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marzo 02, 2018

Carta de un feligrés católico al Superior de la Orden de los Jesuitas en Cuba en relación a las expresiones ofensivas publicadas en “Vida Cristiana”.


“Pongo en sus manos este asunto tan extremadamente tonto, para que Ud. lo arregle conforme a la moral cristiana que ni el Director de “Vida Cristiana”, ni S.E.R. el Arzobispo de La Habana, ni los príncipes de la Iglesia de Cuba, atinaron a aplicar”. Como manda Jesucristo en Mateo: 5; 21 al 24.
La Habana, Cuba, 20 de febrero, 2018.
Superior de la Compañía de Jesús en Cuba,
P. Juan Miguel Arregui:
En la publicación “Vida Cristiana, bajo la firma Julio Pernús, divulgaron calificativos despectivos contra miles de cubanos. Descalificaciones tomadas de la propaganda oficial para difamar en masa, como a sub-humanos, a emigrados y disidentes.
Mensaje incompatible con los fines de esa publicación de la Compañía de Jesús, Orden que Ud. preside en Cuba, e incompatible con la ética periodística y con la Ley de Dios, que prohíbe el falso testimonio y ofender.
Ello motivó la protesta pública del abogado, periodista independiente y ex-preso de conciencia René Gómez Manzano, titulada: “Ni gusanos ni disidentes”, y otras de quien le escribe.
Me dirigí en queja y petición de rectificación al director de la publicación, P. Eduardo García Tamayo, S. J., al Arzobispo de La Habana, Juan de la C. García Rodríguez y a la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (C.O.C.C.).
Solicité un diálogo civilizado con el P. García Tamayo y Pernús, para comprender qué ocurrió. Sin recibir respuesta de estos pastores, ni que “Vida Cristiana” rectificara.
Por el contrario, lo empeoró en su número 2777, del 11 de febrero, en editorial sin firma, “De la mesa del Director”, que pide mirar con “misericordia” a “los mal vistos” y enumera una lista histórica de excluidos en que incluye leprosos, prostitutas, infectados, emigrados, disidentes e independientes.
¿Por qué considera “mal vistos” a los emigrantes, disidentes e independientes? ¿Mal vistos por quiénes y por qué? ¿Por qué los clasifica junto a personas que debemos compadecer; pero que son despreciadas por su inmoralidad sexual?
Jesucristo dijo: “Si al llevar tu ofrenda ante el altar, te acuerdas de que ofendiste a tu hermano, deja allí tu ofrenda y, anda, reconcíliate primero con tu hermano y entonces ven y presenta tu ofrenda”( Mateo 5; 21 al 25). Predican “vida cristiana” y no lo hacen.
Los escándalos se manejan en la práctica: 1) Con una conducta que no escandalice. 2) Si se incurre en escándalo, reconocer francamente el error, pedir perdón, repararlo, proponerse no volverlo a cometer. 3) Callando, cabeza escondida bajo la arena, como el avestruz, para que a la gente se le olvide.
Jaime Leygonier,
periodisa independiente
y autor del articulo
La predilección clerical por el “3” manchó a la Iglesia con el descredito que arrastra ahora, hizo quebrar a varias Diócesis de E.E.U.U., vació los templos, costó la dimisión de un Papa y, tal vez, de un Prepósito General de la Compañía de Jesús.
Este asunto se atascó en el “3”, al uso del gallego soberbio del cuento, que decía: “Mejor torcella que enmendalla”. Pero la Iglesia no puede torcer la Justicia. Tienen que enmendar.
Pongo en sus manos este asunto tan extremadamente tonto, para que Ud. lo arregle conforme a la moral cristiana que ni el Director de “Vida Cristiana”, ni S.E.R. el Arzobispo de La Habana, ni los príncipes de la Iglesia de Cuba, atinaron a aplicar.
Espero su citación para entrevistarme con el P. García Tamayo y con Pernús, para, escuchar y comprender qué pasó. Y esperan rectificación miles de emigrados y de discriminados por actuar con civismo.
Este mensaje no lo publicaré hasta leer la “Vida cristiana” del próximo domingo; porque mi intensión con la publicidad no es escandalizar, sino combatir a quienes dan escándalo. Que Dios lo bendiga y nos ilumine a todos.
 Feligrés de “El Buen Pastor de Jesús del Monte”,
 La Habana, Cuba.
P.S: Si Ud., no tiene mis trabajos publicados sobre el asunto, los puede solicitar al P. García Tamayo, pues se los envié. Si él los borró, comuníquemelo y se los enviaré, o puede hallarlos en los blogs: “Religión en Revolución”, “Cubamatinal”, la página “Primavera Digital”, etc. Mi telf. Cel: 5 200 35 71. Domicilio: Zapotes 113, Santos Suarez, La Habana.

