septiembre 25, 2026

Ciria y Nereida: el rostro olvidado de una Cuba que duele.

 Eloy A Gonzalez.

Esta persona que ustedes ven sentada en la foto es, Ciria Zanchez, una anciana de 83 años de edad que vive en Holguin, Cuba, junto a su hermana Nereida Zanchez de 80 años. Ciria contó además que durante 32 años estuvo vinculada a los Comités de Defensa de la Revolución y llegó a desempeñarse como vicecoordinadora municipal. Ciria recibía una ayuda de Asistencia Social que posteriormente le fue retirada.


Su hermana Nereida, trabajó en el sector del Comercio, recibe una jubilación de 1.300 pesos mensuales. Comen porque Nereida todos los días va a buscar para ella y para su hermana una ración de comida que le prevean en una Iglesia. El resto del día …, “un arrocito, una viandita” dicen , si lo consiguen. En ocasiones compran una lata de leche condensada para preparar café con leche , quien sabe con qué frecuencia.

Enfermas ambas, no tienen medicamentos y Ciria espera desde hace 5 años por una Cirugía , cuando le dijeron que: ‘vamos a esperar que te llamen’”…, y no han llamado.

En la foto pueden ver a Ciria sentada y la casa donde viven …, Nereida seguro fue a la Iglesia a buscar la ración de comida.

No vale investigar, Cira y Nereida viven en soledad y la periodista no peguntó por la familia[1], ¿dónde están? , ¿ a dónde huyeron?, como se deshizo el núcleo familiar. ¿Dónde están los solidarios compañeros de los Comités de Defensa de la Revolución a los que Ciria les dedico 32 años de vida?

¿Alguna trabajadora social en Cuba podrá llegarse a verlas, y al menos saber de su situación?; ¿ estarán a la disposición de estas ancianas los recursos de la potencia médica en Cuba, provenientes del consorcio GAESA?

Remesas desde Miami no reciben, ni van a recibir. Solidaridad de la Iglesia ya la están recibiendo, pero son insuficientes…, pero algo es algo; al menos de hambre no se han muerto.

¿Que nos queda por hacer frente a esta situación como esta?

Ante historias como la de Ciria y Nereida, no podemos quedarnos en la contemplación triste ni en la denuncia solitaria. La Palabra nos recuerda que “el que hace justicia a la pobre honra a Dios”, y que en cada anciana abandonada hay un prójimo que clama por nosotros.

Que esta imagen nos despierte. Que nos incomode. Que nos convoque.  Porque si la nación se ha quebrado, la Fe y la conciencia no pueden quebrarse con ella.  Hoy, más que nunca, estamos llamados a ser los que levantan al caído, los que ven al invisible, los que sostienen al débil, aun cuando todo lo demás ha fallado. Que Dios nos conceda la valentía de actuar, la ternura de acompañar y la perseverancia de no olvidar.

Ciria y Nereida no son una estadística: son un llamado y ese llamado nos alcanza a todos. Que las manos misericordiosas nos alcancen a todos.  Porque si el Estado no llega, y la familia se ha roto, la Iglesia, la comunidad y la conciencia sí pueden llegar. La Palabra nos recuerda que: “prestarle al pobre es como prestarle a Dios (Proverbios 19:17).

Hoy, ese préstamo santo tiene nombre: Ciria y Nereida.

Que Dios mueva corazones, recursos y voluntades para que estas dos ancianas —y tantas otras— no sigan esperando solas.  La solidaridad es el milagro que aún podemos hacer.

25 de septiembre de 2026



[1] Gonzalez , O. (2026, September 24). A los 80 y 83 años, las hermanas Nereida y Ciria sobreviven con muy poco en Holguín. Cubanet; CubaNet News, Inc.

septiembre 24, 2026

24 de septiembre - Festividad de Nuestra Señora de las Mercedes, Patrona de los Cautivos.

 Por: Eloy A González

Hoy, en Cuba y en la diáspora, miles de personas recuerdan y celebran a Nuestra Señora de las Mercedes, advocación mariana profundamente arraigada en la vida espiritual del pueblo cubano. Su figura, vestida de blanco y portadora de cadenas rotas, es símbolo de misericordia, libertad y consuelo para quienes sufren el presidio. Por eso, esta fecha es también un día de memoria, de solidaridad y de esperanza.


