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febrero 27, 2020

Los Arzobispos de La Habana y Miami callan sobre donaciones para reconstruir templos.


Incluimos esta información que aborda el asunto de las donaciones de para la reparación de los templos católicos en la Ciudad de la Habana que fueron dañados por el tornado que azotó a esta Ciudad hace un año. El periodista independiente y dedicado feligrés católico, Jaime Leygonier ha preguntado sobre el asunto a Mons. Thomas Wenski, y a Mons. Juan de la Caridad García Rodríguez, sin respuestas aparentes. Aquí las notas y opiniones del comunicador:
Mons. Thomas Wenski:
I wrote your Reverence and to the Archbishop of Havana, whit any answer to my question about donations to rebuilding temples. And now I must publish without your information, please answer me about.
S.E.R. Arzobispo de La Habana, cardenal Juan de la Caridad García Rodríguez:
Escribí a Su Eminencia reverendísima, preguntando sobre las donaciones para reparar templos destruidos por el tornado y no hubo repuesta, en mi deber de publicar el caso, lamento hacerlo sin la información que le solicite, adjunto publicación  y que vuelvo a rogarle me proporcione.
Arzobispos Habana y Miami callan sobre donaciones para reconstruir templos
Por: Jaime Leygonier.
La Habana,  de febrero, 2020. /Hace más de un año que el Arzobispado de La Habana recibió donaciones de sumas cuantiosas  para reconstruir dos templos habaneros destruidos por el tornado del 27-1-2019; aun continúan en ruinas y deteriorándose cada día sin los puntales y cubierta protectora.
  Y ni siquiera gastaron en reponer el pararrayos de la parroquia, pese a que ya un rayo daño la torre.

Las iglesias así abandonadas son: la parroquia de Jesús del Monte, Monumento Nacional, y la capilla de Nuestra Señora de la Guardia.
Escribí al Arzobispo de La Habana, S.E/R. Cardenal Juan de la Caridad García Rodríguez; a la dirección electrónica de palabranueva@ccpadrevarela.org de "Palabra Nueva";  revista del Arzobispado, con el ruego como católico y como periodista de que me informara sobre esas donaciones y su destino.
No responde
Entonces, juzgando que muchas donaciones provendrían de Miami, por la gran población cubana residente allí, escribí con el mismo ruego, reiteradamente, al Arzobispo de Miami. Mons. Thomas Wenski a information@theadom.org, contacto de la página web de ese arzobispado,
No responde.
¿Por qué el silencio si cuando ocurrió el desastre hubo una convocatoria pública a donar?
Si el estado ruinoso de esos templos obedeciera a responsabilidad del estado cubano, único contratista para reparar templos, nada más fácil que decírmelo.
Si el dinero no alcanzo ni para colocar el pararrayos viejo, nada más simple que decirlo, "no alcanza".
¿No tenemos derecho a información a saber qué pasa? Los fieles que vemos nuestros templos en ruinas después de un año de las donaciones, y los donantes que entregaron dinero de su propiedad para ese fin y no para otro; deben ver respetados los deseos que manifestaron al donar.
Foto: Amarilis Magaña Stable. Periodismo de Barrio.

mayo 26, 2014

El Cardenal Arteaga, en el olvido.

