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enero 09, 2026

Fe en Tiempos de Oprobio: Un Análisis Necesario sobre el Alma Cubana

 Crónica de la resistencia espiritual y el impacto del totalitarismo en la vida religiosa de Cuba.

¿Cómo sobrevive la fe bajo un régimen que intenta ocupar todo el espacio de la conciencia humana? En su libro, "Notas sobre la religiosidad del cubano bajo una dictadura prolongada", el autor Eloy A. González nos ofrece una mirada profunda, valiente y necesaria sobre la intersección entre la espiritualidad y el sistema político en la isla.


Este libro no es un tratado académico distante, sino una cuidadosa selección de artículos y reflexiones nacidas originalmente en el Blog Religión en Revolución y en las páginas de opinión del periódico Panorama en Fort Worth, Texas. A través de estos textos, González —médico, exiliado y cristiano de larga trayectoria— desentraña cómo la Revolución y el Socialismo han intentado moldear, asfixiar o instrumentalizar la vida espiritual del cubano.

El autor nos habla desde la honestidad de quien vivió la experiencia en carne propia: la de una juventud cristiana que vio cómo la dictadura se establecía de forma avasalladora. Como bien señala González, el libro aborda temas que muchos prefieren ignorar: las "desvergüenzas de muchos y el silencio de los cómplices". Es una denuncia del control, pero también un testimonio de la búsqueda de márgenes de supervivencia para el testimonio cristiano en un escenario hostil.

Sobre el autor: Eloy A. González, natural de Buenavista ,Villa Clara y médico oncólogo de profesión, ha sido un observador agudo de la realidad cubana desde el exilio en Fort Worth, Texas. Su compromiso con los Derechos Humanos y su formación bautista le otorgan una autoridad moral y analítica única para tratar este tema. Autor de otros títulos relevantes como "Una Patria atesorada para muchos y perdida para otros", González continúa siendo una voz imprescindible para entender el tejido social de la Cuba de ayer y hoy.

¿Por qué leer este libro? Porque ofrece una perspectiva que trasciende la política partidista para enfocarse en la esencia misma de la libertad: el derecho a creer y a vivir según esa fe en medio de una tiranía. Es una lectura esencial para historiadores, sociólogos y cualquier persona interesada en los mecanismos de resistencia del espíritu humano.

La obra se encuentra disponible en las principales plataformas globales como Amazon, Barnes & Noble y bol.com, y puede ser consultada también a través de Google Book Search.

"Si valoras la libertad de conciencia, apoya esta obra compartiéndola o dejando un 'Like' en la página de compra. ¡Hagamos que la historia de la resistencia cubana llegue a más personas!"

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septiembre 25, 2024

Análisis de la situación en Cuba con el Pastor Gilberto Corredera.

El Pastor Gilberto Corredera @Igilbertoc ,es el Pastor de Prestonwood en Español, una de las congregaciones bautistas hispanas más grandes de la nación, con tres localidades y un programa de televisión en Telemundo Dallas que alcanza a una audiencia de miles de personas semanalmente. 
El Pastor Gilberto tiene una gran pasión por la proclamación del evangelio, la preparación de lideres y la plantación de Iglesias. 


 

 

 

 

 

enero 30, 2018

Una opinión del periodista Jaime Leygonier sobre la carta a el dictador cubano de tres sacerdotes católicos.

La carta de tres sacerdotes católicos al general Raúl Castro, creo que merece apoyo, por señalar valientemente los males sociales ocasionados por el totalitarismo en Cuba. Un periodista cubano, en Cubanet, les reprocha a los sacerdotes, que en la carta se expresan contra el aborto y "el matrimonio" homosexual; subí un comentario, desde la visión cristiana y práctica, que le agradecería publique también en el Blog Religión en Revolución.
Como católico y periodista independiente frecuentemente censuro la actitud de los sacerdotes de plegarse al régimen y el carnaval de Mariela Castro. Si no hay derechos para todos, no podrá haberlos para un sector social exclusivo: homosexuales o cristianos. Si no hay libertades públicas no podrá tratarse el tema de derechos para los homosexuales y si en Cuba, el matrimonio entre hombre y mujer sirve de pretexto para que los chulos europeos recluten prostitutas en Cuba, legalizar uniones homosexuales les daría el derecho a adoptar niños para otro comercio de prostitución,
Según cifras oficiales, hasta los años noventa 4 millones de cubanos no habían nacido por legrado[i]. Ya no vemos niños con mal formaciones en las manos, pero perfectamente normales de mente y capaces de vivir su vida. Mejor que la limpieza étnica de Hitler y peor para Cuba, dentro de pocos años, por el envejecimiento poblacional, que una bomba atómica.
 Dios no es un aguafiestas cuya Ley no nos permite ser felices. Su Ley es práctica y transgredirla es buscar felicidad donde solamente recogeremos sufrimiento y trae estas consecuencias. La tiranía, que corrompe todo y todo lo usa para extorsionarnos y sacar dinero al extranjero, no debe legislar sobre temas tan delicados.

