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octubre 01, 2013

Perdónalos, Señor, porque saben muy bien lo que hacen.

La Iglesia Católica norteamericana se parece al Gobierno norteamericano se parece al pueblo norteamericano se parece al Cristo de la libertad. Constantemente lanzan decenas de cartas a quien corresponda, para impactar en la opinión pública mundial y modificar la alta política en todas las esferas sensibles de la nación.
Si se compilan los incontables documentos relacionados con Cuba, habría que concluir que históricamente la Iglesia Católica de Estados Unidos es mucho más cubana que nuestra Iglesia Católica real, tan raquítica como raulquítica, esa que cocina sus corruptelas de closets y sus elitismos de seminario entre la Plaza de la Revolución y el Arzobispado de La Habana, esa que redacta editoriales de polen polémico y da cursitos de precapitalismo para formar a los nuevos empresarios demócratas del postcastrismo, la misma que sonríe con joyas compradas a ras del Vaticano, mientras coacciona a los activistas de derechos humanos para que depongan su posturas éticas en contra de la dictadura y en última instancia se hagan desterrar, la misma que traicionó cómplicemente la vida de, entre muchos otros, de Orlando Zapata Tamayo, Juan Wilfredo Soto García, Wilman Villar Mendoza, Laura Pollán, Harold Cepero y Oswaldo Payá, cuyo cadáver profanado por manos impías el Cardenal Jaime Ortega en persona lapidó en capilla ardiente, como si Dios lo hubiera llamado por las buenas a su diestra.
Asco. ¿Algunos de ustedes ha sentido asco de Cuba en su corazón? Yo sí. Y, ¿saben qué? El asco de Cuba duele.
Las Cartas Pastorales y apariciones fantasmas en los medios nacionales de la Iglesia Católica cubana son un insulto a Dios. Un insulto que acaso Dios se merezca en el caso cubano, pues medio siglo de persecución religiosa es un vía crucis que no estoy seguro que ningún pueblo del mundo se merecía, ni siquiera nuestro "burdel del Caribe", al decir mentiroso de la junta militar verde olivo que cauterizó no sólo el sexo rentado sino que de hecho prostituyó el concepto mismo de una vida social.
No importa que el presidente de la Comisión Internacional Justicia y Paz de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, monseñor Richard E. Pates, obispo de Des Moines, pida a la administración Obama que se rinda al cambio-fraude del régimen castrista, y normalice las relaciones económicas, diplomáticas y políticas con la Peor de la Antillas. No importa que este venerable señor ignore las 30 preguntas con que los líderes protestantes cubanos Mario Félix Lleonart, Yoaxis Marcheco y Omar Gude Pérez recién han cuestionado el apartheid religioso en Cuba. Ni importa que silencie el contrabando de un barco-bomba que Cuba traficaba con Corea del Norte por el Canal de Panamá, quién sabe para atizar cuál conflicto bélico internacional.
Lo significativo es que los líderes eclesiales de Estados Unidos se oponen al statu quo dentro de sus fronteras nacionales. La Iglesia de Cuba apenas propone, más bien compone un escenario donde el pueblo cubano tendrá por fin su capitalismo secuestrado, con la plusvalía despótica de todos los derechos humanos hipotecados.
Cuando el pueblo cubano, por desgracia, en un escenario de castrismo sin Castro torne a lincharse en las calles como es nuestra tradición de barbarie caribe, y cuando su rabia contra los verdugos de la verdad no tenga ya templo a donde cobijarse en la misericordia de Dios, nadie se azore entonces de los ripios purpurados en subasta ni del sacrilegio vándalo de virgencitas envilecidas por el vulgo.
Los pastores de Cristo en la Isla tenían —y todavía tienen— la palabra, pero hasta ahora ha primado en ellos el pánico de emplearla como padres para paliar el dolor asqueante en nuestro corazón. Quien calla, corrompe. No se comportan como siervos del Hijo del Hombre, sino del Horror. De pastores no portan ni un pelo, más allá de esa sonrisita cínica milenaria y un retintín del lujo luctuoso con que imparten la hostia con manos malvas, malvadas. Su miedo al martirio ya está abriendo el camino criminal de la acción, a otros oportunismos del poder y a la debacle de los desesperados. Del clarín escuchad entonces el silencio. El camino del futuro fúnebre está empedrado de la fidelidad fósil de hoy.
Fuente: Diario de Cuba.
*Orlando Luis Pardo Lazo (1971). Escritor y fotógrafo  incorrecto. Él vive y resiste en Habanaught, Cuba. Editor de la escritura irregular e-zine The Revolution Evening Post. En Cuba ha publicado varios libros newrrative: Collage Karaoke (Letras Cubanas, 2001), Empezar de Cero (Extramuros, 2001), Ipatrías (Unicornio, 2005), Mi nombre es William Saroyan (Abril, 2006) y Boring Home (digital doméstica, 2009). Edita en Blog Boring Home Utopics.