febrero 13, 2018

Publicación católica que difamó a disidentes y emigrados, no rectifica “Vida Cristiana”, no retira lo dicho, pero balbucea “misericordia” para prostitutas y disidentes.

La Habana, 13 de febrero, 2018. La publicación católica “Vida Cristiana”, en aparente respuesta a reclamaciones por sus insultos a emigrantes y disidentes cubanos, intentó “arreglarlo” en su número 2777  del 11 de febrero. De forma indirecta, sin pedir perdón, ni desdecirse, ni reparar el daño a quienes difamó.
Exhortó vagamente a “misericordia” para con “los mal vistos”. Sin emplear la única forma de reparar a los calumniados: reconocer que no merecen esos insultos, que las descalificaciones que publicó son falsedades.
Coincidentemente, ese domingo 11 de febrero, en los misas de la Arquidiócesis de La Habana, los sacerdotes predicaron sobre ser misericordiosos con los marginados.
“Vida Cristiana” es una hoja impresa que la Iglesia católica entrega cada domingo en toda Cuba a los asistentes a misa. La dirigen los jesuitas y en su número 2769 difamó a los disidentes y emigrantes cubanos; deshumanizándolos con descalificaciones que ideara Fidel Castro para su propaganda.
Los insultos aparecieron en un comentario contra la política migratoria estadounidense hacia Cuba, bajo el título “El amor todo lo puede” y la firma Julio Pernús. Cito: “…Como muchos miembros del pueblo cubano tengo familiares allí – en E.E.U.U. - que por cierto no son gusanos, lumpens ni disidentes. Son personas honestas y trabajadoras que decidieron emigrar…”.
El católico periodista independiente, Dr. René Gómez Manzano, destacó, en Ni “gusanos ni disidentes, que esa clasificación segregacionistas, no la utiliza ya desde hace años ni la misma prensa de la dictadura.
No es mal nuevo. En el 2015  el Arzobispo de Pinar del Rio, Mons. Jorge E. Serpa, en la revista del Arzobispado de La Habana, “Palabra Nueva”, difamó mediante libelo a los presos de conciencia conocidos como “los 75”, afirmando, sin argumento alguno: “algunos de ellos no eran presos políticos, sino comunes”. Y ni Mons. Serpa, ni dos directores de la revista, ni el actual arzobispo de La Habana, Mons. Juan de la C. García Rodríguez, respondieron a reiteradas peticiones de aclaración o de otorgar derecho de réplica.
Sobre la actual difamación a disidentes y emigrados, el director de “Vida Cristiana”, P. Eduardo García Tamayo, s. J., publicó algo que parece ambiguo “soplar en la herida”, el domingo 11 de febrero, sección “De la mesa del Director”, título: “Amigo de mal vistos (Marcos 1, 40-45)”.
Comentario del Evangelio del día: La curación de un leproso por Jesús. Se extendió sobre el rechazo a los leprosos, que el pueblo creía en pecado, y declaró como moraleja:
“La capacidad para descubrir la imagen del Hijo de Dios en los rasgos borrosos del que sufre y es excluido y salir a su rescate es un rasgo distintivo de Jesús. Muchos de los que optaron por seguirlo y vivir a su manera/…/también se acercaron con misericordia más que con temor a los excluidos, infectados, pobres, presos, prostitutas. Cada época produce una nueva cosecha de excluidos: emigrantes, disidentes, independientes…Y cada cosecha de mal vistos requiere una nueva visión misericordiosa de Jesús”.
Lo apropiado tras difamarnos, ¿es exhortar a una neblinosa “misericordia” para con las prostitutas, emigrantes y disidentes? ¿Hablar sin decir nada, con doble lectura?
Tras descalificar a miles de cubanos, como “gusanos”- despreciables no-personas - “lumpens” y “disidentes”. En el lado opuesto a las “personas honestas y que trabajan”. No necesitan inventar ninguna “nueva visión de Jesús”. Basta la vieja, la única: darles la reparación que mandan la Palabra de Dios, la Doctrina de la Iglesia, la moral universal y la hombría. La difamación contra el prójimo se enmienda con:
Arrepentirse, reconocerse responsables de la falta, hacer propósito de enmienda, pedir perdón a los calumniados y reparar la calumnia con divulgar que no es conforme a la verdad. A un cura... ¡¿Hay que enseñarle esto?!
Querer arreglarlo con sofisterías lo empeora. Como a imitación de Jesús, podemos usar de misericordia para con personas despreciables y nos categorizó como “mal vistos” en el mismo saco con las prostitutas…
Diga claramente el director de “Vida Cristiana” si opina que a los disidentes e inmigrantes es correcto o no clasificarnos como a despreciables “no-personas”, en pecado como los leprosos. Retiren sus insultos, reconozcan “la dignidad de la persona humana”, pidan perdón. Doctrina cristiana y no evasivas edulcoradas.
Imposible retirar la difamación sin retirar el halago al Poder, que significaron esos insultos. Pues “Vida Cristiana”, tiene que reconocer que es incorrecta la “clasificación oficial” de los cubanos. Y ahora la suya de clasificarnos como “los mal vistos”. Diga: ¿”Mal vistos” por qué? Si su exhortación a “misericordia” con “los mal vistos” tiene un ápice de seriedad, lo hará, y:
A los disidentes, las autoridades nos privan de empleo. Que los pastores de la Iglesia, nos empleen, según nuestra calificación, para que podamos ganarnos el pan. En los mismos puestos de sus parroquias, fundaciones benéficas y escolares, de los cuales nos excluyen, como a los leprosos de antaño, y reservan para “conversos” que siguen respondiendo al Partido mientras medran en la Iglesia.
Pues hablan de “diálogo” constantemente, que los obispos no nos marginen más. No nos cierren sus puertas y oídos, ni siquiera responden una carta. (Ud., tampoco responde, P. García). Que nos reunamos algunos con Ud. y Pernús, para dialogar civilizadamente sobre lo qué pasó.
A eventos de “dialogo nacional”, invitan a profesores extranjeros y del Gobierno, a cubanos de la diáspora y jamás a nosotros. Hasta en los templos hay párrocos que temen saludarnos.
Devuélvanle las oportunidades a Dagoberto Valdés Hernández, cuya obra cívico-cultural aplastaron. No releguen a rincones del País, al P. José Conrado Rodríguez. No repriman internamente a sacerdotes y fieles que disienten.
Y si el director de “Vida Cristiana”, no es hipócrita en su prédica de “misericordia”, que nos publique colaboraciones a los católicos periodistas independientes. Sobre Moral y Religión. Jamás le haríamos un libelo como el que nos ocupa.
Próximamente, les presentaré mi Currículo y solicitudes de empleo. El P. García Tamayo y S. E. R. el Arzobispo de La Habana, tienen mi correo electrónico, mis peticiones de años, sin responder, conocen mi parroquia. Pueden citarme para ejercer en mí su misericordia y para dialogar. Todos podemos convertirnos. La Cuaresma nos invita a ello.
Por sus obras los conoceréis”, nos enseñó Cristo. Los profesionales de la Fe, no ven que están entre los peores “mal vistos” por el pueblo y necesitan predicarle Misericordia con obras y no con palabras.
Ir del ejercicio espiritual de Loyola, a escoger en la práctica entre “el Ejercito de Satán y el de Cristo”. Entre procurar la Gracia de Dios o la del César.


febrero 04, 2018

Un pedido de disculpa, honra y petición a los Obispos católicos cubanos de un feligrés.


Muchos cubanos fueron ofendidos por un insulto  publicado en escrito político en "Vida Cristiana" y lo correcto es la disculpa. ¡Caramba, que casi estamos en Cuaresma Realmente!, lo normal sería la renuncia del director de "Vida Cristiana, pero en Cuba no hay...varias cosas. También les pido honren a los tres sacerdotes que publicaron una carta al Gral. Raúl Castro. Publicándola, y si no hay espacio, dando la noticia.

