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enero 15, 2011

¿Líneas para el futuro?

Resulta que después de cinco largas décadas de Socialismo en Cuba es precisamente ahora que el Gobierno cubano y su Partido Comunista comienzan a trazar líneas que conduzcan al país hacia el futuro e inicien el camino de la rectificación, justamente cuando la economía del país está en uno de sus más críticos momentos al parecer en un intento desesperado de supervivencia no solo de la economía sino también de los dirigentes, a quienes el implacable reloj que nunca detiene su andar les está comenzando a susurrar al oído que no son eternos y que en cualquier instante se detendrán las manecillas. Hablar de futuro después de cinco décadas suena hasta ridículo sobre todo si recordamos que hace algunos años atrás el país se enfrentó a un proceso de rectificación de errores, siempre basado en los mismos argumentos, el futuro socialista, el fortalecimiento económico, desarrollar el socialismo al modo cubano sin resultar una burda copia de otros. Entonces, ¿de qué nos sirvió aquella rectificación del pasado? ¿Será que los socialistas cubanos no se cansan jamás de tropezar con la misma piedra? Al parecer el anterior proceso resultó inútil ya que el decrecimiento de nuestra economía así lo demuestra con creces, lo que resulta aún más ridículo porque si con cincuenta años en las costillas no saben que los errores se deben rectificar rápida y oportunamente y no cada cierta cantidad de años, entonces este sistema ha actuado como un viejo infantilón que no acaba de madurar ni de sacar provecho de los tropezones.
Lejano a los planteamientos de los tantos delegados que alzaron su voz en la Asamblea del Poder Popular, y francamente a mi juicio parecían planteamientos dirigidos porque quién no sabe en Cuba y en cualquier parte de este mundo que aunque no estemos de acuerdo con alguno de los lineamientos de nada valdría porque ya están ahí y nadie los va a borrar a no ser que en el próximo período de rectificación de errores el Gobierno descubra que alguno no es factible y decida eliminarlo, lejano incluso a ese total apoyo que se vio en la Asamblea,  el cubano común, el que se quedará disponible, el que no sabe qué hará con tantos impuestos que pagar y tantos inspectores que le multarán tiene encima de sí varias preocupaciones futuristas, yo podría mencionar algunas y lo haré porque también pertenezco a ese grupo de los cubanos de a pie, de los que no levantan las manos o la voz en las Asambleas para decidir por el futuro del país.

Una gran preocupación es la relacionada con la libreta de racionamiento, la cual será eliminada paulatinamente y los productos básicos que de manera bien racionada llegan cada mes hasta nuestras despensas, serán vendidos a la población en algún mercado o en las mismas bodegas, pero de forma liberada; ¿Logrará el surtido de los alimentos satisfacer con creces las necesidades de la población?, ¿serán los precios de los productos asequibles a todos?, Si fuera de esta manera hasta yo estaría de acuerdo con que la famosa libreta pasara a la historia, pero realmente dudo que en las condiciones actuales de nuestra economía la presencia de estos mercados bien surtidos pueda ser real. En la mente de todos está ya el precio que tendrá el arroz, o el azúcar, el café, ni siquiera imagino cómo estará la situación con los huevos y no dejo de preguntarme cómo podremos adquirir los embutidos (mortadela), el picadillo de soja y la carne roja para los infantes y los enfermos, productos que de vez en cuando también recibimos a través de la tarjeta de consumidor.  En mi modesta opinión la medida referida a la eliminación de la libreta responde precisamente al hecho de que el Gobierno cubano ya no tiene de dónde sacar para suministrar alimento al pueblo.