febrero 13, 2013

En ocasión del 64 aniversario de Laura Pollán.

Hoy, cumpleaños 64 de Laura Pollán.
Celebrar el cumpleaños de alguien tan especial como Laura Pollán en Cuba se convierte en un pecado que el régimen de los hermanos Castro no tolera. Ahora mismo en su sede en Neptuno en Centro Habana hay toda una cacería humana. Las mujeres que lograron llegar y que desde varios días antes tuvieron que moverse hasta allí ahora mismo están rodeadas por hordas que la Seguridad del Estado manipula para agredirlas y gritarles toda clase de improperios. A otras que intentan llegar las cazan y golpean, de ello me llegan ahora mismo decenas de testimonios.
El Estado que fue establecido por Dios para velar y cuidar a sus ciudadanos trastoca lo que debería ser su propósito e incentiva la violencia. Hace dos años, en el primer aniversario de la muerte de Orlando Zapata Tamayo intenté dar custodia a las damas Juana Oquendo y Lilian Castañer para que pudiesen llegar a su té literario y yo mismo fui cazado por esas hordas y conducido hasta la estación de PNR en Santiago de las Vegas, junto al periodista independiente Héctor Julio Cedeño quien ahora mismo lleva más de una semana detenido en el VIVAC por tomar una simple foto.
Hoy no podré llegar hasta la sede de las Damas de Blanco a celebrar el cumpleaños de Laura Pollán que sigue presente entre nosotros. No me dejarían llegar de cualquier modo, y sé que me mi nombre se encuentra en esa lista negra de personas mandadas a matar y aprovecharán el primer momento que tengan para darme uno de esos golpes que al paso del tiempo resultan ser mortales, como sucedió a la propia Laura, mordida y arañada apenas unos días antes de su intempestiva muerte.  Pero ayer al mediodía pude encontrarme con su líder Berta Soler y además de ratificarles mis oraciones mi esposa Yoaxis Marcheco y yo le hicimos entrega de cerca de 50 devocionarios «Cada Día» editados por el Ministerio Reforma dedicado al sensible tema de «Mujer y violencia» para acompañarnos durante todo el mes de marzo. Ojalá que las que han podido llegar ya estén leyendo por adelantado algunos de los devocionales mientras esa jauría de lobos aúllan frente a su sede. Yo ahora mismo oro por ellas y ruego a Dios que pronto llegue el día en que este régimen despótico que por alguna razón la ha tomado especialmente contra las mujeres desparezca por completo. 

agosto 10, 2012

PARTICIPA DE LAS AFLICCIONES.


Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio, según el poder de Dios. (2 Timoteo 1.8)
Toda acción que yo he realizado es consecuencia de la fe en Dios. La fe ha sido la primera motivación. (Oswaldo Payá, 1952-2012)
2 Timoteo es la segunda de las dos cartas que tenemos en el Nuevo Testamento dirigidas por el apóstol Pablo a su hijo espiritual Timoteo. También es la última de las trece epístolas adjudicadas a este gran hombre de Dios incluidas en la Biblia y considerada como el documento póstumo del apóstol, su testamento de despedida. Si no se poseyera una cosmovisión cristiana pareciera desconcertante el legado que el insigne misionero ofrece en ella al joven Timoteo, especialmente al ser releída hoy, en tiempos en que la palabra satisfacción y éxito resultan ser la máxima aspiración promovida por la sociedad del confort y el consumismo, aún en ámbitos donde estas palabras resultan ser pura utopía. Participa de las aflicciones, es la invitación que un reo de muerte realiza despidiéndose de su amado hijo, y aunque tal propuesta va en contra total de la más mínima noción de pragmatismo, incluso del más básico instinto de preservación y autoconservación que Dios mismo colocó de forma innata en cada ser humano, es esta, y solo esta, la que Pablo tiene para el destinatario de su carta, a punto él mismo cuando escribía de ser asesinado por Nerón en el circo romano.
¡Cuán formidable sería la relectura de esta carta en estos tiempos donde priman  otros propósitos, intereses y aspiraciones, incluso en las iglesias que se hacen llamar como de Jesucristo pero que en la práctica resultan ser consorcios dirigidos abiertamente por la filosofía del marketing, la autosatisfacción y el tan anhelado éxito medido exclusivamente por frías estadísticas donde las personas dejan de ser vistas y tratadas como seres humanos para convertirse en simples números! ¡Cómo rompería una auténtica lectura de esta epístola con los esquemas y paradigmas que están dirigiendo la praxis de lo que ha dejado de ser genuino cuerpo de Cristo para ser en la realidad meras instituciones de poder!
Pero, cómo aplicar las palabras de Pablo en el controversial contexto cubano, en una sociedad tan alejada, al menos para la mayoría, de un ambiente de confort o consumismo. La invitación de Pablo de participar en las aflicciones es aún más pertinente en esta sociedad puesto que el mero hecho de decir en ella la verdad, y nada más que la verdad, como es totalmente inherente e imprescindible a la ética no negociable del evangelio, puede ser pagado con la prisión o con todo tipo añadido de ultrajes y vejaciones; incluyendo, como hemos visto desfilar en los últimos meses, la represión desatada mediante ejecuciones extrajudiciales, tras el visto bueno que diera el General que funge como máximo líder cuando en su discurso de clausura del último Congreso del Partido Único autorizó a defender Su Revolución en las plazas y calles. Es cierto que no es todavía una sociedad de consumo, el problema al que se enfrentan las iglesias enclavadas en las democracias occidentales, es peor, se trata de una sociedad en sobrevivencia, apabullada por un desgobierno que concuerda perfectamente con las características de los tipos de anticristos que describe la Biblia, donde no dejarse marcar por el poder político equivale como mínimo a no poder comprar ni vender.