Periodista independiente cubano. Ha colaborado con la agencia de prensa independiente Hablemos Press y sus notas aparecen en distintos sitios de internet sobre temas cubano. E-mail: jaimeleygonier@gmail.com
 Ciudad de la Habana



[i] La Interrupción Legal del Embarazo consiste la extracción del contenido del útero en el primer trimestre del embarazo, el cual se puede realizar a través de dos métodos: aborto con medicamentos, o aborto con aspiración y legrado.


enero 24, 2018

Queremos vivir en la verdad. Carta de párrocos cubanos al dictador en funciones.

A Raúl Castro Ruz en el XX aniversario de la Misa por la Patria presidida por San Juan Pablo II y las palabras de Mons. Pedro Meurice en la Plaza Antonio Maceo de Santiago de Cuba, el 24 de enero de 1998.
El pasado primero de enero se ha conmemorado el 59 aniversario del triunfo de una Revolución. Una Revolución necesaria ante las atrocidades cometidas impunemente por un poder que se había vuelto contra este pueblo. Muchos lucharon y muchos murieron por dar a sus hijos una Cuba donde se pudiera vivir en libertad, en paz y prosperidad.
Hoy, casi seis décadas después, tenemos argumentos suficientes para evaluar qué hemos vivido en nuestra tierra.
Desde la institucionalización del Partido Comunista como el único partido autorizado a existir, nunca se ha permitido a este pueblo alzar una voz diferente, antes bien, toda voz diferente que ha intentado hacerse oír ha sido silenciada.
Este estilo totalitario ha permeado cada capa de la sociedad. Los cubanos saben que no tienen libertad de expresión, se cuidan para decir lo que piensan y sienten, porque viven con miedo, muchas veces incluso, de aquellos con quienes conviven cada día: compañeros de escuela, de trabajo, vecinos, conocidos y familiares. Convivimos en un entramado de mentiras que va desde el hogar hasta las más altas esferas. Decimos y hacemos lo que no creemos ni sentimos, sabiendo que nuestros interlocutores hacen lo mismo. Mentimos para sobrevivir, esperando que algún día este juego termine o aparezca una vía de escape en una tierra extranjera. Jesucristo dijo: “la verdad los hará libres”. Queremos vivir en la verdad.
El monopolio y control de los medios de comunicación social hace que nadie pueda acceder a medios públicos de comunicación de modo libre. Del mismo modo, no existe, una educación alternativa. Todo niño cubano tiene la obligación de escolarizarse y acceso a la escuela, pero a un solo modelo de escuela, a una sola ideología, a la enseñanza de un único modo de pensar. Los cubanos tienen el derecho a tener alternativas educacionales y opciones para la educación del pensamiento, los padres cubanos tienen el derecho a elegir qué tipo de educación desean para sus hijos.
Es lamentable el desamparo económico que vive este pueblo, obligado por las circunstancias a mendigar la ayuda de familiares que lograron marchar al extranjero o a los extranjeros que nos visitan; a aplicar la justa compensación o a robar todo lo que puede, renombrando al robo con palabras delicadas que ayuden a la conciencia a no mostrarse en toda su crudeza. Muchas familias carecen de una economía mínimamente estable que les permita adquirir serenamente lo básico para vivir. Comer, vestir y calzar a los hijos es un problema cotidiano, el transporte público es un problema, incluso el acceso a muchos medicamentos es un problema. Y en medio de este pueblo que lucha por sobrevivir, se inserta el sufrimiento callado de los ancianos, muchas veces silenciosamente desprotegidos. ¿Cómo se puede decir que es del pueblo, el capital que el pueblo no decide qué se hace con él? ¿Cómo mantener las necesarias instituciones públicas si no se cuenta con los recursos necesarios? ¿Por qué se invita a que vengan extranjeros a invertir con su dinero y no se permite invertir a los cubanos en igualdad de oportunidades? Los cubanos tienen derecho a participar como inversores en la economía y en las negociaciones de nuestra patria.
Y a todo esto se suma la falta de libertad religiosa. La Iglesia es tolerada, pero no deja de ser vigilada y controlada. Se reduce la plena libertad religiosa con una controlada libertad de permisos de culto. Los cristianos pueden reunirse a compartir su fe, pero no les es permitido construir un templo. La Iglesia puede hacer procesiones e incluso misas públicas, pero siempre a condición de un permiso expreso de las autoridades que, de no otorgarlo, no permite apelación ni da explicación. La Iglesia puede alzar su voz en los templos, pero no tiene acceso libre a los medios masivos de comunicación y, en los escasos momentos en que esto ocurre, es siempre bajo censura. Los laicos son censurados cuando intentan aplicar a la práctica política y social su fe.
Esta dinámica social que ha resultado en Cuba, ha olvidado a la persona, su dignidad de hijo de Dios y sus derechos inalienables; casi 60 años después de que este pueblo creyera en un ideal que siempre se pospone y nunca se realiza. Cuando alguien cuestiona, cuando alguien alza la voz, sólo encuentra vulnerabilidad y exclusión.
Queremos un país donde se respete más la vida desde su concepción hasta la muerte natural, donde se fortalezca la unión de la familia y se cuide el matrimonio entre un hombre y una mujer; en el que las pensiones alcancen a nuestros ancianos para vivir; en el que los profesionales puedan vivir dignamente con sus salarios; en el que los ciudadanos puedan convertirse en empresarios y haya más libertad de trabajo y contratación para los deportistas y artistas. Los jóvenes cubanos deberían encontrar posibilidades de trabajo que les permita desarrollar sus talentos y capacidades aquí y no vean como única salida irse de Cuba.
Tenemos una legalidad supeditada a un poder, la ausencia de un “Estado de Derecho”. Se hace imprescindible la clara distinción e independencia de los tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial. Queremos que nuestros jueces no sean presionados, que la ley sea orden, que la ilegalidad no sea una manera de subsistir o un arma de dominio. Que nuestro Capitolio se llene de legisladores que, con pleno poder, representen los intereses de sus electores.