La devoción a la Virgen de las Mercedes trasciende lo estrictamente católico: en la religiosidad popular cubana se identifica con Obatalá, el oricha mayor de la tradición yoruba, dueño de todo lo blanco, de la cabeza, de los pensamientos y de los sueños. En su templo de La Habana Vieja —erigido entre 1865 y 1867 en la intersección de las calles Cuba y Merced— se congregan cada año multitudes vestidas de blanco, uniendo fe, sincretismo y una profunda necesidad de consuelo espiritual.

Pero esta festividad tiene también un significado cívico: es el día en que familiares de presos comunes y presos políticos llegan al templo para pedir por la libertad de sus seres queridos. En Cuba, donde la población penal es numerosa y la represión política ha marcado generaciones, la Virgen de las Mercedes se ha convertido en un símbolo de resistencia silenciosa y de esperanza colectiva.

En el texto que comparto hoy, relato una experiencia vivida en 1991, cuando asistí por primera y única vez a la celebración en la Iglesia de la Merced. Aquel día, entre la multitud, el calor, los cantos y la presencia silenciosa de agentes del régimen, ocurrió un momento que nunca he olvidado: la imagen de la Virgen fue levantada en andas por seminaristas, y el pueblo, con pañuelos blancos en alto, comenzó a clamar “¡A la calle!”. Era un deseo espontáneo, un gesto de fe y desafío que, de haberse concretado, habría tenido consecuencias imprevisibles.

Ese instante reveló algo profundo: incluso en medio del control y el miedo, la fe puede convertirse en un espacio de afirmación cívica. La Virgen de las Mercedes, en su advocación de Patrona de los Cautivos, sigue siendo para muchos cubanos un símbolo de libertad espiritual y también de libertad política.

Invito a leer esta crónica, escrita desde la memoria y desde la Fe, como homenaje a quienes hoy siguen esperando la liberación de sus seres queridos y a quienes, desde la esperanza, continúan creyendo en una Cuba libre.

Leer el texto completo aquí: 

👉https://religionrevolucion.blogspot.com/2012/10/una-festividad-de-nuestra-senora-de-las.html

24 de septiembre de 2026

 

septiembre 14, 2026

Abuso, encubrimiento y poder religioso: El caso Giovanelli y la herida abierta en la IFB

 La segunda temporada de Toxic vuelve a poner en el centro del debate una de las historias más dolorosas y reveladoras dentro del mundo de la Iglesia Bautista Fundamental Independiente (IFB): la denuncia de abuso sexual y manipulación psicológica contra el ex‑pastor Cameron Giovanelli. El episodio, conducido por Elizabeth Chambers, profundiza en los traumas generacionales y las dinámicas de control extremo que permiten que estos abusos ocurran bajo el amparo de la fe y la autoridad espiritual.

El caso expone cómo Giovanelli utilizó su posición de máxima autoridad espiritual en una iglesia de Maryland para acercarse a Sarah Jackson, entonces de 16 años. Engañó a su familia, organizó encuentros secretos y le entregó una línea telefónica oculta con mensajes codificados para sostener una relación abusiva. Este patrón de manipulación, tristemente común en estructuras religiosas cerradas, revela cómo el poder pastoral puede convertirse en un instrumento de control emocional y psicológico; empleando el abuso y la manipulación desde el púlpito

Cuando Sarah decidió alzar la voz, la reacción institucional fue devastadora. En lugar de proteger a la víctima, la estructura de la IFB —marcada por su aislamiento del mundo exterior y su sumisión al liderazgo masculino— organizó recaudaciones de fondos, jornadas de oración y campañas públicas de apoyo al pastor acusado. Este encubrimiento sistemático permitió que Giovanelli evadiera durante años la responsabilidad legal y moral de sus actos. Fue un acto de grosero encubrimiento institucional dentro de la IFB

La valentía de Sarah inspiró proyectos de denuncia como el podcast Preacher Boys y contribuyó a exponer un patrón de impunidad que ha afectado a cientos de mujeres y niños dentro de esta corriente religiosa. Su testimonio se ha convertido en un referente para sobrevivientes que buscan justicia y para comunidades que reclaman transparencia y protección real. Permitió el impacto nacional y la visibilización del abuso clerical que tuvo el caso.

Tras enfrentar una acusación inicial de 12 cargos —que podían haber significado hasta 78 años de cárcel— Giovanelli llegó a un acuerdo con la fiscalía.