Resulta triste ver como se negocia entre el pragmatismo de un sistema al que ahora le conviene ofrecer al mundo, del que depende económicamente para sobrevivir, una imagen de respeto a las creencias religiosas, irrespetadas y reprimidas durante décadas por él mismo; y entre el pragmatismo de meras instituciones de poder con el nombre de iglesias que dependen a su vez de un marco de legalidad que el régimen les proporciona como migajas para sobrevivir a cambio de complicidad, o de que le hagan el trabajo de suministrar opio al pueblo que necesita adormecer y alienar. Nada nuevo, se trata del mismo concubinato antiguo de los reyes despóticos con los falsos profetas, estos últimos siempre dispuestos a ofrecer loas a los oídos de los poderosos, y abiertos siempre a realizar concordatos para asegurar las limosnas del poder político.
Las recientes amenazas de encarcelamiento que me ha realizado la señora Caridad Diego Bello, Jefa de la Oficina de la Atención a los Asuntos Religiosos del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, cuando advirtió a la Convención Bautista de Cuba Occidental, de la que gustosamente soy pastor en oficio, de que no recibirá reclamaciones de esta institución cuando mi apresamiento tenga efecto, dándolo por hecho, no me amedrentan. Agradezco por igual tanto a hermanos como a enemigos que con diferentes intenciones me piden cada día que me cuide. Hace tiempo acepté el reto de Pablo de participar de las aflicciones que faltan por añadir al sacrificio de Jesús, si de vivir acorde a mi conciencia cristiana se trata, intentando vivir coherentemente con el evangelio que predico, liberador de todo lo que oprime y agobia.
El sacrificio de la vida preciosa de Oswaldo Payá Sardiñas, y de otros mártires que le han precedido en esta modalidad de asesinatos selectivos, lejos de atemorizarme, me estimula a seguir adelante en mi ministerio que no puede excluir la condena a este régimen despótico. Cuando me despedía de mi amigo Juan Wilfredo Soto García, asesinado en mayo de 2011, ya preguntaba en uno de los post que entonces escribí que quién sería la próxima víctima, y hemos sepultado tras él a Laura Pollán (octubre, 2011), a Wilman Villar Mendoza (enero, 2012) y ahora a Payá (Julio, 2012). Soy heredero de una multitud incontable de mártires que, incluyendo a Pablo, desde el siglo primero, prefirieron morir a negarse a predicar o a vivir la fe liberadora de Jesucristo. En este sentido, como seguidor de un Jesús que me dio ejemplo al no rehuir la cruz, y que nos pide seguirle cargando también la nuestra, hago suya sus propias palabras de respuesta ante las amenazas de muerte enviadas por Herodes: Vayan y díganle a esa zorra que hoy y mañana estaré expulsando demonios y curando a los enfermos, y que el tercer día ya habré terminado. Aunque, en verdad, hoy y mañana y pasado mañana deberé seguir mi viaje hasta llegar a Jerusalén. Después de todo, allí es donde matan a los profetas (Lucas 13.32-33, TLA).  
  * Es Pastor de las iglesias bautistas en las comunidades de Taguayabón y de Rosalía, en Villa Clara. Profesor de Nuevo Testamento en el Seminario Teológico Bautista Luis Manuel González Peña. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de la Habana y Máster en Teología por el Seminario Evangélico Los Pinos Nuevos y por la Facultad Latinoamericana de Estudios Teológicos (FLET, hoy Laurel University).Su mensaje profético es ejercido desde su blog personal www.cubanoconfesante.com y desde su cuenta twitter @maritovoz

