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octubre 06, 2022

¡Nos vamos pa’ Venezuela!

 

Eso de Socialismo no se adapta a la celebración de la Navidad. Como que eso del ateísmo científico y el materialismo histórico dialectico caló hondo en las mentes enfermizas de aquellos que, tocados por la epifanía marxista leninista , se ven atrapados en esa dicotómica situación entre ser ateos y celebrar el nacimiento de Cristo.

Vean que, en Cuba. La Cuba de Fidel, el fidelísimo Fidel retoño martiano; se cargaron a la Navidad porque había que ir a cortar caña; fue entonces que pasaron la celebración para Julio, coincidiendo con la irracional matanza del 26 de Julio. De celebrar la Navidad a celebrar el día de los muertos, como en México. Ahí se quedó hasta ahora.



Pero los Venezolanos, émulos del Castro comunismo se pasaron. Nunca se cargaron la Navidad, pero a sabiendas que es mejor cuando no hay pan aumentar la oferta de circo, han pasado la Navidad para agosto y aquí los tienen; deseándoles Feliz Navidad a los hambrientos y reprimidos venezolanos Muchos de los cuales hoy enfilan para el Tapón del Darién; camino que, como el estrecho de la Florida, inauguraron los cubanos hace mucho tiempo.

La Navidad es una festividad que esta comenzando a ser desvalorizada en los EE. UU., de año en año y podemos corroborar esto. Decir “Feliz Navidad” en el muy cristiano país de los libres es casi un despropósito, lo miran a usted con extrañeza; en Cuba fue olvidada y sigue ahí en el baúl de los recuerdos ,pero en Venezuela. ¡No que va!, allí la sobredimensionan y no solo eso, sino que empiezan a celebrarla desde agosto.

De tal suerte que estoy pensando en mudarme para Venezuela , porque dice que aquello está poniéndose bueno….

E A González [10.6.2022]

diciembre 23, 2019

NUESTRA NAVIDAD

Por: Osvaldo Sánchez.  
Llevo días maquinando escribir algo para y por la Navidad.... ¡Porque no le voy a dar el gustazo a nadie de no hacerlo!... ¡Digo!, si a estas alturas pudiera haber alguien que se sintiera bien, si no se escribe sobre ella.
En primer lugar, nací en un hogar donde siempre se celebró la Navidad, la verdadera, aquella sin arbolito ni guirnaldas, pues una década de Marxismo había socavado los cimientos mismos de dicha celebración tradicional que nos había llegado en Carabelas y afianzado con los Acorazados.
De manera que cuando comencé mi contacto íntimo con el entorno, por allá por los setentas, ya en mi casa quedaban solamente un par de tarjetas navideñas de los cincuentas que aún recuerdo perfectamente y un par de bolitas de vidrio medio rotas y nada de la abundancia que caracterizaba esa época del año, según nos contaban nuestros padres, que como padres, nos lo cuentan todo.
Irónicamente (y esto no se me podía quedar), volví a ver tarjetas navideñas nada más y nada menos que traídas de la extinta Unión Soviética, porque hasta en eso le aventajamos en la ortodoxia marxista (lo que bien pudiera tacharse de fundamentalismo marxista) y supimos llevar con más austeridad la máxima de aquel joven Hegeliano de que "la religión es el Opio de los Pueblos"..... Jamás he visto tanta tontería humana concentrada, como en tal sentencia ¡Pobre Marx!
Con el paso de los años, nos acostumbramos a una frugal celebración, donde sin embargo, siempre (o casi siempre) había lugar para un pedazo de lechón asado y alguna cena más o menos especial con algunos dulces caseros como el de toronja o naranja agria, frutas casi extintas (inexplicablemente) en la actualidad. Todo acompañado de un clima generalizado de añoranza y melancolía.
Pero, en mi caso, me fui adaptando a la idea de que cuando quieres celebrar algo de un profundo significado, no importan las carencias, pues ¡lo importante es celebrarlo!
Después de los noventas, cuando el zapato apretó (un poco más), hubo un avivamiento de la "religiosidad" y la gente comenzó a desempolvar viejos arbolitos y adornos navideños. Sería un mentiroso si dijera que me atrae sobremanera todo el alboroto que rodea la celebración, pues por fuerza, me adapté a ese modo de celebración más sobria y menos bulliciosa y más identificada con el verdadero significado.
Se ha debatido mucho si es correcto celebrar la Navidad, por no ser ordenada por el mismo Jesús a sus discípulos o a veces hasta el origen pagano de dicha celebración. Pero la misma descripción bíblica del Nacimiento mienta a personas (incluso paganas) que vinieron a adorar con presentes y reverencias al Rey que había nacido.
Hoy quiero desear a tantas personas, de aquí y de allá, todos en fin de Acá, una Feliz Navidad 2019, en espera de una nueva década, que se nos presenta a los cubanos incierta, pero esperanzada, sólo porque la esperanza es lo último que se pierde.
Y a falta de algo extraordinario que añadir, terminar con un fragmento de la que considero la más bella canción navideña de todos los tiempos y que tanto he oído en un sinnúmero de versiones, comenzando por la del Gran Nat King Cole, que se titula precisamente "The Christmas Song", La Canción de la Navidad.
"AUNQUE SE HAYA DICHO MUCHAS VECES Y DE TANTAS FORMAS,... FELIZ NAVIDAD PARA TI"
Fuente: Facebook

