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julio 23, 2026

La Nación que No Cabe en un Solo Altar

 Por Eloy A González.

En el escenario postcomunista que comienza a perfilarse, la disputa por los símbolos religiosos de la nación cubana revela tensiones profundas entre tradición, identidad y poder sociopolítico. La centralidad histórica de la Virgen de la Caridad del Cobre —convertida en emblema nacional desde inicios del siglo XX— enfrenta hoy un desafío estructural: el ascenso sostenido del protestantismo independiente y la consolidación de corrientes evangélicas con fuerte capacidad de movilización social.

Asociar el futuro nacional exclusivamente a un símbolo católico no solo desconoce la recomposición del campo religioso en la isla; también produce exclusiones que afectan a sectores juveniles, fundamentalistas y comunitarios que ya no se reconocen en un imaginario nacional construido desde un único altar. En la Cuba que emerge, la reconstrucción de la identidad colectiva exigirá un marco plural, donde la devoción mariana deberá coexistir, negociar y compartir legitimidad con las nuevas formas de militancia religiosa que disputan, desde abajo, la definición misma de nación.

Relacionar el futuro de Cuba exclusivamente a la Virgen de la Caridad del Cobre, genera fricciones y divisiones. Este enfoque ignora el crecimiento del movimiento evangélico en la isla. Para las líneas fundamentalistas y gran parte de la juventud evangélica-protestante, utilizar una figura católica como emblema sociopolítico los excluye de la identidad nacional.

El paisaje religioso cubano es diverso. El protestantismo y las congregaciones no católicas tienen una presencia histórica y un peso demográfico significativo. Al utilizar símbolos marianos (o el sincretismo católico-yoruba) como representación unívoca de "lo cubano", tienen lugar manifestaciones patentes, equívocas y contraproducentes.

La exclusión teológica, donde, las denominaciones evangélicas, especialmente las de corte conservador o fundamentalista, rechazan la veneración de imágenes. Por tanto, no pueden identificarse con la Virgen ni reconocerla como un punto de encuentro para el país. Dentro de estas denominaciones hay una visión de la juventud; porque muchos jóvenes evangélicos, imbuidos en corrientes teológicas renovadoras, cuestionan la idea de que la identidad y la reconstrucción de Cuba deban cimentarse sobre el catolicismo popular.


Aun que está totalmente perfilada esta tendencia; las iglesias evangélicas y protestantes en Cuba proponen una reconstrucción nacional basada en principios institucionales y éticos en lugar de símbolos religiosos tradicionales. Su enfoque prioriza el impacto social directo, la reforma moral y la independencia comunitaria.

Hay un creciente rol de la juventud y el activismo social en el cual, los jóvenes evangélicos impulsan proyectos de ayuda comunitaria basados en la solidaridad y espacios de Fe alternativos donde la música, la tecnología y el debate prevalecen.

Es una línea apegada al fundamentalismo cristiano y conservador. Se asume la restauración moral de la sociedad y el retorno a los valores bíblicos y la estructura familiar tradicional como base para sanar el tejido social. Esta apunta a la corrupción rampante y defienden la honestidad en el trabajo como motor del desarrollo económico. El concepto de Separación Iglesia-Estado, será un desafío ante cualquier intento de fusionar la identidad del país con una Fe única, exigiendo igualdad legal plena ante la ley cuando será establecido un estado de derecho.

Hay una clara percepción en la comunidad religiosa evangélica a exigir mayor libertad de culto, el derecho a abrir escuelas religiosas y el acceso sin censura a los medios de comunicación masivos. Defienden una Cuba futura donde el debate público sea secular, garantizando que ninguna denominación religiosa domine el marco político nacional.

Las Iglesias Tradicionales (Bautistas, Metodistas, Presbiterianas) utilizan sus estructuras históricas e internacionales para rechazar las leyes represivas del régimen de forma oficial. Sus líderes suelen firmar cartas pastorales públicas exigiendo la liberación de presos políticos y una transición democrática.  Conciben la caída de la dictadura como un proceso ordenado. Se preparan para restablecer el tejido social mediante la educación civil, escuelas cristianas y la mediación política basada en el respeto constitucional.

Estas iglesias tradicionales y las no tradicionales del pentecostalismo cubano; sufren una división crítica entre cúpulas infiltradas o cooptadas por el oficialista Consejo de Iglesias de Cuba (CIC),  y pastores de base que sufren acoso y cárcel por apoyar activamente el descontento popular.

Los Movimientos Pentecostales y Apostólicos (Asambleas de Dios, Ministerios Independientes), al no estar atados a estructura históricas ni, en muchos casos, a registros legales, muestran menor temor a la Seguridad del Estado. Ante cancelaciones del régimen, mueven de forma los cultos a la vía pública, o se hacen más reservados, convirtiéndose en catalizadores de desobediencia civil espontánea (como los sucesos represivos a un evento religioso (septiembre de 2025) en Santiago de Cuba.

Debido a su crecimiento explosivo, controlan redes informales de ayuda económica y comunitaria que sustituyen por completo al quebrado Estado cubano. En un escenario de caos por derrocamiento, estas redes serán las únicas capaces de contener crisis humanitarias en barrios marginales. En este escenario popular , su narrativa no es de reforma, sino de combate espiritual contra el comunismo, al que catalogan abiertamente como una fuerza demoníaca. Su teología empuja a la acción inmediata de la juventud y promueve un cambio de régimen total, frontal y sin concesiones.

En la Cuba que agoniza bajo su peor crisis histórica, la religión ya no es solo un refugio espiritual, sino el campo de batalla donde se disputa el alma de la transición. La inminencia de un cambio de régimen y el colapso definitivo del comunismo pueden poner frente a frente dos visiones de nación irreconciliables, encarnadas en la simbología católica tradicional y la fisonomía del protestantismo cubano actual.

