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diciembre 16, 2016

Escamoteando la Navidad.

Hace diez años escribí este artículo, ya perdido en una página de un periódico local desaparecido. Entonces llevaba cinco años viviendo en los Estado Unidos y había llegado a este país como exiliado político desde Cuba; un país, probablemente el único con raíces judeo cristianas que había abolido la Navidad por parte de la dictadura. Fue así que me encontré estas dramáticas realidades que motivaron este y otros artículos. Hoy las realidades son las mismas o peores, pero esto tiene una explicación: las políticas “correctas” diseñadas por un marxismo cultural  que se adueñó de la sociedad, desde los 20’s del pasado siglo, un intelectual comunista decía:
“…., que había por todos los medios que extirpar la cultura cristiana occidental en un "combate cultural”, al que él llamaba "camino largo" o "marcha larga". Esta "marcha larga" debía dirigirse hacia todas las instituciones: universidades, escuelas, museos, iglesias, seminarios, periódicos, revistas, hoy día también televisión, cine, etc. desde donde se propague una anti-cultura que acabe con los cimientos y las convicciones de la cultura cristiana occidental para que la gente, una vez debilitada en sus convicciones, se adhiera a los ideales marxistas que antes habían rechazado de forma natural”
Es por eso que lo publico en la red

Escamoteando la Navidad.

