En Cuba y en Revolución; una aproximación para comprender de una forma lo más integral posible: el cristianismo, la religiosidad y la espiritualidad del cubano bajo una dictadura prolongada.
Inside Cuba and inside the Revolution: the closest possible approximation to understanding integrally the following: Christianity, the religious life, and spirituality of the Cuban people under a prolonged dictatorship.
E-mail: cubareligion@yahoo.com
Corría
el año 1824 cuando, desde el exilio en Filadelfia, el Padre Félix Varela lanzó
al mundo su periódico El Habanero. No era solo papel y tinta; era el grito de
un hombre que entendía que la libertad de Cuba pasaba, inevitablemente, por la
integridad moral de sus hijos.
Al
inaugurar este espacio, Religión
en Revolución, no pudimos elegir mejor cimiento que sus palabras en el
artículo "Bombas
Habaneras". Varela, con una lucidez que atraviesa los siglos, nos
advertía sobre "las armas de la calumnia", ese recurso
desesperado del despotismo cuando carece de razón y justicia.
"Estas
armas que envilecen al que las usa y honran al que recibe sus golpes... jamás
impedirán que yo proceda según creo que conviene a la felicidad de mi
patria".
Desde
mayo de 2005, este Blog ha mantenido esa misma antorcha encendida. En un
contexto donde la fe ha sido perseguida, manipulada o silenciada por la
dictadura, nuestra misión sigue siendo el análisis crítico y la denuncia de la
represión contra la libertad de conciencia. Como bien señaló la escritora
Belkis Cuza-Malé al nacer este proyecto, el tema de la religión en Cuba bajo la
tiranía merece toda nuestra atención.
Varela
nos enseñó que no es tiempo de lamentos inútiles, sino de "operar con
energía para ser libres". A más de dos décadas de nuestra fundación,
renovamos ese compromiso. "No es tiempo de lamentos inútiles, sino de
operar con energía para ser libres". [Publicado originalmente en: El
Habanero, papel político, científico y literario. Filadelfia, 1824].
Estas
palabras del Padre Félix Varela, escritas en 1824, fueron las que inauguraron
nuestro primer artículo en el Blog Religión en Revolución. Hoy, a más de 20
años de haber iniciado este camino digital en mayo de 2005, su eco resuena con
más fuerza que nunca en la realidad cubana. 🇨🇺
Varela,
el hombre que nos enseñó a pensar, escribió en su célebre artículo "Bombas
Habaneras" sobre la calumnia: esa arma que usan los que no tienen
justicia. Él nos recordó que la causa de la libertad es sagrada y que ninguna
amenaza debe detener a quien busca la felicidad de su patria.
¿Por
qué este blog?
Nacimos
cuando la blogosfera cubana apenas despertaba, con el propósito de analizar la
espiritualidad y la religión bajo el peso de una dictadura que ha intentado,
por décadas, quebrar la conciencia del pueblo. Como dijo la intelectual Belkis
Cuza-Malé: "El tema de la religión en Cuba merece toda nuestra atención
como cubanos y cristianos".
📸 En la
imagen: Retrato del Venerable Padre Félix Varela, el sacerdote que nos enseñó
que no puede haber patria sin virtud, ni libertad sin valor. Su legado en El
Habanero sigue siendo la brújula de nuestra plataforma.
Invitamos
a todos nuestros seguidores a revisitar nuestras raíces y a seguir denunciando
las injusticias contra la Fe en nuestra isla. La verdad no se rinde ante la
calumnia.
Estimados lectores y seguidores del Blog Religión en
Revolución:
Tal como prometimos,
procedemos a publicar de forma íntegra la respuesta enviada por el Pastor Mario
Félix Lleonart Barroso, coordinador del Instituto Patmos, al presidente de la
CBCOcc, Bárbaro Abel Marrero Castellanos.
Este texto surge como una
réplica necesaria tras la carta enviada por el líder de la Convención y las
recientes alusiones a la situación de la libertad religiosa en la isla. El
documento no solo aborda cuestiones institucionales, sino que coincide simbólicamente
con el aniversario 20 de la ordenación al ministerio del Pastor Lleonart y
fechas de profunda relevancia histórica para el pueblo bautista cubano.
Los invitamos a leer con
detenimiento esta exposición y a compartir este post en sus redes. Nuestro
objetivo es abrir un espacio de reflexión: los exhortamos a participar en el
diálogo o la polémica de forma constructiva, aportando sus puntos de vista desde
el respeto y el compromiso con la verdad. Aquí la carta:
7 de abril de 2026 Año del Señor y aniversario 20 de mi ordenación al
Ministerio
Hermano Bárbaro Abel Marrero Castellanos:
Saludos en el Nombre del Señor.
Recibí tu carta con atención y la respondo, en la
misma fecha en que la recibí, 7 de abril de 2026, coincidentemente con el 20
aniversario de mi ordenación al ministerio, que ocurrió en 2006 en Cuba. Ese
día hice un compromiso solemne delante de Dios y de la iglesia: predicar la
verdad, defender la libertad del evangelio y no callar ante lo que considero
injusto, aunque eso pueda generar dolor o incomprensión, incluso entre
hermanos.
Nunca olvidaré que entre todas las bendiciones de mi
ministerio desde entonces, estuvo el poder estar, en 2011, al lado de uno de
tus hermanos de sangre en sus últimas horas de vida, enfermo de cáncer en el
Hospital Oncológico de Santa Clara, escuchar de sus labios la oración de fe y
elevar mi propia oración por él a Dios. Ese momento quedó grabado en mi corazón
como un recuerdo sagrado.
Además, por estos días precisamente se cumple también
el aniversario de la Primavera Negra Bautista de 1965 —el 9 de abril, hace 61
años, cuando se anunció públicamente la represión contra pastores— y el de la
ejecución en Alemania del mártir Dietrich Bonhoeffer, el 9 de abril de 1945.
Estos recordatorios nos llaman a la fidelidad en medio de la adversidad.
Sorprendentemente, tu respuesta llega antes de una
declaración formal mía al comunicado que enviaste a todas las iglesias de la
Convención Bautista de Cuba Occidental con fecha 23 de marzo. Tu carta responde
a alusiones que se hicieron a dicho comunicado en dos entrevistas públicas que
no estuvieron dedicadas por completo a este tema (una con Yaima Pardo, y otra
con Mario Pentón, ambas para Martí Noticias). Hasta ahora, por cierto, en
ninguna entrevista había mencionado tu nombre. Y tampoco había realizado una
respuesta formal desde mi canal personal. Solo, como en los dos casos que
mencionas, en entrevistas a terceros, y en las que siempre, de manera muy
suave, había aludido a la situación general de la Convención. Sin embargo, tu
carta, recibida en medio de los aniversarios tan especiales que te menciono, ha
hecho que este asunto salga a la palestra.
