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enero 24, 2021

Mirtha Lilia Pedro: "¿Y la paz quién me la da?"

 Por: Yisel Moya.

Mirtha Lilia Pedro es una joven actriz cubana, que ha representado diferentes personajes en la televisión nacional, específicamente en el espacio de dramatizados de telenovelas. Destacan sus interpretaciones por el toque de humor que las hace tan refrescantes para los espectadores.

Su trayectoria profesional ha sido reconocida con lauros como el Premio Caricato 2008 de actuación femenina y, al año siguiente, el Premio Terry en igual categoría del Festival del Monólogo Cubano por el unipersonal Juicio y condena pública de Charlotte Corday. Sobre esa interpretación, el escritor Rafael de Águila destacó que Mirtha Lilia logró una suerte de “asombrosa tournée de desdoblamiento” y “lanza cada personaje sobre la piel de nosotros, los espectadores”.

En su vida personal, esta actriz siente una fuerte necesidad de creer y buscar más allá de lo cotidiano, de lo que sus ojos pueden ver. Sobre su más reciente papel en la novela El rostro de los días, el giro que la hizo llenar el vacío espiritual que sentía y los retos en su trayectoria artística conversa Mirtha Lilia Pedro.

¿Cómo y por qué empezaste en la actuación?

Tuve una maestra muy especial, de preescolar a quinto grado. Su nombre era Mercedes García. Ella había sido instructora de arte, e incitaba a sus alumnos a actuar. Hacía obras de teatro, nos daba poesías para aprender, me ponía a recitar en casi todos los matutinos, y por ahí es que comienza mi inclinación por la actuación.

Yo vivía en Candelaria, provincia de Pinar del Río, al lado de una sala de teatro. Un muro que separaba mi casa de ese lugar, y yo me sentaba ahí y veía todas las presentaciones que hacían. Siempre llamó mi atención.

Cuando mi mamá me traía a La Habana para ir al médico o pasar un fin de semana, me llevaba al teatro Guiñol. Luego comencé a formar parte del taller teatral de la Casa de la Cultura de Candelaria, y me presentaba en festivales. Cuando estudié en el Pre de Ciencias Exactas de Pinar del Río, también pasé por un taller de teatro, y me dije: lo que quiero es ser actriz.

Tuve varios inconvenientes para hacer el examen. En aquel entonces era pleno Período Especial, no había transporte, y mi papá me acompañó a presentarme. Era en La Habana. Estuvimos desde las 5 de la madrugada hasta las 8 de la mañana esperando a que pasara algo rumbo a la capital, y mi papá me dijo: “¿Tú estás segura de que quieres hacer esa prueba?, porque aquí en Candelaria tú eres una estrella, pero en La Habana tienes que ser lumbrera entre las lumbreras”.

Eso que él me dijo no se me olvida. Entonces yo le respondí: “Papi, yo quiero intentarlo”; y en ese momento apareció un camión, fue como si Dios, la vida, el universo, algo o alguien hubiera escuchado el deseo de mi corazón.

Me decían: “¡¿Negra, en el ISA (Instituto Superior de Arte)!?... te va a hacer difícil”. Antes de mí, me dijeron, que habían pasado 12 años sin que entrara un solo alumno de Pinar del Río a la carrera de actuación. Pero aprobé y así continúe hasta ahora, trabajando.

¿Recientemente interpretaste el papel de Reina en la telenovela “¿El rostro de los días”, te identificas con la trama de tu personaje? ¿Qué opinas sobre el dilema social entre la madre que evita el contacto con su hija?

Todo niño tiene el derecho a tener contacto con su padre, a relacionarse con él, a quererlo. Mi personaje, llamado Reina, tomaba esa actitud con la cuál yo no concuerdo. Tengo hijos de otros matrimonios y nunca he tenido esa situación. Pienso que los conflictos entre los padres no tienen por qué afectar a los hijos.

Otro conflicto de tu personaje fue el acoso hacia Fabián (personaje interpretado por Denys Ramos). ¿Crees que el acoso de mujeres hacia hombres es un tema invisibilizado socialmente?

Pues sí, es algo que ocurre. Hay personas de todo tipo. Yo creo que hay muchas Reinas por ahí, pero como tú misma dices, la sociedad no visibiliza lo suficiente este tipo de caso, casi siempre es al revés, es decir, el acoso del hombre a la mujer. Esa actitud de Reina es drástica, caprichosa, pero Mirtha no es así. Yo le aconsejo a ese tipo de mujeres que se llamen al sentido común. Cuando las cosas no pueden ser, no pueden ser. Llamo a darse cuenta y ser consecuente con las circunstancias de la vida el hombre no quiere nada con ella, por qué insistir.

