julio 11, 2014

Agresiones, intimidaciones y amenaza al pastor Alejandro Hernández Cepero en Cuba.

NUEVA ACCIÓN INTIMIDATORIA CONTRA MI PERSONA.
Durante la madrugada del 6 de diciembre de 2016, se efectúa un robo en el interior de mi vivienda. Sucedió en el patio de la casa, se robaron unas prendas de vestir. Al percatarme, procedo a realizar la correspondiente denuncia por Robo con fuerza, en la 4ta Unidad de la PNR, cita en Czda de Infanta y Manglar. Se archiva al folio No: 60348.
Mientras los oficiales se encontraban en plena faena investigativa, se presenta otro oficial comunicándoles que, como sospechoso se encontraba un ciudadano que posee antecedentes penales y se hace llamar: “el gato”, y que al merodear por los alrededores, es conducido a la citada Unidad de la PNR.
Pastro Alejandro Hernandez 
Eduardo, oficial del Departamento Técnico de Investigaciones –DTI- y que vive en el edificio contiguo al mío, obstrucciona impunemente el trabajo investigativo de los otros oficiales, creando una bochornosa situación en plena vía pública al salir en defensa de este, alegando que es uno de sus colaboradores –delincuentes- tratando de impedir su detención. Este oficial conoce perfectamente mi condición de disidente y habíamos tenido en esa fecha algunos careos.
Al final y por lo menos en mi presencia, “el gato” se va enjaulado, hasta la fecha de hoy nada más ha sucedido, jamás me han citado para darme ninguna información del curso de las “investigaciones” y el gato, campea por su respeto.
Casi un año después, el cinco de noviembre de 2011, luego de ser agredido verbalmente, fui agredido físicamente por este mismo oficial del DTI agresión de la que poseo el respectivo Certificado Médico.
En horas de la noche del jueves 3 de julio de 2014, se personó en mi vivienda “el gato”, quién al no poder penetrar a la fuerza en mi domicilio, me convidó a que saliera que necesitaba hablar conmigo. Temiendo no estuviera solo no accedí. Fui agredido verbalmente e intimidado y amenazado por este individuo que goza de total inmunidad policial. Esa noche mi esposa y yo, apenas pudimos dormir.
Tengo temor de lo que pueda sucederme, no puedo quedarme encerrado en la casa, tengo que trabajar y duro para poder mantener a mi familia en un país donde cada día se hace más insostenible el poder enfrentar los altos precios y las continuas carencias, máxime cuando mi esposa necesita una dieta especial que el gobierno no le da.
Este individuo es uno de los ocupantes ilegales que viven en el edificio. El edificio quedó a medio construir hace cinco años, toda su fachada esta sin terminar, cuando llueve el agua se filtra dentro de las viviendas, las paredes hacia el exterior están llenas de humedad y este es, un problema grave al afectar la infraestructura del mismo.
Por las razones antes expuestas, yo personalmente denuncio la violación despótica de mis derechos constitucionales y una nueva amenaza contra mi integridad física.

Pastor.