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diciembre 06, 2025

UNA MIRADA DESPIERTA Y ATENTA

 Por Eloy A González.

Estad quietos, y conoced que yo soy Dios. Sal 46:10

El estar atentos es, en verdad, un despertar de la consciencia, una iluminación espiritual que el Altísimo obra en el creyente. Por medio de esta gracia, el hombre comprende su realidad inmaterial, reconoce sus faltas y yerros, y busca la redención que ha sido provista por medio de Jesucristo, el Cordero de Dios.

Este despertar implica el inicio de una vida nueva, una mente instruida y educada por la Palabra de Dios para discernir entre el bien y el mal, y una transformación interior que nos acerca a la comunión con lo divino.

Es, por esencia, una llamada al discernimiento: a distinguir lo que verdaderamente acontece a nuestro alrededor y en nuestro espíritu. El Señor Jesús mismo exhortó a sus discípulos a observar la higuera y los demás árboles, aprendiendo de las señales manifiestas para comprender que el Reino de Dios se halla cerca.


El Espíritu Santo guía a los cristianos y los asiste para distinguir la verdad del engaño. Ello demanda una vigilancia constante, pues no debemos confundir la voz del Espíritu con el vaivén de las emociones o el impulso del propio instinto. Aunque una "corazonada santa" puede ser un indicio, es crucial discernir si su origen es el Espíritu de Verdad o el artero enemigo (1 Juan 4:1).

Empero, a menudo preferimos la comodidad de la distracción, el refugio de la costumbre o el silencio que evita la verdad incómoda. Y la verdad incomoda a aquellos que han normalizado el engaño, pues los obliga a confrontar la realidad de sus obras y el verdadero estado de su alma. Difícil cosa es aceptar aquella verdad que expone la mentira. Mas la vida, en su misma esencia, nos exige atención.

La Palabra insta a los creyentes a permanecer vigilantes y a no ser seducidos por la injusticia y las malas obras de los impíos. Nos advierte sobre aquellos que se aprovechan de sus semejantes y nos recuerda que todos rendiremos cuenta por el fraude y el engaño, sin olvidar las oportunidades que se nos dieron para obrar con amor.

Estar atentos y discernir las intenciones de los demás es necesario para no caer en trampas ni enredos. Es una decisión: ver aquello que el egoísmo se afana en ocultar, lo que el mundo enmascara y la necedad tiene por justo —tutelajes y ventajismos—, sin olvidar la voz que el corazón se empeña en mostrar.

Como enseña el sabio, "No es bueno hacer acepción de personas" (Proverbios 28:21). Y la admonición de la Epístola es clara: "El que procede con injusticia sufrirá las consecuencias del mal que ha cometido, y eso, sin acepción de personas" (Colosenses 3:25).

Cuando alcanzamos la claridad para ver la realidad en que vivimos, comenzamos a vislumbrar lo que puede ser transformado. Y toda verdadera transformación comienza con una mirada despierta y atenta, dispuesta a ver, a involucrarse y a actuar antes que sea demasiado tarde.

12 de diciembre de 2025

diciembre 02, 2016

La muerte del muy beatifico y perverso hacedor de revoluciones.

