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febrero 13, 2013

En ocasión del 64 aniversario de Laura Pollán.

Hoy, cumpleaños 64 de Laura Pollán.
Celebrar el cumpleaños de alguien tan especial como Laura Pollán en Cuba se convierte en un pecado que el régimen de los hermanos Castro no tolera. Ahora mismo en su sede en Neptuno en Centro Habana hay toda una cacería humana. Las mujeres que lograron llegar y que desde varios días antes tuvieron que moverse hasta allí ahora mismo están rodeadas por hordas que la Seguridad del Estado manipula para agredirlas y gritarles toda clase de improperios. A otras que intentan llegar las cazan y golpean, de ello me llegan ahora mismo decenas de testimonios.
El Estado que fue establecido por Dios para velar y cuidar a sus ciudadanos trastoca lo que debería ser su propósito e incentiva la violencia. Hace dos años, en el primer aniversario de la muerte de Orlando Zapata Tamayo intenté dar custodia a las damas Juana Oquendo y Lilian Castañer para que pudiesen llegar a su té literario y yo mismo fui cazado por esas hordas y conducido hasta la estación de PNR en Santiago de las Vegas, junto al periodista independiente Héctor Julio Cedeño quien ahora mismo lleva más de una semana detenido en el VIVAC por tomar una simple foto.
Hoy no podré llegar hasta la sede de las Damas de Blanco a celebrar el cumpleaños de Laura Pollán que sigue presente entre nosotros. No me dejarían llegar de cualquier modo, y sé que me mi nombre se encuentra en esa lista negra de personas mandadas a matar y aprovecharán el primer momento que tengan para darme uno de esos golpes que al paso del tiempo resultan ser mortales, como sucedió a la propia Laura, mordida y arañada apenas unos días antes de su intempestiva muerte.  Pero ayer al mediodía pude encontrarme con su líder Berta Soler y además de ratificarles mis oraciones mi esposa Yoaxis Marcheco y yo le hicimos entrega de cerca de 50 devocionarios «Cada Día» editados por el Ministerio Reforma dedicado al sensible tema de «Mujer y violencia» para acompañarnos durante todo el mes de marzo. Ojalá que las que han podido llegar ya estén leyendo por adelantado algunos de los devocionales mientras esa jauría de lobos aúllan frente a su sede. Yo ahora mismo oro por ellas y ruego a Dios que pronto llegue el día en que este régimen despótico que por alguna razón la ha tomado especialmente contra las mujeres desparezca por completo. 

marzo 18, 2012

¿Una Iglesia de todos?

El cardenal cubano Jaime Ortega —acompañado por el nuncio apostólico del Papa en la Isla— ha celebrado una misa por la salud del presidente venezolano Hugo Chávez. Las Damas de Blanco le han pedido que también dedique una misa a los opositores fallecidos Laura PollánJuan Wilfredo Soto, Wilman Villar y Orlando Zapata. Hasta ahora, tal petición no ha obtenido respuesta.
Asimismo, las Damas de Blanco han reclamado ser recibidas por el papa Benedicto XVIdurante su visita a Cuba y, para descartar ese encuentro, el portavoz del Vaticano aduce queno está en el programa. Deja como única salida alguna posible referencia en los discursos del Sumo Pontífice. Ese mismo portavoz ha expresado, sin embargo, la disposición del Papa a encontrarse con Fidel Castro, aunque tal reunión no fuera prevista en la agenda.
El embajador de La Habana ante el Vaticano dejó su advertencia contra la posibilidad de un encuentro entre el Papa y los disidentes calificándolo de "penoso". Más aun en un momento en que, según él, la Iglesia y las autoridades cubanas se encuentran "hablando el mismo idioma". Por su parte, una nota del portavoz del cardenal Jaime Ortega reproducida en los diarios oficiales Granma y Juventud Rebelde condena la ocupación de templos por opositores, y afirma que la Iglesia "escucha y acoge a todos" e "intercede por todos".
Contrario a lo que esa nota afirma, puede concluirse que la Iglesia Católica cubana no escucha y acoge precisamente a todos, y es  claro que favorece unas acciones e inhabilita otras. Así, la agenda papal está abierta a un encuentro con Fidel Castro, aunque se halla de antemano cerrada a los opositores. Los rezos del Cardenal son puestos a disposición de un presidente extranjero, pero no de unos cubanos muertos bajo represión, algunos de ellos en las cárceles. (La Iglesia, en su momento, evitó condenar la muerte de Orlando Zapata y no se pronunció acerca de la muerte de Wilman Villar.) Y es tal la identidad de lenguaje entre Iglesia y Gobierno de la cual habló el embajador castrista en el Vaticano, que la nota del portavoz cardenalicio pudo ser publicada en Granma como un editorial más del órgano oficial del Partido Comunista.
¿Es esta la Iglesia de todos? Para que así sea, el cardenal Jaime Ortega debe empezar por dedicar una misa a los muertos de la oposición, y el papa Benedicto XVI ha de recibir a las Damas de Blanco.
Fuente: Diario de Cuba

mayo 28, 2011

La providencia divina y el asesinato de Juan Wilfredo Soto García.