Sorprendió a muchos verte este año en un vídeo clip difundido en El Paquete Semanal. Cuéntanos sobre esa experiencia.

Ese vídeo, titulado Su misericordia, fue un llamado que me hizo Abel Ramos, músico y director del coro infantil Cascabelitos, del municipio Arroyo Naranjo. Él hizo la canción del vídeo clip, y yo estuve participando con ellos en la parte teatral. Tengo muy buena amistad con él y, además, nos une el amor de Cristo. Me había hablado sobre este video al comienzo de la pandemia del COVID 19, cuando no se podía salir por la estricta cuarentena, todo era muy difícil, pero yo le dije: “quiero estar ahí porque si es para Dios es mi deber y deseo”. El vídeo fue un llamado a la misericordia divina para todos los seres humanos ante el nuevo coronavirus. En Dios estamos confiados de que, plaga no tocará nuestra morada y que Él tiene cuidado de nosotros. Este era un vídeo que yo no me podía perder, tenía que estar ahí.

Has mencionado tu fe. ¿Cómo llegaste a ese camino espiritual?

Tenía la necesidad de creer en algo, era un vacío que tenía. Hubo muchas ofertas para mí, por ejemplo: tuve una vecina muy simpática y carismática que me incitaba a abrazar la santería, porque eso era lo que me iba a dar éxito y demás, y yo le dije: “Bueno, tú me hablas de éxito y de prosperidad, pero ¿la paz quién me la da?”. No me convencía.

Por otra parte, tenía una tía espiritista, y a mí me gustaba pensar que uno podía comunicarse con el más allá. Pero no fue sino mucho después que encontré esa verdad que te lleva por un camino de justicia, de amor y de servicio.

Nosotros vivíamos en San Miguel del Padrón, La Habana, y yo le decía a mi esposo: tenemos que mudarnos para un lugar donde haya una Iglesia cristiana, porque eso es lo más sano; ese era un deseo también de mi esposo, y Dios nos escuchó. Cuando llegamos a este lugar había un movimiento muy grande de iglesias cristianas con los niños. Se hacían encuentros donde los niños representaban a través de obras teatrales, conflictos que vivían en su cotidianeidad e invitaban a los padres a ver esa obra.

Mi niña, Rocío, estaba en esa edad de 9 a 10 años y enseguida se vinculó a eso, y allá fui yo a ver la obra y me enamoró, me cautivó y me sedujo la idea. Los proyectos comunitarios me gustan, el llevar un bien, un valor moral a los niños. Ahí fue donde empecé a conocer a Dios, a saber, quién es Dios.

Si no tienes fe, por las buenas obras no vamos a ser salvos. Todo eso lo aprendí a partir de que llegué al nuevo reparto. Me invitaron a la Iglesia y comencé a vincularme con ellos. Actualmente formo parte de esa Iglesia y estoy bautizada y quiero servir a Cristo con todo mi corazón en lo que haga falta, en lo que sea necesario; yo le digo: he me aquí envíame a mí.

Nuevos planes, proyectos que tengas… háblanos de esto, por favor.

Tengo en planes actuar en una telenovela que se llama Asuntos Pendientes donde, precisamente, combato este conflicto social de una madre que no quiere que su niño vea a su padre, y estoy ahí aconsejando a otro personaje sobre ese asunto. El mío es un personaje que todavía estoy leyendo, no puedo hablar mucho de él, tan sólo he leído ocho capítulos, pero por ahí va una de sus aristas.

Tengo un proyecto infantil que es un monólogo unipersonal, son como seis personajes con marionetas de mesa. Me tiene muy entusiasmada.

PIES DE FOTO :Foto 1: Su interpretación en Juicio y condena pública de Charlotte Corday, dirigida por Rubén Sicilia, la hizo merecedora del Premio Terry 2009. Foto de Jesús Camejo. Fotos 2, 3, 4: Reina, el personaje de Mirtha Lilia Pedro en la novela El rostro de los días, visibilizó el acoso de mujeres hacia hombres, un tema marginado mediáticamente según mi opinión.

agosto 08, 2019

Censura, expulsión de actores y vigilancia del Partido Comunista: lo que pide lobby LGBTI cubano contra grupo teatral.

