una presencia histórica y un peso
demográfico significativo. Al utilizar símbolos marianos (o el sincretismo
católico-yoruba) como representación unívoca de "lo cubano", tienen
lugar manifestaciones patentes, equívocas y contraproducentes.
La exclusión teológica, donde, las denominaciones
evangélicas, especialmente las de corte conservador o fundamentalista, rechazan
la veneración de imágenes. Por tanto, no pueden identificarse con la Virgen ni
reconocerla como un punto de encuentro para el país. Dentro de estas
denominaciones hay una visión de la juventud; porque muchos jóvenes
evangélicos, imbuidos en corrientes teológicas renovadoras, cuestionan la idea
de que la identidad y la reconstrucción de Cuba deban cimentarse sobre el
catolicismo popular.
Aun que está totalmente perfilada esta tendencia; las
iglesias evangélicas y protestantes en Cuba proponen una reconstrucción
nacional basada en principios institucionales y éticos en lugar de símbolos
religiosos tradicionales. Su enfoque prioriza el impacto social directo, la
reforma moral y la independencia comunitaria.
Hay un creciente rol de la juventud y el activismo social
en el cual, los jóvenes evangélicos impulsan proyectos de ayuda comunitaria
basados en la solidaridad y espacios de Fe alternativos donde la música, la
tecnología y el debate prevalecen.
Es una línea apegada al fundamentalismo cristiano y
conservador. Se asume la restauración moral de la sociedad y el retorno a los
valores bíblicos y la estructura familiar tradicional como base para sanar el
tejido social. Esta apunta a la corrupción rampante y defienden la honestidad
en el trabajo como motor del desarrollo económico. El concepto de Separación
Iglesia-Estado, será un desafío ante cualquier intento de fusionar la identidad
del país con una Fe única, exigiendo igualdad legal plena ante la ley cuando
será establecido un estado de derecho.
Hay una clara percepción en la comunidad religiosa evangélica
a exigir mayor libertad de culto, el derecho a abrir escuelas religiosas y el
acceso sin censura a los medios de comunicación masivos. Defienden una Cuba
futura donde el debate público sea secular, garantizando que ninguna
denominación religiosa domine el marco político nacional.
Las Iglesias Tradicionales (Bautistas, Metodistas,
Presbiterianas) utilizan sus estructuras históricas e internacionales para
rechazar las leyes represivas del régimen de forma oficial. Sus líderes suelen
firmar cartas pastorales públicas exigiendo la liberación de presos políticos y
una transición democrática. Conciben la
caída de la dictadura como un proceso ordenado. Se preparan para restablecer el
tejido social mediante la educación civil, escuelas cristianas y la mediación
política basada en el respeto constitucional.
Estas iglesias tradicionales y las no tradicionales del pentecostalismo
cubano; sufren una división crítica entre cúpulas infiltradas o cooptadas por
el oficialista Consejo de Iglesias de Cuba (CIC), y pastores de base que sufren acoso y cárcel
por apoyar activamente el descontento popular.
Los Movimientos Pentecostales y Apostólicos (Asambleas de
Dios, Ministerios Independientes), al no estar atados a estructura históricas
ni, en muchos casos, a registros legales, muestran menor temor a la Seguridad
del Estado. Ante cancelaciones del régimen, mueven de forma los cultos a la vía
pública, o se hacen más reservados, convirtiéndose en catalizadores de
desobediencia civil espontánea (como los sucesos represivos a un evento
religioso (septiembre de 2025) en Santiago de Cuba.
Debido a su crecimiento explosivo, controlan redes
informales de ayuda económica y comunitaria que sustituyen por completo al
quebrado Estado cubano. En un escenario de caos por derrocamiento, estas redes
serán las únicas capaces de contener crisis humanitarias en barrios marginales.
En este escenario popular , su narrativa no es de reforma, sino de combate
espiritual contra el comunismo, al que catalogan abiertamente como una fuerza
demoníaca. Su teología empuja a la acción inmediata de la juventud y promueve
un cambio de régimen total, frontal y sin concesiones.
En la Cuba que agoniza bajo su peor crisis histórica, la
religión ya no es solo un refugio espiritual, sino el campo de batalla donde se
disputa el alma de la transición. La inminencia de un cambio de régimen y el
colapso definitivo del comunismo pueden poner frente a frente dos visiones de
nación irreconciliables, encarnadas en la simbología católica tradicional y la
fisonomía del protestantismo cubano actual.
La Virgen de la Caridad del Cobre ha sido,
históricamente, el mayor factor de unidad e identidad del pueblo cubano,
unificando razas y clases bajo la promesa de protección mutua. Sin embargo, la
realidad actual ha fisurado este símbolo. La jerarquía de la Iglesia Católica
es percibida por amplios sectores como excesivamente cautelosa o cómplice,
buscando una "transición pactada" que evite el estallido, lo que ha
desgastado el poder de convocatoria de la Virgen como catalizador de rebelión.
Es pues un símbolo fragmentado; mientras las madres de los presos políticos y
los activistas marchan con la estampa de la Virgen exigiendo libertad, el
régimen intenta vaciarla de contenido político para evitar que se convierta en la
bandera de un posible estallido social.
Frente al ritualismo católico, el protestantismo o los
evangélicos carismático o no —especialmente el movimiento pentecostal y
apostólico— opera con fuerza en los barrios más olvidados de la isla. Estos, al
rechazar el culto a las imágenes (incluida la Virgen), proponen una Cuba que no
dependa de mitos históricos, sino de una profunda reforma moral e institucional
individual.
