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noviembre 10, 2021

Súplica abierta.

 Por Sor Nadieska Almeida. *

¡BASTA YA! No es más que una súplica ardiente que quiere calmar a mi inquieto corazón. Y es que llevo muchos días preguntándome: ¿Cómo vamos a seguir permitiendo el reinado de la violencia entre nosotros?

Desde la propuesta de la marcha pacífica, planificada con antelación y respeto, también con una invitación clara a la libertad de expresión, derecho de cualquier ciudadano en cualquier lugar del mundo, desde esa respetuosa propuesta, hemos sido testigos de respuestas totalmente contrarias, incluso arbitrarias: actos de repudio, llamadas telefónicas amenazantes, golpizas propiciadas por agentes de la policía, quienes supuestamente están para acompañar y proteger a todo el pueblo, citaciones para advertencias, detenciones de jóvenes, difamaciones en medios oficiales… y así, podemos seguir nombrando, según vamos VIENDO Y ESCUCHANDO…

Retomo la pregunta, y las tantas preguntas que siguen rondando mi corazón:

¿Es ese el modo de pensar como país?

¿Es eso lo que queremos que aprendan las generaciones que se están formando?

¿Es esa la manera de recuperar a nuestra patria?

¿Es tan difícil permitir una marcha que es legítima en sí misma?

¿Acaso no será más fácil dejar que cada uno exprese su sentir? ¿Cómo es posible que mientras unos ofrecen caminar vestidos de blanco con una rosa en la mano, recordando el poema de nuestro querido José Martí, a otros los preparen con fusiles, bates y consignas de muerte? Esto solo nos conduciría al enfrentamiento entre cubanos, entre hermanos.

¿Acaso los que piensan de un modo diferente, los que disienten, son menos patriotas?

¿En realidad tenemos los mismos derechos y deberes, aunque pensemos diferente?

Sólo me quema internamente una súplica:


BASTA YA… detengamos la violencia, esa de la que muchos están siendo víctimas. Estamos a tiempo de buscar la paz, la estabilidad social partiendo del respeto, de la tolerancia, de escuchar a todos, porque todos contamos.

BASTA YA… de dejar que este pueblo siga sumergiéndose en la pobreza y de hacer caer la responsabilidad en quienes no la tienen. Seamos conscientes de nuestras responsabilidades como ciudadanos y apuntemos TODOS hacía un futuro mejor. Si esto no es posible, si nuestros gobernantes no nos pueden ofrecer respuestas a tantas interrogantes, entonces, ¿hacia dónde seguirán mirando nuestros jóvenes?, ¿cuál será nuestro sueño para este suelo que nos vio nacer?

BASTA YA… de hacernos creer que en nuestro país todo está bien.

BASTA YA… de dar una imagen de la realidad que no es verdadera.

BASTA YA… de ignorar los gritos de las madres que tienen a sus hijos presos con largas condenas por decir con valentía: esto no es lo que yo quiero.

BASTA YA… de gritos ahogados, de enfermos sin medicamentos, de silencios generados por desconfianza entre vecinos.

BASTA YA… de tanto despliegue policial en todos los lugares. No nos sentimos cuidados, nos sentimos vigilados.

BASTA YA… Porque tú y yo, por el simple hecho de pensar diferente, no somos enemigos. Y hasta que no aprendamos el hermoso arte de acoger la diferencia como una riqueza, hasta que todos no la aprendamos, nuestra Cuba seguirá siendo un lugar de partida y no de llegadas, seguirá siendo un cómodo lugar para el turista y un castigo para casi todo el que vive en ella.

BASTA YA… PORQUE AÚN ESTAMOS A TIEMPO DE BUSCAR JUNTAS Y JUNTOS LA CUBA QUE QUEREMOS, CON TODOS Y PARA EL BIEN DE TODOS.