Entiendo el tono de decepción y dolor en tus palabras.
No es fácil escuchar críticas sobre una obra en la que se ha invertido tanto
esfuerzo y sufrimiento (yo incluido por cierto). Sin embargo, no puedo aceptar
que señalar las presiones del gobierno sobre la iglesia sea equivalente a
desprestigiarla o unirse a sus enemigos. Mi preocupación nunca ha sido contra
la fe de los hermanos que sirven fielmente en Cuba bajo circunstancias muy
difíciles, sino contra el control sistemático que la Oficina de Atención a los
Asuntos Religiosos, dirigida por Caridad Diego, ejerce sobre las
denominaciones, las reuniones, los mensajes y las actividades públicas.
Fue la misma Caridad Diego por cierto quien tenía
prohibido conceder permiso de reconstrucción al techo de la iglesia que yo
pastoreaba en Taguayabón, y que también negaba servicios básicos como la
instalación de un teléfono. Luego de mi salida de Cuba —por sus presiones y por
los “consejos” de muchos líderes convencionales—, no solo concedió todos los
permisos, sino que se priorizó el proceso y se alardeó en las redes del nuevo
edificio y de las visitas de delegaciones extranjeras que ahora van al santuario
que se pudo construir “ahora que ya no está el pastor Mario Félix”.
Por supuesto, no revelaré las fuentes que me aseguran
lo que Caridad Diego ha pedido en sus reuniones, pero confío 100% en ellas, no
solo porque los conozco personalmente, sino porque son precisamente hermanos
que lo están dando todo y arriesgando todo dentro de Cuba, aunque ni siquiera
hayan tenido el privilegio de una visa, ni de salir jamás de la isla cárcel, y
algunos ni siquiera un pasaporte.
Las violaciones a la libertad religiosa en Cuba no se
limitan al territorio nacional; incluyen formas de represión transnacional.
Hasta en Estados Unidos he sufrido las consecuencias de esa mano larga. Como
parte de ello, y cumpliendo una amenaza que Caridad Diego había hecho en su
momento, aún no he podido terminar mi Doctorado en el Midwestern Baptist
Theological Seminary (MBTS), a diferencia de ti, que desde Cuba sí lo
conseguiste. Este es solo un ejemplo de un detalle que actualmente se encuentra
en proceso de investigación porque de probarse lo que ya he averiguado, nos
encontramos ante interferencias desde un Partido Comunista extranjero en una
institución académica norteamericana, y esto por supuesto es algo muy serio, y
que no solo me concierne a mí, sino también a otros aspirantes a quienes, con
un perfil parecido al mío, también se les ha excluido, como es al caso de
alguien a quien también conoces, a nuestro consiervo Raudel García Bringas, a
quien ni siquiera se aceptó para iniciar estudios en ese Seminario en el que
muy bien aludes en tu carta, cuando me echas en cara que posees la más alta titulación acreditada de este país.
He visto con mis propios ojos, y muchos otros también
lo han documentado, cómo la Oficina de Atención a los Asuntos Religiosos
condiciona permisos, visas, registra iglesias, vigila pastores y, en no pocos
casos, influye en decisiones internas de las convenciones. Esto no es una
calumnia, sino un hecho constatado por informes internacionales de libertad
religiosa: USCIRF, CSW, Open Doors y el propio Departamento de Estado de EE.
UU. Señalarlo no busca dañar a la iglesia, sino alertar sobre su vulnerabilidad
ante el control estatal.
Tu carta me recordó, inevitablemente, la amenaza que
recibí antes de la presentación de mi moción en la 102 Asamblea Anual de la
Convención Bautista de Cuba Occidental en 2011, de parte de tu predecesor, el
Dr. Víctor Manuel González Grillo. En la noche del martes 22 de marzo, después
de presentadas ese día las mociones para asuntos varios que se discutirían el
viernes 25 de marzo, al terminar la celebración en la iglesia bautista El
Calvario, en medio de la multitud que se saludaba, durante el apretón de manos
me dijo: “Si presentas esa moción el viernes, te voy a destruir”. Si estabas
allí tal vez recuerdes que era una moción en la que proponía que nuestra
Convención escribiese precisamente una carta pública donde mostrásemos como
bautistas nuestra preocupación respecto a hechos que no contribuían a la paz de
la nación; tal y como se había insistido en otras misivas anteriores, y en
otras después, respecto a nuestras posiciones como bautistas ante otros
asuntos.
Respecto a ti personalmente: no insinué que tus
motivaciones fueran por conveniencia material ni que actúes únicamente por
órdenes directas. Lo que sí he cuestionado y cuestiono es la postura pública de
la Convención cuando parece priorizar la “unidad” y la permanencia en Cuba a
costa de no denunciar con claridad las violaciones sistemáticas a la libertad
religiosa y a los derechos humanos en general. Eso no es juzgar tu corazón
—solo Dios lo conoce—, sino evaluar el impacto público de ciertas declaraciones
y silencios.
No me considero un héroe ni busco fama. Soy un pastor
exiliado que bien hubiese preferido no haber tenido que salir nunca de mi país,
como salí, y como salieron tantos otros, incluidos muchos de los que
sobrevivieron a aquella primavera de 1965, y otros hermanos como Raudel García
Bringas, a quien muy bien conoces, que seguimos sufriendo las consecuencias de
haber hablado con claridad dentro de Cuba. Mi compromiso sigue siendo el mismo
de 2006 cuando fui ordenado al Ministerio: ser sal y luz, aunque eso signifique
ser incómodo en ocasiones.
En polvo y ceniza, oro como me pides, por mí, pero
también por ti, por la Convención Bautista de Cuba Occidental, y por todos los
pastores y creyentes que sirven fielmente en medio de la adversidad. Que el
Señor nos conceda a todos sabiduría, valor y discernimiento para distinguir
entre lealtad a Cristo y lealtad a sistemas humanos.
En el amor y la verdad de Cristo,
Mario
Félix Lleonart Barroso
Pastor y Coordinador del Instituto Patmos
Preguntas para el
diálogo del editor del Blog :
·¿Cómo debe equilibrar la iglesia su labor pastoral con
el deber ético de denunciar las presiones y el control de los sistemas
políticos?
·Ante la historia de la "Primavera Negra
Bautista" y los testimonios actuales, ¿considera usted que el silencio
institucional es una estrategia de supervivencia o una concesión frente al
poder?
