Eloy A Gonzalez.
Esta persona que ustedes ven sentada en la foto es, Ciria
Zanchez, una anciana de 83 años de edad que vive en Holguin, Cuba, junto a su
hermana Nereida Zanchez de 80 años. Ciria contó además que durante 32 años
estuvo vinculada a los Comités de Defensa de la Revolución y llegó a
desempeñarse como vicecoordinadora municipal. Ciria recibía una ayuda de
Asistencia Social que posteriormente le fue retirada.
Enfermas ambas, no tienen medicamentos y Ciria espera
desde hace 5 años por una Cirugía , cuando le dijeron que: ‘vamos a esperar que
te llamen’”…, y no han llamado.
En la foto pueden ver a Ciria sentada y la casa donde
viven …, Nereida seguro fue a la Iglesia a buscar la ración de comida.
No vale investigar, Cira y Nereida viven en soledad y la
periodista no peguntó por la familia[1], ¿dónde están?
, ¿ a dónde huyeron?, como se deshizo el núcleo familiar. ¿Dónde están los
solidarios compañeros de los Comités de Defensa de la Revolución a los que
Ciria les dedico 32 años de vida?
¿Alguna trabajadora social en Cuba podrá llegarse a
verlas, y al menos saber de su situación?; ¿ estarán a la disposición de estas
ancianas los recursos de la potencia médica en Cuba, provenientes del consorcio
GAESA?
Remesas desde Miami no reciben, ni van a recibir.
Solidaridad de la Iglesia ya la están recibiendo, pero son insuficientes…, pero
algo es algo; al menos de hambre no se han muerto.
¿Que nos queda por hacer frente a esta situación como esta?
Ante historias como la de Ciria y Nereida, no podemos
quedarnos en la contemplación triste ni en la denuncia solitaria. La Palabra
nos recuerda que “el que hace justicia a la pobre honra a Dios”, y que en cada
anciana abandonada hay un prójimo que clama por nosotros.
Que esta imagen nos despierte. Que nos incomode. Que nos
convoque. Porque si la nación se ha
quebrado, la Fe y la conciencia no pueden quebrarse con ella. Hoy, más que nunca, estamos llamados a ser
los que levantan al caído, los que ven al invisible, los que sostienen al
débil, aun cuando todo lo demás ha fallado. Que Dios nos conceda la valentía de
actuar, la ternura de acompañar y la perseverancia de no olvidar.
Ciria y Nereida no son una estadística: son un llamado y
ese llamado nos alcanza a todos. Que las manos misericordiosas nos alcancen a
todos. Porque si el Estado no llega, y
la familia se ha roto, la Iglesia, la comunidad y la conciencia sí pueden
llegar. La Palabra nos recuerda que: “prestarle al pobre es como prestarle a
Dios (Proverbios 19:17).
Hoy, ese préstamo santo tiene nombre: Ciria y Nereida.
Que Dios mueva corazones, recursos y voluntades para que
estas dos ancianas —y tantas otras— no sigan esperando solas. La solidaridad es el milagro que aún podemos
hacer.
25 de septiembre de 2026
[1] Gonzalez , O. (2026, September 24). A los 80 y 83 años,
las hermanas Nereida y Ciria sobreviven con muy poco en Holguín. Cubanet; CubaNet
News, Inc.