¿Cuándo llegará?, la Noche Buena, ¿Cuándo llegará?
popular son cubano.
Esta Navidad me la han echado a perder[i]. Es  por eso que voy a escribir sobre ella; tal vez a algunos piensen que lo hago a destiempo, no es así. A destiempo es escribir por diciembre todos esos artículos lagrimosos que tratan de tocar a los corazones foscos, a la vez que pretender desempolvar la imagen del Niño–Dios en los primeros días de diciembre con las celebraciones de la Purísima; para volver a meterlo más tarde, en los primeros días de enero, en una de esas cajas donde se guardan los adornos de Navidad. La Navidad no es un escrito pasajero y el Cristo no es un adorno.
Eso de fastidiar la Navidad los cubanos lo conocemos muy bien. Hace más de 30 años el dictador cubano entendió que diciembre era un buen mes para cortar  la caña de azúcar y no para andar disfrutando en familia de las festividades navideñas. Antes había intentado regatear la Navidad y se anduvo inventando cenas gigantes en la Plaza de la Revolución; pero para eso precisaba de suministros alimenticios y en eso de proveer  alimentos los comunistas no son muy hábiles.
En fin que el dictador se robó la Navidad, como nuevo personaje de verde que es, y de paso también se agenció la Epifanía o Día de Reyes, como para completar el daño, extendiendo su maldad a los niños ya quejosos de que los Reyes no traían regalos. De esta forma trasladó las fiestas a siete meses después en el calendario revolucionario; aprovechándose de la efeméride en julio. Allí está, disuelta en el tiempo, la Navidad ahora coincidiendo con la celebración de la carnicería del 26 de julio; aletargada por el día de la  Santa Ana, las moscas, el calor, el olor a salitre, el bochorno tropical y los carnavales socialistas. Porque para el dios Baco como para la diosa Afrodita, en Cuba siempre hay tiempo.
Pero no son los recuerdos de la Patria distante lo que desvirtúa  esta Navidad. En ese andar por la Red, ¿que me encuentro?; que en estas sociedades que se dicen herederas de la filosofía judeo-cristiana; algunos se las están dando de ladrones de Navidad.
Son esos que ahora echan mano a los conceptos de laicismo para argumentar que eso de Belenes, Villancicos, Feliz Navidad  y cuanto hecho o evento se asocie con el Nacimiento de Cristo en Belén, promueve el proselitismo religioso o navideño, que para el caso es lo mismo. Dicen que todo esto de la Navidad atenta contra la identidad cultural de otros entorpece las relaciones entre culturas distintas  y en algunos casos viola la Ley.
Un escritor católico señalaba alarmado: “nos están robando la Navidad, a pleno  día, en plena luz del sol. Quienes nos están robando la Navidad desprecian la realidad”.  Y no es para menos. Veamos:
Insistiendo en el carácter secular de la celebración, que de secular nada tiene, se pretende suplantar hasta las expresiones de “Merry Christmas” por “Happy Holidays” Nacimientos y villancicos según algunos leguleyos son considerados inadecuados, atendiendo a la composición étnica de una población determinada.
Postal de Navidad en Cuba al inicio del periodo revolucionario
Muy cerca de donde vivo, en la ciudad de Plano al Norte de Texas, donde la población esta formada de “wasp” (blanco-anglosajón-protestante) sin lugar a dudas; a dos niños residentes en esa localidad el  Distrito Escolar les prohibió la distribución, en las escuelas a las que asisten, de caramelos, lápices con mensajes religiosos así como servilletas rojas y verdes, durante la Navidad pasada.
Es decir, que los niños en una comunidad predominante cristiana y protestante del Norte de Texas, no pueden obsequiar a sus compañeros de aula con golosinas de Navidad en las áreas escolares. Desde luego las medidas fueron revocadas después de una demanda interpuesta por los padres y la cobertura de la prensa. Pero el hecho quedo allí; recordando que hasta la herencia cristiana de esta Nación puede ser subvertida.
Que hay una tendencia de “descristianizar” la Navidad, a no dudarlo, aunque resulte un disparate. Hay muchos con ínfulas de progresistas, liberaloides de ocasión y promotores de un laicismo a ultranza que quieren sustituir todo lo sacral; dicen que es para devolver el sentido laico fundacional a todo este meollo. Pienso que, con estos laicismo, para que necesitamos de comunismo o de ateos profesionales que ya no tienen a mano el comunismo científico y el ateismo marxista y hablan de desacralizar la Navidad, mientras se avienen a la mesa a trinchar el diente en un buen pedazo de carne y pasar por el gaznate una buena botella de vino, porque para celebrar siempre están presto; entonces, ¿Qué celebran? No olviden que vi en Cuba, muchos comunistas celebrando en silencio y el grande la Navidad, mientras otros sudaban en los campos de caña.
Como colofón, veo de España; –porque en la madre Patria andan en esos enredos de fastidiar la  Navidad –, que en vísperas de ésta el Canal + de la televisión española presentó en uno de sus programas titulado: “Lo más plus” el corto: “la mejor manera de cocinar un Cristo para dos personas”
En el corto mostrado en un país de confesión cristiana predominante  y en vísperas de la Navidad, aparecía un ama de casa describiendo la forma de aplicar el arte culinario más refinado, en la preparación de un Cristo que previamente había sido quitado de un crucifijo. Me dirán que era sólo una imagen de Cristo, pero una imagen de fuerte significado para muchos creyentes.
No me voy a detener en este ejemplo de tele basura blasfema, y ya es bastante con dos calificativos. Siempre he sido de la opinión que Dios, en él que creemos aquellos que confesamos y compartimos una común Fe en Cristo; no necesita de apoyos ni de solidaridad, en fin no necesita que salgan a defenderlo. Sólo necesita y quiere que le crean, que reconozcan su potestad y señorío que es por sobre todas las cosas. Lealtad humildad y Fe, sólo pide.
Como andan sin Dios y cuestionando al Cristo, bien harían en  preguntarse que festejan entonces por Navidad. Si se andan preguntando si vale la pena cantar un villancico o no, ¡pues que no los canten!, que andar en el espíritu de la Navidad es privilegio de hombres de buena voluntad.
Arbol de Navidad cubano
Mi vecino puso un gran letrero al frente de su casa deseando una feliz Navidad.  Nunca he visto a mi vecino y no he cruzado palabra con él, también le deseo lo mejor. Me aturde la idea de que pasen los años y el deseo de Paz y buena voluntad no llegue a expresarse hacia mi vecino con un simple saludo.
Me alegro en pensar los días que vendrán; cuando recorra el camino de la Navidad y camine con una sonrisa franca por las calles de mi pueblo natal, prodigando amables palabras a unos y a otros y compartiendo la mesa con los humildes familiares y vecinos. Tan humildes como puede ser un exiliado cuando regresa, buscando un milagro de Navidad que se hace tan infinito como triste. Voy a vivir el regreso para dejar las lágrimas a un lado, olvidar las tristezas, las amargas experiencias y el duro andar de esta distancia que me acecha.
Si todo es absurdo, si todo es equivocado para esos agoreros de la Navidad, mejor será que se hagan a un lado; que los más queremos seguir honrando a “ese hombre que viene a la vida en un mundo sin sentido, para dedicar su vida a dar sentido al mundo”
©
 [i] El autor se refiere en este artículo a la Navidad del 2004.


septiembre 24, 2015

“La Iglesia”, en Cuba, ¿A qué se refieren?

