febrero 28, 2026

¡AY DE LOS QUE SIRVEN AL MAL EN LA CASA DEL SEÑOR!

Por: Eloy A Gonzalez.

“Nadie hace denuncias justas, ni va a juicio con honradez. Confían más bien en la mentira y en palabras falsas;  están preñados de maldad y dan a luz el crimen. Incuban huevos de víbora y tejen telarañas; el que come esos huevos, se muere, y si uno los aplasta, salen serpientes venenosas”. Isaías 59: 4-5

La Palabra de Dios en Isaías 59 nos lanza una advertencia que puede sacudir los principios de una congregación de creyentes en Cristo Jesús : “Incuban huevos de áspides y tejen telas de arañas”.

Hablamos de una realidad dolorosa: hay quienes, ostentando cargos de líderes, actúan como sepulcros blanqueados. Son estos los que se coluden en la oscuridad, traman maldades y andan en contubernios desastrosos, más apegados al maligno que al bien común de la salvación en Cristo Jesús.

La Escritura advierte con severidad que quien come de esos huevos, muere. Las obras de estas personas no son errores involuntarios; son planes diseñados para generar intimidación e iniquidad. En nuestra realidad, hemos visto cómo se incuban mentiras y ataques coordinados a la reputación para arruinar la vida de hermanos que llevan vidas sencillas, pero apegadas a la Verdad.

Son tramposos con planes frágiles. Dice el profeta que sus telas no servirán para vestir; ningún engaño, por más "tejido" que esté entre pasillos y susurros, podrá cubrir su pecado ante el Trono de Dios. “Vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios” (Isa. 59:2).


El pecado de estos líderes y sus cómplices ha levantado un muro. La mano de Dios no se ha acortado para salvar, pero Su rostro se aparta de aquellos que usan su posición para dividir la Iglesia y trazar veredas torcidas para los virtuosos y santificados en el Espíritu Santo.

Aunque algunos esgrimen la expresión de que esto que hoy ocurre en la Iglesia , “son asuntos internos de la Iglesia”, arruinando el testimonio de tantos que hemos sido por años partícipes de una común congregación de creyentes en Cristo Jesús.

Denle pues lugar al noble discernimiento porque el tiempo del engaño debe terminar.

Se trata de una Iglesia está intensamente herida. Herida por pecados que claman al cielo y por el pecado de omisión de quienes vieron la injusticia contra el inocente y no actuaron. La iniquidad de quienes, siendo llamados a servir, incuban e incubaban “huevos de víbora" —mentiras y maledicencias— que traerán sobre sí el juicio divino.

A aquellos dados a la conspiración y el vasallaje : Dejen de ser instrumentos de la perversidad. Sus labios han pronunciado mentiras y sus apreciaciones vergonzosas están envenenando las dedicaciones nobles de toda una congregación de los que confiesan una común Fe a el Salvador y Señor.

¡Hagan un alto al engaño! (Mateo 24:24). No sigan siendo falsos guías que dañan a los hijos de Dios con vanas palabras. Ante el juicio final de Apocalipsis 21:8, los que mienten y dañan deliberadamente a sus hermanos serán juzgados. No se engañen: los injustos no heredarán el Reino de Dios.

¡Arrepiéntanse hoy! Abandonen la maldad, rompan sus telarañas de contubernio y busquen la rectitud. Dejen de ser instrumentos de su propia condenación y vuelvan a la santidad que el Señor exige de Sus servidores.

28 de febrero de 2026

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