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agosto 03, 2011

A veces el olvido no solo está en la cárcel.

“Acuérdense de los presos”, dice la carta a los Hebreos, “como si ustedes fueran sus compañeros de prisión”. (Hebreos 13.3).
Acordarse, pensar en otros que sufren, no olvidar a los que están en una situación penosa y triste, es un reflejo de que vivimos con los ojos abiertos, de que no ha muerto en nosotros la sensibilidad que nos hace ser verdaderamente humanos. Los que cumplen una pena de cautiverio están fuera de nuestra visión habitual, no podemos contar con ellos para planear actividades, estamos tentados a olvidarlos, y de hecho al pasar el tiempo muchos los olvidan. Cuando visitamos la prisión encontramos a algunos que ni siquiera su propia familia los visita. Lo más triste de un preso es sentirse olvidado, como si no existiera para el resto del mundo. Siente a veces que hasta Dios los ha olvidado.
Pero el olvido es un mal que nos afecta a todos. Los que viven sin enfrentar problemas serios, se sienten dueños del mundo, no ven cuan frágil es la vida, por lo tanto no tienen tiempo de acordarse no solo de los que están presos, sino de los padres ancianos, de los hijos de un matrimonio fracasado, en fin de los amigos en desgracia. ¡Qué triste es el olvido, cuanto nos empobrece! Por esto es preciso una palabra que despierte “Acuérdense de los presos”, pero no de una manera sentimental o lastimera, sino “como si ustedes fueran sus compañeros de prisión”. Al estilo del Dios que no solo tiene compasión de la humanidad, sino que se encarna en ella, se une en un acompañamiento fiel, comprometido y total.
(Foto a la derecha. Los presos politicos y de conciencia de la Primavera Negra de Cuba; a los presos politicos cubanos tambien se refiere la Carta a los Hebreos.)
Los cristianos que vivimos satisfechos con nuestra situación, somos llamados a recordar que somos seguidores de uno que dijo “estuve en la cárcel y vinisteis a mí”. Él se encuentra en el rostro del hermano y hermana que sufre prisión, así como está en el pobre, en el enfermo, en el marginado.
Es también preciso eliminar de nuestra mente prejuicios que tenemos respecto a la prisión, como si se tratara de un mundo oscuro y tenebroso, parte del reino del mal. Es ciertamente un lugar de sufrimiento, en el que las personas sufren de crisis espiritual, frecuentemente depresión. Pero, esa no es toda la verdad. Es también un alto en el camino, una oportunidad de renacer a una vida distinta. Esto es lo que estamos experimentando las decenas de capellanes evangélicos que a lo largo de la isla de Cuba están visitando, predicando y acompañando a la población penal. Somos testigos de las experiencias de transformación en la vida de muchos internos, que han recibido el mensaje de esperanza y resurrección de Jesucristo. Cientos de reclusos están asistiendo a los cultos, abriendo sus vidas a la fuerza regeneradora del Espíritu Santo, y como dice Pablo “Si alguno está en Cristo, nueva criatura es, las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas”.
La novedad transformadora del encuentro con la fe ha traído luz y esperanza. Es así como Pedro Reyes Espinosa, de la ciudad de Bayamo narra el cambio que ha ocurrido en su vida: “Por la ausencia de mi padre del seno familiar, mi pobre madre no podía controlar a sus hijos, que nos pasábamos la vida en la calle. Nos dio por andar en malas compañías, con quieres aprendí a robar y consumir drogas. Recorrí toda Cuba en actividades delictivas, como carterista profesional.
“En el 1980 salí para los Estados Unidos, entré en el tráfico de drogas. Estuve preso en varias prisiones, hasta que fui devuelto a Cuba, en la que continué en estas actividades. Desesperado en la prisión un día me quise suicidar, pero Dios me habló en mi interior y yo me arrodillé y Dios oyó mi súplica. Me quedé dormido y a la mañana siguiente el instructor policial me dijo que mi papá estaba muy grave a punto de morir. Mi madre estaba en la estación cuando me soltaron y me dijeron que me citarían a juicio.
“Yo le había prometido a Dios que me entregaba a Él si me sacaba de aquel lugar. Pero cuando fui a mi casa no fui a buscar a Dios, fui a buscar la droga, el alcohol que o sentía que necesitaba. Pero ya no sentía la misma satisfacción en estos caminos, por lo que el 15 de abril del 2001, fui a una iglesia evangélica, entré y esa noche recibí el milagro de parte de Dios, acepté al Señor Jesucristo, el pastor oró por mí, y a partir de ese momento hubo una sanidad instantánea en mi vida. Cristo cambió mi vida, se acabó el alcohol, se acabó el robo, se acabó la droga, hubo una total liberación en mi vida. Desde hace 10 años estoy sirviendo al Señor, mi familia toda sirve al Señor, muchos vecinos al ver mi cambio se han acercado a la Iglesia, y me gozo en ir a la prisión para ayudar a otros a salir de las tinieblas a la luz de Jesucristo”.
Como el testimonio de Pedro, podemos citar el de Bernardo Chacón, cuya vida de violencia lo hizo cumplir largas condenas, y es ahora un capellán y un pastor de una pequeña comunidad cristiana; Humberto Rojas, que las locuras de la juventud le ocasionaron penas de 25 años, y la nueva vida en Cristo lo convirtió en un maestro en la prisión; de Alberto Acosta, al hermano Teófilo, a Francisco y a tantos que sería imposible enumerar.
Este acompañamiento lo están realizando pastores y laicos, hombres y mujeres, que sin recibir una remuneración por este trabajo, cada semana recorren muchos kilómetros para ir a las prisiones a decirles los internos: ¡Ustedes no están olvidados! Dios les ama, hay una vida distinta, plena de armonía y paz a su alcance. Y siempre hay frutos, siempre hay respuesta.
La pena mayor es que la mayoría de las Iglesias no han asumido su papel, no aprecian lo que se está haciendo en las prisiones. Por esto, las palabras de Juan Wesley toman vigencia cuando dijo: “la renovación de la Iglesia comienza en la prisión”. Porque es allí justo en el lugar del cruce de los caminos, entre el bien y el mal, donde puede ocurrir el cambio, y donde la Iglesia redescubre su lugar de servicio, de amor y de compromiso con los marginados.
¡Dios bendiga a las iglesias que están despertando a esta tarea, Dios bendiga a los capellanes que están al frente de esta batalla, Dios bendiga a los internos e internas que abren sus vidas a la nueva Vida! ¡Amén!
*Pastor bautista. Miembro de la pro oficialista Fraternidad de Iglesias Bautistas de Cuba. Es profesor en la Cátedra de Filosofía e Historia, del Seminario Evangélico de Teología de Matanzas, Cuba.
Fuente: ALC-Noticias

