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octubre 05, 2017

“Afrodita, ¡oh, espejo!” Las pasiones desatadas entre Changó y la Virgen de la Caridad del Cobre por cuestiones de celos.

Está servida la polémica en Cuba con la puesta en escena de una obra: “Afrodita, ¡oh, espejo!, de la coreógrafa Rosario Cárdenas. Las opiniones del Cardenal Jaime Ortega y Alamino ponen en perspectivas las complicadas relaciones entre la Iglesia Católica Cuba y la Santería. El sincretismo, el folclorismo, los intereses económicos, el erotismo y la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre. De este documento ya se dice y se dirá mucho, hasta tanto lo incluimos aquí de manera íntegra para que los lectores tengan todos los elementos, y si opinar se trata,  pueden enviarnos sus colaboraciones.

Por S.E.R. Cardenal Jaime Ortega

26 de septiembre de 2017.
De toda mi consideración:
A la presentación de “Afrodita, ¡oh, espejo!”, obra danzaria en la cual, utilizando entes deificados por la santería, para desencadenar entre ellos pasiones afrodisíacas, se han referido en más de una ocasión los medios, que para la difusión de la propaganda de la obra, asumen al orisha ochún identificándolo con “nuestra Patrona”, la Patrona de Cuba, nada menos que en el contexto de una teomaquia, digna de los mitos griegos, en la que changó y ochún se enfrentan por celos.
En la sincretización que la santería en Cuba ha hecho del orisha ochún con la Virgen de la Caridad hay una crasa confusión como pasa siempre, cuando los pueblos sometidos de África que traían sus mitos propios, ven sólo una imagen nueva que no reconocen, pero les recuerda algún fetiche propio, en este caso de una diosa de la sensualidad y de pasiones amorosas, que ellos llamaban ochún, y aplicaron ese nombre a la representación artística de la Virgen María de la Caridad.
Que los pobres esclavos hayan sincretizado así su orisha es comprensible. Todo se comprende cuando la violencia de la opresión pone al ser humano en condiciones inhumanas de destierro y esclavitud. Que después estas creencias ancestrales, sincretizadas aquí, se hayan difundido al pueblo cubano en general, sobre todo en la segunda mitad del siglo pasado y hasta nuestros días, es poco afortunado y a menudo penoso. En esto ha intervenido progresivamente, y de modo lamentable, un marcado folclorismo de “lo cubano”, que abarca también otros ámbitos de la vida nacional, y en el cual se le ha dado a la santería un papel protagónico, teniendo al turismo como espectador y consumidor privilegiado. A esto se añaden intereses económicos espurios de quienes son capaces de crear modas a partir de la droga, del tatuaje, del uso de objetos metálicos incrustados en el cuerpo humano, de collares, de pulsos. Todo puede ser utilizado como negocio, desde la cría de chivos para sacrificios rituales, hasta la venta de paraguas blancos. Hasta aquí la realidad sociológica con sus muchas sombras.
Pero resulta inadmisible que la autora, coreógrafa, y directora de la obra teatral “Afrodita, ¡oh, espejo!”, diga ante las cámaras de televisión que la danza presenta las pasiones desatadas entre changó y nuestra Patrona por cuestiones de celos. ¿Hasta dónde vamos a llegar en la legitimación del absurdo, en este camino emprendido hacia el primitivismo?
La Virgen María de la Caridad, cuya imagen, que está en la Basílica de El Cobre, es la misma imagen que flotaba sobre las aguas de la Bahía de Nipe hace más de 400 años, la que fue encontrada por aquellos tres buscadores de sal de origen mestizo indocubano. Ya ellos estaban catequizados y reconocieron que se trataba de una imagen de la Virgen María que concibió por obra del Espíritu Santo a Jesús, el Hijo de Dios, a quien traía en brazos. Y en la tabla a la que estaba unida la imagen de María, se leía “Yo soy la Virgen de la Caridad”. Enseguida le rezaron con la oración del avemaría que ya habían aprendido y trataron de levantarle cuanto antes una capilla.
 Así comenzó la veneración de la Virgen de la Caridad desde los inicios de nuestra historia, cuando Cuba no era aún más que un esbozo como nación. Así la veneraron los esclavos de El Cobre, que, al rebelarse, alentados por el Padre Alejandro Ascanio obtuvieron su libertad del Rey de España, por cédula Real de 1801, es decir, mucho antes de la Guerra del 68. Ella es la Virgen mambisa que acompañó a nuestros libertadores en la manigua. A los pies de la Virgen de la Caridad fue el Ejército Libertador y a su frente el General Agustín Cebreco, enviado por el Mayor General Calixto García, a celebrar la independencia de Cuba con una misa, cuando el alto mando norteamericano no permitió que las tropas cubanas desfilaran junto al Ejército norteamericano al caer la Plaza de Santiago de Cuba al final de la guerra. Esos mismos veteranos pidieron después, en carta escrita al Papa Benedicto XV, que declarara a la Virgen de la Caridad, Patrona de Cuba, y así lo hizo el Santo Padre. 
Luego, ni por razones propias de la fe cristiana, ni por razones de similitudes teológicas inexistentes, ni por razones históricas, la advocación de la Virgen de la Caridad, que hace presente a la Virgen María, modelo de amor puro, de Virgen y de Madre, puede ser comparada con el orisha ochún, que es diosa de pasiones sexuales. Comprensible la confusión, repito, en aquellos pobres africanos esclavizados, pero no es admisible en un cubano culto del siglo XXI, aún menos para difundirlo de ese modo, con el título con que nuestro pueblo y el Papa Benedicto XV la han honrado: Patrona de Cuba.
Si se quiere homenajear por simpatía religiosa, por gustos artísticos o por entrar en la corriente folclorista a la moda, al orisha ochún, eso depende de la decisión y el gusto de un autor, pero no se identifique a este ente mágico con la Patrona de Cuba, lo cual constituye, además de un absurdo histórico, un pecado patriótico.
_________________________
Cardenal Jaime Ortega Alamino

