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junio 14, 2013

Polonia y Cuba: contrastes en cuanto a libertades religiosas.

Entre las libertades y oportunidades que se abrieron para Polonia tras la caída del comunismo están las de las religiones. Las pude saborear durante mi estadía por dos semanas en este país resucitado.
El 17 de mayo de 1989, aún antes de las elecciones parcialmente libres los polacos obtuvieron algo que en Cuba todavía no tenemos: el Parlamento aprobó la ¨Ley sobre las garantías de la libertad de conciencia y fe¨. A partir de tal momento las iglesias tuvieron imprentas, emisoras de radio, canales de televisión, cines, teatros, instalaciones para hacer filmes; facilidades impositivas y aduanales, y se les devolvieron las propiedades que habían sido confiscadas.
Lo impresionante es que en una nación tradicionalmente católica quienes poseen otras creencias tienen las mismas oportunidades pues existe total separación Iglesia - Estado. Tal vez como muestra de ello no fue casual que mi primer encuentro con religiosos polacos fuera con una pareja de Testigos de Jehová el 2 de junio, la misma tarde de mi arribo a Varsovia. En breve intercambio me confirmaron que cuentan en Polonia con todas las garantías legales. Enseguida recordé por contraste a los de Cuba, excluidos legalmente hasta hoy desde los duros años ´70. Incluso pude comprobar que también los movimientos apostólicos  han llegado a Polonia con todos sus derechos garantizados.  Hoy en Cuba estos grupos constituyen el mayor blanco de la represión del régimen, son tratados como una peste por la Oficina de Atención a los Asuntos religiosos del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, que no solo les niega todo espacio legal, sino que realiza en su contra una burda campaña que intenta ganar como cómplices a líderes de las denominaciones reconocidas durante encuentros manipuladores a las que con cierta periodicidad son invitados. Crean lo que crean estos movimientos neo pentecostales, merecen el mismo reconocimiento legal del que gozan las organizaciones reconocidas.
En el centro de Varsovia junto al Metro, uno de los sitios más concurridos de la ciudad, pude participar en servicios religiosos al aire libre, espacio de confluencia en el que colaboran diversas iglesias evangélicas que incluye una excelente labor social compartiendo alimentos con las personas más desfavorecidas. Espacio alcanzado con todas las garantías legales, adicional a los programas que realizan en sus templos. También por contraste no pude evitar recordar a mi consiervo Abel Pérez con su ¨Alcance Victoria¨ (Victory Outreach) que ha tenido que arrebatar con sus propias fuerzas, y la protección divina, un espacio en el malecón habanero para realizar sus servicios, en contra de la voluntad de las autoridades políticas quienes no solo no le ofrecen ninguna posibilidad legal para realizarlo, sino que impiden a esta valerosa congregación la obtención de un local.
Las librerías cristianas, ausentes totalmente en Cuba, pueden encontrarse por cualquier sitio sin ninguno de sus libros censurados por voluntad estatal. Momento especial fue mi visita a la Sociedad Bíblica en Varsovia, sin homóloga aún en Cuba donde estrictamente las iglesias deben conformarse y adaptarse a la Comisión Bíblica del Consejo de Iglesias de Cuba.
Jerzy Popieluszko
Los tiempos de mártires cristianos victimas del comunismo, como el caso paradigmático de Jerzy Popieluszko, gracias a Dios quedaron en Polonia definitivamente atrás. Uno de los momentos más emotivos fue mi visita al sitio de sepultura de este sacerdote vilmente asesinado el 19 de octubre de 1984. El lugar constituye un mensaje al mundo de los excesos a los que pueden llegar estos regímenes. En mi visita oré y pedí fuerzas a Dios por si tuviere que pasar también por el trago amargo que en definitiva constituye el privilegio del martirologio; y evoqué a nuestros Laura Pollán y Osvaldo Payá, por solo mencionar los más recientes.
En mi visita a los astilleros de Gdansk, donde un sindicato independiente de obreros inició el movimiento que derribó desde sus cimientos al mismo régimen que se autoimponía como su representante, quedé impresionado por el monumento dedicado a la memoria de tal epopeya. Y de este sitial, además de las sólidas columnas elevando tres anclas crucificadas que conmemoran a quienes murieron en la famosa huelga, lo que me deslumbró fue la estampa del Salmo 29.11 en el muro que le separa de las fábricas: ¨Jehová da poder a su pueblo; Jehová bendice a su pueblo con la paz ¨, verso bíblico al cual el premio Nobel Czeslaw Milosz cedió el lugar de honor para el que se pedía un verso suyo.
Por todo ello cuando al atardecer del 11 de junio fui recibido en la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores de Polonia, otrora cuartel general de la Gestapo alemana en el nefasto período de la ocupación nazi, no pude dejar de agradecer a la viceministra Beata Stelmach por recibir a nombre del Ministro  Radoslaw Sikorski a un cura de aldea de la Cuba profunda como yo, por contraste repudiado por las autoridades políticas de su propio país y que contradictoriamente debían existir para velar por sus derechos si realmente se comportasen como servidores públicos. Aproveché para felicitar a su gobierno por todas las garantías que hoy ofrece a todos los religiosos polacos, fuere cual fuere su religión, tal y como pude percibir durante mi breve estancia entre sus plazas y calles.
En mi regreso a Cuba vuelvo totalmente empoderado para realizar todo cuanto esté a mi alcance para lograr en Cuba lo que han conquistado los polacos, entre tanto llega el establecimiento del Reino que resolverá definitivamente todos los problemas humanos, donde por fin morará la justicia total, tanto para los polacos como para los cubanos.

