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junio 06, 2022

Encontronazo entre cristianos y miembros de la Comunidad LGBT en Cuba.

 

Una información incompleta sin duda. Un grupo de cristianos de una iglesia en La Habana se manifiestan en un lugar que no podemos precisar con cánticos y alabanzas a Dios ; mientras, otro grupo de personas que parecen identificarse con la comunidad LGBT se manifiestan en contra gritando : “ ¡Derechos Si, Fundamentalismo No!”

No sabemos de que iglesia se trata , probablemente son cristianos evangelios; y tampoco  sabemos si este grupo LGBT es independiente o asume alguna orientación del CENESEX , entidad oficial del gobierno para el tema sexual en Cuba.

Como sea recordamos que, a la Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP) en la década de los sesenta en Cuba, fueron enviados a campos de concentración, porque eso eran: miles de jóvenes cristianos, seminaristas, laicos, testigos de Jehová, abakúas, santeros, homosexuales, personas con tendencia catalogadas como pervertidos y miembros de las fuerzas armadas; sobre todo reclutas del Servicio Militar Obligatorio que estaban siendo castigados.

Sorprende que se pida públicamente por los “derechos”, son los mismos derechos que pedían miles de jóvenes el 11 de Julio pasado y terminaron en la cárcel o huyendo de Cuba; los primeros condenados a largas condenas, los otros al exilio. ¿De que derechos se trata? ¿Del que debe alcanzarnos a todos los cubanos sin distinción? .

Les dejo esta información incluido el video , incompleta en sí, porque es habitual que las informaciones se pongan sin datos como son: fecha de la noticia, personas u organizaciones implicadas, opiniones variadas y sobre todo un breve análisis.

septiembre 09, 2018

¿Por qué esta dictadura “macho” que persiguió rabiosamente a los homosexuales, ahora los apadrina mientras desprecia cualquier otro derecho?


