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diciembre 19, 2021

A propósito del pecado original.

 


Por: Bárbaro Abel Marrero. *

Es necesario reconocer que hay personas creativas en su intento desesperado de desacreditar a la iglesia y el mensaje que esta transmite a nuestra sociedad. La última escaramuza en esta batalla que arrecia contra los cristianos cubanos se patentiza en un artículo del periódico Granma, que atribuye a la doctrina del pecado original (no al pecado mismo, sino a la creencia en la doctrina) la causa de males sociales como el machismo, el racismo, el antisemitismo y la homofobia.

No es novedad que los seres humanos rechacen el concepto de pecado. Esa es una tendencia muy antigua, que alcanzó su cenit en la modernidad, donde se postuló con énfasis la bondad inherente del hombre, en contraste con la enseñanza bíblica que revela nuestra naturaleza pecaminosa. Sin embargo, las dos guerras mundiales y otras atrocidades cometidas por la humanidad se encargaron de refutar contundentemente el idealismo moderno. El ser humano se vio obligado a replantear sus teorías, por lo que la posmodernidad es más cauta en la evaluación de nuestro carácter.

La evidente maldad en los seres humanos ha recibido diversas explicaciones por parte de aquellos que no creen en el pecado original: influencia social, traumas psicológicos, enfermedades mentales, definición arbitraria del bien y del mal por parte de la sociedad... Todas estas hipótesis llevan tiempo en la palestra de las ideas, pero la propuesta de que la causa primaria de los males sociales radica en “el síndrome del pecado original”, con lo cual el periodista parece implicar la creencia en que dicho pecado existe, es realmente innovadora. El corolario de su osada sugerencia sería que, si las personas no creyeran en el pecado original, tal y como lo enseña la Biblia, entonces no existirían el machismo, el racismo, el antisemitismo, ni la homofobia.

Además de simplista y reduccionista, esta conclusión está basada en premisas falsas, que tergiversan burdamente definiciones teológicas, interpretaciones bíblicas, implicaciones sociológicas y realidades históricas. En primer lugar, la concepción que tiene Ernesto Estévez Rams del pecado original es totalmente desacertada, lo cual se hace evidente en el recurrente uso del plural. Ciertamente, esta doctrina es compleja y ha generado diferentes posturas teológicas, pero todas giran en torno al pecado original (único y singular) y no a pecados originales.

Por otra parte, no se requiere de un estudio científicamente riguroso para comprobar que actitudes como las que señala el artículo están presentes tanto en personas que creen en la existencia del pecado original como en algunos de sus más fervientes oponentes. Todos conocemos ateos que desprecian a otros por su origen étnico o racial (algunos inspirados en el Darwinismo). Puedo atestiguar que los profesores y directores de escuela que conocí en mis días de estudiante que mantenían sistemáticamente relaciones sexuales con alumnas de catorce, quince y dieciséis años, no creían en el pecado original. Los que en nuestro país han golpeado brutalmente, arrestado y encarcelado a mujeres solo por expresar un pensamiento político divergente, o por manifestar su desesperación ante el hambre y la necesidad, se mofan de la enseñanza bíblica del pecado original. Los que promueven consistentemente el odio hacia Israel en nuestros medios también desprecian la doctrina del pecado original. Los que enviaron a homosexuales a la UMAP, los arrestaron, los multaron, los golpearon y los han ofendido con palabras soeces, son mayoritariamente personas que rechazan el concepto del pecado original. No entiendo de dónde sale la idea de que tales actitudes predominan entre los que aceptan esta doctrina cristiana clásica.  

El desconocimiento bíblico y teológico por parte del articulista se hace palmario en la afirmación de que la Biblia les asigna a las mujeres una culpa inexpiable, por la transgresión de Eva. Al parecer ignora que, según la Escritura, “el pecado entró en el mundo por un hombre” (Ro.5:12), porque Adán fue quien desobedeció el mandato divino. Además, por medio de la mujer vendría la salvación al mundo, pues su simiente heriría en la cabeza a la serpiente y destruiría así la maldición del pecado (Gn.3:15). Esta es la primera promesa de salvación y en ella la mujer desempeña un papel protagónico, incluso por encima del hombre. Finalmente, se equivoca crasamente el periodista al declarar que la historia bíblica, que califica de “mitológica”, presenta el pecado de la mujer como inexpiable. Esa categoría no existe, porque, aunque todos somos pecadores, Cristo, el descendiente de la mujer que con su muerte en la cruz asesta un golpe mortal a Satanás, provee salvación para todos, sin distinción de pecados ni de sexo. Por tanto, no existe pecado inexpiable, sino solo la negativa obstinada de algunos a apropiarse del perdón que se ofrece universalmente.