Petición a los Obispos católicos cubanos.
Presidente: Monseñor Dionisio Guillermo García Ibáñez, Secretario General: S. E. R., Monseñor Juan de Dios Hernández Ruíz, Secretario Ejecutivo Adjunto: Mons. José Félix Pérez Riera.
A cada uno de los Obispos católicos de Cuba y  a cada cubano sacerdote católico o pastor de otras denominaciones.
“Arrepentirse”, “cambiar de vida” es el llamado de la Cuaresma.
En este momento de crisis nacional y descrédito de la Iglesia, por acciones y omisiones, los sacerdotes Castor José Álvarez, José Conrado Rodríguez y Roque Nelvis Morales, la honran al escribir una carta pública al general que heredó de su hermano a Cuba con sus once millones de habitantes.
Carta donde le dicen la verdad  en defensa del pueblo  y que los obliga moralmente a Sus Excelencias, los obispos, a romper el silencio que acostumbran como método evasivo. A abstenerse de reprimir a estos tres sacerdotes, como parece hacen, al relegar al padre José Conrado a rincones del país y cambiarlo de templos. A apoyarlos en sus justas peticiones, con declaraciones públicas.

Recién  escribieron ustedes a la Conferencia de Obispos de Venezuela, diciéndoles que están con el sufrimiento del pueblo Venezolano y que oran por la paz, el dialogo y el cumplimiento de su constitución.
Desde el 2007, y antes, no escatimaron ustedes declaraciones para decirle al mundo y a Cuba que Raúl Castro hacia y quería “cambio”, y que, por tanto, Europa y Estados Unidos debían levantarle las sanciones.
Esos político  interesados en el desguace de ese barco encallado que es nuestra Patria, declaran ahora que en Cuba “se cumplen los Derechos Humanos”  y se apoyan en la autoridad de esas declaraciones de la Iglesia.
Coincide con esta carta, que la publicación católica “Vida Cristiana”, censura bajo pseudónimo la política del presidente de los Estados Unidos  y nos insulta a miles de cubanos, llamándonos “gusanos”, lumpens”, con las descalificaciones que Fidel Castro propagó para deshumanizar a sus disidentes a los ojos del pueblo.
Pero, “cuando hay muchos hombres sin decoro, hay hombres que llevan en si el decoro de muchos hombres”, escribió José Martí;  y se cumple entre ustedes en estos tres sacerdotes y en muchos cubanos que se ponen en peligro por civismo: “gusanos” y no “cubanos decentes”, según el “amor evangélico” de “Vida Cristiana”.
Cristo, dijo: “El buen pastor pone su vida por las ovejas, mientras que el mercenario huye” y Pablo de Tarso, en la Palabra de Dios, manda: “el Obispo ha de ser hombre irreprensible”.
No son “irreprensibles” si ven “cometer un crimen en silencio” y siguen del lado de los poderosos que destruyen material y moralmente a la sociedad cubana y no del lado de los que sufren. Obstinarse en ese silencio, tras mendaces declaraciones y documentos eclesiales a favor del Gobierno, no es prudencia sino suicidio moral.
La crisis del poder es tan grande que de declarar Sus Excelencias la verdad, ahora podrían sospecharlos de que cambiaron por oportunismo.
Apoyen la carta, apoyen al pueblo. “Cambiar de vida” es el llamado de la Cuaresma. Y si no obran por miedo o porque los chantajean por algún pecado, confiésenlo, que es lo que ustedes predican en Cristo, o retírense si no quieren estar a la altura del tiempo en que viven.
No les basta proclamarse sucesores de los apóstoles, que todos padecieron martirio. Ni estamos en la Edad Media para que nos impresionen mitras y vestiduras. Obren. Los templos, repletos a fines de los años ochenta y noventa, se vacían.
Como Obispos, al llamado de San Pablo y al de la Patria, ¡de ustedes!, “no tengan miedo”, “no endurezcan sus corazones” y prueben ser “hombres “e “irreprochables”, no instrumentos. 
Feligrés de El Buen Pastor de Jesús del Monte. 