Del emperador Nerón a la princesa Mariela Castro: “matrimonio” homosexual guste o no. Segunda parte y final
“En todo país en que pretendieron legalizar el “matrimonio” homosexual, pastores y sacerdotes elevaron sus voces para condenar el proyecto y para instruir moralmente a sus fieles sobre su responsabilidad de oponerse, como deber cristiano”- En Cuba, callan.
El estado cubano, encallecido en la violación de los derechos más elementales, proyecta legalizar el matrimonio “entre dos personas”.
¿Por qué esta dictadura “macho” que persiguió rabiosamente a los homosexuales, ahora los apadrina mientras desprecia cualquier otro derecho?
La intención aparente del gobierno es complacer a la princesa Castro Espín. Pero parece que este carnaval nunca fue cuestión de derechos, palabra a la que son alérgicos, sino de dinero.
El Marxismo-Leninismo, afirma que todo obedece en última instancia a imperativos económicos.
Increíble que en una nación del siglo XXI, por más dictatorial que sea, una sola persona en posición de poder por nepotismo, se dedique a subvertir la moral social con lujo de recursos y silenciando todo debate y opinión profesional contraria. Que imponga desde hace años una “educación sexual” en TV  y en las escuelas, que no es sino propaganda de la homosexualidad so pretexto de combatir la homofobia.
La razón no visible puede ser incrementar los vitales ingresos de las remesas familiares y por inmigración y turismo, con el expediente de abrir la puerta a que vengan a Cuba a “casarse”, la adopción de menores por parejas homosexuales y la emigración de homosexuales mediante este “matrimonio”.
Sumar a la actual exportación de prostitutas, mediante matrimonios con “pepes”, este nuevo “rubro de exportación”.
La prostitución homosexual masculina, casi inexistente antes de 1959, es un auténtico “logro de la revolución” en los últimos años. Hasta se dedican a ella jóvenes ¡que no son homosexuales!, sino seres que se degradan por unos cuantos dólares.
El travestismo que ampara Mariela Castro, muestra mayores vínculos con la prostitución masculina con extranjeros que con ningún supuesto ejercicio de derechos.
Este “matrimonio”, abre todo un abanico de ingresos monetarios, desde turismo para venir a “casarse, hasta “cambio de sexo”, seguramente más barato en Cuba que en otros países.
Ganancia extra, la homosexualidad no produce el nacimiento de “bocas inútiles”, que suprimir con abortos. Cuestan dinero los hospitales maternidad, auténticas fábricas de abortar.[1]
Y ganan el maquillaje de: “¡Miren cuan democráticos y nada machistas somos! ¡Casamos a los homosexuales como en Suecia!”. No se preocupen: No podrán adoptar.
Está extendido entre la población el rechazo a este proyecto, con el argumento en contra de las adopciones. Es posible que la tranquilicen con declarar que la ley referente a las adopciones no se las autorizará a homosexuales. Pero de legalizar el “matrimonio” homosexual, a la corta o a la larga sería imposible, por contradictorio, negarle los mismos derechos que al matrimonio normal y serviría de primer paso para legislar el derecho a adoptar.
Escuché a dos personas auto tranquilizar su conciencia con afirmar que los distintos funcionarios que aprueban las adopciones, son muy rigurosos en sus investigaciones y autorización final… (¡?)
 Será que en medio de la corrupción, que es la norma en toda oficina, los funcionarios encargados de decidir las adopciones, son extraterrestres importados del planeta Pureza.
La Iglesia: “El silencio de los carneros”.
En todo país en que pretendieron legalizar estas relaciones, pastores y sacerdotes elevaron sus voces para condenar y para instruir moralmente a sus fieles sobre la responsabilidad de oponerse como deber cristiano y ciudadano; organizaron manifestaciones y campañas de oración exclusivamente para sensibilizar sobre el tema. Ocurrió en Argentina, cuando era Arzobispo de Buenos Aires, el actual papa Francisco.
Cierto que se trata de países donde los ciudadanos son ciudadanos y no súbditos amedrentados que votan lo que les manda el amo, convencidos de que en caso contrario se perjudicarán sin conseguir cambiar nada. Cuentan con recursos para oponerse; pues un referéndum no es una farsa, una manifestación reclamando cualquier cosa no es un “acto de contrarrevolución” y los creyentes hacen valer el peso de sus votos en las elecciones de sus gobernantes. Lo opuesto a lo que ocurre en Cuba.
Ello no exime a cada iglesia y a cada cristiano de manifestarse según su Fe, en defensa del matrimonio, de la niñez, de la familia y de la moral (¡qué menos que esto!, ya que no quieren defender a la sociedad de otras opresiones del totalitarismo).
La moral es concepto tan vilipendiado que hoy da vergüenza mencionarla; por miedo a que nos acusen de anticuados. Acudimos al eufemismo: “valores”. Apabullados por quienes afirman “científicamente” el relativismo y anti cientificidad de la moral, cuyas reglas han resistido la prueba de milenios; lo cual demuestra que durante todo ese tiempo probaron su   utilidad práctica personal y social.
Su subversión, justificada por diversas teorías que la descartan por “anticientífica”; teorías de búsqueda de la felicidad, “la liberad”, “derechos sexuales”, etc., particularmente a partir de los años 60 del siglo XX, ocasiona serios problemas a la familia y a la sociedad, al desechar como obsoletas reglas que las conservaban y hacían funcionar.

