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marzo 16, 2012

LA CARIDAD ASALTADA ENTRE CURAS Y POLICIAS.

Por: Orlando Luis Pardo Lazo.
Con frecuencia hacían y recibían llamadas usando sus teléfonos celulares
Finalmente ha ocurrido el milagro. La prosa de guerra de décadas y décadas de totalitarismo mediático emerge ahora en boca de la Iglesia Católica, otrora enemigo irreconciliable de las sociedades sin Dios.
El Comunicado de Orlando Márquez, director de la revista Palabra Nueva de la Arquidiócesis de La Habana, pedido por el órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, es el suicidio de una ilusión.
Sin llegar a primera plana, pero con la venia del Cardenal Jaime Ortega y el imprimátur del General Raúl Castro Ruz, acaba de quedar obsoleto (incluso estando aún en ciernes) el capítulo cubano de la "reconciliación".
Autor de mil y una columnas democratiformes, Orlando Márquez, no sin hidalguía humillante, ha pagado el precio de informarnos que ya no habrá tal. Al menos no entre los hombres y mujeres vivos ahora. Resquemor antes que reconciliación: en esto, también, fueron sabios nuestros señores de la guerra como fuente verde-oliva de gobernabilidad.
Da pena (y pánico) este excentricismo eclesiástico ante una cuestión doméstica de derechos humanos, en una nación que cojea al respecto desde el mismo texto constitucional. Maravillan (y mutilan) las amenazas de una intervención policiaca que arrasaría con la "libertad religiosa" de los cubanos (caerán justos por pecadores: es el dogma ejemplarizante del Estado revolucionario). Da risa (y rabia) la paranoia pacata de verse víctimas de un complot anti-papal. Es miserable (y mediocre) este matrimonio de una institución del espíritu en el altar más materialista — ¿militarista?— del mundo.
Cuba es un cadalso muy conveniente. Control es catolicidad. Pero Orlando Márquez legitima y, sin saberlo, lapida a su Iglesia. Con esta cópula de fidelidades, comienza a decaer el protagonismo que en los últimos años la jerarquía católica se robó. Las primeras palabras a título de Dios en nuestra prensa oficial son ya una capitulación, más artera que atea. Se le ven las costuras cómplices dictatextuales. La religión luce reducida a terapia de grupo para cubrir "necesidades espirituales y aún materiales". El templo, como la calle toda, parece no pertenecer a nadie, por ese pecado patrio de no ser suficientemente píos (aunque las intervenciones de la Seguridad del Estado sí sean hermenéuticamente justificadas como performance político o daño colateral).
Aplaudiendo somos apabullantemente un pueblo. Pero al primer gesto personal, desaparecemos. O nos desaparecen. Y entonces ya no somos más que extraños en tierra de otros. Peor aún, somos ese Otro conocido e irreconocible: parias imperdonables bajo la aplastante demagogia del poder (que siempre es Uno y no admite el Afuera).
De ahí tal vez la barbarie de ese ballet de anuncio-represión entre católicos y comunistas. De ahí también el asco incriminador que en simbiosis lanza a Granma y Palabra Nueva contra unos ocupantes capaces de "con frecuencia hacer y recibir llamadas usando sus teléfonos celulares". En algún bit inverosímil de esa señal de futuro podría estarse incubando hoy la herejía humanista de nuestra libertad.
Del post-comunismo al post-catolicismo sólo hay un sms de diferencia

abril 01, 2011

Detenciones arbitrarias; y arbitrarias decisiones.