octubre 29, 2011

Lamentaciones, ayuno, oración y testimonio de un Pastor cubano bajo acoso de las autoridades represivas.

19 DE OCTUBRE: LAMENTACIONES, AYUNO, ORACIÓN Y TESTIMONIO.
¨Vigilan todos nuestros pasos; no podemos salir a la calle.¨ La Biblia: Lamentaciones 4.18a (Versión Popular Dios Habla Hoy)
Como parte de la serie de homilías, mensajes o sermones que he estado trayendo a mi iglesia, y de lo cual ya escribí antes en el caso del Eclesiastés, el domingo 23 de octubre me correspondía predicar acerca del libro de las Lamentaciones de Jeremías. Fue por ello que cinco días antes, cuando fui detenido junto con mi Biblia, impedido de llegar al seminario adonde me dirigía para impartir mis clases como cada miércoles, no lo dudé dos veces: si me lo permitían, y no iba a pedir permiso para ello, este sería un día de oración y ayuno, con la meditación en el libro de la predicación para el domingo, todo esto más la posibilidad adicional del testimonio verbal a mis captores si me era dada la oportunidad. Y todo fue posible.
Para todos aquellos que han tenido la sublime experiencia de preparar previamente su sermón no será difícil captar la maravillosa experiencia que tuve si se tiene en cuenta que el escritor del libro de las Lamentaciones y yo pasamos por una experiencia similar. Y doy gracias a Dios por ello. Aunque los cinco lamentos que forman parte de esta pequeña colección hebrea fueron leídos y releídos por mí entre cuarenta y cincuenta ocasiones durante todo aquel día, fue el capítulo tres, el del lamento del profeta, el que más hondo me caló desde el punto de vista personal. Esos sesenta y seis versículos conteniendo veintidós estrofas de tres versos cada una formando un acróstico con las veintidós letras del alfabeto hebreo fueron especial alimento para mi alma. Cierto es que la situación del profeta Jeremías, puesto dentro de una cisterna, superó con creces cualquier sufrimiento que a mi persona se estuviese infringiendo; como cierto es que el deseo que el profeta expresa para sus represores, en otra situación dispensacional, difiere del mío ya que lo que deseo para ellos es misericordia y perdón; pero imaginen cómo encajan para un detenido como yo los siguientes versos extraídos de los que se incluyen del versículo cincuenta y dos en adelante, por no citar la totalidad del lamento, tarea que dejo luego a los lectores de este post:
En la foto de la derecha y arriba, el Pastor Lleonart dirige la palabra en el servicio religioso por la muerte de J.W.Soto.
¨Sin tener ningún motivo,/Mis enemigos me han cazado/Como a un ave…;/Yo, Señor, invoco tu nombre,…,/Tú escuchas mi voz,/Y no dejas de atender a mis ruegos./El día que te llamo, vienes a mí,/Y me dices: NO TENGAS MIEDO./Tú me defiendes, Señor, en mi lucha,/tú rescatas mi vida./Tú ves, Señor, las injusticias que sufro,/¡hazme justicia!/Tú ves sus deseos de venganza/y todos los planes que hacen/contra mí./Escucha, Señor, sus ofensas/y todos los planes que hacen/contra mí;/las habladurías de mis enemigos,/que a todas horas hablan en/contra mía./¡Mira cómo en todas sus acciones/soy objeto de sus burlas!
Fue la tercera ocasión en el 2011 en que fui detenido arbitrariamente. La primera fue el 23 de febrero por defender a las señoras Lilia Castañer y Juana Oquendo cuando ante mi presencia eran secuestradas por ¨civiles¨ en plena vía pública, lo cual los principios éticos recibidos del evangelio me impiden aceptar pasivamente. La segunda, el 26 de junio, para imposibilitarme participar de un servicio religioso al que fui invitado por el pastor Yordi Toranzo, de la Iglesia Metodista de Santa Clara, víctima del clericalismo dictatorial de su obispo Ricardo Pereira, evidentemente subordinado a la dictadura política que nos desgobierna. Y esta tercera ocasión del 19 de octubre, por la vigilancia desmedida que tenía lugar desde el viernes 14 por causa de la muerte de la insigne líder de las Damas de Blanco, Laura Pollán. Todo el fin de semana estuve acantonado en el templo ante la negativa expuesta en la noche del viernes de que no podía moverme, no sin protestar mediante carteles expuestos a la calle