La doctrina del pecado original no hace diferencias dentro de la raza humana porque precisamente el significado de ese concepto teológico es que todos heredamos el pecado de nuestros primeros padres, el cual se transmite ineludiblemente de generación en generación. Nadie queda exento, todos somos portadores de la letra escarlata. Algunos la exhiben por fuera, como la joven adúltera en la célebre novela de Nathaniel Hawthorne, y otros la llevan por dentro; pero nadie se libra del estigma del pecado.

El mensaje del evangelio no es exclusivista ni discriminatorio, sino que nos condena a todos, al mismo tiempo que nos da esperanza a todos. La definición bíblica del pecado original, juntamente con su solución, la encontramos en Ro.5:19: “Porque, así como por la desobediencia de un hombre [Adán] los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno [Cristo], los muchos serán constituidos justos”. A los pies de la cruz todos estamos al mismo nivel. Felizmente, la Biblia no solo enseña que todos somos pecadores, sino también que todos podemos ser salvos.

Sin dudas, el origen de todo problema humano está en el pecado, que no es una invención humana, ni una doctrina ficticia, sino una realidad ontológica; pero la solución está en Cristo y no en poner a pelear a un grupo de ciudadanos contra otros. ¡Cuán saludable sería que se pudiera hablar en nuestros periódicos de lo que verdaderamente enseña la Biblia, en lugar de seguir dibujando caricaturas grotescas de su mensaje! Sabemos que en estos momentos eso es una utopía, como también lo es pensar que los cristianos cubanos recibiremos algún día una disculpa pública, un acto de desagravio ante tantas ofensas, o al menos que se nos conceda el derecho a réplica, como un acto elemental de decencia y de honestidad intelectual.

Según el periodista de Granma, nuestros problemas sociales son el resultado de creer en la doctrina del pecado original, por tanto, si se elimina ese pensamiento, todos los problemas de discriminación desaparecen ipso facto. Me surge entonces una pregunta, si él no cree en el pecado original, si no ha sido infectado por ese “síndrome”, ¿de dónde surge su deseo de segregar y condenar al ostracismo a los millones de seres humanos que en Cuba y en el mundo creen en la autoridad de la Biblia? ¿Será acaso que existen otros síndromes?

Fuente: Facebook

*Rector del Seminario Bautista de La Habana. Ph.D. in World Christian Studies in Southwestern Baptist Theological Seminary, Fort Worth, Texas. Ministerio Pastoral y Teología en Seminario Teológico Bautista de la Habana "Rafael Alberto Ocaña". Reside en Ciudad de la Habana, Cuba.

julio 20, 2021

La Convención Bautista del Sur (SBC) y la teoría critica de la raza (TCR).

 

Una de las cosas que suele ocurrirle a la media de bautistas cubanos que llegamos a los EE. UU. es que no conocemos las profundas fisuras doctrinales o no, en las que se ven atrapados los bautistas en América y sobre todo los bautistas del Sur. A fin de cuentas, hay un vínculo muy fuerte entre las convenciones bautistas respectivas de ambas naciones. Pero al menos pensamos que hay un debate abierto y sostenido en la Fe y los valores doctrinales. Lo cierto es que, nos mantenemos ajenos en tanto que otros piensan y deciden por la mayoría. Solo una vez, viviendo aquí en los EE. UU. un pastor me explicó las ‘tendencias” existentes dentro de la Convención Bautista del Sur, poco entendí. Solo de ver lo abrupto del escenario político y social en este país en los últimos tiempos y asistiendo como hago a las iglesias bautistas encuentro todo lo que    influye la narrativa reciente de la política y lo social en el entorno religiosos. Aquí les dejo este extenso articulo que aparece en Breitbart.                        

Ed Litton, la opción "moderada" de los bautistas del sur para silenciar la lucha anti-CRT, atrapado en el escándalo de plagio. Primera Parte

Ezra Dulis.

La Convención Bautista del Sur (SBC, por sus siglas en ingles), es la denominación de iglesia cristiana protestante más grande de los Estados Unidos y  puede pagar un gran precio por su vacilación para abordar la propagación de la Teoría Crítica de la Raza (CRT siglas en ingles), incluso entre los evangélicos conservadores.

