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enero 26, 2017

El padre del Dr. Eduardo Cardet, envía una carta al Papa Francisco pidiendo que recuerde a su hijo preso en sus plegarias e interceda por él ante las autoridades para que sea liberado.

Velasco, Holguín, Cuba 17 de Enero Del 2017
Santidad:
Gracias de antemano por tomar el tiempo para leer mi carta.
Aprovecho esta oportunidad para informarle de la situación por la que atraviesa mi hijo, el Dr. Eduardo Cardet Concepción. El pasado 30 de Noviembre del 2016, mi hijo fue arrestado y golpeado brutalmente por la policía política del régimen cubano por pensar y expresarse de forma diferente a las opiniones de dicha dictadura. Desde entonces se encuentra recluido en la Prisión Provisional de Holguín.
Eduardo, Médico de Familia, es también el Coordinador Nacional del Movimiento Cristiano Liberación (MCL) , movimiento que se basa en la Doctrina Social de la Iglesia y en el mensaje liberador del Evangelio, y que trabaja pacífica y arduamente con el fin de traer cambios civiles, políticos y económicos al pueblo cubano, por una Cuba democrática, reconciliada y en paz.
A mi hijo, el gobierno lo acusa de cargos fabricados sin reconocer que es un preso de conciencia. A Eduardo le espera un juicio parcial (aún sin fecha) donde tiene todas las de perder. Tanto al él en la cárcel, como a su esposa e hijos, la Seguridad del Estado cubana le amenaza despiadadamente con el propósito de aterrorizarlos y desmoralizarlos.
V.S., le suplico recuerde a mi hijo Eduardo en sus plegarias e interceda ante las autoridades cubanas para que sea liberado.
Postrado a los pies de Vuestra Santidad, tengo el honor de subscribirme, con el más  profundo respeto, como Su humilde y fidelísimo servidor, que implora Su Bendición Apostólica.
Un padre desesperado,
Eduardo Cardet Pérez
# de Carnet de Identidad: 41062800205 
A continuación un VIDEO sobre la información: 

agosto 02, 2014

Los cubanos necesitamos una iglesia que nos ayude a vencer el miedo.

