mayo 11, 2010

Cuba: Aspira la Iglesia Católica a un dialogo constructivo con el Estado cubano.

LA HABANA, Cuba, 11 de mayo de 2010.-Aunque valora que "ha habido un salto cualitativo", considera que todavía "falta mucho por andar para concretar un dialogo integral y fructífero" entre el Estado Cubano y la Iglesia Católica, el director de la revista católica "Palabra Nueva", revista de la Arquidiócesis de La Habana, el laico Orlando Márquez Hidalgo.
Un extenso segmento del último número de la publicación católica, el 195, que circula actualmente por las diversas parroquias habaneras, esta dedicado a "Las relaciones Estado-Iglesia en la Cuba de hoy", que reproduce la ponencia escrita por Márquez para el "Encuentro Científico Internacional: Encuentros sobre Cuba: Sociedad y Derecho", que debió celebrarse en la Universidad de Alicante (en España), del 10 al 12 de marzo pasado, y que fue cancelado, no informándose el motivo.
"Es de suponer, por ser conveniente para toda la sociedad, que los contactos e intercambios recientes continúen y permitan establecer las bases de un dialogo verdadero y fructífero entre el Estado y la Iglesia. La Iglesia mantiene las esperanzas en ese dialogo", subraya Márquez.
Insiste en que "cuando la Iglesia reflexiona sobre una mejora de estas relaciones, lo hace pesando en los beneficios que ello podría representar para los cubanos en general".
"Las relaciones entre el Estado y la Iglesia en Cuba, afirma, se encuentran en un periodo de expresiones y gestos nuevos. Encuentros mas fluidos, entre los Obispos y las autoridades correspondientes del Partido Comunista, se van sucediendo en las distintas diócesis y a nivel nacional".
Aclara que "el proceso se inicio hace varios anos, y de forma lenta pero gradual ha ido favoreciendo espacios de intercambio en los que la Iglesia expone sus criterios y consideraciones -no solo de contenido religioso- mientras la otra parte, es decir el Partido y, por lo tanto, el poder, comparte también sus criterios y consideraciones, sobre la Iglesia y sobre cualquier otro tema de interés mutuo".
Precisa que el propósito de este dialogo "a lo que en realidad se debe aspirar y alcanzar gradualmente, es un espacio de respeto mutuo y no de usurpación de funciones que a cada uno corresponden, máxima en una realidad como las que nos ocupa, donde se ha declarado ya el carácter laico del Estado".
Insiste en "el arduo y necesario camino hacia el dialogo", hacia "un dialogo constructivo esperado por la Iglesia". Las bases para este dialogo, dice, "se han ido esbozando mejor, el contacto es mas fluido; incluso, en los últimos meses, ha habido intercambios que han incluido "los problemas del pueblo cubano", tal como lo habían sugerido los Obispos".
"Realmente son muchas las urgencias que vive hoy el país: económicas, sociales, éticas. En esos encuentros la Iglesia ha hablado con claridad y los representantes del Estado han sido receptivos. Este es un paso importante", reconoce Márquez.
Pero puntualiza que "todavía", "no se ha establecido: un plan definitivo para encarar el conflicto que ambas partes saben subyacen en esas relaciones", pero "en este ejercicio de interpelación, escuchas y respeto mutuos, se va perfilando el camino del dialogo constructivo y la cooperación necesaria por el bien común de la sociedad cubana".
Expresa que "al mirar en retrospectiva estos cincuenta anos, no hay elementos que indiquen un regreso a lo vivido hacia 1960", aunque "no han faltado las crisis y los desencuentros, las restricciones a la libertad religiosa o muestras claras de exclusión por motivos religiosos, sobre todo en el campo de las profesiones publicas, el acceso a los medios de comunicación, a la salud publica o a la enseñanza".
Recalca que "el Estado cubano no tiene en la Iglesia (Católica) ni a un aliado, ni un enemigo. La Iglesia, subraya, no espera ningún privilegio. En todo caso, para si misma, el reconocimiento de su derecho a cumplir su misión en medio de la sociedad cubana, según estipula la Constitución de la Republica de Cuba" y reitera que "es de primera importancia para la Iglesia, y toda la sociedad, la libertad religiosa".
"La Iglesia apela una y otra vez, dice, a la conciencia de quienes ejercen la autoridad a poner al día no solo las leyes y políticas que regulan y afectan la vida de los ciudadanos, sino también a empeñarse por corresponder a las necesidades espirituales y materiales de hoy, de algún modo distintas a las de hace treinta o cuarenta anos".
* Secretario del Capitulo cubano de la Comisión para el Estudio de la Historia de la Iglesia Católica en Latinoamérica (CEHILA-Cuba), corresponsal en La Habana de Monitor (de México).- E-mail: monitorhavana@enet.cu