P.S.: La publicación de esta carta sería un buen paso para superar ciertos males.

mayo 04, 2017

EL BUEN PASTOR Y EL FALSO PASTOR

Por Alfredo M. Cepero.*
"Yo soy el Buen Pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas". Parábola del Buen Pastor -Juan 10,1-18.
La parábola del Buen Pastor es una de las más emblemáticas e ilustrativas de la Santa Biblia porque sintetiza en muy pocas palabras el mensaje y la misión por los que vino a la Tierra el Hijo de Dios. Es la máxima expresión del amor de un pastor que sacrifica hasta la propia vida para proteger a aquellos que se le han encomendado a su cuidado. Ese mensaje y esa misión fueron expresados con vehemencia y valentía en días recientes por un prelado venezolano. El Cardenal y Arzobispo de Mérida, Baltazar Porras Cardozo, demostró ser el buen pastor del pueblo de Venezuela.
En un mensaje de conmovedoras palabras, el purpurado se despoja de sus merecidos atuendos de Príncipe de la Iglesia y se abraza a los jóvenes que se juegan la vida por la libertad de la patria. En su mensaje, Porras Cardozo deja bien claro que no está interesado en el favor de los poderosos sino comprometido con el bienestar de los desamparados y perseguidos de su pueblo, el "Juan Bimba" consagrado en la poesía y la prosa de Andrés Eloy Blanco.
Aunque no acostumbro a hacer citas demasiado largas de otros autores, en esta ocasión no puedo resistir la tentación de hacerlo. El tema es tan importante y las palabras tan elocuentes que deben de ser repetidas hasta el cansancio para que las escuche un mundo hasta ahora insensible a la tragedia de Venezuela.
El Cardenal y Arzobispo de Mérida,
Baltazar Porras Cardozo
En su mensaje a los jóvenes, emitido el 13 de abril pasado, el cardenal hace un acto de confesión patriótica cuando dice: "Yo estoy con los muchachos,..con los que se escapan de las madres, que ya no pueden atarlos a las casas… Con los muchachos que se empecinan en despertar un país dormido que solo se lamenta, un país verbo, país paz de la fea, de la sumisa…Estoy con los muchachos, porque creo en las conquistas, no en las regalías, porque soy como ellos, un poco tonto, otro bravío, o simplemente porque no me da la gana de dejarle mi país a las hienas". ¡Bravo Cardenal, Bolívar lo bendice desde su gloria eterna!
Como era de esperar, la jauría que se ha apoderado por la fuerza de Miraflores y que repite las consignas ofensivas que le envían desde La Habana, la emprendió contra el prelado. La respuesta soez expresó que: "Guiado por el demonio, el Cardenal Baltazar Porras envía carta apoyando odio y violencia de guarimberos. Rompiendo con toda regla y paradigma, los religiosos venezolanos se han dedicado a politizar la fe católica y a apoyar a vándalos que sólo buscan violencia y desestabilización".
Pero, en honor a la justicia, Porras Cardozo no es la excepción entre los miembros de la curia venezolana sino la regla. En enero de este año, la reportera en Caracas del ABC de Madrid, Ludmila Vinogradoff, daba cuenta de que: "El arzobispo de Caracas, cardenal Jorge Urosa, instó a los sacerdotes a leer en todas las misas del pasado domingo una homilía en la que animaba a los venezolanos a "no dejarse intimidar" y a "erradicar la dictadura" por la vía "pacífica y democrática". Con esto no queda duda alguna de que la Iglesia de Venezuela, a diferencia de la de Cuba, ni pide permiso ni acepta órdenes de Roma a la hora de enfrentarse a los tiranos que oprimen a su patria.
¡Qué contraste entre esta Iglesia de Venezuela erguida ante sus opresores y la Iglesia de Cuba arrodillada ante los diablos que martirizan a mi patria! ¡Qué contraste entre sus buenos pastores y nuestros falsos pastores! ¡Qué contraste entre Baltazar Porras Cardozo y Jaime Ortega Alamino! El primero confrontando a sus tiranos y el segundo al servicio de nuestros déspotas. A propósito, volvamos a la parábola del buen pastor donde hace referencia a los falsos pastores. "No así el asalariado, que no es el pastor ni las ovejas son suyas. Cuando ve venir al lobo, huye abandonando las ovejas, y el lobo las agarra y las dispersa. A él sólo le interesa su salario y no le importan nada las ovejas".