diciembre 22, 2015

¡Llénese de Navidad! Si Dios apostó por usted en Belén, haga usted lo mismo, ¡apueste por Dios!

Hasta aquí, detengo mi relato; si usted ha llegado hasta esta línea le invito a que reflexione si aún en su hogar no tiene puesto un arbolito de Navidad, si es así no vacile ni un momento en participar junto a su familia en buscarlo y ponerlo en la parte más visible de su sala, involucre a toda la familia en esto. Olvídese si tiene papeles o no, si tiene trabajo, si le acompaña en estos momentos alguna desdicha, si está enfermo o ve en peligro su hogar. Mire usted, Dios que es más importante que usted  y que Yo, nos tuvo muy en cuenta a todos nosotros y en un gesto de solidaridad permitió que su hijo naciera en Belén; y de ahí viene toda esta historia de arbolitos y luces.
La Navidad es el acto por el cual Dios se hizo solidario con todos nosotros. Sólo le pido que se haga usted solidario con su familia, honre la Navidad, disfrute de ella y ponga su arbolito. Este es un símbolo más de esta festividad. ¡Llénese de Navidad! Si Dios apostó por usted en Belén, haga usted lo mismo,  ¡apueste por Dios!
Del artículo: El árbol de Navidad.  (2006)

diciembre 23, 2012

Navidad ayer y hoy.


Con frecuencia recuerdo la letra de aquella canción de Carlos Varela, tarareada por muchos y muchas de mi generación: "No tuve Santi Claus, ni árbol de navidad..." Y la recuerdo no solo como la canción de moda de esa etapa de mi vida, sino como la realidad social que rodeó mis años adolescentes. Desde siempre he creído en el Dios Bíblico, y por supuesto, en la historia del Hijo que nació en la humilde y casi olvidada aldehuela de Belén, Jesucristo. Aunque sé que Santa Claus y el árbol navideño no son elementos de esa primera y auténtica navidad judía, desde niña eran para mí símbolos de fiesta y de júbilo, como los sombreritos y la piñata que no deben faltar en el cumpleaños de un niño cualquiera. Pero en los primeros años de mi vida, en Cuba estaban terminantemente prohibidos los adornos y las virutillas navideñas. Era pecado capital encender las luces de colores en establecimientos públicos, ya fueran mercados o cualquier otra entidad, y quien lo hiciera en su casa, corría el riesgo de ser mal visto por los vecinos del Comité, y que luego el jefe de la cuadra no le recomendara para los estudios en universidades o para la obtención de empleos. Celebrar la Navidad era sinónimo de ser creyente, y ser creyente era indicativo de ser desafecto al Gobierno, inadaptado del sistema, y entildado además por los marxistas como: ignorante, incapaz, elemento adormecedor de la razón y la inteligencia de los pueblos.
Así y todo, a diferencia de Carlos Varela, yo pude gozar la emoción de aquellos árboles hechos de gajos naturales, que comenzaban verdes y terminaban la temporada navideña totalmente secos, pero siempre llenos de vida, iluminados con decenas de bombillas incandescentes de sesenta watts, pintadas con pintura de vinil y muchas veces fijas, sin poder parpadear, porque los recursos no nos daban para tanto. Entre las hojas y  en la base del árbol, grandes tiras de algodón blanco simulaban la nieve, y en la cúpula una estrella enorme, hecha de cartón y coloreada de amarillo, casi dorado, venía a imitar el lucero que resplandeció en la noche feliz del nacimiento del Mesías. No habían regalos, eran tiempos de muchas necesidades, aunque sí los hermanos más ingeniosos hacían pequeños muñecos de tela, pequeños santi claus que los niños podíamos llevar a casa para fantasear un poco con la leyenda del hombrecito gordinflón que montado en un trineo tirado por renos, viajaba por el mundo repartiendo juguetes a los niños de buen comportamiento. Recuerdo la pregunta que una de mis amigas de la infancia hizo a su madre en ocasión de un día de reyes: ¿Acaso Santa no ve que yo me porto bien, entonces por qué se le olvidan mis regalos? Confieso que fui incrédula con respecto a Santa, aunque siempre he disfrutado el día de Reyes  recordando los regalos que los magos del Oriente pusieron a los pies de Jesús. De niña era imposible creer en el gordito del trineo, los regalos brillaban por su ausencia, pero a pesar de eso era bueno  ver brillar las luces del árbol en la iglesia y escuchar las cantatas navideñas.
Hoy cuando las luminarias y las guirnaldas de colores adornan entidades estatales y tiendas, cuando tener un arbolito en casa no es nada del otro mundo, cuando al menos una vez al año los “militantes” del Consejo de Iglesias de Cuba ofrecen homilías radiales, y conciertos navideños televisados dentro del marco bien controlado de la televisión oficial, parece que todo va viento en popa en lo que a relaciones Estado-iglesia se refiere. Esas relaciones, que no van tan viento en popa como aparentan y mucho menos a toda vela, solo dejan comprender al buen entendedor que el Estado cubano actual le guarda el vinagre a las iglesias y que un número considerable de estas últimas solo trata de sobrevivir y readaptarse a la cobertura aparente que se le ofrece.
En mi caso particular añoro aquellos gajos secos llenos de amarillentas bombillas, pero con iglesias verdaderamente sanas en el espíritu y centradas en el amor cristiano. Iglesias que eran poderosas en lo poco y que dieron lecciones valiosas de arrojo y dignidad  cuando recibieron el ataque voraz del gobierno revolucionario. 
Todavía hoy el mismo sistema político de antaño impera en Cuba, convenientemente trata de variar su facha, e incluso ir hasta el extremo de negar lo que la historia ha dejado en la mente y el recuerdo de muchos creyentes cubanos de aquellos aciagos tiempos. Pero, aunque la navidad nunca se ha dejado de celebrar en Cuba a cualquier precio por los creyentes sinceros y comprometidos con la fe,  Carlos Varela y su famosa canción sigue siendo un testimonio vivo e incuestionable  del pasado no tan lejano, cuando tararear un villancico, prender un árbol o colocar un nacimiento, era más cuestionable que robar un banco.

