Mostrando entradas con la etiqueta SOS Cuba. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta SOS Cuba. Mostrar todas las entradas

mayo 22, 2026

¡Mañana sábado! Un clamor sin fronteras: Convocatoria a una jornada nacional de oración y ayuno por Cuba

 Por la redacción de Religión en Revolución

En momentos de profundas transformaciones, desafíos y realidades complejas, la Fe se convierte en el puente que une voluntades, esperanzas y corazones. Este sábado, 23 de mayo de 2026, la Convención Bautista de Cuba Occidental ha lanzado una convocatoria urgente e histórica que trasciende denominaciones: una Jornada de Oración y Ayuno por Cuba.

Lo que comenzó como una iniciativa regional se ha convertido rápidamente en un eco nacional y global. Cristianos dentro y fuera de la isla se están sumando a este llamado, conscientes de que las necesidades morales, espirituales y materiales de la nación requieren de la intervención y el favor divino.

¿Cuáles son los motivos de este clamor?

La convocatoria no busca la división, sino la unidad en el amor al prójimo. Los pilares de oración para este sábado se concentran en:

  • La salvación de todos los cubanos: Un mensaje de esperanza que restaure y sane los corazones quebrantados.

  • La unidad del pueblo cristiano: Recordar que la Iglesia es una sola y el cuerpo de Cristo no conoce de barreras institucionales.

  • La familia y los valores bíblicos: Fortalecer el núcleo fundamental de nuestra sociedad en tiempos de crisis.

  • Bendición y paz para nuestra nación: Interceder por un futuro de prosperidad espiritual y bienestar integral.

Un llamado que rompe barreras y estructuras

Como bien expresan diferentes líderes y jóvenes creyentes en las redes sociales, "Cuba nunca dejará de necesitar oración". No importa la tradición eclesiástica a la que pertenezcas, ni la denominación con la que te identifiques; la invitación está abierta para todo aquel que sienta una carga real y profunda por el pueblo cubano.

A continuación, te compartimos el video oficial con los testimonios y la voz de quienes mañana estarán intercediendo:

👉 

¿Cómo participar?

No importa en qué rincón del mundo te encuentres. Si estás en La Habana, en Santiago, en Miami, en Madrid o en cualquier otra latitud:

  1. Tómate un tiempo durante el día para apartarte, reflexionar y elevar una oración por Cuba.

  2. Ayuna según tus posibilidades, dedicando ese sacrificio como un acto de intercesión por las familias de la isla.

  3. Comparte este llamado con tus seres queridos, grupos de iglesia y redes sociales usando las etiquetas de comunión.

Desde Religión en Revolución, agradecemos profundamente a cada persona que decida detener su rutina este sábado para levantar sus manos y clamar por nuestra amada isla. Creemos firmemente que la oración del justo tiene gran poder y que, unidos en una sola fe, podemos ser agentes de transformación.

¡Unámonos este 23 de mayo! Donde estés, como iglesia, como pueblo: cristianos unidos por Cuba.

abril 09, 2026

Tensión en la Convención: El agudo contencioso entre Mario Félix Lleonart y el liderazgo bautista en Cuba.

La Iglesia Bautista en Cuba se encuentra en el centro de una intensa porfía que trasciende lo eclesiástico para tocar fibras profundas de la realidad sociopolítica de la isla. El enfrentamiento discursivo entre el conocido pastor en el exilio, Mario Félix Lleonart, y el liderazgo de la Asociación Convención Bautista de Cuba Occidental (ACBCOcc), ha escalado tras la publicación de comunicados que dejan al descubierto visiones opuestas sobre el papel de la fe ante el poder.

El detonante: ¿Contemplación o activismo profético?

El reto fundamental para las organizaciones cristianas en Cuba hoy es decidir su postura: mantener una actitud contemplativa o transitar hacia un activismo cívico-profético. Este último implica asumir la defensa de los derechos humanos, la libertad religiosa y la ayuda humanitaria, superando el temor a la represión estatal.

En este escenario, la ACBCOcc emitió un comunicado oficial firmado por su presidente, el Pbro. Dr. Bárbaro Abel Marrero Castellanos, documento que reproducimos para el análisis de la fe en la realidad cubana actual.

La sombra de la Oficina de Asuntos Religiosos

Como preámbulo a esta disputa, aparece la figura de Caridad Diego Bello, jefa de la Oficina de Atención a los Asuntos Religiosos del Comité Central del PCC. Su reciente gira de "apoyo a la Revolución" es señalada por el Pastor Lleonart como un intento de coacción para controlar el discurso eclesiástico.