Mientras la dictadura se desmorona y pierde la capacidad
de alimentar a la población, las iglesias protestantes se han convertido en
microestados de facto. Reparten medicinas, comida y apoyo financiero del exilio
de manera independiente, ganándose la lealtad de las masas. Mientras que, a diferencia
de las cúpulas católicas, los pastores evangélicos de base sufren directamente
la persecución callejera y la cárcel. Su discurso no habla de reconciliación
pacífica con los opresores, sino de un combate frontal contra una dictadura que
califican de "fuerza demoníaca".
Hay una realidad inminente del cambio y ante este
escenario, el de un derrocamiento o colapso de la dictadura, la fractura entre
estos dos mundos religiosos definirá el futuro inmediato de Cuba. Puede ocurrir
que, la Fe mariana y la estructura católica buscarán ser el puente institucional
para evitar el caos, la venganza civil y articular un regreso ordenado a la
democracia legal. Se argumenta sin mucha solidez que , los movimientos
evangélicos – en cambio- serán los verdaderos dueños de la calle en el día después.
Su capacidad para movilizar a miles de jóvenes y su control sobre las redes de
ayuda humanitaria los convertirán en actores políticos indispensables para
contener el estallido social en las zonas marginales.
Asociar el futuro nacional exclusivamente a la Virgen de
la Caridad del Cobre genera fricciones y divisiones. Este enfoque ignora el
crecimiento del movimiento evangélico en la isla. Para las líneas
fundamentalistas y gran parte de la juventud protestante, utilizar una figura
católica como emblema sociopolítico los excluye de la identidad nacional
oficial.
En la Cuba que viene, la reconstrucción nacional ya no se
diseñará bajo el amparo exclusivo de una sola Fe. El fin del comunismo dará
paso a una nación plural, donde la identidad histórica de la Virgen tendrá que
coexistir y negociar el poder con el músculo social y la militancia radical del
protestantismo independiente.
Recopilación y Texto de Eloy A Gonzalez – Editor del Blog
Religión en Revolución-
La visita de cuatro congresistas estadounidenses al
Centro Memorial “Martin Luther King Jr.” en La Habana —Mark Pocan, Teresa
Leger-Fernández, Maxine Dexter y Delia Catalina Ramírez— fue presentada por la
institución como un ejercicio de diálogo respetuoso, escucha mutua y
construcción de puentes entre ambos países. El Centro habló de escasez, de
carencias extremas y del impacto del embargo en su labor pastoral y
comunitaria. Todo dentro del guion habitual.
Pero detrás de esa puesta en escena se encuentra una
realidad que el Centro Martin Luther King Jr. (CMLK) nunca menciona: su papel
como institución controlada por el Estado cubano, diseñada para ofrecer a
visitantes extranjeros una versión cuidadosamente editada de la vida en la
Isla. No es un espacio independiente, ni plural, ni crítico. Es una pieza del
aparato político.
El propio Centro lo reconoce en plataformas oficiales
como EcuRed: su compromiso es con la Revolución y el socialismo. Su director
histórico, el pastor y parlamentario Raúl Suárez Ramos, ha sido durante décadas
un operador confiable del sistema. Y su coordinador ha admitido en medios
estatales que ejecutan programas “a petición del Gobierno”. No hay autonomía
posible cuando la misión, el discurso y los recursos dependen del poder
político.
Los visitados
Por eso las delegaciones extranjeras son conducidas allí:
porque el CMLK garantiza un ambiente controlado, donde se puede hablar de
dificultades sin mencionar a los responsables internos; donde se puede
denunciar el embargo sin mencionar la represión; donde se puede hablar de
solidaridad sin hablar de presos políticos; donde se puede hablar de crisis sin
hablar de derechos.
Mientras el Centro describe la escasez de alimentos,
medicinas y combustible, guarda silencio ante la otra cara de la tragedia: la
criminalización de la protesta, las detenciones arbitrarias, los juicios
sumarios, la censura, el miedo cotidiano y el deterioro institucional que
asfixia a la sociedad cubana. El CMLK nunca denuncia que jóvenes están
encarcelados por exigir libertad. Nunca menciona que más de mil cubanos
permanecen presos por motivos políticos. Nunca reconoce que la crisis nacional
es también consecuencia directa de decisiones internas, no solo del embargo.
Los visitantes
Ese silencio no es accidental: es funcional. El Centro
opera como vitrina oficial, como espacio de legitimación, como mediador
autorizado para mostrar una Cuba “dialogante” que no existe fuera de esos
salones cuidadosamente preparados. La visita de congresistas estadounidenses,
presentada como un intercambio sincero, termina siendo parte de un recorrido
donde la realidad está filtrada, la crítica está domesticada y la verdad está
incompleta.
La Cuba que el CMLK muestra es una Cuba sin conflicto
político, sin represión, sin presos, sin miedo. Una Cuba donde la crisis es
externa y la responsabilidad es ajena. Una Cuba que sirve al relato del poder.
La Cuba real —la que sufre, protesta, resiste y paga el
precio de la falta de libertades— queda fuera de la foto.
Mientras el Centro Martin Luther King Jr. continúe
subordinado al Estado, su voz seguirá siendo la voz del poder. Y sus visitas,
por muy respetuosas que parezcan, seguirán siendo parte de un teatro político
donde la verdad se administra y la justicia se posterga.
