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diciembre 23, 2017

Clasificación de los cubanos según una publicación católica: gusanos, vagos y disidentes…. ¡ah! también personas honestas y trabajadoras que decidieron emigrar.

Ni “gusanos” ni disidentes: respuesta a una publicación católica cubana
Resulta lamentable lo aparecido en “Vida Cristiana” el pasado domingo.....,
Por: Rene Gómez Manzano.*
Durante mi carrera como periodista independiente en Cuba, más de una vez he tenido que rebatir planteamientos calumniosos hechos por los poderosos medios de propaganda castristas. Lo que nunca pensé es que llegaría un día como hoy, en que el objeto de mis refutaciones tuviera que ser un trabajo publicado en la pequeña prensa católica del país.
Se trata del Número 2769 del plegable hebdomadario Vida Cristiana. Esa publicación consiste en una simple hoja de papel gaceta y tamaño legal, impresa a cuatro páginas, que cada fin de semana se entrega a los fieles después de misa. Su modesta tirada se ajusta a las limitadas posibilidades editoriales con las que cuenta la institución más antigua de nuestra Patria.
La publicación es tan modesta que ni siquiera se vende. Su primera plana siempre está dedicada a un tema relacionado con la liturgia de la palabra de ese domingo. Otras secciones fijas contienen el santoral y las lecturas bíblicas de la semana, así como algún soneto del prolífico hermano Jesús Bayo.
Los restantes trabajos —ninguno de los cuales excede de una página— narran experiencias vivenciales o eventos eclesiales; de modo eventual, consisten en un artículo de opinión. Yo, como católico practicante, en ocasiones puedo no estar de acuerdo con alguna de las tesis esbozadas en estos escritos, pero mi discrepancia no ha pasado de ahí, pues los planteamientos se hicieron con el debido respeto al prójimo. No se trata de algo que deba asombrarnos, pues eso es lo que cuadra a una publicación cristiana.
No sucedió así con el artículo de esta semana que provocó mi malestar y motivó estas líneas. Se trata del trabajo intitulado “El Amor Todo lo Puede”, escrito por Julio Pernús. A pesar del título, que se reproduce en la línea final de la obrita, ésta parece inspirada en un odio visceral contra “el otro”, en el desprecio más profundo hacia el que piensa o actúa diferente. Se trata, como es obvio, de sentimientos naturales en un comunista, pero no en un católico.
En un párrafo digno del olvido, el autor, refiriéndose a Estados Unidos, plantea: “Como muchos miembros del pueblo cubano tengo familiares allí, que por cierto no son gusanos, lumpens ni disidentes. Son personas honestas y trabajadoras que decidieron emigrar” (…).
Insisto en que jamás pensé leer palabras como ésas en una publicación cristiana. El término despectivo “gusano” fue ideado y empleado sin recato alguno por el fundador de la dinastía castrista para referirse a otros seres humanos que discrepaban de él y de sus erradas políticas; fue pronunciado desde elevadas tribunas y utilizado de manera habitual como parte inseparable de la neolengua “revolucionaria”. El vocablo “gusanos”, en boca de Fidel Castro, fue un hermano carnal de “las cucarachas” a las que gustaba injuriar Adolfo Hitler y de “las ratas” del norcoreano Kim Il-Sung.
