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enero 09, 2026

Fe en Tiempos de Oprobio: Un Análisis Necesario sobre el Alma Cubana

 Crónica de la resistencia espiritual y el impacto del totalitarismo en la vida religiosa de Cuba.

¿Cómo sobrevive la fe bajo un régimen que intenta ocupar todo el espacio de la conciencia humana? En su libro, "Notas sobre la religiosidad del cubano bajo una dictadura prolongada", el autor Eloy A. González nos ofrece una mirada profunda, valiente y necesaria sobre la intersección entre la espiritualidad y el sistema político en la isla.


Este libro no es un tratado académico distante, sino una cuidadosa selección de artículos y reflexiones nacidas originalmente en el Blog Religión en Revolución y en las páginas de opinión del periódico Panorama en Fort Worth, Texas. A través de estos textos, González —médico, exiliado y cristiano de larga trayectoria— desentraña cómo la Revolución y el Socialismo han intentado moldear, asfixiar o instrumentalizar la vida espiritual del cubano.

El autor nos habla desde la honestidad de quien vivió la experiencia en carne propia: la de una juventud cristiana que vio cómo la dictadura se establecía de forma avasalladora. Como bien señala González, el libro aborda temas que muchos prefieren ignorar: las "desvergüenzas de muchos y el silencio de los cómplices". Es una denuncia del control, pero también un testimonio de la búsqueda de márgenes de supervivencia para el testimonio cristiano en un escenario hostil.

Sobre el autor: Eloy A. González, natural de Buenavista ,Villa Clara y médico oncólogo de profesión, ha sido un observador agudo de la realidad cubana desde el exilio en Fort Worth, Texas. Su compromiso con los Derechos Humanos y su formación bautista le otorgan una autoridad moral y analítica única para tratar este tema. Autor de otros títulos relevantes como "Una Patria atesorada para muchos y perdida para otros", González continúa siendo una voz imprescindible para entender el tejido social de la Cuba de ayer y hoy.

¿Por qué leer este libro? Porque ofrece una perspectiva que trasciende la política partidista para enfocarse en la esencia misma de la libertad: el derecho a creer y a vivir según esa fe en medio de una tiranía. Es una lectura esencial para historiadores, sociólogos y cualquier persona interesada en los mecanismos de resistencia del espíritu humano.

La obra se encuentra disponible en las principales plataformas globales como Amazon, Barnes & Noble y bol.com, y puede ser consultada también a través de Google Book Search.

"Si valoras la libertad de conciencia, apoya esta obra compartiéndola o dejando un 'Like' en la página de compra. ¡Hagamos que la historia de la resistencia cubana llegue a más personas!"

https://www.amazon.com/religiosidad-cubano-dictadura-prolongada-Spanish/dp/1387137603

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diciembre 22, 2023

UNA NOTA SOBRE ‘NAVIDAD ES SOLIDARIDAD”

 

No voy a hacer un “ refrito” de este artículo de Navidad que escribí hace algunos años y que fue publicado en línea. Sino que me voy a referir al título de este, y lo que significó el contencioso sobre la autoría.

Alrededor del año 1971 se había convocado al II Campamento Sobre la Responsabilidad Social del Cristiano y se preparaba  una edición de una publicación independiente, que circulaba mimeografiada y editada, por un grupo de jóvenes cristianos bautistas; apegados al tema tan del momento de los principios sociales del Cristianismo.

Siendo como éramos jóvenes en tiempo de Revolución, fui como muchos testigo y protagonista de eventos que podían enriquecernos o humillarnos, elevarnos o asfixiarnos; sin que mediara tiempo alguno para la reflexión y las decisiones.

Pero bien, se me ocurre tomar una nota que aparecía publicada en una  revista del Consejo de Iglesia Evangélicas de Cuba [CIEC] con este título tan sugerente porque la Navidad se acercaba aquel año. Cuando los asistentes comenzaron a llegar al Campamento, muchos a hurtadillas y otros en nocturnidad cómplice. Llegó el muy distinguido Presbítero Sergio Arce Martínez, figura cimera del protestantismo prooficialista y expositor de una Teología de la Revolución. Expresó su molestia porque, la nota “Navidad es Solidaridad” era de su autoría y él no dio autorización alguna. El Pastor Rodés me comunicó esto y yo joven, pero de lances rápidos, le dije: “pues que la borré”.