Recopilación y texto del Editor del Blog Religión en
Revolución.
Hoy leo un artículo que describe cómo una sangha budista
se reúne en un templo en Lechuga, al sur de La Habana, para realizar retiros,
trabajos comunitarios y sesiones de meditación. La nota, publicada en Cubanet,
presenta la práctica meditativa como un recurso para enfrentar la crisis que
atraviesa el país.
Al leerlo, recuerdo que hace más de diez años recibí
desde La Habana información sobre el IV Encuentro del Programa Meditación y la
creación de la Asociación de Meditadores en la Isla. Aquella noticia me provocó
extrañeza e interés, y respondí entonces con un texto que titulé: “Cuba:
meditar sí, pero en libertad.”
Hoy las situaciones se superponen.
Si en aquel momento afirmé que hay que meditar, pero en
libertad, ahora, frente a la realidad de un Estado fallido y una sociedad
colapsada, la afirmación adquiere un sentido aún más urgente. Superar la crisis
en Cuba —espiritual, social y moral— exige meditar en libertad. No hay práctica
auténtica de la conciencia sin autonomía, sin dignidad, sin espacio para la
verdad.
Invito a releer aquel artículo, que conserva plena
vigencia:
El reciente fallecimiento de Ryan Stollar, escritor y
defensor de los derechos de la infancia que se quitó la vida el 28 de junio de
2026, ha conmocionado profundamente a la comunidad de activistas y
supervivientes del fundamentalismo religioso. Para muchos que crecieron bajo el
aislamiento de la educación en el hogar patriarcal y el control coercitivo, la
labor de Stollar representó un faro de esperanza y una vía de escape. Su
trágica pérdida evoca una dolorosa mezcla de luto, gratitud y complejas reflexiones
sobre sus últimas palabras, dejando una marca imborrable en quienes encontraron
en su trabajo el impulso necesario para reconstruir sus vidas.
Ryan Stollar
A lo largo de su trayectoria, Stollar transformó el
panorama de la defensa infantil mediante iniciativas clave surgidas de su
propia experiencia en la educación en el hogar. Fue cofundador de Homeschoolers
Anonymous, un espacio digital crucial para que exalumnos compartieran
testimonios de trauma y negligencia, y posteriormente impulsó la creación de la
Coalición para la Educación Responsable en el Hogar (CRHE) para promover
reformas legales y proteger a los menores en este ámbito. Asimismo, expandió su
labor hacia el terreno espiritual con su libro El reino de los niños (2023),
donde desarrolló una teología de la liberación infantil orientada a erradicar
el abuso dentro de las estructuras eclesiales.
Detrás de su apasionada lucha pública se escondía un
severo costo emocional condicionado por experiencias adversas en la infancia y
diversos trastornos de salud mental, aspectos que el propio autor abordó en su
nota de despedida. El caso plantea una alarmante advertencia sobre el
"complejo de salvador" inculcado desde la niñez en entornos
fundamentalistas, el cual premia el sacrificio absoluto en detrimento del
bienestar propio. La realidad de su partida evidencia cómo la constante
exposición al trauma ajeno puede reabrir heridas profundas, llevando a crisis
destructivas cuando la carga de la injusticia se sobrelleva al límite de las
propias fuerzas.
El legado de Ryan Stollar permanece no como el de un
mártir perfecto, sino como el de un ser humano que luchó intensamente contra
sus propios demonios mientras abría camino para la liberación de otros. Ante
esta pérdida, la comunidad de defensores y supervivientes enfrenta el reto de
continuar su labor bajo una nueva perspectiva: priorizar la salud mental y
aprender a distribuir las cargas del activismo. La verdadera reforma duradera
no debe depender de sacrificios individuales insostenibles, sino de un esfuerzo
colaborativo donde el cuidado mutuo sea el pilar fundamental para seguir
protegiendo a la infancia.
Haz clic
aquí para leer la reflexión completa y explorar el legado duradero de Ryan
en inglés.
La joven cristiana
cubana Anna Sofía Benítez Silvente, conocida en redes como Anna Bensi, volvió a
ser blanco de la represión del régimen. Ayer fue sometida a un interrogatorio
de más de once horas en una estación policial de Alamar. Las imágenes de su salida
—visiblemente afectada, llorando, sostenida por amigos que la esperaban— han
conmovido profundamente a la comunidad cristiana dentro y fuera de Cuba.
Su llanto no es un gesto
de debilidad. Es un testimonio espiritual. Como el salmista, Anna se aferra a
la promesa de un Dios que cuenta cada lágrima y registra cada sufrimiento:
“Pon mis lágrimas en tu
redoma; ¿no están ellas en tu libro?” (Salmo 56:8).
David escribió estas
palabras mientras huía, perseguido y atrapado por enemigos. Su oración es la de
quienes viven en inestabilidad, exilio y persecución. Y hoy, en Cuba, esa
realidad se repite: huidas, silencios forzados, vigilancia, interrogatorios, amenazas.
Nada de esto pasa desapercibido ante Dios.
Anoche, en medio de la
calle, rodeada de aplausos y consuelo, Anna lloró delante del Dios que mira el
dolor del pueblo cubano. Sus lágrimas —como las de tantos cubanos reprimidos—
no son pérdidas ni rabia inútil. Son memoria sagrada, preservada por el Dios de
misericordia que no olvida a sus hijos.