Qué decir de la situación de los empleos, muchas personas estarán disponibles, término que han usado para no enfocar el verdadero y más definitorio de la condición en la que quedarán muchos cubanos: desempleo. Al cabo de tanto tiempo también se han caído de la mata al ver la cantidad inmensa de plantillas infladas en los sectores laborales, del sinnúmero de salarios inútiles que el Gobierno debe pagar, claro no podemos olvidar que estos salarios son bien miserables y que no cubren ni la mitad de las necesidades de los trabajadores, factor que influye en la desmotivación y el desamor al trabajo. El Estado ha querido estar presente en todo, controlarlo todo, como un ser omnipotente y omnisciente, ahora se da cuenta de que este es un error grandioso, considero que el error más grandioso es precisamente pretender ser eterno y no ceder lugar a otros, creo que ya es hora de que nuestros gobernantes se vayan a descansar y dejen a este país en otras manos. Los posibles desempleados hacen planes mentales para ver como subsistirán en el futuro socialista, muchos han considerado la agricultura, sector de alta disponibilidad, pero al no estar habituados a este tipo de trabajo duro, al ser incluso un alto número de ellos graduados universitarios desechan rápidamente esta opción. Otros ya se han encaminado para legalizar sus pequeños negocios (no olvidemos que nunca podrán ser grandes negocios porque el socialismo cubano jamás admitirá el enriquecimiento o acaparamiento de bienes de ningún ciudadano, tampoco la negociación de estos con firmas extranjeras, al menos no sin la intervención absoluta del Estado), pero también quienes se encaminan por la vía de los cuentapropistas se debaten en los temores debido a la cantidad de impuestos que deberán pagar, el fisco, el salario de sus empleados, las posibles multas de los inspectores que serán como moscas volando alrededor de la leche, la seguridad social, y entre otras cosas las elevadas tarifas de la corriente eléctrica, sin pensar en lo que deberán invertir en los materiales necesarios para desarrollar los negocios. En fin, qué harán quienes saldrán sobrando de sus puestos de trabajo, cómo alimentarán a los que dependen de ellos. El tema de los empleos está provocando gran estrés en la población cubana y a la vez una creciente decepción porque es lamentable que tras años de servicio así de simple se declare a un ser humano no idóneo y se le libere a su propia suerte, sobre todo porque precisamente el Estado cubano ha criticado duramente el desempleo en otros países, especialmente capitalistas y ha resaltado el hecho de que en Cuba no existe este mal desde el año 1959 en que triunfó la Revolución.
Me llama mucho la atención además lo relacionado con los estudios en la enseñanza superior, durante algún tiempo se le pagaba a los jóvenes desvinculados para que estudiaran y culminaran el bachillerato, luego podrían continuar vinculados a la educación a través de las sedes universitarias creadas en cada municipio, esto generó no solo la posibilidad de incrementar el número de graduados universitarios, sino que también generó empleos y mejoró la situación de muchos maestros que con estas contratas aumentaban sus entradas económicas (muchas de estas contrataciones no existen en la actualidad), la enseñanza no siempre tenía la calidad que se requiere para este nivel y muchos de los graduados obtenían sus títulos con gran facilismo, pero el quid radica en ¿qué se hará con todos estos jóvenes egresados de la educación superior, hacia dónde enfocarán sus metas, todo lo que en ellos se invirtió se quedará en el aire? Crear una Universidad para todos no es más que otro gran error de estos cincuenta y tantos años de Socialismo, miles de graduados en Estudios Sociológicos, en Derecho, Psicología, Medicina (una de las carreras más populares en Cuba), Filología, Ciencias Económicas y otras que ha conllevado a un exceso de profesionales y por ende a una elevación en las plantillas del grupo de Otros servicios (Servicios sociales) y un déficit de campesinos y obreros, descuidándose mucho los oficios, tan importantes y vitales para el desarrollo económico y social como los primeros o más porque la mayoría de los perfiles antes mencionados son improductivos, necesitan ser presupuestados, mientras que los últimos producen y dan altos beneficios a la economía de cualquier país. O sea el Estado no ha convocado a la juventud a prepararse para satisfacer las necesidades reales existentes en Cuba, le ha movido eso sí el interés de dar al mundo la imagen de una nación que prepara al pueblo, que lo instruye y educa, dar cifras, cantidades y no preparar al personal que realmente necesita nuestra economía y nuestra sociedad. Descuidar sectores como la agricultura que es la base de nuestra alimentación es también un error fatal y ahora se pretende rectificar, pero lograr que este sector o cualquiera de los que componen la Columna verde o la de producción de bienes (en Granma de 18 de diciembre de 2010, p. 4), sea visto como una buena posibilidad de empleo equivale a que se incrementen los estímulos, o sea, salarios aceptables, indumentarias para el trabajo como ropas adecuadas, herramientas avanzadas, etc. ¿Puede el Gobierno cubano en este momento garantizar esto?, lo dudo y no quiero pecar de pesimista.
Podría continuar reflexionando referente a estos lineamientos discutidos, leídos y releídos en todos los centros de trabajo, prensa plana, televisión, radio, lectura que no ha aclarado mucho al pueblo que vive hoy en una gran incertidumbre sobre todos los cambios que se pondrán en práctica; a mi consideración, y no soy experta para nada en estos temas de economía, pero creo que no hay que ser experto para dar un diagnóstico certero de las condiciones críticas en la que fenece la economía cubana en la actualidad, todos estos lineamientos no son más que un espantoso grito de desesperación de este Gobierno, las arcas se han vaciado totalmente y la economía cubana está en total bancarrota. Lamentablemente o por fortuna ya no existe el campo socialista europeo para suministrarnos el suero que nos hidrate, el mundo se enfrenta también a una de las crisis más profundas de la historia, no hay clavo de donde aferrarse. Entonces el Estado tiene que comenzar a soltar lastres auxiliándose en los trabajadores por cuenta propia para que asuman el pago de muchas de las cuentas que ellos ya no pueden pagar y continuar experimentando, siempre lo han hecho, a costa de la población. Estas líneas trazadas para nada asegurarán el futuro de los cubanos, es solo una solución inmediata de supervivencia y habría que ver si funcionan y si en el caso de permanecer el Socialismo en el poder no tenemos que enfrentarnos dentro de algunas décadas más a una nueva rectificación de errores donde nos percatemos que nada de lo proyectado ha sido factible.