Basándose en los textos de Jeremías 6:14 y 23:16-17, Lleonart denuncia la presión para evitar publicaciones que reflejen la miseria real, los apagones y las violaciones a los derechos humanos, intentando imponer un relato "positivo" que no desestabilice al sistema.

Cruce de cartas y respuestas

La tensión detonó una severa carta del Dr. Bárbaro Abel Marrero desde la isla contra el Pastor Lleonart, la cual ha generado una respuesta inmediata que profundiza en este contencioso.

📢 Información Importante: Publicaciones Inmediatas

Los invitamos a mantenerse atentos, ya que todas las cartas, declaraciones y videos adicionales serán publicados de forma inmediata. Recomendamos seguir de cerca las actualizaciones y ver los posts detallados en nuestro espacio principal:

👉 Blog Religión en Revolución:  https://religionrevolucion.blogspot.com/ 

Invitación al Diálogo:

Acompañamos esta nota con un video fundamental que detalla la situación. Los instamos a participar en un intercambio de opiniones bajo el mejor espíritu cristiano, reflexionando sobre el testimonio de la iglesia en tiempos de crisis.

#ReligiónEnRevolución #IglesiaBautistaCuba #LibertadReligiosa #Cuba #DerechosHumanos #FeYPolítica #DebateCristiano #MarioFelixLleonart


marzo 27, 2026

Declaración Pública de la Alianza de Cristianos de Cuba Sobre el Hambre, la Miseria y la Necesidad.


Declaración Pública de la Alianza de Cristianos de Cuba

Sobre el hambre, la miseria y la necesidad

Hoy, 26 de marzo de 2026, después de consultar con miembros de la Alianza de Cristianos de Cuba, el Consejo Directivo de la misma hace pública nuestra posición frente a la realidad actual que se vive en el país, en medio del contexto de hambre, miseria y desamparo que enfrenta cada cubano de a pie.

Creemos firmemente que cada ciudadano cubano, sea creyente o no creyente, tiene el derecho de disentir y de protestar, alzando la voz contra un régimen que oprime tanto en público como en privado. Como Iglesia y organismo religioso en Cuba, no solo tenemos el derecho, sino también el deber de alzar la voz a favor de la justicia y la verdad, condenando públicamente la injusticia y la opresión que sufren nuestros feligreses y todos los seres humanos. Proverbios 31:8-9 nos recuerda: “Abre tu boca por el mundo, por el derecho de todos los desamparados”.

Nuestro compromiso no se limita a proclamar el evangelio; también debemos proclamar la justicia y la verdad del carácter de nuestro Dios. Como se menciona en Miqueas 6:8: “Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno; y qué es lo que Jehová requiere de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios”.

Apoyamos a las nuevas generaciones que alzan la voz en las redes sociales y en cualquier espacio. Reconocemos su valentía y nos comprometemos a acompañarlas en su lucha por un futuro mejor. Extendemos nuestro apoyo a las familias que tienen a sus seres queridos injustamente detenidos y presos, recordando Hebreos 13:3: “Acordaos de los presos, como si estuvieseis presos con ellos; y de los maltratados, como si vosotros mismos fuerais maltratados”. Tenemos el deber de acompañar a estas familias y condenar la injusticia que enfrentan.

Hacemos un llamado a todos los creyentes de Cuba a que se sientan libres de ejercer los derechos que Dios, como su creador, les ha otorgado. A los líderes religiosos y cristianos les recordamos que no hay comunión entre la luz y las tinieblas, así como tampoco entre la fe en Cristo y el comunismo. Les instamos a ejercer su derecho a influir en las áreas políticas de toda la sociedad, promoviendo el bien común para todos. Pedimos a los gobernantes que cesen la opresión y el encarcelamiento de cubanos y creyentes que alzan la voz por sus derechos. Exigimos la inmediata liberación de todos los detenidos y presos injustamente. Condenamos los actos represivos contra nuestros siervos, pastores y sus familias.

En este sentido, llamamos a las autoridades de Cuba a escuchar la voz de la mayoría de los ciudadanos cubanos, que pacíficamente les piden que se aparten a un lado y den paso a una transición pacífica hacia la democracia y la libertad en nuestra nación.

Atentamente,

Consejo Directivo de la Alianza de Cristianos de Cuba, con más de 70 líderes religiosos, inscritos en todo el país y comunidades cristianas en toda la isla con miles de feligreses miembros de la misma.