P.S: Exhorto a los lectores a escribir a los Obispos en apoyo de la carta de los tres sacerdotes. Aunque jamás respondan una petición, como es deber del servidor público, ello no justifica que no llamemos a sus puertas. 

diciembre 23, 2017

Clasificación de los cubanos según una publicación católica: gusanos, vagos y disidentes…. ¡ah! también personas honestas y trabajadoras que decidieron emigrar.

Ni “gusanos” ni disidentes: respuesta a una publicación católica cubana
Resulta lamentable lo aparecido en “Vida Cristiana” el pasado domingo.....,
Por: Rene Gómez Manzano.*
Durante mi carrera como periodista independiente en Cuba, más de una vez he tenido que rebatir planteamientos calumniosos hechos por los poderosos medios de propaganda castristas. Lo que nunca pensé es que llegaría un día como hoy, en que el objeto de mis refutaciones tuviera que ser un trabajo publicado en la pequeña prensa católica del país.
Se trata del Número 2769 del plegable hebdomadario Vida Cristiana. Esa publicación consiste en una simple hoja de papel gaceta y tamaño legal, impresa a cuatro páginas, que cada fin de semana se entrega a los fieles después de misa. Su modesta tirada se ajusta a las limitadas posibilidades editoriales con las que cuenta la institución más antigua de nuestra Patria.
La publicación es tan modesta que ni siquiera se vende. Su primera plana siempre está dedicada a un tema relacionado con la liturgia de la palabra de ese domingo. Otras secciones fijas contienen el santoral y las lecturas bíblicas de la semana, así como algún soneto del prolífico hermano Jesús Bayo.
Los restantes trabajos —ninguno de los cuales excede de una página— narran experiencias vivenciales o eventos eclesiales; de modo eventual, consisten en un artículo de opinión. Yo, como católico practicante, en ocasiones puedo no estar de acuerdo con alguna de las tesis esbozadas en estos escritos, pero mi discrepancia no ha pasado de ahí, pues los planteamientos se hicieron con el debido respeto al prójimo. No se trata de algo que deba asombrarnos, pues eso es lo que cuadra a una publicación cristiana.
No sucedió así con el artículo de esta semana que provocó mi malestar y motivó estas líneas. Se trata del trabajo intitulado “El Amor Todo lo Puede”, escrito por Julio Pernús. A pesar del título, que se reproduce en la línea final de la obrita, ésta parece inspirada en un odio visceral contra “el otro”, en el desprecio más profundo hacia el que piensa o actúa diferente. Se trata, como es obvio, de sentimientos naturales en un comunista, pero no en un católico.
En un párrafo digno del olvido, el autor, refiriéndose a Estados Unidos, plantea: “Como muchos miembros del pueblo cubano tengo familiares allí, que por cierto no son gusanos, lumpens ni disidentes. Son personas honestas y trabajadoras que decidieron emigrar” (…).
Insisto en que jamás pensé leer palabras como ésas en una publicación cristiana. El término despectivo “gusano” fue ideado y empleado sin recato alguno por el fundador de la dinastía castrista para referirse a otros seres humanos que discrepaban de él y de sus erradas políticas; fue pronunciado desde elevadas tribunas y utilizado de manera habitual como parte inseparable de la neolengua “revolucionaria”. El vocablo “gusanos”, en boca de Fidel Castro, fue un hermano carnal de “las cucarachas” a las que gustaba injuriar Adolfo Hitler y de “las ratas” del norcoreano Kim Il-Sung.
Se trató de un medio grosero, pero por desgracia efectivo, de denigrar al adversario, de ningunearlo y convertirlo en “no persona”. Su empleo en el lenguaje cotidiano constituyó el prólogo imprescindible para transformar a todo el que discrepaba en objeto válido de cuanto abuso y cuanto atropello se les ocurrieran a los jerarcas del Nuevo Régimen. ¿Qué corresponde hacer con un gusano? ¡Despreciarlo y aplastarlo!
Pero el uso generalizado de dicha palabra, con ese sentido, data de los primeros tiempos de la Revolución, décadas atrás. En fechas recientes, no la he leído ni siquiera en el Granma, lo cual es mucho decir. De hecho, en esa acepción peyorativa no recuerdo haberla visto impresa desde hace años, hasta que ahora Vida Cristiana — ¡nada menos que un periódico católico!— volvió a utilizarla.
Algo parecido —aunque ya no tan claro— sucede con el neologismo “lumpens”. Por supuesto que esta voz tiene su significación correcta, pero también ella ha sido prostituida por el totalitarismo. Durante el Éxodo del Mariel, ese término se aplicaba no sólo a los convictos sacados de las prisiones u otros antisociales (que en puridad podían merecer ese calificativo, lo que no justifica que se les insultara así de manera pública). También se usó para las personas decentes recogidas por sus familiares.
Por último, Pernús incluye a los “disidentes”; es decir: presenta al que discrepa como otra supuesta personificación del mal. Salvando las distancias, ese párrafo bochornoso me recuerda una anécdota de la República Dominicana. En las primeras elecciones democráticas celebradas allí tras la eliminación del tirano Trujillo, hubo dos candidatos presidenciales favoritos: Viriato Fiallo y Juan Bosch.
En un mitin de campaña, el primero se refirió a todos sus compatriotas, pero pretendió puntualizar el concepto con unas palabras repulsivas: “Los negros, los mulatos y las personas decentes”… La frase, de claro contenido racista, pronunciada en un país donde el proceso de mestizaje está muy avanzado, puso de manifiesto que el señor Fiallo, además de un hombre malo, era un pésimo político. No en balde Bosch ganó a sombrerazos.
Ahora Pernús hace algo parecido. Para cerrar con broche de oro su repugnante párrafo, pone de un lado a “gusanos, lumpens (y) disidentes”. Del otro, frente a ellos, coloca a las “personas honestas y trabajadoras”. ¡Y que una cochinada como ésa la hayamos tenido que leer en un órgano cristiano!
Cubanet      
* (La Habana, 1943). Graduado en Derecho (Moscú y La Habana). Abogado de bufetes colectivos y del Tribunal Supremo. Presidente de la Corriente Agramontista. Coordinador de Concilio Cubano. Miembro del Grupo de los Cuatro. Preso de conciencia (1997-2000 y 2005-2007). Dirigente de la Asamblea para Promover la Sociedad Civil. Ha recibido premios de la SIP, Concilio Cubano, la Fundación HispanoCubana y la Asociación de Abogados Norteamericanos (ABA), así como el Premio Ludovic Trarieux.

