julio 25, 2006

Regla de Ocha e Iglesia Católico-Romana en Cuba.


Por: Msc. María I. Faguaga Iglesias. *

Cuando nos referimos al diálogo Inter.-cultural e Inter.-religioso en Cuba la experiencia indica que aparecen dos reacciones contrarias –con independencia de la gama de matices intermedios, de los cuales no haré mención-, estas son: una actitud de expectativa –ante la cual surgen interrogantes del tipo: ¿Diálogo? ¿De qué habla? ¿Cuál es su propuesta? ¿Intenta ser original?, y así, un largo etc.- y/o una actitud de incredulidad –entonces, estas interrogantes suelen ser más concentradas-: ¿A qué se refiere con Inter.-cultural? ¿A qué con Inter.-religioso?, en tal sentido se ha dicho: ¿Por qué el guión?, ¿Por qué el prefijo Inter? interpretando que ambos –guión y prefijo- dividen; servirme de estos, aclaro, me permite visualizar la idea que pretendo transmitir de interrelación entre los diferentes componentes de la cultura nacional cubana, específicamente entre las religiones.

La expectativa generada suele acompañarse de la incredulidad y, generalmente, el rechazo no es al tema, sino al vocablo diálogo, que por razones múltiples en nuestro contexto ha dejado una estela de recelo, sugiriendo no muy buenas intenciones ocultas. La actitud de incredulidad frecuentemente va asociada al rechazo, justificándose en aquella vieja tesis –no del todo superada- que muchos consideran inamovible: tenemos una cultura nacional sólidamente monolítica, dicen, agregando que no hay, por tanto, necesidad de diálogo y, elemento relevante, para algunos esa cultura nacional tiene un basamento indiscutiblemente católico, para otros su cimiento es incuestionablemente afro, y, apenas tres lustros atrás, muchos otros se afanaban en buscar un fundamento ateo a esa, nuestra cultura.

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Este trabajo debió ser presentado en el reciente Taller Internacional Regla de Ocha. Culto a Ifa, una enseñanza cubana, efectuado en la Sociedad Cultural Yoruba de Cuba, entre los días 13 y 17 de julio de 2006. Al último momento la autora no pudo presentarlo por el rechazo injustificado –y sin argumentación, al menos no se le ofreció a la ponente- de la Dra. Lázara Menéndez, quien actuaba como moderadora del panel Cimarronaje y Espiritualidad, en el que estaba programada su participación.

* Historiadora y Antropóloga

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