26 de marzo de 2026

#Cuba #SOSCuba #PatriaYVida #ReligionRevolucionBlog #LibertadReligiosa: #CristianosCubanos #DerechosHumanos #IglesiaPerseguidaOrganizacionales  #ObservatorioCubanoDeDerechosHumanos #AlianzaDeCristianosDeCuba

marzo 11, 2026

LA HORA DECISIVA PARA CUBA : Carta abierta de un grupo de cristianos cubanos

 


LA HORA DECISIVA PARA CUBA

Carta abierta de un grupo de cristianos cubanos

“Solo una religión anquilosada tiene entre sus ministros y fieles, individuos que cantan la gloria de Dios en el cielo, mientras pasan por alto las condiciones que hacen de la tierra un infierno para el hombre.”    Martin Luther King

La Iglesia no está formada únicamente por ministros ordenados, ni la Iglesia es solo su jerarquía institucional. La Iglesia es también el conjunto de hombres y mujeres que, desde su fe vivida en la sociedad, encarnan el Evangelio en medio de la historia, llamados todos, como cuerpo visible de Cristo en la tierra, a iluminar la realidad cotidiana con la verdad, la justicia y el amor al prójimo.

Como cristianos hemos sido llamados a anunciar el evangelio y a acompañar al ser humano en sus horas de dolor y en sus búsquedas más profundas de sentido, por lo tanto, no podemos permanecer en silencio ante el sufrimiento de nuestra nación, sino que estamos obligados moralmente a nombrar lo que vemos y a recordar la verdad sobre el ser humano: toda persona posee una dignidad que no proviene del Estado, ni de la historia, sino de haber sido creada a imagen de Dios.

Este texto no pretende hablar en nombre de toda la Iglesia, sino expresar la reflexión y la conciencia de un grupo de cristianos que, dentro y fuera de Cuba, desean acompañar el sufrimiento y la esperanza de nuestro pueblo.

El pueblo cubano ha estado viviendo en una tensión permanente entre la esperanza y la frustración. Hemos sido testigos directos de familias divididas, jóvenes sin futuro, ancianos sin alivio y ciudadanos privados de derechos fundamentales, así como el abuso de la autoridad, la represión y graves violaciones, de las cuales muchos de nosotros hemos sido objeto.

Es desgarradora la pobreza extrema que asfixia a tantas familias en la isla, los largos apagones que sumen al pueblo en la oscuridad y la miseria cotidiana que brota de estructuras incapaces de sostener la vida dignamente, mientras que los dirigentes viven vidas de lujo y alejados de todo el sacrificio que exigen.

Cuba ha vivido en los últimos años la mayor ola migratoria de su historia. Muchos de quienes han emigrado o se han visto forzados al exilio han sido privados de sus derechos como ciudadanos, otros casos han sido impedidos de regresar al único país del cual eran residentes y ciudadanos y otros, dentro de la isla, han sido colocados en la categoría de “regulados”, lo que les impide salir del país sin explicación pública ni garantías jurídicas claras, vulnerando también su derecho fundamental a la libre movilidad.

En Cuba permanecen encarcelados más de mil presos políticos por causas vinculadas al ejercicio de derechos fundamentales como la libertad de expresión, de conciencia o de participación cívica, junto a otras muchas personas que han sido detenidas o sancionadas por causas injustas. Las detenciones arbitrarias, los procesos judiciales sin suficientes garantías y las largas condenas han dejado una profunda herida en numerosas familias.

A lo largo de estos últimos 67 años, los dictadores que detentan el poder en Cuba han sido requeridos para escuchar el clamor de su propio pueblo y para abrir espacios reales de participación, protección jurídica y pluralidad; pero nunca han escuchado ni actuado.

La Biblia declara que “Cuando los justos gobiernan, el pueblo se alegra. Pero cuando los perversos están en el poder, el pueblo gime.” (Proverbios 29.2) y los dictadores cubanos han sido perversos con el pueblo. Cuando las vías naturales de expresión y solución de los problemas de un país se cierran, la historia demuestra que la solución termina llegando por caminos más difíciles y menos deseables para todos.

Nosotros no estamos pidiendo una concesión política, ni reformas dentro del sistema, sino que estamos reclamando justicia, y un cambio que debería comenzar por la decisión de marcharse y dejar el poder en favor de la libertad y de la transición democrática inmediata. No nos anima la violencia ni la venganza, pero les recordamos que la justicia transicional debe aplicarse sobre todos los que han participado en actos represivos de cualquier naturaleza contra el pueblo.

