octubre 03, 2026

Ariel Limias: un testimonio cristiano de libertad frente a la represión.

 Por Eloy A Gonzalez. *

Donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.  2 corintios 3:17

Ariel Limias Leiva y su esposa, Yulia Morales Zamora, son cristianos de tradición pentecostal y antiguos pastores de la Iglesia Asamblea de Dios en Cuba. Ambos han servido durante años en el ministerio evangélico, acompañando comunidades y sosteniendo una Fe que nunca ha dependido de permisos estatales ni de silencios impuestos.

El viernes 2 de octubre de 2026, Ariel Limias —53 años— realizó una protesta pacífica en solitario frente al Capitolio Nacional en La Habana. Caminó desde la calle Monte portando un cartel con los mensajes “Abajo la dictadura” y “No más discriminación política absurda”. Apenas alcanzó las escalinatas del edificio, fue detenido violentamente por cuatro agentes de la Policía Nacional Revolucionaria, mientras continuaba proclamando consignas de libertad. Su acción, breve pero profundamente simbólica, expuso una vez más la criminalización de la conciencia y la Fe en Cuba.


Después de ser detenido, fue llevado e interrogado en la Estacion de Policía de Dragones, ubicada en La Habana Vieja, permaneciendo incomunicado, según lo informado por su esposa a los medios. Yulia Morales indicó que la protesta fue una respuesta a la grave crisis social, a la condena de la activista Anna Bensi y su madre, así como al arresto del pastor Rolando Fidel Pérez Lora ("El Pregonero de Cristo"). Lamias, que trabaja como pintor, ya había estado encarcelado por las manifestaciones del 11J.

La dirección de las Asambleas de Dios de Cuba emitió un comunicado exigiendo respeto a la libertad de expresión.  Pero esta declaración , como puede verse, fue dada a conocer cuando los eventos del juicio a Anna Bensi y su madre, y no relacionada con la detención del pastor Ariel Limias Leyva. ¿ Tendrá el mismo apoyo por parte de su denominación – Asambleas de Dios – el pastor y artista Ariel Limias Leiva , ahora detenido? ¿Debe ser objeto el pastor Limias Leyva de la solidaridad resuelta de todos los cristianos evangélicos , como ha ocurrido con Anna Bensi?

De acuerdo con los reportes familiares y de prensa independiente , Limias es un antiguo pastor de la organización que actualmente trabaja de forma independiente como pintor y artesano. Al no encontrarse ejerciendo activamente una labor pastoral bajo las credenciales directas de la denominación en este momento, las instituciones evangélicas suelen ser más cautas o lentas en emitir comunicados corporativos a su nombre.

El caso de Anna Bensi se centró en la libertad de expresión, persecución por motivos de fe y una flagrante vulneración del derecho a la privacidad dentro de su propio hogar. La acción de Ariel Limias consistió en una protesta política abierta en la vía pública con carteles explícitos frente a la sede del Parlamento cubano. Históricamente, las cúpulas directivas de las iglesias formalizadas en la isla evitan tomar posturas institucionales colectivas ante manifestaciones políticas frontales en la calle debido a las severas presiones y represalias jurídicas que el régimen aplica sobre las personerías jurídicas de los templos.


Numerosos fieles y pastores a título individual (así como sectores de la iglesia en el exilio) defienden que sí debe recibir una solidaridad total. El argumento principal es que Limias actuó movido precisamente por un profundo sentido de justicia cristiana y compasión ante el sufrimiento de sus hermanos en la fe. Desde esta perspectiva, la solidaridad de la iglesia no debería depender de si el creyente es un líder activo o un laico, ni del método pacífico elegido para exigir justicia.

En contraste, ciertos grupos optan por centrar su apoyo en la ayuda individual hacia su cónyuge, Yulia Morales, y en la oración colectiva, alejándose de la manifestación pública para no poner en riesgo la seguridad jurídica de sus congregaciones ante el Ministerio de Justicia.

En esta hora decisiva, la comunidad cristiana —dentro y fuera de Cuba— afirma que la libertad no es una concesión del poder, sino un don inseparable de la presencia de Dios. Por eso recordamos que “donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad” (2 Corintios 3:17), una verdad que ilumina el gesto valiente del pastor Ariel Limias y sostiene la convicción de que su protesta pacífica no debe quedar en el silencio ni en el olvido.

Y porque la solidaridad es parte esencial de la vida cristiana, la iglesia se reconoce llamada a acompañar a quienes sufren injusticia. En este espíritu, la campaña por Ariel Limias se une al mandato bíblico que nos convoca a la empatía activa: “Acordaos de los presos, como si vosotros estuvierais presos con ellos” (Hebreos 13:3). Así, la comunidad evangélica cubana reafirma que la fe no se encierra y que la memoria y la compasión son formas concretas de resistencia cristiana.