Esta es una carta que ya circula entre  los católicos cubanos   muy crítica con el gobierno de la isla y la actitud de la Iglesia Católica Cubana, que cinco jóvenes del Movimiento Cristiano Liberación (MCL), hicieron llegar al Santo Padre a través de la familia del destacado líder opositor Oswaldo Payá. Los firmantes son jóvenes católicos de entre 24 y 29 años, egresados de distintos centros de Educación Superior de Cuba. A continuación la carta:
La Habana, 5 de mayo de 2014
“El temor es ridículo, y puede servir de arma a los enemigos de la libertad”. Venerable P. Félix Varela
Su Santidad, Papa Francisco:
Nos dirigimos a usted con sumo respeto, cariño y agradecidos por el tiempo que ha destinado a leer esta carta.
Somos jóvenes católicos cubanos que cada día hacemos el intento de responder a los clamores que brotan y salpican nuestra conciencia desde la áspera realidad de nuestra Cuba amadísima. Desde los albores de nuestra juventud ingresamos a las filas del Movimiento Cristiano Liberación (MCL), un movimiento cívico - pacífico que inspirado en el humanismo cristiano y en los principios de la Doctrina Social de la Iglesia, ha buscado por más de 25 años la liberación que Cuba quiere y necesita.
Amamos a la Iglesia, hemos crecido en sus predios bajo el influjo de la espiritualidad ignaciana. Por tal razón acudimos a Usted con la intención de manifestarle nuestro dolor y preocupación por cómo algunos Obispos cubanos rodeados de laicos pro-oficialistas, entre otros con particulares privilegios, se pronuncian y actúan a nombre de la Iglesia ante el drama humano que hemos vivido los cubanos por más de medio siglo.
Cada vez más espacios eclesiales derivan en una caricatura de lo plural, para serlo sólo en el sustrato de fondo y el denominador común de legitimar al gobierno, de pedir más votos de confianza para la junta político-militar que gobierna dictando y esperar que el nuevo ¨líder¨ sucesor en la dinastía de los hermanos Castro enmiende los ¨errores justificados¨ de 55 años de desgobierno y un país devastado, en la omisión cómplice a las diarias violaciones a los derecho humanos y las acciones represivas despóticas e impunes de la Seguridad del Estado contra la oposición pacífica, en mendigar tímidas reformas sin transparencia y así poder nadar en todas las aguas, en la indefinición y el lenguaje confuso que decora y maquilla para no llamar claras realidades por su nombre, y aun así auto presentarse como auténticos practicantes del diálogo y tendedores de puentes.
Quizás haya que recordarles a nuestros pastores que tanto para dialogar como para mediar se requiere identidad clara e indispensable autonomía para poder expresarla sin ambages en la búsqueda colegiada de la verdad con los otros, apertura y reconocimiento a todas las partes, dosis adecuadas de moderación, pero con transparencia, rigor y respeto por la verdad. Y esto, en una dictadura enquistada en más de cinco décadas de absolutismo, siempre cuesta, y solo lo hacen bien quienes logran superar los miedos conquistando la libertad interior en el absoluto desprendimiento de no tener nada que proteger y nada que ambicionar.
Los que conocemos desde dentro y bastamente la realidad de la Iglesia en Cuba, sabemos que desde los salones del Palacio Apostólico habanero se establece el rejuego político y las prácticas excluyentes de la Iglesia, y que su confusa política sin carácter ni constancia, de tira y encoje, de coqueteos e intercambio de guiños, de la peor diplomacia consistente en sacrificar la integridad de la verdad llana y desnuda dicha con el único presupuesto del debido respeto para sustituirla por elogios forzados a fin de darse el permiso de una crítica que ni siquiera toca fondo, y así mantener el equilibrio en la balanza, tiene el sello del ilustre purpurado que lo habita. Está atada a los mismos temores, presiones, chantajes, compromisos, sentido del límite, protección de intereses y pactos tácitos o explícitos, que marcan su relación actual con el Estado, cuyo timonel ha sido, durante décadas, el cardenal Ortega.