Se trató de un medio grosero, pero por desgracia efectivo, de denigrar al adversario, de ningunearlo y convertirlo en “no persona”. Su empleo en el lenguaje cotidiano constituyó el prólogo imprescindible para transformar a todo el que discrepaba en objeto válido de cuanto abuso y cuanto atropello se les ocurrieran a los jerarcas del Nuevo Régimen. ¿Qué corresponde hacer con un gusano? ¡Despreciarlo y aplastarlo!
Pero el uso generalizado de dicha palabra, con ese sentido, data de los primeros tiempos de la Revolución, décadas atrás. En fechas recientes, no la he leído ni siquiera en el Granma, lo cual es mucho decir. De hecho, en esa acepción peyorativa no recuerdo haberla visto impresa desde hace años, hasta que ahora Vida Cristiana — ¡nada menos que un periódico católico!— volvió a utilizarla.
Algo parecido —aunque ya no tan claro— sucede con el neologismo “lumpens”. Por supuesto que esta voz tiene su significación correcta, pero también ella ha sido prostituida por el totalitarismo. Durante el Éxodo del Mariel, ese término se aplicaba no sólo a los convictos sacados de las prisiones u otros antisociales (que en puridad podían merecer ese calificativo, lo que no justifica que se les insultara así de manera pública). También se usó para las personas decentes recogidas por sus familiares.
Por último, Pernús incluye a los “disidentes”; es decir: presenta al que discrepa como otra supuesta personificación del mal. Salvando las distancias, ese párrafo bochornoso me recuerda una anécdota de la República Dominicana. En las primeras elecciones democráticas celebradas allí tras la eliminación del tirano Trujillo, hubo dos candidatos presidenciales favoritos: Viriato Fiallo y Juan Bosch.
En un mitin de campaña, el primero se refirió a todos sus compatriotas, pero pretendió puntualizar el concepto con unas palabras repulsivas: “Los negros, los mulatos y las personas decentes”… La frase, de claro contenido racista, pronunciada en un país donde el proceso de mestizaje está muy avanzado, puso de manifiesto que el señor Fiallo, además de un hombre malo, era un pésimo político. No en balde Bosch ganó a sombrerazos.
Ahora Pernús hace algo parecido. Para cerrar con broche de oro su repugnante párrafo, pone de un lado a “gusanos, lumpens (y) disidentes”. Del otro, frente a ellos, coloca a las “personas honestas y trabajadoras”. ¡Y que una cochinada como ésa la hayamos tenido que leer en un órgano cristiano!
Cubanet      
* (La Habana, 1943). Graduado en Derecho (Moscú y La Habana). Abogado de bufetes colectivos y del Tribunal Supremo. Presidente de la Corriente Agramontista. Coordinador de Concilio Cubano. Miembro del Grupo de los Cuatro. Preso de conciencia (1997-2000 y 2005-2007). Dirigente de la Asamblea para Promover la Sociedad Civil. Ha recibido premios de la SIP, Concilio Cubano, la Fundación HispanoCubana y la Asociación de Abogados Norteamericanos (ABA), así como el Premio Ludovic Trarieux.