Nuestro pueblo está desanimado y cansado, existe un estancamiento que se resume en dos palabras: sobrevivir o escapar. Los cubanos necesitan vivir la alegría de “pensar y hablar sin hipocresía” con distintos criterios políticos. Estamos cansados de esperar, cansados de huir, cansados de escondernos. Queremos vivir nuestra propia vida.
Esta carta tiene también un propósito, que es un derecho: Queremos elegir en libertad. En Cuba hay votaciones, no elecciones. Urgen elecciones donde podamos decidir no sólo nuestro futuro, sino también nuestro presente. Ahora se nos invita a “votar”, a decir “sí” a lo que ya existe y no hay voluntad de cambiar. Elegir implica, de por sí, opciones diferentes, elegir implica la posibilidad de tomar varios caminos.
Si escribimos esta carta es para evitar que un día, por alguna circunstancia, Cuba se sumerja en cambios violentos que sólo añadirían más sufrimiento inútil. Todavía tenemos tiempo de hacer un proceso progresivo hacia una pluralidad de opciones que permita un cambio favorable para todos. Pero el tiempo se acaba, apremia abrir la puerta.
De nada sirve ocultar la verdad. De nada sirve fingir que no pasa nada. De nada sirve aferrarse al poder. Nuestro Maestro Jesucristo nos dice a los cubanos hoy: “¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida?” Estamos a tiempo de construir una realidad diferente. Estamos a tiempo de hacer una Cuba como la deseaba Martí: “con todos y para el bien de todos”.
A la intercesión de la Virgen de la Caridad, Patrona de Cuba, nos encomendamos. Ella, Madre de todos los cubanos, interceda ante el Señor de la historia que, como dijo en Cuba, Su Santidad Benedicto XVI: “Dios no solo respeta la libertad humana, sino que parece necesitarla”, para que podamos elegir siempre el bien mayor para todos.

Padre Castor José Álvarez de Devesa, Cura del Modelo, Camagüey
Padre José Conrado Rodríguez Alegre, Párroco de San Francisco de Paula, Trinidad, Cienfuegos