Años después como pueden ver escribí un artículo sobre este la Navidad con este mismo título que aquí comparto con ustedes.

Eloy A González 

https://religionrevolucion.blogspot.com/2021/12/navidad-es-solidaridad.html


 

octubre 18, 2022

Los setenta , cuando los cubanos eran más ateos que nadie .

 

“Yo no voy a la Iglesia porque soy revolucionaria”

Este es un video que hoy encuentro en Twitter, y según señala es de la década de los setenta ; tal ves en lo que se conoció como el ‘quinquenio gris”. Porque la carcomilla de los comunistas en los sesenta en contra de la Iglesia parecía que acabaría a finales de esa década, pero no fue así. Siguieron con la majomía ateísta porque sí. Los aguerridos revolucionarios latinoamericanos se sorprendían cuando llegaban a Cuba y se encontraban, que sus admirados revolucionarios estaban muy lejos de ser los compañeros de viaje en la liberación de Latinoamérica.

En Cuba era otro el tema. ¿Quién se atrevía a poner en una planilla que creía en Dios?, ¿que asistía a la Iglesia?, ¿que se bautizó recientemente o que se casó por la Iglesia?.

Este video muestra mucho. En un área rural dos madres cubanas, jóvenes ellas, son enfáticas cuando dicen “que no creen en Dios porque son revolucionarias”, los niños las desafían asegurando que si van a la Iglesia; la madre con voz amorosa reprende al niño y le dice que “ le va a dar una patá”.

El  despelote religioso comenzó con el Periodo Especial; a comienzo de los 90s los cubanos comenzaron a escoger a que religión anotarse ; el régimen facilitó aquello porque nada hay mas eficaz frente a las penurias que la Fe manipulada. Cuando el Papa llegó a Cuba en el 1998 los cubanos, impulsados por el propio régimen despótico que les había cercenado la Fe , se veían en la disyuntiva; como decía la décima “ de decir un Padrenuestro o gritar Viva Fidel” . En la calle pude ver los Ómnibus atestados de trabajadores del polo científico arreados a un acto de bienvenida al Papa , todos ellos con sus banderitas del Vaticano.

Fui testigo excepcional de los actos de repudio a la Iglesia en los sesenta y del fenómeno de falsa religiosidad de los noventa.

Aquí les dejo este video .., porque el ojo no se cansa de ver y el oído de oír.

E A González.

diciembre 30, 2019

Fin de Año en La Habana.