Sujetos a los vaivenes de esta complejísima relación, la precaria autonomía de las publicaciones católicas y los centros de formación al servicio de laicos y consagrados, está mucho más allá de la presumible buena voluntad de sus realizadores y los convierte en voceros no ya del Arzobispo, sino de quien domina en aquella relación, los mismos que permiten que sigan existiendo y circulando, mientras no sobrepase el umbral de tolerancia o en última instancia, deje de servir, a la larga, a sus denostables propósitos. La disyuntiva es clara: o se enajenan de la realidad proscribiendo el tema socio-político como un tabú, en un país donde nada es apolítico, sino más bien profundamente politizado e ideologizado, o reclaman insumos de apoyo al Cambio-Fraude impulsado por el gobierno. ¿De qué pretenden convencernos ahora? Si es el propio Raúl Castro el que habla de sus propias reformas aclarando que son para más Socialismo, y los cubanos sabemos muy bien qué significa eso. Además, ¿alguien nos ha preguntado como ciudadanos, si lo que queremos hoy es más Socialismo? ¿Y cuál Socialismo? ¿Cómo nos quieren convencer, a los cubanos que vivimos dentro y fuera de Cuba sufriendo exclusiones y desventajas, que están avanzando en la implementación de leyes que nos permitan reencontrarnos como quisiéramos? ¿Que este marco actual de opresión, sin derechos ni trasparencia, es el camino de la transición? ¿De cuál transición se trata? La gradualidad sólo tiene sentido si hay perspectivas trasparentes de libertad y derechos. No hablen más por el pueblo, queremos que se alce y escuche nuestra propia voz. No basta con que Cuba se abra al mundo y el mundo se abra a Cuba: lo primero es que Cuba se abra a los propios cubanos. Pactar con nuestros gobernantes, como han hecho muchos gobiernos e instituciones democráticos, sin importar que ellos no representen a la ciudadanía, es perpetuar la opresión.
Basta de decidir y pensar por mí e imponerme una ideología de Estado que no me representa. Basta de obligarme a jugar la farsa política pasando por encima de mis principios y condición de hombre libre, bajo la amenaza de perderlo todo: estudios, trabajo, a veces la familia y los amigos, también la libertad y hasta la vida. Por eso es el miedo el principio rector de esta sociedad, el miedo y la mentira; y sostener una sociedad de máscaras y simulación durante décadas crea hombres débiles, esquivos, de verdades a medias, incapaces de hacerle frente y ponerle nombre al mal que nos corroe por dentro. Así vivimos los cubanos.
Quisiéramos que la Iglesia que peregrina en Cuba se atreviera a echar los mercaderes del templo, a los que en virtud de pactos tácitos posponen el cuidado de la persona ante la significación abstracta de los números. Quisiéramos una iglesia dispuesta a no aceptar como privilegio, lo que se le debe reconocer a título de derecho, a cambio de su silencio. Una iglesia que con su voz profética y su testimonio de vida en la verdad en una sociedad carcomida por una cultura del miedo y la mentira, comparta la cruz de la incomprensión, la soledad, la humillación, las privaciones, las calumnias y persecuciones que sufrimos los que nos hemos propuesto romper con el vicio del autoengaño devenido en demencia colectiva. Una iglesia que no se ufane de tener sus bancos saturados de cómoda mediocridad; de arrastrar multitudes tras imágenes que no salvan, capaces de despertar poco más que epidérmicas devociones, mientras lo más precioso de su identidad se diluye y licúa en una seudo-religión de masas; de recuperar espacios e inmuebles para la misión, para luego, con la confianza puesta más en los medios humanos que en Dios y el oportunísimo esplendor de su mensaje, anunciar un seudo-Evangelio privado de su contenido moral y social más iluminador para nuestro pueblo, por ser considerado demasiado ¨subversivo¨ contra el orden establecido. Una iglesia que remueva las conciencias anestesiadas por el temor y la costumbre, ante la irracionalidad, la disfuncionalidad y el absurdo impuestos por un longevo poder absoluto y arbitrario, porque confronte a cada hombre invitándolo a contemplarse en el espejo de la vida y obra de Jesús de Nazaret. Una iglesia que volviendo a creer en el valor de la pobreza, de lo poco, lo pequeño, lo gradual, lo débil, lo anónimo, ofrezca en sus comunidades pequeñas, pero de cristianos coherentes y llenos de ardor, algo fascinantemente diferente y poderosamente cautivador, y ya no más de lo mismo que pulula en los ambientes viciados.
