Introducción
Presentamos la respuesta del Pbro. Dr. Bárbaro Abel
Marrero Castellanos, presidente de la Convención Bautista de Cuba Occidental
(ACBCOcc), dirigida al pastor exiliado Mario Félix Lleonart. El texto, aunque
redactado como una comunicación personal y sin el membrete oficial de la
organización, adquiere un carácter público y trascendental al responder a las
recientes intervenciones de Lleonart en medios de Estados Unidos. Este
intercambio sitúa la Fe bautista en el epicentro de una porfía discursiva que
toca las fibras más sensibles de la realidad sociopolítica cubana.
La misiva deja al descubierto visiones opuestas
sobre el papel que debe asumir la iglesia frente al poder y la crisis social en
la isla. Mientras el debate oscila entre la postura institucional y el
activismo cívico-profético, publicamos este documento de manera íntegra para
ofrecer a nuestros lectores los elementos necesarios para un análisis crítico.
El espacio queda abierto a las opiniones de la comunidad de Religión en Revolución sobre los retos de la libertad religiosa y el compromiso social en
la Cuba actual. Debajo la carta: 👇
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Barbaro A Marrero / Mario F Lleonart
Hermano Mario Félix:
Saludos en el Nombre del Señor.
He podido ver con tristeza las dos entrevistas
recientes en las que hablas de la Convención Bautista de Cuba Occidental, una
con Martí Noticias (en la que también aludes a mi persona) y otra con Mario
Pentón.
Es verdaderamente decepcionante escuchar a alguien
que creció en nuestra asociación, y fue miembro y pastor de una de nuestras
iglesias, desprestigiando una obra que ha costado tanto esfuerzo y sufrimiento
construir. No sé si eres consciente, pero te has unido a las voces de aquellos
que dices combatir y que por años han persistido en hacer lo mismo que tú haces
ahora.
No, las iglesias evangélicas conservadoras cubanas
no están plegadas al gobierno, ni reciben órdenes del gobierno. Esa es una
calumnia que no podemos admitir. Te jactas de conocer bien la Convención
Bautista de Cuba Occidental y utilizas ese supuesto conocimiento para acusarnos
de algo que es totalmente falaz.
No sé quiénes son tus fuentes informativas a las que
te remites para afirmar que Caridad Diego se reúne con los pastores evangélicos
y les dicta lo que deben decir en las redes sociales. Por mis años en el
pastorado, así como en la junta directiva de la Convención y ahora en la
presidencia, he participado en reuniones con Caridad Diego en decenas de
oportunidades y jamás he visto que haga una cosa como esa, ni creo que los
pastores se lo permitan, ni mucho menos que lo ejecuten. Pero lamentablemente,
tu narrativa, a partir de tus fuentes supuestamente fidedignas, lo único que
hace es confirmar la retórica de los gobernantes comunistas, los enemigos de la
iglesia y el mundo en general, al aseverar que los pastores son unos
oportunistas que solo están en el ministerio por conveniencia. Esa es la imagen
que has dejado de la iglesia evangélica conservadora en Cuba. Eso, además de
deshonesto, no es justo.
Por cierto, es muy fácil demostrar lo contrario. Si
los líderes evangélicos fuéramos personas indignas, que solo tenemos intereses
personales, no estaríamos en Cuba, máxime cuando desde hace muchos años tenemos
visa, no nos han faltado invitaciones a servir en los Estados Unidos, y tenemos
la más alta titulación acreditada de ese país. Hemos visitado los Estados
Unidos y sabemos muy bien cómo se vive allá y cómo se vive aquí. Si nuestra
motivación fuera la conveniencia personal, no estaríamos buscando nada en Cuba,
sobre todo en estos momentos.
Insinuaste en tu entrevista a Martí Noticias que
conocías mis motivaciones y que el comunicado que escribí obedecía a un mandato
del gobierno, particularmente de Caridad Diego. Me recordó cuando Díaz Canel insinuó
en televisión nacional que mis declaraciones acerca del nuevo Código de las
Familias eran motivadas por pagos desde el extranjero. Te confieso que en ambos
casos recordé las palabras de nuestro Señor cuando dijo que somos
bienaventurados cuando digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo.
Las personas a las que sirvo en Cuba me conocen y,
más importante aún, el Señor me conoce. Así que, no me preocupa mucho lo que
piense o diga de mí Díaz Canel, ni tampoco lo que tú pienses o digas, aunque
siempre duele más cuando viene de alguien que se llama tu hermano y que
supuestamente te conoce. A Díaz Canel no tengo ninguna obligación de
responderle, pero a ti tengo que decirte que te equivocaste y necesitas
arrepentirte, sobre todo delante del Señor.
Yo no soy de los que más ha sufrido por el evangelio
en Cuba. Otros líderes fieles, de otras denominaciones, a los que también
implicaste con tus denuncias, han padecido mucho más. Por amor y respeto a
ellos, deberías humillarte en polvo y ceniza.
Mi consejo para ti es que si en el futuro vuelves a
una entrevista, invitado como un héroe, perseguido religioso y experto en el
cristianismo cubano, por favor, no pierdas la oportunidad de reconocer a tantos
cristianos evangélicos que están sirviendo al Señor sacrificialmente en Cuba.
No olvides reconocer a la iglesia que sigue siendo sal y luz y predicando con
fidelidad el evangelio; la iglesia que por años han querido silenciar y que
sigue proclamando que Cristo, solo Cristo, es el Señor. Eso no te va a quitar
mérito o fama, al contrario, te va a honrar más, porque honrar, honra.
Es mi deseo y oración que el Señor ponga convicción
de pecado en tu corazón, no para que te sientas mal, sino para que experimentes
el perdón que necesitas y en el futuro lo puedas hacer mejor. Un consejo de
hermano.
En el amor de Cristo,
Bárbaro Abel Marrero Castellanos
Nota: Leído el 9 de abril de 2026

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