Por Viviana Pérez Rivas.
El Partido Comunista de Cuba (PCC) sucumbió hoy ante la exigencia de dos activistas LGBTI progubernamentales al cancelar el contrato del grupo Los Parchís en la provincia de Matanzas, al este de la isla.
Los lobistas Yadiel Cepero y Yoelkis Torres, entregaron en la mañana del 6 de agosto una carta en la que afirmaban que el grupo teatral infantil desplegaba una “campaña de evangelización” durante sus espectáculos habituales en espacios de las empresas Artex y Palmares en Matanzas.
La misiva iba acompañada con un dossier de imágenes impresas sobre el trabajo de Los Parchís y un DVD con videos y fotos de sus presentaciones, lo cual denota una larga vigilancia sobre el grupo.
Ahora están en la calle
En la oficina del PCC los activistas Cepero y Torres solicitaron ser atendidos por Boris Luis Guerrero, Jefe del Departamento Ideológico del PCC Provincial, quien los recibió en su oficina, según contó Cepero a la agencia de izquierda IPS.
Los ideólogos del Partido Comunista (único legal en la isla) son frecuentemente reconocidos como los principales censores en el país. De manera que la idea de entrevistarse directamente con Guerrero revela la voluntad expresa de censurar”, dijo una fuente de la televisión local que pidió anonimato por represalias en su trabajo.
Aunque el propio Guerrero dijo a los autores que la misiva era mejor dirigirla al departamento de Cultura Provincial, los activistas LGBTI insistieron en que Cuba vive un “auge del movimiento fundamentalista cristiano” y que se habían reunido “con el diputado de la Asamblea Nacional Cuba Oden Marichal”, quien está al frente del oficialista Consejo de Iglesias de Cuba.
Tras la reunión el comisario político comunicó a los activistas “que debían tener ‘confianza plena en el PCC’, que el asunto sería tratado y habría una respuesta”, relató la nota de IPS.
Con la cancelación de los contratos solicitados por los Torres y Cepero “no sólo se vulneran los derechos laborales pactados previamente a través del Centro de la Música Rafael Somavilla, al que pertenecían Los Parchís, sino que además, deja sin empleo a dos de los integrantes del grupo que trabajaban profesionalmente en las artes escénicas”, comentó un funcionario de la Unión de Escritores y Artistas (UNEAC) en Matanzas.
Esto deja en la calle y sin ingresos a las personas que trabajan arduamente en el proyecto”, expresó la fuente, cercana al Centro de la Música. "Yo creo que quienes redactaron la carta no pensaron en las familias y las personas involucradas”.
Omar González, quien lidera el grupo, lleva 33 años trabajando en el Centro de la Música, es un dramaturgo, actor e instructor de arte de prestigio y consagrado al arte”, explicó Norma Aguilera, miembro del colectivo teatral. “Y ahora está en la calle”.
Piden censura
La misiva que exigía la censura del espectáculo de actores evangélicos señaló que el domingo 16 de junio, Día de los Padres, el grupo de payasos Los Parchís comenzó a trabajar en la comunidad de Triunvirato, del municipio matancero Limonar.
Desde entonces se han presentado cada sábado en el centro recreativo “Los Cocos”, de la empresa Artex. El grupo tenía contratos durante el verano para presentarse en los 15 establecimientos de esa empresa propiedad del Estado cubano, en Matanzas.
El grupo tiene como eslogan “Vencedores en Cristo”, y aparece en el pendón que los promociona. Según consta en su perfil de la red social Facebook Los Parchís Cuba se han presentado de la mano de Artex y Palmares, en la calle Narváez, el Complejo Bellamar, el Café Caribe, las Cuevas de Bellamar y la piscina de Brisas del Mar (donde tienen presentación habitual cada sábado a las 2:00pm), en la Cueva de Saturno y el aeropuerto internacional Juan Gualberto Gómez, de Varadero.
Somos el único grupo infantil representado por el Centro, de manera que nos contactan muchas instituciones para presentar actividades para niños”, dijo a ACTUALL Norma Aguilera, del colectivo teatral.
La carta de Cepero y Torres asegura que “cada una de estas presentaciones” son “actos de evangelización”, por el uso de “canciones cristianas, frases y juegos en los que niños y niñas” participan.
El centro Los Cocos es un espacio abierto, gratuito. Los padres pueden optar por ir al espectáculo o no”, refirió la joven artista Norma Aguilera, que estudia en la universidad al igual que otro de los cuatro integrantes de Los Parchís.
Los activistas LGBTI se quejaron en la carta de que en un acto de magia, los payasos “queman un periódico Granma [del Partido Comunista] para luego hacerlo aparecer con la frase ‘Cuba para Cristo’”.