Una escalada represiva
contra voces cristianas
La ofensiva contra Anna
Bensi no es aislada. Ese mismo día fueron citados también: Pastor Rolando Pérez
Lora, conocido como Pregonero de Cristo. También , los jóvenes Amanda Beatriz y
Abel Alejandro Andrés, del proyecto contestatario Fuera de la Caja. Todos
fueron interrogados durante horas. Todos forman parte de una generación
cristiana que se atreve a denunciar la injusticia y proclamar esperanza en
Cristo.
Durante meses, Anna ha
sido una de las voces más incómodas para el régimen: videos críticos, denuncias
públicas, acompañamiento a víctimas. Por ello, tanto ella como su familia han
sufrido hostigamiento, citaciones, amenazas, hackeo de cuentas, cortes de
internet, y vigilancia constante.
Incluso su hermana,
Elmis Rivero Silvente, ciudadana estadounidense, fue intimidada por la
Seguridad del Estado durante un interrogatorio en Cuba. “Me amenazaron con
Sofía”, declaró a su regreso a Miami.
Hay un mensaje
espiritual en medio del abuso. El régimen teme la palabra de una joven
desarmada cuya fuerza proviene del Evangelio. Por eso la acosa. Por eso la
vigila. Por eso intenta quebrarla. Pero la Escritura responde con claridad:
“Ciertamente el cautivo
será rescatado del valiente, y el botín será arrebatado al tirano; tu pleito yo
lo defenderé, y yo salvaré a tus hijos.” (Isaías 49:25)
Dios mira a los jóvenes
cristianos cubanos que hoy enfrentan interrogatorios, amenazas y humillaciones.
Mira a Anna, a su familia, a los que proclaman “Cuba para Cristo”. Mira a un
pueblo cansado de la opresión.
Hay una certeza que
sostiene la fe cristiana: un cielo nuevo y una tierra nueva, donde la
injusticia no tendrá lugar y donde los que aman la malignidad serán desechados.
Las lágrimas de Anna
Bensi —como las de todo un pueblo— ya están en la redoma de Dios. Y Él no
olvida.
Las lágrimas de Anna
Bensi no se volatilizan en la noche habanera. Quedan allí, como testimonio
contra quienes creen que pueden aplastar la fe de una generación. Cada gota
caída en el pavimento es una acusación silenciosa, un registro divino, una
página más en el libro donde Dios escribe la historia de los que sufren por
causa de la verdad.
El régimen puede
encerrar cuerpos, pero no puede encarcelar la conciencia. Puede vigilar
teléfonos, pero no puede interceptar oraciones. Puede intimidar familias, pero
no puede detener la fuerza de un Evangelio que nació perseguido y que nunca ha
retrocedido ante los tiranos.
La joven que ayer salió
llorando de una estación policial no salió derrotada: salió testificando. Salió
mostrando lo que el poder teme: que la fe, cuando es auténtica, convierte a los
débiles en gigantes y a los opresores en sombras que pronto se desvanecen. Porque
la Escritura lo afirma y Cuba lo necesita recordar: el botín será arrebatado al
tirano, y Dios mismo defenderá el pleito de sus hijos.
La represión de hoy es
la evidencia de un sistema que ya no gobierna por autoridad, sino por miedo. Y
cuando un régimen llega a ese punto, su final no es una posibilidad: es una
certeza. Las lágrimas de Anna —y las de todo un pueblo— no anuncian rendición.
Anuncian juicio. Anuncian memoria. Anuncian que el Dios que guarda cada lágrima
también es el Dios que derriba a los soberbios.
Y cuando ese día llegue,
Cuba no recordará al tirano. Recordará a los que lloraron sin arrodillarse, a
los que fueron interrogados sin renunciar, a los que, como Anna Bensi, se
mantuvieron firmes con la Biblia en el corazón y la verdad en la boca.
Ese es el futuro que ya
se está escribiendo. Y nadie puede detenerlo.
Recopilación
y textos del editor del Blog Religión en Revolución.
En Estados Unidos, sucesos como
estos son cada vez más comunes. Este tuvo lugar exactamente en la ciudad donde
he residido por más de veinte años. Además, compartiendo la vida de fe en las
iglesias con una confesión bautista. Lo cierto es que existe un clima de
crispación que no proviene de la devoción de los cristianos, sino del uso de
muchos miembros de la comunidad islámica para implantar un discurso y una
conducta extremista y anticristiana. Es indudable que esto encuentra si no
apoyo, al menos un cierto acuerdo con las autoridades políticas y del orden.
Un debate que trasciende un evento
local se ha generado a raíz del suceso reciente en el Trinity Pride Fest de
Fort Worth, Texas. Lo que ocurrió entre un conjunto de predicadores cristianos
y la policía ha planteado una cuestión esencial: ¿Estamos ingresando en una
época en la que la libertad de expresión se basa en la sensibilidad subjetiva
del receptor?
Durante el festival, varios
predicadores, que se hallaban en espacios públicos pero fuera del evento
privado y que respetaban la orden bíblica de "ir y predicar", fueron
notificados por los agentes de policía de que serían multados si alguien se
sentía "ofendido" con su mensaje. Mensajes bíblicos que vienen siendo
presentados desde el advenimiento del cristianismo y que responde al mandato
bíblico de “ir y predicar el evangelio a toda criatura”.La interacción se grabó en video y rápidamente
se propagó de manera viral, lo que provocó reacciones en todo el país.