En junio, la Convención Bautista del Sur (SBC) se reunió para su convención anual, el mayor órgano deliberativo del mundo. La participación fue alta, con casi 16.000 "mensajeros" o representantes de la iglesia presentes. Esto sucedió por dos razones: en primer lugar, la convención de 2020 había sido cancelada debido a los confinamientos por coronavirus, y, en segundo lugar, las iglesias dentro de la coalición estaban notando cada vez más fracturas por cuestiones sociales, es decir, una versión cristianizada del "antirracismo" que, para bien o para mal, se le ha dado la etiqueta general de "Teoría Crítica de la Raza" (CRT).

¿Teoría crítica de la raza? ¿En la Iglesia?

Incluso antes de que la teoría critica de la raza se convirtió en un tema candente en la educación pública y los materiales de capacitación del gobierno, varias voces cristianas habían levantado la alarma acerca de que sus instituciones estaban siendo infiltradas por los defensores de la ideología de extrema izquierda. Específicamente en la Convención Bautista del Sur (SBC), varios blogueros independientes, YouTubers y pastores advirtieron que los profesores en los seminarios de la denominación sonaban bastante “CRT-ish”.

Por supuesto, nadie está anunciando abiertamente: "Creo en Teoría critica de la raza (CRT) y aquí es por qué tú también deberías", pero muchos sermones, paneles, libros y planes de estudio de grupos pequeños han atrapado sutilmente a los creyentes con órdenes extrabíblicos sobre "blancura", "privilegio" y "aliado", explotando el sentimiento de palabras como "racismo" y "supremacía blanca" ; mientras infunden sus significados con lo que deberíamos ver como cosas positivas y bíblicas, como el trabajo duro o recibir ventajas de los padres.

Y este tipo de deriva teológica estaba infectando notablemente al SBC en sus niveles más altos. Russell Moore, entonces jefe de la Comisión de Ética y Libertad Religiosa (ERLC) de la SBC, ofreció una conferencia conmemorativa del 50 aniversario del asesinato de Martin Luther King, Jr. (MLK50). Las presentaciones que lionizing King (una figura importante y positiva en la historia de Estados Unidos - que, por la mayoría de las cuentas, no afirmó los principios básicos del cristianismo, como la resurrección literal de Jesús, y se dice que está en la cinta observando una violación literal y no haciendo nada para detenerlo) viró en un territorio extremadamente woke - "complicidad" generacional en el asesinato de MLK y denigrar a los conservadores negros como "angloide en el interior", por ejemplo.

El ex presidente de la convención J.D. Greear, el pastor principal de una mega iglesia de Carolina del Norte se encontró con la controversia cuando predicó que la Biblia "susurra sobre el pecado sexual" como la homosexualidad (er, no), en comparación con cómo el texto "grita" sobre los pecados que, convenientemente, la cultura secular también desaprueba. Casi al mismo tiempo, se jactó en una convención sobre la práctica de la acción afirmativa en sus nombramientos para las organizaciones de paracaidistas financiadas por SBC, citando la epistemología de punto de vista en todo menos en el nombre ("necesitamos su sabiduría").

Uno de esos nombramientos, por ejemplo, es la promoción de Dhati Lewis a vicepresidente de la "Red SEND" de la Junta de Misiones de América del Norte (NAMB), una organización que maneja mucho dinero e influencia con "plantas" de iglesias o congregaciones recién formadas en todo el país. Recientemente, un pastor en una planta de la iglesia SBC planteó su preocupación de que los materiales de entrenamiento de Lewis pervierten el mensaje central del evangelio al decir que el perdón del pecado y la promesa de la vida eterna no son suficientes buenas noticias sin "restauración económica y social" durante nuestras vidas mortales. Suena muy parecido al evangelio de la prosperidad, una herejía asociada con personas como Joel Osteen y Benny Hinn.

Y en el lado la teoría critica de la raza (CTR) de las cosas, Lewis afirmó durante un panel de "reconciliación racial" el año pasado que la sociedad estadounidense está "intencionalmente todavía tratando de oprimir" a los pueblos no blancos.

Ah, y en la convención de 2019, la SBC aprobó una resolución sobre los beneficios potenciales de usar la teoría crítica de la raza como una "herramienta analítica". El discurso en torno a esa controversia en particular es realmente aburrido, pero demuestra que los bautistas del sur han estado luchando por CRT por su nombre desde hace un tiempo, y se vieron privados de una revancha adecuada durante todo un año debido al COVID.

Fuente: BREITBART

Esta es una traducción automática generada por programa de Word.

diciembre 22, 2020

Turning 'Christian Nationalism' Into a Slur | The Stream

Turning 'Christian Nationalism' Into a Slur | The Stream: 'Nationalist' is the new 'N-word,' applied to Christians by those eager to crush our rights and gas-light us into liking it.