Entre el 23 de febrero y el 24 de febrero estuve arbitrariamente detenido durante 26 horas. Me encontraba en La Habana con la responsabilidad de participar como Director espiritual en un retiro espiritual con sede en las instalaciones de una Iglesia de Centro Habana cuando se produjo allí la cacería humana que tuvo lugar en ocasión del primer Aniversario de la muerte de Orlando Zapata Tamayo en la calle Neptuno, desde Marqués González hasta la Universidad. El año anterior en esas mismas fechas también me encontraba allí por la misma razón, además de que había coincidido con la 101 Asamblea Anual de la Convención. Para los que creen que planifico las cosas, cómo imaginar que aquel triste día habría de morir aquel pobre constructor de raza negra de voluntad inquebrantable. Ya narré en post anteriores cómo transité Neptuno la noche del 24 de febrero del 2010, luego de terminado el programa de la Convención para firmar el libro de condolencias que había sido abierto, y continué después hasta la estación policial de Infanta y Amenidad para esperar la liberación de un grupo de ciudadanos que, al ir a firmar el mismo libro por la tarde, habían sido atrapados violentamente por la policía política, entre ellos el colega pastor Ricardo Santiago.
Este nuevo año, aunque sabía que la Capital estaría peligrosa, por ninguna razón dejaría de cumplir con las responsabilidades espirituales planificadas desde meses atrás. Lejos estaba de imaginar que estaría yo entre los atrapados y que mi homenaje a Zapata sería tras las rejas esta vez. La mañana del 23 de febrero, y sintiendo evidentemente lo caldeado de la atmósfera me mezclé entre las multitudes con dos mujeres vestidas de blanco que armadas con gladiolos en sus manos transitaban la misma calle que yo. Nos presentamos y conversamos animadamente por espacio de unas cuadras, eran Juana Oquendo y Lilia Castañer. De repente, y en una esquina cercana a Neptuno que ahora no podría precisar, unos fornidos civiles se abalanzaron sobre ellas con el objetivo de introducirlas por la fuerza a un auto de matrícula privada. Evidentemente protesté ante tanto abuso y corrí la misma suerte que ambas. Me emocioné mucho cuando de repente me vi dentro de la estación de Infanta y Amenidad, la misma ante la cual un año antes yo había esperado a los entonces arbitrariamente detenidos. Un rato después me trasladaban hasta una estación en Santiago de las Vegas donde permanecí hasta el día siguiente en la tarde.
Doy gracias a Dios por permitirme vivir en carne propia lo que innumerables veces otros me habían contado. Aunque fue divulgado en Twitter, como es propio de este servicio de urgencia e inmediatez, no escribí ningún post al respecto en espera de la 102 Asamblea Anual de la Convención. Esta es mi familia, la Asociación a la que pertenezco, porque no milito otra, y consideré que era en su marco donde debía hacer completamente público mi testimonio con una propuesta de moción, no buscando se me defendiese a mí sino a mujeres como las que yo había visto maltratar convencido de que tales procedimientos, y obviando cualquier posición política, iban en contra de nuestra más elemental ética cristiana.
Permanecí callado todo un mes dedicado al trabajo pastoral en Taguayabón. ¿Qué objeto tenía ponerme a vociferar en mi pequeño y maltratado pueblito donde hay tanto que hacer, y especialmente si dos días después de mi liberación, el sábado 26, un tal agente "Emilio" afirmaba, en el primer capítulo de una serie televisiva, que experiencias como la mía eran inventadas?
Así llegó por fin nuestra Asamblea y el miércoles 23 de marzo, exactamente un mes después del secuestro, en la Segunda Sesión, en el tiempo de aprobación de la Agenda, que incluía los Asuntos Varios, mi propuesta de moción quedó incluida para ser discutida en la Sexta Sesión del viernes 25 como Asunto Número 6. Amenazas recibidas aquella misma noche después de concluida la Tercera Sesión solo consiguieron reafirmarme en mi posición de presentar la moción, no se trataba de mí, sino de mujeres abusadas, estaba seguro que el Señor Jesucristo habría hecho lo mismo que yo si hubiese estado en mi lugar, o mucho más.
De modo que definitivamente en el tiempo planificado tuve el privilegio que nuevamente agradezco a la Asamblea de que se me permitiera presentar mi moción con el objetivo de que dejara de ser mía y se convirtiera en la de todos mis hermanos. Tratándose de actos tan viles yo daba por seguro que nuestra ética cristiana no podría adoptar una postura de desidia.
Mi moción prosperó: numerosas manos se levantaron para secundarla. Tuve las tres palabras a favor escogidas de entre otras numerosas manos que se levantaron para ofrecerlas y emitieron argumentos sólidos con sustento bíblico. Los tres criterios en contra, a mi modo de ver, solo fortalecían mi asunto, ya que esgrimían argumentos incongruentes, ingenuos y carentes de una sólida base ético-teológica, aunque les escuché y acepté con el mayor respeto. La propuesta de una moción sustituta, que buscaba resucitar una comisión de principios bautistas que años atrás, y evadiendo discusiones similares, había quedado disuelta, también la consideré una buena posibilidad, ya que los por cuantos que anteceden la mía, lo que demuestran es que algo debíamos hacer.