Padre Roque Nelvis Morales Fonseca, Párroco de Cueto, Holguín

septiembre 22, 2013

Carta Pastoral: "La esperanza no defrauda" pero los obispos sí. Parte I

La Habana, 19 de septiembre del 2013.- La Conferencia de Obispos Católicos de Cuba divulgó el 15 de septiembre su Carta Pastoral "La esperanza no defrauda" Romanos 5,5" rompiendo su silencio de 20 años sobre los problemas sociales del País, pero dejando mucho por decir y diciendo tergiversaciones.
Menciona aspectos que generan pobreza e invita al pueblo a la esperanza de que le solucionen todo la Virgen y el Régimen.
La prensa se pondrá sensacionalista: " ¡La Iglesia emplaza a Raúl Castro a cambiar!" y, el público que olvida la Historia reciente y ama los finales felices, aplaudirá, pero...
Para comprender ese mensaje hay que analizar su contexto actual, la experiencia reciente con sus autores y el grado de dependencia de éstos respecto a la Dictadura; para responder: ¿Qué confianza podemos tener en estos obispos que nos invitan a tener esperanza?
Desde 1993, con la carta pastoral "El amor todo lo espera", los obispos no trataban el tema social y desde 1998 retrocedieron en sus planteamientos hasta un embozado y luego franco colaboracionismo con la Dictadura.
La Iglesia jamás tuvo en Cuba la influencia que en Latinoamérica o Polonia, ganó multitudes en los años 90 por la bancarrota ideológica y material del Régimen.
Cuando el pueblo vio en ella a una institución universal poderosa y ajena al Régimen, firme ante éste en la persecución desde 1959, capaz de llenar su vacío espiritual y aun de apoyarlos con la denuncia de los males sociales, como hizo tímidamente con "El amor todo lo puede".
Ello atrajo a multitudes de 1993 al 98, año de la visita de S.S. Juan Pablo II; la Iglesia en resistencia cívica  fundó publicaciones, impartió cursos de su Doctrina Social y otras materias. Pero el Estado maniobró y 1998 marcó el enmudecimiento pastoral y retroceso respecto a "El amor todo lo espera":
Clero  y Partido se aunaron en aplacar la efervescencia social promovida por la visita del papa Juan Pablo II y la Iglesia, que se decía: "Voz de los que no tienen voz", enmudeció. Obtuvo a cambio permisos, visas, donativos, un seminario, menudencias de casta -su plato de lentejas.
Y con apariencia de independencia y neutralidad imposibles en nuestra realidad totalitaria devino desde el 2007 garante y hasta vocera del general Raúl Castro. Hoy está en descrédito, como evidencia la notable reducción  de la asistencia a los templos.
Pérdida de influencia increíble tras tres años de procesiones  a la Virgen por todo el País y la visita papal de S.S. Benedicto XVI. Tampoco ayudó decretar feriados Navidad y Viernes Santo.
Increíble, pero explicable porque el pueblo entendió que esos actos no eran religiosos sino propaganda del Gobierno, y por la torpeza del clero que no los aprovechó para evangelizar sino para un discurso populachero similar al gubernamental y al de los anuncios comerciales.
Lejos de evangelizar -como declararon era su propósito- los obispos con el jubileo por el aniversario 400 de la imagen complacieron a la ignorancia y fomentaron la idolatría, con lo cual ofendieron a Dios, y la ganancia de público fue a la Iglesia Pentecostal y a las religiones africanas.
No pueden conseguir avivamiento de la Fe ni bendiciones de Dios quienes lo irrespetan usando su Nombre para objetivos políticos: Ganar la gracia del César anticristiano, limpiándolo de la acusación de violar la libertad religiosa.
En Cuba las iglesias carecen de capacidad económica para costear sus cultos y templos, dependen de donativos del extranjero y permisos para todo, que el Estado maneja como juez y parte; muchos curas son extranjeros y si desagradan al Estado éste no les renueva sus permisos de residencia.
El Estado controla estrechamente a toda asociación, las infiltra, amenaza y trastorna con agentes de la policía política e instrumentos chantajeados; el cura, pastor o fiel que disiente es acosado por sus mismos superiores y hermanos en la Fe.
Sin embargo, la Iglesia presenta una imagen de independencia, neutralidad y autoridad moral que el Gobierno usa en su provecho. - Yo mismo escribo "Iglesia" cuando realmente  hablo del puñado de hombres (13 obispos) que la dirige y a nombre de la Iglesia hace declaraciones.
A partir de 1998 vino el cambio de política de los obispos. Primero, abandonaron la prédica -y ni hablar de la conducta consecuente con ella- de la Doctrina Social de la Iglesia, que es anticomunista, repitieron que la Iglesia es apolítica porque su misión es predicar el Evangelio (¡Mentira!).
El paso de esa "apoliticidad" favorable a la Dictadura a acciones políticas en servicio de la Dictadura se destacó en el 2007 con la gravedad de Fidel Castro y su sustitución por Raúl Castro. Mons. Ortega, a nombre de los obispos,  llamó al pueblo a la inacción, a "conservar el orden".
Luego la Conferencia de los obispos declaró su apoyo "al señor presidente", validando el nacimiento de una dinastía a lo Duvalier, porque "por ser un actor nuevo"  (¡Raúl  Castro!) le daban "un voto de confianza" esperando  que haría cambios.
Ignoraron (ignoran) como inexistentes  a los opositores pacíficos -de hecho los católicos opositores somos discriminados y hasta acosados en el seno de nuestras iglesias mientras comunistas "conversos" y que continúan activos en el  Partido asumen puestos de dirección.
Jamás somos invitados a los clericales-académico- gubernamentales eventos de "diálogo entre cubanos", jamás obispos, nuncios y papas contestan nuestras cartas, la revista arzobispal Espacio Laical nos atacó con argumentos de la Seguridad del Estado y cuatro directivas de la parroquia de La Medalla Milagrosa participaron -y lo prueban sus fotografiadas en Internet- en un "mitin de repudio" contra las Damas de Blanco, pero continúan dirigiendo la parroquia.
Sin denunciar los reiterados atropellos y torturas contra opositores y Damas de Blanco, cuando, tras varias semanas de vejaciones y golpes, éstas no cejaron en asistir a la Parroquia de Santa Rita, monseñor Ortega acudió como supuesto mediador y el Gobierno prometió no molestarlas.
Luego, el Gobierno excarceló presos; se hacía un favor, esperaba deshacerse de las Damas, de mala propaganda y servir argumentos a sus aliados españoles empeñados en mentir que marchaba un proceso de cambios en Cuba.
Como no quería ceder a la presión internacional y de las Damas, usó al Arzobispo para aparecer concediéndole presos a la Iglesia, expediente empleado desde antaño  por Fidel Castro para propagandizar que su régimen cambiaba.
El Arzobispo multiplicó declaraciones garantizando "el cambio", "el cierre del capítulo de los presos" (que se negó a llamar de conciencia o políticos) y el cese de los ataques a las Damas. Cuando los apresamientos continuaron y volvieron a agredir a las Damas, calló, no actualizó sus declaraciones.
Antes y después el arzobispo cardenal Ortega se manifestó prácticamente inaccesible a las Damas de Blanco, las ignoró y hasta les mostró hostilidad ocasionalmente. Y, tras la excarcelación y destierro de presos de conciencia de "los 75", les dijo a las Damas que debían disolverse.
Desde el 2007 la política del gobierno español de Rodríguez Zapatero era de apoyo al continuismo  de la dictadura alegando que  hacía un proceso de cambio "a la española"; encontró eco en el Vaticano y el Arzobispo Jaime Ortega les resultó la gran autoridad y experto "neutral" que garantizaba "las intenciones de cambio muy serias" del General.
Muñeco de ventrílocuo de Raúl  Castro y del canciller español Moratinos, representante de intereses anticubanos pro-dictadura. Jerarcas del Vaticano, como el cardenal Bertoni, participaron y la revelación de escándalos destapará un día el porqué.
Ahora, los obispos, sucios  por garantizar cambios que jamás llegan y ¡mejora en cuanto a violaciones de los derechos humanos!, vacíos los templos, quieren lavarse: Una palabra de comprensión a los oprimidos, una sonrisa al opresor y tratar el tema social en forma incompleta.
Dijeron cosas bien dichas -que divulga desde hace décadas la disidencia (y hasta los humoristas de teatro y T. V.)-  y otras que pueden generar confusión beneficiosa al Régimen.
Hablan lo que todos sabemos, no proponen acción  alguna,  diálogo sin plan, ni sujetos, ni fechas, eluden las causas, no llaman a las cosas por su nombre y proponen que en total pasividad confiemos en la fingida reforma del Gobierno, cuya realidad y capacidad de solucionar el problema  aseguran.
Satisfechos, cruzarán sus manos sobre el vientre hasta dentro de 20 años más. Porque lo  contrario sería servir al rebaño exponiéndose ¡no! ¡Nada de extremismos! Un poco de repostería oratoria para salvar la cara ante la opinión y presionar algo al que trasquila a las ovejas, sin malquistarse con él.
Y tal vez obtener de éste algunas lentejas más, como escuelas regidas por religiosos.
Perdieron su momento en 1993 porque "sabios a sus propios ojos" y desobedientes a "la locura de la Cruz", al mandato de Cristo: "No tengan miedo", les faltó "el amor" que predican profesionalmente y no ejercen: No volverán a entusiasmar al pueblo que defraudaron y a llenar los templos  como entonces.
Lamento escribir tanto pero la carta pastoral y el tema son complejos y poderosos medios de difusión la simplificarán desorientando al público. En segunda parte la resumiré y comentaré críticamente y en tercera argumentaré la imposibilidad de que el Gobierno cubano reforme su sistema. Continua en segunda parte…
Nota del Editor: articulo recibido por correo electrónico.
*Periodista independiente cubano, del centro de información Hablemos Press. Radica en la Ciudad de la Habana, Cuba.
Para leer la segunda parte hacer clic en el titulo siguiente:
Carta Pastoral: "La esperanza no defrauda" pero los obispos sí. Parte II