Pero en Cuba, la Iglesia, que se llena la boca para decir que “aspira a tener…” o que “tiene las mejores relaciones con el Estado”, anticristiano y dictatorial, no habla. Salvo alguna cartita a las autoridades, protesta almibarada para salvar la cara, paripé al que el Estado da el valor justo que merece: Ninguno.
Hubo una manifestación de evangélicos, que lamentablemente trascendió poco al público. Ningún obispo católico, hará en La Habana, lo que hicieron sus colegas de Argentina o de otros países ante ataques similares a la moral social. Ningún Juan Bautista, tendrá los pantalones de salirle al paso a un Herodes a decirle: “No te es licito”. Ni orientará a sus fieles votar por la Ley de Dios.
Incumplirán su deber de decirle a los fieles que voten en contra de una “constitución” que valida la tiranía y se opone a la Ley de Dios, al legalizar la inmoralidad sexual. No los castró la Dra. Mariela Castro Espín; eunucos, aunque no “por el reino de Dios”, ofrendaron el bonsái de su virilidad en el altar del Cesar sado-masoquista que los somete.
Pero… ¿Por qué la Iglesia en Cuba es tan diferente a la del resto de los países? ¿Tan pecadora que no defiende la Fe, ni la familia ni la moral, ni la Patria, contra estos atropellos y, en contraste, tan santa que Cuba es el único país en que el clero no ha incurrido en escándalos de pederastia y lavado de dinero? ¿Son más cobardes que los extranjeros y a la vez unos justos perfectos?  Cuando nos visitan los papas, no hablan de los males nacionales como hacen en otros países, sino de otras cosas.
¿Es especulativo pensar que el estado policiaco que espía a todo el mundo, oculta cortésmente sus faltas y ellos le pagan con la misma cortesía? El gran escándalo de la Iglesia en Cuba es que no da escándalo… Excepto en darle al Cesar, lo que es de Dios.
La indefinición de conceptos, la “caja de Pandora” y la crisis.
Perdone el lector que para analizar el tema son obligatorias explicaciones repulsivas:
¿Existe un solo argumento de los empleados para defender el matrimonio homosexual que no pueda ser aplicado al matrimonio de grupos y al matrimonio incestuoso? “dos personas”, incluye literalmente a parientes consanguíneos entre los cuales el matrimonio está vedado moralmente por nocivo para la herencia biológica y para el funcionamiento de la familia: hermana y hermano, abuela y nieto, padre e hija. ¿Podrán casarse? (Imagino que la depravación gubernamental no va en esa dirección).
Pero siguiendo la misma lógica absurda con que defienden su “matrimonio”, limitarlo a “dos personas” es discriminatorio para “los derechos” de quienes deseen casarse en grupos, o ¿por qué no?, casarse con un animal.  ¿Por qué no, si existen tales prácticas y se supone hacen felices a los que las practican?; ¿acaso hay mucha diferencia con el “matrimonio” homosexual?
Pues la moral sexual es “relativa”, no existe, sustituida por el gusto personal y lo que cuenta es “la preferencia”, lo que cada uno desee y determine con otro por consentimiento mutuo:
Pues ¡a casarse, uno con dos o más, o el hijo con la madre! Son “dos personas”, si los hace felices no les nieguen “el derecho” a esos dos o a varios.