La vida no vale nada, si ignoro que el asesino, cogió por otro camino, y prepara otra celada.Pablo Milanés.
Cuando analizo retrospectivamente mi relación pastoral con Juan Wilfredo Soto García, descubro que, no potencias internacionales ni campañas mediáticas, pero sí Dios, nunca neutral ante los asuntos humanos, estaba muy interesado en este hombre. Y me estaba preparando a mí para retarme a actuar como el samaritano, ya que a él lo dejarían tirado junto al camino.
Conocí a EL ESTUDIANTE, apodo con el cual me fuera presentado, en marzo del 2010. Orlando Zapata Tamayo acababa de morir el 23 de febrero como consecuencia de ignorarse sus derechos como huelguista. Conmovido por hechos como estos, nada nuevos en Cuba y con antecedentes tan deleznables como la muerte de Pedro Luis Boitel, supe de la Huelga de Hambre y Sed a la que se había arrojado en protesta Guillermo Fariñas. Entendiendo que a Dios no le pasaban desapercibido asuntos como estos, y quemándome espiritualmente el deseo de presentarme en el epicentro de los hechos con el Evangelio que libera, y echando mano de las bienaventuranzas dejadas por Jesús en el Sermón de la Montaña, hice acto de presencia empuñando como poderosas armas la Biblia y la oración.
Juan Wilfredo  ( Foto a la derecha ) era uno de los amigos del círculo íntimo de Guillermo Fariñas. No recuerdo haber visitado el Hospital y que EL ESTUDIANTE no estuviera presente. Los días en que la sobrevivencia de Guillermo constituyó un auténtico milagro, Juan Wilfredo no se movió de los bajos del hospital, ni de día ni de noche.
Desde la primera ocasión en que EL ESTUDIANTE me escuchó leer la Biblia y orar solicitando a Dios salvación para todas las almas involucradas en el asunto, y reconciliación para todos los cubanos; se me acercó con aquella espontaneidad tan cubana que siempre le caracterizó para darme un abrazo y expresar su más profunda admiración. Desde entonces me trató con la misma fidelidad que dedicaba al Coco, a pesar de ser aquel uno de sus más antiguos amigos de la infancia, con quien jugó básquetbol en el Palacio de los Pioneros, y de haber sido su vecino por alrededor de diecisiete años.
Gracias Pastor por venir a acompañarnos y traernos a Dios, eso no lo hace cualquiera»- me halagaba en cada una de mis visitas. Le explicaba que lo que hacía no provenía ni de mi propia bondad ni de mi limitada valentía, sino de Dios, que es quien pone en sus hijos tanto el querer como el hacer, y que, ¡Ay de mí si no lo hacía!
Yo soy quien se admira de ti, por tu fidelidad hacía tu amigo, y porque a pesar de tus piernas tan hinchadas no te separas de este hospital.»- le respondía retado por su auténtica amistad, valor humano tan resaltado por la Biblia: «En todo tiempo ama el amigo. Y es como un hermano en tiempo de angustia (Proverbios 17.17)».
Wilfredo no era el único. Evidentemente aquel hombre que languidecía allá arriba en la Terapia Intensiva había sabido cultivar verdaderos amigos dispuestos a dar su vida por él si hubiese sido necesario, y esto en definitiva era lo que él estaba haciendo por más de cincuenta prisioneros, algunos de los cuales ni él mismo conocía personalmente. Pero quiso Dios que de aquel círculo de amigos del Coco fuera Wilfredo precisamente con quien yo hiciese las mejores migas. Enseguida me puse al corriente de sus serias afectaciones de salud: hipertensión, gota, diabetes, y miocardiopatía dilatada. Costaba creer que un hombre tan corpulento y de un espíritu tan fuerte arrastrara todos esos padecimientos, la mayoría de los cuales no eran más que secuelas de sus maltratados períodos de prisión que en sumatoria de tres causas diferentes contabilizaron doce difíciles años, e iniciándose desde sus dieciséis, en 1984, cuando apenas era un estudiante de preuniversitario, de donde se le quedó su entrañable alias de EL ESTUDIANTE. Entonces fue condenado por primera vez a cuatro años de privación de libertad acusado de «Propaganda enemiga», condena que cumplió en la sección de menores de la prisión de Manacas.
Me conmovieron tanto sus padecimientos que además de mi prioridad espiritual sobre su vida -para él en este año fui sencillamente su Pastor- hice lo posible por conseguirle algunos medicamentos que necesitaba. Con tal propósito me facilitó un Resumen de Historia Clínica que hice llegar a colegas pastores en el extranjero para que me ayudaran en tal empresa. A pesar de que Juan Wilfredo era santaclareño, y yo taguayabonense, alguna vez me visitó como muestra de su profunda admiración. Siempre me manifestó su deseo de asistir a la Iglesia que pastoreo, a pesar de la distancia, pero yo le recomendaba que se acercara a excelentes congregaciones que hay en Santa Clara, lo cual hizo alguna que otra vez. EL ESTUDIANTE llegó a sostener relación con otros pastores cubanos, e incluso extranjeros, omito sus nombres por carecer de sus autorizaciones para hacerlo, pero sé que se encuentran tan conmocionados como yo por esta muerte tan arbitraria.
Cuando el jueves 8 de julio de 2010 el gobierno cubano no tuvo otra alternativa que anunciar en el periódico Granma la liberación de todos los presos que restaban del mítico grupo de los ´75, culminando así la epopeya de Guillermo Fariñas; Wilfredo abandonó el campo de batalla pacífico en que se había convertido el Hospital, para volver a ese otro sitio que con su espíritu de pueblo él sentía como suyo: el parque Leoncio Vidal de Santa Clara.
Su condición de expreso político por un lado, y de enfermo por el otro, le obligaba a sobrevivir en esta plaza, insertado en el denominado mercado negro. Por razones de mi trabajo como profesor de instituciones teológicas viajo semanalmente a Santa Clara. Dios permitía que Wilfredo y yo sostuviésemos un encuentro semanal cada miércoles, que a la vez que robustecía nuestra amistad personal, facilitaba mi relación pastoral para con él. Pero ni él ni yo imaginábamos la situación para la que Dios nos estaba preparando.
El día anterior a la golpiza, miércoles 4 de mayo, Juan Wilfredo y yo sostuvimos nuestro acostumbrado encuentro en el parque donde como siempre me puso al tanto de su salud. A pesar de sus padecimientos crónicos se sentía bastante bien y con muchos deseos de luchar, en el sentido de sobrevivencia en que lo entendemos los cubanos. Su mayor preocupación era su mamá que en días anteriores había recibido una cirugía por causa de fractura de cadera. Oramos por ella. Lejos estábamos de imaginar nuestro último encuentro al día siguiente bajo circunstancias embarazosas y precipitadas que nunca olvidaré.
Como cada jueves en los últimos meses, me encontraba acompañando a un enfermo para tratamientos ambulatorios en el Hospital Oncológico de Santa Clara. Esta institución hospitalaria se ubica a mitad de camino entre el centro de la ciudad, donde se encuentra el parque, y el Hospital «Arnaldo Milián», adonde se dirigía Wilfredo poco después de pasadas las once de la mañana.
Quiso la providencia divina que yo, -el Pastor de Juan Wilfredo, con quien este había sostenido una relación afectiva significativa durante su último año de vida; que había departido con él justo el día anterior para evidenciar que se sentía bien; que poseía una cuenta en Twitter plenamente activada: @maritovoz, con la posibilidad de publicar en ella los ciento cuarenta caracteres desde el móvil, sin necesidad de acceder directamente a Internet; que un día antes había colocado dinero a mi número ya que por más de veinte días permaneció prácticamente en cero- coincidiera en tiempo y espacio con el amigo golpeado, como para sentir la necesidad de denunciar el abuso en aquel tweet publicado a las 11.55 am de ese triste 5 de mayo.
Fue Juan Wilfredo, desde la bici-taxi en que se trasladaba, el primero en divisarme. Como para que confirmara que, a pesar de la violencia y desorden que reinan todavía en este mundo, existe un Dios interesado en nuestros sufrimientos, ya sean físicos o espirituales, hizo detener el bici taxi para acercárseme como quien encontrara abiertas las puertas mismísimas del cielo.
Esta gente me mató Pastor. Me molieron a tonfasos. Voy al hospital porque no puedo con el dolor que tengo.»- me dijo Juan Wilfredo en un evidente quebrantamiento físico y espiritual. No era el mismo del día anterior, la diferencia la habían hecho aquellos golpes. No albergo la menor duda al respecto y estoy dispuesto a declararlo ante cualquier tribunal que se digne a ofrecer justicia a Juan Wilfredo y que reconozca mi derecho como testigo de referencia de primer orden; de otra manera, qué hacía yo publicando un tweet de aquella índole la misma mañana del crimen, cuando no podía ser capaz de prever las consecuencias tan fatídicas de la impiedad.