julio 03, 2013

Cristiana antes de todo.

Marianao, La Habana, (PD) Profesar una religión en la Cuba castrista fue y es todavía para muchos creyentes, un gran problema.
Desde la llegada al poder del "Gobierno Revolucionario" se reprimió con severidad a los religiosos, especialmente a los católicos.
Hace algunos años las autoridades gubernamentales modificaron un tanto su insensata postura. Ahora, al menos a quienes no expresan una forma de pensar puesta a la del oficialismo, les permiten manifestar su religión o creencia.
Sin embargo, no dejan de ser ciertas las vejaciones sufridas por quienes se aferraron a su fe.
María del Carmen fue una de las víctimas de aquella implacable persecución, que incluyó insultos, privación de derechos civiles y políticos, destierro, golpizas y encarcelamiento. Como especialista en ciencias físico-matemáticas, esta mujer católica impartía clases en un instituto de segunda enseñanza, en la ciudad de Cárdenas. Conjugaba su vida con el trabajo, la atención a su familia y la catequesis de la parroquia "La Purísima Concepción".
En 1960 fue una de las que no se amedrentó ante las amenazas de los comunistas. Nunca dejó de asistir a misa en su querida iglesia. Tampoco abandonó sus oraciones, ni la práctica de acciones caritativas.
La firme actitud de la catedrática, como era de esperar, provocó un día, la ira del director de la escuela donde ella trabajaba. En una ocasión fue citada para una reunión, en la que varios directivos le exigieron abandonar el cristianismo. Ella, con su habitual ecuanimidad, defendió su creencia con valentía.
Unas semanas después del increíble incidente, la vida familiar de la maestra se afectó tras recibir un duro golpe. El menor de sus hijos falleció en un trágico accidente automovilístico. A pesar del inmenso dolor, María del Carmen se reincorporó enseguida a sus labores.
Pero como la dirección del instituto, el Partido Comunista y el gobierno no estaban de acuerdo en mantenerla en las aulas, frente a los estudiantes, ya que consideraban a la religión "el opio de los pueblos" –según el filósofo alemán Carlos Marx- , la echaron del centro escolar. Dicha expulsión tuvo lugar en un acto público, en el que la acusaron de "enemiga de la Revolución".
Nadie tuvo en cuenta la meritoria entrega de la pedagoga a la educación. Los años en que se esforzó a favor de la superación de las nuevas generaciones quedaron en el olvido. A María del Carmen no se le permitió ejercer en lo adelante el magisterio, ni siquiera en otro centro escolar.
Carmencita, como la llamaban sus amigos, no perdió la ternura que la caracterizaba. No obstante las profundas heridas que le abrieron sus antiguos "colegas", sobre todo los del Partido Comunista, supo perdonar.
A tres décadas de aquella horrible pesadilla, María del Carmen reside en Costa Rica. Es feliz porque ya nadie la persigue. En sus oraciones no sólo pide a Dios, bendiciones para su esposo e hijos, también para su inolvidable y querida Cuba.
*Enfermera, reside en Marianao, La Habana. Es miembro del Movimiento Independiente Opción Alternativa

noviembre 27, 2012

Donde hay alma hay esperanza.