diciembre 21, 2017

Amemos a los gusanos, vagos, disidentes y personas decentes en Cuba y en Hialeah.

Este artículo que aparece en la hojilla católica: Vida Cristiana, asume el tema de la conflictividad entre los EEUU y Cuba, solo que el conflicto y los argumentos del autor no lleva un mínimo análisis de por que los cubanos hemos vivido y aun vivimos bajo una dictadura de más de medio siglo. Resulta que los cubanos, tal vez los “más malos” somos los “gusanos’ vagos y disidentes, ¿los otros?.., pues son los “cubanos buenos” que son, eso sí, personas decentes que, o viven en Cuba o viven en Hialeah. Incluimos este breve articulo porque un periodista independiente responde a los argumentos del Sr Pernus y su artículo será incluido a continuación de este. 

El Amor todo lo puede.
Por: Julio Pernus.
 Nunca he podido ver los Estados Unidos como un país cualquiera. Desde niño me inculcaron que a solo 90 millas había “un gran monstruo”. Cada cubano de aquí y de allá parece ser soldado de una guerra de ideas o de decibeles. A veces sueño con que todo puede mejorar entre los dos países vecinos; pero, de pronto, aparece alguien que nunca en su vida ha comido “picadillo de la cuota” y decide regresar este suplicio al principio, intentando matarnos por inanición.
La Iglesia católica jugó un papel trascendental en “el deshielo” de las relaciones diplomáticas. El Papa Francisco y su emisario cubano, el cardenal Jaime Ortega, hicieron cambiar el curso de la historia. De este proceso descrito con mucho tino en el libro Encuentro, diálogo y acuerdo. El Papa Francisco, Cuba y Estados Unidos, del prelado cubano, se lee: “¡Cómo Dios se manifestó a través de hombres concretos y pudo mover los corazones de varios dirigentes para crear un puente que hoy quieren colapsar!”.
Como muchos miembros del pueblo cubano tengo familiares allí, que por cierto no son gusanos, lumpens ni disidentes. Son personas honestas y trabajadoras que decidieron emigrar, sobre todo, buscando nuevas oportunidades, cansados de promesas ideológicas.
Lo más triste del caso es que en medio de esta película de suspenso hay vidas humanas en juego. Conozco a una muchacha que lleva cinco años viviendo sola en Cuba, porque, cuando a su familia le llegó la salida, a ella, por ser mayor de edad, no. Cada vez que hablan de cerrar embajadas, postergar plazos y cancelar viajes, llora con un dolor que le puede abrir el corazón en cualquier momento. También soy amigo de una madre de dos hijos, quien lo había vendido todo para buscar el sueño americano. Su hija se fue primero a los Estados Unidos. De pronto, Obama le cambió la vida a esta familia al deshacer la ley de Pies Secos-Pies Mojados. Esa madre forma parte de las que tienen a sus hijos alejados. ¿Cómo algunos políticos se atreven a jugar con su anhelo de volver a tener una familia unida?
La historia nos revela que la relación entre Cuba y Estados Unidos siempre ha tenido un matiz conflictual. ¡Qué tal si los poderosos empiezan a cambiarla! Aún estamos a tiempo.  Al menos, mi generación no quiere ser parte de una batalla que solo tiene perdedores. Sabemos que el Amor todo lo puede.