El enfermo que me encontraba acompañando escuchó las palabras quejosas de EL ESTUDIANTE. A pesar de sus propias dolencias pudo percibir la urgencia y seriedad de la denuncia que nos estaba haciendo y quedó sumamente impresionado. Nosotros habíamos salido en ese preciso instante a la calle pero no habíamos concluido las gestiones. Me vi impelido entre dos seres humanos que me necesitaban.
¡En que situación me has puesto ESTUDIANTE! No te puedo dejar marchar así solo, pero no puedo abandonar a esta persona que acompaño y que depende de mí»- le declaré angustiado.
No se preocupe Pastor que yo no lo llamé para que me acompañe. Yo le agradezco con que le avise a alguien que pueda ir a acompañarme. Si puede hágaselo saber al Coco.»- me tranquilizó.
-«Cuenta con eso Wilfredo, sigue rápido para el hospital que yo le aviso al Coco para que le haga saber enseguida a tu familia»- le declaré.
Lo último que recuerdo es aquella bici taxi y a Juan Wilfredo alejarse de nosotros para siempre. Luego supe en mis pesquisas que el bicitaxero que le conducía es miembro de una de las Iglesias de la ciudad pero que hasta el momento no ha podido vencer el miedo y no está dispuesto a realizar declaraciones, como otros muchos testigos. Tengo la esperanza de que este hermano atemorizado, y muchos más, echen fuera el miedo porque como dice la Escritura: «En el amor no hay temor sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en si castigo. De donde el que teme no ha sido perfeccionado en el amor (1 Juan 4.18).»
Después de este inolvidable encuentro con EL ESTUDIANTE volví a las gestiones del enfermo que estaba acompañando y una vez reubicados envié un mensaje al móvil de Guillermo Fariñas cumpliendo el último favor que Juan Wilfredo me pidiera. No satisfecho con mí inevitable decisión de haberle dejado proseguir solo, sentí la profunda necesidad de enviar al menos mi tweet amplificando su denuncia. No sería la primera vez que enviara un tweet denunciando algún abuso. Lamentablemente muchos de estos tweets han caído en el olvido sin que se les conceda la debida importancia. Estamos tan acostumbrados a este tipo de noticias como a los golpes, parecen ser algo tan normal en Cuba como sus palmas reales. Lamentablemente alguien tiene que morir para que el mundo reaccione, y esta vez le tocó a nuestro inolvidable Juan Wilfredo.
Después de enviados los mensajes y confiado en que los médicos, los numerosos amigos y los familiares se encargarían, proseguí en mis obligaciones y rutinas hasta que finalmente confirmé totalmente que lo que Juan Wilfredo me había transmitido no era ningún alarde ni un fingirse la víctima. Comprendí que cuando me dijo -«Esta gente me mató Pastor… »-, Juan Wilfredo no se expresaba metafóricamente sino horriblemente de manera literal, aunque mucha gente no le creyera ni quisiera atenderle. La mayor confirmación de que lo que me dijo fue la pura verdad fue su penosa muerte.
Lejos estaba de imaginar que aquel viaje que realizó Juan Wilfredo al Hospital «Arnaldo Milián» había sido infructuoso, y que por órdenes de la Seguridad del Estado, que había llegado primero que él al hospital, el personal médico que le atendió le despachó rápidamente apenas midiéndole la presión. Héctor Duniesky Bermúdez Santana,( Foto a la izquierda )  quien luego fuera apedreado el martes 10 recibiendo una herida en la cabeza, fue a quien correspondió ser testigo de la escena, y tras enfrentar con algunas palabras a la policía política condujo en su auto a Juan Wilfredo hasta su casa. Otros afirman haber visto también a efectivos de la inteligencia cubana en el parque a la hora de los sucesos sosteniendo la terrible hipótesis de que nos encontramos en presencia de un estilo de ejecución.
Tal vez más criminal que la golpiza misma sea el hecho de que quienes debían haber cumplido con su juramento médico prefirieron acatar otras órdenes y no brindaron a Wilfredo la atención que con urgencia necesitaba, ni siquiera le realizaron un ultrasonido. Cuando al día siguiente EL ESTUDIANTE fue conducido nuevamente al hospital por familiares, ya era demasiado tarde, su vientre estaba lleno de líquido, el ácido de su páncreas herido por la golpiza se había desparramado a su alrededor cual una batería averiada carcomiendo al propio páncreas, el hígado y tal vez incluso algo de sus riñones y vejiga. Puede resultar valioso en este sentido la valoración realizada por el doctor Oscar Elías Biscet (+5352769405) quien ha realizado una propuesta muy científica de lo que suele ocurrir cuando un páncreas es dañado por algún efecto externo, como en este caso. De nada valían ya los esfuerzos de la Terapia Intensiva, los daños eran irreversibles, fue como cuando corrieron al final con Orlando Zapata Tamayo, primero al Hospital de Camagüey, después al Hospital Militar del Combinado del Este para llevarlo finalmente a morir al Hospital Almeijeiras. La muerte de Juan Wilfredo se había iniciado en conteo regresivo cuando el pueblo uniformado, como ha llamado el general Raúl Castro a la policía, le aporreó con sus tonfas. Y se aceleró cuando tocando desesperado las puertas de una institución de salud pública le enviaron a su casa a morir.
Grosso modo esto es todo lo que tengo que decir respecto a la dramática muerte de Juan Wilfredo Soto García, a quien la providencia divina ha querido rodear de testigos como yo. Otro tema relacionado a este podría ser el suicidio, aquel mismo domingo Día de las Madres en el que sepultamos a Wilfredo, del patrullero Alexis a quien el pueblo santaclareño relaciona con la golpiza a EL ESTUDIANTE. Según se rumora en el vecindario tras dos sospechosas visitas de la Seguridad del Estado al agente, terminó propinándose un disparo. Si resultaran ciertos los extendidos rumores estamos ante un elocuente ejemplo de lo que resulta de que un gobierne incite a su pueblo a la violencia: la familia de un opositor pacífico, y la de un policía, enlutadas ambas para siempre, y no quiero ni pensar en esas madres precisamente respirando la tragedia en un día en que debían estar celebrando.
Foto abajo a la derecha, sepelio de Juan Wilfredo Soto.
No me detendré nuevamente -ya lo hice en post anteriores- en la vileza con que el régimen sucedió al crimen en sus tres desesperadas declaraciones en el Granma, manipulando declaraciones, enmascarando hechos, cuestionando mis palabras y las de alrededor de otros treinta testigos dispuestos a declarar, aunque el gobierno no haya mencionado públicamente nuestros nombres. Yo personalmente me siento irrespetado como ciudadano. Al rebatirse mi testimonio considero que además son cuestionadas conmigo también las instituciones religiosas que represento. Si soy un mentiroso deberían juzgarme como tal y expulsarme entonces de ministerios de los que entonces soy indigno de participar. Me siento agraviado por el régimen que sigo afirmado es responsable por la golpiza a Juan Wilfredo y exijo una investigación seria llevada a cabo por instituciones imparciales de carácter internacional. Emplazo una vez más en nombre de Dios al régimen cubano y exijo que se demuestre quién de nosotros dos está mintiendo. Las congregaciones locales y las respectivas comunidades en las que pastoreo, la Asociación Convención Bautista de Cuba Occidental que me reconoce oficialmente como Pastor, y los Seminarios Teológicos donde imparto docencia, necesitan conocer quién es el mentiroso en este caso. Si soy yo, entonces quedo invalidado para continuar ejerciendo; pero si el gobierno, como afirmo, entonces este queda invalidado para seguir gobernando.
Me ampara la seguridad de creer en un Dios al que la sangre de cualquier víctima, desde la antigua historia de Caín y Abel, no pasa inadvertida. Él ama la justicia y la verdad sobremanera. Él promete: «Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados (Mateo 5.6)». En su nombre estoy levantando mi voz por Juan Wilfredo, esta muerte no quedará impune.
*Pastor Bautista radicado en Cuba y Miembro de la Convección Bautista de Cuba Occidental, quien desempeña su ministerio en la Iglesia Bautista de Taguayabón y Rosalía, VC, Cuba. Profesor Seminario de Santa Clara, y filial del Seminario de La Habana en Vueltas. Edita desde Cuba el Blog Cubano confesante

