Por Yei Powell
Gracias por cada mensaje, por compartir sus historias y
por confiar en mí. No soy digna de tanto amor, y por eso hoy solo puedo
decirles: GRACIAS.
Sus vidas han bendecido la mía de una manera que no
podría explicar.
También, gracias mami. Si el amor por las almas se
hereda, lo recibí de ti. Crecer viendo cuánto amor derramas en la vida de otros
y esa pasión por Jesús ha sido lo que más me ha enamorado de Él.
“Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi
vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que
recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de
Dios.” Hechos 20:24
Yei
Comentario del
editor – Religión en Revolución
En tiempos donde
la Fe se vive entre desafíos y testimonios sinceros, recordar la gratitud como
acto espiritual nos devuelve al centro del evangelio. La vida que bendice a
otros es siempre fruto de una obra mayor: la gracia que transforma y envía.
Así lo afirma la
Escritura: “Porque de Él, y por Él, y para Él, son todas las cosas. A Él sea la
gloria por los siglos. Amén.” Romanos 11:36
Que cada historia
compartida, cada vida tocada y cada paso en obediencia siga apuntando a Cristo,
fuente y destino de nuestra misión.