Colaboracionistas cristianos

Pero a cierto tipo de cristiano burgués y cómodo nada de esto importa. Si te importa lo que le pase al país donde vivirán tú y tus hijos y nietos? Entonces estás abandonando la ciudadanía en el cielo. ¿Si eres leal a un político como Trump que trató de protegerte? Estás cometiendo "idolatría". (Tenga en cuenta que ninguno de estos cristianos aplica normas tan bellas e inmundas a los alborotadores de George Floyd, o a los musulmanes de la sharia enojados.)

Si usted no se contenta con ser subyugado a la ciudadanía de tercera clase en un país anti-cristiano, brutalmente raza-cebo donde los nuevos inmigrantes islamistas puntal alrededor exigiendo la sharia? Entonces eres un peligroso "Nacionalista Cristiano".

Si usted no se contenta con ser subyugado a la ciudadanía de tercera clase en un país anti-cristiano, brutalmente raza-cebo donde los nuevos inmigrantes islamistas puntal alrededor exigiendo la sharia? Entonces eres un peligroso "Nacionalista Cristiano".

¿No está dispuesto a pervertir el cristianismo en una filosofía de rendición anhelada, una renuncia a los derechos básicos que nadie exigiría a ningún otro grupo? Entonces espera que ese epíteto te lance. Nuestras nuevas élites nos exigen la misma servilidad que los racistas blancos exigió a los estadounidenses negros bajo Jim Crow. Y cierto tipo de cristiano está feliz de cumplir. Fingirá que algunos grupos de personas tienen derecho a practicar el nacionalismo moderado y defensivo (un impulso perfectamente respetable dado por Dios, como muestra Yoram Hazony). Pero nosotros no. Somos de alguna manera indignos.

No justicia, sino venganza viciosa

En el corazón de la teología del culto post-Cristiano Woke hay un plan para desmoralizar, demonizar y luego oprimir a los grupos mayoríario históricos de nuestra nación. Si bien el pretexto para hacer estas cosas siempre será "justicia", de hecho es francamente venganza. Los izquierdistas ricos, en su mayoría blancos, empuñarán turbas furiosas de izquierdistas "Woke". Esos reclutarán a los pobres urbanos atrapados durante mucho tiempo en la pobreza por el socialismo, el bienestar y los resultados paralizantes de la Revolución Sexual. Las élites apuntarán a estas turbas hacia aquellos de nosotros que se atreven a aferrarse a nuestras viejas lealtades y forma de vida.

Y cierto tipo de cristiano está ansioso por esquivar tales balas y aferrarse a la respetabilidad a los ojos de nuestras élites paganas. Esta casa ayudará activamente a oprimirnos al resto. Escribirán acciones angustiadas,condenando cualquier resistencia, denunciándonos como "munlos". Exigirán que renunciemos a nuestro "privilegio" imaginario, mientras arrancan pequeños textos de prueba de la Biblia para fijar a sus capas farisáricas. También se tomarán tiempo para reírse de nosotros, por ser tan ingenuos como para pensar que teníamos alguna esperanza en primer lugar. Aquí está Rod Dreher haciendo eso,admitiendo que pasó seis horas burlándose de los cristianos y conservadores en la Marcha jericó. Me pregunto si ha pasado seis minutos dignando a examinar las pruebas del fraude de votos de 2020. Hacer eso, por supuesto, no le ganaría pequeños head-pats de Jake Tapper de CNN.

Cuando estas personas tienen la agalla de dar un paso adelante y ofrecernos a guiarnos a través de la persecución que ayudaron a asegurar al decirnos que no luchemos, al menos podemos reírnos de ellos. Y parafraseando a Alexander Solzhenitsyn (que no se burlaba de la gente que eligió resistir a los bolcheviques) cuando les decimos: "No vivan por LARPing."

Fuente: The Stream

junio 26, 2020

Derribando las estatuas. Ahora van por las de Jesús de Nazaret.

