octubre 11, 2026

Orson Vila en la encrucijada denominacional del protestantismo cubano

 Por: Eloy A González.

La figura del pastor Orson Vila dentro de la historia de la Iglesia en Cuba está por escribirse, con los trazos propios de la Historia. Fui testigo excepcional de los avatares de la Iglesia a finales de los 60 y en el período del Quinquenio Gris (1965-1975)[i]. El evento de exclusión de la carrera de Medicina fue una extensión lógica y dolorosa de las depuraciones ideológicas que venían implementándose desde la primera mitad de los años sesenta. Pero su figura se miraba no solo desde el prisma vigilante del régimen, sino también desde el interior mismo del protestantismo cubano, atrapada a menudo entre la crítica y el recelo de las otras denominaciones evangélicas.

Mientras que para el movimiento pentecostal y los sectores independientes el pastor Orson Vila es visto como un héroe de la Fe y un catalizador indiscutible de avivamiento espiritual, el análisis desde la perspectiva de las iglesias evangélicas tradicionales —particularmente las denominaciones históricas agrupadas en el Consejo de Iglesias de Cuba (CIC)— revela matices complejos que van desde el distanciamiento institucional hasta la profunda tensión teológica y metodológica.

Pastor Orson Vila 

Las iglesias evangélicas tradicionales e históricas (como los bautistas occidentales, metodistas, presbiterianos y episcopales) operaban bajo estructuras eclesiásticas estrictas, jerarquías consolidadas y templos formalmente reconocidos por el Registro de Asociaciones, lo que condicionaba una diplomacia eclesiástica de supervivencia muy distinta a la dinámica de los ministerios emergentes.

Yo me movía dentro de la Iglesia Bautista (ACBCOcc) y participaba en algunos eventos dentro del Consejo de Iglesias (CIC), siempre desde una perspectiva de observación y sin compromiso con sus líneas de acción. Desde esa posición, pude percibir con frecuencia una intencionalidad de crítica o distanciamiento al margen de lo que el propio régimen pensaba y hacía contra los creyentes no alineados.

Años más tarde, con la perspectiva que otorgan el tiempo y la distancia, mi convicción es firme: el presbítero Orson Vila fue y es, por excelencia, un hombre de Dios. En medio de los claroscuros de una época marcada por el sectarismo y la prueba, su legado reclama ser examinado sin prevenciones sectarias, devolviéndole el justo lugar que le corresponde en los anales de la memoria evangélica de la nación.



[i] Quinquenio Gris fue un período de fuerte censura, persecución y rigidez ideológica en la cultura de Cuba, ocurrido aproximadamente entre 1971 y 1976.

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