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abril 24, 2013

Madre, patriota, mujer y firmeza…, también cristiana de confesión bautista, estos son los nombres de Sara Marta.

Por Ernesto Aquino Montes/ Hablemos Press.
El vandalismo de la chusma socialista sigue mostrando el verdadero rostro del castrismo bolchevique; pero la firmeza, sigue llenando de honra al patriotismo sin alardes de la resistencia pacífica.
Una vez más, la Dama de Blanco y Secretaria General del Partido Pro Derechos Humanos de Cuba Sara Marta Fonseca y su familia han sido víctimas del resentimiento, la frustración, el odio y la violencia cobarde del pandillerismo criminal de las Brigadas de Respuesta Rápida, un rebaño de paramilitares inescrupulosos entrenados, dirigidos y apoyados por la Seguridad del Estado para agredir con absoluta impunidad a los defensores de los Derechos Humanos.
La vivienda de la luchadora pacífica, muestra evidencias de la barbarie llevada a cabo por las turbas, que lanzan piedras, huevos y excremento contra las paredes de la fachada que, además, han sido embadurnadas con pintura asfáltica.
La crueldad obsesiva mostrada en los frecuentes ataques violentos contra Sara Marta, demuestra el grado de deshumanización que alcanzan las tiranías totalitarias en su lucha por silenciar las libertades individuales; pero estas acciones de extrema represión, son reveladoras de cuánto se ha incrementado el miedo en las altas esferas del gobierno, y lo inútil que resultan los métodos represivos cuando se lucha contra la razón y el derecho a la vida.
Sara Marta confeccionando un cartel 
Los constantes abusos groseros de las turbas envilecidas, orquestados por la tiranía para abatir la entereza de Sara Marta, se hacen añicos contra la solidez de sus principios; porque Sara -delicada y piadosa en su grandeza de madre-, lleva en las entrañas de su patriotismo el vuelo soberbio y poderoso de las águilas, el amor inconmovible a la justicia y la firmeza soberana de mujer valiente, que pasa entre las lágrimas y el fuego rompiendo cadenas, deshaciendo oscuridades y derribando muros.
¡Adelante Sara Marta, los que quieren destruirte te hicieron bandera!

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octubre 01, 2011

Nuestra pequeña pero gigante hermana, Sara Marta Fonseca, hoy se encuentra en delicado estado de salud resultado de los golpes que le propinaron los sicarios de la dictadura.

Detenida a rastras por los esbirros, golpeada de manera inmisericorde, y agravada por su negativa a ingerir alimentos, así se encuentra la destacada activista por los derechos humanos, ejemplo de valentía en una mujer de confesión cristiana a la que el régimen pretende juzgar por “atentado”. Criminales y abusadores que maltratan a mujeres indefensas para después esgrimir que estas son las que “atentan”.
Que se levante nuestra voz exigiendo la inmediata liberación de Sara Marta Fonseca. “Hace apenas una hora que pude verla, ella se encuentra en un estado crítico, se ve muy demacrada, ha perdido peso y tiene un fuerte golpe en la columna vertebral, puede pararse pero con dificultad” declaro el hijo de la opositora, en nota que aparece hoy en la prensa.
Que no quede un solo cubano digno, en cualquier parte del mundo que se cruce de brazos y observe con indiferencia el calvario de Sara Marta Fonseca. Hay que movilizarse ya. Formemos un haz de voluntades que se entrelace a través de fronteras y países. Sara Marta, una mujer de las que luchan de verdad, de las que respaldan su palabra con hechos concretos, hoy sufre en carne propia la vesania de los castristas. Este es el llamado que desde hace varios días ocupa la Red.
Hay una dedicación criminal y rencorosa en el trato que hace el régimen contra esta incansable luchadora por los derechos humanos en Cuba. Ella es una joven madre cubana, cristiana de confesión bautista que ha sido objeto de los tratos más inhumados y crueles contra ella y su familia allá en Cuba. De ella escribió el Pastor Lleonart lo siguiente:
“…., con detestable violencia han maltratado su vivienda, con odio falaz le han lanzado toda clase de piedras e improperios y hasta la han amenazado de muerte. Es importante que esas turbas sepan que la hermana Sara no está sola. Que es una comprometida hija de Dios y que ponerle un dedo encima es ponérselo a Dios porque por cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños a mí lo hicisteis (Mateo 25.31-46); y es ponérselo encima también a sus hermanos, muchos de los cuales lamentablemente aún no han despertado del letargo pero que pueden hacerlo en cualquier instante, especialmente si se siguen suscitando actos tan viles y cobardes como los que han tenido lugar en los pasados días contra nuestra pequeña pero gigante hermana”.
Denunciamos este atropello a la libertad de expresión, consigamos la solidaridad cristiana para con la hermana Sara Marta Fonseca, hagámoslo ahora, no esperemos que los asustadizos cristianos de sacristía en el Exilio y en Cuba promuevan algún gesto de solidaridad para con Sara Marta, no lo harán. El llamado a exigir la libertad incondicional de Sara Marta Fonseca junto con las valerosas mujeres que como Yris Pérez Aguilera, Donaida Pérez Paseiro y Yaimara Reyes Mesa, se encuentran “en paradero desconocido”.
¿Qué haremos a nuestra hermana cuando de ella se hablare? Si ella es muro, edificaremos sobre él un palacio de plata; si fuere puerta, la guarneceremos con tablas de cedro. (Cantar de los Cantares 8.8b-9.
¡A protestar por todos los medios!
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mayo 18, 2011

NO SERÁN LOS EDITORIALES.