diciembre 10, 2010

Sancionan en Cuba a un recluso al ser sorprendido orando con un rosario hecho de semillas.

REPRIMIDO RECLUSO POR REALIZAR PRÁCTICAS RELIGIOSAS EN PRISIÓN.
Prisión San Agustín, Ceiba Mocha, Matanzas, Cuba, 9 de diciembre de 2010, (PD) En fecha reciente, el mayor Felipe Crobi y el subteniente Arnel Ceballos, primero y segundo jefe del Campamento de la ‘Tarea Confianza’, en San Agustín, Ceiba Mocha, Matanzas, montaron una tenaz persecución contra el recluso Olaf Odín Asarial Toledo, hasta sorprenderlo en oración con un rosario de semillas y lo sancionaron con el despojo de dos días de su pase al hogar.
Para ello, alegaron que esa prenda no se puede usar como collar en un establecimiento del MININT. Tal discriminación contra el babalao Olaf Odín Asarial Toledo, es prueba irrefutable de que en Cuba sí se persigue y se sanciona por sostener creencias religiosas y es un desmentido al artículo publicado el 19 de noviembre en el diario Granma.
Llama la atención que todo esto sucede a pesar de que un familiar muy cercano a este babalao capitalino es colaborador del Consejo de Iglesias de Cuba. Esta institución hace causa común con el gobierno cubano y no toma en cuenta lo que sufre el pueblo ni la persecución de que es objeto por sus creencias religiosas.
*Condenado a 25 años de prisión. Presidente del Partido Por la Democracia Pedro Luis Boitel.