La Virgen de la Caridad del Cobre ha sido, históricamente, el mayor factor de unidad e identidad del pueblo cubano, unificando razas y clases bajo la promesa de protección mutua. Sin embargo, la realidad actual ha fisurado este símbolo. La jerarquía de la Iglesia Católica es percibida por amplios sectores como excesivamente cautelosa o cómplice, buscando una "transición pactada" que evite el estallido, lo que ha desgastado el poder de convocatoria de la Virgen como catalizador de rebelión. Es pues un símbolo fragmentado; mientras las madres de los presos políticos y los activistas marchan con la estampa de la Virgen exigiendo libertad, el régimen intenta vaciarla de contenido político para evitar que se convierta en la bandera de un posible estallido social.

Frente al ritualismo católico, el protestantismo o los evangélicos carismático o no —especialmente el movimiento pentecostal y apostólico— opera con fuerza en los barrios más olvidados de la isla. Estos, al rechazar el culto a las imágenes (incluida la Virgen), proponen una Cuba que no dependa de mitos históricos, sino de una profunda reforma moral e institucional individual.

Mientras la dictadura se desmorona y pierde la capacidad de alimentar a la población, las iglesias protestantes se han convertido en microestados de facto. Reparten medicinas, comida y apoyo financiero del exilio de manera independiente, ganándose la lealtad de las masas. Mientras que, a diferencia de las cúpulas católicas, los pastores evangélicos de base sufren directamente la persecución callejera y la cárcel. Su discurso no habla de reconciliación pacífica con los opresores, sino de un combate frontal contra una dictadura que califican de "fuerza demoníaca".

Hay una realidad inminente del cambio y ante este escenario, el de un derrocamiento o colapso de la dictadura, la fractura entre estos dos mundos religiosos definirá el futuro inmediato de Cuba. Puede ocurrir que, la Fe mariana y la estructura católica buscarán ser el puente institucional para evitar el caos, la venganza civil y articular un regreso ordenado a la democracia legal. Se argumenta sin mucha solidez que , los movimientos evangélicos – en cambio- serán los verdaderos dueños de la calle en el día después. Su capacidad para movilizar a miles de jóvenes y su control sobre las redes de ayuda humanitaria los convertirán en actores políticos indispensables para contener el estallido social en las zonas marginales.

Asociar el futuro nacional exclusivamente a la Virgen de la Caridad del Cobre genera fricciones y divisiones. Este enfoque ignora el crecimiento del movimiento evangélico en la isla. Para las líneas fundamentalistas y gran parte de la juventud protestante, utilizar una figura católica como emblema sociopolítico los excluye de la identidad nacional oficial.

En la Cuba que viene, la reconstrucción nacional ya no se diseñará bajo el amparo exclusivo de una sola Fe. El fin del comunismo dará paso a una nación plural, donde la identidad histórica de la Virgen tendrá que coexistir y negociar el poder con el músculo social y la militancia radical del protestantismo independiente.

Recopilación y Texto de Eloy A Gonzalez – Editor del Blog Religión en Revolución-

julio 17, 2026

El Centro Martin Luther King Jr. de La Habana: vitrina oficial y silencio cómplice.

 La visita de cuatro congresistas estadounidenses al Centro Memorial “Martin Luther King Jr.” en La Habana —Mark Pocan, Teresa Leger-Fernández, Maxine Dexter y Delia Catalina Ramírez— fue presentada por la institución como un ejercicio de diálogo respetuoso, escucha mutua y construcción de puentes entre ambos países. El Centro habló de escasez, de carencias extremas y del impacto del embargo en su labor pastoral y comunitaria. Todo dentro del guion habitual.

Pero detrás de esa puesta en escena se encuentra una realidad que el Centro Martin Luther King Jr. (CMLK) nunca menciona: su papel como institución controlada por el Estado cubano, diseñada para ofrecer a visitantes extranjeros una versión cuidadosamente editada de la vida en la Isla. No es un espacio independiente, ni plural, ni crítico. Es una pieza del aparato político.

El propio Centro lo reconoce en plataformas oficiales como EcuRed: su compromiso es con la Revolución y el socialismo. Su director histórico, el pastor y parlamentario Raúl Suárez Ramos, ha sido durante décadas un operador confiable del sistema. Y su coordinador ha admitido en medios estatales que ejecutan programas “a petición del Gobierno”. No hay autonomía posible cuando la misión, el discurso y los recursos dependen del poder político.

Los visitados 

Por eso las delegaciones extranjeras son conducidas allí: porque el CMLK garantiza un ambiente controlado, donde se puede hablar de dificultades sin mencionar a los responsables internos; donde se puede denunciar el embargo sin mencionar la represión; donde se puede hablar de solidaridad sin hablar de presos políticos; donde se puede hablar de crisis sin hablar de derechos.

Mientras el Centro describe la escasez de alimentos, medicinas y combustible, guarda silencio ante la otra cara de la tragedia: la criminalización de la protesta, las detenciones arbitrarias, los juicios sumarios, la censura, el miedo cotidiano y el deterioro institucional que asfixia a la sociedad cubana. El CMLK nunca denuncia que jóvenes están encarcelados por exigir libertad. Nunca menciona que más de mil cubanos permanecen presos por motivos políticos. Nunca reconoce que la crisis nacional es también consecuencia directa de decisiones internas, no solo del embargo.

Los visitantes

Ese silencio no es accidental: es funcional. El Centro opera como vitrina oficial, como espacio de legitimación, como mediador autorizado para mostrar una Cuba “dialogante” que no existe fuera de esos salones cuidadosamente preparados. La visita de congresistas estadounidenses, presentada como un intercambio sincero, termina siendo parte de un recorrido donde la realidad está filtrada, la crítica está domesticada y la verdad está incompleta.

La Cuba que el CMLK muestra es una Cuba sin conflicto político, sin represión, sin presos, sin miedo. Una Cuba donde la crisis es externa y la responsabilidad es ajena. Una Cuba que sirve al relato del poder.

La Cuba real —la que sufre, protesta, resiste y paga el precio de la falta de libertades— queda fuera de la foto.

Mientras el Centro Martin Luther King Jr. continúe subordinado al Estado, su voz seguirá siendo la voz del poder. Y sus visitas, por muy respetuosas que parezcan, seguirán siendo parte de un teatro político donde la verdad se administra y la justicia se posterga.

