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octubre 18, 2022

Los setenta , cuando los cubanos eran más ateos que nadie .

 

“Yo no voy a la Iglesia porque soy revolucionaria”

Este es un video que hoy encuentro en Twitter, y según señala es de la década de los setenta ; tal ves en lo que se conoció como el ‘quinquenio gris”. Porque la carcomilla de los comunistas en los sesenta en contra de la Iglesia parecía que acabaría a finales de esa década, pero no fue así. Siguieron con la majomía ateísta porque sí. Los aguerridos revolucionarios latinoamericanos se sorprendían cuando llegaban a Cuba y se encontraban, que sus admirados revolucionarios estaban muy lejos de ser los compañeros de viaje en la liberación de Latinoamérica.

En Cuba era otro el tema. ¿Quién se atrevía a poner en una planilla que creía en Dios?, ¿que asistía a la Iglesia?, ¿que se bautizó recientemente o que se casó por la Iglesia?.

Este video muestra mucho. En un área rural dos madres cubanas, jóvenes ellas, son enfáticas cuando dicen “que no creen en Dios porque son revolucionarias”, los niños las desafían asegurando que si van a la Iglesia; la madre con voz amorosa reprende al niño y le dice que “ le va a dar una patá”.

El  despelote religioso comenzó con el Periodo Especial; a comienzo de los 90s los cubanos comenzaron a escoger a que religión anotarse ; el régimen facilitó aquello porque nada hay mas eficaz frente a las penurias que la Fe manipulada. Cuando el Papa llegó a Cuba en el 1998 los cubanos, impulsados por el propio régimen despótico que les había cercenado la Fe , se veían en la disyuntiva; como decía la décima “ de decir un Padrenuestro o gritar Viva Fidel” . En la calle pude ver los Ómnibus atestados de trabajadores del polo científico arreados a un acto de bienvenida al Papa , todos ellos con sus banderitas del Vaticano.

Fui testigo excepcional de los actos de repudio a la Iglesia en los sesenta y del fenómeno de falsa religiosidad de los noventa.

Aquí les dejo este video .., porque el ojo no se cansa de ver y el oído de oír.

E A González.

marzo 25, 2013

CULPABLE.