Escrito en la Navidad del año 2013, este articulo lo encuentro perdido en un archivo. Entonces no entiendo por qué no lo incluí en el libro: “Notas sobre la religiosidad del cubano bajo una dictadura prolongada” o en el de reciente aparición: “Algunas informaciones amables y otras no tan amables”. Tampoco aparece en la red, pero si aparece en el archivo da artículos de una página web. Es de ahí que rescato las fotos que le acompañan. Habla este artículo del Fin de Año en La Habana del 2012 pero también y es lo más interesante, del fin de año del 1959, y como lo pasó la alta dirigencia de la Revolución en su primer año gobernando. Yo en cambio tuve ese diciembre unas memorables vacaciones de Navidad no menos “revolucionaria” apegado al recuerdo, incluyo el artículo en el Blog Religión en Revolución.
Fin de Año en La Habana.
Por Eloy A González.
El anuncio de una cena de fin de año en la Plaza de la Catedral de La Habana resulta sugestivo y hasta aleccionador.  Habaguanex, una empresa adscrita a la oficina del historiador de la ciudad, que maneja los caudales nada despreciables en divisas de los negocios con que cuenta esta en el área de la Habana Vieja; se ha encargado de preparar una fiesta a un precio de 150 CUC (150 dólares) por cada comensal y fiestero que allí acuda. Habrá un menú exquisito, baile y música para los que paguen, aseguran los organizadores.
Postal de Navidad, Cuba 1961
Celebraciones de fin de año y unas Navidades prohibidas, abandonadas al recuerdo y desaparecidas han tenido los cubanos desde que el régimen Castro comunista se hizo del poder. Nunca faltó el ambiente festivo en ese último mes del año y aunque la Navidad desapareció, la  gente se las arreglaba para hacer algo para el 24, día de Nochebuena. Despedir el año era otra cosa. Como el régimen llegó al poder el 1° de enero del 1959, cada año más que celebrar el Fin de Año se esperaba el Día de la Liberación; la liberación de una dictadura que nos trajo otra…, peor.
Ahora que se preparan en La Habana para que aquellos cubanos que tengan 150 dólares disponibles puedan degustar de un exquisito menú, bailar y disfrutar de un espectáculo artístico, recuerdo algunos eventos que ocurrieron en los primeros años de la Revolución.
En la Navidad del año de 1959, la mal llamada Revolución cubana había comenzado a consolidarse, quiero decir que los fusilamientos y las tropelías de los nuevos amos se hicieron evidentes ya en aquel primer año de la Revolución; la gente comenzó a hacerse los desatendidos y a olvidar casi de inmediato. Todavía estaba vivo el sentimiento de euforia colectiva y el entusiasmo inicial que despertó el triunfo de la revolución en el pueblo.   
Se orientó en aquella Navidad…,- ya habían comenzado las orientaciones- , que se adornaran los pueblos y ciudades; parecía que un nuevo sentido se daba a la Navidad. Los libertadores- salvadores  se hacían del poder para proclamar una revolución “ más verdes que las palmas” y comenzaban a mostrar un populismo pedestre que nos llevó a asumir que, aquellos “barbudos” en realidad eran una hueste de secuaces que nos garantizarían una vida plena; la felicidad estaba aprobada para los cubanos…, para todos; decían que era una revolución “con todos y para el bien de todos” Por lo tanto aquella Navidad y las que estaban por venir serian de gran gozo porque la revolución se parecía mucho al mensaje de la Navidad. Ese año hubo noticia de gran gozo, llegaron los salvadores y aunque no sabemos cuánto Dios era gloriado,- o no salía de su turbación y enojo-, parecía que a nuestra tierra vendría un periodo prolongado de paz y buena voluntad para con los hombres que allí habitaban. Nadie miraba a su alrededor como para pensar que los salvadores de la Patria ya mostraban sus excesos; y el sonido de los disparos de los pelotones de fusilamiento, eran acallados con el regocijo de la liberación, el festejo y la disipación.
Fue en aquella Navidad del 1959 que al recién estrenado dictador cubano, se le ocurre salir de La Habana con algunos de sus cortesanos de verde olivo para la Ciénaga de Zapata a pasar la nochebuena con los carboneros; se le llamó la primera nochebuena revolucionaria, porque había que dejar claro que aquella revolución era de los humildes y para los humildes.
Cena de Navidad en Soplillar, Cienaga de Zapata, Cuba
1959
A Soplillar llegó el dictador y su comitiva a cenar en un pobre bohío de la familia que allí vivía. Ya adelantan el lechón asado y completan la comida, aquella familia muy pobre con una fuente de yuca, la ensalada de lechuga y rábanos y el arroz blanco. El vino es de frutas cubanas y los turrones, comprados en la Tienda del Pueblo, han sido producidos en el país; vamos a ver que los turones no son españoles para que la cena sea completamente cubana  ¡y revolucionaria! Para amenizar un guajiro de la zona, guitarra en mano canta esta décima: Ya tenemos carretera / gracias a Dios y a Fidel / ya no se muere la mujer / de parto por dondequiera / ahora sí es verdadera / nuestra cubana nación / ya los hombres del carbón / jamás serán explotados / porque a Cuba ha llegado / esta gran Revolución (…)”.