“El pueblo no tiene porqué vivir una espera sin esperanza, porque sí son posibles los cambios y porque sí podemos hacer los caminos para realizarlos.” Oswaldo Payá Sardiñas
 Vivo en un país con una tendencia patológica al desaliento. No es culpa de nadie en particular. Un régimen totalitario y 53 años de doctrina del odio sumen a las personas en un estado de decepción del cual todos somos víctimas y cómplices. Mas lo único absoluto en mi patria es el poder al que un grupo en vano se aferra desesperada y perversamente.
Foto a la derecha: Rosa Ma. Payá Acevedo.
Estoy convencida, el mayor de los peligros para este régimen es la esperanza. Esa que nos conecta con el futuro y nos permite poner en tela de juicio la perpetuidad del orden de las cosas. Esa inquietud que no buscamos tener, la duda que nos sorprende y nos ilusiona, la que nos humaniza. Es una idea que asusta, asusta tanto que en mi pobre país muchos prefieren ignorarla y hasta renegar de ella, huir.
La esperanza. Mueve al compromiso, te obliga a participar, te coloca en el centro de la acción, es la posibilidad de controlar tu vida. Aquello por lo que se juega uno la vida, pues todos lo saben o lo intuyen, es una peripecia que, en mi tierra de hecho, puede matarnos.
En esta Isla poblada por nuestras almas, enfermas de miedo y de inmovilismo, pero almas al fin, puede ocurrirle a cualquiera. Tengas 20 o 70 años, seas miembro del partido comunista (único legal desde haces décadas) o estés tratando de salir del país. Una palabra, un gesto, una muerte, una vida, un evento, una historia, pueden hacerte despertar. He visto, por ejemplo, cómo la represión ejercida para silenciar provoca el efecto contrario. La injusticia se vuelve motivación de lucha en el corazón y la palabra del oprimido, y lo que es aun más subversivo: conmueve al otro que observaba de lejos y con la ventana entreabierta.
He encontrado razones para confiar, en los lugares más insospechados. En la chica que atravesó una ciudad con su bebé a cuestas para contar que su esposo estaba preso en casa, que los oficiales de la seguridad del estado le prohibían salir y que media ciudad de Bayamo estaba sitiada, mientras se juzgaba a puertas cerradas a un (ciudadano español) inocente, por la muerte de aquellos dos, que convirtieron el cambio y los derechos de todos en el objetivo de sus fatigas. Son mi padre Oswaldo Payá Sardiñas y mi amigo el joven líder del MCL Harold Cepero.
He hallado fuerzas en medio de la subvalorada pobreza de mi pueblo, hecho que el último huracán ha dejado evidenciado y extendido en el oriente del país, cuando aquel que ya no tiene nada que perder, descubre que puede ganarlo todo. No pretendo una frase perfecta, menos cuando se trata de la miseria de la gente.  
En las sociedades sanas la esperanza puede relacionarse con la realidad a través de proyectos concretos que se lleven a cabo con la participación de muchos de sus miembros. En Cuba, también. Solo que la participación equilibrada no está garantizada, es más bien perseguida y pervertida por las autoridades, por lo que exige una cuota mayor de riesgo, sacrificio y voluntad. Cualquier acción espontánea es peligrosa, y más cuando está ordenada a la persecución de la democracia, cuando escapa de la masa y adquiere propiedades individuales o matices de solidaridad.  
Ciertas acciones, sin embargo, son irremediablemente liberadoras. En los últimos tiempos he sido testigo de algunas, he visto cómo se multiplican y transforman la existencia de sus protagonistas. He vuelto a encontrar motivos para esperar lo bueno en el viejo campesino que lee el Proyecto Heredia (iniciativa ciudadana de cambio legal), se lo muestra a sus nietos y lo suscribe con letra torpe para exigir al Gobierno que la ley reconozca sus derechos. En el joven que toma sus pinturas de spray y recorre las madrugadas de La Habana embarrando los muros estatales con frases de libertad. En todos esos que no conocía, que también sufren y aún se acercan para decir: quiero ayudar.
Tal vez lo que aquí narro te toca demasiado lejos o te resulta prescindible. Más allá de las contradicciones y los puntos de vista, si te he contagiado algo de esa inquietud, vivas donde vivas y tengas la edad que tengas, para mí, es suficiente. Por ahora…
*Nació en La Habana el 10 de enero de 1989, es Licenciada en Ciencias Físicas y militante del Movimiento Cristiano Liberación (MCL). La mirada de una joven que lucha a diario por una Cuba libre y democrática en la que quepan todos, en la senda trazada por su padre Oswaldo Payá. Edita el Blog Desde La Habana.

agosto 13, 2012

Una entrevista al Presidente del Consejo de Iglesias de Cuba.