Además de los mismos argumentos pseudo-psicológicos, tendrían a su favor la ventaja de ser relaciones más naturales físicamente, si los grupos, los cónyuges incestuosos o el animal, son de sexo opuesto.
Y aunque prime lo económico, postulado Marxista-Leninista; en este empeño no todo parece económico.
Asoma un morbo caro al corazoncito de los promotores y evidencia de la degradación moral del régimen y de sus santones, que siempre blasonan de pureza y fueron moralistas intransigentes, como toda dictadura.
Hasta estos suprimir la moral por decreto.
La Antigua Roma, con sus instituciones republicanas en decadencia; Francia, en vísperas de la Revolución francesa: históricamente el exhibicionismo y la aceptación “moral” de la homosexualidad coinciden con una grave crisis de la sociedad, enfermedad que culmina en su hundimiento o en revolución.
¿Un único final o variantes posibles? .Pese a que en el libreto está el “happy end” del “matrimonio” homosexual, aun pudieran sorprendernos con otros finales.
Raúl Castro, amante de la ambigüedad y de cara al rechazo popular, pudiera aprobarlo y declarar que está en contra; pero que lo acepta porque él es muy democrático, o rechazarlo para “quedar como hombre” ante el pueblo, o complacer a su hija y a sus intereses con una fórmula intermedia: legalización de relaciones que no equivalga a matrimonio o que si equivalga, pero tenga otro nombre.
El fingido presidente Díaz Canel, pudiera hacer lo mismo para acreditarse, últimamente se exhibe de “escobita nueva barre bien”, fungiendo como populista inspector de heladerías que se disfraza y todo para inspeccionarlas.
Un objetivo puede ser confundirnos, distrayendo nuestra atención con este tema escandaloso, para que no veamos el remachar de nuestras cadenas a lo largo de todo el Frankenstein “constitucionalero”: que dará colorete legalista a esta anciana totalitaria y está plagado de inmoralidades peores que el “matrimonio”.
Como sus neronianos “socialismo eterno”, “socialismo de derecho” con “partido único” constitucionalmente por encima de la Constitución y de las leyes, “propiedad social”, “planificación estatal de la economía”, “defensa de la Revolución”, etc.; y ¡con la más absoluta indefinición de los términos “socialismo” y “revolución”!
De suerte que, muerta toda ideología, en nombre de un socialismo tan indefinido que puede ser cualquier cosa, inventarán y harán “constitucionalmente” lo que les dé la gana con Cuba y sus once millones de esclavos que votan.
Los olvidadizos papanatas internacionales y nacionales y los pejes gordos de la política internacional, amantes de los Derechos Humanos en sus discursos, pero compinches de la dictadura en Cuba y en la O.N.U., declararán por milésima vez desde 1990 que “Cuba cambia a la democracia” por decreto de sus nerones y que ayudan a ese proceso al venir a hacer negocios de carroñeros.
*Periodista independiente cubano. Ha colaborado con la agencia de prensa independiente Hablemos Press y sus notas aparecen en distintos sitios de internet sobre temas cubano. Reside en la Ciudad de la Habana.