·¿De qué manera la represión transnacional y las
limitaciones académicas mencionadas afectan el futuro del liderazgo ministerial
cubano dentro y fuera de la isla?
·¿Es posible lograr una verdadera unidad eclesiástica
cuando existen visiones tan distintas sobre la transparencia y la relación con
la Oficina de Atención a los Asuntos Religiosos?
Partiendo de textos bíblicos como Jeremías 6:14 y
23:16-17, el tema de lo que la Biblia denomina «falsos profetas» se aplica hoy
al contexto cubano. Analizamos cómo líderes religiosos y fraternales responden
al llamado de la Sra. Caridad Diego Bello, jefa de la Oficina de Atención a los
Asuntos Religiosos del Comité Central del PCC, para controlar sus discursos y
silenciar la verdad.
El Pastor Mario Félix Lleonart Barroso, coordinador del
Instituto Patmos, denuncia la coacción para promover un relato “positivo” o
neutral que no “desestabilice”, ocultando la represión, la miseria, los
apagones y el hambre.
Caridad Diego fue quien prohibió en su momento la
reconstrucción del techo de la iglesia que pastoreaba Lleonart y negó servicios
básicos como el teléfono. Tras su salida de Cuba por presiones, la misma
oficina concedió los permisos y hoy alardea del edificio ante delegaciones
extranjeras, diciendo que se pudo construir “ahora que ya no está el pastor
Mario Félix”.
Esta información proviene de hermanos dentro de la Isla
que lo están arriesgando todo, incluso sin tener pasaporte ni haber salido
jamás de la "isla cárcel".
La mano larga de la dictadura llega hasta Estados Unidos.
Cumpliendo una amenaza directa de Caridad Diego, el Pastor aún no ha podido
terminar su Doctorado en el Midwestern Baptist
Theological Seminary (MBTS).
Como preámbulo a esta disputa, invitamos a los seguidores
del Blog Religión en Revolución a consultar próximamente la respuesta enviada
por el Pastor Lleonart al presidente de la CBCOcc, Bárbaro Abel Marrero
Castellanos.
⚠️ Estos temas invitan a opinar con responsabilidad, no a
agredir ni calumniar al Pastor Mario Félix Lleonart. Les sugerimos
encarecidamente que lean y revisen las fotos de esta publicación anterior antes
de seguir comentando de forma apresurada. Tanto los que ya lo hicieron como los
que están por hacerlo en los espacios de Facebook: la verdad requiere pausa y
análisis.
Si usted quiere expresar sus puntos de vista puede
compartirlos en las secciones de comentarios o enviarlas a la dirección electrónica:
cubareligion@yahoo.com
Presentamos la respuesta del Pbro. Dr. Bárbaro Abel
Marrero Castellanos, presidente de la Convención Bautista de Cuba Occidental
(ACBCOcc), dirigida al pastor exiliado Mario Félix Lleonart. El texto, aunque
redactado como una comunicación personal y sin el membrete oficial de la
organización, adquiere un carácter público y trascendental al responder a las
recientes intervenciones de Lleonart en medios de Estados Unidos. Este
intercambio sitúa la Fe bautista en el epicentro de una porfía discursiva que
toca las fibras más sensibles de la realidad sociopolítica cubana.
La misiva deja al descubierto visiones opuestas
sobre el papel que debe asumir la iglesia frente al poder y la crisis social en
la isla. Mientras el debate oscila entre la postura institucional y el
activismo cívico-profético, publicamos este documento de manera íntegra para
ofrecer a nuestros lectores los elementos necesarios para un análisis crítico.
El espacio queda abierto a las opiniones de la comunidad de Religión en Revolución sobre los retos de la libertad religiosa y el compromiso social en
la Cuba actual. Debajo la carta: 👇
Barbaro A Marrero / Mario F Lleonart
Hermano Mario Félix:
Saludos en el Nombre del Señor.
He podido ver con tristeza las dos entrevistas
recientes en las que hablas de la Convención Bautista de Cuba Occidental, una
con Martí Noticias (en la que también aludes a mi persona) y otra con Mario
Pentón.
Es verdaderamente decepcionante escuchar a alguien
que creció en nuestra asociación, y fue miembro y pastor de una de nuestras
iglesias, desprestigiando una obra que ha costado tanto esfuerzo y sufrimiento
construir. No sé si eres consciente, pero te has unido a las voces de aquellos
que dices combatir y que por años han persistido en hacer lo mismo que tú haces
ahora.
No, las iglesias evangélicas conservadoras cubanas
no están plegadas al gobierno, ni reciben órdenes del gobierno. Esa es una
calumnia que no podemos admitir. Te jactas de conocer bien la Convención
Bautista de Cuba Occidental y utilizas ese supuesto conocimiento para acusarnos
de algo que es totalmente falaz.
No sé quiénes son tus fuentes informativas a las que
te remites para afirmar que Caridad Diego se reúne con los pastores evangélicos
y les dicta lo que deben decir en las redes sociales. Por mis años en el
pastorado, así como en la junta directiva de la Convención y ahora en la
presidencia, he participado en reuniones con Caridad Diego en decenas de
oportunidades y jamás he visto que haga una cosa como esa, ni creo que los
pastores se lo permitan, ni mucho menos que lo ejecuten. Pero lamentablemente,
tu narrativa, a partir de tus fuentes supuestamente fidedignas, lo único que
hace es confirmar la retórica de los gobernantes comunistas, los enemigos de la
iglesia y el mundo en general, al aseverar que los pastores son unos
oportunistas que solo están en el ministerio por conveniencia. Esa es la imagen
que has dejado de la iglesia evangélica conservadora en Cuba. Eso, además de
deshonesto, no es justo.
Por cierto, es muy fácil demostrar lo contrario. Si
los líderes evangélicos fuéramos personas indignas, que solo tenemos intereses
personales, no estaríamos en Cuba, máxime cuando desde hace muchos años tenemos
visa, no nos han faltado invitaciones a servir en los Estados Unidos, y tenemos
la más alta titulación acreditada de ese país. Hemos visitado los Estados
Unidos y sabemos muy bien cómo se vive allá y cómo se vive aquí. Si nuestra
motivación fuera la conveniencia personal, no estaríamos buscando nada en Cuba,
sobre todo en estos momentos.
Insinuaste en tu entrevista a Martí Noticias que
conocías mis motivaciones y que el comunicado que escribí obedecía a un mandato
del gobierno, particularmente de Caridad Diego. Me recordó cuando Díaz Canel insinuó
en televisión nacional que mis declaraciones acerca del nuevo Código de las
Familias eran motivadas por pagos desde el extranjero. Te confieso que en ambos
casos recordé las palabras de nuestro Señor cuando dijo que somos
bienaventurados cuando digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo.