Este es una entrevista reciente al Presidente del pro oficialista Consejo de Iglesias de Cuba (CIC), Joel Ortega Dopico, realizada por el comunicador José Aurelio Paz y que aparece en la página Web de la Agencia Latinoamericana y Caribeña de comunicación (ALC).
En esta entrevista se aborda los temas de la ayuda del Consejo de Iglesias de Cuba al nuevo proceso cubano de remodelación. Esto es un proceso de cambio o el intento de maquillar al régimen dictatorial que se mantiene en la Isla. El otro tema es el de una Ley de Culto que el régimen trata de dejar a un lado para seguir mangoneando a las distintas denominaciones religiosas, manipulando a las iglesias miembro del CIC y segregando a otras denominaciones.
Dice la información:
Estamos en un buen momento de integración”, afirma presidente del CIC
– ¿Cómo considera que el CIC puede ayudar al nuevo proceso social cubano de remodelación?
“La misión del Consejo de Iglesias puede resultar fundamental, porque en Cuba las iglesias tienen una participación cada vez más activa no solo en el ámbito religioso, sino en lo social en cuanto al servicio a las comunidades, de modo que ellas pudieran tomar parte en las decisiones de los procesos locales. Entonces la tarea del CIC tiene que ser esencial desde el punto de vista estructural y organizativo en proyectos agrícolas sostenibles u otro tipo que quieran organizar la comunidad para su bienestar. Nosotros como Consejo estamos a favor de la promoción del cooperativismo económico en todo este proceso de transición, de manera que realizaremos acciones de formación y entrenamiento en la búsqueda de espacios propicios, porque siempre nuestra visión estará a favor de los más vulnerables, porque en estos cambios siempre quedan sectores afectados y es parte de nuestra misión estar presente y acompañar, creemos que también es muy importante el diálogo a los diferentes niveles con el Estado y queremos que las congregaciones y las comunidades se capaciten para que tengan una voz y sean escuchadas, que el CIC sea ese interlocutor más cercano en ese sentido”.
–Se ha debatido mucho, durante estos años, sobre lo oportuno o no de la creación en Cuba de una Ley de Culto. ¿Qué considera al respecto?
“Pensamos que es importante, aunque la Iglesia va a seguir creciendo con o sin Ley de Culto. No creo que sea algo determinante, pero sí es algo que nos puede ayudar a organizarnos, porque el crecimiento numérico no siempre resulta efectivo si no tiene relación con la profundidad espiritual que se requiere. Una ley tendría que ver con la organización y la capacidad de continuidad, porque si ese crecimiento no está estructurado como debiera ni se tienen las herramientas necesarias, es funesto entonces. Tendría que dar respuesta a este contexto en que, muchas veces, hay pastores que surgen de la noche a la mañana sin estudio alguno o no están acreditados ante las autoridades y, sin embargo, atienden una comunidad. Creemos en la capacidad que Dios nos da, pero como dice San Pablo en la Biblia, todo ha hacerse decentemente y con orden.
“El Consejo tiene una comisión que va a comenzar a estudiar su reglamento y sus estatutos para adaptarlos al contexto presente y queremos que ella misma se ocupe, de manera más global, de estudiar todo este fenómeno de la Ley de Culto, que consulte las de otros países, que se retroalimente de los criterios de los líderes de las distintas iglesias y, finalmente, traiga a la junta directiva del CIC una propuesta que nos permita discutir sobre una base sólida”.
Nota: La foto aparece acompañando la entrevista y corresponde al Presidente del CIC
Usted puede leer toda la información haciendo CLIC AQUÍ.

abril 27, 2012

…¿Y después del Papa qué?

