Mostrando entradas con la etiqueta enfermedad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta enfermedad. Mostrar todas las entradas

octubre 31, 2015

El traductor y su nuevo socio: Mr. Parkinson

Desde hace algunos meses, he tenido que soportar un nuevo e inesperado socio en mi actividad de traductor, impuesto contra mi voluntad por implacables reglas de la vida. Su nombre: Mr. Parkinson.
De una personalidad conflictiva, Mr. Parkinson se dedica el tiempo entero a hacer una competencia desleal en nuestra Emergencia de traducciones 24 horas.
Gonzalo Guimaraens Acquistapace
Mi primera reacción fue la de intentar librarme de él recurriendo a mecanismos médico-legales. Pero hasta el momento he perdido en todas las instancias.
Pensé bastante antes de dar a conocer la noticia a mis colegas, clientes y amigos porque podría irse al piso la cotización de las “acciones” de nuestra pequeña Emergencia de traducciones, perjudicando a los traductores del equipo. Pero llegué a la conclusión, sumando y restando, y después de consultarlos, que la transparencia informativa es el camino más adecuado para enfrentar este problema: es mejor que el “mercado” ya haga los descuentos que le parezca, en un momento en que la situación todavía está bajo control.
Desde el primer instante, la estrategia del socio Mr. Parkinson ha sido la de intentar desalentarme, hacerme perder el ánimo y deprimirme, sea como sea. No obstante, con el respaldo de mis colegas traductores, con el apoyo de familiares y amigos, con el ojo clínico de los neurólogos y, sobre todo, con la ayuda de Dios, continúo con ánimo, dispuesto a mantener bajo control al desleal socio.
Se abren encrucijadas difíciles de sortear. Los caminos de Dios muchas veces son así: se presentan a primera vista como situaciones sin salida, pero de repente se desemboca en un camino transitable, o surge un atajo, o una pequeña rendija que sea.
* Gonzalo Guimaraens Acquistapace, uruguayo residente en São Paulo, Brasil, es traductor y ghost-writer. Coordina una Emergencia de traducciones que funciona las 24 horas. Actualmente desarrolla un trabajo de investigación experimental, en la universidad de la vida, sobre la traducción como coadyuvante en la estimulación cerebral y en la producción de dopamina en las personas con problemas de Parkinson.
Este pequeño artículo puede reproducirse libremente, sin necesidad de citar al autor. Para leer el texto en portugués hacer CLIC AQUI

Nota del editor del Blog: Texto recibido por correo electrónico.

marzo 21, 2014

Una desnudez con propósito.