Por Eloy A González.
Sorprende la dedicación a la barbarie que nos ha sacudido en los albores de este siglo 21. Nadie esperaba esto. Solo que había una plétora de iniquidad, profundas dedicaciones al mal y probado ejercicio a la vileza. Un odio acumulado que no encontraba sentido alguno por que las nuevas generaciones, lejos de buscar empleo en la virtud, se someten al desenfado existencial, la perversa deslealtad de la conciencia y al confuso escenario de tecno-media, dispuesto y pérfido en sí.  
Fue suficiente que mataran a un negro para que las turbas desenfrenadas, motivadas, según argumentan por las acumuladas injusticias sociales y el racismo arrojadizo; se emplearan a fondo en la violencia, las agresiones y toda suerte de desmanes. Todo en procura de una justicia que quieren para unos pocos en tanto que destrozan y agreden a los más.
Las estatuas han sido un objetivo providencial para usar a su antojo, delante de los complacientes medios de difusión, alentadores de estereotipos sociales; siempre a la mano de políticos oportunistas y líderes ínfimos de virtud y abundantes de impiedad.
Entonces aparecen los profanadores de siempre, les van arriba a las estatuas y de paso desprecian la historia. Esta última no les interesa, están dedicados al barullo. Hay que verlos en las calles, cobardes como son, atacando a personas inocentes y desprotegidos y destruyendo la propiedad ajena.
Jesús Lloró
Les dicen partícipes de un movimiento antirracista, denominado Black Lives Matter (BLM), esto es que las vidas de los negros importan. Como van contra todos nos les basta el discurso racial y arremeten con todo lo que creen es fascista; palabreja que en boca de los violentos puede significar todo lo que ellos quieran. Entonces aparecen para completar el pedido, los ANTIFAs.
Toda estatua o monumento les sirve, a fin de cuentas, el odio es su patrimonio, la historia no les interesa; van de un lado a otro tumbando, quemando y vandalizando las estatuas. Desde el navegante genovés quien descubrió América hasta el insigne escritor Miguel de Cervantes. Al paso que andan los bárbaros en pocos meses nos quedamos sin estatuas y sin referencias históricas. Apúrense en fotografiarlas y ponerlas en un archivo porque las generaciones venideras serán unos idiotas carentes de referencias sobre el pasado. Todo esto porque muchos, pero muchos; fueron “supremacistas blancos”, “esclavistas”, “misóginos”, “explotadores colonialistas”, “brutales capitalistas” y todo lo que pueda descalificarse.
La religión no se salva, ahora han puesto la mirada del odio sobre la figura de Jesucristo y por extensión sobre la Virgen María, la madre de este.
Un conocido y escuchado activista de izquierda, como era de esperar, de nombre Shaun King dijo que “las estatuas de Jesucristo que lo muestran como un “europeo blanco” deben ser derribadas porque son “una forma de supremacía blanca”. Siguió diciendo el peligroso energúmeno: “Sí, creo que las estatuas del europeo blanco que dicen es que Jesús también deberían ser bajadas,”. “Son una forma de supremacía blanca. Siempre lo ha sido. En la Biblia, cuando la familia de Jesús quería esconderse, y mezclarse, ¿adivina a dónde fueron? ¡EGIPTO! No Dinamarca. Derríbalos.”. Como para no quedarse corto, ya que la ha tomado con los cristianos, en su momento dijo que: la Navidad y la Pascua son “herramientas de supremacía blanca.”
No quiero exagerar sobre el tema que me ocupa; pero lo cierto es que nunca alcancé a imaginar que, en este país, el país de los libres, los Estados Unidos de América; un grupo de exaltados y violentos derribaran las estatuas de personalidades como: George Washington y Thomas Jefferson. Que dieran cuenta también de Cristóbal Colón y Fray Junípero Serra, que vandalizaran estatuas y monumentos con inscripciones soeces y la imagen de la hoz y el martillo. Ahora se proponen ir por las estatuas y monumentos que honran el legado judeo- cristiano de este país.
Muchos hablan de estatuas y monumentos erigidos a hombres relacionados con la esclavitud. Bien que se revise la historia una y otra vez. ¿Por qué no? Solo que debemos remitirnos al punto de inicio de ese basto emprendimiento de la esclavitud; que se prolongó por muchos años y trajo del África a miles de negros a trabajar en América. Es que el punto de inicio está en las luchas en África entre las tribus, reinados e imperios africanos que siempre estuvieron enfrentados en guerras crueles; que dejaban como botín miles de esclavos que eran vendidos en las costas a los traficantes de esclavos europeos que después los traían a los territorios de las Américas.
No hay un solo monumento o estatua que nos recuerde que los primeros esclavistas eran los propios negros que, habiendo vencidos a los iguales de su raza, los amarraban y vendían a los traficantes europeos que los despachaban en sus barcos a través del Atlántico. Estas estatuas no se pueden derribar, no existen; pero en la historia están ahí como esperando a que recordemos que la responsabilidad por el crimen colectivo de la esclavitud empezó en el África profunda, siguió con la práctica criminal de la explotación despiadada y terminó con la emancipación y los derechos establecidos y ejercidos en la América moderna.
Ahora van contra el significado del cristianismo y contra la América cristiana el Pastor Shaun King y los asociados del BLM y ANTIFAs. Mas les vale que vivan en el temor de Dios. Pero si prefieren apostar por Baphomet o Bafometo, el encargado en el purgatorio de los siete infiernos y de los diferentes demonios de los siete pecados capitales; bien pueden dirigirse por allá, por Detroit, donde instalaron un monumento a esta deidad para hacerla presente en esta sociedad, tan dedicada a la impiedad.
Hace algún tiempo en un viaje a la ciudad de Oklahoma encontré una estatua (Jesús Lloró, ver foto) de Jesucristo muy cerca del lugar donde un acto terrorista terminó con la vida de 168 personas, entre ellos diecinueve niños menores de seis años, e hirió a más de 680. Cristo, en una imagen sobrecogedora, da la espalda y se cubre el rostro como avergonzado ante tanto dolor y tanta destrucción.
Traten de derribar a Jesús de Nazaret; pienso que van a fracasar, muchos lo han intentado. Mejor prueben a explicarse todo el misterio que hay en estas palabras:
En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