Para los activistas LGBTI son intolerables las “críticas a la realidad económica que vive el país“, que vive cíclicamente crisis de desabastecimiento y cuyo comercio interior en divisas está en manos del conglomerado militar Gaesa.
A juicio de Cepero y Torres, “los hechos son violatorios del artículo 15 de la Constitución de la República de Cuba que establece que el Estado cubano es laico y las instituciones religiosas y asociaciones fraternales están separadas del Estado. Además, violan el artículo 57 de la carta magna que establece el derecho de toda persona a profesar o no creencias religiosas, con el debido respeto a las demás”.
El periodista cubano-americano Leónides Pentón recordó en su cuenta de FB que “Cuba es un Estado laico, no una sociedad laica”, y agregó: “Ahora resulta que, como los indios confundieron al jinete con el caballo, pensando que tanto al jinete como el caballo era un solo animal, también se confunde que el Estado y la sociedad son una misma cosa y por lo tanto, que una fábrica de fideos es una parte constitutiva de lo que es el Estado o que un centro comercial también lo es o, que un centro cultural sea parte indisoluble de lo que es el Estado de una nación.”
Subidos en esa idea, los activistas homosexuales piden que el Estado prohíba, que censure, la participación de los artistas escénicos en actividades recreativas de instituciones que existen en el país. Esos espacios o centros culturales, aunque no sean de propiedad privada, no se pueden confundir con organismos estatales o gubernamentales, porque una cosa es el gobierno y otra cosa es un espacio social”, posteó.
La fuente de la UNEAC recordó que en Cuba la inmensa mayoría de centros recreativos donde pudieran presentarse grupos para niños pertenecen al Estado, “entonces, ¿dónde se pueden presentar profesionalmente Los Parchís? Invocar esos artículos es, a todas luces, una manera de censurar al grupo por la creencia que profesan y expresan en su trabajo”.
¿Una nueva ola contra la cristiandad?
Con muy mala voluntad se pretende impedir que los cristianos ejerzan su derecho a la libertad religiosa, expresar su fe públicamente, y gozar de todas las instituciones existentes en el país. Y esa es una prerrogativa del hecho de ser ciudadano de un país como lo son tantos evangélicos en Cuba”, escribió en FB Leónides Pentón.
La misiva enviada a las autoridades de Matanzas por dos activistas en contra del quehacer de este grupo teatral es un atentado a la libertad religiosa y a la unidad de la nación”, continuó.
El reportero de la Agencia Independiente de Periodismo Continental explicó que no es plausible tratar de dividir al pueblo, “pidiendo que se quiten libertades consustanciales a ciudadanos mientras quienes escriben tal carta gozan de todas las facilidades para realizar actividades en las calles e instituciones oficiales, subvencionadas con dinero del propio Estado vía el Ministerio de Salud Pública”.
El gobierno cubano, a través de la hija del ex dictador Raúl Castro, organiza campañas en las calles para activistas LGBTI y acceden a los medios de comunicación ampliamente. Todo esto es negado a otros grupos sociales como los opositores políticos, el creciente movimiento animalista e incluso las iglesias.
Espero que esta carta no sea el principio de una nueva ola anticristiana como la de los años 60. Ahora sería aún más vergonzosa pues es un sector de la sociedad civil, activistas LGBTI radicalizados como Yaudel Cepero, quienes piden la represión contra quienes son diferentes”, dijo Pentón en referencia a los inicios de la Revolución Cubana, cuando los cristianos tenían prohibido aparecer en medios de comunicación, acceder a cargos o escenarios públicos y optar por ciertas carreras universitarias.
Estos son tiempos de unidad y son tiempos para que se deje a un lado todo tipo de división, porque Cuba es de todos los cubanos y cada uno, con sus diferentes creencias, debe encontrar las facilidades para expresar su fe”, concluyó.
Cepero y Torres acusaron de “supremacista” el mensaje de Los Parchís porque los actores, evangélicos todos, creen que “Cristo es mejor que todos” y lo comparan “con superhéroes y personajes populares”.
La carta solicita supervisión en las “futuras presentaciones y se cancelen las que respondan a labores evangelizadoras o sean irrespetuosas de los derechos de terceras personas. Es necesario, además, notificar de lo ocurrido a la gerencia nacional de la Empresa Extra hotelera Palmares y Artex, para identificar cualquier otro proyecto que en el país pueda tener un comportamiento similar al de Los Parchís”.
Carta que defiende el “proyecto socialista cubano”: de la teoría de la conspiración a la censura