Las personas a las que sirvo en Cuba me conocen y,
más importante aún, el Señor me conoce. Así que, no me preocupa mucho lo que
piense o diga de mí Díaz Canel, ni tampoco lo que tú pienses o digas, aunque
siempre duele más cuando viene de alguien que se llama tu hermano y que
supuestamente te conoce. A Díaz Canel no tengo ninguna obligación de
responderle, pero a ti tengo que decirte que te equivocaste y necesitas
arrepentirte, sobre todo delante del Señor.
Yo no soy de los que más ha sufrido por el evangelio
en Cuba. Otros líderes fieles, de otras denominaciones, a los que también
implicaste con tus denuncias, han padecido mucho más. Por amor y respeto a
ellos, deberías humillarte en polvo y ceniza.
Mi consejo para ti es que si en el futuro vuelves a
una entrevista, invitado como un héroe, perseguido religioso y experto en el
cristianismo cubano, por favor, no pierdas la oportunidad de reconocer a tantos
cristianos evangélicos que están sirviendo al Señor sacrificialmente en Cuba.
No olvides reconocer a la iglesia que sigue siendo sal y luz y predicando con
fidelidad el evangelio; la iglesia que por años han querido silenciar y que
sigue proclamando que Cristo, solo Cristo, es el Señor. Eso no te va a quitar
mérito o fama, al contrario, te va a honrar más, porque honrar, honra.
Es mi deseo y oración que el Señor ponga convicción
de pecado en tu corazón, no para que te sientas mal, sino para que experimentes
el perdón que necesitas y en el futuro lo puedas hacer mejor. Un consejo de
hermano.
La Iglesia Bautista en
Cuba se encuentra en el centro de una intensa porfía que trasciende lo
eclesiástico para tocar fibras profundas de la realidad sociopolítica de la
isla. El enfrentamiento discursivo entre el conocido pastor en el exilio, Mario
Félix Lleonart, y el liderazgo de la Asociación Convención Bautista de Cuba
Occidental (ACBCOcc), ha escalado tras la publicación de comunicados que dejan
al descubierto visiones opuestas sobre el papel de la fe ante el poder.
El detonante:
¿Contemplación o activismo profético?
El reto fundamental
para las organizaciones cristianas en Cuba hoy es decidir su postura: mantener
una actitud contemplativa o transitar hacia un activismo cívico-profético. Este
último implica asumir la defensa de los derechos humanos, la libertad religiosa
y la ayuda humanitaria, superando el temor a la represión estatal.
En este escenario, la
ACBCOcc emitió un comunicado oficial firmado por su presidente, el Pbro. Dr.
Bárbaro Abel Marrero Castellanos, documento que reproducimos para el análisis
de la fe en la realidad cubana actual.
La sombra de la
Oficina de Asuntos Religiosos
Como preámbulo a esta
disputa, aparece la figura de Caridad Diego Bello, jefa de la Oficina de
Atención a los Asuntos Religiosos del Comité Central del PCC. Su reciente gira
de "apoyo a la Revolución" es señalada por el Pastor Lleonart como un
intento de coacción para controlar el discurso eclesiástico.
Basándose en los
textos de Jeremías 6:14 y 23:16-17, Lleonart denuncia la presión para evitar
publicaciones que reflejen la miseria real, los apagones y las violaciones a
los derechos humanos, intentando imponer un relato "positivo" que no
desestabilice al sistema.
Cruce de cartas y
respuestas
La tensión detonó una
severa carta del Dr. Bárbaro Abel Marrero desde la isla contra el Pastor
Lleonart, la cual ha generado una respuesta inmediata que profundiza en este
contencioso.
Los invitamos a
mantenerse atentos, ya que todas las cartas, declaraciones y videos adicionales
serán publicados de forma inmediata. Recomendamos seguir de cerca las
actualizaciones y ver los posts detallados en nuestro espacio principal:
👉 Blog Religión en Revolución: https://religionrevolucion.blogspot.com/
Invitación al Diálogo:
Acompañamos esta nota
con un video fundamental que detalla la situación. Los instamos a participar en
un intercambio de opiniones bajo el mejor espíritu cristiano, reflexionando
sobre el testimonio de la iglesia en tiempos de crisis.
¿Alguna vez has experimentado el silencio absoluto de una
Iglesia que se apaga poco a poco? Hay una tradición milenaria en la Semana
Santa que nos sumerge en el corazón mismo del abandono y la traición: El Oficio
de Tinieblas (Tenebrae).
Celebrado tradicionalmente el Miércoles, Jueves y Viernes
Santo, este rito no es solo un rezo; es una experiencia sensorial que nos
conecta con el dolor de la Pasión.
🌑 ¿En qué consiste el rito?
Imagina un candelabro triangular con 15 velas. A medida
que avanzan los salmos y las lecturas, las velas se apagan una a una.
Representan a los apóstoles y discípulos que abandonan a Jesús en su hora más
crítica. Al final, solo queda una vela encendida —la de Cristo— que se oculta
tras el altar, simbolizando su sepultura.
🎻 El llanto de las Lamentaciones
El alma de este oficio son las Lamentaciones de Jeremías.
Cantadas originalmente sobre la destrucción de Jerusalén, la Iglesia las usa
para llorar la muerte del Señor. Lo más fascinante es el uso de las letras del
alfabeto hebreo (Aleph, Beth, Ghimel...) que abren cada estrofa como un lamento
eterno que nos grita al final:
"Jerusalén, Jerusalén, conviértete al Señor tu
Dios".
Judas mercátor péssimus ósculo pétiit Dóminum: ille ut agnus ínnocens non negávit osculum: * Pro prétio sánguinis Christi.
💔 El beso del traidor
Uno de los momentos más crudos es el canto del
responsorio:
«Judas, el malvado mercader, buscó al Señor con un beso;
él, como cordero inocente, no le negó el beso».
Es el recordatorio de que la traición no vino de un
extraño, sino de un amigo.
⚡ El "Strepitus": El gran estruendo
El oficio termina en oscuridad total, rota de repente por
un fuerte ruido seco (el Strepitus). Los asistentes golpean los bancos para
simular el terremoto que ocurrió al morir Jesús y el caos de la naturaleza ante
el sacrificio del Hijo de Dios.
En un mundo lleno de luces artificiales y ruido
constante, el Oficio de Tinieblas nos invita a abrazar la oscuridad para
encontrar, al final de ella, la luz de la Resurrección.
Eloy A Gonzalez. [Una colaboración de la redacción de
Religión en Revolución].