Reportaje en tiempo real desde La Habana.
“Maní, manisero se va. ¡Caserita no te acuestes a dormir, sin comerte un cucuruchito de Maní!
Vuelven los pregones a Cuba, al compás de la llamada apertura económica del actual gobierno, matizando la vida diaria de nuestras ciudades, un tanto diferentes al panorama que encontró catorce años atrás el Beato Juan Pablo Segundo.
En tiempos de Benedicto XVI y a tenor con la nueva realidad, hay una amplia variedad de trabajadores por cuenta propia, entre ellos selecciono por muy pintorescos, a los compradores de Oro:
“! Compro Oro, cualquier pedacito de Orooo!, se pesa al momento y se paga bien!...”
Al respecto, cuenta el hablar popular que uno de esos cubanos jocosos, repitió el nuevo refrán de moda, a la vista de Su Santidad y de los usuales objetos preciosos que acompañan una misa. Requerido, tal vez por un agente de la autoridad, atinó a responder:
Disculpe, pero es que ese es mi nuevo trabajo.
Cierto o no, el hombre merece el beneficio de la duda, como lo mereció el gran Galileo cuando dijo “pero se mueve” y, verdaderamente no sabemos si fue a penas un balbuceo para sí mismo, mientras enfrentaba a los inquisidores, mostrándole los instrumentos de la tortura.
Últimamente la gente en La Habana se ha vuelto más parlanchina que de costumbre y esto posibilita averiguar el consenso popular tras la partida del Sumo Pontífice, quien oficiara dos misas multitudinarias en las ciudades cabeceras del país.
Viene así a nuestro encuentro Caridad, una jubilada que vive en La Habana Vieja, Patrimonio de la Humanidad y paraíso para turistas:
El Papa es un hombre sabio, muy respetado. Había que oírlo, como hablaba el español, clarito para que lo entendieran sin traductor. Habló la verdad de la Iglesia, de la confraternidad entre todos los cubanos.”
Pero igualmente otros nacionales, bastantes diría yo, no están para filosofías, pues su vida actual y experiencias pasadas forjaron ideas diferentes. Tal caso nos encontramos al irnos hasta una barbería, sitio predilecto de quiénes gustan comentar los sucesos cotidianos. Enrique, el decano de los Barberos, cuenta un tanto de su historia:
Como saben mis vecinos, estoy aquí desde hace treinta años pelando, porque fue el oficio aprendido de mi padre y mi hermano mayor. En el sesenta y ocho le intervinieron la barbería a Papá. Pasamos al estado con un salario. Parecía aceptable de momento, porque la plata más o menos alcanzaba y la empresa tenía los abastecimientos. Luego empezaron los NO, el falta esto y lo otro. Tijeras, maquinitas de pelar,…hasta el talco!”
“Nosotros mismos, para salvar los clientes, resolvíamos los problemas. Claro! , también la propina. Pero aquí siempre me quieren y me dan lo que les viene en gana. En definitiva, uno se pela con el que desea ¿No?
Interrumpo porque es bueno situarnos en la actualidad: Si Enrique, pero ahora con los cambios?
“Vamos a ver, yo lo veo casi como antes, pero un poco más legal. Somos una cooperativa, ponemos precios, lo que es mejor y nos administramos. Ahora bien, debemos pagar impuestos, salarios y llevar cuentas. ¡Ya veremos!”
Entonces, a lo que vine, ¿Del  Papa qué?
Chico, El Papa, como vino se fue. Habló bonito, misas y fotos, aplausos, pero aquí lo que la gente quiere es que le traigan la papa. Tú lo sabes, la comida diaria es un trauma. Ya uno no quiere ni verle la cara a la mujer por las tardes.”
La Barbería va tomando temperatura. Siempre hay clientes en espera y otros que simplemente hacen el tiempo mientras conversan. Otro señor, ante el tono del diálogo, mete la cuchareta:
Al Papa lo recibimos con dignidad y respeto, como Jefe de estado y de la Iglesia Católica. Le demostramos que somos un pueblo culto, firme frente al Imperialismo…
En este momento aparecen guiños cómplices y gestos indicando, no le hagas caso…ese hombre está loco, etc. De cualquier forma, su opinión es parte de muchas parecidas, de aquellos que, creyentes o no, aplaudieron como parte de la multitud.
Dejamos la barbería en ascuas y nos vamos por Teniente Rey, popular calle de La Habana vieja, donde numerosos artistas ofrecen sus creaciones a los turistas. Allí encontramos a Yuliesky, pintor y escultor:
“El Santo Padre nos trajo un mensaje de tolerancia, propiciando la reconciliación, el respeto a la opinión ajena, a la pluralidad. Con todos y para el bien de todos, como dijo Martí, el apóstol de nuestra independencia”.
Típico entre cubanos, cualquiera se mete en la conversación. Llega “Tato el Cojo”, quien va a su personal asunto:
“Es fácil hablar bonito con dinero de turistas en el bolsillo, por más legal que sea. Yo estuve en la guerra de Angola, regresé, ya me ven, comiendo en el comedor de los viejos solitarios. ¡Resulta que me batí allá y hoy no tengo ná!”
El buen “Tato”, un tanto malhumorado, sigue su camino calle abajo y yo me voy al parque, cerca de mi casa, casi en tiempo de retirada. Allí me encuentro con Miguel, obrero tipógrafo retirado, cuyo sindicato fuera antaño de los más combativos en Cuba:
Aquí me ves amigo, esperando la carroza”. ¿Cómo que la carroza Migue, qué es eso?  “Chico, la que nos llevará a todos, porque al final terminaremos en el mismo lugar”. No hables así hombre, mira que hasta El Papa vino a verte.-Sonríe sin llegar a la carcajada- “ El Papa, pues si es capaz de hacer un milagro, entonces que me resuelva la comida, porque ¡la cosa está que arde!”
Me despido de Miguel, quien por poco me obliga a una disertación teológica sobre la posibilidad de los milagros. Voy a casa, donde también he de enfrentar a mi mujer, recordando a Caridad, jubilada y católica devota, quien nos despide, imaginándome a la mismísima Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba:
“Su Santidad no vino a decirnos cómo debemos gobernarnos, pero ofreció un mensaje de solidaridad. Se opuso al bloqueo de los americanos, llamó a la participación de todos. Se reunió con el Presidente Raúl. Ellos hablaron mucho. Seguramente será para el bien de Cuba. Es tiempo ya de terminar con este calvario.”
*Periodista independiente cubano, radica en Ciudad de la Habana y sus despachos aparecen en varios sitios de internet sobre temas cubanos.