Resulta que el dictador cubano ha muerto. Esta es la noticia y con ella  la confusión dentro y fuera de isla, que como isla al fin, está a merced de la maldita circunstancia del agua por todas partes[i]; es la confusión es el terror,  el algo más que no alcanzo a entender porque se habla de purificación colectiva y la palaba  me estremece. Nos sorprende a todos, la muerte del dictador nos lanza sin quererlo en esa eterna miseria que es el acto de recordar  y desnudar toda muestra vida, la que alcanzó y aun alcanza el tirano. El mismo que fue por tanto tiempo pueblo nación e historia, la de cada uno, y esto sin que no los propusiéramos. Todos con el rencoroso trabajo de recordar. Me niego a recordar, me niego a hacerlo parte de mi vida, me lo arranco si es que puedo de este corazón traspasado, exiliado y noble.
Todo un pueblo puede morir de historia, de engaños  y desesperanzas. Podemos asomarnos al  desconcierto ante la muerte esperada y real del tirano,  la celebración y el enojo. Pero no podemos dejar a un lado la cruel realidad de ser parte de un pueblo que se hace y se deshace, como nosotros mismos.
Cuando los impíos perecen hay fiesta[ii], como  ha ocurrido con el deceso de aquel al que le entregamos nuestra conciencia colectiva. Hay celebración e inquina, abundante adjetivación y obvia especulación de legado y sombras. Del muerto hoy dicen que fue desde un líder luminoso hasta una cucaracha, porque no faltan ditirambos y descalificaciones, estas últimas para  muchos bien merecidas.
También hay alabanzas, esas inclusos que vienen de los hijos de Dios que siempre buscan palabras para elevar, sin proponérselos, a los impíos a los altares. Hay la intención de encomendar  al finado a Jesucristo a ver que puede hacer. Difícil prodigar este cuidado a alguien que, victorioso y entrando a La Habana como re edición de la entrada a Jerusalén, con una población exultante que ya le había prodigado todos los honores en prolongado viaje desde el origen del país a la capital; se hacia dios hacedor y ejecutante del poder. Decimos difícil porque al llegar al poder, o hacerse de el, no faltaron voces que consideraron al autocrata cubano en los tempranos años de la revolución como  “un instrumento en las manos de Dios para el establecimiento de su reino entre los hombres”. Solo que escogió a nuestra isla toda en peso y necesito de casi seis décadas para dejarla. Dejando un legatus, como ahora dicen tantos, para que su reino se consolide y de qué forma.
Cuando el autocrata cubano llegó a la Habana (1959) nunca le faltaron lisonjas, pero esto de que era un instrumento en las manos de Dios, el todopoderoso, nos ponía a todo los cubanos en condiciones muy desfavorables, si no lo aceptábamos pues era como desafiar a Dios. Del muerto, en su momento se dijo: “…., está logrando en Cuba hoy –y que fecundará toda la América Latina– es precisamente aquello que Dios quiere para estos pueblos olvidados: una oportunidad nueva para vivir decentemente y con dignidad. Un Dios de amor –de un amor sin fronteras, como es el Dios de los cristianos– no puede desear menos que eso para sus hijos. Pero él requiere de “instrumentos” de “siervos”, para la realización de tan sublime tarea[1]. De que nos convirtió en instrumentos y en siervos no cabe la más mínima duda.
Astuto, manipulador y amigo de la noche, el déspota, viejo y probablemente enfermo.., como preocupado, invito, tal vez sorprendido por lóbregas reflexiones escatológicas, a un grupo de teólogos de visita en La Habana. No sabemos si lo escatológico sea en el sentido teologal o excrementicio, pues ambas definiciones se tocan. Fue entonces que el ladino personaje, inclinado sin duda a la  vaciladera y el despropósito, les pregunto a los teólogos ¿cómo entendían el Libro de las Revelaciones o Apocalipsis? También les preguntó sobre los derechos humanos, -siempre preocupado el autócrata sobre ellos-, y sobre la destrucción del medio, esto, quien dio cuenta de buena parte de la isla destruyéndola.
El teólogo allí presente pudo presentarle una síntesis de lo que significa el Libro de las Revelaciones al absolutista. Pero este como era usual, trajo a colación su ego desmedido y su inclinación por el choteo para asegurar que los jesuitas le habían enseñado mal, esta, la palabra revelada. En la tardía pero animada tertulia beatífica y a la altura de tan elevados conceptos del amor de Dios, la Fe, la vida y la justicia; conceptos que para el dictador tienen  significados muy especiales como parece…, es entonces que  el cierre le tocaba al taimado contertulio que dijo:”…. la fe es un asunto personal que tiene que nacer de la conciencia de cada persona. Pero el ateísmo no debe ser una bandera[2]. Esto dicho por el canallesco personaje que tanto pisoteó la libertad de conciencia e hizo del ateísmo una de sus banderas en la ya malograda revolución.
Hombre así, líder por antonomasia, venerado por tantos y merecedor de  consideración en tanto que es guía de muchos; excelencia de elevados propósitos y motivador de ideas y cometidos políticos de tantos. Habiendo incluso consideraciones de elevada mística en el personaje, atribuido por igual de creyentes en un Dios e incrédulos comedidos; es que me asalta la duda si debamos elevar a los altares al desalmado o dejarlo entre los mortales aun muerto.
¿Que como son los negocios del déspota con Dios ahora que ha muerto? es una pregunta que asalta a un prelado quien dedicado a temas tan complejos como el demonio, el exorcismo, la posesión y el infierno, se encarga de analizar lo que significa la muerte de tan infausto dictador y su andar de ignominias; y dice bien que “porque el juicio será sin misericordia para el que no ha mostrado misericordia (Santiago 2, 13).
Dice el prelado, quien en su certero y elegiaco artículo parece exorcizar al demonio que fue, “que al perniciosos líder Dios le dio 90 años a su alma para cambiar, para entender, para pedir perdón” y no lo hizo. Él que hizo un infierno de la vida de muchos, si ha entrado en el infierno, ahora sufre con los ojos abiertos. Él que siempre tuvo los ojos de su conciencia cerrados ahora ve. En el infierno o en las espantosas moradas de la purificación destinadas a monstruos como él, ahora ve, sufriendo... pero, por fin, ve. [3]
Acusado por algunos de haber condenado al muerto al infierno, el sacerdote tiene que volver a esgrimir argumentos que tratan de poner en contexto sus palabras; parece que a la progresía no le gusto que su héroe de mil batallas fuera situado a un paso del infierno. En un segundo artículo el autor bien dice:
Jamás he afirmado que esté en el infierno. Ni lo he dicho ni lo he escrito ni lo pienso. Sólo digo que, después de toda una vida repleta de acciones gravísimas, acciones que llevan a la condenación eterna, sin que nos conste su arrepentimiento en ningún momento de su larga vejez, ha afrontado el juicio inapelable y riguroso de Dios.
Como algunos se preguntan dónde está el difundo que más que su cuerpo ya en cenizas ahora va en andas por toda la isla en un acto de constricción de una nación en vilo. El exorcista, que debe ser, señala lo siguiente:
¿Dónde está ahora? Os lo voy a decir, porque os aseguro que lo sé: o está en el lugar donde hará penitencia y no saldrá hasta pagar incluso la última pequeña moneda (Lucas 12, 59), o está en el lugar donde ya no tiene que hacer ninguna penitencia, porque la sangre de Cristo no fue derramada por él y su nombre no se encontró en el Libro de la Vida.[4]
Para completar la traída relación entre lo religioso y el eximio difunto; viene a cuenta la afirmación de que este era la encarnación del espíritu del anticristo. Bueno no el anticristo sino algunos de los muchos anticristos que el autor del Libro de las Revelaciones aseguran que aparecerán en la última hora. [iii]
Una opinión da cuenta y afirma que gracias a Dios se murió y que hay “un anticristo menos”. Agrega:
Lo cierto es que con la muerte…., desaparece otro de los anticristos de turno, y con este hecho comienza a desaparecer su influjo maldito sobre nuestra sufrida isla. Tiempos de luz, libertad y prosperidad terminarán por imponerse a las densas tinieblas que con estos delincuentes en el poder tuvimos que sufrir por demasiadas décadas ya, con el valor añadido de extender los tentáculos de nuestra maldición sobre otras tierras….,”[5]
Esta rara deidad, tirano de enlodadas banderas, se nos hizo realidad prolongada en nuestra nación y en nuestras vidas. Como costra maloliente está apegada a nuestras conciencias y será muy difícil quitarnos esta  maléfica impronta. El perverso personaje se nos metía debajo de la piel; su influencia y desgobierno  fue una dedicación perniciosa de la nación toda.
Pero no hay razón para tanta  demonización, ni hay razón para que una nación toda eche mano a la culpabilidad y la flagelación. El tirano ha muerto, algo que era esperado; lo que aumenta las expectativas es el confuso panorama de una nación, aparentemente desecha en un  impreciso  escenario internacional;  que viéndose visitada por la muerte del líder , se aferra a una persistencia construida por el más prolongado oprobio; como nunca se ha visto en una nación moderna.
Hace una década cuando la noticia falsa de la muerte del tirano sorprendió a todos escribí lo siguiente…, ahora  cada palabra adquiere validez y actualidad:
Para los que piensas que la muerte del sátrapa promoverá cambios en Cuba, les digo que se equivocan. Los mensajes son claros y no hay contradicción en ellos. Ya se ha producido un proceso de sucesión ordenada, la continuidad de la dictadura y la ideología que le sirve de sustento está garantizada. Los principales funcionarios del régimen lo han declarado: hay y habrá continuidad, no transición. Las libertades que nos merecemos los cubanos, una vez más, han sido aplazadas.[6]
Todos miran el momento de elevados vuelos, ventilando ideas, análisis, llamamientos y esperanzas. Limitémonos al buen hacer de enterrar al tirano de una vez; olvido sanador resuelto y exorcizar el entramado social de la isla y del exilio. Comenzar por enterrar en todo el sentido del término el déspota que fue, des construir la revolución hasta que de ella solo queden las obligadas referencias en los tratados de historia. Para todos los cubanos, siempre que sea posible; superar la desesperanza y el abandono y caminar por los nobles senderos del combate y el consuelo.
No, no habrá el propósito de una tierra nueva y un nuevo cielo…, solo una patria digna donde podamos andar con entereza.
©