Beth Whaanga es una mujer australiana de 32 años de edad, en realidad muy bella, a la que se le diagnosticó un cáncer  de mama y de útero y que fue objeto de tratamiento quirúrgico y probablemente quimioterapia con todo lo que esto conlleva, incluyendo algunas complicaciones. Ella publicó en las redes sociales algunas fotos donde se desnudó para compartir con sus amigos como ha quedado su cuerpo después de varias cirugías. Las consecuencias de este gesto fueron que 103 personas dejaron de seguirla en la red social.
Para muchos las fotos publicadas en su página y que fueron realizadas por la fotógrafa profesional, Nadia Masot, corresponden a una serie de desnudos bajo el título de: “under the red dress”; esto  a partir de una foto inicial donde Beth aparece con un vestido rojo muy sugerente.
Las fotos tenían la intención de promover la importancia de una atención temprana de un tipo de cáncer que afecta cada año  a más de 1,7 millones de mujeres en el mundo, su finalidad era alertar a las mujeres sobre esta enfermedad y mostrar su resuelta actitud a luchar por sobrevivir. Debemos señalar que Beth no solo se enfrentó a un diagnóstico de cáncer de mama sino que también se le diagnosticó una cáncer en el útero y dos pequeños (¿?) melanomas (cáncer de la piel)  que fueron extirpados; los profesionales sabemos que no hay melanomas pequeños.
Las reacciones a las fotos publicadas en la red fueron polémicas y consideradas por muchos, agresivas y ofensivas. Una primera mirada a las fotos puede demostrar, de una parte  una actitud crítica desproporcionada y una intencionalidad injustificada por la otra; esto al pretender sensibilizar al público con un tipo de cáncer del cual se encuentra una amplia información en los medios. Las fotos son retadoras en tanto que el tratamiento de la desnudez y la enfermedad agresiva concurren en un lenguaje grafico para el cual no todos están preparados.
Beth decía en relación a sus fotos lo siguiente: Estas imágenes contienen algunos desnudos superiores, pero de ninguna manera tienen una connotación sexual. El propósito de este proyecto es incrementar las alertas sobre la prevención del cáncer. Señaló además que  "sus cicatrices no eran feas, porque indicaban que ella seguía viva". Aclaró que  "ella no es una sobreviviente de cáncer, sino una persona que ante algunos cambios en su organismo que le causaron alerta decidió proceder a tomar medidas preventivas". "Mi vida no estuvo en peligro, yo no tuve que pelear". Beth es una sobreviviente de cáncer, por cierto de varios cánceres, y no hay duda que en los procedimientos quirúrgicos tal vez aparecieron complicaciones que no sabemos. Su propósito fue compartir lo que era la experiencia más desgarradora de su vida, pero no siempre los quebrantos suelen interesar a los demás.
En estas fotos la desnudez no tienes una connotación sexual, claro que no; su objetivo es mostrar el lado desagradable que trae las sucesivas cirugías en un cuerpo femenino  y que han provocado un daño irreparable en el esquema corporal de una mujer por lo demás joven y bella. Si buscan provocar lo logran, si intentan sensibilizar al público en cierta medida no lo consigue. No considero correcto  el manejo del desnudo asociado con algo que para la mayoría resulta tan funesto como es la enfermedad agresiva, que causa daño y que puede invalidarnos o provocarnos la muerte. No estamos tan preparados como para aceptar que la enfermedad y la muerte superen la belleza; ni la conciencia puede diferenciar entre la sensibilidad y el morbo. Algo muy sencillo..., no nos gusta lo grotesco.
Aun cuando la desnudez se nos hace común, en tanto que el tratamiento de esta ha cambiado en la sociedad moderna, aun se considera asociada con la desgracia y la desvergüenza. La desnudez se da en un significado dual, como todo símbolo, la desnudez refiere por un lado a la pureza física, moral y espiritual. Se asocia al estado original, primigenio y puro del ser humano; refleja un retorno a lo primordial. Sin embargo, superando tanta argumentación, es menester que las sociedades se rijan por un mandato que ha demostrado ser aceptable, siendo así los palabra bíblicas son directas (No descubrirás la desnudez de….,) en el libro de Levíticos (Lev 18:7-20)
Beth no debió de mostrar su desnudez, por la demás marcada por la enfermedad, los tratamientos agresivos y el desgarro de la belleza. Debemos asumir que existen muchas formas de lograr sensibilizar a las personas enfermas y a las que no lo están para que sean partes de la solución de los problemas de salud. No estamos preparados para asumir la enfermedad y la muerte, no queremos ver como se vulnera la belleza. No nos interesa contravenir el pudor y recrearnos, sin asomo de límites, en la ternura y exquisitez  que siempre hay en un cuerpo de mujer.
Aun así las críticas a las fotos de Beth, su intención de hacerlas públicas y el abandono de sus amigos y amigas por este gesto demuestran que no estamos preparados para fines tan elevados como son la compasión y la apuesta por los quebrantados que sufren enfermedad, que ven deteriorarse su salud y asisten a una perenne acometida a sus cuerpos, que les son tan propios. Es así que no encuentren asidero en la necesaria compasión de los otros, en la pronta misericordia de los próximos.
Tal vez lo único que necesitaba Beth, no era hacerse una serie de fotos, ni hacerlas llegar a sus amigos de las redes sociales, sino algo muy sencillo que hemos olvidados; llegar al lecho de un enfermo, tomarle la mano y decirle una frase amable, solo eso. La misericordia no siempre es cosa fácil, según parece. No estamos preparados para la compasión y la apuesta por aquellos aquejados de su salud, los enfermos. Como que olvidamos eso de…, enferma y me visitaste (Mat. 25:43)

Marzo de 2014 ©

abril 20, 2012

Cansancio de vivir.