junio 30, 2017

Fuimos felices en el período especial, dice la Iglesia Católica cubana

Por: Raúl Lázaro Fonseca Díaz.
En la “hojita” Vida Cristiana**, publicación católica que se distribuye durante las Misas de los domingos, en un artículo en su sección Onda Juvenil, bajo la firma de Julio Pernús, el autor afirma que con nostalgia y alegría recuerda aquellos años del “Período Especial” en que fuimos felices.
A principios de los 90 del siglo pasado, un matrimonio habanero decidió mediante una carta firmada por ambos, entregarle su hija al gobierno para que la mantuvieran; luego se quitaron la vida, ahorcándose con sendas sogas que los colgó de la línea férrea de los elevados, cerca de la terminal de trenes de la capital.
Entre otros muchos ejemplos está el del niño que llegó a las costas de la Florida, en una balsa, con el cadáver de la madre, los niños de estas dos anécdotas que escandalizaron a todos, es evidente que en aquellos momentos no fueron felices, ni podrán recordar esta época con nostalgia y alegría.
Los inocentes que fueron a parar al fondo del mar, acompañados de sus padres, en el transbordador “13 de Marzo”, ni los jóvenes que fueron fusilados al tratar de salir del país de forma ilegal, en la lancha que hacía el recorrido hasta Regla; ni siquiera pueden recordar aquellos tiempos, fueron asesinados por los militares cubanos.
Al parecer Julio Pernús, cienfueguero que vive en La Habana y ocupa el cargo de coordinador de la Comisión para el Estudio de la Historia de las Iglesias en América Latina y el Caribe (CEHILA), no leyó nunca la Carta Pastoral: “El amor todo lo espera”, que fuera un mensaje de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, dado a conocer en septiembre de 1993. Es evidente también que los editores del suplemento Vida Cristiana, ignoraron que muchos niños no tenían leche, ni comida.
Pernús asevera que en ese periodo aprendimos a economizar obviando que desde los años 60, el régimen comunista estableció dos tarjetas de racionamiento, una para los alimentos y otra para productos industriales, como: ropa, zapatos, artículos del hogar. Por ejemplo, los hombres tenían que escoger entre poder comprar un calzoncillo o una camiseta al año; por lo que el pueblo bautizó esta forma de distribución como: “Maria la O”, la famosa pieza musical cubana, pues el dilema consistió en mucho más que ahorrar, nos sumergieron a todos en la miseria. En cuanto a la pirámide invertida en los salarios, no se construyó en el mal llamado “Periodo Especial”, sino en los años 60 del siglo pasado cuando a maestros y médicos -que cumplían con su servicio rural el Estado les pagaba 86 y 90 pesos respectivamente, mientras un basurero ganaba 250.
Más adelante agrega que comprar una casa -para formar una familia- con su salario es ahora una utopía, cuando durante la mal llamada “Revolución” lo fue desde sus primeros días. Las mejores casas y apartamentos,  los que dirigen el país se las robaron a los que se fueron y al pueblo lo pusieron a construir las pocas a las que tuvo acceso, a partir del sistema de “Microbrigadas” que en muchos casos demoraron en poder adquirir un techo, entre 10 y 15 años. En definitiva, puede decirse que eran habitáculos defectuosos que después fueron convertidos en barrios marginales; ejemplo de ellos son: Alamar y San Agustín.
El fallecido Fidel Castro sentenció: “Algún día los trabajadores vivirán de su salario y los jubilados de sus chequeras”. Tan “terrible” frase está impresa en los talonarios de cobro de aquellos tiempos, además de haberse institucionalizado la indecencia pública, no se explica cómo los padres de Pernús, pudieron mantenerse ellos y sus tres hijos, con los salarios que ganaban, por muy profesionales que fueran, cuando el dólar llego a estar a 150 pesos en moneda nacional y casi nadie devengaba, en aquel entonces, más de 3 dólares mensuales.
El criterio de todas las personas debe ser respetado; pero en el mío, la distorsión de la historia de un país con fines espurios, incluso a la religión que se pretende practicar, llega a ser un acto de lesa humanidad.
No se conoce, ni el autor deja saber, de qué color será el ojo de vidrio a través del cual deben mirar los jóvenes “un futuro de esperanza”. Aunque involucre al Papa Francisco cuando agrega que así los convocó en el Centro Cultural Félix Varela.
Considero que es una rara forma de fe, en el único país del hemisferio occidental, donde el nivel de vida de sus habitantes es mucho más bajo que hace 60 años, cuando los obreros sí podían comprar una casa y mantener a su familia sin robar y sin tener que afiliarse a algún partido político.
El manipular los horrores de esta crisis sostenida que comenzó hace varias décadas, la inmoralidad pública institucionalizada en el país, así como la represión brutal del gobierno a todo lo que supuestamente dañe su imagen, es un pecado y grave, eso lo debe saber tanto Julio Pernús, como la cúpula de la Iglesia Católica Cubana que dirige Vida Cristiana.
La Habana, 29 de junio de 2017
**El autor se refiere al No.2744 de la Publicación Católica Dominical “Vida Cristiana” que tiene fecha 25 de junio de 2017 y cuya página web es: http://vidacristianaencuba.com
*Periodista independiente. Estudio en el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona. Vive en la Ciudad de la Habana, Cuba. Teléfono: 53452139
Nota del editor: Recibido por correo electrónico de la Red cubana de comunicadores comunitarios.