Como gorrión que vaga o golondrina en vuelo, así la maldición nunca viene sin causa. Proverbios: 26.2. Reina Valera 1995
El sistema religioso divide la Biblia en dos partes, Antiguo Testamento y Nuevo Testamento, esto, con la intención de hacerle entender a la iglesia que ya no se debe a la Ley sino a la Gracia, esta, es una verdad a medias, ya que somos salvos por gracia, pero Pablo dice: Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar,  para redargüir,  para corregir,  para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto,  enteramente preparado para toda buena obra. 1Timoteo. 3.16-17.
Lo que conocemos por  Ley o Antiguo Testamento, no ha caducado, ya que lo que caduco fue el pacto antiguo, pero la Palabra sigue siendo útil, cambió el medio de Salvación, pero la Palabra de Dios sigue siendo útil y está activa, y todo el que la viola, sufre sus consecuencias. En Cuba, nuestro País, el diablo ha intentado torcer la verdad de términos claves para el buen desarrollo de la vida de cada cubano y para el País, y lo ha logrado en muchos, debemos entender que Cuba, es la tierra donde vivimos, y esta es la Patria, y que para ser un buen cubano y un patriota, no necesariamente debo ser comunista, Cuba ni Patria lo define ni es comunismo, sino, el suelo donde vivimos, y este, no lo creo el comunismo, sino Dios. No ser comunista no es traicionar a la Patria, ni mucho menos dejar de ser cubano, ni ser menos cubano que un cubano comunista, los gobiernos dictatoriales tienen como principio, que no profesar su política es ser un traidor y un apátrida, pero esto no es verdad, es solo un concepto errado de lo que es Patria, Nación. 
Como ministro de Cristo sé que el comunismo no es un partido político sino una religión cien por ciento satánica, un buen cristiano que se respete, que ame a Dios de corazón no es comunista, y quien diga que es cristiano y comunista a la vez, no es ni una cosa ni la otra, es un Sinvergüenza. El comunismo tiene como doctrina el materialismo, esta doctrina enseña que Dios no existe, que el hombre y el Mundo no los creo Dios, que es producto de la casualidad, que el hombre viene del mono, lo cual constituye una burla a Dios, al comparar lo que Dios llama la niña de sus ojos, el hombre, con una criatura tan fea y sucia como el mono, el comunismo tiene como doctrina el ateísmo, lo cual significa literalmente enemigos de Dios, el comunismo venera e idolatra la figura de su líder, el cual para sus seguidores, es su dios, venera los muertos, rinde culto a ellos, prohíbe la conversión de sus adictos a Cristo y visitar la iglesia, pero a pesar de esto, profesan el ocultismo secretamente como lo hizo Carlos Marx y muchos de sus fundadores, lo promueven por los medios, explotan a los ciudadanos, los mantienen en miserias, les quitan sus derechos, lo privan de todo, lo mantienen esclavos y cautivos en su Nación, como lo están haciendo con la Coalición Apostólica de Cuba.
¿Cómo puede un cristiano ser comunista cuando el comunismo va en contra de su fe y sus principios?, ¿Cómo puede un cubano ser comunista y creerse ser patriota?, respaldar el comunismo es ser culpable de todo lo que sufre hasta hoy nuestra Nación y pueblo, la maldición nunca viene sin causa, un buen patriota no es comunista, un buen cubano no es comunista, no participa ni apoya sus programas, no da ni un solo boto a su favor, de hacerlo, se constituye CULPABLE. Las maldiciones que hoy estamos sufriendo, es por causa de violar los mandamientos de Dios, Deuteronomio 28 habla de las bendiciones de la obediencia y de la consecuencias de la desobediencias, ahí estamos retratados como cubanos y Nación, ¿Culpable los Yanquis?, no, culpables los cubanos que han respaldado esta barbaridad satánica llamada comunismo. La única solución para nuestra Patria y para cada cubano, es volvernos a Dios, humillarnos delante de él, pedirle perdón, para que sea sanada nuestra tierra y nuestro pueblo sea salvo y bendecido y libre de una vez y para siempre, y entonces ser declarado INOCENTES.
*Líder del Movimiento Apostólico en Cuba. Toledano Valente está radicado en la Ciudad de Santiago de Cuba, uno de los más prominentes líderes de las cerca de 20 redes del Movimiento Apostólico Internacional en Cuba. Sus colaboraciones aparecen en el Blog Religión en Revolución.

enero 26, 2013

El desempeño de algunos líderes religiosos en Cuba son contrarios a los preceptos cristianos.

