noviembre 10, 2017

“Dios no entra a mi oficina”. Un libro testimonial sobre las unidades militares de ayuda a la producción (UMAP).

Por Eduardo Martínez Rodríguez.*
Acabo de leer un libro digital (que nunca ha sido impreso en Cuba) escrito por una persona que estuvo en en las famosas UMAP y sufrió toda la cruenta ignominia de aquellos rigurosos campos de concentración nazi-castristas. Se trata de un testimonio de aquellos días confeccionado por Alberto I. González Muñoz entre 1994-95, llamado Dios no entra en mi oficina. Fue publicado por la Editorial Bautista (agmseb@enet.cu) inicialmente en el 2003 y ha sido revisado periódicamente hasta su séptima edición del 2015 de la que hablamos.
El autor alega en la introducción que no quiere que se interprete este material como documento acusatorio contra el régimen de los Castro, pero no hay más que leerlo para indignarse contra las muchas atrocidades y arbitrariedades que cometieron, causando gravísimos daños en la sociedad hasta el día de hoy.
El libro recuerda los testimonios escritos sobre los campos de exterminio nazi, aunque en las UMAP no existieron crematorios ni cámaras de gas.
En las UMAP se pretendía, a través del trabajo forzado, el cambio obligado de los religiosos, los homosexuales, y todos aquellos quienes fueran considerados estorbos a la revolución. Existieron, para horror de muchos, un poco más de dos años, entre 1965 y 1967, en alejados parajes camagüeyanos.
En las páginas pude hallar los nombres de varios religiosos que fueron enviados allí, humillados, calificados oficialmente de lacra social debido a sus creencias, maltratados y obligados a laborar dieciséis horas al día o más cortando caña.
Me asombra que personajes como el cardenal Jaime Ortega Alamino, tan cuidadoso y complaciente con el régimen, quien hace unos años ordenó la extracción a la fuerza de protestantes pacíficos dentro de una iglesia habanera pues ellos, los católicos, fuera uno de quienes recibiera patadas por el trasero y empujones en las UMAP precisamente por ser religioso.
También está el reverendo Raúl Suárez, muy visible hoy con personeros del gobierno, anfitrión muy amistoso con las delegaciones de los Pastores por la Paz, y quien ha levantado un emporio autorizado en 100 y 51, en Marianao.
Raúl Suárez estuvo en las UMAP, durmiendo, junto a otros muchos religiosos, en un duro suelo de tierra, en hamacas más tarde, y después de meses, en literas maltrechas, levantándose a las cuatro y treinta de la madrugada, aún agotados por la jornada de labor, para acudir forzosamente al campo donde permanecerían en ocasiones hasta pasada la medianoche, cortando y alzando caña a mano.
¿Tendrán mala memoria o miedo a perder lo que han logrado?
* Escritor cubano residente en La Habana. Es Licenciado en Historia Universal por la Universidad de La Habana y especialista en Historia de Cuba. Habla varios idiomas. Tiene diez libros publicados en Freeditorial.com (Libros de e-MARO) y más de otros treinta escritos inéditos, en especial novelas basadas todas en la actualidad cubana. Se gana la vida como taxista independiente. E mail: eduardom57@nauta.cu

1 comentario:

Rev Jose C Perez dijo...

Que nadie se confunda respecto a Alberto González, Pastor Bautista de Cuba Occidental (ACBCOcc) y directivo de la Asociación Convención Bautista (ACBCOcc). El autor del mencionado libro, lo que describe, no es noticia desde hace mucho tiempo. Solo trata de quedar bien con todos; las víctimas y los victimarios.
En este mismo Blog, Religión en Revolución, denuncie su participación y responsabilidad como directivo del Centro de Reflexión y Dialogo en Matanzas; organización pro castrista, sincrética y anticristiana. Sin lugar a dudas y de ninguna manera herirá la sensibilidad del sistema castrista.