mayo 15, 2011

Con Dios, pero en directo.

LA HABANA, Cuba, mayo del 2011. -Urdida ya la versión oficial del régimen negando el crimen del opositor pacífico Juan Wilfredo Soto; activadas sus huestes de ciberesbirros para apoyar la urdidera; dictado ya desde arriba el diagnóstico que deben repetir los médicos; sólo estamos esperando un comunicado de la dirigencia del Consejo de Iglesias de Cuba, mediante el cual, si bien no condenen la nueva salvajada policial, ya que no pueden ser cómplice y juez, que al menos defiendan de la calumnia a su propia institución, aclarando que Soto no era un delincuente, como afirma el parte oficial, sino uno de sus fieles, apegado a las lecciones de Cristo.
Hace poco más de un año, en abril de 2010, quiso la ¿casualidad? que en medio de otro escándalo de lesa agresión a los postulados de Jesucristo, el Consejo de Iglesias de Cuba no sólo se limitara a otorgar callando, sino que, para más inri, escogiese el momento para elogiar públicamente a Fidel Castro por “su apoyo permanente”, al tiempo que organizaba un acto de júbilo por el aniversario veinte del encuentro conciliatorio –así dijeron-, entre el Tirano y su religión.
En aquella oportunidad la tragedia era de los huelguistas de hambre, que aunque tan hijos de Cristo como el que más, no estaban afiliados a la Iglesia, y que aunque igualmente víctimas de una acción criminal del régimen, habían resuelto morir a voluntad.
Esta vez el muerto, un cristiano confeso, no tuvo la ocasión de escoger. Al tiempo que sus asesinos, después de ejecutarlo, redondean el trabajo difamándolo.
Se impone citar una vez más a Martin Luther King, quien sí dio siempre sobradas pruebas de ser un auténtico ministro del cristianismo: “Cuando se recuerden las grandes atrocidades que han ocurrido en el siglo XX, se verá que lo peor no han sido las fechorías de los malvados, sino el silencio de las buenas personas”.
Por supuesto que Luther King se refería en específico al siglo XX porque fue el que le tocó vivir. Quizá por ese mismo motivo le era fácil establecer diferenciaciones entre las fechorías de los malvados y el silencio de las buenas personas.
Pero a estas alturas, y en medio de un limbo como el nuestro, aislado por la geografía, casi borrado del mapa por la desidia internacional, a la vez que dominado por la más antigua y férrea dictadura totalitaria que conoció el hemisferio, resulta cada día más difícil el establecimiento de tales diferenciaciones.
Sólo nos queda encomendarnos a Dios. Preferiblemente en directo, sin consejos de iglesia.
*Novelista y periodista. Colaborador de Cubanet. Reside en La Habana, donde trabaja como periodista independiente desde el año 1993.
Fuente: Cubanet.

marzo 04, 2011

El cubano que predicaba dos evangelios .