enero 09, 2010

Cualquier cosa puede ocurrir en Navidad.


Navidad.
Por: Yosvani Anzardo Hernández.****
Holguín, Cuba, 9 de enero del 2010 – Durante muchos años estuvo prohibido celebrar Navidad en Cuba, pero gracias a Dios eso un día cambió. La gente aunque había nacido y vivido sin esta celebración, por alguna razón la hicieron suya con naturalidad cuando la permitieron, como si lo hubiesen hecho siempre.
Los Cerquera son una familia muy pobre, que sin embargo nunca se han dejado morir de hambre. Son conocidos por todos en el pueblo porque cazan perros y gatos para comer, y yo diría que hasta están bien alimentados. La carne la combinan con plátano burro*. En verdad aquí mucha gente lo hace, pero sólo los Cerquera lo reconocen.
Viven como todos: al día. También recogen materia prima en los basurales para venderle a una empresa estatal, pero obtienen poco porque la competencia es intensa. Antes fabricaban escobas para vender, pero les fue impuesta una multa por actividad económica ilícita y ahí terminó el negocio.
Conrado Cerquera por primera vez, decidió celebrar navidad. Como él y sus hermanos fueron desalojados del rancho en que vivían, porque según la policía el terreno era propiedad del central azucarero, se instalaron en tierras de la familia Gesto.
Octavito, el menor, que también por casualidad es el octavo hermano, padece de asma crónica y sugirió que por ser una fecha sagrada debían cambiar el menú: nada de perros o gatos. Todos estuvieron de acuerdo, también suspenderían por esa noche el alcohol de tienda** que normalmente beben. No obstante Eriberto dijo que eso era una exageración:
A Dios debemos agradar tal y como somos, a su imagen y semejanza.
¡Blasfemia! –Gritó indignado Octavito–. Dios no toma "Mata rata" ni es tan feo, Dios es hombre de Bacardí.
Por fin convinieron en beber sólo después de las 12 de la noche, como toda celebración que se respete.
A Emilia la excitada le da igual, ella tiene retraso mental y cuando no está riendo, está llorando.
Con la cena servida, todos se aprestaron a escuchar a Conrado:
Señor, perdónanos por haber perdido la práctica en esta costumbre nuestra, mas, nosotros nacimos así. Perdónanos por no llamarte en todo momento, pero siempre nos acordamos de ti cuando estamos en problemas. O sea, casi todos los días, e incluso te llevamos diariamente al basural. Claro que no se ofenda, pero es que necesitamos toda ayuda posible para tener buena recogida, y por eso te damos gracias, como sé que no es el genio de la lámpara no le pediré que nos proteja del desalojo, ni que Octavito tenga zapatos para ir a la escuela, o que Emilia ría más de lo que llora, aunque le confieso que si alejara un poco al jefe de sector*** tal vez nos quite menos y podríamos mejorar algo, pero ni eso señor, todo cuanto queremos señor, si no es mucho pedir, señor; es que nos permita volver a hacer escobas. Eriberto es bruto como un buey, pero bueno pa’l trabajo. Aah, Señor, se me olvidaba, y gracias por la cena.
Las aves que comieron quedaron exquisitas, con algo especial fueron condimentadas. Dentro de la choza esa noche hubo alegría. Afuera, la oscuridad acogió plumas negras, patas y cabezas rojas y peladas. Si Dios convierte piedras en panes, quién duda que esa noche los Cerquera no cenaran pavo. Y es que, si se siente de corazón, cualquier cosa, puede ocurrir en Navidad.
* Especie de plátano hace muchos años considerado alimento animal, y al cual los cubanos debemos un monumento, representado en el reverso de los billetes de 20 pesos. Dicen que ya en Miami se come; ¡Y LES GUSTA!
** Combustible para cocinas de queroseno, útil para desparasitar.
*** Capo régimen de la organización mafiosa conocida como PNR (Policía Nacional Revolucionaría).
****Periodista independiente. Director del Diario digital’ “Candonga”. Reside en Holguin,Cuba.  Fuente: Payo Libre.