La crucifixión de Cristo no es simplemente un vestigio
del pasado, sino el acontecimiento que transforma la noción de sacrificio en el
vínculo último entre lo humano y lo divino. En el corazón de la fe, la entrega
de Jesús en la cruz representa que nuestras faltas son redimidas y que se trata
de la máxima prueba de un amor sin condiciones que prevalece sobre la muerte. No
obstante, este misterio de salvación no permanece inalterable en el Gólgota; se
renueva todos los días en las batallas individuales y los sacrificios callados
de aquellos que persiguen la trascendencia. Comprender el Calvario es, al final
de cuentas, aceptar que la esperanza de la resurrección florece en medio de las
dificultades más secas de nuestra vida.
Solamente los que compartimos una fe común en el Cristo
crucificado, muerto y resucitado, junto con el mensaje de salvación del perdón
y la reconciliación con Él, al reconocerlo como Señor; afrontamos los desafíos
con los "judas" cotidianos. Las pequeñas traiciones cotidianas, como
la indiferencia, el egoísmo o la falta de empatía, son versiones contemporáneas
de los clavos y la lanza. Lo que observamos nos lleva a cuestionarnos:
¿seguimos martillando los clavos o estamos adorando al Redentor?
Una vez que se cruza la puerta de la Iglesia hacia la
calle, las ceremonias contrastan con la ausencia de valores cristianos como el
perdón y la caridad. Por lo tanto, empezamos a ver al prójimo "crucificado"
cuando pasamos por alto o marginamos a los vulnerables, transformando el
Calvario en una injusticia social actual y no solamente en un acontecimiento
histórico.
Desde el punto de vista cristiano, la idea de
"crucificar a Cristo" cometiendo pecado se fundamenta en un vínculo
individual con Dios y en la autoridad que tienen las Escrituras. En contraste
con una perspectiva más ceremonial, el mundo evangélico pone énfasis en que el
pecado del creyente es un agravio directo a la gracia obtenida. ¿Cómo
interpretamos esta "crucifixión"?
Porque desestimamos la Gracia que nos fue otorgada: "y
luego volvieron a caer, para ser renovados nuevamente al arrepentimiento, ya
que crucifican de nuevo al Hijo de Dios para sí mismos y lo someten a
vituperio" (hebreos 6:6). Estamos advertidos porque aquellos que han
conocido la verdad y vuelven a pecar conscientemente "crucifican de
nuevo para sí mismos al Hijo de Dios". El creyente se comporta como si
el sacrificio de Jesús no tuviera valor o no fuera suficiente. Con la
hipocresía evidente, la falsa religiosidad y la elección de transformarse en
sepulcros blanqueados, como los llamó Jesús. Todo esto sucede cuando no está
presente el poder del Espíritu Santo.
En las iglesias evangélicas se menciona la
"religiosidad" como el cumplir con asistir al culto, diezmar y cantar;
cuando no hay una transformación en la vida. En ese caso, se afirma que se está
crucificando a Cristo si se le da más importancia a parecer piadoso que a serlo
realmente; y si se emplea el nombre de Dios para manipular o conseguir
beneficios personales.
Nosotros afirmamos que la Iglesia es el cuerpo de Cristo.
En consecuencia, el pecado va en contra del "Cuerpo de Cristo".
Porque la iglesia no es el edificio, sino los individuos (la congregación). Así
pues, al lastimar a un hermano dañando su reputación y con los vocingleros
opinando, despreciando a otros y generando divisiones y exclusiones, se está
hiriendo a la misma esencia de Cristo.
A veces, la falta de amor es tan grande que la iglesia se
convierte en un conciliábulo que hace caso omiso a los más vulnerables y
necesitados; a aquellos más heridos y, por ende, a los que más necesitan.
Siendo así, negamos la esencia del Evangelio al dejar a Cristo "afuera"
de su propia casa. Estos son aquellos que, en una incoherencia pecaminosa de
una Fe que profesa a Cristo con los labios pero lo niega con la vida.
Así que, en consecuencia, muchos recurren a la "Gracia
Barata", que no es más que el pensamiento de que podemos pecar porque "Dios
es bueno y me perdonará de todas maneras". Mientras hacen y deshacen a
su agrado. Algunos de ellos están tan dedicados que los pecados gritan y se
unen las pasiones más bajas en la comisión de pecados y la omisión (Santiago
4:17) de aquellos que miran sin preocuparse desde la congregación.
Finalmente, creen que siempre podrán recibir el perdón de
Dios y tener la oportunidad de ser parte del rebaño nuevamente. Vivir de esta
manera es transformar la cruz en un objeto arrojadizo, en vez de utilizarla
como un instrumento para la transformación. Es, en esencia, burlarse del
sufrimiento de Jesús para expiar esos pecados y termina minimizándose. Todo
esto trae como consecuencia el mal testimonio, que no es más que un tropezadero
ininterrumpido y doloroso.
Se dice que un creyente o un líder "vitupera"
el nombre de Cristo en el mundo si comete pecados serios. Esto somete a Jesús
al escarnio de los incrédulos, que se asemeja a la humillación pública en el
Calvario. Devuelven a Cristo repetidamente al despreciable hecho de la
crucifixión. San Francisco de Asís decía que aquellos que se deleitan en sus
vicios mientras practican la Fe son los que en verdad lo crucifican. En ese
sentido, los pecados dentro de la iglesia "crucifican" a
Cristo, como hemos visto más de una vez.
En esta cotidianidad, en la que el sacrificio de Jesús
pasa de ser un motivo de salvación a ser el escenario de nuestra propia
hipocresía y donde la gracia se vuelve barata; ¡ y se ignora al prójimo! La
noción de "crucificar a Cristo" por medio del pecado se
fundamenta de manera intensa en la autoridad de las Escrituras y en la conexión
personal con Dios. En contraste con una perspectiva más ceremonial, el mundo
evangélico pone énfasis en que el pecado del creyente es un agravio directo a
la gracia obtenida.
En esta Semana Santa, en la que recordamos el sufrimiento
de Cristo, debemos aceptar el arrepentimiento auténtico, que permite a Cristo
descender de la cruz cotidiana donde la escasez de amor y paz nos hace sentir
menos. Convocándonos a ser amables y compasivos con los demás. Dejar que
gobierne en la vida cotidiana para el deleite del Santo Espíritu, quien reina
por los siglos y que, además, es parte de nuestra cotidianidad en la Fe de
aquel que venció a la muerte y fue elevado a la presencia del Padre.