[1] Cepeda, R. (2014, August 29). Fidel Castro y el Reino de Dios. Retrieved November 30, 2016, from http://religionrevolucion.blogspot.com/2014/08/fidel-castro-y-el-reino-de-dios.html Bohemia, año 52, no. 29, La Habana, 17 de julio de 1960.
[2] Stam, J. (2016, November 26). La noche que ensené el Apocalipsis a Fidel Castro. Retrieved November 30, 2016, from http://protestantedigital.com/sociedad/40867/La_noche_que_a_Fidel_Castro_le_predicaron_el_Evangelio La noche que ensené el Apocalipsis a Fidel Castro, 2002
[3] Fortea, J. A. (2016, November 28). Elegía a Fidel Castro (I parte): Salve, thane de Cadwor. Retrieved November 30, 2016, from http://blogdelpadrefortea.blogspot.com/2016/11/elegia-fidel-castro.html
[4] Fortea, J. A. (2016, November 29). Elegía a Fidel Castro (II parte): Cuando el Destino nos alcance. Retrieved November 30, 2016, from http://blogdelpadrefortea.blogspot.com/2016/11/elegia-fidel-castro-ii-parte-cuando-el.html
[5] Lleonart, M. F., Pbro. (2016, November 27). ¡Gracias a Dios se murió Fidel Castro! ¡Un anticristo menos! Retrieved November 30, 2016, from http://cubanoconfesante.com/gracias-a-dios-se-murio-fidel-castro-un-anticristo-menos/
 [6] Gonzalez, E. A. (2006). A la Patria de una vez. Retrieved November 29, 2016, from http://www.cubademocraciayvida.org/web/print.asp?artID=3942



[i] La Isla en peso. Virgilio Piñera (1912- †1979)
[ii] En el bien de los justos la ciudad se alegra; más cuando los impíos perecen hay fiesta. Proverbios 11:10
[iii] Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo. 1 Juan 2:18













diciembre 20, 2015

Luchando legítimamente por la libertad de Cuba.

A veces veo mucha algarabía en los cubanos de adentro y de afuera. Pero también veo desunión, desorganización, intereses personales, boconería, guapería barata. No veo que se quiera realmente luchar por Cuba. Por eso yo preferí irme de Cuba y olvidarme de los asuntos políticos.
Sí, me fui de Cuba y me fui de verdad. Solo me ata a mi tierra los intereses que conciernen a la genuina extensión del Reino de Dios.
Hace rato le dejé la política a los políticos. Por eso es que tú no me vas a ver lanzar insultos a los Castros. Mi misión la tengo clara: exaltar a Jesús. Yo soy un fanático de Cristo. Yo no lucho políticamente por Cuba porque millones de cubanos de adentro no luchan por Cuba. Ni luchan por sus “libertades”, ni por sus derechos. Millones prefieren callar o solo protestar cuando les tocan sus intereses y solo dentro de su metro cuadrado. Como me decía hace poco mi amigo el apóstol Luis Yoel Balbuena: “Yo veo que la gente protesta fuerte cuando le quieren decomisar o demoler lo de ellos. Pero si el asunto es con el vecino, entonces que él se las arregle solo.”
No nos llamemos a engaño, ¿Tú has visto cuántos cubanos apoyan a los Castros con alegría en el desfile de reafirmación revolucionaria el 1ro de Mayo?, ¿Cuántos de esos cubanos estaban adorando a Dios el domingo en alguna iglesia?, ¿Cuál es el porciento?, ¿Tú has visto cuanta gente asa puercos el 26 de Julio para celebrar el día del asalto al cuartel Moncada?, ¿Tú has visto cuanta gente recibe el año nuevo celebrando un nuevo aniversario de la revolución?, ¿Tú has visto cuanto pueblo abuchea, repudia, golpea, desprecia, margina, escupe, encarcela, a los opositores al sistema? Entonces dejémonos de fantasía, si el sistema comunista y los Castros están en pie es porque el pueblo los quiere y los elige.
El que está en desacuerdo se va de Cuba. Y el que vive allá y no quiere saber de aquello, pelea de verdad, reclama por los derechos y beneficios de todos los cubanos sin importarles el precio a pagar, protesta en unidad, con entrega total, pelean cuando los tocan a ellos o cuando tocan a otros, pero con co…raje. Y no me digan que los cubanos no saben alzar su voz y protestar, yo los vi por televisión gritando en Costa Rica: “LIBERTAD, LIBERTAD, LIBERTAD, LIBERTAD.” Pero pregúntale a la mayoría ¿Por qué quiere emigrar? Y te van a decir que es por problemas económicos pero que ellos no tienen problemas con los Castros.
Yo hace mucho dejé de luchar de manera ilegítima (así lo considero) y tomé la armadura de Dios. Lo mío es predicar a Jesucristo. Si lo conocen a él (que es la verdad) serán verdaderamente libres. No solo los cubanos, también aquí en Estados Unidos (y en el mundo) hay mucha gente que necesita ser verdaderamente libres. Libres del pecado, del odio, del rencor, de la rebeldía a Dios, libres de la gente, libres de la hechicería, brujería, idolatría, espiritismo.
Vete a los campamentos de los miles de cubanos que están en Costa Rica esperando poder llegar a Estados Unidos y pregúntales cuántos de ellos vienen a este país con la firme intención de hacer vida cristiana, de congregarse en una iglesia y dar su aporte espiritual, moral y económico para que el Reino de Dios se extienda.  Te aseguro que la mayoría no viene en ese espíritu. Por eso yo lucho para que de verdad mi pueblo sea libre por Jesucristo.
Bendiciones.
*Apóstol Fundador de la Iglesia "Jesucristo Vive Hoy" en Las Tunas, Cuba. Doctor en Ministerio Cristiano. Predicador y Conferencista Internacional. Actualmente pastorea junto a su esposa en Staten Island, New York.