octubre 22, 2013

Hace mucho tiempo, casi lo había olvidado, que los problemas entre hermanos se pueden dirimir sin dañarnos ni arruinar a la Iglesia.

21 de octubre de 2013
Pr. Manuel Alberto Morejón Soler.
Ap. Carlos A Montoya Palomino.
Distinguidos hermanos:
No puedo pasar por alto las circunstancias y solución que ha tenido el diferendo del cual ustedes fueron parte y que el Blog de Religión en Revolución dio a conocer.
Es desafortunado que informaciones como esas tengamos que darla a conocer…, ese es también el precio de la pasión por la libertad de expresión que tanto valoramos y exigimos en nuestro atribulado país. Pero dar a conocer una información, permitir el derecho de réplica y admitir que el libre juego de ideas en valido, aun en el desempeño de la Iglesia,  es algo que tenemos que asumir; es parte de una sociedad participativa.
Pero más que esto..., ustedes han dado una lección de dedicación, apego a la verdad y humildad manifiesta. Esta carta de perdón..., que no es otra cosa, y la aceptación por parte del hermano Morejón Soler y la consabida conformidad del hermano Montoya demuestra lo necesario que es solucionar cualquier desacuerdo en el mejor espíritu cristiano y con apego a la Palabra.
Hace mucho tiempo, casi lo había olvidado,  que los problemas entre hermanos se pueden dirimir sin dañarnos ni arruinar a la Iglesia. He tratado de recordar algo así en los últimos tiempos aquí y allá y no he encontrado asidero en mi memoria. ¡Qué bueno es ver a hermanos  que apelan a la reconciliación y el noble hacer!
Algo como este ejemplo nos  enseña que no todo es contienda.
Dios les bendiga a ambos y les proporcione el cuidado y la consagración necesaria en sus faenas en la Fe.
Saludos,
Editor del  Blog Religión en Revolución.