Cuba necesitará sanar sus heridas y reencontrarse consigo misma. La reconciliación de nuestro pueblo no puede construirse sobre el olvido ni sobre la negación de la verdad, sino sobre la justicia, la memoria y el respeto a la dignidad humana. Aspiramos a una nación donde los cubanos, dentro y fuera de la isla, podamos volver a reconocernos como hermanos y trabajar juntos por el bien común, reconstruyendo una patria donde nadie sea excluido y donde la libertad y la dignidad de todos sean finalmente respetadas.

Hoy hablamos también a nuestra Iglesia en Cuba, porque nuestro lugar no puede estar fuera del dolor del pueblo. Nuestra responsabilidad moral no es solo nombrar esta realidad como lo que es, sino acompañar a nuestro pueblo en su anhelo de justicia, siendo luz en medio de las tinieblas.

Durante todos estos años no han faltado en la Iglesia cubana voces que, con fidelidad evangélica, han dado testimonio de la verdad y han acompañado el dolor de nuestro pueblo, aun cuando ello ha significado cierres de culto, demolición de templos, incomprensiones, presiones, marginación, expulsión de carreras o trabajos, represión, cárcel, expulsión del país y exilio.

La Iglesia cubana ha llevado esperanza, ha ayudado en las necesidades materiales y ha atendido a personas vulnerables. Reconocemos también el testimonio valiente que muchos pastores, sacerdotes, religiosos y laicos han dado a lo largo de estos años, acompañando al pueblo cubano en medio de grandes dificultades. Gracias a ese testimonio perseverante la conciencia cristiana no ha sido apagada.

Cuando cualquiera de ellos, desde su vocación y responsabilidad, ha alzado la voz por la verdad o ha servido al pueblo que sufre, la Iglesia misma se hace visible y presente, porque la Iglesia no es una realidad abstracta ni únicamente institucional, sino el cuerpo de Cristo que camina en la historia a través del testimonio concreto de sus hijos.

Pero también es cierto que no siempre la Iglesia en Cuba ha alzado la voz con la claridad que el sufrimiento de nuestro pueblo exigía, muchas veces el temor o la prudencia excesiva han generado silencios interpretados consecuentemente como indiferencia.

En las circunstancias actuales que vive el pueblo cubano, el silencio institucional de la Iglesia es injustificable. Una Iglesia que calla ante la injusticia para preservar espacios, privilegios o tranquilidad institucional corre el riesgo de convertirse en mera administración religiosa y deja de ser signo de esperanza para su pueblo. La fe cristiana, cuando se vive con fidelidad al Evangelio, muchas veces incomoda al poder, y ese riesgo forma parte del testimonio al que estamos llamados.

El Evangelio nunca ha sido neutral ante el sufrimiento humano. Cristo no bendijo el silencio ni la prudencia que protege estructuras injustas. La Iglesia debe anunciar la verdad de Dios sobre la dignidad humana, y denunciar las injusticias que destruyen esa dignidad. Si la Iglesia no es voz para los que no tienen voz, terminará hablando solo para sí misma y correrá el riesgo de olvidar una dimensión esencial de su misión: su vocación profética. “Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta” (Isaías 58.1a)

La participación cívica del cristiano no está reñida con su compromiso con el Reino de Dios, sino que es una expresión concreta de su llamado a amar, hacer justicia y caminar en verdad. Ser ciudadanos del Reino de Dios implica también ser ciudadanos activos aquí y ahora, comprometidos con la justicia, la verdad y la compasión, anunciando con acciones concretas que el Reino de Dios ya está entre nosotros.

Llega una hora en la vida de los pueblos en la que el silencio deja de ser prudencia y se convierte en complicidad. Hablar deja de ser una opción y pasa a ser un deber moral. Por eso, en este tiempo recordamos a nuestra Iglesia en Cuba, la enseñanza apostólica que atraviesa los siglos y juzga a toda autoridad humana: “Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.” (Hechos 5:29)

Agradecemos a gran parte de la comunidad internacional por su apoyo solidario y les recordamos a otros que no basta con observar desde la distancia, más bien les instamos a que no ignoren el clamor de un pueblo que desea vivir con dignidad y libertad. Su apoyo y su compromiso pueden contribuir a abrir caminos donde hoy solo hay agotamiento histórico y pueden marcar la diferencia entre la desesperanza y el renacer de una nación.