Recopilación y texto del Editor del Blog Religión en Revolución.

mayo 21, 2026

¿Golpes al ejecutivo o libertad de expresión dentro de la Asamblea de la CBCOr?

 

Pastor, Yanier Heriberto

He leitod con interés esta nota del pastor Yanier Heriberto sobre el desempeño de la Asamblea y/o el Ejecutivo ala junta directiva y la presentación de una moción conciliadora que provoco la expulsión del pastor Yanier Heriberto y a la Iglesia en su conjunto. Nos faltó contexto pero publicamos esta nota tomada de Facebook por lo inusual e interesante del tema:

¡Qué distinta la Convención Bautista del Sur de la Convención Bautista de Cuba Oriental!

Albert Mohler puede permitirse anunciar de antemano que va a presentar una moción sin el más mínimo temor a represalias.

En mi caso, cuando informé que tenía intenciones de presentar una moción CONCILIADORA en la cual pensaba proponer un sistema doctrinal para la Convención Bautista de Cuba Oriental (CBCOr) en el cual existieran más de una Confesión de Fe a fin de preservar la unidad en medio de la diversidad que caracteriza a los Bautistas, me expulsaron a mí y a la iglesia. A mí, porque mi moción era muy conciliadora y era obvio que sería refrendada, y a la iglesia, que no tiene culpa de nada, la tuvieron que sacar, estratégicamente, para que yo no pudiese asistir a la Asamblea ni siquiera en calidad de delegado.

La gran excusa que presentó el Ejecutivo a la Junta Directiva fue QUE HABÍAMOS PROMETIDO GOLPES AL EJECUTIVO. La Junta Directiva, sin el más mínimo sentido de pensamiento crítico, creyó ciegamente, a pesar de que la Biblia advierte que es maldito el varón que confía en el hombre; la versión del Ejecutivo sin corroborar si era cierto o no.

Queremos exponer nuestra causa ante la Asamblea y estamos seguros, que si escuchan nuestra versión de los hechos y consideran la evidencia que tenemos, no seremos precisamente nosotros los expulsados. El Ejecutivo también lo sabe, y por eso nos han comunicado que no podemos asistir a la Asamblea, a pesar de existir un acuerdo convencional que permite a pastores expulsados apelar y exponer su causa ante la Asamblea Convencional. También han comunicado su intención de sacar de la Convención al resto de los pastores e iglesias que nos apoyan para que "no se les forme ningún problema."

Queremos recordar que la Asamblea es la que tiene la última palabra y que el acuerdo de la Junta no se hace efectivo hasta que la Asamblea lo refrende. Por consiguiente, SEGUIMOS DENTRO.

Además, la Constitución estipula en el artículo 28 que para sacar una iglesia de la Asociación debe existir UN AMPLIO ANÁLISIS ENTRE LAS PARTES. Por tanto, la Junta, y especialmente el Ejecutivo, también tienen que ser analizados.

Dios con nosotros. De Él esperamos justicia y nuestra reivindicación. Les agradeceríamos sus oraciones.

Fuente: Facebook

Información adicional sobre este disiento , enviarlo a : cubareligion@yahoo.com o comentarlo en el post.

abril 09, 2026

Tensión en la Convención: El agudo contencioso entre Mario Félix Lleonart y el liderazgo bautista en Cuba.

La Iglesia Bautista en Cuba se encuentra en el centro de una intensa porfía que trasciende lo eclesiástico para tocar fibras profundas de la realidad sociopolítica de la isla. El enfrentamiento discursivo entre el conocido pastor en el exilio, Mario Félix Lleonart, y el liderazgo de la Asociación Convención Bautista de Cuba Occidental (ACBCOcc), ha escalado tras la publicación de comunicados que dejan al descubierto visiones opuestas sobre el papel de la fe ante el poder.

El detonante: ¿Contemplación o activismo profético?

El reto fundamental para las organizaciones cristianas en Cuba hoy es decidir su postura: mantener una actitud contemplativa o transitar hacia un activismo cívico-profético. Este último implica asumir la defensa de los derechos humanos, la libertad religiosa y la ayuda humanitaria, superando el temor a la represión estatal.

En este escenario, la ACBCOcc emitió un comunicado oficial firmado por su presidente, el Pbro. Dr. Bárbaro Abel Marrero Castellanos, documento que reproducimos para el análisis de la fe en la realidad cubana actual.

La sombra de la Oficina de Asuntos Religiosos

Como preámbulo a esta disputa, aparece la figura de Caridad Diego Bello, jefa de la Oficina de Atención a los Asuntos Religiosos del Comité Central del PCC. Su reciente gira de "apoyo a la Revolución" es señalada por el Pastor Lleonart como un intento de coacción para controlar el discurso eclesiástico.

Basándose en los textos de Jeremías 6:14 y 23:16-17, Lleonart denuncia la presión para evitar publicaciones que reflejen la miseria real, los apagones y las violaciones a los derechos humanos, intentando imponer un relato "positivo" que no desestabilice al sistema.

Cruce de cartas y respuestas

La tensión detonó una severa carta del Dr. Bárbaro Abel Marrero desde la isla contra el Pastor Lleonart, la cual ha generado una respuesta inmediata que profundiza en este contencioso.

📢 Información Importante: Publicaciones Inmediatas

Los invitamos a mantenerse atentos, ya que todas las cartas, declaraciones y videos adicionales serán publicados de forma inmediata. Recomendamos seguir de cerca las actualizaciones y ver los posts detallados en nuestro espacio principal:

👉 Blog Religión en Revolución:  https://religionrevolucion.blogspot.com/ 

Invitación al Diálogo:

Acompañamos esta nota con un video fundamental que detalla la situación. Los instamos a participar en un intercambio de opiniones bajo el mejor espíritu cristiano, reflexionando sobre el testimonio de la iglesia en tiempos de crisis.

#ReligiónEnRevolución #IglesiaBautistaCuba #LibertadReligiosa #Cuba #DerechosHumanos #FeYPolítica #DebateCristiano #MarioFelixLleonart


marzo 27, 2026

Declaración Pública de la Alianza de Cristianos de Cuba Sobre el Hambre, la Miseria y la Necesidad.