El video que encendió la discusión
nacional en su versión original del encuentro entre los predicadores y la
policía, que ha sido ampliamente compartido y analizado, puede verse a continuación:
👉
https://www.youtube.com/watch?v=Yt2eO8Z8q7A (youtube.com in Bing)
¿Qué ocurrió exactamente?
Los predicadores estaban llevando a
cabo su actividad regular: compartir mensajes basados en la Biblia en lugares
públicos, lo cual han estado haciendo durante años en varias ciudades. Sin
embargo, esta vez la policía les advirtió que, no podían ingresar a ciertas
áreas públicas debido a barricadas del evento. También que, podrían recibir una
multa si su discurso “ofendía” a alguien.
La frase “si alguien se ofende” fue
la que detonó la controversia. En Estados Unidos, la libertad de expresión
—incluyendo discursos religiosos, políticos o morales— está protegida incluso
cuando resulta incómoda, impopular o provocadora. Por eso, muchos consideran
que la advertencia policial fue una interpretación errónea de la ley.
La reacción de líderes cristianos:
preocupación y llamado a la vigilancia
Líderes cristianos de distintas
denominaciones han expresado su preocupación por lo que consideran un
precedente peligroso. Sus opiniones se pueden resumir en tres grandes líneas:
1) La libertad de expresión no puede
depender de la ofensa subjetiva
Pastores y líderes evangélicos han
señalado que la policía no puede usar la “ofensa” como criterio legal. La
Primera Enmienda protege discursos que pueden resultar incómodos o
controversiales. Si la ofensa se convierte en un estándar, cualquier discurso podría
ser censurado.
2) La predicación en espacios
públicos es un derecho histórico
Muchos líderes recordaron que la
predicación callejera ha sido parte de la vida cristiana desde los inicios del
país. Es un ejercicio legítimo de libertad religiosa y expresión pública.
Limitarlo en calles abiertas, dicen, es una forma de silenciar voces
religiosas.
3) Temor a una aplicación desigual
de la ley
Algunos pastores mencionaron que, en
su experiencia, las restricciones suelen aplicarse con mayor severidad a
predicadores conservadores que a otros grupos que también expresan opiniones
fuertes en eventos públicos. No lo llaman persecución sistemática, pero sí una
tendencia preocupante.
🌈 El contexto del evento Pride: un punto de tensión cultural
El Trinity Pride Fest es un evento
“para todas las edades”, lo que ha generado críticas en años anteriores por
parte de sectores cristianos que consideran inapropiado exponer a menores a
ciertos contenidos. Para muchos predicadores, esto aumenta la urgencia de estar
presentes y compartir su mensaje.
Por otro lado, los organizadores del
evento buscan crear un espacio seguro para la comunidad LGBTIQ+, lo que genera
tensiones cuando grupos externos llegan con mensajes que consideran hostiles o
moralmente confrontativos.
⚖️ ¿Qué está realmente en juego?
Este incidente no es solo un
conflicto entre predicadores y policías. Es un reflejo de una discusión más
profunda:
¿Puede el Estado limitar discursos
religiosos en espacios públicos para evitar “ofensas”?
Si la respuesta es sí, entonces:
·La libertad de expresión
queda condicionada a la sensibilidad individual.
·La libertad religiosa se
vuelve vulnerable a interpretaciones subjetivas.
·La policía adquiere un
poder excesivo para decidir qué discursos son aceptables.
·Para muchos líderes
cristianos, esto es una línea que no debe cruzarse.
Dios creó al ser humano con la
libertad de elegir y razonar. Forzar la conciencia mediante la censura o el
miedo contradice el diseño divino. Jesús jamás usó la fuerza para callar a
quienes no pensaban como Él, sino el diálogo y el amor. La historia enseña a la
Iglesia que cuando se empieza a silenciar lo que incomoda, la fe y la verdad
suelen ser las primeras en ser censuradas. Ante el extremismo, la respuesta
cristiana no es pagar con la misma moneda, sino defender la verdad con respeto.
Aplicando Mateo 7:12 ("haz con los demás lo que quieras que hagan
contigo"), si los cristianos quieren la libertad de predicar su fe en
público, deben defender el derecho de los demás a expresarse, aunque no
compartan sus ideas.
En conclusión: Defender la libertad
de expresión es un deber cristiano. Tolerancia no significa aprobar todo, sino
tener la madurez de debatir con ideas y amor, rechazando cualquier tipo de
censura o extremismo.
Recopilación y texto del
editor del Blog Religión en Revolución
En los últimos meses mi esposa y yo hemos comenzado a
congregarnos en una iglesia donde el pastor, su familia y la mayoría de los
miembros —pocos, pero profundamente firmes en su fe— son venezolanos. Esta
cercanía nos ha permitido comprender, con mayor hondura, la historia sentida
que une a los pueblos cubano y venezolano: una relación que trasciende
geografías y que se reconoce allí donde ambos pueblos se encuentran.
Desde finales de los años 90, Cuba y Venezuela han
compartido un destino marcado por sobresaltos ideológicos y la connivencia de
dos regímenes despóticos. Hoy, ambos países viven contextos cruentos: Cuba,
sumida en un colapso social y existencial; Venezuela, herida por una prolongada
dictadura, sorprendida por una súbita acción militar y ahora desgarrada por un
terremoto devastador que podría haber cobrado decenas de miles de vidas.