junio 10, 2020

George Floyd, un hombre asesinado cuya vida importó.

Por Eloy A Gonzalez.
George Floyd murió el 25 de mayo de 2020 en el vecindario de Powderhorn, en la ciudad de Mineápolis, Minesota (Estados Unidos), como resultado de su arresto por parte de cuatro policías locales. No hay la más mínima duda de que se detuvo a Floyd después de intentar usar un billete falso, y estando bajo los efectos de las drogas. Pero el aspecto más importante de su muerte es que esta se produjo mediante brutalidad policial.
George Floyd fue asesinado por un policía que de inmediato fue detenido, puesto en prisión y está bajo investigación. Después de esto será enjuiciado y sentenciado, cumplirá su condena conforme a lo que establece la Ley. Otros tres policías también están detenidos por no hacer nada; cuando la operación brutal llevó a George Floyd a la muerte.
Avivado por los medios y manipulando los sentimientos colectivos de la comunidad negra norteamericana; esto generó una oleada de indignación y protestas a lo largo de todo Estados Unidos en contra de lo que llamaron el racismo, la xenofobia y los abusos policiales hacia ciudadanos afroamericanos en dicho país. Las protestas también se extendieron a otras ciudades del mundo.
Las protestas no han cesado, los actos de vandalismo, saqueos y violencia contra ciudadanos que nada han tenido que ver con la muerte de George Floyd, se han sucedido y se suceden desde hace varios días.
Cuando se efectuaban las exequias, que han resultadas prolongadas, exaltadas y manipuladas por quien sabe cuántos intereses y despropósitos. La figura de George Floyd aparece como un Ángel con extensas alas, en un escenario celeste, en tanto que un halo brillante le corona.
Tengo mis reticencias cuando a los mortales se le endosan atributos espirituales, dedicaciones místicas y escenas celestiales. Para reforzar estas se le atribuyen virtudes, notorias consagraciones y eminente moralidad; todo lo cual me trae no pocas dudas y aversiones.
No sé por qué, cuando tenemos que asumir hechos y consecuencias de las dedicaciones de los mortales, de la gente común; se emplean muchos en atribuirles rasgos, virtudes y elevadas condiciones místicas que no tienen y que no se les ajustan. Veamos al individuo como tal, los hechos como fueron y las consecuencias que han traído y que traerán.
No ocurrirá nada novedoso, no habrá más o menos justicia; solo la que emane del juicio que vendrá. No habrá otras historias; solo porque ahora queramos elevar a los altares a George Floyd, con alas angelicales y corona de santidad.
George Floyd fue una persona más de la raza negra, norteamericano, con un prontuario delictivo que le precede. Hoy son públicos los récords de sus antecedentes. Veamos…,
El hombre de 46 años había dejado atrás su pasado en Houston después de ser liberado de la prisión derivado de un robo en 2007. Se declaró culpable de entrar en la casa de una mujer, apuntar con un arma en el estómago y buscar drogas y dinero en la casa, según los registros de la corte
Floyd fue condenado a 10 meses de cárcel por tener menos de un gramo de cocaína en un arresto de diciembre de 2005
Anteriormente había sido condenado a ocho meses por lo mismo, derivado de un arresto de octubre de 2002
Floyd fue arrestado en 2002 por allanamiento de morada y cumplió 30 días en la cárcel
Tuvo otra temporada en la cárcel por un robo en agosto de 1998
Pero las informaciones han sido excesivamente reservadas a la hora de hablar de estos antecedentes. No pongo en duda las opiniones de familiares y amigos que señalan a Floyd como ejemplo de buen hijo, padre amoroso y esposo dedicado. Si es o no cierto, no somos quienes para juzgar. Solo que, la repetición de las virtudes no es pertinente del todo y conduce a valorar, en apariencias y tergiversaciones, la vida de un hombre. Un negro (admitamos la connotación racial) por demás, que tiene un historial delictivo y que se vio envuelto en un acto criminal donde, sin lugar a duda, resultó una víctima trágica.
Sin embargo, se reitera además de integridades como la de ser buen trabajador y amigo, las condiciones sobresalientes por haber sido una persona que profesaba la paz, el deporte y el amor a Dios; hacía de hermano mayor de muchos niños, a quienes defendía gracias a su estatura. Buen deportista y rapero, se asegura que tenía un don para las palabras.
No me voy a detener aquí en las perfecciones y atributos de los ángeles. Creo que muchos que le echan mano a la figura y los adversos acontecimientos alrededor de lo ocurrido con el asesinato de George Floyd; no tienen ni idea, del error en que incurren, cuando toman una figura pública de tal dimensión y lo presentan como un Ángel.
Floyd fue un hombre normal, apegado a los vaivenes de la vida que ahora lo tratan de convertir y presentar como un Ángel, que velará por nosotros desde el cielo.
¿Por qué no aceptarlo como el hombre que fue?, con sus virtudes y sus defectos; víctima circunstancial de un accionar violento de alguien, encumbrado por el poder y la autoridad e incitado por los prejuicios. Un hombre asesinado cuya vida importó; para el cual se hará justicia con independencia de que tantos, nada angelicales, anden de violentos, incendiarios y saqueadores.
junio 10, 2020