Declaración Pública de la Alianza de Cristianos de Cuba

Sobre el hambre, la miseria y la necesidad

Hoy, 26 de marzo de 2026, después de consultar con miembros de la Alianza de Cristianos de Cuba, el Consejo Directivo de la misma hace pública nuestra posición frente a la realidad actual que se vive en el país, en medio del contexto de hambre, miseria y desamparo que enfrenta cada cubano de a pie.

Creemos firmemente que cada ciudadano cubano, sea creyente o no creyente, tiene el derecho de disentir y de protestar, alzando la voz contra un régimen que oprime tanto en público como en privado. Como Iglesia y organismo religioso en Cuba, no solo tenemos el derecho, sino también el deber de alzar la voz a favor de la justicia y la verdad, condenando públicamente la injusticia y la opresión que sufren nuestros feligreses y todos los seres humanos. Proverbios 31:8-9 nos recuerda: “Abre tu boca por el mundo, por el derecho de todos los desamparados”.

Nuestro compromiso no se limita a proclamar el evangelio; también debemos proclamar la justicia y la verdad del carácter de nuestro Dios. Como se menciona en Miqueas 6:8: “Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno; y qué es lo que Jehová requiere de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios”.

Apoyamos a las nuevas generaciones que alzan la voz en las redes sociales y en cualquier espacio. Reconocemos su valentía y nos comprometemos a acompañarlas en su lucha por un futuro mejor. Extendemos nuestro apoyo a las familias que tienen a sus seres queridos injustamente detenidos y presos, recordando Hebreos 13:3: “Acordaos de los presos, como si estuvieseis presos con ellos; y de los maltratados, como si vosotros mismos fuerais maltratados”. Tenemos el deber de acompañar a estas familias y condenar la injusticia que enfrentan.

Hacemos un llamado a todos los creyentes de Cuba a que se sientan libres de ejercer los derechos que Dios, como su creador, les ha otorgado. A los líderes religiosos y cristianos les recordamos que no hay comunión entre la luz y las tinieblas, así como tampoco entre la fe en Cristo y el comunismo. Les instamos a ejercer su derecho a influir en las áreas políticas de toda la sociedad, promoviendo el bien común para todos. Pedimos a los gobernantes que cesen la opresión y el encarcelamiento de cubanos y creyentes que alzan la voz por sus derechos. Exigimos la inmediata liberación de todos los detenidos y presos injustamente. Condenamos los actos represivos contra nuestros siervos, pastores y sus familias.

En este sentido, llamamos a las autoridades de Cuba a escuchar la voz de la mayoría de los ciudadanos cubanos, que pacíficamente les piden que se aparten a un lado y den paso a una transición pacífica hacia la democracia y la libertad en nuestra nación.

Atentamente,

Consejo Directivo de la Alianza de Cristianos de Cuba, con más de 70 líderes religiosos, inscritos en todo el país y comunidades cristianas en toda la isla con miles de feligreses miembros de la misma.

26 de marzo de 2026

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marzo 24, 2026

El papel de la Iglesia ante la crisis: Entre la misión espiritual y el compromiso cívico

 Introducción del Editor de Religión en Revolución
El reto principal para una organización cristiana, evangélica y bautista en Cuba es transitar de una postura contemplativa a un activismo cívico-profético que responda a la crisis social, asumiendo la defensa de los derechos humanos, la libertad religiosa y la ayuda humanitaria, superando el temor a la represión y la división interna.
En este contexto de profunda incertidumbre, la Asociación Convención Bautista de Cuba Occidental ha emitido un comunicado oficial dirigido a sus iglesias. Como espacio comprometido con el análisis de la fe en la realidad cubana, reproducimos a continuación, de manera íntegra, este documento firmado por su presidente, el Pbro. Dr. Bárbaro Abel Marrero Castellanos.