[1]  Cuba es el segundo país en el mundo en esta práctica que, según estadísticas oficiales, costó, hasta los años 90, cinco millones de vidas en una población de 10 millones de habitantes, 50%.

septiembre 03, 2018

Del emperador Nerón a la princesa Mariela Castro: “Matrimonio” homosexual guste o no. Primera parte.


“En relación con el matrimonio, se modifica la actual concepción de que solo es posible “entre un hombre y una mujer” y se define que es entre dos personas”. (Proyecto de Constitución de la República de Cuba. Análisis/…).
El emperador Nerón, loco como una cafetera y depravado como algunos gobernantes actuales seguros de que todo les está permitido, se casó con un soldado de su guardia y hasta le hizo amputar sus partes viriles. Pero no decretó que se generalizara ese tipo de actos legales.
La hija del general que manda en Cuba, que no parece loca, lo impone a la nación por la autoridad que le ha sido conferida por su nacimiento. No sin simulacro de referéndum.
No gusta a la mayoría; pero nos guste o no y votemos o no, todos sabemos el caso que hacen de nuestros votos: La sexóloga en jefe hará “constitucional” para Cuba, el mal llamado “matrimonio” homosexual.
Mal llamado, porque “matrimonio” viene de “madre”, es la unión legal entre un hombre y una mujer y otra cosa no es matrimonio, se empeñe quien se empeñe.
Mariela Castro
Ya Mariela Castro Espín, inconstitucionalmente, casó homosexuales por simple voluntarismo: Jorobarle el debilucho brazo a la Ley, que en Cuba ni es ciega, ni independiente, ni puede decir “no” a una persona del abolengo “Castro de Birán”.
Su sencillo expediente para torcer la Ley, fue hacer inscribir como de “sexo femenino” en el Registro de Direcciones, a los hombres operados quirúrgicamente a expensas del Estado (tan escaso de recursos para el sistema de atención médica a la población como escaso escasez de cirujanos; pues los exporta en alquiler).
Operados para castrarlos, fabricarles algo que recuerde la vulva, los pechos, etc., arruinarles la salud y hacerlos dependientes de por vida de consumir las hormonas masculinas que producían naturalmente las glándulas que les amputaron (medicación a cuenta del Estado, tan escaso en recursos para vender medicinas a la población y surtir de ellas a los hospitales).
Predicadora de que la homosexualidad, es “una preferencia”, opinión no aceptada por la comunidad médica, lleva años dedicada a una campaña muy agresiva en T.V. y programas escolares, propagandizando la homosexualidad con el pretexto de combatir la homofobia, lo cual si sería correcto.
La hija del General, no tiene la última palabra, ¡sino la única! sobre el tema sexual, sin permitir al público acceso a opiniones médicas en contradicción con las que ella predica.  El pueblo ignora que existen otros puntos de vista profesionales con diferente enfoque sobre el tema.
Y de tantos derechos violados en Cuba, únicamente preocupa a su dictadura legislar los derechos “de la cintura para abajo” y ello únicamente en lo contra natura.
No el derecho de los matrimonios a un salario digno que les permita fundar y sostener su familia en vez de depender del abortismo, práctica estatal maltusiana, y convivir varias generaciones hacinadas; por la carencia de viviendas. Con un promedio de siete dólares de salario mensuales, una pobre canastilla les cuesta unos cuatrocientos dólares: y el Estado, es quien fija omnipotentemente los salarios, los precios y facilita los abortos. 
Jamás legislará a favor de los derechos a pensar y a expresar pensamientos sin ser encarcelado ni marginado laboral y socialmente. Ni contra el que peguen o arrastren a las Damas de Blanco y acosen a los niños de los opositores en las escuelas. Derechos tan despreciables para la cúpula, como apreciable les parece el dar espacio a la homosexualidad.
Baja nupcialidad y crisis del matrimonio en Cuba.
Cuando era posible vivir de un salario a pesar de las escaseces, durante los años de la década del 1980, sectores sociales que históricamente se vinculaban mediante el concubinato acudieron al matrimonio por varios incentivos.
Que incluían dos días en un hotel, derechos a comprar alguna ropa y una caja de cerveza y otros pocos “lujos” similares, a precios asequibles y según el racionamiento.
Desde 1990 ocurre al revés, la nupcialidad es bajísima, sectores sociales que tradicionalmente fundaban familia sobre el vínculo del matrimonio, ahora se unen en concubinato; por la carencia de economía, la intención de emigrar y el peligro de  tener que compartir el derecho a la vivienda, en caso de divorcio.
Decididos a romper su relación cuando a uno de los dos se le presente la oportunidad de abandonar el País.
En los 2000, las pocas veces que vemos una boda, casi siempre se trata de “un pepe” (extranjero, casi siempre español) que se casa con una cubana, casi siempre negra o mestiza y casi siempre “jinetera” (prostituta con extranjeros). Medio para emigrar que encuentran unas y, también, reclutamiento de cubanas para prostituirlas en Europa. Ese es el clima en que “el socialismo de derecho” legalizará como matrimonios las uniones homosexuales.