Mientras tanto y en lo que se respiran los primeros aires del año 2011 con su primer mes, el pueblo espera a ver qué pasa. Yo en lo más profundo de mi corazón he dado a Dios el privilegio de que sea él quien conduzca mi vida en este año que comienza, ojalá los cubanos también le den a él el primer lugar en sus vidas. Mi mayor deseo para este nuevo año es que Cuba se rinda ante Jesús como lo hizo Nínive en los tiempos de Jonás ante Dios y que un nuevo amanecer de paz, libertad y prosperidad se levante para nuestra patria.
*Licenciada en Información Científico Técnica y Bibliotecología y Máster en Estudios Teológicos por FLET. Es la esposa del Pastor Mario Félix Lleonart quien ha colaborado en este Blog.

diciembre 01, 2010

La Tierra de los Sinsabores.

Por: Yoaxis Marcheco Suárez.*
“El presente texto está dedicado a mis vecinos, a esos que constantemente se quejan en un puro miedo de la situación que viven día a día. Sí, Porque fuera de nuestras congregaciones hay un mundo real que compartimos todos los cubanos, creyentes y no creyentes, un mundo donde reina la escasez y la penuria, donde abundan las necesidades materiales y espirituales, un mundo en el cual Dios nos dejó en medio de las aflicciones, pero con la certeza de la victoria”.
La sal y el azúcar son los dos elementos más usados en la elaboración de los alimentos en cualquier parte de este mundo, todos los usan, sin importar raza, nacionalidad, cultura, creencia, filosofía. Sin estos la comida no tendría sabor, de ahí que definamos, al menos en nuestro contexto cubano, los platos elaborados con sal como el alimento fuerte o la primera comida y con azúcar, los refrescantes, como refrescos, jugos, etc., los postres, deliciosos y que vienen a completar el manjar, como decía mi abuelo paterno: yo no estoy satisfecho si después de una buena comida no disfruto de un sabroso postre; qué decir del delicioso café criollo con ese misterio que nos enloquece el paladar, ni muy amargo, ni muy dulce, quizás como la vida misma, aunque hay muchos que lo prefieren tomar bien amargo y otros bien dulce, yo estoy en el primero de los casos. El pan nuestro de cada día, ese que es elemental para la subsistencia, comida de pobres y de ricos, también utiliza en su confección en medidas muy equilibradas tanto la sal como el azúcar. La Biblia también nos aborda los elementos del azúcar y la sal y lo hace ya no solo para referirse a la alimentación del cuerpo físico o terreno, sino también para tocar asuntos de carácter espiritual: “Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.” La sal da sabor no solo a las comidas es el sabor de la vida, de las cosas buenas, es esencial y nosotros los seguidores de Jesús somos el elemento que mantiene a este mundo con el sabor que Dios quiere que tenga. También dice la Biblia que al hambriento todo lo amargo le resulta dulce , y dulce es el amor, especialmente el de Dios a sus hijos, es como la miel silvestre que se cosecha en los campos, también deberíamos ser los cristianos vasijas para esa dulzura; un mundo en desequilibrio, ya sea material o espiritualmente, donde escaseen estos dos componentes, es un mundo en deterioro, en crisis.