Esa ha sido la conducta de Jaime Ortega. No sólo abandonó a las ovejas encomendadas a su cuidado para servirse a sí mismo sino fue más allá. Vilipendió y despersonalizó a quienes se atrevieron a denunciar su miserable conducta. Durante una conferencia en la Universidad de Harvard, Ortega manifestó que la ocupación de la Basílica Menor de la Iglesia de Nuestra Señora de la Caridad, en Centro Habana, por un grupo de 13 opositores, fue organizada por la "gusanera" que opera desde Miami.
La realidad es que la ocupación fue una operación pacífica organizada en Cuba y que Ortega aprobó con antelación el operativo militar que puso punto final a una de las más significativas acciones de la oposición en víspera de la visita del papa Benedicto XVI a Cuba, realizada del 26 al 28 de marzo de 2012. Y en un acto de supina vileza, este Judas negó que hubieran sido sacados por la fuerza y agregó que: "Ellos eran un grupo que, me apena mucho, pero todos eran antiguos delincuentes”, afirmó Ortega. “Había un ex preso cubano que había sido devuelto a Cuba, había estado seis años en la cárcel, y fue una de las personas excluibles que fueron mandados a Cuba [...]. Había toda una gente allí sin nivel cultural, algunos con trastornos sicológicos”.
Pero la maldad de este hombre para justificar su repulsiva conducta no conoce siquiera el límite del respeto a la memoria de los muertos. En ese mismo viaje a los Estados Unidos declaró a la prensa que Monseñor Agustín Román le recomendó no mencionar la palabra reconciliación en su primera visita como cardenal a Miami en los años 80. “Román me llamó aparte y me dijo: ‘En tus discursos, en tus homilías tú hablas de reconciliación. No menciones esa palabra en Miami’”. Una frase que jamás pudo haber salido de la boca de aquel hombre santo y humilde que fue Monseñor Román y una mentira más de quien ha hecho de la farsa un modo de vida de lujos y privilegios.
Otro incidente que ilustra la perversidad de este sujeto se produjo con motivo de la celebración del 4 de julio de 2015 en la residencia del jefe de misión de la Oficina de Intereses de EE.UU. en La Habana. Un grupo de opositores, entre los cuales se encontraban el dirigente Egberto Ángel Escobedo y las Damas de Blanco Leticia Ramos y María Labrada le reprocharon que hubiera negado que hubiera presos políticos en Cuba. La respuesta tajante de Ortega: "No, para mí no hay presos políticos. Nosotros hicimos la gestión en el 2010 para sacar a los últimos presos políticos que habían y la Iglesia católica fue la que hizo eso". Acto seguido los amenazó con llamarles a la Seguridad del Estado. No creo que sean necesarios más ejemplos.
Lo que sí quiero ratificar es que esta reconciliación farisaica predicada por Ortega de las víctimas con sus victimarios es inaceptable y humillante. No puede haber reconciliación con quienes han asesinado a millares de seres humanos para preservar el poder. Además, los centenares de jóvenes que murieron por su iglesia y por su patria ante los paredones de fusilamiento gritando "¡Viva Cristo Rey! dieron testimonio de que morían por su fe en el máximo exponente de los buenos pastores, el que fue crucificado hace dos milenios en El Gólgota. Este falso pastor cubano los habrá traicionado, pero todos son tan mártires como los del Circo Romano, los de la Guerra Civil Española, los de los campos de exterminio nazis y los decapitados por el terrorismo islámico. Un día serán elevados a unos altares donde pido a Dios que no oficien sacerdotes de la baja calaña de Jaime Ortega.
La opción de la Iglesia Cubana en estos momentos es muy clara. Se une a su pueblo en la defensa de la libertad como ha hecho la Iglesia Venezolana o se prepara a pagar las consecuencias de su complicidad con la tiranía en la Cuba democrática que ya se avecina. El momento de estar del lado correcto de la historia es ahora. Después será demasiado tarde.
* Director de www.lanuevanacion.com . http://twitter.com/@AlfredoCepero
TEXTO COMPLETO DEL MENSAJE DEL CARDENAL PORRAS A LOS JÓVENES VENEZOLANOS. http://www.lanuevanacion.com/articles.aspx?art=7448