con las declaraciones: TENGO DERECHO A SALIR DE CASA; LA CASA NO ES UN CALABOZO y AL PASTOR BRAULIO LO VIGILAN PORQUE NO SALE DEL TEMPLO Y AL PASTOR MARIO PARA QUE NO SALGA. El 19, al disponerme a salir como cada miércoles rumbo al seminario para impartir mis clases, y ya creyendo retirada la manida vigilancia, se me volvió a conminar con que no podía salir. El fin de semana mis actividades fundamentales se habían circunscrito a la iglesia local y por eso no transgredí la violación de mis derechos, limitándome exclusivamente a mis carteles; pero esta vez debía moverme a treinta y cinco km, tenía alumnos esperando y no iba a aceptar de ningún modo la negativa a que cumpliera con mi deber.
Foto a la derecha , operativo policial frente a la casa - iglesia del Pastor Lleonart.
Añadido a la lectura y meditación en las Lamentaciones de Jeremías, que me vino como anillo al dedo, estuvieron mis oraciones donde incluí acciones de gracias y plegarias incluso por mis represores, rogando a Dios una vez más misericordia y gracia para ellos por quienes también murió Cristo. Nuevamente, como en las dos detenciones anteriores, pude acompañar estas intercesiones con un ayuno total que dio un clímax místico y espiritual a mi experiencia; el no aceptar alimentos ni agua fue también una manera de decir a mis captores que consideraba injusta la violación de mis más elementales derechos. A la vez que ejercía una de las más puras disciplinas cristianas daba un mensaje de inconformidad a quienes correspondió la tarea de recluirme por un día.
Pero por si fuera poca la intensidad espiritual que me produjo la meditación en el libro de Lamentaciones, el ayuno y la oración; Dios me dio la posibilidad añadida de testificar a mis captores. Alrededor de las cinco pm fui llamado a una oficina donde tuve la oportunidad de escuchar al capitán Javier ante la presencia del oficial Raúl, a quien se ha ordenado seguirme de cerca. Tenían como objetivo que firmara un Acta de Advertencia que habían preparado como posible antesala de un posible proceso judicial en mi contra. El acta en sí intentaba limitar mis movimientos: no visitar determinadas personas o lugares, y me amenazaba con un articulo del Código Penal que encausa por ¨incitar a delinquir¨, y más exactamente explicita el texto ¨por incitar a la oposición a la violencia¨. Nada más alejado de la realidad. Soy un pacificador y siempre que he tenido contactos con la oposición les he llamado a no responder con violencia, ni física ni verbal, a sus represores, les he pedido lo que pide el evangelio: Amad a vuestros enemigos, y, vence con el bien el mal. Así se lo dije a Javier y a Raúl, a la vez que les hice el llamado a hacer ellos lo mismo.
Como en ocasiones he llamado la atención a algunos opositores que tienden a echar a un mismo saco a todos sus adversarios políticos, sin discernir el ser humano que se esconde detrás de cada uniforme, tuve que llamar la atención de estos dos oficiales. Según Javier, un joven capitán blanco, cabeza rapada y de ojos verdes, los opositores no son más que unos ¨delincuentes, satánicos y en su mayoría negros, malagradecidos a una revolución que se los ha dado todo y les ha hecho personas¨. Cualquiera que escuchase a Javier utilizando versos bíblicos adicionalmente habría pensado que era él quien me estaba predicando a mí en vez de yo a él. ¨Es que he estudiado la Biblia para cuando me traen a alguien como tú¨ -me explicó, y yo le exhorté no a utilizar con tal objetivo el texto sagrado sino a aceptarlo porque Cristo le amaba a él también y era un mensaje para él. Pero pobre Javier, que concepción más limitada tiene de los evangélicos por un lado, y de los opositores por el otro, al pensar que al llamar delincuentes, satánicos y negros a los opositores me va a alejar de ellos. Puede ser que algunos llamados cristianos le hayan dado una imagen así de sus creencias. Aunque la oposición cubana es plural y disímil no seré yo quien discrimine a nadie por su tez ni por sus creencias; y mucho menos para llevarles el evangelio. Esta conversación con estos dos hombres por quienes oro más que nunca me convenció del papel a que los cristianos cubanos estamos llamados en esta reconciliación nacional que todos los cubanos necesitamos.