Por Mario Hechavarria Driggs
Manuel Arteaga Betancourt nació en la ilustre villa de Santa María del Puerto del Príncipe, actual Camagüey, el 28 de diciembre de 1879.  Ordenado sacerdote el 17 de abril de 1904  en Caracas Venezuela, país donde realizó su ministerio sacerdotal hasta el año  1912.
El Papa Pío XII  lo eligió arzobispo de la Habana en el año 1941. Nombrado  Cardenal presbítero el 18 de febrero de 1946, recibiendo  el capelo y el título para convertirse en el primer miembro del Colegio Cardenalicio nacido en Cuba.
Pasado medio siglo de su muerte, la iglesia católica cubana se mantiene en pie, pagándole con un olvido oportunista que prolonga en el tiempo los últimos años de una vida marcada por la ingratitud. Nada se habla de tan eminente figura eclesiástica, ni siquiera en la prensa católica cubana.
Tal parece que no es conveniente a la actual agenda católica hablar del Cardenal Arteaga. El asunto es simple, su actitud anti dictatorial terminó frustrada cuando al final de su larga vida, una nueva dictadura vino a sustituir a la anterior, algo impensable para el prelado, quien tal vez creyó en el fin de todos los autoritarismos nacionales.
Cardenal Manuel Arteaga Betancourt
Conocida es la proverbial neutralidad política de la iglesia romana, al menos en su imagen pública, sin embargo, Arteaga, junto a su igual el obispo santiaguero Enrique Pérez  Serantes, contribuyeron a salvar vidas jóvenes durante los años de la represión batistiana. El pago del nuevo gobierno fue una prematura alianza con el ateísmo soviético, condenando al destierro a cientos  de religiosos  cubanos.
El Cardenal usó su influencia y prestigio, a favor de los revolucionarios perseguidos, por lo tanto esperaba un mejor tratamiento para su iglesia. Sin embargo recibió lo contrario, cuando el oportunismo político decretó la subordinación de los guerrilleros triunfantes al mandato del Kremlin.
Perseguido por el régimen comunista  se refugió en la embajada de Argentina y luego en la nunciatura apostólica de La Habana desde el año 1961 hasta 1962.   Falleciendo al año siguiente  en el Hospital de San Juan de Dios a los 83 años de edad, sin hacer concesiones. Cargando con  la  cruz de reclamar el merecido lugar de la iglesia  en la sociedad civil, desmantelada por el nuevo caudillo, quien olvidó su repetida promesa de retornar a la democrática “Constitución del Cuarenta.”
Al menos le respetaron el derecho de morir en su patria. Pocos pudieron asistir a su funeral. Luego siguió un auténtico paisaje gris, determinado por un desenfrenado ateísmo autoritario:
Visitar una Iglesia era símbolo de traición a la patria, motivando malas recomendaciones para el futuro del “atrevido” en el mundo anunciado como paraíso terrenal por los comunistas.
Fin de las tradiciones cristinas, incluyendo la celebración de días tan señalados como la Semana Santa o la Nochebuena.
La educación comunista decretó a la religión “opio de los pueblos”, cerrando toda opción a quiénes intentaran educar a sus hijos en los preceptos cristianos.
Colofón de todas las discriminaciones, el régimen de partido único dejaba fuera de cualquier opción política a los religiosos, con especial énfasis en los cristianos, especialmente los católicos.
Como es conocido, el posterior desmoronamiento del muro de Berlín, la debacle soviética y los cambios en China, determinaron un nuevo oportunismo político en los ya desgastados dirigentes revolucionarios cubanos, olvidando sus recalcitrantes actitudes de dos décadas atrás, ofrecieron el manto de la reconciliación.
La Iglesia católica tuvo una nueva oportunidad y hasta dos Papas nos visitaron en algo más de diez años.
El sucesor y hermano del líder histórico de la Revolución, se muestra sin embargo más pragmático, invitando al nuevo Cardenal Ortega Alamino a su avión personal, viajando juntos al Camagüey, donde compartieron la ceremonia de beatificación del Padre Olallo.
El nuevo presidente, quien lleva las riendas de la reconciliación Iglesia- Estado, ha ofrecido algunas migajas a los católicos, intentando salvarles el honor después de tantos años golpeándoles las espaldas: Hay religiosos en el Partido, incluso hasta algunos dirigentes dentro de la burocracia comunista; luego de una larga espera se terminó un nuevo y flamante Seminario en las afueras de La Habana.
La componenda actual parece exigir un borrón y cuenta nueva. No es conveniente revolver el pasado, dicen algunos, pero tampoco es bueno olvidarlo, decimos otros. No hay que olvidar las lecciones de la historia para no repetirlas.
Sonrisas al final del camino entre señores jerarcas pasados de años, listos a retirarse, dejándonos a merced del tiempo y de la ingratitud.