Ya hay que ser un experto en asuntos religiosos para identificar a qué se refieren cuando, en Cuba, se usa el término “La Iglesia”.
En las escuelas, la iglesia es culpable de la conquista y de la exterminación de los nativos. Fue cómplice con el gobierno de España para saquear los pueblos de América. Es una burla a la razón que inventa fábulas para explicar los fenómenos naturales.
Es los 60’ era un enemigo peligroso que había que exterminar y convertir sus locales en placitas para vender viandas y vegetales. Sus líderes desterrados o llevados a campos de concentración. Al final tolerados por ser imposible de erradicar.
En la gloria. Caricatura de Alen Lauzan. Diario de Cuba. 
Para la diplomacia, la iglesia son los católicos, ellos representan al estado del Vaticano y no a Dios; es una cuestión política, no de libertad religiosa. Para dar libertades, la iglesia son los comunistas que usan el nombre de Dios pero que creen en la Teología de la Liberación donde Cristianismo y marxismo son la misma cosa; estos están representados en el parlamento cubano y sometidos al Consejo de Iglesias y a la Oficina de Asuntos Religiosos del Partido Comunista. Para perseguir, la Iglesia son grupúsculos; un foco delictivo de fanáticos que se reúnen en casas o locales improvisados, sin estatus legal, a quienes tildan de ser pagados por la CIA o la mafia de Miami.
Ante la ONU y la opinión pública, la Iglesia es libre y goza de todos sus derechos en la Isla. No importa el credo ni la denominación todos son tratados con igual consideración, pueden construir templos, hacer eventos nacionales, traer sus representantes extranjeros, etc. (Aquí nunca especifican a qué parte del concepto iglesia hacen referencia).
Para el Papa, la Iglesia es el Vaticano. Dice que la Iglesia es pobre y Dios la quiere pobre como a María. Lo que diga la Iglesia es ley, y todos sabemos que en esto él representa a la iglesia.
Para Dios, la Iglesia es el conjunto de todos sus hijos, los que han creído en Cristo y por su gracia han sido perdonados y adoptados. La Iglesia es pura y santa.
La Iglesia en Cuba sigue siendo perseguida, sin derechos de reunión ni de asociación, ni de manifestación pública. La Iglesia nunca se podrá unir al ideal comunista anti Dios, ni al ideal de pobreza e idolatría del Papa. La Iglesia no responde a ningún gobierno humano porque Jesús es su Señor y Rey, y los principios de Dios son su carta magna.
Espero sepas identificar a la Iglesia, aunque no seas un experto. Y si eres parte de ella, debes decidir serle fiel a Dios y no ser cómplice de los hombres corruptos e hipócritas. ¡En Cuba y el mundo, todo cambiará, pero la Iglesia del Señor permanecerá según el diseño de Dios!

* Pastor y Maestro, Ministerio Apostólico Solución y Milagro. Forma parte del Movimiento apostólico en Cuba; reside en Guáimaro, Cuba.

diciembre 26, 2011

Mi primera maestra de la Escuela Dominical.