diciembre 25, 2009

Navidades en La Habana en el 2009.


Por: Enrique López Oliva
LA HABANA, Cuba 25 de diciembre de 2009.-Una ciudad a oscuras en su mayor parte, excepto en los sitios dedicados al turismo extranjero, prácticamente inaccesibles para el cubano de a pie debido a los altos precios, sin que los diarios oficiales mencionaran la Navidad, algunos se enteraron que el diaria era feriado solo porque encontraron los establecimientos cerrados.
Muchos de los cubanos celebraron esta Navidad en templos católicos y protestantes con menos asistencia que en años anteriores, y en los que se enseñoreaba la incertidumbre sobre un futuro, que se presagia lleno de retos.
En su mensaje de Navidad, trasmitido por un canal de televisivo al que muchos no tienen acceso, en un mensaje que procuraba conceder esperanza en medio de tantas dificultades, dijo el Cardenal Jaime Ortega Alamino:
"Aunque la situación económica sea preocupante y me afecte a mí y a los míos, aunque la enfermedad, dificultades de convivencia u otras nos limiten, aunque nuestros justos deseos de bien y de equidad no se cumplan, la fe sigue brillando como una luz en nuestra mente y en nuestro corazón, porque ponemos todos nuestros anhelos y deseos en manos de Jesús y El, que es la luz de mundo, nos hace salir de esa oscuridad. La luz de Cristo siempre vence las tinieblas, y en cada recodo del camino esta Jesús convocándonos: 'Vengan a mi todos los cansados y agobiados y yo les aliviare', 'no teman, pequeño rebano mío, yo he vencido al mal'. No des por lo tanto espacio en tu corazón al desaliento y la esperanza".
Exhorto el Cardenal cubano a que "nuestras familias no se dejen vencer por las tinieblas, que brille la luz de Cristo en nuestros hogares, no solo en el árbol de Navidad de estos días hermosos, sino en lo que es más importante, en los corazones de todos sus miembros cuando en la noche del 24 de diciembre, que es Nochebuena, se reúnen a comer juntos, cuando van a la iglesia a la Misa de Medianoche de ese día 24, cuando visitan a familiares y amigos el día 25 de diciembre que es Navidad o en la semana final del año que es como un eco de la fiesta navideña".
E insistió: "Si en estos días se reconcilian las familias dividías, si tendemos la mano a alguien que la está pasando más mal que yo, si sembramos un poquito de alegría y amor a nuestro alrededor, podrán ustedes imprimirle una nueva dimensión de paz y esperanza a sus vidas en esta Navidad. Es cierto que siempre faltara en la celebración navideña alguien que partió definitivamente al encuentro del Señor".
Recordando un tema muy sensible en la actualidad de la población cubana, la emigración, agrego, que quizás faltarían en las celebraciones "los más jóvenes, que se han ido del país". En relación a la suspensión por la administración del (presidente) Barack Obama de las medidas dispuestas por su antecesor, George W. Bush, quien había impuesto excesivas restricciones a las visitas familiares, el Cardenal Ortega señalo la satisfacción de muchas familias cubanas con parientes en Estados Unidos, por "poder recibir a familiares (...) que deseaban venir a visitarlos y no podían hacerlo", y agrego: "Damos por esto gracias a Dios".
En las rogativas de este año se pidió contra la discriminación, coincidiendo al respecto con el actual presidente cubano, general de ejército Raúl Castro Ruz, quien tuvo similar manifestación en la clausura del Cuarto Periodo Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento cubano), efectuada el 20 de diciembre de 2009.
Mons. Carlos Manuel de Céspedes, vicario general de la Arquidiócesis de la Habana, al frente de la capitalina parroquia de San Agustín, en el antiguo barrio aristocrático de Almendares, y a la que asisten muchos antiguos dirigentes de instancias gubernamentales o esposas de estos, recordó que "solo una minoría exigua siguió a Jesús".
Este viernes la televisión cubana incluyo en su noticiero una referencia a la misa que oficiara en la conmemoración navideña, el 24 de diciembre, en la plaza San Pedro, en el Vaticano, el Pontífice Benedicto XVI.
*Secretario del Capitulo Cubano de la Comisión para el Estudio de la Historia de la Iglesia en Latinoamérica (CEHILA-CUBA).Corresponsal en La Habana de Monitor (México)