junio 30, 2017

Fuimos felices en el período especial, dice la Iglesia Católica cubana

Por: Raúl Lázaro Fonseca Díaz.
En la “hojita” Vida Cristiana**, publicación católica que se distribuye durante las Misas de los domingos, en un artículo en su sección Onda Juvenil, bajo la firma de Julio Pernús, el autor afirma que con nostalgia y alegría recuerda aquellos años del “Período Especial” en que fuimos felices.
A principios de los 90 del siglo pasado, un matrimonio habanero decidió mediante una carta firmada por ambos, entregarle su hija al gobierno para que la mantuvieran; luego se quitaron la vida, ahorcándose con sendas sogas que los colgó de la línea férrea de los elevados, cerca de la terminal de trenes de la capital.
Entre otros muchos ejemplos está el del niño que llegó a las costas de la Florida, en una balsa, con el cadáver de la madre, los niños de estas dos anécdotas que escandalizaron a todos, es evidente que en aquellos momentos no fueron felices, ni podrán recordar esta época con nostalgia y alegría.
Los inocentes que fueron a parar al fondo del mar, acompañados de sus padres, en el transbordador “13 de Marzo”, ni los jóvenes que fueron fusilados al tratar de salir del país de forma ilegal, en la lancha que hacía el recorrido hasta Regla; ni siquiera pueden recordar aquellos tiempos, fueron asesinados por los militares cubanos.
Al parecer Julio Pernús, cienfueguero que vive en La Habana y ocupa el cargo de coordinador de la Comisión para el Estudio de la Historia de las Iglesias en América Latina y el Caribe (CEHILA), no leyó nunca la Carta Pastoral: “El amor todo lo espera”, que fuera un mensaje de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, dado a conocer en septiembre de 1993. Es evidente también que los editores del suplemento Vida Cristiana, ignoraron que muchos niños no tenían leche, ni comida.
Pernús asevera que en ese periodo aprendimos a economizar obviando que desde los años 60, el régimen comunista estableció dos tarjetas de racionamiento, una para los alimentos y otra para productos industriales, como: ropa, zapatos, artículos del hogar. Por ejemplo, los hombres tenían que escoger entre poder comprar un calzoncillo o una camiseta al año; por lo que el pueblo bautizó esta forma de distribución como: “Maria la O”, la famosa pieza musical cubana, pues el dilema consistió en mucho más que ahorrar, nos sumergieron a todos en la miseria. En cuanto a la pirámide invertida en los salarios, no se construyó en el mal llamado “Periodo Especial”, sino en los años 60 del siglo pasado cuando a maestros y médicos -que cumplían con su servicio rural el Estado les pagaba 86 y 90 pesos respectivamente, mientras un basurero ganaba 250.
Más adelante agrega que comprar una casa -para formar una familia- con su salario es ahora una utopía, cuando durante la mal llamada “Revolución” lo fue desde sus primeros días. Las mejores casas y apartamentos,  los que dirigen el país se las robaron a los que se fueron y al pueblo lo pusieron a construir las pocas a las que tuvo acceso, a partir del sistema de “Microbrigadas” que en muchos casos demoraron en poder adquirir un techo, entre 10 y 15 años. En definitiva, puede decirse que eran habitáculos defectuosos que después fueron convertidos en barrios marginales; ejemplo de ellos son: Alamar y San Agustín.
El fallecido Fidel Castro sentenció: “Algún día los trabajadores vivirán de su salario y los jubilados de sus chequeras”. Tan “terrible” frase está impresa en los talonarios de cobro de aquellos tiempos, además de haberse institucionalizado la indecencia pública, no se explica cómo los padres de Pernús, pudieron mantenerse ellos y sus tres hijos, con los salarios que ganaban, por muy profesionales que fueran, cuando el dólar llego a estar a 150 pesos en moneda nacional y casi nadie devengaba, en aquel entonces, más de 3 dólares mensuales.
El criterio de todas las personas debe ser respetado; pero en el mío, la distorsión de la historia de un país con fines espurios, incluso a la religión que se pretende practicar, llega a ser un acto de lesa humanidad.
No se conoce, ni el autor deja saber, de qué color será el ojo de vidrio a través del cual deben mirar los jóvenes “un futuro de esperanza”. Aunque involucre al Papa Francisco cuando agrega que así los convocó en el Centro Cultural Félix Varela.
Considero que es una rara forma de fe, en el único país del hemisferio occidental, donde el nivel de vida de sus habitantes es mucho más bajo que hace 60 años, cuando los obreros sí podían comprar una casa y mantener a su familia sin robar y sin tener que afiliarse a algún partido político.
El manipular los horrores de esta crisis sostenida que comenzó hace varias décadas, la inmoralidad pública institucionalizada en el país, así como la represión brutal del gobierno a todo lo que supuestamente dañe su imagen, es un pecado y grave, eso lo debe saber tanto Julio Pernús, como la cúpula de la Iglesia Católica Cubana que dirige Vida Cristiana.
La Habana, 29 de junio de 2017
**El autor se refiere al No.2744 de la Publicación Católica Dominical “Vida Cristiana” que tiene fecha 25 de junio de 2017 y cuya página web es: http://vidacristianaencuba.com
*Periodista independiente. Estudio en el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona. Vive en la Ciudad de la Habana, Cuba. Teléfono: 53452139
Nota del editor: Recibido por correo electrónico de la Red cubana de comunicadores comunitarios.