Pero los que dejan de creer en Cristo ya no pueden volver
a ser amigos de Dios, aunque alguna vez hayan creído que el mensaje de Dios es
la verdad, y con gusto lo hayan recibido como un regalo. Si dejan de creer en
Cristo, lo que habrán hecho será volver a clavarlo en la cruz y burlarse de él
ante todo el mundo. No importa que hayan recibido el Espíritu Santo junto con
los demás, ni que hayan sabido lo bueno que es el mensaje de Dios, ni lo
poderoso que Dios será en el nuevo mundo, si dejan de creer en Cristo ya no
podrán volver a él. [Hebreros 6:4-6 TLA]
Declaración Pública de la Alianza de Cristianos de Cuba
Sobre el hambre, la miseria y la necesidad
Hoy, 26 de marzo de 2026, después de consultar con
miembros de la Alianza de Cristianos de Cuba, el Consejo Directivo de la misma
hace pública nuestra posición frente a la realidad actual que se vive en el
país, en medio del contexto de hambre, miseria y desamparo que enfrenta cada
cubano de a pie.
Creemos firmemente que cada ciudadano cubano, sea
creyente o no creyente, tiene el derecho de disentir y de protestar, alzando la
voz contra un régimen que oprime tanto en público como en privado. Como Iglesia
y organismo religioso en Cuba, no solo tenemos el derecho, sino también el
deber de alzar la voz a favor de la justicia y la verdad, condenando
públicamente la injusticia y la opresión que sufren nuestros feligreses y todos
los seres humanos. Proverbios 31:8-9 nos recuerda: “Abre tu boca por el
mundo, por el derecho de todos los desamparados”.
Nuestro compromiso no se limita a proclamar el evangelio;
también debemos proclamar la justicia y la verdad del carácter de nuestro Dios.
Como se menciona en Miqueas 6:8: “Oh hombre, él te ha declarado lo que es
bueno; y qué es lo que Jehová requiere de ti: solamente hacer justicia, y amar
misericordia, y humillarte ante tu Dios”.
Apoyamos a las nuevas generaciones que alzan la voz en
las redes sociales y en cualquier espacio. Reconocemos su valentía y nos
comprometemos a acompañarlas en su lucha por un futuro mejor. Extendemos
nuestro apoyo a las familias que tienen a sus seres queridos injustamente
detenidos y presos, recordando Hebreos 13:3: “Acordaos de los presos, como
si estuvieseis presos con ellos; y de los maltratados, como si vosotros mismos
fuerais maltratados”. Tenemos el deber de acompañar a estas familias y
condenar la injusticia que enfrentan.
Hacemos un llamado a todos los creyentes de Cuba a que se
sientan libres de ejercer los derechos que Dios, como su creador, les ha
otorgado. A los líderes religiosos y cristianos les recordamos que no hay
comunión entre la luz y las tinieblas, así como tampoco entre la fe en Cristo y
el comunismo. Les instamos a ejercer su derecho a influir en las áreas
políticas de toda la sociedad, promoviendo el bien común para todos. Pedimos a
los gobernantes que cesen la opresión y el encarcelamiento de cubanos y creyentes
que alzan la voz por sus derechos. Exigimos la inmediata liberación de todos
los detenidos y presos injustamente. Condenamos los actos represivos contra
nuestros siervos, pastores y sus familias.
En este sentido, llamamos a las autoridades de Cuba a
escuchar la voz de la mayoría de los ciudadanos cubanos, que pacíficamente les
piden que se aparten a un lado y den paso a una transición pacífica hacia la
democracia y la libertad en nuestra nación.
Atentamente,
Consejo Directivo de la Alianza de Cristianos de Cuba, con más de 70
líderes religiosos, inscritos en todo el país y comunidades cristianas en toda
la isla con miles de feligreses miembros de la misma.
Hoy no honramos un
"derecho", sino que somos testigos de la derrota final de una
sociedad. Noelia Castillo Ramos, de 25 años, será objeto de la eutanasia
después de haber sido violada por inmigrantes ilegales bajo tutela estatal y
quedar parapléjica a causa del sufrimiento. El Estado español se apresura a
aplicar la pena de muerte mientras los agresores no tienen condena. No es una
muerte digna; es la conclusión burocrática de un caso de negligencia, maltrato
y desamparo familiar que suplica al cielo.
La muerte de Noelia el día
de hoy, 26 de marzo de 2026, es la señal de una civilización enferma.
Consideremos los diferentes aspectos de una realidad que muchos eligen ignorar:
Con el mito de la
"muerte digna" y la ausencia de justicia, nos tratan de convencer de
que la eutanasia es un acto compasivo; sin embargo, para Noelia significa una
rendición. ¿De qué manera puede considerarse "libre" la elección de una
chica cuyo trauma se origina en una violación grupal en un establecimiento
donde el Estado prometió protegerla? La justicia ha sido rápida en firmar la
sentencia de muerte, pero ha tardado mucho y no ha encarcelado a los agresores.
Se mata a la víctima porque no se supo castigar al culpable.
Según nuestra perspectiva
cristiana, la vida no es un bien. La vida, cuando el sufrimiento se
intensifica, es un regalo sagrado; no una mercancía que se puede descartar. La
reacción ante el sufrimiento de Noelia tenía que ser la esperanza, la redención
y la compañía. El sistema ratifica el mensaje del demonio, "tu vida ya no
tiene valor", cuando valida su suicidio asistido. El amor cristiano
implica llevar la cruz del otro, no ayudarle a construir su propio patíbulo.
En 2022, Noelia denunció que
un grupo de hombres, a quienes se identificó en varios reportes como
inmigrantes ilegales, la violó en grupo mientras ella estaba en un centro
tutelado para menores. Este trauma fue el que lo llevó a intentar suicidarse.
Esta circunstancia fue ocasionada por la inmigración ilegal y el silencio
cómplice.
Es un hecho que resulta
incómodo, pero inevitable. Noelia denunció que inmigrantes ilegales la habían
agredido en un centro de niños. La ideología ha tenido más peso que la
seguridad de las internas. Se ha optado por el silencio político en lugar de
admitir que el sistema de acogida fracasó rotundamente, exponiendo a una joven
vulnerable a la suerte de otros individuos en un ambiente que debería haber
sido un refugio.
¿La situación de Noelia no
es la misma que la de muchas decenas de jóvenes que han sufrido abusos sexuales
(no necesariamente por inmigrantes) y guardaron silencio o no hallaron
comprensión en sus familias ni justicia en el sistema judicial? ¿Cuántas Noelia
todavía aguardan justicia en nuestro entorno?