Fuente: La Nueva Nación es una publicación independiente cuyas metas son la defensa de la libertad, la preservación de la democracia y la promoción de la libre empresa. Visítenos en: http://www.lanuevanacion.com

marzo 23, 2015

¿Por qué en Cuba se les impide participar en la misa dominical…?

Papa Francisco, usted sabe que los intentos del régimen de La Habana por coartar el derecho a la libertad religiosa se suceden cada domingo en diferentes regiones de Cuba, ante el silencio cómplice de la jerarquía católica cubana y del Vaticano. De los obispos cubanos no me sorprende -recuerde que su amigo Jaime Ortega Alamino es un destacado relacionista público de la dictadura comunista-, pero ¿por qué el Vaticano también mira para otra parte?   
Opositores y activistas cubanos en el
 Santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre,
 en Santiago de Cuba, piden por la libertad de Cuba
 (foto archivo)
Papa Francisco, las fuerzas represivas de la dictadura comunista con la que usted tiene tan buenas relaciones continúa impidiendo que los opositores asistan a misa. En los últimos dos meses han ocurrido unas seiscientas detenciones arbitrarias para impedirles participar en la misa dominical. Por ejemplo:
1- Un centenar de opositores fueron detenidos este domingo en Santiago de Cuba, cuando intentaban participar en una misa en el Santuario de Nuestra Señora de la Virgen de la Caridad del Cobre. Este fue el séptimo domingo consecutivo de detenciones arbitrarias en Santiago de Cuba. AQUI
2- El domingo 15 de marzo un centenar de opositores cubanos fueron detenidos en Santiago de Cuba, cuando iban a acudir a misa en el Santuario Nacional de la Virgen de la Caridad de El Cobre. AQUÍ
3.- El 22 de febrero detuvieron a más de 200 opositores, de ellos 90 en Santiago de Cuba y 5 en Cienfuegos cuando intentaban asistir a misa. En La Habana un centenar de activistas resultaron detenidos cuando marchaban al salir de la Iglesia de Santa Rita, en Miramar. AQUI
Papa Francisco, como usted contribuyó a legitimar a la peor tiranía que ha sufrido este continente, ahora usted tiene el deber moral de enviarle una carta a Raúl Castro pidiéndole que no impida el derecho a la libertad religiosa.
Papa Francisco, ¿hasta cuándo continuará su silencio cómplice?

Nota: información recibida por correo electrónico.

marzo 19, 2015

Papa Francisco, usted tiene el deber moral de pedir que se permita la asistencia de opositores y disidentes cubanos a la Cumbre de las Américas.