diciembre 29, 2008

Navidades y Fin de Año en Cuba.

Por: Enrique López Oliva. *
La Habana, Cuba 29 de diciembre de 2008 -El último domingo del 2008 congregó mucho menos feligreses católicos en sus templos, dedicado a la "Santa Familia", que la celebración de la "Misa del Gallo", la noche del 24 de diciembre, cuando se vieron abarrotados de cubanos de distintas edades, muchas parejas con niños pequeños, y que culminó con la tradicional bendición del Niño Jesús, aunque sorpresivamente en uno de estos, en la parroquia de San Agustín, en el Municipio Playa, donde ofició como todos los años su párroco el Vicario General de la Arquidiócesis de La Habana, Mons. Carlos Manuel de Céspedes, no quedó expuesta la popular imagen del Niño Jesús, para que los asistentes, según costumbre, fueran a besar sus piececitos. Alguien comentó: "Nos secuestraron este año al Niño Jesús".
Cinco obispos cubanos, entre ellos el cardenal Jaime Ortega, celebraron misas de Navidad en prisiones de la Isla por primera vez en cincuenta años y departieron con los reos, informó la publicación católica Palabra Nueva, de la Arquidiócesis habanera. "Fue maravilloso, había lágrimas en muchos ojos, pues nos parecía increíble esta experiencia", dijo el sacerdote Félix Hernández, que estuvo entre los religiosos que acompañó a Ortega a la prisión del Combinado del Este, de la capital cubana, la mayor del país.
Los religiosos "fueron recibidos por el director del penal y otros responsables de la instalación penitenciaria", según la edición digital de la publicación de la Arquidiócesis de La Habana. Por su parte, Laura Pollán Toledo, esposa del periodista independiente Héctor Maseda Gutiérrez, condenado a veinte años de prisión en el 2003, junto a un grupo de 75 opositores políticos acusados de servir de "agentes a sueldo" de la Sección de Intereses de los Estados Unidos en La Habana, señaló que a la misa oficiada por el cardenal Ortega "asistieron algunos presos políticos, no todos".
Frente al templo de Santa Rita, situado junto a las Oficinas del Secretariado de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, en la vistosa Quinta Avenida, del residencial Reparto Miramar, donde residen muchos diplomáticos extranjeros, algunos de los cuales suelen asistir a misa en dicho templo, la Pollán y un grupo de familiares de presos políticos, las llamadas "Damas de Blanco", que también asisten a misa cada domingo allí a rogar por la liberación estos, dijo que "no fue solo en el Combinado del Este, en Canaleta también hubo misa, y creo que no debe ser única y exclusivamente ahora que estamos en vista de una inspección de los Derechos Humanos y que en febrero del próximo año se ira a Ginebra. Es algo que deben dejarlo de forma permanente para que todos los católicos practicantes que se encuentren en prisión puedan asistir a la Santa Misa y recibir la comunión".
Durante la celebración de la misa en Santa Rita Monseñor José Pérez Riera, quien acaba de cumplir 38 años de vida sacerdotal y es Secretario del staff de la Conferencia de Obispos Católicos, insistió en su homilía en que la actual crisis económica va afectar a todos los pueblos y que su origen esta en el egoísmo. Calificó de "aberraciones" contrarias a la Ley Natural las uniones entre personas del mismo sexo, el cambio de sexo y el homosexualismo. "Pedimos por tantas necesidades de la familia cubana y de la familia de la Iglesia", dijo. En el acto litúrgico se suplico a Dios "para que los gobiernos promuevan condiciones favorables para las familias, así como para los que están lejos y por los que sufren por sus familias rotas". Llamó la atención de que no se rogara por los palestinos muertos en la Franja de Gaza, por los ataques de la aviación israelí, ataques que si han sido condenados por el gobierno cubano.
*Corresponsal en La Habana de Monitor (México) Secretario en Cuba de la Comisión para el Estudio de la Historia de la Iglesia en Latinoamérica (CEHILA-CUBA) E-mail: monitorhavana@enet.cu, monitorhavana@yahoo.es
Foto: Bandera cubana sacada de la Prisión “Combinado del Este”, La Habana, Cuba.