agosto 29, 2014

Fidel Castro y el Reino de Dios

Por Rafael Cepeda Clemente
En dos ocasiones, desde su tribuna de la televisión, el doctor Fidel Castro ha mencionado este dicho de Jesucristo: “Mi reino no es de este mundo”. En ambos casos la referencia ha estado relacionada con la defección de varios sacerdotes católico-romanos que han tomado el camino del exilio por su propia voluntad, se han declarado contrarrevolucionarios, y se han prestado a los más innobles menesteres, con el propósito indigno de rebajar la calidad moral de la Revolución cubana.
Para mí, cristiano convencido y militante, y cubano adherido fervorosamente a esta etapa de grandes reivindicaciones cívicas, unas palabras de Jesucristo en boca del líder de la Revolución cobran un significado especial, y me llevan de la mano a serias reflexiones. Por tanto, he creído conveniente compartir con otros mi pensamiento en cuanto al alcance que tiene la frase “Mi reino no es de este mundo”, y las posibles aplicaciones que podría tener en el caso cubano, y especialmente en lo que se refiere a la persona de Fidel Castro.
“Mi reino no es de este mundo”
Cuando Jesucristo habla de “mi reino”, se está refiriendo a lo que en muchas ocasiones, por medio de parábolas y discursos, denominó “el reino de Dios”. En otras palabras, a la idea sustancial y sustentadora de que Dios es soberano de la vida y de la historia, y de que ningún acontecer humano está fuera de la órbita de su poder ni de su voluntad.
En el caso específico de la frase citada por Fidel, convendría –para su mejor comprensión– enmarcarla en el contexto del incidente que provocó esta frase y algunas otras que arrojan luz sobre ella. Vamos, pues, a transcribir la narración completa, tal como se halla en el Evangelio de San Juan.
“Pilato entró entonces otra vez en el pretorio, y llamando a Jesús, le dijo: ¿Eres tú el rey de los judíos? Respondió Jesús: ¿Dices esto por ti mismo, o te lo han dicho otros de mí? Respondió Pilato: ¿Acaso soy yo judío? Tu misma nación y los jefes de los sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué hiciste? Jesús respondió: Mi reino no es de este mundo; si de este mundo fuera mi reino, entonces pelearían mis servidores para que yo no fuese entregado a los judíos: ahora empero mi reino no es de aquí. Pilato entonces le dijo: ¿Eres, pues, rey? Respondió Jesús: Tú lo dices, porque lo soy. Yo para esto nací, y a este intento vine al mundo, para dar testimonio de la verdad. Todo aquel que es de la verdad oye mi voz. Le dice Pilato: ¿Qué es la verdad?”
Como se ve claramente, el incidente ocurre en las postrimerías del ministerio de Jesucristo, en el proceso del juicio que tuvo por final la crucifixión. Es una breve polémica que se entabla entre Pilato, el todopoderoso gobernador romano, y el acusado, Jesucristo. Había un empeño especial en que el juicio rebasara los límites de una mera cuestión religiosa, dentro del campo de la ley mosaica, para que cayera en la órbita de la cuestión política, es decir, dentro de la ley romana. Sólo así se podía tener la seguridad de que al final de la jornada infamante se levantaría una cruz en el monte Calvario. Jesucristo fue llevado ante Pilato y acusado de incitar a la rebelión contra el poder imperialista de Roma, y con la intención de hacerse él mismo “rey de los judíos”. No nos debe extrañar que en aquella hora se diera a la misión de Jesucristo un sentido totalmente distinto al que tenía en verdad. Había tal ansia de superación política en el pueblo, y tanto anhelo de eliminar a los romanos de la vida cívica del país, que todos los ojos estaban atentos a la aparición de un líder que pudiera canalizar estos empeños de liberación nacional.
Hay varios incidentes en los Evangelios por los que se demuestra que en muchas ocasiones quisieron forzar al Maestro a encabezar un movimiento de rebelión contra el poder usurpador. Aún sus discípulos más allegados le propusieron la jefatura de una organización político-militar. Nada hubiera sido más fácil para Jesucristo que aceptar esta proposición, pues su capacidad de líder le hubiera asegurado el triunfo fácil y la gloria inmediata. En este sentido él les defraudó totalmente. Él sabía que su misión era la de morir en una cruz, y que esta entrega sacrificial –aparente derrota– sería el más rotundo triunfo de los planes divinos para la redención cabal del género humano.
Cuando el asunto se plantea ante la autoridad constituida en juez, Jesucristo elimina toda interpretación mal intencionada con una frase rotunda: “Mi reino no es de este mundo”. Pero conviene aclarar de inmediato –y ello es evidente en el resto del pasaje bíblico– que Jesucristo en este caso no está haciendo referencia a la ubicación del Reino, sino precisamente a su origen o procedencia. Lo que Él quiere decir es que “su” reino no es el reino de los hombres, sino el Reino de Dios, porque de Dios procede. Que todo gobierno y todo pueblo están sujetos a la autoridad suprema de un Dios creador y sustentador, y que todo gobernante no es más que un ejecutor, un instrumento de los planes divinos para el establecimiento del Reino de Dios entre los hombres. La frase, pues, se aplica tanto a gobernantes como a gobernados, y habla de la realidad última de un poder que no está sujeto a las contingencias temporales ni a los instrumentos humanos, sino que se sirve de ellos para la realización de propósitos insondables.
Su reino sí es de este mundo
Sin embargo, que nadie se llame a engaño. En modo alguno quiso Jesucristo disociar a Dios de los problemas de este mundo. El mismo hecho de la encarnación –Dios constituido en hombre, y siervo de los hombres, por amor a los hombres, en la persona de Jesucristo– nos dice de entrada que “su reino” sí es de este mundo, puesto que su interés primordial está en reinar entre los hombres, de modo que en cada ser humano se cumpla la imago Dei: el ejercicio de la capacidad para entenderse con Dios y comprender el papel que Él nos señala a cada uno en el drama de la historia.
Por otra parte, cuando Jesucristo irrumpió en la escena humana se vio envuelto de inmediato en las luchas por el poder, en las apetencias económicas y en las desigualdades sociales de su época. Su propio hogar era de los más humildes: el hogar de un carpintero, donde sólo las necesidades más elementales podían ser satisfechas. Jesucristo mismo fue un obrero que supo del rudo batallar por el pan de cada día. La tradición asegura que José murió siendo Él todavía un jovencito, y que sobre sus hombros –los del primogénito– cayó la responsabilidad del sostén de su madre y hermanos. Él supo en su propia carne de la transacción explotadora, del impuesto oneroso, de la jornada esclavizante. Jesucristo fue un hombre legítimo –todo un hombre– y estuvo sujeto a las mismas pasiones y tentaciones que los demás seres humanos.
Sobre esta realidad hay que juzgar su otra frase: “Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”. Porque muchos lo interpretan como si Él hubiera querido despreciar las cuestiones del mundo terrenal para darle validez sólo a las de las esferas celestiales. Todo lo contrario: a ambas dio pareja categoría, y señaló la responsabilidad de cada hombre en el estar a cuenta con su patria y con su Dios. También conviene recordar aquella otra expresión: “Mi Padre obra, y yo obro”. Este es otro concepto de Dios que se olvida con demasiada frecuencia: el Dios que se afana por sus hijos, que está constantemente obrando en favor de ellos, que no sólo crea, sino que también cría. El Dios cristiano, escribí en una ocasión, no es una idea filosófica, ni una disquisición teológica, sino una Persona creadora que agoniza por las personas creadas. El Dios cristiano no es un Dios de balcón, ni un Buda ventrudo que se arrellana en una cómoda poltrona para observar entretenido cuanto sucede a su alrededor. Es un Dios que interviene en los sucesos de este mundo y toma la iniciativa cuando se trata de redimir al género humano.
¿Es cristiano Fidel Castro?
Leí hace algunos meses, en una revista religiosa, una carta escrita por uno de los lectores al director, en la cual planteaba la siguiente cuestión: “¿No ha observado usted que Fidel Castro nunca ha mencionado a Dios en sus discursos? ¿No es esta una señal de evidente ateísmo?”