En la Cuba de hoy, esta Cuba nuestra que nos sirve de casa, de abrigo, y a la vez, formando una de esas paradojas de la vida que la hacen tan difícil de entender, de prisión; están en crisis tanto la sal, como el azúcar. Desde que tengo uso de razón, y apenas tengo treinta y seis años de edad, tanto la una como el otro han sido suministrados a los cubanos a través de la famosa Libreta de Abastecimiento, un poquito para cada uno, para que alcance. Ese poquito de sal y de azúcar para cada uno, esa cuota mensual me recuerda constantemente que desde que tengo uso de razón he vivido en la más pura escasez, pero lo que más me hace pensar en la pobreza material no es solo la cantidad que se nos suministra o la forma en que llegan a cada cubano estos dos alimentos esenciales, sino que cada día se nos reduce la cantidad, de cinco libras de azúcar para cada cual, una parte refinado y la otra en crudo, a cuatro libras y con esto ingéniatelas para todo el mes. Hace algún tiempo atrás, cuando aún los centrales azucareros molían la caña y procesaban el azúcar que además de ser suministrada a los consumidores cubanos sería exportada al exterior, por lo que acá llamamos la Bolsa negra, que en realidad no es tan negra, porque infinidades de veces hemos sobrevivido gracias a ella, los cubanos podíamos “resolver” el poquito de azúcar que necesitábamos para culminar el mes y que algunos trabajadores de los centrales a todo riesgo extraían de los ingenios, pero que nadie se asuste o se asombre, también desde que tengo uso de razón conozco un dicho, que no sé a quién se le ocurrió: “Ladrón que roba a otro ladrón, tiene cien años de perdón.” Como los centrales también cayeron en crisis y la mayoría de ellos se han cerrado, ya ni la Bolsa negra puede resolvernos el problema, el azúcar está perdido de nuestras cocinas, de nuestras mesas, casi tenemos que olvidar los riquísimos pudines o flanes que nuestras madres nos hacían, a veces como postre y otras para alimentarnos con algo porque muchos niños como yo lo fui, éramos inapetentes y comíamos poco, nada de natillas, casquitos de guayaba o las ricas tajadas de naranja, o jugos de frutas naturales, también de todas esas cosas tenemos que irnos olvidando los cubanos.
Qué decir de la sal, como en Cuba se aspira a vivir hasta ciento veinte años, para evitar los problemas cardiacos, de presión arterial y otros, solo se le vende un estuche de sal yodada de un kilogramo, de forma trimestral a los núcleos familiares pequeños (de una a tres personas) y para los que están compuestos de más de cuatro personas, un mes reciben un paquete y al siguiente dos. Realmente las comidas van a estar bien escasas de sal, esto presupone que nuestro país estará libre de diabéticos, hipertensos, no habrá más problemas nefríticos, ni biliares, ni de otras índoles donde el excesivo consumo de sal sea el causante. Qué ironía justificar la poca provisión con estos argumentos, pero más irónico es el hecho de que sea Cuba una isla, es como si nos estuviéramos muriendo de sed a la orilla de un río. Sí nuestro menú, _que por cierto también ha variado bastante, no hace tanto me reía con uno de nuestros humoristas quien decía que la comida criolla cubana ya no consiste en el típico plato de arroz congrí, carne de cerdo asada, yuca con mojo y ensalada de vegetales, sino en arroz blanco, picadillo de soya y cualquier otra cosa que se pueda conseguir_, ya adolece de postre o de aperitivos y bebidas que utilicen el azúcar, me da miedo hasta pensar que dentro de muy poco tengamos también que adolecer de lo que nos queda, ya sea picadillo de soya o claria frita.
Así vamos pasando, como dicen los cubanos, sin sal y sin azúcar, difícil se tornan las meriendas para nuestros niños, en especial para los que ya están en edad escolar y qué decir de los desayunos, aquí sí se nos pone la cosa fea, porque los niños mayores de siete años no reciben tampoco leche de vaca, o en polvo, o de cualquier otro tipo, se suministra para ellos un cereal saborizado, que francamente es bastante desagradable al paladar. Una tierra de sinsabores, el dolor cotidiano y la constante preocupación de qué será lo que llevaremos a la boca de la familia en el día de hoy, impiden que los cubanos pensemos en nuestra propia dignidad, en llevar hasta el banquillo de los acusados a quienes son los causantes de esta vida de penurias y escaseces. Marx no estaba equivocado cuando expresó que el hombre primero debe alimentar su cuerpo y facilitar sus condiciones de vida, para luego filosofar y ocuparse de los asuntos del pensamiento y las ideas. La sal y el azúcar están en crisis, dos elementos tan nobles y que han alimentado y sustentado desde siempre a millones de seres humanos en cualquier rincón de este mundo; dulce parecerá a nuestro hambriento paladar cualquier alimento que se nos ofrezca, solo espero que no sea el hambre físico precisamente el que mate nuestro espíritu, el que nos robe la sal que da sabor a nuestras almas, esa que contagia a todos y que saboriza a este mundo, esa sal y esa miel jamás deberán escasear porque entonces si seremos un pueblo miserable y desafortunado. Oro a Dios, a ese Padre maravilloso que libera los espíritus del miedo, de la doble moral y de la hipocresía, para que nos ayude a ser sal de esta tierra, y la más dulce miel que destila del panal.
1.Mateo 5:13, Versión Reina Varela, Revisión de 1960.
2.Proverbios 27:7, Versión Reina Varela, Revisión de 1960
*Licenciada en Información Científico Técnica y Bibliotecología y Máster en Estudios Teológicos por FLET. Es la esposa del Pastor Mario Félix Lleonart quien ha colaborado en este Blog.