En el mundo viviréis atribulados; pero tened buen ánimo: yo he vencido al mundo. Jn 16, 33

octubre 01, 2013

Perdónalos, Señor, porque saben muy bien lo que hacen.

La Iglesia Católica norteamericana se parece al Gobierno norteamericano se parece al pueblo norteamericano se parece al Cristo de la libertad. Constantemente lanzan decenas de cartas a quien corresponda, para impactar en la opinión pública mundial y modificar la alta política en todas las esferas sensibles de la nación.
Si se compilan los incontables documentos relacionados con Cuba, habría que concluir que históricamente la Iglesia Católica de Estados Unidos es mucho más cubana que nuestra Iglesia Católica real, tan raquítica como raulquítica, esa que cocina sus corruptelas de closets y sus elitismos de seminario entre la Plaza de la Revolución y el Arzobispado de La Habana, esa que redacta editoriales de polen polémico y da cursitos de precapitalismo para formar a los nuevos empresarios demócratas del postcastrismo, la misma que sonríe con joyas compradas a ras del Vaticano, mientras coacciona a los activistas de derechos humanos para que depongan su posturas éticas en contra de la dictadura y en última instancia se hagan desterrar, la misma que traicionó cómplicemente la vida de, entre muchos otros, de Orlando Zapata Tamayo, Juan Wilfredo Soto García, Wilman Villar Mendoza, Laura Pollán, Harold Cepero y Oswaldo Payá, cuyo cadáver profanado por manos impías el Cardenal Jaime Ortega en persona lapidó en capilla ardiente, como si Dios lo hubiera llamado por las buenas a su diestra.
Asco. ¿Algunos de ustedes ha sentido asco de Cuba en su corazón? Yo sí. Y, ¿saben qué? El asco de Cuba duele.
Las Cartas Pastorales y apariciones fantasmas en los medios nacionales de la Iglesia Católica cubana son un insulto a Dios. Un insulto que acaso Dios se merezca en el caso cubano, pues medio siglo de persecución religiosa es un vía crucis que no estoy seguro que ningún pueblo del mundo se merecía, ni siquiera nuestro "burdel del Caribe", al decir mentiroso de la junta militar verde olivo que cauterizó no sólo el sexo rentado sino que de hecho prostituyó el concepto mismo de una vida social.
No importa que el presidente de la Comisión Internacional Justicia y Paz de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, monseñor Richard E. Pates, obispo de Des Moines, pida a la administración Obama que se rinda al cambio-fraude del régimen castrista, y normalice las relaciones económicas, diplomáticas y políticas con la Peor de la Antillas. No importa que este venerable señor ignore las 30 preguntas con que los líderes protestantes cubanos Mario Félix Lleonart, Yoaxis Marcheco y Omar Gude Pérez recién han cuestionado el apartheid religioso en Cuba. Ni importa que silencie el contrabando de un barco-bomba que Cuba traficaba con Corea del Norte por el Canal de Panamá, quién sabe para atizar cuál conflicto bélico internacional.
Lo significativo es que los líderes eclesiales de Estados Unidos se oponen al statu quo dentro de sus fronteras nacionales. La Iglesia de Cuba apenas propone, más bien compone un escenario donde el pueblo cubano tendrá por fin su capitalismo secuestrado, con la plusvalía despótica de todos los derechos humanos hipotecados.
Cuando el pueblo cubano, por desgracia, en un escenario de castrismo sin Castro torne a lincharse en las calles como es nuestra tradición de barbarie caribe, y cuando su rabia contra los verdugos de la verdad no tenga ya templo a donde cobijarse en la misericordia de Dios, nadie se azore entonces de los ripios purpurados en subasta ni del sacrilegio vándalo de virgencitas envilecidas por el vulgo.
Los pastores de Cristo en la Isla tenían —y todavía tienen— la palabra, pero hasta ahora ha primado en ellos el pánico de emplearla como padres para paliar el dolor asqueante en nuestro corazón. Quien calla, corrompe. No se comportan como siervos del Hijo del Hombre, sino del Horror. De pastores no portan ni un pelo, más allá de esa sonrisita cínica milenaria y un retintín del lujo luctuoso con que imparten la hostia con manos malvas, malvadas. Su miedo al martirio ya está abriendo el camino criminal de la acción, a otros oportunismos del poder y a la debacle de los desesperados. Del clarín escuchad entonces el silencio. El camino del futuro fúnebre está empedrado de la fidelidad fósil de hoy.
Fuente: Diario de Cuba.
*Orlando Luis Pardo Lazo (1971). Escritor y fotógrafo  incorrecto. Él vive y resiste en Habanaught, Cuba. Editor de la escritura irregular e-zine The Revolution Evening Post. En Cuba ha publicado varios libros newrrative: Collage Karaoke (Letras Cubanas, 2001), Empezar de Cero (Extramuros, 2001), Ipatrías (Unicornio, 2005), Mi nombre es William Saroyan (Abril, 2006) y Boring Home (digital doméstica, 2009). Edita en Blog Boring Home Utopics.