El 4 de diciembre de 2019, se declaró culpable de dos cargos: delito sexual de cuarto grado y agresión de segundo grado. Los otros diez cargos, incluidos los de abuso sexual de una menor, fueron retirados. Este proceso legal se condujo en Maryland


El 6 de enero de 2020, el juez Robert E. Cahill Jr. dictó sentencia. Giovanelli fue esposado en la sala tras escuchar el testimonio de impacto de Sarah. Recibió 90 días de cárcel y 5 años de libertad condicional supervisada.

Cumple su probatoria en Florida y no fue obligado a registrarse como delincuente sexual. Se le prohibió contactar a Sarah o su familia y publicar sobre el caso durante su periodo de libertad condicional.

La historia de Sarah Jackson será presentada en las semanas consecutivas de la segunda temporada de Toxic, que se estrena el martes 15 de septiembre de 2026 a las 10:00 PM ET/PT por Investigation Discovery (ID), con disponibilidad en HBO Max.

La historia de Sarah Jackson no es solo un caso aislado dentro de la Iglesia Bautista Fundamental Independiente; es un espejo que refleja las grietas profundas de un sistema donde la autoridad espiritual, cuando no está sometida a la transparencia y la rendición de cuentas, puede convertirse en un instrumento de abuso y silencio. La denuncia, el proceso judicial y la exposición pública de estos hechos revelan una verdad incómoda: la Fe, cuando se manipula, puede ser utilizada para proteger estructuras y no a las personas vulnerables que deberían ser su prioridad moral.

El caso Giovanelli nos recuerda que ninguna institución religiosa está exenta de responsabilidad. La integridad pastoral no se mide por discursos, sino por la capacidad de proteger a los más frágiles, escuchar a quienes sufren y enfrentar con valentía las sombras que se esconden detrás de la autoridad. La valentía de Sarah, y de quienes han decidido acompañarla, abre un camino que exige vigilancia, justicia y una reforma profunda en las dinámicas de poder que han permitido estos abusos.

Desde Religión en Revolución, reafirmamos nuestro compromiso con la denuncia ética, la defensa de las víctimas y la búsqueda de una Fe que no encubra, sino que ilumine. La verdad, aunque incómoda, es siempre el primer paso hacia la restauración.

Recopilación y texto de editor del Blog Religión en Revolución

septiembre 07, 2026

¿Dios te acepta tal como eres? Una narración para la conciencia

 La pregunta parece inocente, casi amable: ¿Dios te acepta tal como eres? 

La repetimos en conversaciones, la escuchamos en sermones suaves, la usamos para tranquilizar a quienes llegan heridos a la fe. Pero cuando uno se detiene a pensarla con seriedad, descubre que es una pregunta que puede engañar tanto como consolar.

Jonathan Edwards, en aquel sermón que estremeció a Enfield en 1741, no estaba intentando humillar a nadie. Era un hombre manso, dicen, un pastor de voz tranquila. Sin embargo, cuando habló del destino del pecador, su lenguaje se volvió tan crudo que la congregación comenzó a gritar, a llorar, a clamar. No por teatralidad, sino porque Edwards les obligó a mirar algo que todos preferimos evitar: la distancia entre la santidad de Dios y la condición humana.

Hoy, si alguien leyera ese sermón en una iglesia, probablemente también habría interrupciones. Pero no serían gritos de arrepentimiento, sino de molestia. No sería horror ante el pecado, sino indignación ante el lenguaje. Hemos perdido la capacidad de sentir lo que Edwards quería que sintiéramos: la gravedad moral de existir ante un Dios santo.

Edwards decía que el pecador está suspendido sobre el infierno como una araña sobre el fuego. No era una metáfora para humillar, sino para revelar. En su visión, el pecado no es una debilidad simpática ni una sombra tolerable: es una ruptura profunda con el Dios que es luz pura. Y si esa luz es real, entonces también es real la imposibilidad de que el pecado conviva con ella sin ser consumido.


Por eso la pregunta “¿Dios te acepta tal como eres?” se vuelve más compleja.

Porque si Dios es verdaderamente santo, ¿cómo podría aceptar sin más aquello que es contrario a su naturaleza? Y si nosotros somos verdaderamente pecadores, ¿cómo podríamos presentarnos ante Él sin ser transformados?

La frase que tanto repetimos —“Dios te acepta tal como eres”— suena tierna, pero es incompleta. Dios te recibe, sí, pero no porque seas aceptable, sino porque Cristo te hace aceptable. Dios abre sus brazos, pero no para que permanezcas igual, sino para que seas hecho nuevo. La aceptación sin cambio no es gracia: es indiferencia. Y Dios no es indiferente.