Querido Orlando te escribo estas pocas letras con la seguridad de que alguien se las hará llegar a tu amada madre y tú que nunca la abandonarás en espíritu las escucharás, parece que fue ayer cuando te asesinaron y ya ha pasado un año, el día menos pensado espero encontrarme contigo, si Dios lo quiere, allá en el cielo.
Tu cruenta partida lo cambió todo, el mundo entero se estremeció al conocer lo que todos sabemos, que vivimos sojuzgados por un sistema criminal, pero el edificio que la desinformación de tus asesinos había levantado se hizo pedazos el día de tu entierro, resulta cuanto menos irónico que fuera un albañil el que lo derribara.
Los ecos de tu criminal óbito reverberan en la actualidad, el orlandazo activó la revolución de los gladiolos, tus Damas de Blanco se engrandecieron, tu madre adquirió talla de gigante y la disidencia en pleno recobró una unidad que aún tratamos de conservar antes los ataques del aparato represor, me complace especialmente pensar que Perucho Figueredo estará a tu lado comprobando que aún en el siglo XXI su frase, que morir por la patria es vivir, devino en realidad de nuevo doscientos cuarenta años después.
Como bien habrás podido contemplar ellos te tienen un miedo atroz, tu mano de hombre muerto sigue acariciando conciencias despertándolas a unirse a la que siempre fue tu lucha, la de la libertad de nuestra patria; te supongo dichoso ante las últimas caídas de los tiranos de Túnez, Egipto y el amigo de los Castro, ese libio loco está a punto de unirse al club, el terror de los castristas está justificado, el conteo regresivo de la dictadura cubana está llegando a las últimas cifras, tú lo sabes y ellos también.
De nada valdrán las detenciones preventivas por centenares, serán vanas las golpizas cuyo dolor no se sentirá mientras se adivina el aroma de la liberación, las amenazas volarán al limbo del sinsentido casi como si hubieran sido proferidas en otra lengua, porque tu memoria y tu presencia nos hará ser fuertes ante el atropello, confortará nuestras heridas y reanimará nuestro espíritu.
Ninguna operación podrá impedir que aunque los represores hayan sitiado tu Banes natal por tierra y aire tú acudas a la cita, pues arribarás por el cielo y en espíritu, esas dimensiones son incontrolables para los hermanos tiranos, pensaron que privar de agua a un albañil negro y de magra figura lo doblegaría, fíjate que hoy el mundo te reconoce como un mártir, uno más en nuestra lucha, no lejos andará Boitel, Arcos y su compaña, dales recuerdos afectuosos de nuestra parte.
Se celebrarán misas para honrar tu memoria y tu alma, en los lugares donde disfrutan del preciado don por el que aventuraste tu vida, se manifestaran portando fotos tuyas en las manos aferrándose a ellas pues significan esperanza, aquí en nuestra patria lo tenemos complicado, los uniformes y chapas envilecidas bajo camisas de cuadros rodean casas, barrios y pueblos enteros, los que no están detenidos y traten de salir pasarán a los carros jaula que te resultan tan dolorosamente familiares.
Pero tú bien sabes que sus esfuerzos serán infructuosos, si no podemos hoy lo haremos otro día, nadie puede parar eternamente a todo un pueblo, los miedos se trocarán en valor, la rabia contenida se desbordará del vaso ahíto, los fieles comenzarán a desertar y los represores flaquearán en el cumplimiento de sus sangrientas ordenes, ese será el principio del fin, lo estamos viendo hoy en día.
Así pues Orlando ya sabrás que has triunfado, muchos compañeros de presidio disfrutan del sabor agridulce del destierro, otros salieron de su celda para continuar la vida en esta isla cárcel pero cada día son más los que proclaman a voz en grito su descontento, el sistema colapsó al matarte, tú simplemente aceleraste un poco su lenta agonía.
Me despido hoy, en el día del aniversario de tu muerte a manos de los hermanos tiranos, proclamando nuestra fe en Dios y encomendándonos a Nuestra Señora, enarbolando vivas a los Derechos Humanos, a Las Damas de Blanco y reclamando nuestra Libertad, como tú lo hacías en el Parque Central, como continuaste haciendo en el penal, seguiremos pues predicando, lo que tu denominabas, los Dos Evangelios.
Orlando Zapata Tamayo vive.
Una salus victis, nullam sperare salutem.
La única esperanza para los vencidos es no esperar ninguna salvación.

febrero 23, 2011

Represión en Cuba. Desaparecido el Pastor Bautista Mario F. Lleonart.

Las hordas represivas del régimen castro comunista hoy han desatado una orgia vengativa para evitar las manifestaciones que se han convocado por el I Aniversario del asesinato de Orlando Zapata Tamayo.
Se reportan innumerables detenciones, arrestos arbitrarios y actos de repudio en toda la Isla. En la capital en particular en la calle Neptuno desde Marqués González hasta la Universidad está tomada por la policía. Añade que "hubo un grupo de personas manifestándose y la policía llegó y ha repartido golpes a diestra y siniestra". Asimismo, agrega que "la gente de la manifestación no tuvo más alternativa que entrar a la casa de vecinos que tenían sus puertas abiertas y ahora la policía anda buscando por toda la calle".
El Blog informa que "no pasan los automóviles porque la calle está cerrada" y que "parece ser que no tiene que ver con las Damas de Blanco porque la manifestación no surgió en el tramo donde viven Laura y Héctor sino un poco más arriba". Se añade la confirmación de que "en varias casas de la calle está metida la policía, muchos vestidos de civil chequeando quienes están dentro de las viviendas que no sean familiares".
Foto a la derecha. Pastor Mario F Lleonart( tercero de izquierda a derecha) en una visita pastoral a la casa de Reina Luisa Tamayo).
En el Blog Punt de Vista se informa que el Rev. Mario Félix Lleonart, Pastor de la Iglesia Bautista de Taguayabón, en Villa Clara se encuentra desaparecido. En esta foto se aprecia al Pastor Lleonart junto a Reyna Luisa Tamayo, madre del mártir Orlando Zapata en una visita pastoral a la casa de esta.
Estamos solicitando con urgencia una acción de difusión de esta y otras informaciones sobre la ola represiva en Cuba y un gesto de compromiso con el Pastor Mario F Lleonart, esperando que Dios le proteja de los esbirros que pueden tenerlo detenido en estos momentos.

febrero 22, 2011

No hay Misas para Zapata.

En ocasión del asesinato y muerte del disidente cubano, Orlando Zapata Tamayo, los jenízaros de la Policía política cubana, con miedo, ese miedo que siempre han tenido han estado vigilando, arrestando, hostigando a los opositores y ahora presionan a los curas para que no mencionen el nombre de Zapata en las misas que oficien en sus Iglesias. Así dice en comunicador independiente:
LA HABANA, Cuba, 22 de febrero 2011, (PD) -Según una fuente que pidió anonimato, ha trascendido que varios párrocos de iglesias habaneras, han sido advertidos por agentes de Seguridad del Estado para que no oficien misas dedicadas a Orlando Zapata Tamayo, en el primer aniversario de su muerte, producto de una prolongada huelga de hambre, que se conmemorará mañana, día 23 de febrero.
Según la fuente, el párroco de la Iglesia Nuestra Señora de Regla, indignado, desestimó la petición de la policía política cubana.
Activistas antigubernamentales planean diversas actividades para conmemorar la muerte de Zapata y la policía política ha comenzado desde hace días una campaña da amenazas, hostigamiento, advertencias y detenciones, encaminada a impedir que se realicen los homenajes a Zapata, considerado un mártir por la oposición.

enero 26, 2011

Pablo Milanés, un artista valiente.