La jerarquía de la Iglesia católica cubana y el Vaticano -tanto Benedicto XVI como usted- no pueden alegar que desconocen los crímenes cometidos por el Castrismo.
En el discurso donde anunció su voluntad de reestablecer relaciones diplomáticas con la dictadura cubana, el presidente Obama exigió que la sociedad civil cubana -incluyendo la oposición política- estuviera presente en la Cumbre de las Américas que se realizará en Panamá, a la que asistirá también una representación del Gobierno de facto -recuerde que hace 56 años los hermanos Castro llegaron al poder mediante las armas y una gran actividad terrorista que puede ver aquí, y no han realizado elecciones libres, por lo que son gobernantes ilegítimos.
Esta es la sociedad civil que quiere los Castro
 comunistas llevar a Panamá, la de la represión
 y el totalitarismo.
Papa Francisco, en el marco de la Cumbre de las Américas se está organizando el Foro Hemisférico de la Sociedad Civil para el 8, 9 y 10 de abril. El tirano Raúl Castro está maniobrando para:
1.      Enviar como representantes de la sociedad civil cubana a las falsas organizaciones no gubernamentales creadas por el régimen comunista como instrumentos de control político y policial, para servir sus intereses totalitarios, así como a falsos disidentes como Roberto Veiga González y Lenier González Mederos -ambos fueron empollados por el cardenal Jaime Ortega, obispo que se comporta como un relacionista público de la dictadura comunista, llegando al extremo de difamar al difunto monseñor Agustín Román. Lo invito a ver Cuba Posible.
2.      Impedir que destacados opositores y disidentes cubanos puedan participar en la Cumbre de las Américas, si bien esto es una flagrante violación al artículo 13.2 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, Por ejemplo, el Gobierno de Raúl Castro no permite viajar al extranjero a: Marta Beatriz Roque Cabello ,Tania Bruguera, Ailer González Mena ,Oscar Elías Biscet ,Ángel Juan Moya, Arnaldo Ramos Lauzurique, Eduardo Díaz Fleitas, Félix Navarro, Héctor Fernando Maseda,  Iván Hernández Carrillo ,Jorge Olivera, José Daniel Ferrer, Egberto Escobedo, Hugo Damián Prieto Blanco y Antonio G. Rodiles.
Papa Francisco, usted puso la diplomacia vaticana al servicio del presidente de EEUU y el dictador de Cuba. Usted envió cartas personales a ambos gobernantes, ofreció el Vaticano como punto neutral de encuentro. O sea, usted contribuyó a legitimar la tiranía castrista. Una vez más le pido que vea algunos de los actos terroristas realizados por el régimen de los hermanos Castro en contra del pueblo cubano, que se muestran aquí –vídeos que demuestran el asesinato de niños y mujeres- y aquí –vídeos que demuestran el acoso y las golpizas propinadas a pacíficas mujeres. Ahora usted tiene el deber moral de enviarle una carta a Raúl Castro pidiéndole que permita que opositores y disidentes viajen al extranjero.

julio 18, 2012

Festejo en Cuba por Nuestra Señora del Carmen con participación de mariachis.

Festividad y Procesión.
El lunes 16 de julio la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen festejó a su Patrona con un recital de Mariachis antes de celebrarse la primera homilía, a las 7 y 30 de la mañana; la segunda poco antes del mediodía, y la tercera una vez concluida la procesión, contó con la presencia del cardenal Jaime Ortega, Arzobispo de la Habana.
La Iglesia del Carmen, como muchos la conocen, tuvo una Novena inolvidable para los feligreses y vecinos del barrio de Cayo Hueso, en el municipio capitalino de Centro Habana. Los sacerdotes de la Orden de los Carmelitas Descalzos que la  atienden han devuelto al templo la alegría, el amor y la fe que el difunto Padre Teodoro Becerril supo enseñar a su rebaño.
El tránsito fue desviado en horas de la tarde por ambas sendas de la Calle Infanta desde San Lázaro hasta San Rafael por ello, muchas personas siguieron el vehículo  que llevaba la imagen de la Santa que recorrió las Calles Concordia, Hospital, San Miguel, para retomar Infanta donde se encuentra la entrada  del templo.
Cantos y oraciones fueron hechas por los fieles en cada calle, dando vivas a Nuestra Señora del Carmen, junto al sacerdote que, a través de un alta voz decía el Ave María o conversaba con quienes son parte de una de las barriadas más humildes de la capital.
Foto de la autora del articulo.

junio 16, 2012

Los argumentos de los defensores del Cardenal Ortega y Alamino cuando menos deben ser tomados como sospechosos.

