agosto 04, 2026

El día que Dios levantó una humilde Iglesia con su justicia para hacer historia en Cuba

 Por: Carlos Sebastián Hernández Armas.

El martes 23 de noviembre de 2004, ocurrió un hecho histórico en la obra bautista en Cuba. La iglesia Bautista “Ebenezer” de Yaguajay comenzó la conquista de su templo y casa pastoral, perdido por 20 años. ¡Toda la gloria sea a Dios!

La obra bautista en Yaguajay fe comenzada por los hermanos Riscos de Caibarién, y la iglesia había sido fundada en 1941 por el recordado pastor José Manuel Sánchez. En 1949 se compró tres propiedades que fueron reacomodadas para templo, casa pastoral y Colegio Bautista. En 1960, bajo la dirección del pastor Pablo Martínez, se inauguró el nuevo templo y casa pastoral, una espléndida propiedad que era la más alta del pueblo por aquel entonces. Unos años después el gobierno comunista anticristiano se apropió indebidamente del Colegio y en 1983 en un complot entre gobierno y el hombre a quien la iglesia llamaba pastor, pero que era un lobo vestido de oveja, la iglesia fue desalojada de su templo. Parecía que la iglesia desaparecería, pero los hermanos continuaron reuniéndose en casas, bajo una fuerte persecución del gobierno que no permitía reuniones en las casas en la década de 1980. Por años la iglesia fue ayudada por pastores interinos y sostenida por el trabajo de un bello grupo de mujeres fieles.

El 31 de septiembre de 2002 mi esposa Olga Esther y yo, Carlos Sebastián, nos mudamos a Yaguajay para ser pastores de esta iglesia, era el primer pastor residente en la iglesia desde hacía 19 años. Vivimos en una casa alquilada y los cultos se ofrecían a Dios en la pequeña sala de la casa de la hermana Francisca Ballarón.


Por muchos años la iglesia y la Convención habían luchado por recuperar su propiedad. Una tras otra gestión fue infructuosa. Juicios, reclamaciones, diálogos, etc. nada funcionó. Durante mis primeros dos años en Yaguajay se renovaron las gestiones. Con el apoyo del Presidente de la Junta Directiva y del Comité de Asuntos Legales de la Convención Bautista se hicieron muchas gestiones legales. Importante fueron en ellas los pastores Alberto González, Nilo Domínguez y Roberto Hernández. y en especial la abogada Gladys Umpierres  (Zuaznabar). La iglesia y yo no paramos en esos dos años de hacer gestiones legales junto a la abogada, con el pastor Nilo, pero todas fueron infructuosas, a pesar de ser los dueños legales, aparecer como dueños en todos los registros y documentos, en el Registro de la Propiedad, en las oficinas de Planificación Física y de Vivienda, en el Gobierno Municipal, etc. La única razón, que yo percibí en ese tiempo, para no tener justicia a nuestro favor era un asunto de tiranía gubernamental de: “nosotros hacemos lo que nos da la gana” y “no queremos que la iglesia prospere en este país”. Pero la iglesia se había mantenido firme y creciendo. Para noviembre de 2004 la iglesia en la diáspora tenía más de 70 miembros, había organizado dos nuevas iglesias (Iguará 1994, y Vitoria 2003), tenía una misión lista para ser iglesia (Barrio África) y otras 12 misiones, sin contar las casas culto. Teníamos 12 misioneros y cinco jóvenes de esa generación hoy sirven en el ministerio pastoral (tres pastores y dos esposas de pastores)

En agosto de 2004, ya todas las puertas humanas se habían cerrado, pero por años la iglesia había orado, por un año tuvimos ayuno cada sábado. En septiembre cité a ocho hermanos claves de la iglesia y comenzamos un culto de oración matutino de 8:00 a 10:00 am, para orar por la idea de entrar a la fuerza al templo, “Señor, ¿Qué quieres que hagamos?” Para octubre ya teníamos claro que había que hacerlo y comenzamos a planearlo. Dios nos dio la estrategia y yo comencé una serie de cuatro sermones en la iglesia, el último de ellos sobre Jacob regresando a la heredad que Dios le dio 20 años después.

Ese día, 23 de noviembre de 2004, la iglesia se reunió en Junta de Negocios Extraordinaria a las 8:00 am, bajo mi dirección, y acordó por unanimidad entrar a la fuerza al templo y no salir de él hasta que las autoridades reconocieran nuestros derechos de posesión del inmueble. A las 9:00 am un primer grupo de 12 hermanos entramos al templo y seguido a nosotros llegaron los demás, divididos en pequeños grupos para no llamar la atención, el templo se llenó de hermanos. 80 horas gloriosas vivimos dentro de aquel lugar. Hubo amenazas de todas partes, de adentro y de afuera, presiones, debates y reuniones con autoridades, llamadas telefónicas… La iglesia resistió de todo, quisieron atemorizarnos, desprestigiarnos, amedrentarnos, pero resistimos hasta el final. El pueblo de Yaguajay nos respaldó, una gran aglomeración de personas, que iban y venían, permaneció por días frente al templo. Las otras iglesias evangélicas de la ciudad, la Logia Masónica, incluso feligreses de la Iglesia Católica, todos nos dieron su apoyo, todos sabían que aquel templo era nuestra propiedad y que nos había sido robada. Durante el tiempo dentro estábamos en culto, los líderes se rotaban por turnos y dirigían el culto. Se oraba, se cantaba. Los cultos de la noche eran lleno total, en medio de la continua tensión, se respiraba alegría y cada día una nueva prueba del Señor a nuestro favor. Fue muy emocionante para los viejos miembros que hacía 20 años que no pisaban el piso del templo, los vi llorar como niños. La imagen de la maestra y diaconiza Daysi Muñoz, sentada tocando una pequeña rayadura del banco frente a ella y llorando a lágrima viva, nunca se me quitará de mi cabeza.

El hecho llegó hasta las más altas autoridades del gobierno en Sancti Spiritus y La Habana rápidamente, y ante nuestra negativa a abandonar el lugar sin un acuerdo final, ellos se vieron obligados a sentarse y negociar con nosotros. Después de llegar a un acuerdo con las autoridades, el viernes en la tarde salimos del lugar y el templo fue sellado. El 21 de febrero de 2005, tres meses después, la iglesia volvió a tomar posesión oficial de su templo, el cual ocupa hasta el presente. La casa demoró unos días más por estar ocupada, pero fue recuperada el 14 de junio siguiente. El aniversario siguiente, 3 de diciembre de 2005, develamos un monumento que yo tallé con mis manos, una piedra en forma de pez con la inscripción “EBENEZER”, que también es el nombre de la iglesia, recordando la piedra puesta por Samuel entre Mizpa y Sen tras la victoria dada por Dios contra los filisteos (1 Samuel 7:12)

La historia es más larga, tengo muchos datos guardados, el año que viene es 20 aniversario, habrá que contar más cosas.

Pbro. Carlos Sebastián Hernández Armas.

Fuente: Facebook

Nota del Editor del Blog Religión en Revolución: A finales de los 90 en Cuba y coincidiendo a una visita de una familia de miembros de la Iglesia Bautista de El Cotorro, me encontré con dos pastores de la CBCOcc entre ellos el admirado y ahora recordado : Nilo Dominguez. Compartí información con ellos . Surgió en la conversación la situación de la Iglesia Bautista de Yaguajay , y hablamos de la posibilidad de que los miembros ocuparan de manera pacifica el Templo. Veo , al leer ese documento, que esto fue posible.

 


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