*El autor es médico oncólogo, exiliado en Fort Worth, Texas, y editor del blog Religión en Revolución. Autor de "Notas sobre la religiosidad del cubano bajo una dictadura prolongada", con amplia trayectoria en análisis histórico y derechos humanos.

octubre 02, 2026

Memoria, definiciones y la hora de la verdad para las iglesias evangélicas en Cuba.

 Por: Eloy A González*

El editorial[1] plantea una pregunta que ya no admite evasivas: ¿estamos ante un punto de giro para los evangélicos cubanos? La respuesta depende de una definición moral que el país exige desde hace décadas: se está con las víctimas o se está con los victimarios. No hay tercera vía, no hay neutralidad posible en un sistema que ha convertido la represión en método y la manipulación religiosa en herramienta.

El involucramiento de diversas iglesias evangélicas en el acompañamiento a Anna Bensi y su madre ha removido cimientos que parecían inamovibles. Durante años, muchas denominaciones se refugiaron en la ficción de que “no se metían en política”, cuando en realidad esa supuesta neutralidad funcionó como comodidad, temor o colaboración tácita. El contraste con el Consejo de Iglesias de Cuba, históricamente alineado con el castrismo, es inevitable. Su trayectoria —que conozco desde los años sesenta como testigo excepcional— revela una institución moldeada para servir al poder, no al Evangelio.

Nada hay más oscuro y menos estudiado que las relaciones entre iglesias, líderes religiosos e instituciones con la dictadura. Delación, chantaje, vigilancia, premios y castigos: estos mecanismos fueron aplicados con precisión quirúrgica para domesticar conciencias, silenciar voces y fabricar lealtades. Nunca sabremos cuán profundo, cuán eficaz y cuán desalmado fue ese entramado. Pero sus efectos están a la vista: décadas de silencios, omisiones y complicidades que marcaron la vida de miles de creyentes.


Por eso lo ocurrido con Anna Bensi es excepcional. No todas las víctimas han recibido acompañamiento en momentos críticos. Muchos otros cristianos, activistas y familias enteras enfrentaron la represión en soledad, sin pastores que los defendieran, sin iglesias que los protegieran, sin instituciones que levantaran la voz. La solidaridad mostrada ahora —aunque valiosa y necesaria— debe entenderse como un despertar tardío, no como una constante histórica.

No comparto la idea de que el cambio de posición de ciertas iglesias sea “de poco interés”. Lo que ocurre revela, más bien, la debilidad del régimen y la fractura de un sistema que durante décadas logró domesticar conciencias. Es cierto que los cambios dentro del propio gobierno serán decisivos, pero minimizar el viraje de sectores evangélicos desconoce la complejidad del fenómeno.

En mi libro, “Notas sobre la religiosidad del cubano bajo una dictadura prolongada”, he insistido en este punto: la responsabilidad social del cristiano y la crudeza de un régimen canalla no admiten neutralidades. Lo que hoy vemos —aunque insuficiente y tardío— confirma que la presión moral y la memoria histórica pueden abrir grietas en estructuras que parecían inamovibles.

El desafío es claro:

¿Será este un gesto aislado o el inicio de una redefinición ética para las iglesias evangélicas en Cuba?  ¿Se sostendrá esta valentía cuando el régimen presione, amenace o castigue? ¿Habrá memoria para las víctimas que nunca recibieron acompañamiento?

La hora demanda coherencia. La Fe cristiana no puede ser rehén de convenios políticos ni de silencios impuestos. El Evangelio no es neutral ante la injusticia, y la historia juzgará a quienes, pudiendo acompañar a los perseguidos, eligieron la comodidad del poder.

Este momento es una oportunidad. Pero también es una prueba.

Las iglesias evangélicas en Cuba deberán decidir si este es un punto de giro real o apenas un episodio excepcional en medio de una larga historia de subordinación.

2 de octubre de 2026

*El autor es médico oncólogo, exiliado y radicado en Fort Worth, Texas. Editor del blog Religión en Revolución, ha sostenido por décadas una labor de documentación y análisis sobre Cuba y los derechos humanos. Fue columnista de opinión en Panorama de Fort Worth y ha publicado trabajos en diversos sitios especializados. Es autor del libro “Notas sobre la religiosidad del cubano bajo una dictadura prolongada”, donde integra experiencia histórica, fe bautista y reflexión social desde su trayectoria dentro del movimiento civilista y de derechos humanos en Cuba.



[1] Editorial , D. de C. (ed.) (2026) Editorial: ¿punto de giro para los evangélicos cubanos? Available at: https://diariodecuba.com/foro-ddc/1790938162_69220.html (Accessed: 2026).