diciembre 25, 2008

Inusitado interés por las cosas espirituales en Cuba.

Con la llegada de la Navidad y el Año Nuevo y la Magna celebración de los 50 Años de Revolucion tan próximo para desdicha de los cubanos, el tema de la religosidad del cubano se ha hecho presente con temas que tratan de la Navidad y de lo que ha representado el engendro mostruoso de la Revolucion para el cubano.
El excelente articulo aparecido en el Blog: EL Abicu Liberal es un buen ejemplo del ajiaco espiritual formado en la Cuba actual, una especie de banquete de infames donde hay de todo. El autor nos provee de un incisivo artículo muy actual que aparece con el titulo nada optimista de: ¡Penúltima Infeliz Navidad y un Próspero Año Nuevo más llevadero! .Conviene leer este artículo íntegramente, aquí solo incluimos algunos de los párrafos mas sobresalientes sobre el acontecer religioso de la Isla.
Hay también en la Red un articulo con el titulo de: Los cubanos y las Navidades, que es una muy buena pieza de humor. En tanto que hoy fue publicado un articulo con el título de: La Iglesia vive, sufre, espera y trabaja, donde su autor deliberadamente omite el texto del documento: Cuba, su pueblo y su Iglesia de cara al tercer milenio.
Pero bueno, cada uno con su link, aquí les dejo algunos de las ideas expresadas por el Abicú.
Reaprendiendo a rezar y cantar villancicos en el CDR. Por Jorge A. Pomar, Colonia, Alemania, Monday, 22 December 2008
Este reportaje de CNN sobre el retorno de la Navidad a Cuba, donde vemos a los miembros de un Comité de Defensa de la Revolución (CDR) reaprendiendo a rezar y a cantar villancicos, data de 2007. Por desgracia para nuestros paisanos de a pie en la Isla, dos años después los festejos Nochebuena, el 25 y el 31 de diciembre, Día de San Silvestre, y la Misa del Gallo no sólo conservarán toda su escualidez ambiental bajo el castrismo.
Por obra y gracia de la furia de Poseidón, con su trío de, más que huracanes, vientos plataneros. ("Lo malo --dijo al respecto una sabia damnificada de Las Tunas-- no es lo que el ciclón deja tras sí, sino lo que encuentra a su paso") y de la flamante Entente Cordiale entre el Vaticano, Ifá, las curias luteranas y gobierno, los festejos de este año prometen ser los más falsos y hambreados desde la entrada triunfal de los cutres dioses barbudos a La Habana en enero del 59.
La vuelta al culto al alumbramiento más famoso de la cristiandad era ya una realidad oficial desde la visita pastoral de Juan Pablo II en 1998. Como nunca antes en medio siglo, están hoy de moda las procesiones a los santuarios de la Virgen del Cobre (Ochún) en Bayamo el 8 de septiembre y al leprosorio de San Lázaro (Babalú Ayé) en Santiago de las Vegas están de moda. Con el beneplácito de las autoridades, bajo la atenta mirada de enjambres de policías y soplones...
La noche del 4 de diciembre repiquetean otra vez en los barrios populares, con redoblado furor, tambores y cencerros en honor a Santa Bárbara (Changó). Y por estos días en hoteles y shoppies (tiendas de pago en moneda convertible) ya a nadie asombra toparse con el viejo Santa Claus. De moda está también bautizar a los recién nacidos, embullar a tomar la comunión a los adolescentes o casarse por la iglesia.
Y en las grandes necrópolis, con la antigua área aristocrática cementerio de Colón como lugar de hallazgos favorito, se pueden ver cantidad de tumbas saqueadas para llenar de cráneos las ngangas de los paleros, que practican la magia negra y derivan su poder de los "muertos". Un negocio tan siniestro como lucrativo en auge allá en la Isla.
Para completar este inusitado panorama de fervor religioso, junto a la proliferación de despojos (exorcismos), brujerías y ofrendas a los orishas en las "cuatro esquinas", al pie de ceibas y otros árboles sagrados, los atuendos blancos de babalaos, santeros e iyabós, sus abigarrados collares, amuletos y pulseras de Orula, ponen una rara nota pagana en las calles de una Isla todavía oficialmente sujeta a las infalibles leyes y "regularidades" de la dialéctica materialista.
De esperpentos se pueden calificar esas imágenes que muestran a los jerarcas de las Reglas de Ocha y Palo (santería) sembrando una ceiba para pedirles a los orishas salud y larga vida para el Magno Paciente (Fidel Castro); a éste apoyado en el brazo del metropólita Kiril Gudajaev; al Hermanísimo inaugurando un soberbio templo ortodoxo en la Habana Vieja y asistiendo a la misa de beatificación de San Olallo en Camagüey. En virtud de la generosidad de los ayatolás iraníes y del "Loco de Teherán", amigo personal de su congénere cubensis, por los alrededores del Paseo del Prado ya se pasean las primeras avanzadas juveniles de adeptos al Islam.
Foto: Una foto que muestra la realidad espiritual de Cuba. Desconozco su autor; la recibí hace algún tiempo por correo electrónico.