Por: Yoaxis Marcheco Suarez.*
Tal vez el nombre verdadero de María Pepa, era María Josefa, pero todos, quienes la querían y quienes no, jamás le decían su nombre verdadero. María Pepa era una mujer cristiana, metodista, nunca tuvo hijos y había enviudado pocos años después de haber contraído matrimonio con el único hombre al que amó. Era una cristiana muy activa y aun cuando la vejez y la enfermedad le impidieron seguir congregándose en el templo con los demás hermanos, esta mujer no paró de predicar y de incidir con su vida a otros para llevarlos a los pies de Cristo. Fue con ella que comencé a dar mis primeros pasos en la fe, era una niña y estudiaba en la escuela primaria que quedaba justo al lado de su casa, al fondo de su patio que colindaba con el de nuestra escuela, había una gran mata de tamarindos, los niños siempre queríamos comernos los tamarindos cuando todavía estaban verdes y María Pepa con la mayor paciencia de este mundo nos explicaba, que así la fruta no era sabrosa y que no nos preocupáramos porque ella había sembrado aquella mata para los niños de la escuela, que en cuanto maduraran todos comeríamos. Con este cariño infinito aprovechaba y nos hablaba de Jesús y nos invitaba a la iglesia, la mayoría no aceptaba la invitación porque en aquellos tiempos ir a la iglesia era como cometer algún delito, las personas no se acercaban a los templos evangélicos o católicos por temor a no marcarse y si lo hacían, iban casi que a escondidas para no ser perjudicados. Solo cristianos firmes y consagrados como María Pepa continuaban asistiendo y predicando, sin miedo, valientes y decididos en el amor de Cristo.
Fue en estos breves encuentros que comencé a conversar con María Pepa, un día le dije que no asistía a la iglesia porque podía perjudicar a mi familia ya que algunos de sus miembros eran militantes del Partido, pero que quería más que nada aprender de Jesús y de la Biblia. Entonces se le ocurrió la idea de que fuera a su  casa los domingos en la tarde, ella me enseñaría las lecciones bíblicas que recibía durante la mañana en la Escuela Dominical de su iglesia, yo no tenía Biblia porque en los años en que los cristianos eran perseguidos y atosigados por el Gobierno la entrada de Biblias era prácticamente nula y solo algunos creyentes tenían, María Pepa poseía dos, la que ella usaba y otra muy viejita, versión Reina Varela revisada y acotada en 1909, con esta Biblia comencé mis primeras lecciones. Desde el lunes estaba añorando la llegada del domingo, en una pequeña libreta anotaba las lecciones. Cuánto amaba a aquella señora, mi primera maestra de escuela dominical, a aquella casa que fue mi primer templo y a aquella Biblia gastada por los años y el uso, jamás podré olvidarles.
Cuando en las tardes o en las noches pasaba por el templo Metodista y este estaba abierto,  siempre miraba hacia adentro, solo dos o tres personas, la mayoría de avanzada edad como María Pepa, el Pastor al frente y como únicos niños, sus hijos. Las iglesias estaban vacías, el Gobierno definido como Socialista en el año 1961 había impuesto a los cubanos la doctrina comunista y quería arrancarles sus creencias, su espiritualidad. Muchos creyentes dejaron de asistir  a los cultos o reuniones, estaban en riesgo sus trabajos, estudios o los de algún familiar, quienes no creían, ahora creían menos porque el Sistema estaba saturando a la sociedad cubana con su ateísmo y su materialismo. Muchas Biblias fueron destruidas y en las escuelas la lección más punzante era la de que “la Religión es el opio de los pueblos”, los maestros explicaban que solo los ignorantes podían creer en Dios y que la iglesia se aprovechaba de esta ignorancia para explotar a los hombres. Intentaron borrar a Dios de nuestras vidas, de nuestra historia, pero es imposible borrarle del corazón de quienes le amamos.
Hombres y mujeres de valor como María Pepa fueron los puntales de las iglesias cubanas, ellos continuaron predicando la Palabra de Vida en medio de la adversidad y de las tinieblas, a ellos debemos en gran manera los cristianos de hoy nuestra sobrevivencia. El Dios de los Siglos prevaleció, como lo hará aun en el fin de los tiempos, él se encargará de hacer justicia perfecta y verdadera a su pueblo. María Pepa falleció a inicios de la década del noventa, nunca olvido el momento de nuestra despedida cuando yo marchaba para estudiar en la Universidad de La Habana, puso sus manos sobre mi cabeza y con los ojos cerrados oró al Padre: “Amado Dios da valor a esta tu hija para que por encima de todas las cosas de este mundo ella permanezca fiel a ti, en el nombre de nuestro Redentor, amén”, un abrazo y un adiós definitivo sellaron la última ocasión en que nos veríamos en esta vida. Pero la dulcísima voz de mi valiente maestra de escuela dominical suena como un manantial de agua viva en mi memoria.
*Profesora en el Seminario Teológico Bautista Luis Manuel González Peña .Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad de la Habana y Máster en Teología por el Seminario Evangélico Los Pinos Nuevos y por la Facultad Latinoamericana de Estudios Teológicos (FLET, hoy Laurel University).Apoya el trabajo profético ante el sistema de su esposo el pastor Mario Félix Lleonart y ha publicado en diversas publicaciones digitales tales como Religión en Revolución y Conexión Cubana.