Yo no sé cuál sería al cabo la respuesta del director acorralado, pero la, pregunta misma es iluminadora, pues se refiere a cierta ansiedad por una parte del pueblo en lo que toca a una cuestión vital: la ausencia o presencia de una fe religiosa en la persona de Fidel Castro. ¿Hay tal fe en el adalid de la Revolución cubana? ¿Es Fidel Castro un cristiano? Sólo él podría decirlo. Ser religioso es aceptar como supremos los valores espirituales, y andar en la búsqueda constante de “algo” que satisfaga las más hondas necesidades del alma humana. Ser cristiano es confesar que ese “algo” es Jesucristo, y tenerle por Señor de la vida y de la historia.
Pero yo no mediría la fe religiosa de Fidel Castro por las veces que él mencione a Dios. He conocido ya a muchas gentes para quienes Dios es una afirmación corriente en los labios y también una negación perenne en la conducta. Por lo tanto, para mí no es ese el factor básico. Yo aplicaría en este caso otra afirmación de Jesucristo: “Por sus frutos los conoceréis”. En última instancia, sólo Fidel Castro puede hablar con autoridad de sí hay en él un mínimo de preocupación por las cuestiones de la fe; pero yo me pregunto: ¿no es de cristianos su ansiedad por una tierra sin odios inútiles, generosa y limpia? ¿No es de cristianos su incesante afán por los explotados y oprimidos, por los que no comen ni se educan, por el niño descalzo, la mujer famélica, el hombre sin esperanza? ¿No es de cristianos su empeño moralizador, de tal manera que se elimine para siempre de la vida cubana el vicio del juego, la vergüenza de la prostitución pública, el escándalo del robo en las oficinas gubernamentales? ¿No es de cristianos procurar que todos los padres tengan un techo propio donde protegerse, y todos los hijos un campo deportivo donde jugar? ¿No es de cristianos imponerse una tarea tan gigantesca como la de la Reforma Agraria, que asegure a cada hombre del campo un lugar donde vivir, donde trabajar, dónde comer? ¿No es de cristianos eliminar (o, por lo menos, limitar en todo lo posible) los casinos, las vallas de gallos, los bares corruptos? ¿No es de cristianos resolver el problema de los aparejamientos y los concubinatos, ofreciendo amplias oportunidades para la legalización de los matrimonios civiles? ¿No es de cristianos liquidar definitivamente la era de los privilegios irritantes, con sus exclusivismos infecundos y facilitar el comienzo de una nueva era, con igualdad de oportunidades para todos? ¿No es de cristianos el reconocer los derechos inalienables del hermano negro, del hermano analfabeto, del hombre enfermo? ¿No es de cristianos asegurar escuelas para todos, hospitales para todos, playas para todos, trabajo para todos, pan para todos?
Quizá sí fue para Fidel Castro que Francisco Luis Bernárdez –proféticamente– escribió estos versos:
El más lejano, el más desconocido, / el más pequeño, el más desventurado, / el más abandonado, el más vencido, / el más desvanecido y olvidado.
El que sólo ha sufrido y ha sufrido, /el que sólo ha llorado y ha llorado, /el que ha vivido sin haber vivido, /el que ha pasado sin haber pasado.
Tiene destino en mi destino de hombre; /tiene nombre en las letras de mi nombre; /tiene palabra en mi palabra fiel; / tiene vida en el fondo de mi vida; / tiene ser en mi ser, que no lo olvida; / tiene voz en mi voz, que habla por él. / “Instrumento escogido me es este...”
Yo tengo la convicción –que comparto aquí con toda responsabilidad– de que Fidel Castro es un instrumento en las manos de Dios para el establecimiento de su Reino entre los hombres. Esto es aparte de que tenga o no una fe religiosa. La historia bíblica está llena de ejemplos de hombres a quienes Dios utilizó en su eterna sabiduría para asegurar su efectivo dominio de los acontecimientos históricos. En la mayoría de los casos son hombres de fe, entregados por su propia voluntad para que Dios les use como instrumentos idóneos. En otros casos son los indiferentes (los que ahora llamaríamos agnósticos, librepensadores, humanistas), así como también los que se rebelaron contra Dios; ¡y aún sus más encarnizados enemigos! Para ofrecer sólo un ejemplo, el más extremo: Nabucodonosor, rey de Babilonia, enemigo de Dios y de su pueblo escogido. En la profecía de Jeremías se le llama "siervo de Dios", porque en un momento dado de la historia de Israel, el mismo Dios facilitó el triunfo de los ejércitos de Babilonia contra las huestes israelíes, para enseñar al pueblo una lección de disciplina y de obediencia que jamás olvidará. Si esto fue así con aquel enemigo del pueblo que fue Nabucodonosor, ¿cómo no será con este gran amigo del pueblo que es Fidel Castro?
Yo creo que lo que Fidel Castro está logrando en Cuba hoy –y que fecundará toda la América Latina– es precisamente aquello que Dios quiere para estos pueblos olvidados: una oportunidad nueva para vivir decentemente y con dignidad. Un Dios de amor –de un amor sin fronteras, como es el Dios de los cristianos– no puede desear menos que eso para sus hijos. Pero él requiere de “instrumentos” de “siervos”, para la realización de tan sublime tarea. Fidel Castro es uno de esos instrumentos, tenga él o no tenga una fe religiosa, reconózcalo él o no en la intimidad de su conciencia.
Y de la Iglesia, ¿qué?
Se habrá extrañado seguramente el lector de que hasta aquí yo no haya mencionado a la Iglesia. Pues bien, lo haré, pero aclarando inmediatamente que no me referiré a la Iglesia como "institución", como organización, sino como pueblo de Dios. Al cabo, ese es el verdadero concepto de la Iglesia: el de la multitud de los creyentes que adoran a un mismo Dios y proclaman una misma fe.
Martin Luther King, el famoso pastor bautista de Atlanta, líder en la lucha por los derechos del negro sureño, y negro él mismo ha declarado recientemente: “No me causa tanto pavor el griterío de una multitud enfurecida como el silencio de una Iglesia que se mantenga al margen de estos problemas”. Y yo personalmente quisiera ver en los que se preocupan –con toda razón por “la Iglesia del silencio”, el mismo interés y la misma pasión en lo que toca al “silencio de la Iglesia”. Cuando la Iglesia no orienta, no esclarece, no comparte, no protesta, no sufre, está dejando de realizar su función profética, y se coloca ella misma bajo el juicio de Dios.
A veces –la más de las veces– Dios habla al Estado por medio de la Iglesia, pero en ocasiones excepcionales es la Iglesia la que necesita un mensaje, y Dios usa al Estado –entiéndase gobierno, pueblo no creyente, sucesos históricos– como “instrumento” o “siervo”, como un canal de comunicación para que la Iglesia entienda cuál es su misión y cuál debe ser su actitud en un momento dado de la historia de un pueblo. Porque a veces la Iglesia-pueblo se acomoda tanto a la Iglesia-institución que se olvida de que los cristianos están aquí para servir, no para ser servidos. Y en este sentido creo también que Dios le está hablando a la Iglesia cristiana de Cuba por medio de las transformaciones históricas que aquí tienen asiento. Ahora es cuando la Iglesia está comenzando a entender su tremenda responsabilidad social. ¿Cómo es posible que hayamos estado por tanto tiempo ciegos a tanta miseria, sordos a tanto clamor, pasivos en medio de tanto abuso y tanta explotación? A veces creo que Jesucristo mismo ha estado repitiendo para la Iglesia cristiana de Cuba su amonestación de dos mil años atrás: “Apartaos de mí, malditos, porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis...  Porque no lo hicisteis a uno de estos mis hermanos pequeñitos, ni a mí lo hicisteis”.
Pues bien, esta Iglesia –con todas las limitaciones inherentes a cualquier conglomerado humano– es la avanzada del Reino de Dios entre los hombres. Es por eso que Jesucristo afirmó en una ocasión: “El reino de Dios está en medio de vosotros”. El reino de Dios que ya está en este mundo es la Iglesia, la multitud de los creyentes para quienes “el Señor reina”. Pero también Jesucristo enseño a orar así: “Venga tu reino”. Porque el reino de Dios no será una realidad última hasta que se sometan al dominio de su voluntad todos los pueblos del orbe, “y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor”.