LA HABANA, Cuba, junio del 2012.- A los totalitaristas no les gusta ser puestos en tela de juicio. Acostumbrados a que las cosas se tomen únicamente como ellos dicen que son, se crispan ante el menor cuestionamiento. Y nada puede ser más peligroso que un totalitarista crispado. Que lo diga Ettore Gotti Tedeschi, el llamado Banquero de Dios, quien ahora mismo se está viendo con un pie en el infierno sólo por contradecir a un totalitarista de raza, el cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado del Vaticano.
Por cierto, tan distinguido personaje también fue contradicho en Cuba, hace poco, si no con palabras, con hechos, pues en días previos a la llegada del Papa, Bertone había declarado que esta visita no sería manipulada por el régimen. Y sí, fue manipulada. Pero excepcionalmente, el cardenal no se crispó.
Desde luego, lo que le hizo Ettore Gotti es mucho más grave. Y tanto que devino bomba noticiosa en todo el mundo. Aunque más grave todavía, puesto que más a tono con su talante totalitario, ha sido la respuesta del cardenal Bertone.
Después de casi tres años al frente del Instituto para las Obras de Religión, Gotti Tedeschi explotó como un siquitraque, apenas empezó a sospechar que detrás de las cuentas cifradas de esta institución, que es el banco del Vaticano, hay oculto dinero sucio de empresarios, políticos y hasta de la mafia. Su expulsión del cargo, dispuesta por Bertone, es lo mejor que podría ocurrirle, ya que, según los medios internacionales de información, Gotti teme por su vida, una reacción natural en quien se atreve a desafiar a santidades tan encumbradas, acusándolas nada menos que de lavar dinero ilícito y aun sangriento.
A la derecha una caricatura de Ilei Urrutia Álvarez.
Se trata de una larga película de horror y misterio, y con suspense creciente, a lo Hitchcock, pero cuya escena final nos puede ser impuesta el día menos  pensado, hoy mismo tal vez, ya que otra cosa que muy bien se conoce es que los totalitaristas, cuando no pueden demostrar razones, demuestran su poder -tan infinito como el cielo- silenciando, como sea preciso, a los que sí tienen razón.
Pero, en fin, si he traído a colación este caso es sólo para puntualizar que el momento no es bueno para que los defensores de otro cardenal, que hoy sufrimos de cerca en la Isla, hagan cruzada tratando de tapar sus deslices, y enfoquen cañones contra sus críticos, desplegando la táctica totalitaria de inventar conspiraciones fantasmas, dicen ellos que contra la Iglesia Católica, y dicen que por parte de malos patriotas, renuentes a la reconciliación entre cubanos.
La verdad es que el cardenal que nos tocó en suerte, Jaime Ortega, arzobispo de La Habana, no ha estado actuando como lo requiere su misión ante Dios (que no ante los poderes pecadores de la tierra), y ese es un reproche que nadie podría hacerle, por más ganas que tenga, si no fuese porque hay pruebas de su actitud contemporizadora con nuestro régimen y de su falta de carácter como líder eclesiástico, al plegarse sumisamente a un proyecto dictatorial, encaminado a perpetuar en Cuba la falta de libertades y la extrema miseria.
Entre los recriminadores del cardenal Ortega no faltarán algunos espíritus agrios y hasta algún que otro politiquero dispuesto a defender su egoísmo por encima del interés nacional. Pero resulta ridícula y malsana la pretensión de meter en el mismo saco a todo nuestro movimiento de oposición pacífica (pues son todos, católicos incluidos, los que recelan de su gestión), acusándolos de mercaderes de la confrontación y de gestores de un plan para desprestigiar a la Iglesia, mediante la descalificación de lo que llaman su “línea de diálogo” con el régimen.
Para peor, en los cotorreos de estos defensores a ultranza de Ortega se trasluce la intención de enfrentar a creyentes y no creyentes católicos, e incluso a la población pasiva con los disidentes. Y todo en nombre de lo que graciosamente llaman (con un apelativo que les prestó el régimen) la necesidad de reconciliación entre cubanos. Es algo que, además de irracional, resulta peligroso.
Nada conviene menos a los cubanos en este momento que una atmósfera hostil entre creyentes y ateos. Y en general, nada nos conviene menos que andar a las greñas entre nosotros mismos, mientras el régimen se dedica a ejercer su deporte favorito: atacar por los flancos que se flaquean con nuestras divisiones.
Los humos totalitaristas que enrarecen el universo del cardenal y sus defensores no les permiten ver que para los cubanos amantes de la libertad y del progreso constituye un drama extra tener que vérselas también con ellos, cuando apenas les alcanzan las fuerzas para enfrentar el acoso y las tropelías del régimen.
No ven (por alguna razón no les conviene ver) que nuestros reparos no son contra la Iglesia y mucho menos contra los paisanos católicos, sino contra un hombre, un simple mortal que con todo y su púrpura no solamente está incurriendo en la violación de los preceptos que debería representar, sino que además incurre en pecado al proyectarse soberbio ante el rebaño y sumiso ante el lobo.
Que yo sepa, ninguno de nuestros opositores pacíficos cuestionó nunca una sola palabra o una sola acción de monseñor Pedro Meurice, arzobispo emérito de Santiago de Cuba durante 34 años. Y nada fue más ajeno a monseñor Meurice que la actitud hostil ante la posibilidad de entendimiento entre los cubanos. Sólo que él parecía asumir la reconciliación nacional según su auténtico significado, y no como reconciliación entre el régimen y ciertos sectores seleccionados por éste en forma unilateral y para su absoluta conveniencia.
Esa burda simplificación de las cosas que se desgaja de los argumentos de los defensores de Ortega no puede ser tomada sino como sospechosa, cuando menos.
De hecho, llama la atención que tal defensa, o al menos su avanzada más activa y crispada, se esté desarrollando desde ciertas instancias muy afines al régimen. Al paso que vamos no nos sorprendería que la UJC, PCC, CDR y demás hierbas fueran convocados a una concentración en la Plaza de la Revolución para demostrarle al cardenal el apoyo irrestricto, solidario y partidista del pueblo.
Lo malo, como ya dije antes, es que en este minuto el horno no está para rosquitas.
A no ser que el cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado del Vaticano (y de quien se comenta que Jaime Ortega recibe órdenes directas en todo lo concerniente a la reconquista, en línea con la dictadura, del espacio público en Cuba), se apure en aplicar medidas acalladoras contra Ettore Gotti Tedeschi, será difícil para los defensores de su hombre en La Habana dar la muela, sin ponerse colorados, con apelaciones a la inocencia, al respeto y a la justicia divina.
*José Hugo Fernández es autor, entre otras obras, de las novelas El clan de los suicidas, Los crímenes de Aurika, Las mariposas no aletean los sábados y Parábola de Belén con los Pastores, así como de los libros de cuentos La isla de los mirlos negros y Yo que fui tranvía del deseo, y del libro de crónicas Siluetas contra el muro. Reside en La Habana, donde trabaja como periodista independiente desde el año 1993. Los libros de este autor pueden ser adquiridos en la siguiente dirección: http://www.amazon.com/-/e/B003DYC1R0