COMUNICADO A LAS IGLESIAS DE LA CONVENCIÓN BAUTISTA DE CUBA OCCIDENTAL
"Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo" (1 Corintios 1:3).
Amados hermanos,
Vivimos tiempos turbulentos en nuestra nación. Hay tanto sufrimiento, carencias materiales y espirituales, insalubridad, aumento de la criminalidad, injusticias y desesperación —realidades que no nos son ajenas. Muchos se preguntan qué debe hacer la iglesia ante una situación tan precaria. Algunos cuestionan si la iglesia está haciendo algo de valor y otros la acusan de no realizar lo que ellos entienden que debe ser prioritario. Esta situación ha creado confusión, desasosiego y polarizaciones entre nosotros, y me temo que el Enemigo esté ganando ventaja con tales disensiones. Ante este escenario, me siento compelido internamente a expresar mi punto de vista, a la luz de las Escrituras y de nuestra identidad bautista.
Sinceramente, considero que nuestras iglesias, en su generalidad, han estado cumpliendo con la misión que Cristo nos dejó. Afirmar lo contrario sería faltar a la verdad y solo puede ser promovido por el padre de mentiras, "el acusador de nuestros hermanos". Por tal razón, quiero resaltar y agradecer al Señor por vuestro amor, fidelidad y servicio a Él, expresado fehacientemente no solo con palabras, sino con acciones concretas.
¿Qué ha hecho la iglesia?
Primeramente, nuestras congregaciones han permanecido de manera comprometida en nuestra sociedad. El solo hecho de que la iglesia exista en Cuba contradice todos los pronósticos humanos y las expectativas de muchos. Pero estamos aquí, sirviendo al Señor y testificando de Su poder, acompañando a nuestros connacionales. Me siento sumamente agradecido por tantos hermanos que, pudiendo irse en busca de mejores condiciones materiales, han decidido quedarse, solamente por amor a Dios y para servir al pueblo cubano. Por eso, hay una iglesia presente y creciente, más que nunca, en medio de tan terrible debacle. Como alguien expresó, en medio de las crisis, la última que debe salir es la iglesia. ¡Gracias por permanecer aquí! Un misionero, tal y como lo definió Andrew Walls, es alguien que está ahí.
También nuestras iglesias han bendecido a este pueblo con sus oraciones. Oramos por nuestro país y sus gobernantes, como enseña la Palabra de Dios, "para que vivamos quieta y reposadamente" (1 Timoteo 2:1-2). Sin dudas, necesitamos seguir orando y hacerlo más intensamente para que Dios sane nuestra sufrida tierra, que un día le dio la espalda al Creador y padece las consecuencias de su insensatez. No podemos ignorar el poder sobrenatural que procede de las plegarias que elevamos al Señor y sabemos que Él responde a Su tiempo.
Además de orar, hemos bendecido a nuestra patria de disímiles maneras. Numerosas iglesias han utilizado sus escasos recursos, multiplicados por el Señor, para alimentar a los más necesitados. No pocas proveen desayunos y almuerzos cada semana, para auxiliar a personas desamparadas, en situación de vulnerabilidad, fundamentalmente ancianos, cuya pensión no les alcanza para sobrevivir y niños que muchas veces no tienen qué comer.
Asimismo, profesionales de la salud de nuestras congregaciones han ofrecido sus servicios en jornadas médicas, para atender enfermos y compartir medicamentos donados por hermanos, nacionales y extranjeros, con el fin de paliar la profunda crisis sanitaria que estamos afrontando. Maestros cristianos también han usado su profesión para compensar, desde la iglesia, las serias deficiencias de la educación cubana en estos momentos.
Satisfacer estas necesidades físicas constituye una labor imprescindible, pero nada puede eclipsar el mejor recurso que la iglesia tiene para ofrecer: el glorioso Evangelio de Cristo; el mensaje de que Jesús murió y resucitó para que todo aquel que en Él cree no se pierda, más tenga vida eterna. En ningún otro hay salvación. Él es el camino, la verdad y la vida. No podemos dejar de proclamar esas verdades y, gracias al Señor, lo hemos hecho con fidelidad.
Como resultado, además de la salvación, muchos han encontrado paz, gozo y esperanza, aun en medio de colosales adversidades y tribulaciones; paz que sobrepasa todo entendimiento (Filipenses 4:7) y que el mundo no conoce (Juan 16:33). También han comprendido y experimentado que la auténtica libertad está en Cristo. Es el Hijo quien nos hace verdaderamente libres (Juan 8:36) y así debemos sentirnos los cristianos que somos consistentes con nuestra fe.
Esto es lo que la iglesia del Señor está llamada a hacer; pero algunos creen que no es suficiente y proponen que la iglesia se dedique a promover un cambio político en el país. ¿Es algo que debemos hacer? Dicha actividad no es compatible ni con la naturaleza ni con la función de la iglesia. Uno de los principios bautistas es la separación entre la iglesia y el estado. Eso significa que ambos tienen su propia esfera de acción, sin que uno interfiera en el otro, y se fundamenta en la enseñanza de Jesús: "Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios" (Mateo 22:21). Precisamente esta fue su respuesta a la incitación a tomar un posicionamiento político.
Es legítimo desear un cambio de gobierno o de un sistema político que se considere disfuncional, contraproducente y fallido. Incluso, no debería ser ilegal expresar ese deseo, con mesura, respeto y apego a la verdad. Por tanto, es aceptable que un cristiano procure cambios políticos para bien de la nación, sobre todo en una sociedad democrática; pero esto debe hacerlo a título personal, como expresión de su vocación secular y no en representación de la iglesia. Tal actividad no es antagónica al cristianismo y la iglesia no debería proscribirla ni condenarla en sus miembros. Al contrario, debería orar por el hermano para que cumpla con honestidad y altruismo esa misión de vida. De la misma forma, el hermano que se siente llamado a incursionar en la arena política no debe pretender que esa sea una misión eclesiástica, ni mucho menos cuestionar o juzgar a los que no lo hacen.
No debemos dejarnos presionar ni ceder a la tentación de hacer del activismo político uno de los propósitos de la iglesia. Eso sería un desenfoque fatal. La iglesia tiene un solo mensaje y es Cristo y este crucificado (1 Corintios 2:2). No podemos tergiversar nuestra esperanza, pues es Cristo en nosotros la esperanza de gloria (Colosenses 1:27). Los cristianos creemos que solo hay un Mesías y se llama Jesucristo, no hay otro. En Él creemos, en Él esperamos y Su Nombre es el que proclamamos.
La misión de Cristo no fue derrocar un régimen político opresor, como muchos de sus coterráneos deseaban y esperaban que hiciera con el imperio romano; ni sacar del poder a Herodes Antipas, tetrarca de Galilea, por más que lo considerara una zorra y no se dejara intimidar por él para renunciar a su ministerio (Mateo 13:31-33). De la misma forma, cuando Pilato preguntó a Jesús si era el Rey de los judíos, su respuesta fue: "Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos" (Juan 18:33, 36). Él estaba dispuesto a morir, pero no como opositor de un gobierno terrenal, sino cumpliendo una misión mucho más sublime: sanar, liberar a los cautivos de las cadenas más opresivas —el pecado— y salvar nuestra alma de la condenación eterna. Esto lo lograría no con armas físicas o con discursos políticos incendiarios, sino por su muerte en la cruz y su resurrección.
Tampoco vemos a los apóstoles o a las iglesias del Nuevo Testamento intentando derrocar gobiernos humanos, ya fueran locales o imperiales. Ese no era su mensaje, su pasión, su actividad, ni su misión. Más aun, Pablo y Pedro exhortaban a las iglesias a someterse a las autoridades y honrar al rey (Romanos 13:1-6 y 1 Pedro 2:17), a pesar de representar gobiernos plagados de injusticias y ser férreamente hostiles al cristianismo. Esto no lo hacían por temor, sino por entender la superioridad de la causa que ellos defendían, por la cual dieron sus vidas. Nadie podía acusarlos de cobardía, aunque de seguro algunos lo hicieron.
El cristiano está llamado a ser el mejor ciudadano (Mateo 5:13-16) y, por tanto, debe ser respetuoso de las leyes, siempre y cuando estas no atenten contra su fe, porque nuestra lealtad suprema es a Jesucristo (Hechos 5:28-29).
A la luz de estas enseñanzas, les exhorto a seguir viviendo dignamente la fe que profesamos. Oremos por nuestra nación y por gobernantes que tomen decisiones que tributen a la paz y al bienestar; ayudemos a nuestro prójimo necesitado según nuestras fuerzas y más allá; y no olvidemos nuestra principal misión: predicar el Evangelio, el único que ofrece verdadera salvación. No dejemos de proclamar el mensaje de arrepentimiento y fe en Cristo a todos los cubanos, si en verdad queremos que nuestro país cambie para bien.
  Nuestro lema histórico sigue vigente: ¡CUBA PARA CRISTO YA!
En el amor de Cristo,
Pbro. Dr. Bárbaro Abel Marrero Castellanos
PRESIDENTE. Asociación Convención Bautista de Cuba Occidental