abril 22, 2013

Silencio en Cuba sobre lo que hace y dice el Papa Francisco.


Iglesia en Cuba no informa acciones del papa Francisco

Por Jaime Leygonier/ Hablemos Press.

La Habana, 19 de Abril.- La Iglesia católica en Cuba - excepto algún sacerdote - no informa a sus fieles sobre las disposiciones y actos del Papa Francisco, que  los medios internacionales siguen con interés y que únicamente conocen en Cuba quienes acceden a las redes clandestinas de T V por cable, según católicos.

Probablemente los católicos cubanos sean los más desinformados del mundo sobre el quehacer -y aun doctrina- de su Iglesia, debido al silencio de los medios nacionales y el del mismísimo clero.

Ignorantes no ya de los escándalos en el extranjero que involucran a clérigos, sino  del Catecismo de la Iglesia, del cual circuló limitadamente el compendio, del Concilio Vaticano II, muy incumplido en Cuba, y ahora de las expectativas con el nuevo papa y lo que dice y hace.

Por otra parte la revista del Arzobispado de La Habana, Palabra Nueva, nacida en los años 90 en desobediencia cívica al Estado, y que esta interesando mucho a la ciudadanía -católica o no- ahora en plena luna de miel de "Estado-e-Iglesia-tenemos-las-mejores-relaciones" anunció que disminuirá su tirada por carestía del papel y que subirá sustancialmente el precio de la revista.

Acaso influirán hábitos de silencio: "El diálogo entre cubanos" de la Iglesia católica en Cuba abraza fraternalmente a gubernamentales y a catedráticos del extranjero, pero excluye absolutamente a los disidentes cubanos, tratados por la Iglesia como si no existieran.

Pero llama la atención que ese hábito de "ningunear" lo apliquen ahora al Papa, como si no existiera, salvo para mencionarlo en la oración pertinente durante la misa.

El silencio sobre el Papa cuenta excepciones, algún oficiante menciona en oración "las reformas", sin explicar nada más al público, y el párroco de La Medalla Milagrosa circuló la  carta pastoral para la Semana Santa del 2013 que divulgara el cardenal Bergoglio antes de ser electo papa.

Documento de estilo sencillo, claro, antípoda del estilo de los documentos de los obispos cubanos.

¿Por qué el silencio? ¿Tal vez porque en Cuba no existe ninguno de los problemas propios de la crisis mundial de la Iglesia católica y por tanto no interesa al clero de Cuba la necesidad de reforma que en el mundo entero crea expectativas..?

¿O por lo opuesto?: No interesa porque es exactamente al revés y desean conservar amorosamente esos mismos problemas, más los otros particulares -como el sometimiento al amo del país.