A nuestro pueblo le decimos que el tiempo de la espera no puede ser infinito. Lograr los cambios implica sacrificios, al decir del maestro y apóstol de nuestra patria José Martí: “La libertad cuesta muy cara, y es necesario o resignarse a vivir sin ella, o decidirse a comprarla por su precio.” Los cambios profundos no nacen de decretos, sino de decisiones valientes que abren caminos nuevos. La libertad no nace de la resignación ni del miedo, sino de la verdad vivida con valentía.

Toda sociedad llega a momentos en los que debe elegir entre preservar estructuras agotadas o permitir que la vida renazca. Hoy Cuba se encuentra ante uno de esos momentos. No podemos delegar en otros lo que pertenece a nosotros como cubanos. Cada voz alzada, cada gesto de verdad, cada acto de dignidad, cada protesta ante lo injusto y cada paso hacia la justicia va reconstruyendo la nación. No podemos seguir indiferentes ante los abusos y atropellos. ¡Es hora de caminar juntos, sin miedo!

Oramos para que Dios conceda a nuestra nación la valentía para provocar y vivir el cambio y a Su Iglesia la libertad interior para hacer y ser, plenamente, lo que está llamada: anunciar el evangelio transformador y ser sal, luz y esperanza para su pueblo. Desde cada uno de nuestros lugares acompañamos al pueblo cubano, oramos por Cuba y caminamos con ella. Creemos firmemente que ninguna noche histórica es definitiva y que cada día el amanecer está más cerca.

Dios bendiga a Cuba.

Cristianos cubanos reclaman 'un cambio que debería comenzar por dejar el poder en favor de la libertad' En una carta abierta a firmas señalan que “los cambios profundos no nacen de decretos, sino de decisiones valientes que abren caminos nuevos”.

Un grupo de diez sacerdotes y religiosos cubanos, pertenecientes a distintas órdenes cristianas tanto en Cuba como fuera de ella, hicieron un llamado para que haya cambio político y señalaron que "el silencio institucional de la Iglesia es injustificable" en el contexto actual. Se trata de una carta abierta, titulada "La hora decisiva para Cuba", que está disponible para recibir adhesiones y que suscriben a nivel individual. A pesar de que no firmo castas abiertas, especialmente si aparecen en línea, a nivel individual sí lo he hecho en esta iniciativa, con a nombre del blog Religión en Revolución.

                                           Eloy A González

Aquí puedes leer la carta y añadir tu firma

febrero 19, 2026

DECLARACION PRESBITERIO EJECUTIVO DE IGLESIA DE ASAMBLEAS DE DIOS DE CUBA.

 


DECLARACION

PRESBITERIO EJECUTIVO DE IGLESIA DE ASAMBLEAS DE DIOS DE CUBA

En medio de la profunda crisis que atraviesa Cuba, la Iglesia cubana se ha levantado como un faro de esperanza espiritual y acción concreta. Más allá de las limitaciones materiales, las congregaciones fortalecen el altar de la oración, proclaman un evangelio centrado en Cristo y forman creyentes resilientes. La Iglesia no se ha replegado; al contrario, responde con fe activa, anunciando que aun en medio de la escasez, Dios sigue siendo refugio, provisión y consuelo para su pueblo.

En el frente social y humano, la Iglesia acompaña a los presos y sostiene a sus familias, organiza comedores comunitarios y redes solidarias de alimentos, comparte recursos con los más vulnerables y ofrece consejería a quienes luchan con ansiedad y desesperanza. Pastores y líderes promueven la reconciliación, la paz y la dignidad de cada persona creada a imagen de Dios, demostrando que la fe cristiana no es pasiva, sino profundamente comprometida con el sufrimiento real de la nación.

Asimismo, la Iglesia ejerce una voz profética responsable: corrige lo mal hecho, afirma la justicia y exige el respeto pleno a la dignidad humana. Desde los principios del evangelio, alza su voz para que no se vulneren libertades fundamentales —ni religiosas ni civiles— y para señalar, con firmeza y amor, cuando medidas arbitrarias afectan al pueblo. Lo hace no desde la confrontación partidista, sino desde la convicción bíblica de que la verdad y la misericordia son fundamentos del Reino de Dios.