Comentarios Finales del Editor de Religión en Revolución

Ante el contenido de este comunicado, reafirmamos que existen Retos Clave para el Activismo Cristiano en Cuba que no pueden ser ignorados: Romper el Silencio y la Pasividad: Es imperativo superar la inacción ante el sufrimiento del pueblo y la persecución, alzando la voz por la libertad y la justicia, incluso a riesgo de represalias.

Resistencia y Acción Cívica: Enfrentar la represión religiosa mediante la resistencia pacífica, como congregarse en espacios públicos y orar por la transformación del país.

Acción Social Integral: Implementar iniciativas comunitarias, como la enseñanza de valores a la juventud en un contexto de deterioro moral.

Unidad e Integración: Fomentar la unión entre todas las congregaciones del país para fortalecer la respuesta a la compleja realidad cubana.

Testimonio Profético: Establecer verdades bíblicas aplicadas a la realidad nacional, asumiendo un rol de valentía y apoyo a las nuevas generaciones de líderes cívicos.

Las organizaciones cristianas enfrentan hoy un entorno de creciente represión estatal que busca limitar su influencia social, lo que hace necesario un compromiso firme con la libertad de conciencia y la justicia social.

Recopilación y texto del editor del Blog Religión en Revolución.

marzo 15, 2026

El régimen contra la Fe: El "Pregonero de Cristo" y el rostro de un Estado Fallido

En una Cuba sumida en la oscuridad —no solo por los apagones, sino por la falta de libertades fundamentales—, el régimen de La Habana ha vuelto a demostrar que su mayor temor no son las armas, sino La Palabra.

La detención arbitraria del pastor evangélico Rolando Pérez Lora, conocido como el "Pregonero de Cristo", el pasado 13 de marzo de 2026 en Matanzas, es un síntoma inequívoco de un Estado Fallido. Un sistema que, incapaz de proveer comida, electricidad o medicinas a su pueblo, dedica sus escasos recursos a vigilar, acosar y arrestar a un hombre cuyo único "delito" fue sentarse en un parque a leer la Carta a los Filipenses y orar.

Lo que presenciamos en el video transmitido en vivo es la esencia de la fe bajo bota militar: un pastor compartiendo un mensaje de amor y esperanza frente a su familia, interceptado luego por agentes del régimen que lo esperaban como si de un criminal peligroso se tratara.

Sin embargo, la represión no terminó con su arresto. La maquinaria de propaganda del Partido Comunista, a través del periódico Girón, activó de inmediato sus laboratorios de difamación. Han intentado despojarlo de su identidad religiosa bajo el gastado argumento de "falta de credenciales".

¿Desde cuándo el Espíritu Santo requiere un carnet del Partido para manifestarse en un parque? Al llamar al pastor "mentiroso" y "manipulador", el régimen intenta ocultar una verdad que grita en las calles: la crispación social en Cuba ha llegado a un punto de no retorno. Los recientes estallidos de descontento no son "agendas de desestabilización extranjera", son el eco de un pueblo que tiene hambre de pan y sed de justicia.

¿Libertad religiosa o control estatal?

El comunicado oficialista afirma que Cuba es un "Estado laico que garantiza la libertad religiosa". La realidad los desmiente: solo se permite la fe que baja la cabeza. Cuando un líder religioso señala la miseria, ora por los vulnerables y utiliza las redes sociales para conectar con el dolor del pueblo, se convierte automáticamente en un "agente del exilio".

Esta confrontación directa entre el gobierno comunista y los religiosos es el último refugio de una dictadura que se desmorona. Al perseguir a los que oran, admiten que han perdido el control sobre el espíritu de los cubanos.

Hacemos un llamado a la comunidad internacional y a las instituciones cristianas del mundo: No miren hacia otro lado. El caso del "Pregonero de Cristo" es el caso de millones. Hoy, en Cuba, leer la Biblia en público es un acto de resistencia heroica.

Dios no puede ser burlado. Las cadenas se rompen, y la verdad, tarde o temprano, nos hará libres.


#LibertadReligiosa #CubaEstadoFallido #PregoneroDeCristo #JusticiaParaElPastorRolando #FeBajoFuego #CubaEnCrisis #NoMasRepresion #IglesiaPerseguida

marzo 11, 2026

LA HORA DECISIVA PARA CUBA : Carta abierta de un grupo de cristianos cubanos

 


LA HORA DECISIVA PARA CUBA

Carta abierta de un grupo de cristianos cubanos

“Solo una religión anquilosada tiene entre sus ministros y fieles, individuos que cantan la gloria de Dios en el cielo, mientras pasan por alto las condiciones que hacen de la tierra un infierno para el hombre.”    Martin Luther King

La Iglesia no está formada únicamente por ministros ordenados, ni la Iglesia es solo su jerarquía institucional. La Iglesia es también el conjunto de hombres y mujeres que, desde su fe vivida en la sociedad, encarnan el Evangelio en medio de la historia, llamados todos, como cuerpo visible de Cristo en la tierra, a iluminar la realidad cotidiana con la verdad, la justicia y el amor al prójimo.

Como cristianos hemos sido llamados a anunciar el evangelio y a acompañar al ser humano en sus horas de dolor y en sus búsquedas más profundas de sentido, por lo tanto, no podemos permanecer en silencio ante el sufrimiento de nuestra nación, sino que estamos obligados moralmente a nombrar lo que vemos y a recordar la verdad sobre el ser humano: toda persona posee una dignidad que no proviene del Estado, ni de la historia, sino de haber sido creada a imagen de Dios.