La diferencia de estilo pastoral con que hablan al pueblo de Dios Su Santidad el Papa Francisco (franco, directo) y el estilo de los obispos cubanos (ambiguo, ampuloso) puede darnos la clave de una incompatibilidad de caracteres e intereses, porque, como dijo Buffon: "El estilo es el hombre."

junio 03, 2012

Comunicado de apoyo del Arzobispado de La Habana al Cardenal Jaime Ortega y Alamino.



Desde hace meses venimos observando que se ha gestado un plan encaminado a dañar la figura del cardenal Jaime Ortega y a la Iglesia católica en Cuba, y a desacreditar la línea de diálogo que ha venido articulando desde hace muchos años, en consonancia con el Magisterio de los últimos Papas, los cuales nos han visitado. De esta línea se ha obtenido algún resultado, aunque faltan muchos por lograr.
Esta campaña no es solo contra el complejo quehacer del Arzobispo de la capital, sino que trata de abortar cualquier esfuerzo de entendimiento y diálogo para buscarle una solución serena y beneficiosa a la actual situación nacional.
El Cardenal Jaime Ortega siempre ha procedido según el Magisterio de la Iglesia. Sirva este Comunicado para expresar nuestra cercanía y afecto, fidelidad y apoyo a nuestro Arzobispo.
Consejo Episcopal
Mons. Alfredo Petit Vergel, Obispo auxiliar; Mons. Juan de Dios Hernández Ruiz, Obispo auxiliar; Mons. Carlos Manuel de Céspedes Garcia-Menocal, Vicario episcopal; Mons. Ramón Suarez Polcari, Vicario episcopal; Mons. Rene Ruiz Reyes, Vicario episcopal; Mons. Rodolfo Loiz Morales, secretario.
La Habana, 31 de mayo 2012

mayo 25, 2011

El régimen Castro comunista evoluciona hacia la Democracia, eso dicen dos Obispos.

De esto nos enteramos por dos obispos católicos, suerte de pitonisos políticos que ahora se aparecen con que los cambios que se producen en Cuba, que aunque lentos producen un cambio de mentalidad que “pudiera indicar” que vamos hacia una democracia… pero eso si con características propias. Aquí la información que fue dada en Radio Martí.
Obispos ven evolución hacia democracia en Cuba. Sin embargo, activistas cubanos han cuestionado la visión de los prelados sobre el cambio en la isla.
Dos obispos cubanos dijeron en Uruguay estar viendo en Cuba un cambio de mentalidad que podría indicar que en la isla se está yendo hacia una democracia con características propias.
En declaraciones que publica el diario uruguayo La República, el obispo de Holguín, Emilio Aranguren, dijo percibir determinados cambios y situaciones en el gobierno de presidente Raúl Castro que tienden a una progresiva evolución hacia un Estado más democrático.
Caricatura a la derecha de Santana; los Obispos cubanos camino a la Democracia.
Los prelados Aranguren y Juan de Dios Hernández, Obispo auxiliar de La Habana, participaron en la 33 Asamblea Ordinaria del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) en Montevideo.
Según Aranguren, "el país va dando pasos que no son exactamente iguales a los de antes. Esto es un indicador de que es posible que lleguemos hasta una democracia con nuestras características, con un modo de gobernar".
De Dios Hernández afirmó que “hace cinco años no se escuchaba mucho a quienes opinaban de manera diferente, y hoy se escucha, y se tiene en cuenta, lo que opina una persona o algún grupo de personas".
En cuanto a la relación de la Iglesia con el gobierno comunista, ambos Obispos dijeron que "se vienen implementando cambios, lentos, pero cambios al fin".
Sin embargo, el periodista independiente Normando Hernández González, quien fuera condenado a 25 años de prisión en la Primavera Negra de 2003, y resultara excarcelado por la mediación de la iglesia, la cual lo condujo a un destierro obligatorio como condición para su liberación, afirmó a martinoticias.com que no sabe a qué tipo de cambios se refieren los obispos católicos.
Hernández González añadió que se da cuenta de que ya no es sólo el cardenal Jaime Ortega quien se ha parcializado con el régimen cubano, sino que esa traición se ha extendido a otras zonas de la iglesia y que los obispos que asistieron a la 33 asamblea de la CELAM, actúan más bien como ministros de exteriores del gobierno que como religiosos imparciales.
Por otra parte, el activista Luis Felipe Rojas, afirmó que "hay un cambio de mentalidad en el gobierno, que tiene que ver con que Raúl Castro ha ordenado más represión" e ironizó, "estos dos obispos están viviendo en un país diferente al mío".
Los obispos cubanos también catalogaron de inmoral y éticamente inaceptable el embargo de Estados Unidos al régimen cubano.
Tanto Aranguren como De Dios Hernández son mencionados como posibles sucesores del cardenal Jaime Ortega al frente del Arzobispado de La Habana.
En octubre próximo o en fecha posterior, el Papa deberá decidir si mantiene activo o no al Cardenal Ortega como Arzobispo de La Habana, por razones de edad.