abril 02, 2012

Nuestra cuota de represión por la visita de Benedicto XVI.


 La 103 Asamblea Anual de la Asociación Convención Bautista de Cuba Occidental, a la cual pertenezco, concluía el sábado 24 a las 6 de la tarde. Era el motivo por el cual mi esposa Yoaxis y yo nos encontrábamos en La Habana desde el lunes anterior, 19 de marzo, separados de nuestras dos niñas, y de las iglesias en las que trabajamos en el centro de la isla. Sin embargo las noticias que llegaban desde allá no eran muy halagüeñas como para que regresásemos. Por la visita de Benedicto XVI algo inconcebible se suscitaba a lo largo y ancho de Cuba: una verdadera cacería humana que atrapaba como delincuentes comunes y temibles terroristas a personas pacíficas sencillamente preocupadas por la deplorable situación de los derechos humanos en su nación. Amigos detenidos, familias enteras cercadas, teléfonos interrumpidos, personas desaparecidas; eran las noticias que nos llegaban, y era lo que realmente sucedía tras las bambalinas en contraposición del llamativo orden en las plazas donde el Papa oficiaría misa.   Ante tal situación, y dando por hecho que algunas de estas variantes represivas, o varias a la vez, podían caer sobre nosotros, decidimos permanecer en la capital contra todo riesgo.
Foto: El Pastor Lleonart viendo la misa por TV mientras estaba en detencion domiciliaria.
  Nos planificamos un itinerario lo más variado posible que por un lado nos mantuviese moviéndonos constantemente, sin sitio fijo, y que por el otro nos brindase la posibilidad de realizar actividades provechosas en medio de un verdadero clandestinaje. Uno de los momentos más descollantes fue el servicio religioso en el que participamos en pleno malecón de La Habana con la iglesia callejera Alcance Victoria que como parte del ministerio internacional Victory Outreach rescata tesoros en medio de tanta oscuridad. En esta peregrinación muy nuestra, dando tiempo a que el Papa se marchase, e intentando sobrevivir sin ser capturados, el martes 27 al anochecer nos dirigimos a casa de un colega pastor que se esmeró en preparar una sabrosa cena que compartíamos animosamente en compañía de su familia, en su casa repleta de niños del barrio que se preparaban para lo que ellos llaman una noche de pillamada, ajenos por completo a la presencia de un Papa en Cuba. Como parte de nuestro riguroso cronograma no nos permitíamos permanecer más de tres horas en un mismo sitio y de casa de nuestros hermanos en la fe pensábamos trasladarnos hasta un punto no fijo en el malecón habanero desde el cual pretendíamos contemplar la presencia de la otra Cuba que también deseaba hacerse presente en medio de tanta euforia, la de la diáspora, a través de una nueva flotilla autodenominada Luces de Libertad, que como la otra realizada en diciembre en vísperas del Día Internacional de los Derechos Humanos, saludaría a través de fuegos artificiales a los cubanos secuestrados en esta isla calabozo.
Foto a la izquierda: Orlando Luis Pardo Lazo, quién fue detenido junto a su novia Silvia,  en plena calle, en operativo  y llevados a calabozos en estación de Regla.
  Fue casi finalizando la cena cuando tocaron a la puerta del apartamento en el que nos encontrábamos. Era la Seguridad del Estado, a través de dos de sus agentes, que nos habían localizado y se presentaban con la prohibición explícita, a mi esposa y a mí, de  participar al día siguiente en la misa que Benedicto XVI oficiaría en la Plaza de la Revolución. Les explicamos que nuestra presencia en La Habana tras concluir la 103 Asamblea Anual de la Convención Bautista no se debía principalmente a nuestro deseo de participar en dicha misa, sino a evitar esta represión que ahora finalmente acá también se hacía presente. Evidentemente la orden que traían los agentes era la de detenernos a los dos, como hicieron con centenares. El hermano que nos acogía y su familia, aglutinados todos en la puerta, evitaron la detención expresando a los agentes que ellos estaban en la mejor disposición de brindarnos su casa para pasar la noche y de ver juntos al día siguiente la misa por televisión. 
Foto a la derecha: En el encuentro entre los acosados, al fondo Yoani Sánchez, quien también estuvo vigilada y con censura telefónica.