enero 01, 2010

Termina el año en Cuba con misa navideña del Cardenal, viajes de religiosos truncados y horas de toque de tambor en rito ofertorio por Fidel y Raúl.


Unos no pudieron llegar a sus destinos en Cuba, se trata de grupos religiosos debidamente autorizados y programados para llegar a Cuba y que fueron detenidos, interrogados y deportados de inmediato desde Cuba. La información aparece en El Nuevo Heraldo con el título de:
Las autoridades cubanas rechazaron en diciembre al menos a cinco grupos religiosos y humanitarios de Estados Unidos e interrogaron a algunos de sus integrantes antes de obligarles a abandonar el país.
Una delegación de la USCIRF no recibió permiso de Cuba para visitar el país en abril con el fin de discutir temas de libertad religiosa con fieles, líderes eclesiásticos y representantes gubernamentales.
En sus reportes anuales, la USCIRF ha incluido a Cuba en la lista de naciones donde prevalece el control del gobierno sobre las prácticas religiosas y se registran violaciones del derecho ciudadano a la libertad de culto.
Lo que se considera la noticia más positiva es la de los servicios religiosos en las atestadas cárceles cubanas en ocasión de la Navidad, estas fueron celebradas por la Iglesia católica. Tambien, en ocasión de la Navidad, el Cardenal también tuvo su oportunidad, siempre gracias a la generosidad de la Dictadura que le dio un tiempo lo suficientemente breve para que leyera su mensaje por Navidad en la Television.
La Iglesia Católica Cubana celebró misas navideñas en las cárceles, donde varios capellanes atienden regularmente los requerimientos religiosos de centenares de presos.
El arzobispo de La Habana, cardenal Jaime Ortega, emitió anoche un mensaje navideño por la televisión estatal de Cuba, cuyo gobierno comunista impone restricciones a la presencia de la Iglesia en los medios de comunicación de la isla.
El purpurado leyó su mensaje durante un concierto navideño celebrado el sábado pasado en la catedral de capital cubana y que fue retransmitido por el Canal Educativo 2, una cadena de alcance nacional.
Pero estamos en celebración, ya pasa de medio siglo de dictadura en Cuba y nada mejor que reafirmar la entereza revolucionaria de los rumberos cubanos, o de los religiosos de las así denominadas “religiones afrocubanas’. Había que tocar mucho y duro en el Karl Mark, el conocido teatro donde en su oportunidad los congresos el partido comunista cubano establecieron el marxismo leninismo como ideología rectora y con ello el ateísmo científico. La información dice así:
Rumberos cubanos tocaron, cantaron y bailaron por tres horas sus ritmos de origen africano para pedir a los Orishas (dioses) salud y suerte en el 2010 para Cuba, Fidel y Raúl Castro, reportó este jueves la televisión local.
El "rumbón de fin de año" o la "rumba de iré para el 2010", tuvo su sexta edición consecutiva la noche del miércoles en la sala Atril, del teatro Karl Marx, el mayor del país, y en un local atestado de público se pidió "iré" (suerte) y "aché" (salud, fuerza) para Cuba, su pueblo, y los dirigentes.
Varios grupos musicales donde predomina la percusión, interpretaron diversos ritmos y en sus canciones, con vocablos en lengua yoruba, hicieron los pedidos a los dioses del panteón de la Santería Cubana o Regla Ocha.