Esa iglesia, encarnada y solidaria, la hemos tenido por años en las personas de algunos valientes y excepcionales obispos, en incontables sacerdotes, religiosas y misioneros, muchos de los cuales hemos visto partir con dolor: desterrados, despedidos por obispos y superiores, o renunciando voluntariamente antes de someterse a reglas pervertidas y pervertidoras. Es esa iglesia menguante y en peligro de extinción la que ha obrado auténticos milagros, gracias a la cual todavía jóvenes y familias como nosotros optamos por permanecer, asumiendo peligros y privaciones, resistiendo cada día la tentación de sumarnos al éxodo masivo de un pueblo que huye en estampida a cualquier parte donde pueda tener una vida más digna, un trabajo honrado, conocer la libertad, luchar por sus sueños, aspirar a la prosperidad y a la felicidad. Esa Iglesia nos reveló con su vida y no sólo con sus discursos, el significado profundo y las implicaciones personales de los misterios centrales de nuestra fe: la Encarnación, el Calvario, la Pascua, la Resurrección. En ella advertimos cómo podíamos ser realmente sacerdotes, profetas y reyes. Porque de esa iglesia aprendimos a buscar y desear la voluntad de Dios como nuestro mayor tesoro, hoy todavía nos atrevemos a nadar contra corriente desoyendo aun los consejos cercanos de voces amigas, a veces susurradas en los propios templos y sacristías, incluso de quienes deben hablar en nombre de Dios, hasta los gritos desesperados de nuestras madres angustiosas, que nos imploran renunciar, huir, escapar, ocuparnos solo de nosotros y de nuestras familias, con mil argumentos incontestables desde el llano pragmatismo de los hechos y los cálculos de fuerza, o componiendo acrobáticas argucias con supuestas razones de fe que terminan desvaneciéndose a los pies del Crucificado. Porque esa iglesia nos enseñó a creer contra toda evidencia y a esperar contra toda esperanza, hoy nuestra vida quiere seguir siendo una respuesta a la pregunta y a la llamada de Dios: ¿dónde están estos responsables?, para continuar siendo, al menos, una voz en el desierto, una luz en la oscuridad, un signo de esperanza, en medio de la aparente esterilidad, a pesar del agobio y del cansancio. Porque los cubanos necesitamos la ayuda de Jesús en la Cruz para mirar con amor estos cincuenta años donde se nos ha oprimido psicológica y físicamente, y atrevernos a decir: ¡Ya no más!
Erik Alvarez, uno de los jovenes firmantes
Los cubanos necesitamos una iglesia que nos ayude a vencer el miedo. El miedo que es origen de la desidia y la desesperanza que embarga a los jóvenes y a la sociedad en su conjunto. Necesitamos una iglesia que nos ayude a dar los primeros pasos de la Liberación, esos primeros pasos que siempre empiezan en la persona y terminan por ser un grito más fuerte que uno mismo y que es preciso compartir.
Una iglesia servidora tiene que ser un espacio de libertad, donde la reconciliación no se convierta en amnesia histórica disfrazada de bondad de los justos. Tiene que ser el lugar de la libre expresión, no para hacer política en el templo, sino para encontrar las palabras que cuenten nuestra historia desde abajo, sin las cifras victoriosas, intentando que la memoria sea reconstruida. Necesitamos una iglesia Madre, que trabaje por la verdad sin ambigüedades, que no confunda el amor a los enemigos con el oportunismo político. Una iglesia que nos ayude a nombrar este dolor para ofrecerlo y actuar, sin que nos quiten la voz.
¡Cuente con nosotros Santo Padre! ¡Dios lo bendiga y lo guarde! Un fuerte abrazo desde el Caribe,
Erick Álvarez Gil, 28 años,  Ingeniero en Telecomunicaciones y Electrónica, parroquia San Francisco de Paula.
Anabel Alpízar Ravelo, 29 años,  Licenciada en Comunicación Social, expulsada de su trabajo, capilla Jesús María.
Luis Alberto Mariño Fernández, 27 años, Licenciado en Composición Musical, parroquia Salvador del Mundo.
María de Lourdes Mariño Fernández, 29 años, Licenciada en Historia del Arte, parroquia Salvador del Mundo.
Manuel Robles Villamarín, 24 años, Técnico informático, expulsado de la universidad, parroquia Siervas de María.
Información relacionada:

noviembre 27, 2012

Donde hay alma hay esperanza.


“El pueblo no tiene porqué vivir una espera sin esperanza, porque sí son posibles los cambios y porque sí podemos hacer los caminos para realizarlos.” Oswaldo Payá Sardiñas
 Vivo en un país con una tendencia patológica al desaliento. No es culpa de nadie en particular. Un régimen totalitario y 53 años de doctrina del odio sumen a las personas en un estado de decepción del cual todos somos víctimas y cómplices. Mas lo único absoluto en mi patria es el poder al que un grupo en vano se aferra desesperada y perversamente.
Foto a la derecha: Rosa Ma. Payá Acevedo.
Estoy convencida, el mayor de los peligros para este régimen es la esperanza. Esa que nos conecta con el futuro y nos permite poner en tela de juicio la perpetuidad del orden de las cosas. Esa inquietud que no buscamos tener, la duda que nos sorprende y nos ilusiona, la que nos humaniza. Es una idea que asusta, asusta tanto que en mi pobre país muchos prefieren ignorarla y hasta renegar de ella, huir.
La esperanza. Mueve al compromiso, te obliga a participar, te coloca en el centro de la acción, es la posibilidad de controlar tu vida. Aquello por lo que se juega uno la vida, pues todos lo saben o lo intuyen, es una peripecia que, en mi tierra de hecho, puede matarnos.
En esta Isla poblada por nuestras almas, enfermas de miedo y de inmovilismo, pero almas al fin, puede ocurrirle a cualquiera. Tengas 20 o 70 años, seas miembro del partido comunista (único legal desde haces décadas) o estés tratando de salir del país. Una palabra, un gesto, una muerte, una vida, un evento, una historia, pueden hacerte despertar. He visto, por ejemplo, cómo la represión ejercida para silenciar provoca el efecto contrario. La injusticia se vuelve motivación de lucha en el corazón y la palabra del oprimido, y lo que es aun más subversivo: conmueve al otro que observaba de lejos y con la ventana entreabierta.
He encontrado razones para confiar, en los lugares más insospechados. En la chica que atravesó una ciudad con su bebé a cuestas para contar que su esposo estaba preso en casa, que los oficiales de la seguridad del estado le prohibían salir y que media ciudad de Bayamo estaba sitiada, mientras se juzgaba a puertas cerradas a un (ciudadano español) inocente, por la muerte de aquellos dos, que convirtieron el cambio y los derechos de todos en el objetivo de sus fatigas. Son mi padre Oswaldo Payá Sardiñas y mi amigo el joven líder del MCL Harold Cepero.
He hallado fuerzas en medio de la subvalorada pobreza de mi pueblo, hecho que el último huracán ha dejado evidenciado y extendido en el oriente del país, cuando aquel que ya no tiene nada que perder, descubre que puede ganarlo todo. No pretendo una frase perfecta, menos cuando se trata de la miseria de la gente.  
En las sociedades sanas la esperanza puede relacionarse con la realidad a través de proyectos concretos que se lleven a cabo con la participación de muchos de sus miembros. En Cuba, también. Solo que la participación equilibrada no está garantizada, es más bien perseguida y pervertida por las autoridades, por lo que exige una cuota mayor de riesgo, sacrificio y voluntad. Cualquier acción espontánea es peligrosa, y más cuando está ordenada a la persecución de la democracia, cuando escapa de la masa y adquiere propiedades individuales o matices de solidaridad.  
Ciertas acciones, sin embargo, son irremediablemente liberadoras. En los últimos tiempos he sido testigo de algunas, he visto cómo se multiplican y transforman la existencia de sus protagonistas. He vuelto a encontrar motivos para esperar lo bueno en el viejo campesino que lee el Proyecto Heredia (iniciativa ciudadana de cambio legal), se lo muestra a sus nietos y lo suscribe con letra torpe para exigir al Gobierno que la ley reconozca sus derechos. En el joven que toma sus pinturas de spray y recorre las madrugadas de La Habana embarrando los muros estatales con frases de libertad. En todos esos que no conocía, que también sufren y aún se acercan para decir: quiero ayudar.
Tal vez lo que aquí narro te toca demasiado lejos o te resulta prescindible. Más allá de las contradicciones y los puntos de vista, si te he contagiado algo de esa inquietud, vivas donde vivas y tengas la edad que tengas, para mí, es suficiente. Por ahora…
*Nació en La Habana el 10 de enero de 1989, es Licenciada en Ciencias Físicas y militante del Movimiento Cristiano Liberación (MCL). La mirada de una joven que lucha a diario por una Cuba libre y democrática en la que quepan todos, en la senda trazada por su padre Oswaldo Payá. Edita el Blog Desde La Habana.

julio 22, 2012

mayo 23, 2012

Las provocaciones, mentiras y ofensas de los editores de Espacio Laical…, también reunión de Obispos en La Habana.