Los agentes, un poco perturbados por este ambiente de paz y concordia que a las claras se observaba, y que ellos de cierta manera habían interrumpido, nos dijeron que en lo que de ellos dependía no había problemas pero que debían consultar a las instancias superiores. Pidiéndome que les acompañase a solas hasta la escalera del edificio, lo cual hice sin resistirme, dispuesto al arresto ordenado, el único de los dos agentes que todo el tiempo hizo uso de la palabra me dejó un momento a solas bajo la custodia del otro y realizó una llamada, supongo que al mando central del operativo, y tras recibir confirmación me expresó que aceptaban mi presencia en aquella casa de la cual no podría moverme mientras mantuvieran la vigilancia. Fue así como pasamos una divertida noche de pillamada en casa de nuestros amados hermanos en la fe mientras los agentes permanecían de vigilancia, no puedo contabilizar cuantos eran en total, pero sí afirmar que eran muchos más que los dos agentes que dieron la cara. Algo que nos llamó poderosamente la atención es que el tipo de transporte que utilizaron poseía matricula privada y que incluyó como mínimo dos autos modernos color blanco uno y verde oscuro el otro, más una moto Suzuki, la cual no podía faltar.
Foto a la izquierda: el joven Ismael de Diego, uno de los tantos desaparecidos en el operativo Voto de Silencio. Sostiene el micrófono Eliecer Ávila y en el centro el joven grafitero conocido como EL SEXTO quien durante el operativo fue llevado a las mazmorras de Santiago de las Vegas.
Nuestra cuota de represión por la visita de Benedicto XVI, a pesar de todo, no fue de las más altas. Justo antes de regresar de La Habana un grupo ínfimo de todos los reprimidos nos reunimos en casa del joven cineasta independiente Ismael de Diego, nieto del grande de las letras cubanas Eliseo Diego, quien también fue víctima, y allí nos enteramos de infinidad  de desmanes de todo tipo, aún teniendo en cuenta de que quienes nos reuníamos esa tarde de jueves 29 constituíamos los más afortunados, como lo demostraba el hecho de haber podido llegar hasta allí, aún con nuestros teléfonos incomunicados.   La inmensa mayoría de los excluidos y repudiados se encontraban distantes y maniatados en provincias como la nuestra, donde comúnmente la represión suele ser mayor e impune. Como resultado de nuestra reunión coincidimos en un documento de denuncia que firmamos y entregamos en la Nunciatura Apostólica por vía del sacerdote católico José Conrado, presente entre nosotros, con móvil interrumpido también, quien nos dedicó palabras que expresaron su profundo lamento por lo que nos sucedió a todos en el marco de la visita papal.
   Si algo puso de manifiesto la visita a Cuba de Benedicto XVI fue la brutal represión que  dentro de Cuba, y muy alarmantemente parece que para muchos en el mundo también, es vista ya como fenómeno normal y tolerable, muy propio de un Sistema considerado infuncionable hasta por sus propios actores, pero al cual no obstante es concedido reconocimiento y beneplácito. Esta vez el exagerado operativo, coincidente con el cincuenta y tres aniversario de los órganos represivos de la Seguridad del Estado, ha sido bautizado como Voto de Silencio, e indudablemente constituye el mayor ejercicio de este tipo que haya tenido lugar desde la Primavera Negra de 2003, y muchos lo intuyen solo como el preámbulo de represiones futuras tras las cuales muy bien pudiera ser, a diferencia de esta, que las víctimas nunca vuelvan a reencontrarse. Oremos y trabajemos para evitar que se produzca en Cuba un posible baño de sangre tan propio de regímenes decadentes como este. Una transición pacífica hacia una auténtica democracia, por perfectible que esta sea, constituye cuestión de sobrevivencia para muchos en medio de una peligrosa impunidad creciente.
*Pastor Bautista radicado en Cuba y Miembro de la Convección Bautista de Cuba Occidental, quien desempeña su Ministerio en la Iglesia Bautista de Taguayabón y Rosalía, VC, Cuba. Profesor Seminario de Santa Clara, y filial del Seminario de La Habana en Vueltas. Edita desde Cuba el Blog Cubano confesante.