La verdad es que el evangelio no comienza con un abrazo, sino con un despertar.

·         No empieza diciendo “estás bien”, sino “estás perdido”.

·         No te dice “quédate como estás”, sino “levántate y anda”.

Edwards, con toda su dureza, estaba intentando salvar a su congregación de una mentira que hoy repetimos con demasiada facilidad: la idea de que Dios es tan amoroso que ya no es santo, tan comprensivo que ya no es justo, tan cercano que ya no es majestuoso. Pero un Dios que acepta todo sin transformar nada no es el Dios de la Biblia: es una versión domesticada para nuestra comodidad espiritual.

Entonces, ¿Dios te acepta tal como eres?

La respuesta, narrada con honestidad, es esta: Dios te ama tal como eres, pero no te acepta tal como eres. 

·         Te ama en tu miseria, pero te acepta en Cristo.

·         Te recibe en tu pecado, pero te transforma en su gracia.

·         Te encuentra donde estás, pero no te deja allí.

La verdadera pregunta no es si Dios te acepta.

La verdadera pregunta es si tú estás dispuesto a ser transformado por el Dios que te ama demasiado como para dejarte igual.

Eloy A González – Editor- Blog Religión en Revolución

septiembre 04, 2026

LA MUERTE DE LA ESPOSA DEL PASTOR.

El caso de Mica Miller nos recuerda que hay un llamado urgente para pastores, líderes, consejeros, amigos, familiares y comunidades enteras: reconocer lo que ocurre a puerta cerrada y responder con conocimiento, valentía y compasión. Una respuesta informada puede ser, literalmente, la diferencia entre la vida y la muerte.


Pero hay una verdad que casi nunca se menciona y que pesa como una deuda moral: en la mayoría de las congregaciones no existe un acto de desagravio, reparación espiritual o reconocimiento público hacia las víctimas. Se acompaña el dolor, sí; se ora, sí; pero rara vez la comunidad se levanta para decir: “Fallamos. No escuchamos. No protegimos. No vimos lo que debimos ver.”

Hasta que la Iglesia no asuma esta responsabilidad —no solo pastoral, sino espiritual y comunitaria— seguirá repitiendo silencios que hieren y omisiones que perpetúan el abuso.


septiembre 02, 2026

Cuando la Iglesia falla: El caso de Mica Miller y la urgencia de reconocer el abuso.

 La historia de Mica Miller no es solo una tragedia personal: es un espejo que revela, con crudeza, lo que ocurre cuando una iglesia no reconoce el abuso, no entiende el control coercitivo y no sabe cómo proteger a una mujer que pide ayuda.


Hoy, más que nunca, la pregunta es ineludible: ¿Está la Iglesia preparada para escuchar el miedo de una mujer… y creerle?

En la conversación entre Joy Forrest (Called to Peace Ministries) y el pastor Neil Schori, queda claro que el problema no es falta de información, sino falta de voluntad. Demasiadas iglesias siguen confundiendo abuso con “problemas matrimoniales”, espiritualizando el dolor, minimizando señales de peligro y enviando a las víctimas de vuelta al lugar donde su vida corre riesgo.

El caso de Mica Miller ha despertado un debate nacional porque expone una verdad incómoda: la violencia doméstica y el abuso espiritual prosperan donde la Iglesia elige la neutralidad.  Y la neutralidad, en estos casos, siempre favorece al agresor. Las preguntas que esta historia nos obliga a plantear son directas y no admiten evasivas:

·         ¿Reconoce su iglesia el control coercitivo como una forma de violencia?

·         ¿Sabe qué hacer cuando una mujer dice: “Tengo miedo de mi esposo”?

·         ¿Comprende que ciertas respuestas pastorales pueden ponerla en mayor peligro?

·         ¿Está su liderazgo capacitado para crear un espacio donde las víctimas puedan pedir ayuda sin ser silenciadas?

Joy Forrest y Neil Schori hablan desde años de acompañamiento a víctimas y desde la experiencia pastoral que ha visto lo peor y ha decidido no mirar hacia otro lado. Su mensaje es claro: la Iglesia debe cambiar, y debe hacerlo ahora.

La historia de Mica Miller ya está escrita. La pregunta que importa es la próxima: ¿Qué hará la Iglesia por la siguiente mujer que pida ayuda?