Dice un cronista: En las fiestas de 1959, la mayoría de los cubanos celebraron la tradición y la esperanza de un futuro mejor. La Nochebuena, Fidel, la pasó con los carboneros de la Ciénaga de Zapata y en la Plaza de la Revolución hubo una cena gigante para los fidelistas que entonces eran la gran mayoría de los cubanos. Hasta donde sé, en el 1959 si hubo Nochebuena con los carboneros pero no cena gigante en algún otro lugar.
Nunca más se repitió esta cena de nochebuena revolucionaria…, al menos con los más desfavorecidos que siempre han estado presentes en Cuba, al fin que los pobres siempre están entre nosotros.
Fue unos años después, en el 1966, que se celebra una Cena gigante de Fin de Año en la Plaza de la Revolución. Esta plaza, sede de los actos políticos masivos también se convierte en área festiva, cuya trascendencia social impulsa a la integración totalizadora o totalitaria. El 31 de diciembre de ese año, más de 100 mil personas se reunieron allí en una cena gigante, para esperar el año nuevo. No hay más datos sobre esta cena, quienes participaron y cuál fue el menú. Por esos años ya se estaba extinguiendo la Navidad en familia.
El discurso y el hacer populista, se sustituyó por el más rancio socialismo real, que como alguien afirma, lo único real es el socialismo; dejamos a un lado la Navidad y sobrevino los años oscuros de privaciones y desencantos. Hasta que un día nos llegó la feliz noticia de la caída del comunismo, esto en Europa, porque el efecto dominó que todos esperaban no llegó a Cuba; lo que nos tocó fue un periodo, llamado especial y que nada tenía de especial, donde el país se hundió en el abismo.
Fue entonces que los comunistas apostaron por un capitalismo de estado, bien cauteloso para que los explotados no se soliviantaran. Es así que de a poco a los cubanos nos fue llegando un capitalismo que algunos llamaron capicastrismo, pues, a fin de cuentas hasta ahora allí  controla el poder el mismo dictador y sus acólitos; que no sueltan prenda y siguen en sus treces manteniendo un régimen dictatorial y un despotismo canallesco que ya lleva más de medio siglo….y  sigue.
Como el socialismo es el camino más largo entre el capitalismo y el capitalismo, es que ahora, con comunistas gobernando como sucede en otros países; esta dictadura se aviene a las prácticas capitalistas y las hace suyas. Hay de todo, la iglesia católica anda dando entrenamientos mediante cursitos de gestión económica, dejando a un lado la evangelización a tono con la doctrina social de la iglesia; la gente quiere ser capitalista pero el régimen los entretiene con negocios que manejan unos pocos y que nada significan en una sociedad competitiva y prospera. Así que no nos sorprendamos , en La Habana capitalista , de pacotilla y mercado negro, comunismo corrompido y represión totalitaria, bien se puede despedir el año si usted cuenta con una cantidad de dinero que puede significar el salario medio de seis meses para los trabajadores de aquella isla.
Pero espero que no se desanimen si es que algún lector de allí me lee. Si alguien logra pagar los 150 dólares podrá disfrutar de un cóctel de bienvenida, con mojito criollo; "gran plato surtido del chef" con salpicón de filete de res, masas de cerdo fritas a la camagüeyana, escabeche de tres quesos y crepes de jamón serrano; panecillos y paté de queso saborizado con albahaca y pimiento; pavo y glaseado de frutas, aceitunas verdes y negras; solomillo de ternera, salsa de ciruela, romero y vino Crianza Cabernet, y papas a la crema. Asimismo, jugo de frutas, refresco, cerveza nacional, vinos blanco, rosado, tinto y espumoso, ron añejo y whisky, además de cócteles cubanos. De postre, tarta de queso y guayaba con confitado de manzana y salsa de caramelo al café, además de surtido de turrones españoles y "uvas de la suerte". Mientras come podrá admirar un escenario como el que descubre La Habana Vieja, esto dicen los organizadores.
Siempre me recuerdo ese juego de palabras donde se afirma que en el socialismo todos somos iguales, solo que hay algunos más iguales que otros.
No sé todo lo igual que soy de los otros, vivo en una sociedad donde cada uno disfruta de estas festividades en proporción  con sus posibilidades y motivaciones. En Cuba como en el exilio más que disfrutar de un exquisito menú y el consabido festejo; estamos a la espera de un evento que aproxime a las familias cubanas  divididas, nos permita vivir en libertad, andemos el tiempo del decoro, fomentemos el derecho y nos encontremos un día en aquella tierra de donde salimos y a donde regresaremos para saludarnos y reencontramos en un abrazo; como lo hacen los sencillos y humildes de corazón. ¡A fin de cuentas nadie se regocija más  que los virtuosos!
Navidad del 2013 ©