En referencia al casi un cuarto de millón de personas que pertenece a grandes iglesias evangélicas, los activistas LGBTI escribieron en la misiva: “es un movimiento político ultraconservador que disputa el proyecto socialista cubano, en tanto pretende la restauración del capitalismo desde una matriz neoliberal, misógina, patriarcal y desconocedora de los derechos humanos”.
Si asisten a Los Cocos tanto el público como quienes allí trabajan, desde los Djs hasta los directivos, darán una excelente opinión de nuestro trabajo”, afirmó la actriz Nora Aguilera.
La carta insiste en que la presencia de cristianos “en espacios comunitarios ofreciendo sentidos de vida, redes de apoyo, alternativas recreativas y de socialización, así como solventando carencias económicas les facilita crecer en membresía e incidir en espacios de toma de decisión”.
Tanto Cepero como Torres celebran y participan en talleres patrocinados por el Partido Comunista y entidades satélites como el Centro Nacional de Educación Sexual, liderado por Mariela Castro, sobrina del fallecido dictador Fidel Castro. Ambos también se convirtieron en promotores desde las redes sociales de la nueva constitución de 2019 cuyo pilar fundamental era el apotegma “solo en el socialismo y en el comunismo el ser humano alcanza su dignidad plena”.
En el muro de FB de la agencia de prensa IPS, Cepero aseguró: “estamos denunciando los vínculos de trabajo de un grupo de payasos evangélicos con entidades estatales”; a lo que un internauta cuyo comentario fue borrado después contestó: “cuidado con la discriminación por motivos de creencia religiosa; cada quien trabaja con su conciencia, de manera que no puedes censurar a los artistas porque sean creyentes. La satanización del pensamiento divergente es el principio del totalitarismo”.
El profesor de la Universidad de La Habana, Gilberto Conill, hoy residente en Miami, contestó a Cepero en ese mismo post: “los espacios no son estatales son públicos le pertenecen a tod@s. Ellos tienen derecho a evangelizar en espacios públicos, con organización y de acuerdo a la cosa pública. A quien no le guste que no vayan. Más proselitismo que el PCC no ha hecho nadie. Aspiro y anhelo una sociedad donde se garantice la democracia, las libertades, y derechos civiles y políticos, por tanto la libertad religiosa no debe ser una excepción.”
A finales de mayo varios espacios culturales controlados por el Estado y calles de la ciudad de Matanzas, presentaron piezas teatrales, exposiciones fotográficas, filmes de temática LGBTI y performance trans en lo que se denominó Festival de Teatro Rosa.
Denunciemos lo mal hecho, no los deseos de educar
Los Parchís dieron a conocer este 8 de agosto un comunicado a raíz de los ataques a su desempeño actoral. Unas horas después conocerían que las autoridades provinciales cancelaron sus contratos. Quedaron desempleados.
No se puede cuestionar ni el trabajo ni el esfuerzo de nuestro grupo de payasos por una apreciación personal o peor aún por  un criterio infundado en argumentos que nadan tienen que ver con el movimiento LGBTI”, comenzó.
El trabajo de nuestro proyecto” ha contribuido “al cultivo de los buenos modales y valores de esta sociedad, por medio de la fe en Dios. En ninguno de los espectáculos se ha ofendido al movimiento LGBTI, ni considero que represente una amenaza para ellos”, aseguró.
Lo que sí creemos es que el propósito de esta publicación es una especie de represalia en contra de la iglesia” añadieron. “Presumimos de libertad de credo y hablar de Dios no es un delito como tampoco lo es hablar o profesar otras religiones como las afrocubanas, sin embargo nadie ha hecho una campaña mediática porque tiene que oír y ver en televisión, radio, prensa o en cualquier otro centro estatal manifestaciones de este credo”.
No es de cubanos, al menos eso es lo que hemos aprendido, alcanzar objetivos pasando por encima del buen trabajo de los demás. Aprendamos a ser triunfadores por nuestros propios méritos. Denunciemos lo mal hecho, el crimen; no los deseos de hacer, de crear, de educar”, finalizó.

Nota del Editor: El presente artículo fue recibido por correo electrónico, solicitando fuera publicado en el Blog Religión en Revolución. Hemos incluido algunas fotos de la cuenta de Instagram del grupo Los Parchís. El Blog Religión en Revolución publica los artículos o post con apego a la libertad de expresión y asumiendo que los autores que firman sus artículos son responsables de sus opiniones. La edición del Blog también reconoce el derecho de cualquier persona o institución al derecho de réplica, ya sea usando el espacio de comentarios o escribiendo y enviando su respuesta, la cual será publicada sin lugar a dudas.