Este es un llamado urgente —para pastores, líderes, consejeros, amigos, familiares y comunidades enteras— a reconocer lo que ocurre a puerta cerrada y a responder con conocimiento, valentía y compasión. Una respuesta informada puede ser la diferencia entre la vida y la muerte.

Fuente : Mica Miller: When the Church Doesn’t Recognize Abuse, y contiene la conversación entre Joy Forrest y Neil Schori sobre abuso espiritual, control coercitivo y la responsabilidad pastoral. https://www.calledtopeace.org/mica-miller-when-the-church-doesnt-recognize-abuse/

Recopilación y Texto del Editor del Blog Religión en Revolución

agosto 29, 2026

Comentario a las palabras de la Dra. Diane Langberg

 Las palabras de la Dra. Diane Langberg no solo describen una realidad; la desenmascaran. Cuando ella afirma que “con demasiada frecuencia se invierten energía y recursos en proteger instituciones, lugares y reputaciones, en lugar de proteger a las personas”, está tocando el nervio expuesto de la crisis moral en el entorno cristiano contemporáneo.

Dra. Diane Langberg

Porque el verdadero escándalo no es solo el abuso, sino la maquinaria que se activa para proteger lo que no es sagrado: edificios, marcas, plataformas, prestigios, carreras ministeriales.

Langberg nos recuerda algo que la Iglesia debería saber desde sus raíces:

Dios nunca ha tenido interés en sistemas que sacrifican personas para salvar estructuras.  La historia bíblica es un registro continuo de cómo el Señor derriba templos, reinos y liderazgos cuando estos dejan de reflejar su carácter. La institución no es el altar; el carácter sí lo es. Por eso su frase es un juicio profético:

“Si una institución no refleja el carácter de Dios, preservarla no es un acto de devoción.” 

·         Es, en realidad, un acto de idolatría.

·         Es escoger el becerro de oro en lugar del Dios vivo.

·         Es preferir la reputación del ministerio antes que la vida del vulnerable.

·         Es convertir la Iglesia en una fortaleza que se defiende a sí misma, en vez de un refugio para los heridos.

El abuso en el entorno cristiano no se perpetúa solo por el agresor; se perpetúa por la teología torcida que enseña que “la obra de Dios” debe protegerse a toda costa, incluso cuando esa obra ya no es de Dios.

Se perpetúa por la cultura del silencio, por la risa cómplice, por el liderazgo que confunde autoridad con impunidad.

Se perpetúa cuando la institución se vuelve más importante que la verdad.

La Dra. Langberg nos obliga a mirar sin evasivas:

·         La devoción auténtica no preserva sistemas; preserva personas.

·         La fidelidad no encubre; expone.

·         La santidad no protege reputaciones; protege vidas.

Y en tiempos donde tantas estructuras cristianas han demostrado que prefieren sobrevivir antes que arrepentirse, sus palabras son una llamada urgente a volver al único fundamento que no se derrumba: el carácter de Dios, que nunca sacrifica al inocente para salvar al poderoso.

Fuente: https://www.facebook.com/share/r/1Eb2eEVZqA/

Recopilación y Texto del Editor del Blog Religión en Revolución.

agosto 24, 2026

UNA NOTA DE DOMINGO.✝️🫵

 Hoy, antes de encaminarme a la Iglesia —como buen domingo y día del Señor— me encontré con una reflexión de un influencer a quien sigo en mis redes. Decía así:

“Buen día a todos, incluso a aquellos que dicen que no van a la iglesia porque hay mucha gente hipócrita. Amigo… si esa es la medida, tampoco salgas de tu casa. Eso sería como dejar de comer porque una vez te cayó mal un restaurante. Busca otro plato, pero no te mueras de hambre.”


Y pensé en algo que viví hace un año.

Asistía a una iglesia aquí en los #EEUU donde el pastor repetía, domingo tras domingo, el mismo chiste: “Invito a una persona a la iglesia y me dice que allí solo hay hipócritas; le digo, véngase para que sea uno más.” La congregación estallaba en carcajadas.
Hoy, ese pastor ya no está. Presentó su renuncia —o le hicieron renunciar— y salió como el perro que tumbó la lata, dejando atrás dos décadas de corrupción, depravación y ofensas.
La risa fácil escondía una verdad amarga: a veces, el humor sirve para normalizar lo que nunca debió tolerarse.
Por eso, cuando leo frases sobre “los hipócritas de la iglesia”, no me escandalizo. La hipocresía existe, sí, pero también existe la verdad, la fe sincera, la comunidad que sostiene, el corazón que busca a Dios sin dobleces.
La iglesia no es un museo de santos; es un hospital de almas. Y aun así, hay heridas que no se deben encubrir con chistes ni con aplausos.
Hoy es domingo. Día del Señor.
Que Él nos proteja, nos ilumine y nos dé discernimiento… por si acaso.
Eloy A Gonzalez.

agosto 19, 2026

Abusos, silencio y poder: la herida abierta del mundo bautista.