Tomado de: Bohemia, año 52, no. 29, La Habana, 17 de julio de 1960.

agosto 27, 2014

Fidel Castro es un instrumento en las manos de Dios. ¿Lo fue..., lo sigue siendo?

Buscando información para un artículo sobre el Culto de Acción de Gracias de los evangélicos cubanos celebrado el 7 de febrero de 1959, por el advenimiento de la Revolución triunfante es que encuentro algunas referencias a un artículo del conocido Pastor Presbiteriano, Rafael Cepeda. El artículo en su momento resulto muy controversial desde su título: “Fidel Castro y el Reino de Dios”; se trata de un artículo escrito para la revista Bohemia. De este artículo señala Caridad Massón en su libro: “La Revolución cubana en las vida de los pastores y creyentes evangélicos”  lo siguiente”.

En esa compleja disyuntiva, el pastor presbiteriano Rafael Cepeda escribió para la revista Bohemia un trabajo que define muy bien lo que estaban sintiendo estas personas. En su artículo «Fidel Castro y el Reino de Dios», trató de aclarar el significado de la frase bíblica «mi reino no es de este mundo» empleada por Jesucristo y que Fidel había comentado en sus discursos y, además, responder a un creyente que le había preguntado por qué razón el gobernante nunca mencionaba al Creador. A lo cual Cepeda respondía que tenía la convicción de que Fidel Castro era un instrumento en las manos de Dios para el establecimiento de su reino entre los hombres. (Rafael Cepeda. «Fidel Castro y el Reino de Dios», en: Bohemia (52). no. 29, Julio 17, 1960)

El texto completo, que es bastante amplio, del citado artículo del Pastor Rafael Cepeda lo incluiremos en el siguiente post de este Blog esperando que aporte una información esencial al desempeño de las iglesias en Cuba, particularmente las iglesias evangélicas en aquellos infaustos años de los 60’s…, cuando nos llegaba la noche.

mayo 19, 2012

¿Son los gobiernos del Mundo de Dios? Segunda paste.


El doctor y Ministro Martin Luther King dijo en una ocasión y así fue escrito en el libro que narra su vida:
Teocracia, cuando usamos este término estamos refiriéndonos al gobierno de Dios, donde él, y solo él determina que debe hacerse y como, en el caso de la elección de los reyes, cuando Israel pidió tener uno, igual que los pueblos que no servían a Jehová, el Señor se los dio, diciéndole al profeta, no te han desechado a ti, sino a mí, y aunque se lo dio, no permitió que ellos eligieran quien seria, él lo escogió, siempre que el pueblo escogía su rey, no tenían el respaldo Divino. El profeta como representante de Dios en la tierra debía realizar una ceremonia y ungir al elegido con aceite, bendecirlo, de ahí en adelante seria reconocido como el ungido de Jehová. Mirando el panorama de hoy día, y la manera en que llegan a los puestos los gobernantes me pregunto, ¿Cómo puede ser ungido de Jehová un hombre que nunca haya sido ungido en su nombre? ¿Cómo puede ser un ateo un siervo de Dios? ¿Podrá Dios confabularse con alguien que usa suposición de gobierno para abusar de su iglesia, perseguirla, saquearla? ¿Cómo podrá Dios estar del lado de los gobiernos y gobernantes brujos que se exhiben aún haciendo ceremonias diabólicas a sus dioses por todos los medios de difusión masivas?
Ninguno de los reinos de hoy en día son puestos por Dios, ellos llegan al poder por elecciones humanas o por las armas, esto no es Teocracia, lo que está marcando la diferencia es que cuando a través de estos métodos, el dirigente inclina su corazón para servir a Dios y honrarle, entonces Dios respalda su gobierno a causa de su decisión personal, lo cual lo hace ahora un hijo de Dios, de lo contrario, este gobernaría solo, a lo humano, o con el diablo.
El creyente es llamado a servir a Dios en todo, si los reinos del mundo son de Dios, esto quiere decir que el creyente debe tener parteen la política, porque esto también es de nuestro Padre  Celestial, donde deberíamos funcionar como ministro de su Reino, velando porque todo marche justamente conforme a los principios del Reino, condenando el pecado y poniéndole orden a los pecadores sin hacernos participe de sus pecados como hacían los profetas. Pero si los reinos del mundo no fueran de Dios, entonces deberíamos mirar a quien estaríamos sirviendo, en caso de estar sometidos a ellos, si estos reconocen a Dios, entonces al Rey Jesús estamos sirviendo, pero sino, seria al diablo, al cual ellos sirven.
Cuando Satanás fue a tentar a Jesús, una de las cosas que le dijo fue precisamente que los gobiernos del mundo y la autoridad de ellos le pertenecían a él, porque se les habían sido entregados.
Entonces el diablo lo llevó a un lugar alto y le mostró en un instante todos los reinos del mundo. Sobre estos reinos y todo su esplendor —le dijo—, te daré la autoridad, porque a mí me ha sido entregada, y puedo dársela a quien yo quiera. Así que, si me adoras, todo será tuyo. Jesús le contestó: Escrito está: “Adora al Señor tu Dios y sírvele solamente a él. Luc: 4.5-8(La Biblia al día)