Por más que el gobierno pretenda atemorizarme con esos estrambóticos editoriales seguiré levantando mi voz por Juan Wilfredo. No seré ni el sacerdote, ni el levita que siguieron de largo cuando encontraron a un hombre golpeado y tirado junto al camino. Tengo el reto de ser el samaritano que se hizo cargo; y aunque ya no pueda curar sus heridas todavía me resuenan sus palabras de aquella mañana del jueves 5 cuando Dios nos hizo coincidir en el tiempo y el espacio, por última vez, para hacerme conocer de su propia voz de la severa golpiza que le habían propinado con tonfas.
Es inadmisible que para intentar limpiarse de esta muerte el gobierno cubano conjure las guerras de Iraq y Afganistán, las prisiones de Abu Ghraib y la Base Naval de Guantánamo, y miles de problemas más. Que se cometan crímenes alrededor del mundo no justifica que también se admitan en Cuba. La diferencia está que la muerte con la que me rocé fue con la de mi amigo Juan Wilfredo. Él me consideraba su Pastor y no tenía por qué engañarme, independientemente de que más que sus palabras me hablaron sus expresiones de dolor como le hablaron a treinta testigos referenciales que como yo están dispuestos a declarar, sin mencionar a quienes no lo están porque sienten un miedo que no juzgo.
Lo más alarmante es que la golpiza a EL ESTUDIANTE no constituye un hecho aislado. Todas las semanas son reportados casos de golpeaduras y Actos de Repudio. Yo mismo estuve condenando hechos de violencia que tenían lugar en el Reparto Río Verde en La Habana contra Sara Martha Fonseca Quevedo al mismo tiempo que se celebraba el VI Congreso del Partido cuyo Informe Central, en su penúltimo párrafo, constituyó por cierto un incentivo para ello. La diferencia fue que Sara Martha no murió de dichos golpes, al menos no por secuelas inmediatas, porque nadie podría calcular los traumas infringidos con repercusiones más lentas. Si ella hubiese muerto el gobierno habría tratado también de sacudir su responsabilidad y habría invocado otra muerte natural, y es que no hay nada más natural que morir como consecuencia de los golpes.
No soy partidario de que nadie venga a bombardear La Habana, como tampoco lo soy de que nadie golpee a un hombre impunemente como lo hicieron con Juan Wilfredo reventándole su páncreas. Respecto al diferendo Cuba-EE.UU siempre he sido partidario de que los problemas de los cubanos tenemos que resolverlos los cubanos. Y este es uno de esos problemas donde por obra y gracia de la Providencia, y no de una campaña internacional que pretenda fabricar ningún pretexto, me encuentro involucrado. Solo me gustaría recordar que las palabras que refiero no las dije tras la horrenda muerte de Juan Wilfredo, sino aquella misma mañana de la golpiza, como puede constatarse en internet por cualquiera que revise mi cuenta en Twitter: . @maritovoz
Yo no fui el único ministro religioso en mantener una relación cercana con Wilfredo. Y no hablo solo de pastores cubanos. EL ESTUDIANTE formaba parte ya del paisaje urbano del parque Vidal de Santa Clara y destacados ministros evangélicos internacionales, a su paso por la ciudad, llegaron también a conocerle y a establecer una relación cordial con él. No mencionaré sus nombres pues no tengo permiso para hacerlo, pero desde lejos conozco de su estado de conmoción. Desde la distancia y también desde cerca estoy recibiendo múltiples muestras de preocupación y de credibilidad a mis palabras. No me siento solo.
Considero que el gobierno cubano, siempre reticente a abrir sus puertas a investigaciones internacionales, podría en este caso tan lamentable -si realmente se siente tan seguro de su inocencia- ofrecer la posibilidad a alguna comisión especializada y neutra que lo corrobore. Pero no serán las amenazadoras editoriales, ni las condenas a medio mundo, quienes me atemoricen a mí, ni las que consigan demostrar la limpieza de un gobierno desesperado; bien dice el dicho popular: «Dime de que alardeas y te diré de qué careces». Entre tanto, este cura de aldea seguirá repitiendo, con todo el poder que le confieren la justicia y la verdad, que la sangre de Wilfredo, como cualquier vida arrancada a la fuerza de este mundo, clama a Dios desde la tierra.
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#Cuba: El pastor bautista Félix Lleonart en peligro, alertamos al mundo.
* Pastor Bautista radicado en Cuba y Miembro de la Convección Bautista de Cuba Occidental, quien desempeña su ministerio en la Iglesia Bautista de Taguayabón y Rosalía, VC, Cuba. Profesor Seminario de Santa Clara, y filial del Seminario de La Habana en Vueltas. Edita desde Cuba el Blog Cubano confesante
A continuacion incluimos el Video ( Hablemos Press)  donde el Pastor Lleonart Barroso habla sobre la muerte de Juan Wilfredo Soto Garcia.