No son todos los que están… ni están todos los que son.

La Convención Bautista del Sur (SBC) aprobó hace tres años una base de datos pública para denunciar abusos. Creó una organización independiente, recaudó 75 000 dólares y recibió la promesa de 250 000 dólares adicionales. Pero en 2025, el grupo de trabajo alegó “obstáculos” y suspendió el proyecto indefinidamente.

Esta semana, un puñado de supervivientes decidió que la verdad no podía esperar más… y lanzó su propia base de datos.


El reportaje de The Roys Report, firmado por Kate Sullivan, documenta este momento decisivo:

“List of Protestant leaders accused of abuse goes online” Un trabajo imprescindible para comprender cómo la iniciativa de los supervivientes está llenando el vacío que dejó la SBC y cómo la transparencia se está construyendo desde abajo, no desde las estructuras que prometieron actuar.

El estudio también revela un dato inquietante: Decenas de nombres —alrededor de 43 según análisis de colectivos de supervivientes— pertenecen a pastores y personal de las Iglesias Bautistas Fundamentalistas Independientes (IFB) que aparecían en la lista original de abusadores publicada por la SBC. Aunque SBC e IFB son movimientos distintos, la coincidencia de nombres en un documento de más de 200 casos muestra que el problema trasciende fronteras denominacionales y confirma lo que las víctimas han dicho durante años: la falta de controles y la cultura del silencio son terreno fértil para el abuso.

La lectura del artículo de Sullivan es más que recomendable: 👉 https://roysreport.com/list-of-protestant-leaders-accused-of-abuse-goes-online/ Es un llamado a la conciencia bautista y evangélica, y una invitación a escuchar a quienes durante demasiado tiempo fueron ignorados.

La fe no se defiende ocultando la verdad. Se defiende protegiendo a los vulnerables.

#️⃣ #SBC #IFB #AbusoEspiritual #TransparenciaYa #RendiciónDeCuentas #SurvivorsLead #KateSullivan #RoysReport #IglesiasSeguras #NoMásSilencio

agosto 16, 2026

La Freedom Tower y el desencuentro del exilio: ¿Celebración o falta de empatía?

 

La llegada y la presentación del artista y preso político cubano Luis Manuel Otero Alcántara en la Freedom Tower at Miami Dade College han generado un intenso debate y división de opiniones dentro de la comunidad cubana en Miami. Para un sector del exilio resultaron inapropiadas o distantes del sufrimiento de los presos políticos que continúan en la isla.

La crítica principal generada en torno a la presentación de Luis Manuel Otero Alcántara en la Freedom Tower at Miami Dade College radica precisamente en el tono festivo —que incluyó música, baile y expresiones de júbilo tras su llegada a Miami—, el cual fue interpretado por un sector del exilio como una falta de empatía.

Para los sectores más críticos y dolidos dentro de la comunidad cubana en el sur de Florida, ver celebraciones o un ambiente de festejo tras años de duras condenas políticas envía un mensaje desacertado. Consideran que este tipo de expresiones festivas desvían el foco del sufrimiento continuo y de la agonía de los cientos de presos políticos que siguen encarcelados en la isla sin haber alcanzado la libertad.

La opinión de : Maidel Leal

No escribo estas palabras para atacar una raza, despreciar a un pueblo ni negar que Cuba posee una historia cultural compleja. Las escribo desde mi convicción cristiana y desde el dolor de ver cómo, muchas veces, confundimos cultura con fe, tradición con verdad e identidad nacional con prácticas espirituales que no todos los cubanos compartimos.

Este acto ocurrió en los Estados Unidos, una nación cuya historia y desarrollo han estado profundamente marcados por comunidades que buscaron libertad religiosa y por una tradición cristiana que dejó una huella indiscutible en su cultura e instituciones. Y ocurrió, además, en la Freedom Tower, un lugar cargado de significado para miles de cubanos que llegaron a estas tierras huyendo del totalitarismo y buscando libertad.

Por eso considero legítimo preguntarnos: ¿todo lo que forma parte de una tradición debe celebrarse simplemente porque es tradición?