junio 03, 2012

Comunicado de apoyo del Arzobispado de La Habana al Cardenal Jaime Ortega y Alamino.



Desde hace meses venimos observando que se ha gestado un plan encaminado a dañar la figura del cardenal Jaime Ortega y a la Iglesia católica en Cuba, y a desacreditar la línea de diálogo que ha venido articulando desde hace muchos años, en consonancia con el Magisterio de los últimos Papas, los cuales nos han visitado. De esta línea se ha obtenido algún resultado, aunque faltan muchos por lograr.
Esta campaña no es solo contra el complejo quehacer del Arzobispo de la capital, sino que trata de abortar cualquier esfuerzo de entendimiento y diálogo para buscarle una solución serena y beneficiosa a la actual situación nacional.
El Cardenal Jaime Ortega siempre ha procedido según el Magisterio de la Iglesia. Sirva este Comunicado para expresar nuestra cercanía y afecto, fidelidad y apoyo a nuestro Arzobispo.
Consejo Episcopal
Mons. Alfredo Petit Vergel, Obispo auxiliar; Mons. Juan de Dios Hernández Ruiz, Obispo auxiliar; Mons. Carlos Manuel de Céspedes Garcia-Menocal, Vicario episcopal; Mons. Ramón Suarez Polcari, Vicario episcopal; Mons. Rene Ruiz Reyes, Vicario episcopal; Mons. Rodolfo Loiz Morales, secretario.
La Habana, 31 de mayo 2012