Esta es una respuesta a recientes opiniones que aparecieron en la publicación de la Iglesia católica cubana, Espacio Laical.
En respuesta del MCL a los ataques de los editorialistas de Espacio Laical contra la oposición democrática cubana. Oírlo AQUI
Hoy también se sabe que los obispos católicos cubanos están reunidos en La Habana. Fuentes cercanas a la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC) confirmaron a colaboradores de DIARIO DE CUBA en La Habana la "división en el seno de esa instancia con respecto a las últimas actuaciones del cardenal Jaime Ortega". Así que lean también esa información para completar. Leerlo AQUÍ.

enero 18, 2012

Ignorantes y subdesarrollados los creyentes que van a El Rincón.

El Premio Sajarov de Derechos Humanos 2002 denuncia en su página de Internet el trato de la televisión oficial en Cuba a los que peregrinan cada 17 de diciembre al Santuario de San Lázaro
El opositor Oswaldo Payá Sardiñas declaró que el Canal 10 de la televisión cubana transmitió el martes en la mañana un documental que trata de ignorantes y subdesarrollados a los peregrinos que van al Santuario Nacional de San Lázaro cada 17 de diciembre.
Payá afirma en su página Web que al régimen comunista le asusta la enorme multitud que va cada año a San Lázaro, en el municipio habanero de Boyeros, y por eso intenta ridiculizar la fe de la mayoría de los cubanos.
El coordinador nacional del Movimiento Cristiano Liberación, recuerda que con ese mismo odio a la fe se persiguió en Cuba a los creyentes durante todas estas décadas de tiranía.
Agrega que hoy en día, la televisión en Cuba, usurpada por un Gobierno de fanáticos supersticiosos, sigue tratando la religiosidad de los cubanos con desprecio.
Payá considera también que esa actitud del régimen comunista es hipócrita, porque es una dictadura que por 50 años ha pretendido que el pueblo oprimido viva de rodillas adorando a sus íconos de odio y terror.

abril 07, 2010

En Cuba, un cura reaccionario y palaciego, al servicio de la Dictadura.

El opositor Oswaldo Payá Sardiñas, coordinador del Movimiento Cristiano Liberación (MCL), acusó este lunes a Frei Betto de tener una visión "reaccionaria y palaciega" y de mirar a los creyentes de la isla a través de Fidel Castro, a raíz de las últimas declaraciones del religioso brasileño.
"Frei Betto (...) en Cuba ha sido la antítesis de la liberación, pues ha propagado la doctrina de la sumisión, del condicionamiento, del alineamiento de los creyentes con el totalitarismo como condición para el respeto al culto religioso", dijo Payá en un comunicado.
El disidente afirmó que, con su "apoyo a un régimen opresivo", Betto "no defiende el derecho ni la libertad de conciencia, sino que niega el derecho de los seres humanos cuya fuente es la primera libertad, sin condiciones, la libertad de los hijos de Dios".
La semana pasada, Iglesias Evangélicas afines al régimen celebraron el aniversario 25 del libro Fidel y la Religión, elaborado por Frei Betto.
Su autor viajó a La Habana y agradeció a Dios por la "oportunidad de poder haber prestado este servicio, y a Fidel, de manera muy afectuosa y muy especial".
"Yo quiero reconocer que Cuba, para mí, es un país evangélico, que esta Isla encierra la propuesta fundamental de Jesús: 'Yo he venido para que todos tengan vida y vida en plenitud'", dijo Betto.
Según Oswaldo Payá, el religioso brasileño es un "hombre del palacio", que no defiende al pueblo ni a "los pobres que no tienen ni voz para decir que son pobres".
También acusó a Frei Betto de ocultar los intentos del régimen de descristianizar la vida nacional y la cultura.
"El pueblo cubano no necesita ni quiere que alguien venga de afuera a ocupar el lugar de capellán del trono, porque es un lugar que ningún miembro de la iglesia en Cuba aceptó, ni aceptará jamás", afirmó el líder del MCL.
Payá denunció además que al preso político Regis Iglesias Ramírez le impidieron asistir a los oficios religiosos del cardenal Jaime Ortega en el Combinado del Este.
Lea el artículo: La Fe de los cubanos.
Foto: Cura y Dictador andan juntos.

febrero 24, 2006

Mensaje Papal y apología de Paya Sardiñas.