Lacónico estuvo Pablo Milanés en su regreso a Santa Clara para su concierto en continuidad de su gira nacional el pasado viernes 14 de enero. Sus canciones, antiguas y nuevas, sin comentarios adicionales, fueron su regalo simple y sin envoltorios a la ciudad de Martha Abreu.
No lo dijo, porque no dijo nada, pero estoy seguro que ineludiblemente alguien pasó por su mente, y precisamente si no dijo nada fue porque no podía mencionar su nombre en un concierto coauspiciado por el Ministerio de Cultura. Pero era de esperar que Pablo guardaría fidelidad a su modo de ser, y por ello, si no podía mencionar al mítico héroe de la epopeya presente, al Sajarov 2010 que hizo admirar a toda Europa, mejor no diría nada. De esta manera no quedaba ni mal ni bien con nadie. Y su callada manera fue elocuente. Sus canciones dijeron en fin todo lo que habría de decir.
Por ello no dudé, y entre fotos y videos, hice un intermezzo al móvil para enviar un SMS a la misma persona en quien debió pensar el cantor, y escribí:
¨Pablo canta en ciudad del Coco, y aunque no lo ha dicho, cuando canta Modernos caballeros rompen lanzas por doquier, se lo ha cantado a él¨.
Pablo Milanés fue uno de los contados artistas cubanos aún no desplazados por la oficialidad, y es que – ¡cuidado!- Pablo es indesplazable, que tuvo el coraje de levantar su voz en favor de Guillermo Fariñas.
Ya había demostrado ser un artista incómodo, no en balde el traslado de su disquera para España que en su propia patria ya no tendría cabida. Aquella primavera negra de 2003, por ejemplo, manifestó a la media su inconformidad con aquel operativo vergonzoso que encarceló a setenta y cinco opiniones diferentes cuyas armas incautadas fueron libros y máquinas de escribir. ¨Es lamentable que una revolución que tanto tiene que enseñar a América Latina en materia de educación y de salud venga a fallar en algo tan simple como la libertad de expresión¨ - declaró entonces a Radio Caracol, de Colombia.
Por veintiséis de aquellos presos, algunos de los cuales por miedo el gobierno cubano, incumpliendo sus promesas del pasado 7 de julio, aún no se atreve a liberar, y tras la evitable muerte de Orlando Zapata Tamayo; Guillermo Fariñas estuvo dispuesto a dar su vida siete años después. Y en medio de un coro de voces que incluyó incluso a buena parte de la izquierda europea en comentario al gesto del Gandhi cubano, la voz de Pablo hizo honor una vez más a su sólida obra responsabilizando al gobierno cubano si el Coco se convertía en un nuevo Zapata, así lo declaró al periódico El Mundo.
La presentadora del concierto, quien dio la bienvenida al artista y que leyó una carta a nombre de toda Santa Clara no podía dejar de recibirle diciendo que intentábamos construir una sociedad con todos -y la palabra TODOS me resaltó dentro de la misiva- a la vez que deseaba a Pablo un pronto regreso. Ya lo dijo la crónica de Rayma Elena Hernández en la prensa local (Vanguardia): ¨Pablo Milanés, tu diario en Santa Clara sigue abierto¨.
Pablo, yo sé que en ese próximo concierto ya podrás decir lo que quieras comentando tus canciones, porque ya podrás saludar, si lo deseas, y sin comprometer a nadie más, al mártir vivo de la ciudad. ¡Podrás mencionar y saludar al Coco! Hasta entonces, Dios te bendiga a ti también. Gracias por cultivar un arte tan exquisita como comprometida con tu sociedad y la justicia.
*Pastor Bautista, de la Convención Bautista de Cuba Occ. Desempeña su ministerio en la Iglesia Bautista de Taguayabón, VC, Cuba. Las fotos son del autor del artículo y no deben ser reproducidas sin su consentimiento.©

enero 03, 2011

Historia de una singular co-beligerancia evangélica cubana.

Nadie debería hacer huelga de hambre. Tampoco nadie debería ayunar y mucho menos nadie jamás debió ir voluntariamente a alguna cruz. Pero vivimos en un mundo que ha requerido tales sacrificios y afortunadamente han existido hombres dispuestos a realizarlos.
El 2010 quedará inscrito en los anales de la historia como el año en que dos huelgas de hambre realizadas hasta las últimas consecuencias estremecerían a una de las dictaduras más aferradas al poder de todas las que han pasado por la vilipendiada América Latina. Dos hombres negros, nacidos en los primeros años de la épica revolucionaria serían los protagonistas de tal hazaña lo que sorprende mucho tratándose de un régimen que una vez se dijo haber nacido para hacer justicia a seres como ellos. Martirizado uno, sobreviviente el otro, quedarán ambos unidos para siempre como los dos negros que hicieron temblar a un sistema autocrático y endiosado.
Tal ha sido su resonancia que el pasado 15 de diciembre una silla vacía fue el testimonio de ambos ante el pleno del Parlamento Europeo cuando los eurodiputados, de todos los partidos de izquierda y derecha de Europa, representantes de los 500 millones de ciudadanos de la Unión Europea, realizaron la ceremonia de entrega del premio Andréi Sájarov a Guillermo Fariñas reconociendo su lucha pacífica ardua y tenaz con una epopeya de 23 huelgas de hambre y 11 años de prisión a sus maltratadas espaldas.
Foto de la derecha: Guillermo Fariñas saluda desde su cama en el Hospital al Pastor Lleonar, foto del autor del articulo.
Tras enterarme de la muerte de Orlando Zapata Tamayo, que pudo haber sido perfectamente evitable, y de la que el Coco había comenzado como protesta y en reclamo de la liberación de 26 presos en depauperado estado de salud; fui a visitarlo en su residencia en Santa Clara con el propósito de hacerle desistir de tal empeño, a mi humano juicio condenado al fracaso desde el principio; el cerró mi boca con argumentos tan fuertes como Juan 15.13: «Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos»; Romanos 5.6-8: «Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. Ciertamente morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.», e Isaías 58.6: « ¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo ?». Entonces comprendí que me encontraba ante alguien tan evangélico como yo, y lo que era más, por primera vez en mi vida, ante alguien verdaderamente dispuesto a morir por un ideal digno. Para el Coco su vida era totalmente secundaria al lado de sus ideas y férrea voluntad humanitaria. Me hizo avergonzar y recordé las palabras de Jesús como advertencia de que si nosotros calláramos las piedras hablarían. Era muy difícil que alguien como el Coco pudiese ser miembro de cualquier iglesia en Cuba, algunas meras visitas suyas a la Primera Iglesia Bautista de Santa Clara bastaron en el pasado para que la Oficina de Asuntos Religiosos, mano política de la dictadura para entrometerse e interferir en los asuntos de las iglesias cubanas, temblase de ira y ensañamiento. Hasta hoy, y a pesar de la jubilación de su valiente pastor Homero Carbonell esta paradigmática iglesia cubana se encuentra sancionada, sus cuentas monetarias estuvieron congeladas en el banco por algún tiempo y todavía le es negada la visa religiosa a cualquier extranjero que la solicite para visitar dicha congregación. Pero lo importante es que no obstante a las dificultades para ministrar a alguien tan sui géneris como Guillermo Fariñas en su corazón mora el Espíritu de Dios.
Ante una respuesta tan evangélica y contundente como la que recibí, una de las mayores lecciones teológicas que haya tomado en toda mi vida, no me quedó otra opción que la de orar encarecidamente por dos grandes milagros intrínsecamente relacionados: que el Coco no muriese a pesar de su determinación a realizar un ayuno total hasta las últimas consecuencias; y que los 26 presos enfermos fuesen liberados como condición para que mi primera petición fuese concedida. Muchos de los hermanos que conocían de mi nuevo empeño me aconsejaban que desistiera de tal obstinada intercesión, recibía todo tipo de argumentos en contra, pero en todos estaba tristemente presente la incredulidad en un Dios para quien no hay nada imposible.
Cada día de la huelga del Coco fue una jornada mía de oración por él y por los presos, todos los días en lo reservado de mi alcoba, a veces hecho público como en las mesuradas palabras que pude pronunciar el día 28 del total de 135 de la huelga de Guillermo en la Conferencia Agua de Vida auspiciada por la Alianza Bautista Mundial el 23 de marzo, o en la oración pública que dirigía una o dos veces por semana en el Hospital donde languidecía el Coco en una cadena de oración que unía a diversas personas que tomadas de las manos iban a visitarlo aprovechando los horarios establecidos para ello.
Cuando al mediodía del jueves 8 de julio tuve el privilegio de dirigir la oración de acción de gracias en una cadena gigante en el patio a la entrada del Hospital Arnaldo Milián, justo al hacerse público el fin del ayuno del Coco tras la anunciada liberación de los presos por parte del gobierno y hasta publicada en el diario Granma de ese día, comprendí que Dios había realizado los prodigios tan descreídos. El mismo Guillermo aquella tarde y en una conversación telefónica que sostuvimos lo reconocía: estábamos ante un verdadero milagro y él concedía toda la gloria a Dios por ello.
Esta es la historia de la cobeligerancia pacífica en la que por designios divinos me vi involucrado de la noche a la mañana. Cobeligerancia a la que por esas rarezas de los llamamientos divinos yo no podía decir que no y de la que, a pesar de todas las consecuencias que aún puedan cernirse sobre mi vida, familia y ministerio, jamás me avergonzaré. Más bien doy gracias a Dios por haberme permitido a mí, indigno de cualquier afecto y elección suya, vivir un capítulo tan importante de la historia cubana representándolo a Él.
Cuando el pasado día 15 durante la impresionante ceremonia de la entrega del Sájarov fue leída la certera carta que el Coco dirigía al Parlamento Europeo no me extrañó que en ella hablara de perdón y amor a sus adversarios políticos imitando a Jesucristo según explícitamente refirió. Fueron el eco de sus palabras antes dichas en numerosas entrevistas entre las cuales cito una que le realizara el sagaz periodista Reinaldo Escobar: «El castrismo aspiró a ser una religión, y aunque cada día menos, todavía para alguna gente lo sigue siendo. Compitió con la iglesia en el plano de la adoración… De lo que poca gente se da cuenta es que en esos días (los del ayuno) el gobierno se sintió desestabilizado frente a la mancomunión de voluntades que se produjo… Este premio debe servir también para comprender que Dios existe. Desde el punto de vista médico todo indicaba que yo debía morir. Creo que Dios no quería y que no lo quiso para que yo pudiera perdonar a mis enemigos, como me ha enseñado Cristo: amar a mis enemigos. Yo era un adolescente de unos doce años cuando entré a la escuela militar “Camilitos”, allí me enseñaron a odiar, odiar a los enemigos, a los yanquis, a los capitalistas. El verbo odiar era recurrente. Si algo me ha enseñado esta lucha pacífica es el verbo amar. Hay que amar a los adversarios políticos porque el amor que nosotros les profesemos a ellos es lo que nos va a hacer triunfar. Sin amor no vamos a triunfar."
Pase lo que pase ya todo esto es historia, pero no solo simple historia terrenal, la mano de Dios estuvo involucrada en el asunto como una señal de su profundo amor por esta tierra y como un preámbulo de que a esta isla le está llegando un nuevo amanecer.
*Pastor Bautista radicado en Cuba. Miembro de la Convección Bautista de Cuba Occ. Desempeña su ministerio en la Iglesia Bautista de Taguayabón, VC, Cuba.