Se presentó evidencia de
trastornos y abandono familiar. Noelia tiene un diagnóstico de Trastorno Límite
de la Personalidad (TLP) y una familia fracturada, lo que pone en duda su
capacidad para tomar decisiones. ¿En qué punto finaliza el sufrimiento físico y
en cuál comienza el clamor de ayuda de una mente destrozada por el abuso? El
Estado ha optado por una solución irreversible en lugar de un tratamiento
compasivo, desatendiendo las súplicas de un padre y de entidades como Abogados
Cristianos.
La
"responsabilidad" está compartida entre los autores de la agresión
inicial, un sistema de tutela que no logró protegerla y una familia en
conflicto, lo que ocasionó que pidiera el término de su vida según la ley
española.
La muerte de Noelia no solo
representa el término de una vida joven, sino que también es un testimonio
desgarrador de lo que sucede cuando la vulnerabilidad se topa con una justicia
que no aparece, un sistema que no escucha y una sociedad que aparta la vista. Noelia
no optó por morir, sino por dejar de padecer en un mundo que no le brindó otra
opción. La historia nos lleva a cuestionarnos qué tipo de nación somos cuando
una víctima acaba sintiendo que la protección, la reparación o la esperanza son
menos accesibles que la muerte.
Preguntas Desafiantes para la Conciencia Social
·¿Es justicia o
limpieza? ¿Estamos ofreciendo la eutanasia a las víctimas de abuso sexual
porque es más barato que darles terapia de por vida y seguridad real?
·¿Quiénes son los
verdaderos verdugos? ¿Los violadores que la rompieron, el Estado que la
descuidó, o los jueces que hoy autorizan su fin?
·¿Dónde están las
feministas? ¿Por qué hay silencio ante una mujer violada bajo tutela pública
cuya única "reparación" del Estado es la muerte asistida?
·¿Qué sociedad
estamos construyendo si ante el grito de "me quiero morir" de una
joven de 25 años, nuestra única respuesta como colectivo es: "de acuerdo,
te ayudamos"?
Recopilación y Texto del editor del Blog Religión en Revolución
El reto principal para una organización cristiana,
evangélica y bautista en Cuba es transitar de una postura contemplativa a un
activismo cívico-profético que responda a la crisis social, asumiendo la
defensa de los derechos humanos, la libertad religiosa y la ayuda humanitaria,
superando el temor a la represión y la división interna. En este contexto de profunda incertidumbre, la Asociación
Convención Bautista de Cuba Occidental ha emitido un comunicado oficial
dirigido a sus iglesias. Como espacio comprometido con el análisis de la fe en
la realidad cubana, reproducimos a continuación, de manera íntegra, este
documento firmado por su presidente, el Pbro. Dr. Bárbaro Abel Marrero
Castellanos.
COMUNICADO A LAS IGLESIAS DE LA CONVENCIÓN BAUTISTA DE
CUBA OCCIDENTAL
"Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y
del Señor Jesucristo" (1 Corintios 1:3). Amados hermanos, Vivimos tiempos turbulentos en nuestra nación. Hay tanto
sufrimiento, carencias materiales y espirituales, insalubridad, aumento de la
criminalidad, injusticias y desesperación —realidades que no nos son ajenas.
Muchos se preguntan qué debe hacer la iglesia ante una situación tan precaria.
Algunos cuestionan si la iglesia está haciendo algo de valor y otros la acusan
de no realizar lo que ellos entienden que debe ser prioritario. Esta situación
ha creado confusión, desasosiego y polarizaciones entre nosotros, y me temo que
el Enemigo esté ganando ventaja con tales disensiones. Ante este escenario, me
siento compelido internamente a expresar mi punto de vista, a la luz de las
Escrituras y de nuestra identidad bautista. Sinceramente, considero que nuestras iglesias, en su
generalidad, han estado cumpliendo con la misión que Cristo nos dejó. Afirmar
lo contrario sería faltar a la verdad y solo puede ser promovido por el padre
de mentiras, "el acusador de nuestros hermanos". Por tal razón,
quiero resaltar y agradecer al Señor por vuestro amor, fidelidad y servicio a
Él, expresado fehacientemente no solo con palabras, sino con acciones
concretas.
¿Qué ha
hecho la iglesia?
Primeramente, nuestras congregaciones han permanecido de
manera comprometida en nuestra sociedad. El solo hecho de que la iglesia exista
en Cuba contradice todos los pronósticos humanos y las expectativas de muchos.
Pero estamos aquí, sirviendo al Señor y testificando de Su poder, acompañando a
nuestros connacionales. Me siento sumamente agradecido por tantos hermanos que,
pudiendo irse en busca de mejores condiciones materiales, han decidido
quedarse, solamente por amor a Dios y para servir al pueblo cubano. Por eso,
hay una iglesia presente y creciente, más que nunca, en medio de tan terrible
debacle. Como alguien expresó, en medio de las crisis, la última que debe salir
es la iglesia. ¡Gracias por permanecer aquí! Un misionero, tal y como lo
definió Andrew Walls, es alguien que está ahí. También nuestras iglesias han bendecido a este pueblo con
sus oraciones. Oramos por nuestro país y sus gobernantes, como enseña la
Palabra de Dios, "para que vivamos quieta y reposadamente" (1 Timoteo
2:1-2). Sin dudas, necesitamos seguir orando y hacerlo más intensamente para
que Dios sane nuestra sufrida tierra, que un día le dio la espalda al Creador y
padece las consecuencias de su insensatez. No podemos ignorar el poder
sobrenatural que procede de las plegarias que elevamos al Señor y sabemos que
Él responde a Su tiempo. Además de orar, hemos bendecido a nuestra patria de
disímiles maneras. Numerosas iglesias han utilizado sus escasos recursos,
multiplicados por el Señor, para alimentar a los más necesitados. No pocas
proveen desayunos y almuerzos cada semana, para auxiliar a personas
desamparadas, en situación de vulnerabilidad, fundamentalmente ancianos, cuya
pensión no les alcanza para sobrevivir y niños que muchas veces no tienen qué
comer. Asimismo, profesionales de la salud de nuestras
congregaciones han ofrecido sus servicios en jornadas médicas, para atender
enfermos y compartir medicamentos donados por hermanos, nacionales y
extranjeros, con el fin de paliar la profunda crisis sanitaria que estamos
afrontando. Maestros cristianos también han usado su profesión para compensar,
desde la iglesia, las serias deficiencias de la educación cubana en estos
momentos. Satisfacer estas necesidades físicas constituye una labor
imprescindible, pero nada puede eclipsar el mejor recurso que la iglesia tiene
para ofrecer: el glorioso Evangelio de Cristo; el mensaje de que Jesús murió y
resucitó para que todo aquel que en Él cree no se pierda, más tenga vida
eterna. En ningún otro hay salvación. Él es el camino, la verdad y la vida. No
podemos dejar de proclamar esas verdades y, gracias al Señor, lo hemos hecho
con fidelidad. Como resultado, además de la salvación, muchos han
encontrado paz, gozo y esperanza, aun en medio de colosales adversidades y
tribulaciones; paz que sobrepasa todo entendimiento (Filipenses 4:7) y que el
mundo no conoce (Juan 16:33). También han comprendido y experimentado que la
auténtica libertad está en Cristo. Es el Hijo quien nos hace verdaderamente
libres (Juan 8:36) y así debemos sentirnos los cristianos que somos
consistentes con nuestra fe. Esto es lo que la iglesia del Señor está llamada a hacer;
pero algunos creen que no es suficiente y proponen que la iglesia se dedique a
promover un cambio político en el país. ¿Es algo que debemos hacer? Dicha
actividad no es compatible ni con la naturaleza ni con la función de la
iglesia. Uno de los principios bautistas es la separación entre la iglesia y el
estado. Eso significa que ambos tienen su propia esfera de acción, sin que uno
interfiera en el otro, y se fundamenta en la enseñanza de Jesús: "Dad al
César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios" (Mateo 22:21).