Aquí estamos: no callados, sino proclamando; no inermes, sino sirviendo y empujando hacia el bien común; no quietos, sino accionando; no vacilantes, sino expectantes; no con miedo, sino firmes en nuestras convicciones. Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio (2 Timoteo 1:7). Con esa certeza seguimos adelante, creyendo que la luz de Cristo resplandece aun en los tiempos más oscuros, ¡ y que lo mejor, está por venir!!!

Fuente: Facebook

diciembre 10, 2025

Tengo miedo de que, en el futuro, tengamos que pedir perdón por no hablar

 


Por: Iván Daniel Calás Navarro*

Tengo miedo de que la iglesia cubana sea como una parte de la iglesia alemana de los años 30 y 40 del siglo pasado… si no es que ya lo somos.

Tengo miedo de que callemos ante las injusticias y, lo que es peor, que callemos con la justificación de que es para que podamos predicar el Evangelio. Tengo miedo de que prediquemos al prójimo y no hagamos nada por el prójimo. Tengo miedo de que nuestras palabras —o, mejor dicho, Su Palabra— no sea conocida porque estemos en una burbuja… incluso sabiéndolo.

Tengo miedo de que nuestras oraciones cubran solo nuestras necesidades, pero, a tu derecha y a tu izquierda, hay otros que, como tú, necesitan agua, comida, corriente eléctrica, comunicación… libertad.

Tengo miedo de que, en el futuro, tengamos que pedir perdón por no hablar. Tengo miedo de que pequemos por callar. Tengo miedo de que no usemos la mente y la boca que Dios nos ha dado. Tengo miedo de que solo señalemos el pecado cuando nos convenga.

Tengo miedo de que no nos acordemos de los presos. Tengo miedo de que solo denunciemos cuando el “preso injustamente” es uno de los nuestros. Tengo miedo de que los viajes y los recursos sean más importantes que los principios. Tengo miedo de que pensemos que la neutralidad es la forma correcta.

Tengo miedo de que Dios me pregunté qué hice por el prójimo, o por mi tierra, cuando todo era un caos. ¿Qué le puedo responder?

¿Miedo? Ya lo estoy perdiendo. ¿Y tú?

Espera, me queda un miedo grande:

Tengo miedo… de que tengamos miedo.

*Facebook

octubre 29, 2025

MONTAÑAS TEMBLOROSAS Y AGUA QUE CLAMAN.

 


…..., un huracán azotando a Cuba.

Dios nuestro, ¿por qué te decidiste a montar en tu carro de combate? ¿Será porque te enojaste con los dioses Río y Mar? Con tus flechas heriste la tierra, y esas heridas son los ríos. Cuando las montañas te vieron, temblaron de miedo, las nubes dejaron caer su lluvia y el mar rugió con furia; ¡sus grandes olas se elevaron al cielo! Habacuc 3: 8 – 10 [TLA]

Se trata de una visión poética del poder de Dios en la historia, evocando su intervención en favor de su pueblo mediante imágenes de la naturaleza estremecida y fuerzas cósmicas sometidas a su voluntad. Este pasaje forma parte de un cántico profético donde el profeta Habacuc recuerda las acciones poderosas de Dios en el pasado para inspirar confianza en medio de la crisis. Aquí algunos elementos clave:

¿Ira contra los ríos?, el profeta pregunta retóricamente si la ira de Dios se dirigía contra los ríos o el mar, aludiendo a eventos como la apertura del Mar Rojo y el Jordán. “¿Te airaste, oh Jehová, contra los ríos?” no implica que Dios esté enojado con la naturaleza, sino que la usa como instrumento para liberar a su pueblo.

Se menciona que el arco de Dios fue “desnudo”, es decir, preparado para la batalla, en cumplimiento de sus promesas a las tribus. La imagen sugiere que Dios actúa con determinación y fidelidad, abriendo ríos y sacudiendo la tierra para cumplir su palabra.

Montañas temblorosas y aguas que claman

Las montañas tiemblan ante la presencia divina, y las aguas “alzan sus manos”, una metáfora de sumisión o adoración. Esta escena refleja la majestad de Dios como Señor de la creación, ante quien todo se conmueve.

Este cántico se inspira en antiguos himnos de victoria como los de Éxodo 15 y Jueces 5. No solo recuerda hechos pasados, sino que los reinterpreta como señales de que Dios volverá a intervenir, incluso frente a amenazas como Babilonia. Estos versículos son una exaltación del poder divino que trasciende la historia y la naturaleza, y que ofrece consuelo y esperanza en tiempos de angustia.

Fuente: Comentario de Joseph Benson sobre Habacuc 3:8-10

[29 de octubre de 2025]