Ante esta tragedia, elevamos un lamento y una oración por
Venezuela.
Amados hermanos en Cristo:
Nos presentamos ante el Señor con un corazón quebrantado
por el dolor de nuestros hermanos venezolanos. El terremoto ha dejado muerte,
desolación y un clamor que sube hasta los cielos.
“Cercano está el Señor a los quebrantados de corazón; y
salva a los contritos de espíritu.” (Salmo 34:18)
Pedimos al Dios de toda consolación que abrace a las
familias que lloran, sostenga a los sobrevivientes, fortalezca a quienes buscan
entre los escombros y reciba en su misericordia a quienes han partido.
Recordamos también la promesa que sostiene a los pueblos
en medio del desastre:
“Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto
auxilio en las tribulaciones.” (Salmo 46:1)
Como Iglesia, elevamos nuestra voz en fe y compasión por
esta nación hermana. Que el Señor mueva corazones, envíe ayuda, levante manos
generosas y haga brotar esperanza donde hoy solo hay ruinas.
“El Señor sana a los quebrantados de corazón y venda sus
heridas.” (Salmo 147:3)
Que la paz de Cristo cubra a Venezuela.
Que su luz brille sobre quienes caminan en medio del
dolor.
Oremos por Venezuela.
Video en tendencia: Dos ancianos que, en el momento del
terremoto, se aferran uno al otro y oran mientras la tierra tiembla. La mujer,
sostenida en su andador, no suelta la mano de su esposo. Un testimonio de amor,
fe y resistencia.👇
Recién
termino la Convención de los Bautista del Sur en la ciudad de Orlando ,
Florida. Se trataron temas acuciantes de la realidad de esta denominación religiosa,
considerada la mayor del ámbito religioso evangélico en los Estados Unidos.
Temas
muy espinosos fueron tratados como : El rol de las mujeres en el ministerio
(Enmienda de Verdad y Unidad), Prohibición de pastoras, Sobre la Inmigración,
la Dignidad Humana y el Estado de Derecho, propuestas contra el suicidio
asistido, el antisemitismo, lineamientos éticos sobre el uso de la Inteligencia
Artificial y Ministerio de Discapacidad.
Los
líderes informaron formalmente a las iglesias el cierre de la investigación
penal del Departamento de Justicia de EE. UU. sobre el manejo corporativo de
abusos sexuales en de los Bautista del Sur (SBC) , la cual concluyó oficialmente sin
cargos criminales contra el Comité Ejecutivo.
Ese
alarmante informe "caso por caso" de Guidepost Solutions fue publicado
en mayo de 2022. Aquella lista secreta interna, que fue revelada públicamente;
documentaba más de 700 casos de abusos sexuales y negligencia clerical. Cuatro
años después de ese terremoto institucional, el estado actual de la polémica se
resume en el estancamiento de las reformas y el cierre de las investigaciones
legales. ¡Así como pueden leerlo!
El
proyecto insignia de la SBC para crear una base de datos pública y oficial de
pastores abusadores acusados o convictos ("Ministry Check") fue
oficialmente abandonado. A pesar de haber lanzado un sitio web con intenciones
históricas en 2023, la Convención se topó con severos problemas financieros, de
seguros y de responsabilidad legal. El sitio web sigue activo pero
completamente vacío, sin nombres publicados.
Activistas
y sobrevivientes de abusos acusan que las reformas de fondo se diluyeron debido
al fuerte rechazo de los sectores más radicales, quienes argumentaron que estas
medidas introducían "ideologías seculares" en la iglesia.
El
cierre definitivo de la investigación del Departamento de Justicia (DOJ), sin
cargos criminales, en marzo de 2025, el
Departamento de Justicia de EE. UU. dio por terminada formalmente la
investigación criminal federal de dos años y medio, sobre el encubrimiento de
abusos en la SBC. La fiscalía federal concluyó el caso sin emitir cargos
criminales ni multas contra el Comité Ejecutivo de la SBC ni contra sus
entidades.
Al
ser las iglesias de la SBC independientes, la Convención nacional insistió en
que no tiene la autoridad jerárquica para vigilar o controlar a cada pastor
local. Por ello, las medidas de prevención y capacitación quedaron sujetas a la
voluntad de cada congregación de manera individual. Aunque la vía penal federal
se cerró, siguen activas decenas de demandas civiles individuales presentadas
por sobrevivientes que reclaman compensaciones financieras a iglesias locales y
líderes por negligencia y encubrimiento histórico.
La
frustración de las víctimas ha vuelto a encenderse en las reuniones actuales.
Figuras evangélicas de alto perfil que abandonaron la SBC en protesta por estos
escándalos han criticado severamente las prioridades actuales de la Convención.Se cuestiona públicamente que la denominación
invierta tanto esfuerzo político e ideológico en prohibir minuciosamente a las
mujeres en los púlpitos, mientras que las reformas estructurales para proteger
a mujeres y niños de pastores abusadores han quedado relegadas a un segundo
plano.
Es
comprensible y profundamente doloroso el dilema en el que se encuentra muchos
miembros de las iglesias bautistas víctimas o no . Descubrir que la estructura
eclesiástica donde ha depositado su Fe y servicio cobija crímenes de esta
magnitud provoca una crisis espiritual y de confianza justificada. Las Iglesias
Bautistas Fundamentales Independientes (IBF) comparten raíces teológicas con la
CBS (SBC), pero a nivel organizativo operan de forma diferente, lo que explica
por qué estos escándalos se repiten e incluso se agravan en dichos entornos.