noviembre 03, 2010

EL VUELO DE LA SUZUQUI SOBRE TAGUAYABÓN (II)

Pbro. Mario Félix Lleonart Barroso.*
Banes es una plaza sitiada y la pobre iglesia en que ministro es también una iglesia sitiada. Agradezco profundamente el llamado que realizó Solidaridad Cristiana Mundial a favor de Reina Luisa Tamayo, la herida madre y acosada madre de Zapata, y el que realizó también a favor de mi ministerio. Parte de mi corazón ha quedado en Banes pero en Taguayabón tengo mi propio campo de batalla y aquí me encomiendo a Dios cada día para poder moverme en un ambiente caldeado entre tanta trampa, vigilancia, delación o deserción.
Debo hablar más que a mi nombre, el cobarde y solapado acoso se está realizando in crescendo en contra los miembros de nuestra humilde congregación con el objetivo de utilizarlos a ellos para darme el golpe que el gobierno hasta el momento no se ha atrevido a darme. El objetivo es claro: amedrentarlos, coaccionarlos en contra de mí y de mi familia, desalentarlos a continuar respaldando mi ministerio o a asistir a la iglesia; en otros casos se exhorta su permanencia pero con las indicaciones pertinentes para realizarme oposición abierta o encubierta. El respaldo que recibo de Dios me permite moverme cada día sin miedo e intentar realizar mi trabajo entre mis atribuladas ovejas, pero quienes más me preocupan son ellas, sometidas como están a tanta sutil o a veces hasta descarada manipulación, oro para que Dios les dé la sabiduría y el valor que necesitan.
Los testimonios al respecto de muchos de mis fieles hermanos me llueven cada día, pero los que más me preocupan son los que no se atreven a contarme. En ninguno de los casos que mencionaré ahora estoy autorizado a revelar los nombres de mis feligreses, bastante acosados están ya; pero por ejemplo, no puedo dejar de hablar de la muchacha, miembro de la Unión de Jóvenes Comunistas por cierto, ya que a ninguna de las personas que se acercan a nuestra congregación discrimino por su posición política. A esta joven no han podido arrancarla a pesar de personas que la aprecian y se le han acercado para advertirle que su continua participación a nuestra iglesia, y su amistad conmigo la puede perjudicar. A ella y a otro de nuestros juveniles ahora les están captando abiertamente para pertenecer al Ministerio del Interior (MININT) con buenas ofertas de trabajo, ¡quieren vestirme a mi propia gente de uniforme! Yo lo único que puedo hacer es aconsejarles pero se están aprovechando de su necesidad económica y estos jóvenes hermanos no comprenden el chantaje en medio de tanto desempleo.
(Foto: La Suzuki de Elicer foto a la derecha)
Con otros se utiliza otra técnica, no la de ofrecer trabajo, sino la de amenazar sutilmente a quedar entre las cifras de los próximos en ser desempleados. Fue el caso de un noble hermano de muy limitadas posibilidades económicas y que apenas puede malamente sobrevivir con lo que cobra de salarios, muchas veces a pesar de realizar jornadas extras. Me percaté que se estaba ausentando más de lo habitual a nuestra iglesia y decidí indagar, a mí no se atrevió a presentarme las verdaderas causas y me ofrecía excusas. Otro hermano vecino suyo me ayudó a investigar. A él le confió, sin revelar nombres, que personas preocupadas por él se le habían acercado y advertido que de seguir asistiendo a la iglesia y relacionándose conmigo podría perder su buen empleo en el acueducto de la localidad, y lo que era peor, dada la responsabilidad de trabajar en un sitio de tanta responsabilidad (a pesar de que nuestro pueblo está sin abastecimiento de agua potable a través del acueducto hace ya casi un año), de ocurrir un envenenamiento de las aguas el máximo sospechoso sería él. Afortunadamente pude acercarme a mi intrigado hermano, le puse al corriente de la conspiración existente en contra de mi ministerio y le hice saber del apoyo de entidades internacionales como Solidaridad Cristiana Mundial, para gloria de Dios el hermano perdió el miedo y está asistiendo con más fervor que antes. Le he pedido que sea más vigilante que nunca no sea que quienes le advirtieron sean capaces también de realizar lo que pensaron para culparlo después a él, el día en que por fin Taguayabón vuelva a tener agua.
Un matrimonio joven me invitó a su casa para contarme como unos dos o tres meses atrás, descaradamente un antiguo compañero de estudios, a quien ni sospechar que trabajase para la Seguridad, les invitó a cooperar en espionaje contra mí. Ellos le manifestaron su desagradable sorpresa y se negaron a cualquier colaboración con alguien en contra mía. A pesar de esto el agente les volvió a visitar hace no más de tres semanas acompañado de un alto oficial de los servicios de inteligencia que les manifestó, según sus propias palabras, que yo era un peligro potencial para la seguridad del país. Cuando mis fieles hermanos le manifestaron que ellos me conocían bien y me consideraban alguien totalmente pacífico, incapaz de cualquier acto de terrorismo, él les manifestó: -No se trata de eso, se trata de ideas-. Por supuesto ellos volvieron a negarse rotundamente, me defendieron valientemente y les negaron la posibilidad de volver para tratar tal asunto.
A otro joven que ahora inicia su primer año en la Universidad a la vez que realiza estudios dirigidos en nuestro Seminario, y que por cierto ya habían tratado de captar para trabajar para el Departamento Técnico de Investigaciones (DTI), a lo cual enfáticamente se negó; han tratado de coaptarlo a través de su madre, que no es miembro de nuestra iglesia y que tiene todas las razones del mundo para proteger el futuro de su único hijo a quien ha logrado criar sola con mucho sacrificio. Un compañero suyo de trabajo se le acercó para advertirle de las consecuencias que podría acarrear para su hijo el hecho de seguir asistiendo a nuestra iglesia y de apoyar, como lo hace, mi trabajo. Aunque esta buena mujer no pertenece a nuestra comunidad religiosa ya que hasta el momento prefiere mantener su tradición católica, fue capaz de defenderme y se mantuvo firme ante las profundas creencias de su hijo. Pero lo que es más, fue lo suficientemente amiga como para revelármelo todo ella misma, incluyendo hasta la identidad del consejero.
Repito, son muchas y variadas las formas y tratamientos hacia los miembros de mi acosada congregación. Los más sensibles son aquellos que trabajan en entidades estatales, ni hablar de los que estudian, especialmente en la secundaria básica de la localidad. Pero los que más me inquietan no son los que se me acercan a contarme estas intrigantes y vergonzosas historias. Quienes más me preocupan, repito, son aquellos hermanos míos que son presa del miedo y del acoso y no se abren a contarme, o lo que es más, que podrían ser proclives a la manipulación, consciente o inconscientemente, aunque aprovecho para reafirmar una vez más que les amo a todos, y que seguiré trabajando a brazo partido para que no me los arrebaten, ya que estoy aquí para salvarlos a todos y no para perder.
Tal vez una de las escenas más tristes que viví en las últimas semanas fue la de llegar de improviso a casa de un matrimonio de adultos muy queridos y en otro tiempo de tanta confianza que hasta en el coloquio de Yoani hace, ya más de un año, les invité a participar. Con mucha tristeza les vimos cambiar de actitud hacia nosotros de una manera muy drástica. Nuestra pequeña niña estuvo hospitalizada en el pasado mes de junio con una disentería sumamente fuerte. Antes de irnos nuestros hermanos eran unos, a nuestro regreso y sin explicación alguna eran otros. Cuando aquella tarde que ahora deseo referir hallé una Suzuki de esas a las que Yoani se refirió en su Spot de Generación Y del 3 de octubre del 2009 parqueada frente a la apartada casa de mis hermanos Dios me lo puso todo en claro. No puedo afirmar hasta que punto sean las relaciones de estos hermanos con el motorista, lo que puedo intuir es que esas visitas a ellos debieron comenzar mientras cuidábamos a nuestra niña en el hospital.
Entré con determinación a casa de mis hermanos, era innegable que la providencia era quien me había dirigido, yo para aquella tarde había tenido otros planes. Allí fuimos presentados, el nombre del agente era Eliecer, supongo que el nombre real, lo sumé a los nombres de Raúl y Osviel, otros de los motoristas cuyos nombres he ido compilando poco a poco, personas ajenas a nuestro pueblo pero que frecuentemente lo visitan en las suzuquis para realizar esta misión desestabilizadora que se les ha encargado. Aquella tarde pude dedicar directamente a Eliecer la puerta abierta de par en par e indicada en la Biblia para él en Juan 14.6: «Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.» Aprovecho para decirles a estos jóvenes que en estos momentos no solo yo oro por sus vidas, sino muchas personas más que conocen de esta situación, en una poderosa cadena de oración, para que Dios les bendiga y les ayude a encontrar el camino. Alguno de ellos pudiera ser un nuevo Saulo convertido en Pablo, yo lo creo.
Cuando el agente Eliecer se hubo marchado mis hermanos me confesaron lo que ya en definitiva era evidente para mí: que era un agente de la Seguridad del Estado y que les realizaba muchas preguntas indiscretas sobre mí y la iglesia; me manifestaron que ellos trataban siempre de defenderme. No podría asegurar hasta donde se extiende la relación de Eliecer con mis hermanos, lo único que pude percibir es que dada la manera de conversar que sostenían ya era alguien habitual en el ambiente. Aproveché para exhortar a mis hermanos a no caer en los ardides que evidentemente se ciernen en estos momentos sobre todos los miembros de la Iglesia Bautista Eben Ezer de Taguayabón.
Algunas personas me manifestaban con anterioridad su incomprensión ante mis trabajos anteriores LO QUE SE OLVIDA Y NO SE OLVIDA… y MIS OPOSITORES. Les parecía fuerte que yo denunciara la posición ejercida por algunos miembros de la iglesia que pastoreo, recuérdese por ejemplo aquella declaración que di a la luz en la que la funcionaria Odalis Sábalo encargada de los Asuntos Religiosos en el Partido Comunista Provincial de Villa Clara informó a dos de mis líderes convencionales de que cuatro mujeres, supuestamente miembros de nuestra iglesia, se le habían personado para manifestarle su desacuerdo hacia mi liderazgo; lo cual de ser cierto era que propios hermanos míos estaban entregando a su pastor ante comisarios políticos. Estoy perfectamente consciente que lo que declaro es fuerte pero hay que deslindar que es lo que no les gusta a quienes han leído estos trabajos anteriores, lo que relato, o que yo lo relate. Porque si es lo que relato ni a mí en lo personal me satisface, todo lo contrario, probablemente sea a mí a quien más le duela. Sin embargo no he tenido más alternativa que contar estas situaciones que confronto porque: en primer lugar, es mi única manera personal de defenderme del asedio con el que se me pretende doblegar, únicamente denunciándolo, como está sucediendo, lo puedo volver ineficaz, porque ahora el mundo sabe y está al tanto; segundo porque este tipo de métodos y coacciones no se aplica exclusivamente contra mí; es probable que dadas las situaciones en que por amor a Dios me he visto involucrado ahora estén enfilando todos esos cañones juntos contra mí, pero con ellos nos atacan a todos de una u otra manera y esto alguien tiene que decírselo al mundo para que Satanás no les siga utilizando con impunidad mientras el gobierno declara al mundo que en cuba existe perfecta libertad religiosa. En tercer lugar, en ninguno de mis trabajos se encontrará el nombre de ninguno de los miembros de mi iglesia en una u otra posición, aquí estoy para protegerles, para que se sepa por ejemplo, en nuestra iglesia no se ha buscado ni se buscara el nombre de los que fueron, si realmente fueron, al Partido Provincial. No creo que al final sean sus nombres los que más interesen, por lo menos a mí, sino sus situaciones que ilustran una triste realidad que por gracia de Dios no va a prevalecer. Porque esta guerra fría y psicológica, más que contra mí o contra mis hermanos, es en contra Dios, y al final, aún cuando yo lo denuncie para que el mundo sepa, EN TODAS ESTAS COSAS SOMOS MÁS QUE VENCEDORES POR MEDIO DE AQUEL QUE NOS AMÓ (Romanos 8.37).
[1] Con este mismo título publicó Yoani Sánchez un spot fechado el 3 de octubre del 2009 tras un viaje realizado hasta mi pueblo por invitación personal.
*Pastor Bautista de la Convención Bautista de Cuba Occ. Desempeña su ministerio en Taguayabon, VC, Cuba.

