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octubre 25, 2020

La Revuelta de Dios. La infiltración siniestra del comunismo en la Iglesia.

 

Desde hace algún tiempo traemos al Blog los temas relativos a la infiltración comunista en las iglesias. Sabemos de esto en Cuba, solo que la infiltración se da por parte de los órganos de la Seguridad del Estado. El punto es, cuando se utilizan para esto; vínculos útiles o personas con “potencialidades informativas” dentro de la iglesia. Lo hemos visto en el reciente libro “ God’s Spies” del cual publicamos un capítulo. Hace algún tiempo se publicó una información detallada sobre la creación , infiltración y manejo, por el comunismo internacional del Consejo Mundial de iglesias (CMI). Organizaciones similares o dependientes del CMI, como el Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI) u otras son una suerte de apandillados proclives al marxismo cultural.

Iglesias y organizaciones religiosas en Cuba han trabajado y trabajan a la par con el Consejo Mundial de Iglesias, el CLAI  y otras. Son miembros activos o muchos lideres religiosos estas que han trabajado muy diligentes dentro de esas organizaciones infiltradas. Por extensión también han sido por mucho tiempo vínculos útiles, manteniendo relaciones de confianza o trabajando como agentes encubiertos para los órganos de la Seguridad del Estado (G2-DSE). Algún día, como ahora sé sabe de la infiltración en las iglesias en los países de Europa del Este y de la ex Unión Soviética; también se conocerán de estas prácticas insidiosas en Cuba. Entonces conoceremos las desvergüenzas de muchos y  las dedicaciones siniestras de los cómplices.

La revuelta contra Dios.

Infiltración y restricción de la Iglesia

El comunismo también hizo arreglos sistemáticos para atacar a los creyentes religiosos en países no comunistas. A través del Partido Comunista de la Unión Soviética y del Partido Comunista Chino, utilizó dinero y espías para infiltrarse en las instituciones religiosas de otros países bajo la excusa de “intercambio religioso”, a fin de torcer las creencias rectas o atacarlas directamente, e introducir las ideologías socialistas y comunistas en la religión. Los creyentes continuaron adorando y practicando religiones que habían sido cambiadas irreversiblemente por la ideología comunista.

Infiltración en la religión

En Estados Unidos, los marxistas se infiltraron en las iglesias cristianas y entraron en los seminarios, educando erróneamente a clase tras clase de sacerdotes y pastores, que luego pasaron a influir en la religión a una escala más amplia en todo el país.

En su testimonio ante el Comité de Actividades Antiamericanas en julio de 1953, Manning Johnson, miembro de alto rango del Partido Comunista, dijo:

Una vez que el Kremlin estableció la táctica de infiltrarse en organizaciones religiosas, la mecánica real de implementar la ‘nueva línea’ era una cuestión de seguir la experiencia general del movimiento de las iglesias existente en Rusia, en el que los comunistas descubrieron que la destrucción de la religión podía proceder mucho más rápido mediante la infiltración en la iglesia de agentes comunistas que operasen dentro de la iglesia misma. […]

En general, la idea era desviar el énfasis del pensamiento clerical de lo espiritual hacia lo material y político –por político, por supuesto, se entiende la política basada en la doctrina comunista de conquistar el poder. En vez de poner énfasis en lo espiritual y en los asuntos del alma, el nuevo y pesado énfasis se ponía en tratar con esos asuntos que, en general, llevaban hacia el programa comunista de ‘exigencias inmediatas’. Estas exigencias sociales, por supuesto, eran de tal naturaleza que luchar por ellas tendería a debilitar a nuestra sociedad actual y a prepararla para la conquista final por las fuerzas comunistas. [6]

El historiador búlgaro Momchil Metodiev, luego de una extensa investigación de los archivos de la Guerra Fría del Partido Comunista Búlgaro, expuso el hecho de que la red de inteligencia comunista de Europa del Este colaboró estrechamente con los comités religiosos del Partido para influenciar e infiltrarse en organizaciones religiosas internacionales. [7]

A escala global, una organización que fue significativamente infiltrada por el comunismo en Europa del Este fue el Consejo Mundial de Iglesias (CMI). Establecido en 1948, el CMI es una organización cristiana Inter iglesias a nivel mundial. Entre sus miembros hay iglesias de varias formas principales de Cristianismo, que representan alrededor de 590 millones de personas de 150 países diferentes. El CMI es, por lo tanto, una gran fuerza en los círculos religiosos mundiales. También fue la primera organización religiosa internacional en aceptar países comunistas como miembros durante la Guerra Fría y en aceptar apoyo financiero de estos países.