Hay en estas mas permisividad y encubrimientos.
Grandes
investigaciones periodísticas —como las del Fort Worth Star-Telegram y
documentales como "Let Us Prey: A Ministry of Scandals"— han
demostrado que las iglesias IBF son terrenos especialmente vulnerables para los
depredadores debido a tres factores estructurales:
·El aislamiento total: A diferencia de la CBS, que
funciona como una convención de iglesias asociadas, las iglesias IBF son
estrictamente independientes. No rinden cuentas a ninguna convención, junta de
misiones, ni liderazgo externo. El pastor local suele tener una autoridad
absoluta e incuestionable.
·Cultura de la sumisión y el silencio: El fundamentalismo
extremo suele enfatizar la obediencia ciega a la autoridad pastoral ("el
ungido de Dios"). Cuando ocurre un abuso, la tendencia institucional es
silenciar a la víctima para "no dañar el testimonio de la iglesia" o
acusarla de "difamación" o "pecado".
·Hay cero controles de antecedentes: Al no existir un
cuerpo central que regule las credenciales, un pastor o líder juvenil
destituido por abusos en una iglesia IBF puede simplemente mudarse de estado e
iniciar una nueva congregación en otra ciudad sin que nadie conozca su
historial.
Entonces…, ¿ qué hacemos?
Ante
esta realidad, los creyentes que provienen de trasfondos bautistas históricos
se están ubicando en alguna de las siguientes posiciones éticas y espirituales:
1.
La postura de la "Fidelidad Remanente" (Reformar desde dentro)
En
qué consiste: Permanecer en la congregación pero abandonando la ingenuidad y la
sumisión ciega. Cómo se actúa: Los miembros exigen activamente a los líderes la
implementación de protocolos externos de protección infantil, auditorías de
seguridad, verificación de antecedentes penales obligatoria y la política de
denuncia inmediata a la policía (y no a comités internos) ante cualquier
sospecha.
2.
La postura del Éxodo (Buscar comunidades sanas) En qué consiste: Entender que
la estructura IBF local está corrompida en su liderazgo y que no es seguro
permanecer allí. Cómo se actúa: Migrar hacia iglesias de otras denominaciones
evangélicas que cuenten con sistemas de gobernanza transparentes, juntas de
ancianos reales (donde el pastor no sea un dictador) y redes de rendición de
cuentas donde el abuso se maneje con seriedad jurídica y pastoral.
3.
La postura del "Exilio Espiritual" (Sanar fuera de la estructura) En
qué consiste: Tomarse un tiempo fuera de la iglesia institucional para procesar
el dolor del desengaño (deconstrucción de la confianza eclesial) sin abandonar
la fe en Dios.
Cómo
se actúa: Congregarse en hogares, grupos pequeños de estudio bíblico o buscar
consejería profesional psicológica y espiritual especializada en trauma
religioso. Muchos descubren que el Evangelio sigue siendo verdadero, aunque las
instituciones que lo predicaban hayan fallado.
4.
La postura del Activismo y la Alianza con Sobrevivientes En qué consiste:
Unirse al clamor de las víctimas y exigir justicia legal y penal. Cómo se
actúa: Apoyar plataformas y ministerios dirigidos por sobrevivientes bautistas,
como el Preacher Boys Podcast o redes de denuncia que exponen estas conductas.
La prioridad se desplaza de proteger la reputación de la iglesia a proteger a
los vulnerables. Su experiencia en la convención extranjera le da una
perspectiva valiosa: usted sabe que el ser bautista o evangélico no equivale
intrínsecamente a encubrir crímenes. El problema actual es el sistema
autoritario y sin control de estas iglesias independientes.
Conclusión
El
estado actual de la Convención Bautista del Sur y el entramado de las Iglesias
Bautistas Fundamentales Independientes (IBF) nos sitúa ante una de las
contradicciones morales más desgarradoras de la historia evangélica
contemporánea. Es inadmisible que las estructuras eclesiásticas desplieguen una
meticulosa energía política y teológica para levantar muros contra las mujeres
en el ministerio, mientras desmantelan con pasmosa burocracia los puentes de
justicia para proteger a los niños y sobrevivientes de abusos. El vacío real
del sitio web "Ministry Check" es la metáfora perfecta de una reforma
que nació con pretensiones históricas y terminó capitulando ante el peso de los
seguros, las finanzas y el celo sectario.
No
podemos callar ante el hecho de que el cierre de las investigaciones del
Departamento de Justicia sin cargos criminales corporativos sea interpretado
por algunos liderazgos como una exoneración moral. No lo es. La autonomía local
de las congregaciones, esgrimida tantas veces como baluarte teológico, se ha
transformado en el blindaje perfecto para la impunidad y la opacidad; un
escenario que se recrudece hasta la asfixia en el aislamiento absoluto de las
iglesias IBF. Tal como lo documenta de forma descarnada el trabajo del Fort
Worth Star-Telegram y los testimonios de primera mano en el documental
"Let Us Prey: A Ministry of Scandals", la cultura de la sumisión
ciega y la falta de controles de antecedentes convierten los entornos
fundamentalistas independientes en cotos de caza idóneos para depredadores que
solo necesitan cruzar una frontera estatal para borrar su historial.