En Cuba te vas de la iglesia si denuncia alguna violación a los derechos humanos o aplicas para salir del país.
Cuba noticias, Ciego de Ávila, (PD) Para nadie es un secreto que el sistema socialista cubano es ateo. Jamás ha aceptado la existencia de un ser supremo, solo se ha ocupado en obedecer las doctrinas comunistas de Carlos Marx, Federico Engels y Vladimir Lenin. No le interesan las Sagradas Escrituras y la historia se ha encargado de confirmarlo.
Lo que sí constituye una revelación es que existan líderes e instituciones religiosas que apoyen directa o indirectamente esta actitud. Así lo expresaron de forma anónima, -por temor a represalias- líderes religiosos, pastores y predicadores de la iglesia pentecostal Asamblea de Dios.
Según los entrevistados, muchas instituciones religiosas, -en especial las Asambleas de Dios-, desde la superintendencia general y distrital hasta los pastores, temen a las fuertes presiones del gobierno cubano y han preferido usar la astucia y la artimaña. Así, trabajan para los intereses gubernamentales. Con el pretexto de no inmiscuirse en asuntos políticos, prefieren callar y olvidan que quien calla otorga. Así, no toman en cuenta las afectaciones que puedan provocar en la comunidad cristiana su accionar corrupto y servil. Demuestran así su actitud anti- cristiana y su compromiso hasta el tuétano en lo que ya califican como "comunismo religioso".
Agrega una de las fuentes: "Hoy día el carácter de estos dirigentes es totalmente contrario a los preceptos cristianos. Un ejemplo elocuente lo constituye la fuerte y anticonstitucional amenaza proferida por el superintendente general de las Asambleas de Dios, quien declaró que cualquiera que denuncie un hecho represivo por parte del gobierno o aplique en el Programa de Refugiados del gobierno de los Estados Unidos, causa baja de forma inmediata".
Se trata de que los superintendentes distritales y sus comités ejecutivos, con inclusión de los pastores de iglesias grandes que disponen de contactos y relaciones con iglesias e instituciones homólogas en los Estados Unidos, temen perder las ayudas económicas y que el gobierno les prive del derecho y la oportunidad de viajar, temas que controla desde hace años el Consejo Ecuménico de Iglesias de Cuba.
Otro aspecto de alta incidencia negativa en la labor evangelizadora en que se comprometen estas instituciones lo constituye un documento firmado por Caridad Diego, jefa del Departamento de Asuntos Religiosos del Comité Central del gobernante Partido Comunista de Cuba y por el superintendente general de las Asambleas de Dios. La circular en cuestión fue enviada a todos los presbíteros de la nación y orienta lo siguiente: "Las casas culto o de oración, como también se las conoce, tienen que organizarse en la vivienda del pastor y estar legalizadas ante la Dirección Municipal de la Vivienda". Esto es considerado por los entrevistados como una estrategia del gobierno para atacar las casas culto de la periferia de la ciudad y obstaculizar el desarrollo de la extensión y el crecimiento de esta institución.
Por si fuera poco, a finales de 2012, Eliseo Villar, superintendente actual por nombramiento, desalojó a la familia pastoral de la iglesia evangélica Asamblea de Dios, ubicada en la calle Infanta del habanero municipio Centro Habana, encabezada por el pastor Braulio Herrera.
Este último es el mismo que el pasado 21 de agosto, junto a decenas de sus seguidores, protagonizaron un encierro-retiro voluntario dedicados a la oración. Este hecho provocó la movilización de efectivos policiales, el acordonamiento de la iglesia y hasta un comunicado del gobierno.
"En esta ocasión no hubo necesidad de policías ni brigadas de extracción forzosa. Los líderes religiosos se encargaron del asunto", expresó la fuente, quien a modo de conclusión repitió algunos pasajes bíblicos del Libro de Amos: "Porque yo sé de vuestras muchas rebeliones y de vuestros grandes pecados. Sé que afligís al justo y recibes cohecho".
Foto: Manuel Morejón

diciembre 26, 2012

Militares y militantes comunistas en las Iglesias .

¿Comunistas rezando? Se pregunta un periodista venezolano…, pues mira que si rezan, asisten a misa, presentan la sagrada familia al Papa en persona y como dicen la canción: “van a consultarse por la madrugá” porque hasta le meten a la santería. Recién los cubanos llenos de asco vimos una foto de encumbrados oficiales de las “ gloriosas” Fuerzas Armadas Revolucionarias, gladiolos en mano, para emular a las Damas de Blanco, y velitas; metidos en la Iglesia del Cristo de Miramar en una misa …, allí con caras de piadosos devotos , por la salud del sátrapa- payaso venezolano , camino al infierno. Aquí les dejo un artículo que bien vale la pena leerlo…, ah y la foto.   

¿Comunistas rezando?
Enrique Viloria Vera
El cristianismo… imparte a los hombres una doble vida y ofrece los goces imaginarios del cielo como un solaz para las miserias reales de esta vida. Karl Marx
Definitivamente nuestro folclórico Socialismo del Siglo XXI da pa´ todo. Los hasta hoy anticlericales, descreídos, irreverentes, insultadores de cardenales, obispos y sacerdotes, los repudiadores de nuncios y papas, se reúnen compungidos, agarrados de las manos y dándose golpes de pecho, en uno de nuestros templos católicos más rancios y conservadores para rezar en pretendida familia y pedirle a ese Dios inexistente por la salud de aquel que nunca nada quiso con el Reino de Dios en la Tierra.
Leer todo el artículo haciendo CLIC AQUI

diciembre 23, 2012

Navidad ayer y hoy.