Por: Jaime Leygonier. *
¿Queremos que la Iglesia Católica influya de forma positiva en la justicia social en Cuba, o que se desacredite al no actuar consecuente con sus declaraciones, como ya ocurrió en los 90’s con el trastabillar político que decepcionó a gran parte del pueblo?
Pues se debe hablar con claridad de esta realidad y no edulcorarla; partir de la compresión de lo que las autoridades eclesiásticas dicen y pedirles que se pronuncien con claridad.
Lo primero: ¿Qué espera el pueblo de una Iglesia que le habla de justicia en Cuba? ¿Qué necesita el pueblo de Cuba para gozar de justicia? ¿Qué hará la Iglesia para influir en el pueblo, las autoridades y los acontecimientos? Comprender e ir a lo esencial; trazarse metas prácticas.
El mensaje del Papa al Presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba necesita aclaración porque es ambiguo. ¿Qué dice? ¿Es acaso un mensaje público con insinuaciones a una minoría conocedora? Seria saludable que lo expliquen, no lo retóricos, sino con las próximas acciones concretas de la Iglesia.
Parece transparente lo que declaró el Presidente del Consejo Pontificio “Justicia y Paz”, el Cardenal Renato Martino; “La Iglesia no puede y no debe realizar la batalla política…., pero tampoco puede quedarse al margen de la lucha por la justicia”.
Quedarse al margen de la lucha por la justicia social es exactamente la tendencia de los obispos y sacerdotes en Cuba, acatando las presiones del régimen. Argumentan que “su función es predicar el Evangelio” y confunden “Evangelio” con oficios religiosos” sin compromiso con el prójimo. Con sólo denunciar y alertar sobre las injusticias, ayudaría a contenerlas; tal es la experiencia del papel que ha jugado la Iglesia en otros países, y de la oposición en Cuba.
Para lograr algo, al menos lo básico, hay que partir de la verdad. Pero Paya Sardiñas, Presidente del Movimiento Cristiano Liberación no presenta esa realidad en su escrito: “Una Luz en la oscuridad por veinte años más”. Y no se trata de diferencias de opiniones sino de una apología de la Iglesia en Cuba que no la refleja fielmente.
Esto puede confundir a la opinión internacional e incluso a la propia Iglesia, y por lo tanto perjudica la posibilidad de un actuar en serio de la Iglesia. El mensaje Papal; “Que Cuba se abra al mundo y el mundo se abra a Cuba”, ¿qué quiere decir con “Cuba’? ¿Se refiere al poder de Castro y su cúpula gobernante? Poder bien cerrado a toda apertura y que utilizó la visita de Juan Pablo II en provecho propio, maniobrando con su policía política, para más tarde, como afirmaron, “despapizar” a Cuba.
¿O acaso esa Cuba del Papa se refiere a los 11 millones de cubanos sin derechos y que se sienten impotentes para influir en su futuro, desde un presente de desesperación? Una Cuba que necesita ahora mismo y no mañana soluciones. ¿Apertura de Cuba? ¿Cuál Cuba? .La de los cubanos o la de los círculos de poder los EEUU y del resto del mundo?.
Tras esta cita de Juan Pablo II , Benedicto XIV explica: “ una apertura que exige examinar primero como abrir el corazón y el entendimiento a las cosas de Dios abrirse mutuamente quienes conviven … confiando unos en los otros aunque hay diferencias”, ¿Cómo?, “la oración en el silencio y la humildad del trabajo cotidiano”. ¿Acaso se trata de la conversión de Castro y su cúpula de poder? ¿O de todos los cubanos? ¿Confiaran uno en el otro, el violador y el violado? ¿En el mismo plano los corazones de las victimas y de sus victimarios?.