La gente puede cansarse de vivir, eso fue lo que vi en el rostro de aquella mujer. Había más que infelicidad en aquellos ojos perdidos.
Caminaba con la rapidez que me creaba las horas ya venidas de la mañana en que debía estar en la Finca para hacer lo que por aquellos días no me era ajeno. Apuraba los pasos por aquel camino de piedras que hacían tan difícil el andar, superada aquella elevación y cuando a la espalda quedaba la carretera y el poblado de Rojas encontré aquella casa humilde de madera en un recodo del camino que ya me era familiar. Pintada de verde aun sin perder el color que señalaba aquella casa en el camino  a la finca de El Claro.
Salió el hombre entre aperos de labranza  y animales que abundaban en aquel patio y me pidió, siendo médico, que atendiera a su esposa. Fui directo a una de las dos habitaciones. La mujer me miró dudando de mi condición al verme en ropa de faena de campo. Pero bien sabían quién  era. Me dijo sin mediar más palabra: “estoy cansada de vivir”.  En los cincuenta, delgada y frágil; la mujer mostraba una piel apergaminada, los ojos sin brillos y la mirada perdida; no había signos alguno de enfermedad y un antecedente de una afección hormonal había sido superada ya con un  tratamiento sustitutivo. Hablé despacio, entendió mis argumentos; esos que tratan de superar la angustia y elevar el ánimo. Me escuchó sin agregar una palabra y regresé al camino.
Un mes después ya de vuelta y en el mismo camino que hacía en aquellos días que alternaba mi trabajo en la capital y mi búsqueda en el campo pregunté por la mujer del camino; aquella que se había cansado de vivir. Se había ahorcado hacia una semana; puso fin a sus días.
No se trata aquí de los argumentos sobre el cansancio de vivir que hoy se usan para asumir la eutanasia en aquellos marcados por la enfermedad terminal y la muerte inminente. Tampoco es esto la depresión que afecta por igual el cuerpo quebrantado y el alma afligida. No es esas situaciones límites a las que tanto se refieren algunos, ni el estrechamiento de la conciencia, ni aun ese tocar fondo en el que tantos insisten. De este último se explica que es bueno tocar fondo, -implica- , que solo queda ascender. Nada es menos cierto…, al tocar fondo muy bien la persona puede quedarse allí.
Todo lo anterior es una encontrada reflexión. Ayer,  mientras veía un noticiero en la televisión, daban la noticia de una pareja de personas de la tercera edad, recordemos que ya la gente no es anciana, ni vieja; sino de esta tercera edad cuyo rango se desconoce. Pues bien,  la mujer cansada de vivir y sin un aparente motivo de discordancias o historia de violencia domestica, increpa al esposo para que de una buena vez la mate. El esposo va a la habitación, toma un arma, la dispone para su uso  y regresa para dispararle a su esposa. Después de cumplir el pedido  de su  mujer va al patio a una amplia terraza, se sirve una copa de vino y enciende un cigarrillo. Despacio vació la copa y fumó aquel cigarrillo con delectación  para después llamar a la policía y explicarle lo que había ocurrido.  Quien sabe lo que pasaba por la mente de la mujer horas antes; quién sabe lo que pensó el esposo cumplido el reclamo de su esposa y apurando después  la copa de vino en aquella terraza donde tal vez en más de una ocasión conversaron mientras veían caer la tarde.
Ella cansada de vivir, él también. La vida había concluido para ambos. La muerte se hizo presente.
En tanto que reviso esta nota, leo las palabras pronunciadas por Su Santidad: “estoy ante la etapa final de mi vida, y no sé lo que me espera”, dijo. Esto dicho por alguien que representa a Aquel que afirmó que había venido a todos para traer vida y vida en abundancia; deja un margen de perplejidad cuando la promesa  de un cielo y una tierra nueva es parte de una vida más altísima que esta que nos trajo a este in-mundo terrenal .
La mujer del camino vacío su vida en un acto donde acortó el tiempo con la muerte.  La mujer pidió al hombre que le acompañaba en la vida que acortara sus días, haciéndolo, permitieron  que la muerte pareciera victoriosa.
©2012-10