febrero 28, 2018

Extractos del artículo periodístico que ha conmocionado al mundo cultural en los Estados Unidos.

Estamos pagando el precio del colapso de la cultura burguesa del país.

Por: Amy Wax y Larry Alexander. **
Extractos del artículo *
“Muy pocos estadounidenses están calificados para los trabajos disponibles. La participación masculina en edad laboral en la fuerza de trabajo total de nuestro país se encuentra en mínimos desde la época de la Gran Depresión. El abuso de opioides está generalizado. La violencia homicida afecta a las ciudades del interior. Casi la mitad de los niños nacen fuera del matrimonio, y aún más son criados por madres solteras. Muchos estudiantes universitarios carecen de las habilidades básicas, y los estudiantes de secundaria están por debajo de los de dos docenas de otros países. Las causas de estos fenómenos son múltiples y complejas, pero está implicada en esta y otras enfermedades la ruptura de la cultura burguesa del país”.
“La cultura burguesa estableció un guion que se suponía que todos debíamos seguir: casarse antes de tener hijos y esforzarse por permanecer casados por el bien de los niños. Obtener la educación necesaria para conseguir un empleo remunerado, trabajar duro y evitar la inactividad. Hacer un esfuerzo adicional para la empresa o los clientes. Ser patriotas, estar listos para servir al país. Ser amables, cívicos y caritativos. Evitar el lenguaje grosero en público. Ser respetuoso de la autoridad. Evitar el abuso de drogas y alejarse del crimen”.
“Estos preceptos culturales básicos reinaron desde finales de los años cuarenta hasta mediados de los sesenta. Podían ser seguidos por personas de todos los orígenes y habilidades, especialmente cuando están respaldados por un apoyo casi universal. La adherencia generalizada a esos principios contribuyó de una forma importante a la productividad, las ganancias educativas y la cohesión social de ese período”.
“¿Todo fue perfecto durante el período de la hegemonía cultural burguesa? Por supuesto que no. Hubo discriminación racial, roles sexuales limitados y bolsas de antisemitismo. Sin embargo, las mejoras constantes para las mujeres y las minorías estaban en marcha (…) Desterrar la discriminación y ampliar las oportunidades no requiere la desaparición de la cultura burguesa. Todo lo contrario: la pérdida de los hábitos burgueses impidió seriamente el progreso de los grupos sociales más desfavorecidos. Esa tendencia también aceleró las consecuencias destructivas del crecimiento del Estado de bienestar, que, al hacerse cargo del apoyo financiero de las familias, redujo la necesidad de dos padres. Una fuerte norma a favor del matrimonio podría haber mitigado este efecto. En cambio, el número de padres solteros creció astronómicamente, produciendo niños más propensos al Amy Wax y Larry Alexander. “Este paradigma cultural comenzó a romperse a finales de la década de los sesenta. Se produjo una importante combinación de factores – la prosperidad económica, la píldora, la expansión de la educación superior y las dudas en torno a la guerra de Vietnam- que alentaron un ideal antiautoritario, adolescente y de realización de deseos: sexo, drogas y rock and roll, algo que era indigno e impracticable para una sociedad adulta madura y próspera. Así se produjo en esta era el comienzo de una política de identidad que convirtió las aspiraciones de los líderes de los derechos civiles, como el reverendo Martin Luther King Jr., en obsesiones sobre la raza, la etnia, el género y, en estos momentos, por la preferencia sexual”.
“Y aquellos adultos con influencia sobre la cultura, por una variedad de razones, abandonaron su papel como defensores de la respetabilidad, la cortesía y los valores. Como consecuencia de esto, la contracultura avanzó mucho, particularmente entre los escritores, artistas, actores y periodistas, que disfrutaban de la liberación de las limitaciones convencionales, convertían a Estados Unidos en una condena y consiguieron que revisar los crímenes del país fuera un marcador de clase de virtud y sofisticación”.