Frente
a este panorama, la resolución de este conflicto no vendrá de los comités
ejecutivos ni de los escritorios corporativos; emergerá de la conciencia
despierta de los creyentes. Descubrir que el templo donde se depositó la fe
cobija crímenes de esta magnitud provoca un sismo espiritual justificado. La
salida ética hoy se bifurca en la valentía de quienes deciden reformar desde
dentro —exigiendo auditorías externas y denuncias policiales inmediatas—, la
dignidad del éxodo hacia comunidades sanas con rendición de cuentas real, el
exilio espiritual para sanar el trauma religioso fuera de la estructura, o el
activismo inquebrantable junto a las víctimas. Porque ser evangélico no
equivale a encubrir crímenes; el Evangelio sigue siendo verdadero aunque las instituciones
hayan fallado. La prioridad innegociable de la iglesia de hoy debe dejar de ser
la salvaguarda de su reputación corporativa para convertirse, de una vez por
todas, en el refugio seguro de los vulnerables.
Solicitud de información:
Si usted ha sido
víctima, testigo o posee información sobre casos de abuso o encubrimiento en
comunidades bautistas o fundamentales independientes, le invitamos a romper el
silencio. Puede dejar su reflexión en la sección de comentarios para enriquecer
el debate público, o si prefiere resguardar su identidad, escríbanos con total
confidencialidad a nuestra dirección electrónica: [Insertar Correo del Blog].
Este espacio está comprometido con la memoria, la verdad y la protección de los
vulnerables.
Presentación de video de
Let Os Prey : Con testimonios de primera mano de supervivientes, escapados de
iglesias y activistas, ofrece una visión crucial sobre la preocupante cultura
dentro de las Iglesias Bautistas Fundamentales Independientes (IFB) y el
dominio que las iglesias tienen sobre sus miembros.
Recopilación y
textos del Editor del Blog Religión en Revolución.
Acaba de concluir la Convención Bautista del Sur (SBC) en Orlando, Florida,
y lo que allí ocurrió revela la compleja encrucijada espiritual, ética e
institucional que vive la mayor denominación evangélica de los Estados Unidos.
Se discutieron temas urgentes: el rol de las mujeres en el ministerio
(Enmienda de Verdad y Unidad), inmigración, dignidad humana, suicidio asistido,
antisemitismo, ética en el uso de la inteligencia artificial y ministerio de
discapacidad.
Sin embargo, el tema que marcó el trasfondo de todo fue otro: el manejo
fallido de los abusos sexuales dentro de la SBC.
Un cierre sin
justicia
Los líderes anunciaron que el Departamento de Justicia cerró su
investigación penal sin presentar cargos contra el Comité Ejecutivo.
Pero el informe de Guidepost Solutions (2022), con más de 700 casos
documentados de abusos y negligencia clerical, sigue siendo una herida abierta.
Cuatro años después, las reformas están estancadas y el proyecto “Ministry
Check” —que prometía una base de datos pública de abusadores— fue
abandonado. El sitio web existe, pero está vacío.
Sobrevivientes y activistas denuncian que las reformas se diluyeron por la
resistencia de sectores radicalizados que acusaron estas medidas de introducir
“ideologías seculares” en la iglesia.
La frustración de
las víctimas
Aunque la vía penal federal se cerró, decenas de demandas civiles siguen
activas.
Mientras tanto, la Convención dedica enormes energías a prohibir a las
mujeres predicar, mientras las medidas para proteger a mujeres y niños de
pastores abusadores quedan relegadas.
Para muchos miembros, víctimas o no, la crisis es espiritual además de
institucional: descubrir que la estructura donde depositaron su fe encubrió
crímenes provoca un dolor profundo y legítimo.
El espejo de las
Iglesias Bautistas Fundamentales Independientes (IBF)
Las IBF, aunque comparten raíces teológicas con la SBC, operan sin
supervisión externa. Investigaciones como las del Fort Worth Star‑Telegram y el documental Let Us Prey muestran que allí los abusos se agravan por tres factores:
Aislamiento total: autoridad pastoral absoluta sin
rendición de cuentas.
Cultura de silencio: proteger “el testimonio” por encima
de la víctima.
Cero controles: un abusador puede mudarse y abrir otra
iglesia sin dejar rastro.
¿Qué pueden hacer los creyentes?
Hoy, muchos bautistas se ubican en una de estas posturas éticas y
espirituales:
1. Fidelidad
Remanente
Permanecer, pero exigiendo protocolos externos, auditorías, verificación de
antecedentes y denuncia inmediata a la policía.
2. Éxodo
Buscar comunidades sanas con gobernanza transparente y verdadera rendición
de cuentas.
3. Exilio
Espiritual
Sanar fuera de la estructura institucional sin abandonar la fe.
4. Activismo y
Alianza con Sobrevivientes
Apoyar a quienes denuncian, priorizando la protección de los vulnerables
por encima de la reputación eclesial.
Una conclusión
necesaria
Ser bautista o evangélico no equivale a encubrir crímenes. El problema es
un sistema eclesiástico que, cuando carece de controles, se vuelve terreno
fértil para el abuso. La fe cristiana no se defiende protegiendo instituciones,
sino protegiendo a los pequeños; la credibilidad moral de nuestras iglesias
depende de ello.