Hasta aquí todo transitaba por los caminos normales, incluso uno de los hermanos que habló a favor de mi moción felicitó a la Asamblea por la madurez con que estaba tratando cada asunto. Pero evidentemente existían orientaciones ¨superiores¨ de que tal moción no podría ser aprobada por la Asamblea. Sin lugar a dudas son muchos los compromisos contraídos con la manipuladora Oficina de Atención a los Asuntos Religiosos del PCC y esta se hizo sentir inexorablemente boicoteando nuestra democracia.
Del modo empleado para desviar el curso lógico de la moción (su aprobación; o al menos aprobación de una moción sustituta) no daré detalles ni identificación, como tampoco lo hice respecto a la amenaza recibida en la noche del miércoles dado que considero se trata de un problema a resolver todavía dentro del seno de la Asamblea y no fuera de ella. Por ello no sería saludable dar a conocer detalles que harían más perjuicio que bien a la única Asociación de la que formo parte y en la que espero todavía firmemente incidir con mi vida, trabajo y servicio para gloria de Dios y en tiempos de cosecha. Amo a la Convención Bautista de Cuba Occidental, en la que nací y me he ido formando, e intentaré aún hacer lo que esté a mi corto alcance por no dividirla ni perjudicarla, como algunos mal o bien intencionadamente han sugerido. Si tal hubiese sido mi objetivo real la mejor oportunidad me fue ofrecida en la manera tan indecorosa de interferir el tratamiento normal de una moción sumamente moderada, y si o se debía habría creado una verdadera crisis, pero preferí ser yo el afectado antes que la Obra.
Solo diré que los juicios y descalificativos públicos emitidos hacia mi ministerio y a los que sabía corría el riesgo de exponerme como consecuencia del ejercicio de mi libertad son dignos de uno de esos programas mal llamados «Las Razones de Cuba», culebrón televisivo que cada lunes aparece ahora en nuestras pantallas para lapidar a ciudadanos honestos sin derecho a réplica. Sin dudas los argumentos nacieron en el seno de la ominosa Oficina de Atención a los Asuntos Religiosos. Qué pena que hasta nuestro Parlamento llegue y decida la voz de este Departamento político por quien sin dudas fuimos manipulados. No se disimuló siquiera su terminología y hubo eco incluso hasta de los injustos descalificativos emitidos contra la ciudadana Yoani Sánchez como si al aliarme a ella en sincera amistad, que no niego, se me descalificara también a mí y esto me invalidara para presentar una moción que es y continuará siendo una necesidad, independientemente de mis cualidades o mis actos, ya que siempre que se busquen, se encontrarán defectos en mí, porque nada humano me es ajeno.
En conclusión, ante una situación aparentemente sin salida, alguien optó por una moción subsidiaria: que el asunto volviera a la mesa para colocarse en carpeta, y esto último fue lo que se decidió por mayoría.
A pesar de tan lamentable desenlace me satisface el hecho de pensar que en ningún momento la Asamblea puso en duda la existencia de la violencia ejercida por el régimen, fue algo que se dio por sentado. Y esto en nuestro tradicional inmovilismo claro que constituye en enorme paso de avance. Por otra parte mi presentación y defensa contribuyó a informar a muchos hermanos totalmente desinformados, lo cual no es nada asombroso teniéndose en cuenta la censura informativa impuesta por del Sistema.
A pesar del desenlace, mi más profundo respeto nuevamente por la Asamblea, reitero mi felicitación por permitírseme expresarme al presentar y defender mi moción, que lamentablemente permaneció siendo solo eso, mi moción y no de toda la Convención, como considero aún que era el propósito divino. Solo dejar clara mi tristeza por la facilidad con que un asunto tan serio fue devuelto a la mesa. No quisiera nunca que cuando nuestras oportunidades pasen, la implacable historia cumpla también en nosotros las tristes palabras del mártir de la iglesia confesante alemana Dietrich Bonhoeffer con las que me despedí en aquel momento:
«Hemos sido testigos silenciosos de hechos malvados, hemos aprendido muchos ardides, hemos aprendido las artes de la simulación y el lenguaje ambiguo; la experiencia nos ha enseñado a recelar de otras personas y bastantes veces hemos sido parcos con la verdad y las palabras francas; conflictos insoportables nos han hecho dóciles o tal vez incluso cínicos… ¿Somos todavía de alguna utilidad? » (Palabras del ensayo Después de Diez Años, diciembre 1942).
Es mi solemne promesa a Dios que haré todo lo que esté a mi alcance para que así no sea. ¡Dios bendiga a Cuba! ¡Cuba para Cristo, y Cristo para Cuba!
*Pastor Bautista radicado en Cuba y Miembro de la Convección Bautista de Cuba Occidental, quien desempeña su ministerio en la Iglesia Bautista de Taguayabón, VC, Cuba.