Este texto no pretende hablar en nombre de toda la Iglesia, sino expresar la reflexión y la conciencia de un grupo de cristianos que, dentro y fuera de Cuba, desean acompañar el sufrimiento y la esperanza de nuestro pueblo.

El pueblo cubano ha estado viviendo en una tensión permanente entre la esperanza y la frustración. Hemos sido testigos directos de familias divididas, jóvenes sin futuro, ancianos sin alivio y ciudadanos privados de derechos fundamentales, así como el abuso de la autoridad, la represión y graves violaciones, de las cuales muchos de nosotros hemos sido objeto.

Es desgarradora la pobreza extrema que asfixia a tantas familias en la isla, los largos apagones que sumen al pueblo en la oscuridad y la miseria cotidiana que brota de estructuras incapaces de sostener la vida dignamente, mientras que los dirigentes viven vidas de lujo y alejados de todo el sacrificio que exigen.

Cuba ha vivido en los últimos años la mayor ola migratoria de su historia. Muchos de quienes han emigrado o se han visto forzados al exilio han sido privados de sus derechos como ciudadanos, otros casos han sido impedidos de regresar al único país del cual eran residentes y ciudadanos y otros, dentro de la isla, han sido colocados en la categoría de “regulados”, lo que les impide salir del país sin explicación pública ni garantías jurídicas claras, vulnerando también su derecho fundamental a la libre movilidad.

En Cuba permanecen encarcelados más de mil presos políticos por causas vinculadas al ejercicio de derechos fundamentales como la libertad de expresión, de conciencia o de participación cívica, junto a otras muchas personas que han sido detenidas o sancionadas por causas injustas. Las detenciones arbitrarias, los procesos judiciales sin suficientes garantías y las largas condenas han dejado una profunda herida en numerosas familias.

A lo largo de estos últimos 67 años, los dictadores que detentan el poder en Cuba han sido requeridos para escuchar el clamor de su propio pueblo y para abrir espacios reales de participación, protección jurídica y pluralidad; pero nunca han escuchado ni actuado.

La Biblia declara que “Cuando los justos gobiernan, el pueblo se alegra. Pero cuando los perversos están en el poder, el pueblo gime.” (Proverbios 29.2) y los dictadores cubanos han sido perversos con el pueblo. Cuando las vías naturales de expresión y solución de los problemas de un país se cierran, la historia demuestra que la solución termina llegando por caminos más difíciles y menos deseables para todos.

Nosotros no estamos pidiendo una concesión política, ni reformas dentro del sistema, sino que estamos reclamando justicia, y un cambio que debería comenzar por la decisión de marcharse y dejar el poder en favor de la libertad y de la transición democrática inmediata. No nos anima la violencia ni la venganza, pero les recordamos que la justicia transicional debe aplicarse sobre todos los que han participado en actos represivos de cualquier naturaleza contra el pueblo.

Cuba necesitará sanar sus heridas y reencontrarse consigo misma. La reconciliación de nuestro pueblo no puede construirse sobre el olvido ni sobre la negación de la verdad, sino sobre la justicia, la memoria y el respeto a la dignidad humana. Aspiramos a una nación donde los cubanos, dentro y fuera de la isla, podamos volver a reconocernos como hermanos y trabajar juntos por el bien común, reconstruyendo una patria donde nadie sea excluido y donde la libertad y la dignidad de todos sean finalmente respetadas.

Hoy hablamos también a nuestra Iglesia en Cuba, porque nuestro lugar no puede estar fuera del dolor del pueblo. Nuestra responsabilidad moral no es solo nombrar esta realidad como lo que es, sino acompañar a nuestro pueblo en su anhelo de justicia, siendo luz en medio de las tinieblas.

Durante todos estos años no han faltado en la Iglesia cubana voces que, con fidelidad evangélica, han dado testimonio de la verdad y han acompañado el dolor de nuestro pueblo, aun cuando ello ha significado cierres de culto, demolición de templos, incomprensiones, presiones, marginación, expulsión de carreras o trabajos, represión, cárcel, expulsión del país y exilio.

La Iglesia cubana ha llevado esperanza, ha ayudado en las necesidades materiales y ha atendido a personas vulnerables. Reconocemos también el testimonio valiente que muchos pastores, sacerdotes, religiosos y laicos han dado a lo largo de estos años, acompañando al pueblo cubano en medio de grandes dificultades. Gracias a ese testimonio perseverante la conciencia cristiana no ha sido apagada.

Cuando cualquiera de ellos, desde su vocación y responsabilidad, ha alzado la voz por la verdad o ha servido al pueblo que sufre, la Iglesia misma se hace visible y presente, porque la Iglesia no es una realidad abstracta ni únicamente institucional, sino el cuerpo de Cristo que camina en la historia a través del testimonio concreto de sus hijos.

Pero también es cierto que no siempre la Iglesia en Cuba ha alzado la voz con la claridad que el sufrimiento de nuestro pueblo exigía, muchas veces el temor o la prudencia excesiva han generado silencios interpretados consecuentemente como indiferencia.

En las circunstancias actuales que vive el pueblo cubano, el silencio institucional de la Iglesia es injustificable. Una Iglesia que calla ante la injusticia para preservar espacios, privilegios o tranquilidad institucional corre el riesgo de convertirse en mera administración religiosa y deja de ser signo de esperanza para su pueblo. La fe cristiana, cuando se vive con fidelidad al Evangelio, muchas veces incomoda al poder, y ese riesgo forma parte del testimonio al que estamos llamados.

El Evangelio nunca ha sido neutral ante el sufrimiento humano. Cristo no bendijo el silencio ni la prudencia que protege estructuras injustas. La Iglesia debe anunciar la verdad de Dios sobre la dignidad humana, y denunciar las injusticias que destruyen esa dignidad. Si la Iglesia no es voz para los que no tienen voz, terminará hablando solo para sí misma y correrá el riesgo de olvidar una dimensión esencial de su misión: su vocación profética. “Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta” (Isaías 58.1a)

La participación cívica del cristiano no está reñida con su compromiso con el Reino de Dios, sino que es una expresión concreta de su llamado a amar, hacer justicia y caminar en verdad. Ser ciudadanos del Reino de Dios implica también ser ciudadanos activos aquí y ahora, comprometidos con la justicia, la verdad y la compasión, anunciando con acciones concretas que el Reino de Dios ya está entre nosotros.