Desde mi Fe, la respuesta es no.

Yo soy cubano, pero antes que cualquier tradición religiosa heredada, reconozco a Jesucristo como Señor. No pongo mi protección espiritual en amuletos, collares, espíritus, ancestros ni deidades. Mi confianza está en Dios. Y de la misma manera que cuestionaría cualquier forma de idolatría proveniente de Europa, Asia, América o cualquier otra región del mundo, también tengo derecho a cuestionar aquellas prácticas afrocubanas que, desde la doctrina cristiana que profeso, considero incompatibles con el Evangelio.

Eso no significa rechazar al africano, al afrodescendiente ni su dignidad. Una cosa es respetar profundamente a las personas y otra muy distinta afirmar que todas las creencias religiosas deben ser aceptadas como verdad.

Tampoco todo lo cubano tiene necesariamente que ser cristiano, pero tampoco puede pretenderse que determinadas expresiones religiosas representen a todo el exilio cubano.

Y aquí está mi mayor preocupación: mientras nuestra nación atraviesa tanta división, dolor y desesperanza, creo que Cuba necesita mucho más que consignas, bailes o símbolos. Necesita una profunda reconstrucción moral y espiritual. Necesita familias fortalecidas, jóvenes educados en valores, respeto por la vida, amor al prójimo, responsabilidad, libertad y verdad.

Por eso mi mensaje no es de odio. Es un llamado espiritual.

A mis hermanos cubanos les digo: examinemos nuestras tradiciones. No tengamos miedo de preguntarnos qué nos acerca a Dios y qué nos aparta de Él. Una tradición puede tener siglos y seguir necesitando ser confrontada por nuestra conciencia.

Yo sueño con una Cuba libre, pero también con una Cuba donde podamos proclamar sin vergüenza:

¡CRISTO ES NUESTRA ESPERANZA! .¡DIOS, PATRIA Y LIBERTAD! .¡VIVA CUBA LIBRE Y VIVA CRISTO REY!

Podemos respetarnos como cubanos aun teniendo profundas diferencias religiosas. Pero respetarnos no significa renunciar al derecho de proclamar aquello que creemos verdadero

Fuente: Facebook

Recopilación y texto introductorio del Editor del Blog Religión en Revolución.

agosto 15, 2026

Neutralidad Religiosa en Espacios Públicos: Un Debate Necesario en Texas.

 La reciente discusión sobre la instalación de estaciones de ablución (wudu) en aeropuertos financiados con fondos públicos —como el Aeropuerto Internacional de Dallas Fort Worth (DFW)— ha reabierto un debate fundamental: ¿cómo garantizar igualdad de trato sin convertir la infraestructura pública en un instrumento de privilegio religioso?

El planteamiento del gobernador Greg Abbott apunta precisamente a ese dilema. Cuando un aeropuerto instala estaciones especiales para el lavado de pies destinadas a una sola religión, mientras ignora las necesidades rituales de todas las demás, no está promoviendo igualdad, sino trato preferencial. La neutralidad del Estado exige evitar que la propiedad gubernamental se convierta en un espacio de favoritismo espiritual.


Greg Abbott tiene razón al trazar una línea dura en los aeropuertos financiados con los contribuyentes. Las estaciones especiales para el lavado de pies para una religión, mientras se ignoran todas las demás, no son igualdad, sino trato preferencial. Las instalaciones públicas deben permanecer neutrales. Instalar infraestructura dedicada a un solo grupo convierte la propiedad gubernamental en una herramienta de favoritismo religioso. Eso viola el principio básico de igualdad de trato ante la ley. Texas continúa rechazando la lenta expansión de las adaptaciones especiales que…

La santería cubana, también llamada Regla de Ocha o culto al Lucumí, es una religión sincrética de origen africano desarrollada en Cuba. Se organiza a través de familias religiosas o casas de templo (ilé-ocha) dirigidas por padrinos (babalochas / iyalochas). En la Santería cubana, los altares y recipientes sagrados funcionan como un puente viviente entre el mundo físico y el plano espiritual, sirviendo como el espacio donde el ser humano está directamente entrelazado con la energía de los orishas y antepasados. No son simples mesas decorativas, sino concentraciones de poder, respeto y devoción diaria.

Lo mismo también lo afirman los haitianos residentes en Estados Unidos, en relación con el culto Voud. En el culto al vudú (especialmente al vudú haitiano), los altares conocidos como pè (o escalones sagrados de piedra y mampostería) funcionan como puntos de encuentro físicos donde interactúan devotos y espíritus llamados lwa.