Los derechos nunca pueden entrar en conflicto unos con otros.
Equiparar la unión entre homosexuales al matrimonio verdadero entre un hombre y una mujer, no es asunto privado de los homosexuales, como ocurre con sus relaciones personales no vinculadas legalmente (y discretas, no exhibicionistas).Lesiona los derechos de muchos: Desprestigia a los ya bastante destruidos matrimonio y familia, que padecen la falta de condiciones sociales y de economía para sostenerse y funcionar.
Los casados tienen derecho a que el matrimonio no sea degradado a “unión entre dos personas”, a que su matrimonio no sea equiparado legal y moralmente a una relación contraria a la naturaleza (por más que acumulen sofismas para afirmar que es “normal”, es verdad de Perogrullo que la carencia de los órganos sexuales opuestos impide considerarlo natural).
El derecho de los homosexuales no es otro que el que tiene todo ser humano a no ser agredido y acosado y al respeto según su conducta personal, laboral, social, unido al deber de respetar los derechos de otros.
Y el público, más que rechazar a los homosexuales, rechaza la promiscuidad, la provocación a transeúntes no homosexuales con miradas y palabras libidinosas y el exhibicionismo de muchos de ellos. Consecuencias de la promoción de la Princesa.
Los “espacios” para los homosexuales, no deben privar de espacio al resto de la gente ni exponerlos a solicitaciones sexuales no deseadas, si transitan por ahí. Se trata de conductas que provocan justo rechazo, también, cuando las ejecutan heterosexuales.
Semejante clima, aun sin el “matrimonio”, confunde a los niños sobre el sexo y la sexualidad normales, va contra el derecho de los niños a la educación y de los padres a educarlos sin injerencia del Estado en la moral (palabra tabú, “anticientífica” para psicólogos populistas).
Va contra los derechos de los cristianos a ejercer su Fe, y de éstos y de los no cristianos, a transmitir enseñanzas morales a sus hijos sin que la infancia sea bombardeada en la escuela y la televisión  con propagandas estatales opuestas a esa moral; porque tal sea el capricho de una persona en el poder.
O, como ocurre hoy día, que en el ómnibus se besen en la boca y toqueteen a la vista de los niños y de todos, lesbianas, homosexuales y hasta adolescentes en uniforme escolar. También es contra el derecho de empleados de notaría o de diversas oficinas civiles, cristianos o no, quienes contra su conciencia deberán legalizar “matrimonios” homosexuales. El Gobierno no les reconocerá la objeción de conciencia.
Silencio cómplice de la Iglesia
Y la Iglesia, ¿Qué dice a su rebaño…? Jamás dice nada que recuerde a los fieles que son ciudadanos con deberes cívicos, que no pueden votar contra la Ley de Dios y contra su conciencia y por conveniencia o temor admitir una depravación en silencio y votando a favor.
El cristiano, no puede prescindir de su conciencia, como prescindieron hace rato los profesionales de la Fe, particularmente los que prefieren imitar a los primeros cristianos, no en el martirio ni en la denuncia del pecado, sino en ponerse cosas raras sobre la cabeza. Al incluirlos a todos, personas bien intencionadas me censurarán por generalizar.
En todo grupo profesional hay “buenos, malos y regulares”; pero me niego a escribir diplomáticamente “la mayoría” y generalizo “todos”, porque “los buenos y regulares”, marchan en el mismo equipo que “los malos” al no denunciarlos y aun obedecerlos:
Escudados en la disciplina, la obediencia, el “no juzgar”, “no dar escándalo· “que dirán los del mundo”, “comprometería la Obra” y otras coartadas del no hacer lo que manda Dios, sin sentirse responsables personalmente: porque la responsabilidad moral personal se diluye en la multitud o la asume la jefatura de la institución:
“¡Qué bueno!, obro contra mi conciencia y contra la Ley de Dios, y así no me busco problemas, no me sancionarán ni botarán de mi empleo pastoral; pero no soy responsable, no peco, pienso lo contrario porque soy bueno; pero hay “razones de estado” y otros asumen por mí, mi pecado. Mi deber es predicar o dar misa, sin meterme en líos, como si fuera un proyeccionista de cine, no soy responsable por la película, les doy entretenimiento y mañana me iré derecho al Cielo y, entretanto, me premiarán con su equivalente terrenal: Viajes a predicar al “Primer Mundo” y una congregación mejor”.
Sin injusticia acuso a los clericales “yo no soy, ¿qué puedo hacer yo?, no se puede” y afirmo sobre el Cristo cubano: “Todos pusieron su mano en él”.
Las raras excepciones, que duran poco por el acoso de sus propios superiores y colegas, lejos de ofenderse me  darán la razón en que el mejor de “los buenos” es incapaz de decir una Palabra de Dios, que roce al Cesar, ni con el pétalo de una rosa. Excepto en algún cortés paripé de cartita de queja. (Continuará)
*Periodista independiente cubano. Ha colaborado con la agencia de prensa independiente Hablemos Press y sus notas aparecen en distintos sitios de internet sobre temas cubano. Reside en la Ciudad de la Habana.