Llega una hora en la vida de los pueblos en la que el silencio deja de ser prudencia y se convierte en complicidad. Hablar deja de ser una opción y pasa a ser un deber moral. Por eso, en este tiempo recordamos a nuestra Iglesia en Cuba, la enseñanza apostólica que atraviesa los siglos y juzga a toda autoridad humana: “Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.” (Hechos 5:29)

Agradecemos a gran parte de la comunidad internacional por su apoyo solidario y les recordamos a otros que no basta con observar desde la distancia, más bien les instamos a que no ignoren el clamor de un pueblo que desea vivir con dignidad y libertad. Su apoyo y su compromiso pueden contribuir a abrir caminos donde hoy solo hay agotamiento histórico y pueden marcar la diferencia entre la desesperanza y el renacer de una nación.

A nuestro pueblo le decimos que el tiempo de la espera no puede ser infinito. Lograr los cambios implica sacrificios, al decir del maestro y apóstol de nuestra patria José Martí: “La libertad cuesta muy cara, y es necesario o resignarse a vivir sin ella, o decidirse a comprarla por su precio.” Los cambios profundos no nacen de decretos, sino de decisiones valientes que abren caminos nuevos. La libertad no nace de la resignación ni del miedo, sino de la verdad vivida con valentía.

Toda sociedad llega a momentos en los que debe elegir entre preservar estructuras agotadas o permitir que la vida renazca. Hoy Cuba se encuentra ante uno de esos momentos. No podemos delegar en otros lo que pertenece a nosotros como cubanos. Cada voz alzada, cada gesto de verdad, cada acto de dignidad, cada protesta ante lo injusto y cada paso hacia la justicia va reconstruyendo la nación. No podemos seguir indiferentes ante los abusos y atropellos. ¡Es hora de caminar juntos, sin miedo!

Oramos para que Dios conceda a nuestra nación la valentía para provocar y vivir el cambio y a Su Iglesia la libertad interior para hacer y ser, plenamente, lo que está llamada: anunciar el evangelio transformador y ser sal, luz y esperanza para su pueblo. Desde cada uno de nuestros lugares acompañamos al pueblo cubano, oramos por Cuba y caminamos con ella. Creemos firmemente que ninguna noche histórica es definitiva y que cada día el amanecer está más cerca.

Dios bendiga a Cuba.

Cristianos cubanos reclaman 'un cambio que debería comenzar por dejar el poder en favor de la libertad' En una carta abierta a firmas señalan que “los cambios profundos no nacen de decretos, sino de decisiones valientes que abren caminos nuevos”.

Un grupo de diez sacerdotes y religiosos cubanos, pertenecientes a distintas órdenes cristianas tanto en Cuba como fuera de ella, hicieron un llamado para que haya cambio político y señalaron que "el silencio institucional de la Iglesia es injustificable" en el contexto actual. Se trata de una carta abierta, titulada "La hora decisiva para Cuba", que está disponible para recibir adhesiones y que suscriben a nivel individual. A pesar de que no firmo castas abiertas, especialmente si aparecen en línea, a nivel individual sí lo he hecho en esta iniciativa, con a nombre del blog Religión en Revolución.

                                           Eloy A González

Aquí puedes leer la carta y añadir tu firma

enero 06, 2026

¿Qué iglesias (denominaciones) pertenecen hoy al Consejo de Iglesias de Cuba?

 Iván Daniel Calás Navarro y Voz de Verdad

Es difícil saberlo. Una investigación superficial no permite dar con la respuesta COMPLETA, pues no existen listas oficiales actualizadas a 2024 o 2025. Podríamos afirmar que, de cierta forma, hay un secretismo.
⚠️Aclaración importante: Esta publicación NO es la opinión de ninguna denominación o institución cristiana, sino únicamente los pensamientos de un joven cristiano (bautista, 22 años, sin preparación teológica institucional) dentro de Cuba. No me importa perder "seguidores" por este tema, el propósito es mayor. Amigos si me importa, pero si se van por una opinión, ¿son amigos?

Jesús, nuestro Señor y Salvador, es un excelente maestro. Me encanta su forma de enseñar y de hacernos pensar a través de preguntas. A continuación, presento algunas preguntas a considerar en este tema:
¿Es un honor (o no) ser miembros del Consejo de Iglesias de Cuba (CIC)?
¿Las denominaciones que son miembros están plena o parcialmente de acuerdo con el discurso público del CIC?
¿Se avergüenzan o se alegran de su narrativa? En caso de que se alegren y sea un honor ser miembros, ¿por qué habría que ocultar que lo son? En caso de que se avergüencen, ¿por qué son miembros?
Si las iglesias (denominaciones) con mayor membresía e impacto en Cuba NO son miembros del CIC, ¿cuál sería el impedimento real para salirse del CIC?
¿Biblias? ¿Visas? ¿Respaldo?
¿Estamos vendiendo al Señor o anunciando su Reino? La más clave: ¿es necesario, para predicar el Evangelio y hacer discípulos (es decir, la misión de la Iglesia), ser parte del CIC?
⚠️👉Hagamos una lista. Seguro no debe haber ninguna razón para avergonzarse, ¿verdad?
Los objetivos los digo públicamente: (1) que podamos actualizar y dar a conocer la lista real, (2) que las iglesias que son miembros, pero se avergüenzan, salgan del CIC y lo expresen por escrito, (3) que las iglesias que han salido pero continúan en las listas (desactualizadas) del CIC exijan una actualización pública. Yo no oculto los objetivos. 😉
Si conoces, con fuentes o testimonios reales, cuáles denominaciones pertenecen al CIC en el presente (enero de 2026), te invito a comentar, investigar y compartir. Se respetuoso y riguroso con tus afirmaciones.
Dios te bendiga más. ¡Cuba y las naciones para Cristo! 🇨🇺🌏✝️