Conocemos la profecía de que “ el niño pastoreara juntos al león y al cordero”. Esperamos por la segunda venida; pero antes hay mucha miseria y desesperación en Cuba que exige un cambio. ¡ Y ahora ¡ Muchos no escucharán lo que el cura tiene que decir sobre Dios si no ven antes que el cura se interesa por ellos y se les “abre”.Y la apertura del cura del pueblo, del cual la Iglesia en Cuba esta aislada por tradición; encuentra la oposición de la policía política. Y de la actitud cómoda y claudicante del clero, acostumbrado sólo a sobrevivir bajo Castro.
Desde los 60’s la actitud de la Iglesia fue la del vencido. Se trato de impedir que la Iglesia fuera prohibida apartándose ésta de todo deber cívico. La sobrevivencia entraña salvar lo esencial sacrificando metas. El régimen no es ateo, sólo pretende sustituir a Dios por el Jefe de Estado; su victoria sobre la Iglesia, gracias a la falta de influencia de esta en el pueblo de Cuba, fue tan rotunda que cuando en los 60’s y 70’s se pretendió hacerla “pro-socialista” el vencedor la despreció como aliado.
Cuando quebró ese negocio fraudulento que se llamo Socialismo, decayó también Castro. Juan Pablo II orientó en los 90’s y la Iglesia desarrolló algunas actividades de acción social, muy encomiable por cierto. La Iglesia proclamó mensajes sociales que le dieron cierta influencia social que jamás había tenido en Cuba, pero no se mostró a la altura de su oportunidad de liderazgo. Negocio visas, procesiones, pequeñeces y las tituló “espacios” y despreció al capellán que miraba para el otro lado cuando los capataces azotaban. La Seguridad del Estado, de la cual el régimen se jacta, penetra y controla toda asociación. ¿Dónde único no tendrá instrumentos será en la Iglesia?.
No se trata de la Iglesia en Colombia, ni en Brasil, menos aún la de Polonia; Iglesias con sacerdotes presos, golpeados o asesinados por defender a su rebaño. En Cuba de 330 presos políticos y de conciencia , ninguno es sacerdote.
Las condiciones de los presos son infrahumanas, a los enfermos se les niega atención médica, los enloquecen; eso es tortura. En los alrededores del Arzobispado de la Habana la policía carga camiones de negros, los desesperados en prisión acuden a las huelgas de hambre. ¿Qué hacen los Obispos? ¿Tan siquiera una declaración? ¿Oraciones por los presos en huelga? ¿ Consejo a los fieles de que es inmoral los actos violentos contra los opositores? ¡Silencio ¡Y Castro como Constantino , regaló un par de templos y las monjas de los “Bernardinos” se lo agradecieron nombrándole : Comendador de una Orden religiosa. Mientras, los condenados a muerte por fusilamiento carecen de consuelo y sacramentos. Primero silencio, tras el escándalo vino una declaración ambigua: “no fue la Iglesia, fue una Orden religiosa”.
Mientras, Paya Sardiñas halaga a la Iglesia atribuyéndole lo que no es en Cuba , y lo que no hizo; no la llama a vincularse con el pueblo del que lleva siglos separados. ¡Perdón! jamás hubo vínculo. Error político, falta católica, que no puede sino alentar a los claudicantes dentro de la Iglesia y confundir a la opinión general que, ignorante de las cosas de Cuba, lee al prestigioso Paya Sardiñas.
Alabar a la Iglesia cubana por lo que no es, ni hizo es faltarle el respeto a tantos sacerdotes mártires de otros países, y a los laicos “de todas las creencias” mártires por las libertades de Cuba. Y también al pueblo que sufre mientas sus pastores se dedican a ejercicios oratorios.
Que como las imágenes de San Expedito, pisen el “mañana” y enarbolen la cruz que dice “ hoy” .Para que su Luz no quede debajo de celemín.
* Periodista independiente cubano . Ciudad de a Habana, Cuba 2006-02-19.