Así que, si aceptamos la idea de que aeropuertos como el Aeropuerto Internacional de Dallas Fort Worth [DFW] planean instalar estaciones de ablución (wudu) para el lavado de pies islámico. tiene una connotación religiosa; cubanos y haitianos también reclamarán su espacio ritual otras etnias y religiones iguales.

El debate en Texas no es meramente administrativo: es una discusión sobre los límites del Estado en sociedades plurales. La instalación de infraestructura religiosa exclusiva en espacios públicos financiados por contribuyentes diversos compromete la igualdad ante la ley y abre la puerta a reclamaciones legítimas de otras comunidades de fe.

La neutralidad institucional, lejos de ser una postura restrictiva, es la garantía de que todas las tradiciones religiosas pueden coexistir sin que el Estado privilegie a ninguna.

La libertad religiosa es un pilar de la democracia estadounidense, pero la igualdad ante la ley exige que el Estado no privilegie a ninguna fe sobre otra.

La neutralidad no es hostilidad: es la garantía de que todos los ciudadanos, sin importar su credo, son tratados con el mismo respeto.

Eloy A González – Editor del Blog Religión en Revolución.

agosto 13, 2026

Centenario del mal nacido y perverso hacedor de revoluciones

 Eloy A. González | Fort Worth, Texas

En ocasión del centenario del mal nacido y perverso hacedor de revoluciones, quiero traerles y compartirles mi artículo escrito cuando este adefesio humano murió. Hoy, cuando hace cien años nació uno de los tantos cretinos de la historia de Cuba —y no digo el más cretino de todos, porque a este pedazo de imbécil no lo voy a poner en lo más alto de nada— vale recordar lo que escribí entonces, cuando su muerte abrió una grieta en la conciencia nacional.
Nació en 1926, año del Tigre de Fuego en el zodiaco chino.
De él dijo un cura, en un exceso de idolatría: “Dios hará que las piedras hablen… pero no hizo eso, escogió al más grande latinoamericano de casi todos los tiempos y el Espíritu Santo habla a través de él.”
Hoy, en Cuba, celebran su centenario como si se tratara de un santo. No lo es. Nunca lo fue.

Aquel texto que escribí en 2016 comenzaba así:

“Resulta que el sátrapa cubano ha muerto. Esta es la noticia y con ella la confusión dentro y fuera de la Isla… Me niego a recordar, me niego a hacerlo parte de mi vida, me lo arranco si es que puedo de este corazón traspasado, exiliado y noble.”

Y continúa siendo verdad.
La muerte del dictador nos lanzó —sin quererlo— a esa eterna miseria que es recordar. Hoy, su centenario pretende hacer lo contrario: imponer el olvido, barnizar la historia, convertir la ignominia en legado.

Pero no podemos olvidar que:

  • Fue considerado por algunos como “instrumento de Dios”, mientras convertía a todo un pueblo en siervos.

  • Se hizo de la nación como quien se hace de un botín.

  • Destruyó la vida de millones y convirtió la isla en un laboratorio de sometimiento.

En aquel artículo también cité al sacerdote que, con precisión teológica, escribió:

“Porque el juicio será sin misericordia para el que no ha mostrado misericordia.”

Y añadió sobre el difunto:

“Él que hizo un infierno de la vida de muchos, si ha entrado en el infierno ahora sufre con los ojos abiertos… pero, por fin, ve.”

Hoy, cien años después de su nacimiento, Cuba sigue atrapada en el legado del tirano.No hay razón para celebraciones. No hay razón para la exaltación.
Lo que corresponde es enterrar simbólicamente al sátrapa, desmontar la revolución hasta que solo quede como referencia obligada en los tratados de historia, y caminar hacia una patria digna donde podamos andar con entereza.

Hace una década escribí también:

“Para los que piensan que la muerte del sátrapa promoverá cambios en Cuba, les digo que se equivocan… hay y habrá continuidad, no transición.”

El centenario confirma esa continuidad.
Pero también confirma que la memoria sigue viva, que la verdad no se apaga, que la nación —aunque herida— no ha renunciado a la esperanza.

Este centenario no es celebración.
Es recordatorio.
Es advertencia.
Es llamado.

No habrá “tierra nueva y cielo nuevo”.
Pero sí puede haber una patria digna, si somos capaces de mirar de frente la historia y desmontar sus mentiras.