Debo reconocer que tanto Raúl como Javier no fueron ofensivos hacía mí, más bien me dieron un trato diferenciado no encerrándome en celda ni quitándome la Biblia, la cual se me permitió leer todo el día y agradezco. En todo caso trataron de ser disuasivos, obteniendo, eso sí, todo lo contrario. Ahora me siento más retado a amarlos, tanto a ellos como a los opositores, y a tender entre ambos bandos puentes de comunicación que ojalá faciliten el camino necesario de la reconciliación nacional por el que habremos de transitar el día en que por fin en Cuba no sea un delito la discrepancia de ideas.
Como para confirmar que no ando por un camino errado, cuando concluyó la conversación, infructuosa para ellos desde el punto de vista de que por supuesto no les firmé su Acta de Advertencia, pero fructuosa desde el punto de vista en que son necesarios estos encuentros para contraponer criterios que ojalá nos hagan crecer a todos, me volví a encontrar con las Lamentaciones de Jeremías, y mi atención se fijó en los versos del capitulo tres, versos treinta y cuatro al treinta y seis:
¨El pisotear sin compasión/a los prisioneros del país,/el violar los derechos de un hombre/en la propia cara del Altísimo,/el torcer la justicia de un proceso,/SON COSAS QUE EL SEÑOR CONDENA¨
De regreso a casa a las 8 pm, en el mismo jeep militar en que había sido transportado en la mañana hacia la unidad, descubrí que la vigilancia al templo no había cesado ni con mi ausencia. Allí nos esperaba un agente que había estado ¨cuidando¨ a mi esposa y a las niñas. Ante la petición de cuentas de mi esposa él ripostó que allí estaba para protegerme cuando me trajeran por si al pueblo le daba por recibirme con piedras y palos. Mi esposa le explicó que si algo así sucedía nunca verdaderamente sería el pueblo sino, en todo caso, elementos preparados e instigados por ellos mismos. Lo que sí me encontré al llegar fue a numerosos hermanos y amigos que no han cesado de manifestarme su sincera preocupación y sus lamentaciones de que estas COSAS QUE EL SEÑOR CONDENA estén teniendo lugar en nuestro país. No pude evitar el recordar sin embargo lo que un señor, que funge como secretario del núcleo zonal del partido comunista al que pertenece nuestra residencia, había incitado apenas dos días atrás con todo el que opinase diferente a la posición política oficial. En reunión de su núcleo del partido, el lunes 17, incorrectamente celebrada en lo que es el Circulo Social de toda la comunidad, en sus propias palabras convocó a: ¨Advertir una primera vez y la segunda, caerles a palos¨, cual si no fuese notorio su historial de corrupción en todos los puestos de trabajo por los que transitó, o tal vez precisamente comprometido por ello. Fuentes seguras que no debo revelar me lo contaron alarmadas. Piedras lanzadas contra mi casa materna a la salida de Taguayabón el sábado 22 en altas horas de la noche, sin considerar siquiera que allí yace en estado terminal mi padrastro Santiago Martínez Mederos, testigo referencial, como yo, de las palabras de Juan Wilfredo Soto aquella misma mañana de la golpiza que le mató, me confirman, junto al anterior verso bíblico citado, de qué lado se encuentra la violencia, la intolerancia y la injusticia, y de cuál, Dios. Y vuelven entonces las Lamentaciones de Jeremías para impedir se vaya la esperanza:
¨Recuerdo mi tristeza y soledad,/mi amargura y sufrimiento;/me pongo a pensar en ello/y el ánimo se me viene abajo. /pero una cosa quiero tener presente/y poner en ella mi esperanza:/El amor del Señor no tiene fin,/ni se han agotado sus bondades./cada mañana se renuevan;/¡Que grande es su fidelidad!/Y me digo: ¡El Señor es todo para mí;/por eso en él confió!¨
*Pastor Bautista radicado en Cuba y Miembro de la Convección Bautista de Cuba Occidental, quien desempeña su ministerio en la Iglesia Bautista de Taguayabón y Rosalía, VC, Cuba. Profesor Seminario de Santa Clara, y filial del Seminario de La Habana en Vueltas. Edita desde Cuba el Blog Cubano confesante.

