Por Eloy A Gonzalez. *
Donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. 2 corintios 3:17
Ariel Limias Leiva y su esposa, Yulia Morales Zamora, son
cristianos de tradición pentecostal y antiguos pastores de la Iglesia Asamblea
de Dios en Cuba. Ambos han servido durante años en el ministerio evangélico,
acompañando comunidades y sosteniendo una Fe que nunca ha dependido de permisos
estatales ni de silencios impuestos.
El viernes 2 de octubre de 2026, Ariel Limias —53 años—
realizó una protesta pacífica en solitario frente al Capitolio Nacional en La
Habana. Caminó desde la calle Monte portando un cartel con los mensajes “Abajo
la dictadura” y “No más discriminación política absurda”. Apenas
alcanzó las escalinatas del edificio, fue detenido violentamente por cuatro
agentes de la Policía Nacional Revolucionaria, mientras continuaba proclamando
consignas de libertad. Su acción, breve pero profundamente simbólica, expuso
una vez más la criminalización de la conciencia y la Fe en Cuba.
La dirección de las Asambleas de Dios de Cuba emitió un
comunicado exigiendo respeto a la libertad de expresión. Pero esta declaración , como puede
verse, fue dada a conocer cuando los eventos del juicio a Anna Bensi y su madre,
y no relacionada con la detención del pastor Ariel Limias Leyva. ¿ Tendrá el
mismo apoyo por parte de su denominación – Asambleas de Dios – el pastor y
artista Ariel Limias Leiva , ahora detenido? ¿Debe ser objeto el pastor Limias
Leyva de la solidaridad resuelta de todos los cristianos evangélicos , como ha
ocurrido con Anna Bensi?
De acuerdo con los reportes familiares y de prensa
independiente , Limias es un antiguo pastor de la organización que actualmente
trabaja de forma independiente como pintor y artesano. Al no encontrarse
ejerciendo activamente una labor pastoral bajo las credenciales directas de la
denominación en este momento, las instituciones evangélicas suelen ser más
cautas o lentas en emitir comunicados corporativos a su nombre.
El caso de Anna Bensi se centró en la libertad de
expresión, persecución por motivos de fe y una flagrante vulneración del
derecho a la privacidad dentro de su propio hogar. La acción de Ariel Limias
consistió en una protesta política abierta en la vía pública con carteles
explícitos frente a la sede del Parlamento cubano. Históricamente, las cúpulas
directivas de las iglesias formalizadas en la isla evitan tomar posturas
institucionales colectivas ante manifestaciones políticas frontales en la calle
debido a las severas presiones y represalias jurídicas que el régimen aplica
sobre las personerías jurídicas de los templos.
En contraste, ciertos grupos optan por centrar su apoyo
en la ayuda individual hacia su cónyuge, Yulia Morales, y en la oración
colectiva, alejándose de la manifestación pública para no poner en riesgo la
seguridad jurídica de sus congregaciones ante el Ministerio de Justicia.
En esta hora decisiva, la comunidad cristiana —dentro y
fuera de Cuba— afirma que la libertad no es una concesión del poder, sino un
don inseparable de la presencia de Dios. Por eso recordamos que “donde está
el Espíritu del Señor, allí hay libertad” (2 Corintios 3:17), una verdad
que ilumina el gesto valiente del pastor Ariel Limias y sostiene la convicción
de que su protesta pacífica no debe quedar en el silencio ni en el olvido.
Y porque la solidaridad es parte esencial de la vida
cristiana, la iglesia se reconoce llamada a acompañar a quienes sufren
injusticia. En este espíritu, la campaña por Ariel Limias se une al mandato
bíblico que nos convoca a la empatía activa: “Acordaos de los presos, como si
vosotros estuvierais presos con ellos” (Hebreos 13:3). Así, la comunidad
evangélica cubana reafirma que la fe no se encierra y que la memoria y la
compasión son formas concretas de resistencia cristiana.
*El autor es médico oncólogo, exiliado en Fort Worth, Texas, y editor del
blog Religión en Revolución. Autor de "Notas sobre la religiosidad del
cubano bajo una dictadura prolongada", con amplia trayectoria en análisis
histórico y derechos humanos.