En base a un archivo publicado de la KGB de 1969, el historiador y profesor de la Universidad de Cambridge Christopher Andrew escribió que, durante la Guerra Fría, cinco agentes de la KGB formaban parte del Comité Central del CMI, desde donde ejercían una influencia encubierta en las políticas y las operaciones del CMI. Un archivo publicado de la KGB de 1989 muestra que estos agentes controlados por la KGB se aseguraban que, el comité emitiera comunicaciones públicas alineadas a los objetivos socialistas. [8]

En 1975, el obispo ortodoxo ruso Nikodim (nombre de nacimiento Boris Georgievich Rotov), obispo metropolitano de Leningrado, fue elegido como uno de los seis presidentes del CMI. Veterano agente de la KGB, Nikodim ocupó el cargo durante tres años, hasta su muerte en 1978. [9]

Otra victoria fue la elección del espía comunista búlgaro Todor Sabev como subsecretario general del CMI en 1979. Sabev estuvo en el cargo hasta 1993.

Sabiendo que los comunistas de Europa del Este infiltraron y manipularon las iglesias, no es difícil entender por qué el CMI insistió con subvencionar a la Unión Nacional Africana de Zimbabue – Frente Patriótico (ZANU-PF, según sus siglas en inglés) en enero de 1980. La ZANU-PF era un notorio grupo de guerrillas comunistas conocidas por asesinar misioneros y derribar vuelos comerciales.

El PCCh también infiltró al CMI a través del Consejo Cristiano Chino. El Consejo es el único representante oficial de la China comunista en el CMI, pero, debido a la influencia monetaria y de otros tipos, el CMI ha consentido durante años a los intereses del PCCh.

El secretario general del CMI visitó oficialmente China a comienzos de 2018 y se reunió con varias organizaciones cristianas controladas por el Partido, entre ellas el Consejo Cristiano de China, el Comité Nacional del Movimiento Patriótico de las Tres Autonomías de las Iglesias Protestantes de China y la Administración Estatal de Asuntos Religiosos. En China, el número de miembros de grupos cristianos no oficiales (iglesias clandestinas) es mucho mayor que el de las oficiales; no obstante, los delegados del CMI no organizaron reuniones con ningún grupo cristiano no oficial a fin de evitar fricciones con Beijing.

Esta son entregas traducidas del inglés de un nuevo libro: “Cómo el espectro del comunismo rige nuestro mundo”. Este capitulo 6 del libro toca los temas de: Introducción, 1. En Oriente: una revuelta violenta contra Dios, a. La violenta destrucción de las religiones ortodoxas en la Unión Soviética, b. La destrucción de la cultura y la religión por el Partido Comunista Chino. 2. En Occidente: Infiltración y debilitamiento de la Iglesia, a. Infiltración en la religión. Restricción de la religión.3. La teología retorcida del espectro comunista. Por su interés para los lectores cubanos solo incluiremos en el Blog los temas: Infiltración en las iglesias y la Teología retorcida del espectro comunista.

Fuente: The Epoch Times.

Nota del Editor: Su usted apreciado lector tiene información sobre el tema de la infiltración en las iglesias, hágala llegar a nuestro correo electrónico, mantendremos el anonimato de la fuente. (cubareligion@yahoo.com )

 

agosto 14, 2020

Declaración ponzoñosa del Consejo de Iglesias de Cuba con relación a la ayuda humanitaria a la Isla enviada por los cubanos desde Miami.


Una iniciativa del exilio cubano de Miami, para recoger donaciones y trasladadas a Cuba ha tenido un nuevo giro. Las donaciones fueron recolectadas, el exilio y los cubanos de Miami respondieron. Se aseguro de que la ayuda no llegaría a manos del régimen; sino que la Iglesia en Cuba, sin especificar, sería la receptora de la ayuda y la distribuiría. Finalmente, la ayuda fue enviada y llego al puerto del Mariel y allí esta.
Las especulaciones no han faltado. En este Blog señalamos en el post anterior las dudas y preguntas que muchos se hacen. Ahora se dio a conocer esta declaración del prooficialista Consejo de Iglesias de Cuba. Por el tono de esta declaración, cierra filas con el régimen y acusa a las organizaciones del exilio de manera virulenta; buscando más que nada un enfrentamiento en tiempos que, los ánimos políticos están caldeados en ambas orillas. Aquí les dejo la declaración ponzoñosa del Consejo de Iglesias.