mayo 19, 2010

Enconada polémica entre Andrés Oppenheimer, la Arquidiócesis de La Habana y un periodista independiente cubano.

De nuevo se enciende la polémica en relación a las gestiones que conducen la Iglesia católica cubana y el gobierno dictatorial cubano. Las opiniones se vienen produciendo a medida que se desarrollan los acontecimientos, desde que la Iglesia intervino en el asunto de las Damas de Blanco. Hasta este Blog cogió su ramalazo cuando pusimos el post: “Guillermo Fariñas, el huelguista, es visitado y no precisamente por la Seguridad del Estado”, pero como el comentarista uso descalificaciones no pusimos su opinión, ya con las descalificaciones de los comunistas tenemos.
Ahora el asunto involucra a un conocido periodista radicado en Miami, el consabido vocero de la Arquidiócesis de La Habana y un periodista independiente que no se anda con ‘pelos en la lengua”.
Fue el periodista Andrés Oppenheimer, quien en el periódico El Nuevo Herald escribió un artículo muy incisivo sobre el Cardenal cubano con el titulo de: “El Cardenal timorato”, que en nada gustó a la Iglesia cubana. Allí el periodista dice entre otras cosas:
Después de años de bochornosa pasividad, el líder de la Iglesia Católica de Cuba, Cardenal Jaime Ortega, está empezando a manifestarse un poco más explícitamente en contra de los más flagrantes abusos de la dictadura cubana. Pero lo está haciendo muy tímidamente, y muy tarde.
No me extrañaría que Ortega haya publicado esa entrevista en la revista de la Iglesia porque se sienta presionado por sus propios súbditos a tener una actitud un poco menos timorata ante lo que está pasando en Cuba. Por mis propias entrevistas con obispos y sacerdotes cubanos en el pasado, me consta que muchos de ellos consideran que el cardenal ha sido un freno a los esfuerzos por defender más vigorosamente las libertades fundamentales. Ellos, y Fariñas, tienen razón. Ortega, por el contrario, pasará a la historia como un cardenal que no cumplió con la misión básica de cualquier religioso de defender a los oprimidos. Sus nuevas declaraciones son bienvenidas, pero no es un hombre que me despierte gran admiración”.
El articulo puede leerse haciendo CLIC AQUI
Estos y otros argumentos fueron suficientes para que el Vocero, Orlando Márquez, escribiera un artículo respuesta a las opiniones del periodista. Aun cuando teníamos a mano el link del articulo contra el periodista y leímos el texto ahora no encontramos en la página de la Arquidiócesis de La Habana el mismo, ni utilizando los buscadores del sitio y los buscadores generales. ¿Sera que lo quitaron de la Red? La intención era poner el link exacto aquí para que ustedes leyeran los argumentos de la Iglesia católica cubana.
El articulo “pude” leerlo haciendo CLIC AQUI
Es aquí donde el periodista independiente cubano, Jaime Leygonier, interviene en la polémica para escribir un extendido artículo con el titulo de: “Como Monseñor Jaime Ortega ataca a Oppenheimer sin defenderse”. Por lo extenso del artículo solo incluimos los argumentos que el periodista enumera:
La revista del Arzobispado de La Habana, en su página de Internet vedada a los cubanos, "respondió" "(!??!)" al artículo de Openheimer "El cardenal timorato": El Cardenal Ortega imposibilitado de defender sus acciones y omisiones, afirma que Oppenhaimer lo ataca maliciosamente.
La trampa es sencilla y calca el esquema propagandístico comunista, "la batalla de ideas" y su "mesa redonda":
1) Los que escriben desde el extranjero no son dignos de crédito por ignorantes de la realidad cubana u obrar con fines arteros, " sin ética, sin miramientos, sin pudor", escriben mentiras para complacer a un público (son el enemigo imperialista).
2) Los que hace años escribimos desde Cuba sobre la realidad nacional, incluida la de la Iglesia y su posición favorable a la dictadura, contraria a la posición de la Iglesia en el resto del mundo, estamos aun mas desautorizados, ni siquiera existimos (grupúsculos de enemigos internos, mercenarios).
3) Los extranjeros ignorantes que nos consultan a quienes vivimos en Cuba, fuentes tan ignorantes como ignoradas, critican a Monseñor por mala fe, y la prueba es que no lo consultaron a él por teléfono para que explicara el concepto "violencia" que no necesita explicación.
(Sr. Openheimer, no bote su dinero en la llamada, que a quienes aquí en Cuba les escribimos a Monseñor, al Nuncio, y hasta al Papa a través del Nuncio, no nos responden las cartas, como seria "…/más ético y periodísticamente correcto/…" Y que le respondan a Ud. es una muestra más de la discriminación al cubano en su propia Patria y de como la propaganda se orienta al extranjero).
La otra grave prueba del prejuicio de Openheimer es que Monseñor no le " despierta mayor admiración".
Y si no le gustó algo tan inocente como que condenara como "violencia mediática" a la denuncia de los crímenes, no es pa' tanto, en el Arzobispado tenemos un excelente diccionario de sinónimos, violencia no es violencia sino otra docena de cosas más, menos violentas (!!!).
4) Cuestiona que otros clérigos consideren a Monseñor Jaime "un freno en los esfuerzos de defender más vigorosamente las libertades fundamentales", aunque "…/ ¿Es posible que existan tales figuras eclesiásticas? Tal vez. No lo afirmo, no lo niego/… cléricus, cléricus lupus"(más disidentes malvados).
5) Monseñor sí ha declarado sobre problemas sociales. Y si lo que dijo parece poco, atrasado en fecha y oportunidad, a remolque de los acontecimientos o de calidad e intenciones ambiguas como su lenguaje, sepa que usted no sabe que algún día se sabrá todo lo bueno que ha dicho y hecho en secreto. Cállese y espere en vez de criticar (cero trasparencia, voto de confianza al líder).
Usted puede leer todo el artículo haciendo CLIC AQUÍ.
En este Blog estamos proporcionando a nuestros lectores un amplio espectro de opiniones sobre estos temas , sobre todo cuando son objeto de enconadas polémicas. Esto enriquece el libre juego de las ideas y proporciona una información que ayuda al análisis desapasionado.
Foto de una excelente caricatura de Arístides, tomada de Cubanet.

mayo 11, 2010

Cuba: Aspira la Iglesia Católica a un dialogo constructivo con el Estado cubano.