El que entiende este pasaje sabe que Satanás dirige los reinos del mundo, solo, cuando un gobernante decide servir y honrar a Dios, es la única manera en que Jesús comienza a tener parte en su gobierno, no por el gobierno como tal, sino, por la decisión tomada por el gobernante la cual le abre las puertas de su corazón a Cristo y a su Reino, como también, por su decisión, le abre la Nación a Jesús.
Cuando se vive en libertad, todos los ciudadanos tienen los mismos derechos, pueden hacer uso de los medios de difusión masiva, según sean sus posibilidades, pero la posibilidad está abierta, he aquí cuando cada persona debe tener sus convicciones firmes, porque como se exponen cosas buenas, también se exponen malas, pero ese es el riesgo que se debe correr para vivir en libertad, he aquí cuando una sociedad comienza a valorar y tomar interés en la educación de sus hijos y ciudadanos, preparándolos bien para que noseana corrompidos por influencias de medios u hombres corruptos, creando ellos también programas educacionales y difundiéndolos por estos mismos medios.
Pero cuando un gobierno priva solo a la iglesia de poder entrar a los medios, para predicar el evangelio y presentar el Reino de Dios a las Naciones, mientras da lugar a los brujos, y permite que estos desarrollen programas Nacionales, poniendo a su disposición incluso los hoteles, la prensa, y la policía, entonces sabemos que sirve a Satanás y no a Dios. Cuando las ideas de un hombre activan la furia de todo un régimen para destruirlo por expresarlas, entonces entendemos que no hay libertad, que se siente débil ante la verdad expuesta, y en su impotencia, haciendo un mal uso de su posición, descarga la furia de su poder humano para reprimirlo, esto es cobardía.
Como ministro de Jesús, tengo en nuestro ministerio hermanos que no piensan como yo, no siempre nuestro equipo de gobierno está de acuerdo en su totalidad con nuestras ideas, no tomamos decisiones sin ser consultadas por ellos, de hecho, ellos las aprueban o las desaprueban, gente así están en nuestra congregación, pero sus ideas e inconformidades no nos dan el derecho de humillarlos, de atacarlos y mucho menos destruirles la vida ni el ministerio, al contrario, vemos en ellos los ojos que ven lo que ni nosotros ni los que nos aman pueden ver.
No toda crítica es destructiva, como lideres debemos desarrollar la capacidad de poder escuchar a los demás, no debemos sentirnos amenazados por sus criterios, aún cuando estos no sean como los nuestros, no todos el que grita lo hace por odio, hay quien grita de dolor, ellos tienen el derecho de ser oídos, y es nuestro deber ayudarles, aunque no se lo merezcan, esto se llama gracia.
La iglesia ha sido llamada a traer el Reino de Dios sobre la tierra, esto es, el Orden Divino. Jesús, en una disertación con los judíos que incluso habían creído en él, le dijo de quien eran hijos, ellos, de hecho, le dijeron al Maestro que no eran esclavos de nadie, que eran linaje de Abraham, Lucas: 8:33, a los cuales les respondió: Yo hablo de lo que he visto en presencia del Padre; así también vosotros, haced lo que habéis escuchado del Padre. Jn: 8:38.
La actitud de estos, aunque aparentemente creían en él y se consideraban hijos de Dios, al escuchar la verdad presentada por el Maestro se endiablaron y querían matarlo, es sorprendente ver gente como estas hoy día, están por todas partes, capaces de defender y ser más fieles a un gobierno y gobernante brujo que a sus propios hermanos que predican la verdad de Dios y condenan las injusticias de los hombres corruptos, sus obras descubren su paternidad, Jesús les dijo: Si fuerais hijos de Abraham, haríais lo mismo que él hizo. Vosotros, en cambio, queréis matarme, ¡a mí, que os he expuesto la verdad que he recibido de parte de Dios! Abraham jamás haría tal cosa. Vuestras obras son como las de vuestro padre. Jn: 8:39-41
Cristo dijo que el árbol se conocía por el fruto, así el hombre por sus obras, sea creyente o no, sus obras rebelan su paternidad. El que es de Dios, escucha el mensaje de su parte, aunque sea una reprensión, esto es, a los que creen, el Maestro les dijo a estas personas: Si Dios fuera vuestro Padre —les contestó Jesús—, vosotros me amaríais, porque yo he venido de Dios y aquí me tenéis. No he venido por mi propia cuenta, sino que él me envió. ¿Por qué no entendéis mi modo de hablar? Porque no podéis aceptar mi palabra. Vosotros sois de vuestro padre, el diablo, cuyos deseos queréis cumplir. Desde el principio éste ha sido un asesino, y no se mantiene en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando miente, expresa su propia naturaleza, porque es un mentiroso. Y sin embargo a mí, que os digo la verdad, no me creéis. Jn: 8:42-45
Creyeron mas al mentiroso que al mensajero de la verdad, amaron mas las tinieblas que la luz, en pocas palabras, por eso, viendo el Señor con la facilidad que los hombres creían la mentira, les dijo a sus discípulos, miren que nadie los engañe, Mat: 24: 3, les prometió que enviaría sobre sus hijos el Espíritu de verdad, para que los guiara a toda verdad, y así, no cayeran en las trampas de las mentiras satánicas.
*Apóstol, Alain Toledano Valiente.  Ministerio Apostólico Internacional. Sendas de Justicia. Salmos: 23.3b