Habana 12 de Agosto de 2020
“Unidos y Unidas para Servir”
Las iglesias cubanas, no nos prestamos a la manipulación de falsos intereses, que nada tienen que ver con el espíritu y la vivencia del Reino de Dios, y del puro y verdadero Evangelio de Cristo que nos enseña a vivir en solidaridad, en igualdad y amor; buscando siempre el bien y lo mejor para todos y todas en nuestra sociedad.
El evangelio no busca divisiones, confrontaciones, ni privilegios. (“Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; … y repartían a todos según la necesidad de cada uno… y partiendo el pan en las casas comían juntos con alegría y sencillez de corazón.” Hechos 2:44-46)
Tampoco nos prestamos a relacionarnos con personas y organizaciones manipuladoras y con intereses serviles a la actual administración del gobierno de los Estados Unidos que, a través del bloqueo genocida y de guerras mediáticas y de toda clase, que llenas de calumnias y mentiras; pretenden destruir la felicidad y la paz de todo un pueblo.
Las Iglesias cubanas siempre, y mucho más hoy, trabajamos para el bienestar del pueblo cubano, a través de programas sociales que, junto a todos los programas y proyectos y estrategias del país ayudan a complementar la atención a diversos sectores de nuestra sociedad. En nuestro país, la sociedad civil, las iglesias y el estado se configuran y articulan en armonía, cada uno ocupando sus roles. En medio de la diversidad buscamos un propósito común; el bienestar para todos y todas.
Consideramos que la campaña de la llamada “activista” Rosa María Payá del llamado proyecto “Cuba Decide” es una ofensa al pueblo y a las iglesias cubanas. En Cuba deciden desde hace un buen tiempo los cubanos y cubanas, y dentro de ellos y ellas sin distingo un gran número de creyentes cristianos y de las más diversas religiones que, juntos y juntas en solidaridad buscamos y luchamos por la Cuba que queremos y que pensamos desde nuestra diversidad Como País.
Si realmente quieren ayudar al pueblo cubano, por qué estimulan el bloqueo y estimulan las políticas de sanciones promovidas desde la Casa Blanca y que increíblemente en este momento de situación humanitaria que vive la humanidad, se muestran tan agresivas y más deshumanas que nunca.
Es evidente y claro que el interés es político y económico. Esta “supuesta ayuda” recolectada por sectores del “exilio cubanas” nada tiene que ver con la trayectoria de hermandad y solidaridad de las iglesias cubanas y estadounidenses. Es una ayuda condicionada, a marcados intereses que obviamente están bien lejos del amor, la paz y la confraternidad que como Iglesias predicamos.
Cuba no necesita ayuda de quienes sirven a un gobierno que por 60 años quiere crear situaciones humanitarias con fines políticos y financieros, que lejos de buscar el dialogo y el respeto y apego a las leyes internacionales viola e irrespeta todas las normas diplomáticas y desoye a las propias Naciones Unidas, donde año tras año, los países del mundo aprueban la resolución: “Necesidad de poner fin al embargo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba.
Cuba sin bloqueo y sin sanciones estaría en la capacidad de hacer mucho más de lo que ya hoy hace y seguirá haciendo y que no dejara de hacer por Cuba y por el mundo. Hace ya mucho tiempo las iglesias cubanas hemos aprendido que “quien traiciona al pobre, traiciona a Cristo”, y somos claras que como nos dice el Evangelio de Lucas 18:25 “porque es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el Reino de Dios”.
Las Iglesias cubanas trabajamos juntos y juntas a las iglesias del mundo entero y a entidades y organizaciones inspiradas en la fe y otras de carácter humanitario y civil, incluidas las de los Estados Unidos, compartiendo experiencias, intercambios mutuos, recursos humanos y financieros, canalizando donaciones, recibiendo y distribuyendo biblias y literatura, dando respuesta humanitaria y de emergencias no solo hacia Cuba sino también desde la experiencia de Cuba, aportamos a toda la América Latina y el Caribe y a los propias iglesias hermanas en los Estados Unidos de las más diversas y disimiles confesiones. Hemos, juntos y juntas, construido puentes; puentes de amor y paz, puentes de respeto y solidaridad, puentes que rompen barreras y bloqueos y construyen amistad, puentes que nos edifican mutuamente en un enriquecimiento espiritual y de fe.
Esta verdadera y auténtica experiencia de fe, y esperanza que viene de la presencia del Espíritu Santo y de la guía del Señor Jesucristo a lo largo de años de historia de compartir entre las iglesias no aceptará nunca estas supuestas “ayudas” manipuladas, que nada tienen que ver con quienes somos y queremos ser.
Rosa María Payá y estos supuestos recolectores de “ayuda” nada tienen que ver con nuestra historia y trayectoria de solidaridad y amor entre el pueblo y las Iglesias de Estados Unidos y Cuba. Ellos son fracasados productos de la maquinaria anticubana, que busca cada día enriquecerse más y escalar en las esferas políticas de la extrema derecha estadounidense, que es también enemiga de la paz de ese propio país.
En los pasados meses el Consejo de Iglesias de Cuba (CIC), El Consejo Nacional de Iglesias de los Estados Unidos (NCCC), el Servicio Mundial de Iglesias de los Estados Unidos (CWC), el Consejo Mundial de Iglesias (WCC), la Alianza Conjunta de las Iglesias (ACT Alianza) y múltiples denominaciones de Estados Unidos y Cuba y otros países del mundo hemos realizado llamados a la solidaridad través de varios documentos y comunicados. Hemos expresado, basados en los principios de nuestra fe, como debemos actuar en momentos como estos y trabajar solidariamente. Hemos pedido un cambio de actitud en el gobierno de los Estados Unidos no solo hacia Cuba sino también hacia el mundo. Como siempre y hasta hoy lo hemos hecho y lo hacemos, “Unidos y unidas para servir”, pero sin aceptar que se nos manipule y se nos imponga una agenda imperial que está bastante lejos de los principios que predicamos y vivimos.
“Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de un corazón limpio, y de una buena conciencia, y de una fe no fingida.” 1 Timoteo 1:5
Rev. Joel Ortega Dopico.
Secretario Ejecutivo del Consejo de Iglesias de Cuba