diciembre 20, 2008

El árbol de Navidad

Por: Eloy A González.*
Nada más apropiado para este tiempo que hablarles del árbol de Navidad. Siento desanimarlos, no voy a escribir un devocional sobre la Navidad, ni haré un breve discurso sobre el espíritu navideño. Voy a superar la tentación de sumergirme en las frecuentes especulaciones sobre el origen no cristiano del árbol de Navidad. Lo único que pienso hacer es contar una historia entretejiendo algunas anécdotas.
Ya saben ustedes que después del Día de Acción de Gracias, la mayoría de las familias comienzan a adornar sus hogares para la Navidad. La Navidad, para los que no saben, es una festividad donde celebramos un nacimiento, el de un niño que nació en la pobreza tanto cómo en una singular excelencia. Esto ocurrió en un lugar muy remoto allá por lo que en la actualidad se conoce como el Medio Oriente en una aldea llamada Belén de Judea. El resto de la historia puede oírla en la Iglesia, si es que asisten a ella los domingos.
Pues bien, mi esposa y Yo ayer domingo terminamos cansados después de instalar y adornar el arbolito de Navidad en la sala de nuestra casa. Muy cansados pero satisfechos, miramos una y otra vez el arbolito y disfrutamos de las luces de colores. Ese mismo día a media noche cuando manejaba hacia el trabajo, en el para mi lejano Grand Praire, recordé una y otra vez las ocasiones en que el arbolito de Navidad se me hizo protagonista de mis vivencias, recuerdos y sinsabores. Como este símbolo de la Navidad me acompaño en tantas tristezas e infortunios y fue parte del recuerdo de Navidades truncas.
Ha mediados de la década de los 50’s, en esas Navidades que se vivían en Cuba, mi hermana y Yo veíamos con tristeza las carencias y problemas existentes en nuestro hogar que no auguraban nada bueno. La familia en su integridad estaba en peligro. Pero no era eso motivo de nuestras preocupaciones, sino el deseo de contar para aquella Navidad con un arbolito como ponían en muchas de la casas del poblado.
No dejamos ni por un momento de insistir en nuestros deseos, colmando la paciencia de nuestra querida y en aquel momento atribulada Madre. Cuando mi Papá por aquellos días llegó del trabajo, mi Mamá no esperó ni que se sentara en el sillón a descansar: “Ve a buscarle un arbolito a los niños”, le dijo. Mi padre sin mediar palabra me dijo: “Vamos”, mientras agarraba un machete. Y así nos fuimos a El Serrucho, donde el cortó un arbusto que después de quitada la hojas mi Madre adornó con algodón que compramos en la farmacia del pueblo y algunas bolas que se compraron en la quincalla. No era como el arbolito de algunas familias de mejor situación económica, pero era nuestro arbolito de Navidad; para nosotros era el mejor.
Años después llegó la Revolución, y con ello el Comunismo, el Ateísmo, la lucha ideológica contra la Religión y por extensión a todos y cada uno de sus símbolos. Sin esperarlo a los cubanos nos cayó la desgracia de una suerte de Grinch verde-olivo que nos robó la Navidad. No sólo esto, perdimos la Navidad, la Noche Buena, la principal reunión familiar de los cubanos, la Noche Vieja y la festividad de Los Reyes Magos. Sólo quedaron los arbolitos de Navidad como testigos mudos en las veladas de las Iglesias de confesión protestante y en las misas del gallo en las Iglesias de confesión católica.
De manera que veíamos el arbolito de Navidad por los días de diciembre si nos asomábamos a las Iglesias, porque éstas se aferraban a la tradición y se negaban a renunciar a su más importante festividad. Los cubanos no nos merecíamos tanta desgracia. Ni aún en los países del ex campo socialista se dejó de celebrar la Navidad. Los viajeros que regresaban de los ex países socialistas de Europa venían sorprendidos al ver, de primera mano, que allí sí se celebraba la Navidad.
