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abril 01, 2011

La Sinagoga Adath Israel en La Habana toma medidas de seguridad.

Comunidad Judía se Protege.
Para evitar intrusos, la sinagoga Adath Israel ha reforzado su seguridad con cercas y alambres de púa. Este  templo se encuentra ubicado en la calle Acosta # 357 del municipio Habana Vieja.
Foto a la derecha del Templo, cortesia del autor del articulo.
“Se ha tenido que tomar estas medidas, para proteger nuestra iglesia de ladrones, y de los muchachos del barrio, que se ponen a jugar a la pelota y rompen los cristales”, afirma un vecino y miembro de la comunidad judía, que prefiere el anonimato.
La fuente dice, que no es costumbre de la policía hacer rondas en la zona, y que por las noches, no se ve un alma en las calles, por miedo a los delincuentes.
Los primeros judíos que llegaron a Cuba fueron los que pudieron escapar de la Inquisición Española, los llamados conversos o criptojudios. Mas adelante, cuando termino la guerra hispano, cubano, Americana, empezaron a llegar de distintos lugares del planeta.
La comunidad hebrea en nuestro país tuvo una fuerte presencia hasta el año 1959, y después del triunfo la Revolución la mayor parte de los judíos prefirió emigrar.
*Periodista independiente, radica en la Ciudad de la Habana y colabora con Misceláneas de Cuba.

diciembre 14, 2010

El diablo prendió la vela.

Por: Odelín Alfonso Torna.*
LA HABANA, Cuba, diciembre 2010 – El hecho de sobrevivir al éxodo, al cierre de sus comercios, al ateísmo oficial, al deterioro y abandono de las sinagogas, al trance ideológico, al antisemitismo y a la pandemia del igualitarismo, significó para la comunidad hebrea en Cuba la desaparición casi total de su arraigo cultural. Con la caída del campo socialista, y gracias al apoyo de organizaciones judías extranjeras y grupos solidarios intramuros, la cultura comunitaria hebrea comenzó a salir del foso al que fue condenada con el triunfo de la revolución castrista.
Si fuese asiduo jugador de bolita, apostara durante una semana por el número cinco, fijo y corrido. Sería fácil trazar el listado e idear el candado perfecto con: las cinco velas al centro de la Sinagoga del Patronato de la Comunidad Hebrea de Cuba en su quinta noche de Jánuca; los cinco volúmenes del Toráh ofrecidos al mandatario cubano Raúl Castro el pasado cinco de diciembre y las cinco décadas y cuatro años de aquella primera derrota de los expedicionarios del yate Granma.
Estoy seguro que los judíos presentes en la Sinagoga del Patronato, el cinco de diciembre, y también el Dictador que inició el ritual con el encendido de la primera vela del candelabro, saben que la revolución cubana fue la causante de que el 90 por ciento de esta comunidad huyera de Cuba después de 1959. ¿Y qué pasó con el resto de los judíos, arrinconados en la indiferencia y el olvido?
La comunidad hebrea en Cuba, que vivió la segunda mitad de los años cincuenta del pasado siglo, estaba integrada generalmente por norteamericanos, turcos, polacos, gente de todas las latitudes europeas y sus descendientes cubanos. De ahí se desprende esta tendencia de los judíos a rechazar -aunque muchos historiadores cubanos omitan este particular- el fervor comunista de los rebeldes, que llevó a muchos a exiliarse en Estados Unidos, México, Puerto Rico, Venezuela e Israel.
Foto de la derecha: Raúl Castro, dictador sustituto de Cuba enciende una vela en el Patronato hebreo de la Habana en ocasion de la Hannuka.
Tristemente, en los salones donde hoy el diablo prende las velas, ayer un manto de más de medio siglo de sombras sepultaba la rica tradición hebrea. Aquiles Capablanca, el arquitecto que diseñó el majestuoso Patronato Hebreo, joya de la arquitectura moderna habanera que abrió sus puertas oficialmente en 1955, jamás debió imaginar la paradoja de que los mismos destructores de su obra, hoy lo quieran honrar.
¿No fue la revolución cubana quien suprimió los programas de enseñanza judía y sus tradiciones festivas, y causó el deterioro y la destrucción de sus bienes económicos, sociales, culturales y religiosos? ¿Por qué, tras la llegada al poder de los hermanos Castro, sólo quedaron en la isla menos de 2 mil judíos?
La comunidad hebrea no debe tenderle las alfombras de la sinagoga al poder en Cuba. Las viejas y nuevas generaciones de judíos, que con esfuerzos propios rescatan su identidad, no deberían servir de instrumento para validar las estratagemas políticas de la dictadura, disfrazadas de “renovación.
Aún con los nuevos “lineamientos” del Partido Comunista de Cuba, la comunidad judía no recuperaría nunca la pujanza y el estatus económico que tenía en la República. El daño y la destrucción infligidos por los comunistas a la comunidad judía cubana es irreparable.
Habría que preguntarse cuántos de los judíos que escaparon del nazismo hacia Cuba, y tuvieron que huir nuevamente y abandonarlo todo, para escapar de los Castro y su comunismo, estarían contentos celebrando Januca con el Diablo y dejando que esa él quien encienda la primera vela.
*Odelín Alfonso, La Habana, 1970. Graduado en 1989 en la especialidad de Industria Electrónica, en el antiguo centro tecnológico Eduardo García Delgado. En el año 2004 se inicia en la oposición interna como coordinador en la región occidental del Partido Liberal Ortodoxo, y en la prensa independiente en 2005.

marzo 05, 2010

Una Sinagoga en Cuba se convierte en Salón de Billar.

Hombres de Fe.
LA HABANA, Cuba, marzo 2010 - Un amigo, periodista independiente, relató un suceso que cataloga de extraño, del cual fue protagonista. Andaba por La Habana Vieja, sin dinero y con pocas perspectivas de saciar su hambre y la de su familia, cuando pasó frente a una sinagoga donde una vez una vez le habían brindado auxilio.
El rabino era un hombre caritativo y lo invitó a pasar al templo, le obsequió material de oficina, medicinas, jabones, confituras. Recordando aquel hecho entró de nuevo en el recinto, esperando que la historia se repitiera. El panorama que encontró fue distinto.
En el centro de la sinagoga ya no estaban las hileras de bancos, sino una mesa de billar y varios hombres jugando. Se molestaron cuando llegó. Le informaron que el religioso se había marchado de Cuba. Les dijo que era periodista y lo observaron con recelo. Era insólito para ellos ver a un periodista en apuros. Cuando les explicó que su trabajo lo realizaba al margen del gobierno y no contaba con el apoyo oficial, se insultaron. Uno de los hombres le pidió que se marchara.
-Si no trabajas para Granma o Juventud Rebelde, debes abandonar este recinto.
El periodista le preguntó por qué aquella excepción, si Dios no acepta demarcaciones de gobiernos, ni partidos. Entonces sí fue expulsado del lugar.
Antes de salir echó un vistazo al ambiente de riqueza que se respiraba en la sinagoga. Estaban preparando una fiesta con mucha comida y bebidas. Desde la puerta amenazó con denunciar en los medios aquella grotesca exclusión de la casa de Dios, pero el religioso le advirtió que si lo hacía, lo iba a demandar por daños y prejuicios.
El periodista independiente se rió por la ocurrencia. Pensó que el hambre y las vicisitudes eran los únicos “bienes” que pudieran embargarle en este mundo.
Foto: interior de una sinagoga en La Habana.