octubre 21, 2010

Flores Rojas para Orlando Zapata Tamayo.

Por: Pr. Mario Félix Lleonart. *
El título de este spot parafrasea al de un libro del escritor y dramaturgo español Alfonso Sastre, Flores rojas para Miguel Servet. Lo compré en una librería al oriente de Cuba por donde realicé hace poco un viaje muy especial. De alguna manera la lectura de este libro se entretejió con las vivencias de mi viaje. Especialmente en la mañana del sábado 9 de octubre mientras viajaba a Banes en uno de esos camiones porteadores privados de pasajeros sin los cuales el moverse por esas sufridas provincias sería sencillamente inconcebible.
El descubrimiento del libro fue tanto una sorpresa como una rara conexión. Desde hacía ya algún tiempo yo buscaba alguna bibliografía sobre el martirio en Ginebra de Servet; todavía no cejo mi búsqueda en una bibliografía relacionada: Castellio contra Calvino, de Stefan Zweig. El asunto es que todo el argumento del libro de Sastre, preámbulo a su obra de teatro La sangre y la ceniza, trata de la lamentable y evitable muerte el 27 de octubre de 1553 de un hombre de cuarenta y dos años que al decir de Zweig, fue «un crimen judicial»; y el objetivo de mi viaje a Banes era precisamente el de ir a orar y consolar en lo posible a la madre de otro hombre de cuarenta y dos años que el 23 de febrero de 2010 murió también por irresponsabilidad de otro Estado. Miguel Servet, incomprendido por sus ideas en el siglo XVI, Orlando Zapata Tamayo por las suyas en pleno siglo XXI.
La lectura de Sastre me absorbía tanto que el camión hacinado no podía impedir que el libro me atrapara. Andaba ya por el capítulo XXVII en un párrafo como el que cito (cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia):
«Algún autor ha calificado con cierta gracia y desparpajo de Gestapo de las costumbres a la Organización que velaba, en aquellos tiempos, por la salud espiritual de los, en otros, alegres y desordenados ginebrinos. La visita domiciliaria de la policía eclesiástica podía llegar a los hogares en cualquier momento… los agentes cuidaban, mediante esa piadosa inspección del interior de las casas…; de que las amas de casa no añadieran ningún alimento al estipulado y austero plato único; de que no hubiera ningún libro sin el sello de la censura consistorial… Para ello, aparte de la inspección ocular, se interrogaba a las criadas de sus amos, a los porteros sobre sus inquilinos y a los niños sobre sus padres
Esto leía y recordaba aquella famosa frase, no precisamente de Calvino, que fue pronunciada aquel día en que fueron organizados los recién festejados CDR:
«Vamos a establecer un sistema de vigilancia colectiva revolucionaria, que todo el mundo sepa quien vive en la manzana, y qué hace el que vive en la manzana, y qué relaciones tuvo con la tiranía, y a qué se dedica, con quién se junta, en qué actividades anda, porque le implantamos un comité de vigilancia revolucionaria en cada manzana.»
(Foto de la derecha: el Pr Mario F Lleonart junto a Reyna Luisa Tamayo en su casa de Banes).
Así leía y realizaba conexiones con mi realidad cuando de repente alguien anunciaba que habíamos llegado a Banes, y a la vez, y como para que me sintiera dentro del libro mismo, toda la alegría de la conclusión de un fatigoso viaje desde Holguín se fustigaba cuando alguien habituado a estos trajines declaró: -¡Qué fastidio! La gente de la seguridad… - y sin el menor respeto al cansancio de los viajeros extenuados tres individuos vestidos de civil, sin identificarse, treparon al camión, mientras debajo quedaban otros siete, solicitando el carné de identidad de cada cual para comparar los nombres y apellidos con los de una lista que traían. En dicha lista impresa por computadora, y en orden alfabético de apellidos, centenas de nombres estaban incluidos hasta ese momento y supongo que de encontrarse con algunos de los poseedores el destino habría para ellos sido ser puestos inmediatamente de regreso a casa sin haber llegado a su objetivo, y según me dijo Reina Luisa, no sin antes pasar por el todo el mundo canta de Holguín.
Que un individuo vestido de civil me solicitara el carné de identidad sin identificarse constituía una violación de mis derechos, así como el de todos los que viajaban en aquel camión, para muchos de los cuales esto, por lo que vi, era una escena más que aceptada y habitual. Podía haber protestado, pero esto habría llamado la atención, si es que mi nombre mismo no se encontraba en aquella lista inquisitorial, y yo tenía un propósito bien claro y definido aquel mediodía ya: ver a Reina Luisa Tamayo y orar y llorar con ella. Afortunadamente, o mi nombre no estaba aún en la lista, o el apremiado agente no tuvo ojos para verlo, pienso que es hasta bochornoso para ellos mismos esta irrespetuosa operación contra sus conciudadanos. Yo me aferré a la lectura del libro de Sastre, o al menos lo disimulé mientras lo vivía a la vez, lo cierto es que milagrosamente y a pesar del simple hecho de ser de otra provincia que aunque no estuviese en el listado ya de hecho me hacía sospechoso, logré pasar aquel primer cerco. No albergo dudas al respecto: ¡BANES ES UNA PLAZA CITIADA! Pregunté al viajero más cercano como si no estuviera al tanto de los hechos por qué sucedía esto únicamente en Banes y me respondió: -Es que aquí hay muchos opositores-. Solo a un joven que no traía documento de identidad lo bajaron y condujeron a una patrulla de policía que estaba allí apostada para confirmar vía radio de quien se trataba, al parecer comprobaron lo que él afirmaba, que era un simple santiaguero graduado de Artes Escénicas que venía por motivos de trabajos al lugar, ya que volvió al camión para alivio lleno de suspiros de todos los evidentemente molestos pasajeros.
A los pocos minutos, por esos artilugios de la literatura, me sentía como bajándome en Ginebra, pero era Banes. Había rogado a Dios que pusiese delante de mí algún hombre o mujer de buena voluntad que me indicase como llegar a Carretera al Embarcadero No. 6, que no fuese un delator y me ayudara, era mi primer viaje a este lugar y nadie me esperaba. Dios me contestó, por razones de seguridad para mi guía no daré detalles, solo hago constatar mi agradecimiento y llegará el día, como le anuncié personalmente a él, cuando podremos relatar todos estos detalles sin miedo. Por su ayuda sin conocerme, y por todo lo que hablamos, puedo afirmar que a pesar del intenso trabajo que realiza la Gestapo, pervive en Banes mucha admiración secreta para Reina.
Gracias a la compañía de este guía con quien transité en conversación cordial cual si fuésemos viejos conocidos me fue fácil sortear el segundo cerco, entablado junto a una línea de ferrocarril de camino a la carretera al Embarcadero, no sin dejar de sentir las escrutadoras miradas de sospechas cayendo a mis espaldas. Era un verdadero milagro, aún no era la una de la tarde y yo estaba por fin en lo que fuera la casa de Zapata. Allí conocí a dos de sus hermanos y a dos de sus sobrinos, a todos los abracé como si siempre les hubiese conocido, y luego de presentarme tuve la bendición de orar con ellos y por ellos sintiendo su afecto entrañable.
No sé si era yo quien necesitaba realizar esta visita más que ellos mismos recibirme, para satisfacer mi conciencia cristiana herida ante tanto sufrimiento y lo que considero un ineludible llamado del Espíritu Santo. A la vez fui presa de una enorme impotencia. Al día siguiente, como cada domingo, Reina Luisa y los suyos intentarían realizar su caminata a la iglesia y al cementerio donde fuera sepultado el martirizado hijo. Probablemente fueran acosados como en otras ocasiones, pero era de suponer que para esta ocasión un poco más, estábamos en vísperas del 10 de octubre, fecha en que rememoraríamos la libertad que Carlos Manuel de Céspedes dio a gente del color de los Zapata Tamayo, y del levantamiento en armas iniciado en su finca La Demajagua en 1868. Ante una fecha así los enemigos de estos negros libertos tenían sobradas razones para estar nerviosos y debían impedir a toda costa la presencia de otras personas que quisiesen acompañarles a ellos en su marcha moral. Yo habría dado cualquier cosa por estar a su lado y servirles de escudo frente a la violencia si fuere necesario. Según me lo afirmó Reina Luisa, que me veía como una aparición del mismo cielo, mi presencia aquel sábado era mucho más que un milagro, aunque todos los días desde la muerte de Zapata Banes constituye una plaza sitiada, este día lo estaba más. Yo había tenido el divino privilegio de franquear el cerco policial y sin embargo no podría quedarme. Tenía que marcharme por otras poderosas razones.
Ha dicho el historiador Friedrich Oehninger que «hasta el día de hoy, la ejecución de Servet trae deshora al nombre y la obra de Calvino» y han pasado más de cuatro siglos. Orlando Zapata Tamayo no murió quemado en una hoguera como Miguel Servet, su muerte fue mucho más lenta, el gobierno que le tenía prisionero por el irrespeto a sus ideas le dejó morir cuando plantado en huelga de hambre, que se extendió por ochenta y seis días infernales, la respuesta de sus carceleros fue negarle el agua durante diecisiete días luego de los cuales ya no había nada que hacer por más que se corriera, como se hizo para guardar la forma. Como bien apuntara Rafael Rojas en su artículo La doctrina de la impunidad, el gobierno cubano solo cumplió con el acuerdo tercero de la Declaración de Malta (1991), suscrita por la Asociación Médica Mundial, para el tratamiento de huelgas de hambre en cautiverio o en libertad, el de no alimentar por la fuerza al individuo, pero los restantes veinte acuerdos de la misma Declaración no fueron cumplidos en la asistencia médica penitenciaria de Zapata además de que descartaron por principio la negociación y no le trataron como a un ser humano con plenos derechos.
Diecisiete días antes de morir Miguel Servet escribía a sus verdugos lo que se conoce como su última carta: «Hace tres semanas que deseo y demando tener audiencia y aún no la he podido obtener. Yo os suplico por el amor de Jesucristo, que no rehuséis lo que no rehusaríais a un turco, pidiéndoos justicia. Tengo que deciros cosas de importancia y bien necesarias. En cuanto a lo que habéis dispuesto que se proveyese algo para que esté más limpio, no se ha hecho nada. Estoy más miserable que nunca. Además, el frío me atormenta grandemente a causa de mi cólico y quebraduras, aparte de otras miserias que me da vergüenza escribiros. Es una gran crueldad que no me deis permiso siquiera para hablar, a fin de poner remedio a mis necesidades. Por el amor de Dios, mis señores, dad orden de esto, o por piedad o por deber. Hecha en vuestras prisiones de Ginebra a 10 de octubre de 1553. –M.S. »
En memoria de Servet la Servetus International Society (www.servetus.org) tiene como propósito reunir a todo aquel que esté comprometido con la tolerancia de ideas y el respeto por los derechos individuales, preservando y promocionando la herencia de Miguel Servet como estandarte en la lucha por la libertad de conciencia. Algún día en Cuba tendremos también algún tipo de sociedad similar que rinda homenaje al emblemático nombre de Orlando Zapata Tamayo. Mientras tanto sería importante que los hombres y mujeres de buena voluntad, incluyendo la Servetus International Society tomásemos nota sobre este hombre de cuarenta y dos años también como Servet, y que por ideas, al igual que él, en pleno siglo XXI se dejó morir.
«ACORDAOS DE LOS PRESOS, COMO SI ESTUVIESEIS PRESOS JUNTAMENTE CON ELLOS; Y DE LOS MALTRATADOS, COMO SI ESTUVIEREIS EN SUS PROPIOS CUERPOS (HEBREOS 13.2)»