Le pido a Dios con todo mi corazón que derrame su bendición sobre todo nuestro pueblo, y nos regale poder VER el anhelado sueño de unidad y libertad que está allí en el corazón de cada cubano.

*Sor Nadieska Almeida. HC. Iglesia Cuba.

Foto de la autora del articulo.

10/11/2021

Fuente: ZoePost

mayo 10, 2011

La muerte de Juan Wilfredo.

Sé que la verdad siempre prevalecerá sobre la mentira y que la luz colmará la oscuridad dejando al descubierto todas las cosas ocultas y escondidas; así sucederá con los acontecimientos relacionados con la muerte de Juan Wilfredo Soto García, a quienes sus amigos y conocidos llamaban "El Estudiante". Este hombre luchaba contra el Régimen cubano desde la edad de dieciséis años, había sufrido tres condenas sumando en total doce años en prisión por el “terrible delito” de disentir. Su estado de salud era delicado en extremo, aunque su apariencia señalaba a un hombre fornido y saludable, pero muchas veces las apariencias suelen engañarnos y debajo de aquel corpachón había un corazón muy enfermo, y su organismo estaba aquejado por la Diabetes Mellitus, la Gota y una severa hipertensión que alcanzó niveles de hasta 230 la máxima y 130 la mínima, cifras realmente alarmantes.
Juan Wilfredo (Foto a la derecha) era un hombre cariñoso, así incluso nos expresó otro Pastor que compartió junto a nosotros y a familiares, amigos y compañeros de lucha el sentimiento de dolor por la pérdida de este ser humano, quien manifestó siempre estar en contra de la violencia y cuyos métodos de lucha eran pacíficos. Recuerdo verle una vez abrazar a mi esposo muy espontánea y efusivamente, llamándolo Pastor, así también le llamó aquella mañana del jueves cuando se trasladaba solo hacia el hospital para ser atendido, después de la golpiza, que según su propio testimonio, le dieran algunos agentes del orden, en el Parque Vidal de la Ciudad de Santa Clara, sitio que Juan Wilfredo frecuentaba. Iba muy adolorido y en una frase que al principio a mi esposo no le pareció literal, le dijo: “me han matado”. Tristemente se cumplió lo predicho por él, y horas después falleció.
No me caben dudas de que el Régimen comenzará a buscar argumentos para sacudirse de los hombros la muerte de Juan Wilfredo, pero esta muerte es un error más del Sistema y del Gobierno cubanos y la suma de sus errores fatales va cada día en aumento. Tratarán de tergiversar el diagnóstico o la causa de la muerte, la escena de los hechos será falseada, al igual que el testimonio del propio fallecido y de cualquier otro testigo que sin temor y por motivos de conciencia decida exponer lo que vio y que verdaderamente ocurrió, no faltarán además las argucias para desacreditar a Juan Wilfredo con acusaciones disimiles, quizás le atribuyan los calificativos de delincuente habitual o común, y acusaciones diversas como que realizaba ilegalidades o cualquier otra falacia, pero el hecho de la muerte de este hombre está ahí, es real y el mundo ha comenzado a conocerlo.
La luz jamás estará debajo del almud, sino sobre el candelero, la luz brillará y dejará al descubierto toda la basura oculta debajo del tapete del decadente Sistema imperante en Cuba: “Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de salir a la luz” (Evangelio de Marcos, 4:22). Cualquier mentira que se quiera tejer sobre la muerte de este hombre enfermo y por su condición, casi indefenso, muerto a porrazos en manos de la policía revolucionaria, quedará incinerada por la luz de la verdad, esa que siempre brotará aun de los mejores escondites. Dios velará porque se haga en este caso la más perfecta justicia y que los culpables de esta muerte no queden impunes.
*Licenciada en Información Científico Técnica y Bibliotecología y Máster en Estudios Teológicos por FLET. Desempeña sus labores en la Iglesia Bautista de Taguayabón en Villa Clara Cuba junto a su esposo el Pbro. Mario F Lleonart.