agosto 29, 2026

Comentario a las palabras de la Dra. Diane Langberg

 Las palabras de la Dra. Diane Langberg no solo describen una realidad; la desenmascaran. Cuando ella afirma que “con demasiada frecuencia se invierten energía y recursos en proteger instituciones, lugares y reputaciones, en lugar de proteger a las personas”, está tocando el nervio expuesto de la crisis moral en el entorno cristiano contemporáneo.

Dra. Diane Langberg

Porque el verdadero escándalo no es solo el abuso, sino la maquinaria que se activa para proteger lo que no es sagrado: edificios, marcas, plataformas, prestigios, carreras ministeriales.

Langberg nos recuerda algo que la Iglesia debería saber desde sus raíces:

Dios nunca ha tenido interés en sistemas que sacrifican personas para salvar estructuras.  La historia bíblica es un registro continuo de cómo el Señor derriba templos, reinos y liderazgos cuando estos dejan de reflejar su carácter. La institución no es el altar; el carácter sí lo es. Por eso su frase es un juicio profético:

“Si una institución no refleja el carácter de Dios, preservarla no es un acto de devoción.” 

·         Es, en realidad, un acto de idolatría.

·         Es escoger el becerro de oro en lugar del Dios vivo.

·         Es preferir la reputación del ministerio antes que la vida del vulnerable.

·         Es convertir la Iglesia en una fortaleza que se defiende a sí misma, en vez de un refugio para los heridos.

El abuso en el entorno cristiano no se perpetúa solo por el agresor; se perpetúa por la teología torcida que enseña que “la obra de Dios” debe protegerse a toda costa, incluso cuando esa obra ya no es de Dios.

Se perpetúa por la cultura del silencio, por la risa cómplice, por el liderazgo que confunde autoridad con impunidad.

Se perpetúa cuando la institución se vuelve más importante que la verdad.

La Dra. Langberg nos obliga a mirar sin evasivas:

·         La devoción auténtica no preserva sistemas; preserva personas.

·         La fidelidad no encubre; expone.

·         La santidad no protege reputaciones; protege vidas.

Y en tiempos donde tantas estructuras cristianas han demostrado que prefieren sobrevivir antes que arrepentirse, sus palabras son una llamada urgente a volver al único fundamento que no se derrumba: el carácter de Dios, que nunca sacrifica al inocente para salvar al poderoso.

Fuente: https://www.facebook.com/share/r/1Eb2eEVZqA/

Recopilación y Texto del Editor del Blog Religión en Revolución.

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