Con frecuencia recuerdo la letra de aquella canción de Carlos Varela, tarareada por muchos y muchas de mi generación: "No tuve Santi Claus, ni árbol de navidad..." Y la recuerdo no solo como la canción de moda de esa etapa de mi vida, sino como la realidad social que rodeó mis años adolescentes. Desde siempre he creído en el Dios Bíblico, y por supuesto, en la historia del Hijo que nació en la humilde y casi olvidada aldehuela de Belén, Jesucristo. Aunque sé que Santa Claus y el árbol navideño no son elementos de esa primera y auténtica navidad judía, desde niña eran para mí símbolos de fiesta y de júbilo, como los sombreritos y la piñata que no deben faltar en el cumpleaños de un niño cualquiera. Pero en los primeros años de mi vida, en Cuba estaban terminantemente prohibidos los adornos y las virutillas navideñas. Era pecado capital encender las luces de colores en establecimientos públicos, ya fueran mercados o cualquier otra entidad, y quien lo hiciera en su casa, corría el riesgo de ser mal visto por los vecinos del Comité, y que luego el jefe de la cuadra no le recomendara para los estudios en universidades o para la obtención de empleos. Celebrar la Navidad era sinónimo de ser creyente, y ser creyente era indicativo de ser desafecto al Gobierno, inadaptado del sistema, y entildado además por los marxistas como: ignorante, incapaz, elemento adormecedor de la razón y la inteligencia de los pueblos.
Así y todo, a diferencia de Carlos Varela, yo pude gozar la emoción de aquellos árboles hechos de gajos naturales, que comenzaban verdes y terminaban la temporada navideña totalmente secos, pero siempre llenos de vida, iluminados con decenas de bombillas incandescentes de sesenta watts, pintadas con pintura de vinil y muchas veces fijas, sin poder parpadear, porque los recursos no nos daban para tanto. Entre las hojas y  en la base del árbol, grandes tiras de algodón blanco simulaban la nieve, y en la cúpula una estrella enorme, hecha de cartón y coloreada de amarillo, casi dorado, venía a imitar el lucero que resplandeció en la noche feliz del nacimiento del Mesías. No habían regalos, eran tiempos de muchas necesidades, aunque sí los hermanos más ingeniosos hacían pequeños muñecos de tela, pequeños santi claus que los niños podíamos llevar a casa para fantasear un poco con la leyenda del hombrecito gordinflón que montado en un trineo tirado por renos, viajaba por el mundo repartiendo juguetes a los niños de buen comportamiento. Recuerdo la pregunta que una de mis amigas de la infancia hizo a su madre en ocasión de un día de reyes: ¿Acaso Santa no ve que yo me porto bien, entonces por qué se le olvidan mis regalos? Confieso que fui incrédula con respecto a Santa, aunque siempre he disfrutado el día de Reyes  recordando los regalos que los magos del Oriente pusieron a los pies de Jesús. De niña era imposible creer en el gordito del trineo, los regalos brillaban por su ausencia, pero a pesar de eso era bueno  ver brillar las luces del árbol en la iglesia y escuchar las cantatas navideñas.
Hoy cuando las luminarias y las guirnaldas de colores adornan entidades estatales y tiendas, cuando tener un arbolito en casa no es nada del otro mundo, cuando al menos una vez al año los “militantes” del Consejo de Iglesias de Cuba ofrecen homilías radiales, y conciertos navideños televisados dentro del marco bien controlado de la televisión oficial, parece que todo va viento en popa en lo que a relaciones Estado-iglesia se refiere. Esas relaciones, que no van tan viento en popa como aparentan y mucho menos a toda vela, solo dejan comprender al buen entendedor que el Estado cubano actual le guarda el vinagre a las iglesias y que un número considerable de estas últimas solo trata de sobrevivir y readaptarse a la cobertura aparente que se le ofrece.
En mi caso particular añoro aquellos gajos secos llenos de amarillentas bombillas, pero con iglesias verdaderamente sanas en el espíritu y centradas en el amor cristiano. Iglesias que eran poderosas en lo poco y que dieron lecciones valiosas de arrojo y dignidad  cuando recibieron el ataque voraz del gobierno revolucionario. 
Todavía hoy el mismo sistema político de antaño impera en Cuba, convenientemente trata de variar su facha, e incluso ir hasta el extremo de negar lo que la historia ha dejado en la mente y el recuerdo de muchos creyentes cubanos de aquellos aciagos tiempos. Pero, aunque la navidad nunca se ha dejado de celebrar en Cuba a cualquier precio por los creyentes sinceros y comprometidos con la fe,  Carlos Varela y su famosa canción sigue siendo un testimonio vivo e incuestionable  del pasado no tan lejano, cuando tararear un villancico, prender un árbol o colocar un nacimiento, era más cuestionable que robar un banco.