mayo 05, 2011

El Cardenal ya tiene quienes lo cuidan.

La guardia del Cardenal Ortega no es Suiza.
Durante el Vía Crucis del Viernes Santo en La Habana Vieja el Arzobispo de La Habana, Cardenal Jaime Ortega iba rodeado a pocos pasos de distancia por al menos cuatro individuos con aparatos de comunicación en sus oídos que los identificaban como agentes de la policía política, según testigos.
Normal que una figura pública vaya protegida por guardaespaldas, pero no se trataba de empleados de la Iglesia (y a la mayoría de los personeros del Gobierno que no son de la sangre real de los Castro no les asignan en la calle más que uno como chofer y guardaespaldas).
Cuando el Papa Juan Pablo II visitó Cuba en 1998 puso entre sus condiciones que el orden público de los actos religiosos en que participaría seria guardado por los propios fieles católicos, jamás por la policía y al efecto la Iglesia designó y vistió con una especie de librea que los identificaba a católicos que cuidaron del orden en los actos religiosos.
La policía de civil y los "contingentes" de albañiles, mal encarados: preocupados por sus jefes sobre posibles "actos contrarrevolucionarios", permanecían al margen del publico católico o formaron islotes entre la muchedumbre en la misa de la Plaza de la Revolución - antes Plaza Cívica.
En la sala deportiva Ramón Font, cercana a la Plaza, permanecieron acuartelados e invisibles durante toda la misa papal unos 3000 militares listos para reprimir el motín que jamás ocurrió.
Juan Pablo II conocía de los métodos de represión, coacción y propaganda de este tipo de dictaduras comunistas, de ahí la condición que exigió - y Monseñor Jaime Ortega los conoce también, pero no exige.
Muerto el Papa; hoy beatificado, los Obispos cubanos desecharon disimuladamente su mensaje y el principio de que el orden correspondía a los propios católicos y no tenían por qué perturbar sus actos los agentes represivos.
La misa por el alma de Juan Pablo II, al año de su fallecimiento, la tomó por su cuenta el mismísimo Fidel Castro cuya inmensa guardia personal ocupó la Catedral de La Habana impuso sus reglas y coaccionó a cuanto cura y fiel quisieron para garantizar un público casi por completo de miembros del Gobierno, sus guardias pretorianos, el clero y el cuerpo diplomático.
En un par de bancos del final entraron algunos fieles y Damas de Blanco porque llegaron bien temprano. Y a monseñor Ortega se le vio en T.V. visiblemente aterrado durante toda la ceremonia. Los que verdaderamente querían orar por el alma de su Papa tuvieron que quedarse afuera en la plaza y ver el acto por pantallas que colocó el Gobierno.
Con este precedente que sin protesta eclesiástica convirtió una misa en un acto político de Fidel Castro y echó por tierra el principio ganado por Juan Pablo II de que la represiva no podía regir los actos católicos, cuando vino el Secretario del Vaticano, Cardenal Bertone pretendió la policía cerrar por completo al público el acceso a la misa.
La misa fue en la plaza de la Catedral y cordones de agentes de civil cerraron los accesos, decían al público que entraran por la otra calle y en la otra calle ocurría lo mismo, por lo cual se marcharon con sus invitaciones en las manos muchos católicos llevados allí expresamente en ómnibus por sus curas.