octubre 19, 2011

Una nota de condolencia por la muerte de Laura Pollán en medio de las arbitrariedades contra el Pastor Mario F Lleonart y su familia y la ulterior detención de este.

Nota de condolencia en medio de las arbitrariedades.
La noticia de la muerte de Laura Pollán, líder del grupo de mujeres “Damas de blanco”, me causó gran compunción, no tuve la dicha de conocerla personalmente, pero conozco bien su entereza y valor, su actitud desafiante al Régimen, su batallar sin descanso por la libertad de Cuba. Su vida estuvo llena de sufrimientos y tensión extrema, sometida al escarnio público, a la difamación y otros atropellos, pero una y otra vez y venciendo todas las dificultades, volvía al campo de batalla, una batalla sin armas y sin puños, solo la actitud y la palabra.
Hace ya algunas horas Laura no está entre nosotros y su marcha ahora es definitiva, pero como tantas otras veces, honrosa. Aunque no estoy físicamente presente junto a sus familiares, amigos y compañeros de lucha, les envío mi más sentido y sincero pésame. Dios sabe que desde mi corazón envío esta nota a ellos y al mundo, doblemente porque también hoy, quince de octubre, y una vez más, estamos en estado de sitio, vigilados y acosados desde hace más de veinticuatro horas por agentes de la Seguridad del estado y de la PNR, jamás pude imaginar el terror que podía causar en los opresores una firma y algunas palabras de consuelo. Nuestra firma, la de mi esposo y la mía, no estarán en el libro que desde ya es una valiosa fuente histórica y que recoge también el coraje de muchos que rompiendo las barreras del miedo y el silencio acompañan a los dolientes.
A su esposo, a sus seres queridos más allegados, a sus amigos y compañeros, en especial a sus hermanas, las Damas de blanco, desde mi casa convertida nuevamente en calabozo, mi más fuerte abrazo. Qué Dios bendiga nuestra Patria y a quienes la aman y no la mancillan.
Foto: Orlando Luis Pardo Lazo.
*Profesora en el Seminario Teológico Bautista Luis Manuel González Peña .Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad de la Habana y Master en Teología por el Seminario Evangélico Los Pinos Nuevos y por la Facultad Latinoamericana de Estudios Teológicos (FLET, hoy Laurel University). Apoya el trabajo profético ante el sistema de su esposo el pastor Mario Félix Lleonart y ha publicado en diversas publicaciones digitales tales como Religión en Revolución y Conexión Cubana.

octubre 18, 2011

En Cuba el Pastor Bautista Mario F Lleonart de nuevo bajo detención domiciliaria.

El Pastor Mario F Lleonart Barroso ( foto a la izquierda) , pastor de las Iglesias Bautistas de Taguayabón y Rosalía en la provincia de Villa Clara en Cuba, ha sido de nuevo conminado a mantenerse en su domicilio por las autoridades policiales, en un nuevo acto de represión contra el Pastor. Esto ocurre en ocasión de la muerte-asesinato de la activista de Derechos Humanos, Laura Pollán.
El Pastor Lleonart da a conocer esto en su cuenta de Twitter y dice:
#twittmarti #Cuba Estoy colocando 2 carteles en la verja que da a la calle: TENGO DERECHO A SALIR DE CASA y LA CASA NO ES UN CALABOZO.
@fuentevidacuba #Infanta #Cuba Al pastor Braulio Herrera le rodean la iglesia porque no sale y al pastor Mario Lleonart para que no salga.Solo soy un pastor que quiere cumplir deber de consolar familia que perdió un ser querido y la policía política no me lo permite #twittmarti
Ha continuación incluimos una secuencia de toso donde el Pastor denuncia esta situación represiva poniendo carteles en su casa y mostrando el control policial sobre él, su familia y su iglesia.


Fotos que muestran al Pastor Leonart colocando carteles donde denuncia su arreto domiciliario .
Fotos que muestran el control Polical del regimen contra el Pastor Lleonart Barroso.