LA HABANA, Cuba, 11 de mayo de 2010.-Aunque valora que "ha habido un salto cualitativo", considera que todavía "falta mucho por andar para concretar un dialogo integral y fructífero" entre el Estado Cubano y la Iglesia Católica, el director de la revista católica "Palabra Nueva", revista de la Arquidiócesis de La Habana, el laico Orlando Márquez Hidalgo.
Un extenso segmento del último número de la publicación católica, el 195, que circula actualmente por las diversas parroquias habaneras, esta dedicado a "Las relaciones Estado-Iglesia en la Cuba de hoy", que reproduce la ponencia escrita por Márquez para el "Encuentro Científico Internacional: Encuentros sobre Cuba: Sociedad y Derecho", que debió celebrarse en la Universidad de Alicante (en España), del 10 al 12 de marzo pasado, y que fue cancelado, no informándose el motivo.
"Es de suponer, por ser conveniente para toda la sociedad, que los contactos e intercambios recientes continúen y permitan establecer las bases de un dialogo verdadero y fructífero entre el Estado y la Iglesia. La Iglesia mantiene las esperanzas en ese dialogo", subraya Márquez.
Insiste en que "cuando la Iglesia reflexiona sobre una mejora de estas relaciones, lo hace pesando en los beneficios que ello podría representar para los cubanos en general".
"Las relaciones entre el Estado y la Iglesia en Cuba, afirma, se encuentran en un periodo de expresiones y gestos nuevos. Encuentros mas fluidos, entre los Obispos y las autoridades correspondientes del Partido Comunista, se van sucediendo en las distintas diócesis y a nivel nacional".
Aclara que "el proceso se inicio hace varios anos, y de forma lenta pero gradual ha ido favoreciendo espacios de intercambio en los que la Iglesia expone sus criterios y consideraciones -no solo de contenido religioso- mientras la otra parte, es decir el Partido y, por lo tanto, el poder, comparte también sus criterios y consideraciones, sobre la Iglesia y sobre cualquier otro tema de interés mutuo".
Precisa que el propósito de este dialogo "a lo que en realidad se debe aspirar y alcanzar gradualmente, es un espacio de respeto mutuo y no de usurpación de funciones que a cada uno corresponden, máxima en una realidad como las que nos ocupa, donde se ha declarado ya el carácter laico del Estado".
Insiste en "el arduo y necesario camino hacia el dialogo", hacia "un dialogo constructivo esperado por la Iglesia". Las bases para este dialogo, dice, "se han ido esbozando mejor, el contacto es mas fluido; incluso, en los últimos meses, ha habido intercambios que han incluido "los problemas del pueblo cubano", tal como lo habían sugerido los Obispos".
"Realmente son muchas las urgencias que vive hoy el país: económicas, sociales, éticas. En esos encuentros la Iglesia ha hablado con claridad y los representantes del Estado han sido receptivos. Este es un paso importante", reconoce Márquez.
Pero puntualiza que "todavía", "no se ha establecido: un plan definitivo para encarar el conflicto que ambas partes saben subyacen en esas relaciones", pero "en este ejercicio de interpelación, escuchas y respeto mutuos, se va perfilando el camino del dialogo constructivo y la cooperación necesaria por el bien común de la sociedad cubana".
Expresa que "al mirar en retrospectiva estos cincuenta anos, no hay elementos que indiquen un regreso a lo vivido hacia 1960", aunque "no han faltado las crisis y los desencuentros, las restricciones a la libertad religiosa o muestras claras de exclusión por motivos religiosos, sobre todo en el campo de las profesiones publicas, el acceso a los medios de comunicación, a la salud publica o a la enseñanza".
Recalca que "el Estado cubano no tiene en la Iglesia (Católica) ni a un aliado, ni un enemigo. La Iglesia, subraya, no espera ningún privilegio. En todo caso, para si misma, el reconocimiento de su derecho a cumplir su misión en medio de la sociedad cubana, según estipula la Constitución de la Republica de Cuba" y reitera que "es de primera importancia para la Iglesia, y toda la sociedad, la libertad religiosa".
"La Iglesia apela una y otra vez, dice, a la conciencia de quienes ejercen la autoridad a poner al día no solo las leyes y políticas que regulan y afectan la vida de los ciudadanos, sino también a empeñarse por corresponder a las necesidades espirituales y materiales de hoy, de algún modo distintas a las de hace treinta o cuarenta anos".
* Secretario del Capitulo cubano de la Comisión para el Estudio de la Historia de la Iglesia Católica en Latinoamérica (CEHILA-Cuba), corresponsal en La Habana de Monitor (de México).- E-mail: monitorhavana@enet.cu