Precisamente esta fue su respuesta a la incitación a tomar un posicionamiento
político. Es legítimo desear un cambio de gobierno o de un sistema
político que se considere disfuncional, contraproducente y fallido. Incluso, no
debería ser ilegal expresar ese deseo, con mesura, respeto y apego a la verdad.
Por tanto, es aceptable que un cristiano procure cambios políticos para bien de
la nación, sobre todo en una sociedad democrática; pero esto debe hacerlo a
título personal, como expresión de su vocación secular y no en representación
de la iglesia. Tal actividad no es antagónica al cristianismo y la iglesia no
debería proscribirla ni condenarla en sus miembros. Al contrario, debería orar
por el hermano para que cumpla con honestidad y altruismo esa misión de vida.
De la misma forma, el hermano que se siente llamado a incursionar en la arena
política no debe pretender que esa sea una misión eclesiástica, ni mucho menos
cuestionar o juzgar a los que no lo hacen. No debemos dejarnos presionar ni ceder a la tentación de
hacer del activismo político uno de los propósitos de la iglesia. Eso sería un
desenfoque fatal. La iglesia tiene un solo mensaje y es Cristo y este
crucificado (1 Corintios 2:2). No podemos tergiversar nuestra esperanza, pues
es Cristo en nosotros la esperanza de gloria (Colosenses 1:27). Los cristianos
creemos que solo hay un Mesías y se llama Jesucristo, no hay otro. En Él
creemos, en Él esperamos y Su Nombre es el que proclamamos. La misión de Cristo no fue derrocar un régimen político
opresor, como muchos de sus coterráneos deseaban y esperaban que hiciera con el
imperio romano; ni sacar del poder a Herodes Antipas, tetrarca de Galilea, por
más que lo considerara una zorra y no se dejara intimidar por él para renunciar
a su ministerio (Mateo 13:31-33). De la misma forma, cuando Pilato preguntó a
Jesús si era el Rey de los judíos, su respuesta fue: "Mi reino no es de
este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que
yo no fuera entregado a los judíos" (Juan 18:33, 36). Él estaba dispuesto
a morir, pero no como opositor de un gobierno terrenal, sino cumpliendo una
misión mucho más sublime: sanar, liberar a los cautivos de las cadenas más
opresivas —el pecado— y salvar nuestra alma de la condenación eterna. Esto lo
lograría no con armas físicas o con discursos políticos incendiarios, sino por
su muerte en la cruz y su resurrección. Tampoco vemos a los apóstoles o a las iglesias del Nuevo
Testamento intentando derrocar gobiernos humanos, ya fueran locales o
imperiales. Ese no era su mensaje, su pasión, su actividad, ni su misión. Más
aun, Pablo y Pedro exhortaban a las iglesias a someterse a las autoridades y
honrar al rey (Romanos 13:1-6 y 1 Pedro 2:17), a pesar de representar gobiernos
plagados de injusticias y ser férreamente hostiles al cristianismo. Esto no lo
hacían por temor, sino por entender la superioridad de la causa que ellos
defendían, por la cual dieron sus vidas. Nadie podía acusarlos de cobardía,
aunque de seguro algunos lo hicieron. El cristiano está llamado a ser el mejor ciudadano (Mateo
5:13-16) y, por tanto, debe ser respetuoso de las leyes, siempre y cuando estas
no atenten contra su fe, porque nuestra lealtad suprema es a Jesucristo (Hechos
5:28-29). A la luz de estas enseñanzas, les exhorto a seguir
viviendo dignamente la fe que profesamos. Oremos por nuestra nación y por
gobernantes que tomen decisiones que tributen a la paz y al bienestar; ayudemos
a nuestro prójimo necesitado según nuestras fuerzas y más allá; y no olvidemos
nuestra principal misión: predicar el Evangelio, el único que ofrece verdadera
salvación. No dejemos de proclamar el mensaje de arrepentimiento y fe en Cristo
a todos los cubanos, si en verdad queremos que nuestro país cambie para bien. Nuestro lema histórico sigue vigente: ¡CUBA PARA CRISTO
YA! En el amor de Cristo, Pbro. Dr. Bárbaro Abel Marrero Castellanos PRESIDENTE. Asociación Convención Bautista de Cuba Occidental
Comentarios Finales del Editor de Religión en Revolución
Ante el contenido de este comunicado, reafirmamos que
existen Retos Clave para el Activismo Cristiano en Cuba que no pueden ser
ignorados: Romper el Silencio y la Pasividad: Es imperativo superar la inacción
ante el sufrimiento del pueblo y la persecución, alzando la voz por la libertad
y la justicia, incluso a riesgo de represalias.
Resistencia y Acción Cívica: Enfrentar la represión
religiosa mediante la resistencia pacífica, como congregarse en espacios
públicos y orar por la transformación del país.
Acción Social Integral: Implementar iniciativas
comunitarias, como la enseñanza de valores a la juventud en un contexto de
deterioro moral.
Unidad e Integración: Fomentar la unión entre todas las
congregaciones del país para fortalecer la respuesta a la compleja realidad
cubana.
Testimonio Profético: Establecer verdades bíblicas
aplicadas a la realidad nacional, asumiendo un rol de valentía y apoyo a las
nuevas generaciones de líderes cívicos.
Las organizaciones cristianas enfrentan hoy un entorno de
creciente represión estatal que busca limitar su influencia social, lo que hace
necesario un compromiso firme con la libertad de conciencia y la justicia
social.
Recopilación
y texto del editor del Blog Religión en Revolución.