“Todas las culturas no son iguales. O al menos no son iguales en la preparación de las personas para ser productivas en una economía avanzada. La cultura de los indios de las llanuras se diseñó para los cazadores nómadas, pero no es adecuada para un país del primer mundo, del siglo XXI. Tampoco son adecuados los hábitos monoparentales y antisociales que prevalecen entre algunos blancos de clase trabajadora; la cultura del rap “anti-blancos” de los negros del centro de las ciudades; las ideas anti-asimilación ganan terreno entre algunos inmigrantes hispanos. Estas orientaciones culturales no solo son incompatibles con lo que requiere una economía de libre mercado avanzada y una democracia viable, sino que también son destructivas para la solidaridad y reciprocidad entre los estadounidenses. Si el guion cultural burgués – que la clase media-alta todavía sigue en gran medida, aunque vacila en predicarlo – no puede ser ampliamente restablecido, es muy probable que las cosas empeoren para todos nosotros”.
“¿La reincorporación de las normas burguesas por parte de los estadounidenses comunes y corrientes que los abandonaron reduciría significativamente las patologías de la sociedad? Hay muchas razones para creerlo. Entre aquellos que actualmente siguen los viejos preceptos, independientemente de su nivel de educación o afluencia, la tasa de homicidios es pequeña, la adicción a los opiáceos es rara y las tasas de pobreza son bajas. Aquellos que viven según las simples reglas que la mayoría de la gente solía aceptar, pueden no terminar siendo ricos o tener trabajos de elite, pero sus vidas irán mejor o mucho mejor de lo que lo hacen ahora. Todas las escuelas y vecindarios serían mucho más seguros y agradables. Más estudiantes de todos los ámbitos de la vida serían educados para el empleo constructivo y la participación democrática”.
“Pero restaurar la hegemonía de la cultura burguesa requerirá que los árbitros de la cultura -los académicos, los medios y Hollywood- renuncien a las polémicas de agravios multiculturales y a su pretensión de defender a los oprimidos. En lugar de atacar la cultura burguesa, deberían volver a la postura de su celebración, como sucedía en la década de 1950”.
Para leer el artículo completo en Ingles:

 *El artículo periodístico que ha conmocionado al mundo cultural en EEUU: “Estamos pagando el precio del colapso de la cultura burguesa nacida en los 50”
Hace unos meses, los profesores norteamericanos Amy Wax y Larry Alexander (en la foto) , docentes de Derecho en las universidades de Pensilvania y San Diego, respectivamente, publicaban un artículo en “The Inquirer” titulado “Paying the price for breakdown of the country’s bourgeois culture” (“Estamos pagando el precio del colapso de la cultura burguesa del país”).
El texto ha provocado una profunda conmoción en los círculos culturales por las reacciones incendiarias que ha suscitado entre la extrema-izquierda intelectual que domina los campus norteamericanos (así como los europeos). Los autores del ensayo han recibido miles de correos electrónicos cargados de insultos y amenazas, se ha solicitado su expulsión de las cátedras, grupos de estudiantes han pedido su cabeza, han sido vetados en decenas de medios de comunicación, han sido objeto de ataques físicos y se ven imposibilitados de dar conferencias con un mínimo de seguridad…
**Amy Wax is the Robert Mundheim professor at the University of Pennsylvania Law School. awax@law.upenn.edu
Larry Alexander is the Warren distinguished professor at the University of San Diego School of Law. larrya@sandiego.edu