enero 11, 2012

Este será el año en que será desmantelado el Reino de las Tinieblas.

Por: Alain Toledano Valente.*
El año 2011 fue extraño en su desarrollo, la variedad de manifestaciones en todas las áreas sociales dificulta identificarlo con un título específico, pero si quiero resaltar uno entre los tantos, LA TRAICIÓN. La ciencia del mal ejecutada por el reino de las tinieblas, ha logrado crear una cultura entre los naturales en cuanto al tema en cuestión, fingir ser amigo, hermano, novio(a), esposo(a),líder, etc., para espiar, ha sido y es la misión de muchos infieles de hoy día, pero lo más triste del caso es que estos han concebido la falsa idea de que sus decisiones a tomar, actitudes y misión es por una causa justa, que es patriotismo, santidad, o como quieran llamarle, lo cierto es que podemos concluir esta idea sabiendo que la traición tiene un origen y un nombre, se llama diablura.
Fingirte fiel, darte a querer y luego traicionar, siempre ha sido parte del programa del diablo para desprestigiar el Reino de Dios y a los santos, es parte del programa de los dictadores  comunistas en el mundo entero, los cuales tienen la misma intención de destruir  y desprestigiar todo lo que no sea material que fortalezca su régimen.
Oí la voz de Dios que decía, 2012 SERÁ EL AÑO EN QUE DESMANTELARÉ EL REINO DE LAS TINIEBLAS, así que ya agoniza todo lo que sirve al diablo, programas, sistemas, hombres, etc., Jesús viene contra ellos, hará justicia a sus santos y su Reino se afirmará en las Naciones, sabrá todo hombre que el Rey Reina, Libertad, gobierno y gloria son las palabras de orden para este año profético, donde todo lo babilónico será destruido, y aunque queden secuelas hasta que la iglesia sea levantada, mientras Cristo venga, la iglesia conquistará la tierra.
Será manifiesto el cumplimiento de las promesas del Señor en todo el mundo, como nunca serán restauradas las familias sobre toda la tierra, Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos y el corazón de los hijos hacia los padres, la manifestaciones de fidelidad destruirá toda secuela y trauma del pasado, el favor del Rey sobre su pueblo extinguirá la miseria, la ruina, la pobreza y la necesidad, milagros, portentos y maravillas ocurrirán por manos de los santos, de los cuales es este su año de manifestación. Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres.
Apóstol: Alain Toledano Valiente.
Desde la Ciudad de Dios, Cuba..
*Líder del Movimiento Apostólico en Cuba. Toledano Valente está radicado en la Ciudad de Santiago de Cuba, uno de los más prominentes líderes de las cerca de 20 redes del Movimiento Apostólico Internacional en Cuba.E-mail: alaintoeldano2007@gmail.com