Hubo agentes que empujaron y maltrataron de palabra al fiel que insistió en entrar y si el público no fue totalmente la claque fabricada por el Estado con comunistas y policías de civil fue porque en un movimiento natural la multitud quebró un cordón y pudo entrar así parte a la plaza.
Así entraron cierto número de fieles y Damas de Blanco por la calle Cuba al costado de la Catedral y durante la propia misa ocurrieron provocaciones de agentes como la acaecida al opositor pacifico Orlando Fundora, Laura Pollán y otras Damas de Blanco ante la barrera.
Y en la misma plaza al periodista independiente Carlos Ríos Otero cuya protesta atrajo la atención de periodistas extranjeros que cubrían el acto cerca sobre un tablado.
Un diácono me refirió su disgusto en esa Misa cuando al acudir con el corporal con las sagradas formas a dar la comunión al público de la plaza se encontró con que el grupo ante él era totalmente de la claque policial, "ni un católico".
Y que en la anterior misa por el alma de Juan Pablo II hubo incidentes con curas a quienes no permitían entrar y él tuvo que protestar fuertemente a un agente que lo seguía en el templo pisándole los talones.
Ahora Estado e Iglesia declaran como prueba de sus magníficas relaciones el otorgamiento gubernamental de algunas procesiones, pero, contradictoriamente con la supuesta razón religiosa de estos actos, los curas ¡no invitan al público a sus actos públicos!
Un sacerdote declaró que en el vía crucis del último viernes de cuaresma en el parque de Córdoba, en La Víbora, hubo más policías que fieles y que consideraba vergonzosa la escasa asistencia.
Y en el vía crucis de La Habana Vieja que presidió el Cardenal Ortega apenas hubo 200 ó 300 participantes cuando se supone es un acto al que deberían haber invitado - y no lo hicieron - a todos los fieles dela Ciudad, de 2 millones de habitantes. El doble o el triple de fieles asistieron a la procesión parroquial de la Milagrosa en Santos Suarez, sólo porque el párroco invitó.
Las Damas de Blanco suelen asistir al vía crucis de La Habana Vieja, en este participaron ocho, y los guardias rodeaban a Monseñor no como la guardia suiza del Vaticano o la del Cardenal Richelieu sino como aviso del terrorismo de estado y símbolo de la desaparecida separación entre la Iglesia y el Estado.
En la relación morbosa entre Gobierno e Iglesia ambos se prodigan en público piropos dulces: nada suizo sino hacerse "los suecos" y "los chinos" sobre la realidad nacional y la esencia sadomasoquista de esa relación Estado - Iglesia.
¿Solicita acaso el Cardenal guardaespaldas al "señor presidente, general Raúl Castro" con quien tiene "buenas relaciones muy positivas y esperanzadoras" o más bien la Seguridad del Estado se los envía por cortesía de la casa? ¿Los guardias en la procesión protegen al Cardenal o le recuerdan que es tan prisionero como al resto de los cubanos? Se conmemoraba la muerte de Cristo, caso de colaboración y acuerdo entre las autoridades religiosas y el poder despótico militar de entonces.
Sería preferible que el Arzobispo de La Habana en lugar de desechar el ejemplo de la visita de Juan Pablo II - tan honrado de labios para afuera como olvidado en su mensaje y cuestiones de principios - fuera custodiado por los suyos: los fieles católicos, a menos que los suyos sean los guardias de la dictadura y no el pueblo.
*Periodista independiente cubano. Colabora para Hablemos Press y Misceláneas de Cuba.