La historia dio un vuelco cuando, a la caída del campo socialista y el sucesivo deterioro de la situación económica y social en Cuba en la década de los 90’s, la mayoría de los cubanos sintieron una especial avidez por las cosas del espíritu y comenzaron a preguntarse por qué le habían dado la espalda a la Religión de sus mayores. Los cubanos comenzaron a frecuentar las Iglesias en número muy significativo, y también quisieron recobrar la Navidad, no como festividad religiosa en si, sino como referencia obligada de los encuentros familiares que el Comunismo había abortado. Entonces comenzaron a aparecer de nuevo los arbolitos de Navidad en los hogares cubanos.
Había por aquellos días una propensión por las cosas de Dios y un deseo de recobrar la Navidad. Pero los arbolitos de Navidad así como los adornos no estaban al alcance de todos. Esta situación contrastaba con los establecimientos comerciales controlados por el gobierno comunista, que habiéndonos robado la Navidad, si garantizaban todo tipo de adornos y festividades navideñas a los extranjeros en sus facilidades turísticas y comerciales.
Todos queríamos tener un árbol de Navidad, lo que resultaba casi imposible dado su precio en dólares y considerando que por aquellos días lo más importante era alimentarse. Fue en el año 1995 que el gobierno se apresuró a decretar que estaba prohibido instalar árboles de Navidad en las dependencias públicas o del Estado, que es como decir en todo el país; pero la gente común se aprestaba junto a las Iglesias a poner sus arbolitos de Navidad.
Mi esposa, con manos de dedicada entrega, hizo un arbolito de cartón muy similar a los que aparecen en las ilustraciones de Navidad, cortó papeles de colores e hizo las bolas de adornos que pegó con almidón. Ya estaba listo nuestro arbolito de Navidad. Y lo instalamos en la pared de la pequeña salita del apartamento. ¡Como disfrutamos ese árbol de Navidad hecho de cartón y papeles de colores, de desechos! No fue un acto contencioso, sino el noble disfrute de un acto de libertad y reconocimiento de lo que siempre fue para nosotros, algo más que una festividad. Mucho tiempo estuvo el árbol de cartón prendido en la despintada pared, como recordando que la Fe también es un acto de Libertad.
Cuando llegamos al Exilio, el primer año compramos y colocamos el árbol de Navidad. Pero en este país no estamos exentos de sobresaltos y amargos desatinos. Viviendo en un reducido eficience en la ciudad de Miami, por aquel entonces, más que nunca acompañados de la tristeza y la amarga experiencia del Exilio y caminando otra vez el sendero de la privaciones, nos sorprendió otra Navidad; entonces nos preguntarnos si valía la pena poner o no el arbolito. ¡No hay lugar para el desánimo! También esa era una Navidad y fuimos a comprar un pequeño arbolito de esos que se ponen sobre las mesas. ¡Otra vez fue nuestro arbolito de Navidad! Nos acompañó en aquella Navidad tan necesitada de Paz.
Hasta aquí, detengo mi relato; si usted ha llegado hasta esta línea le invito a que reflexione si aún en su hogar no tiene puesto un arbolito de Navidad, si es así no vacile ni un momento en participar junto a su familia en buscarlo y ponerlo en la parte más visible de su sala, involucre a toda la familia en esto. Olvídese si tiene papeles o no, si tiene trabajo, si le acompaña en estos momentos alguna desdicha, si esta enfermo o ve en peligro su hogar. Mire usted, Dios que es más importante que usted y que Yo, nos tuvo muy en cuenta a todos nosotros y en un gesto de Solidaridad permitió que su hijo naciera en Belén; y de ahí viene toda esta historia de arbolitos y luces.
La Navidad es el acto por el cual Dios se hizo solidario con todos nosotros. Sólo le pido que se haga usted solidario con su familia, honre la Navidad, disfrute de ella y ponga su arbolito. Este es un símbolo más de esta festividad. ¡Llénese de Navidad! Si Dios apostó por usted en Belén, haga usted lo mismo, ¡apueste por Dios!