agosto 30, 2018

Refutando opiniones sobre la Iglesia en Cuba.


Refutando opiniones sobre la Iglesia en Cuba.
Con todo el respeto que le tengo a la periodista Ana León y a su trabajo, estimo que a juzgar por los criterios que vertió en su comentario “No alcanzarían las piedras”,  le falta profundidad a su conocimiento sobre las iglesias protestantes.
Es cierto que la Constitución vigente en nuestro país establece  la separación entre el Estado y la Iglesia,  pero la religión es un fenómeno social íntimamente relacionado con todos  los aspectos básicos y trascendentes como la libertad, los derechos humanos, la paz, el desarrollo y la justicia social, y que   también se relaciona con temas de interés para el gobierno; a través de las normas y regulaciones que establece  en las relaciones humanas.
Muchos cubanos consideran que la Iglesia Protestante se ha convertido en un negocio lucrativo y su ministerio poco aporta al país. Sin embargo, se respeta el derecho de cada quien a abrazar la religión que desee, aunque se deje embaucar por pillos disfrazados de pastores. Es justo obrar del mismo modo con las garantías civiles, respetando el noble principio de humanidad que las inspira",  expresó Ana León en su artículo.
La casi  generalidad de los cubanos  opina con respecto al gobierno que está lleno de pillos y corruptos.  Porque pillos, ladrones  y corruptos es lo que más abunda en nuestro país en todas las instancias, aun en las más altas.  Pero esas opiniones solamente se ventilan en espacios domésticos y con bastante cautela, por no decir temor.
Respecto a que “la Iglesia Protestante se ha convertido en un negocio lucrativo", como asegura Ana León,  eso no es noticia nueva.  En Mateo 21:13 se refiere que Jesús dijo a los mercaderes  que ocupaban el templo: "Mi casa será casa de oración, pero vosotros habéis hecho de ella una cueva de ladrones”.
Es muy cierto el pronunciamiento de Ana León, pero detrás de esa afirmación de que la iglesia hoy se ha convertido en un antro de ladrones-según muchos cubanos- hay otra: y es que antes de que en los años 60 expulsaran del país a los sacerdotes católicos e internaran en los campos de concentración de la UMAP a los seminaristas y  pastores evangélicos no existía la misma opinión. Era una iglesia sin manchas ni arrugas. Pero todo cambió cuando las iglesias fueron penetradas por la Seguridad del Estado y regidas a través de la Oficina de Asuntos Religiosos del Comité Central del Partido Comunista.
Afirma Ana León que la iglesia “poco aporta al país”. No es así, las iglesias a través de múltiples métodos producen valores morales que son muy necesarios a la sociedad. Gracias a los valores inculcados por las iglesias,  son muchos los que renuncian a la vida deshonesta. El papel que juegan las iglesias es vital  para que no sigan proliferando la violencia, la prostitución, el robo, la drogadicción   y otros delitos  que traen como consecuencia una superpoblación penal que pesa sobre el tesoro público de la nación.
Las nuevas generaciones de pastores y sacerdotes formados durante el llamado “proceso revolucionario”, para recibir  sus prebendas y muy delimitados espacios públicos mediante el Consejo de Iglesias de Cuba (CIC), tienen que  parcializarse con las decisiones del gobierno. Pero ahora han discrepado: las iglesias protestantes pertenecientes al CIC  han rechazado incluir  en la nueva Constitución cubana la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo.
Ese rechazo no es algo nuevo. En todo el mundo las iglesias siempre  se han regido por una única norma de fe y conducta, la trazada en la Biblia. En el Antiguo Testamento, el castigo para los homosexuales era la lapidación, pero hoy las normas cristianas se rigen por  el Nuevo Testamento, que advierte sobre la condenación sobre el pecado, pero le da la oportunidad del arrepentirse al pecador para su salvación.
Si las iglesias cubanas cedieran ante el CENESEX y  aceptaran  la  propuesta sobre el matrimonio gay, seguramente perderían el favor de las iglesias y ministerios cristianos de otros países  que financian el Evangelismo en Cuba. Como se ve, no tienen opciones.  Solo que sería justo que con la misma vehemencia con que se oponen al matrimonio igualitario, las iglesias  abogaran por las libertades y los derechos de sus feligreses y de los cubanos todos.
*El Pastor Manuel Morejón Soler preside en Cuba la organización multi denominacional: Alianza Cristiana de Cuba.

agosto 11, 2018

Homofobia. Meditación por el Día Mundial de la Lucha contra la Homofobia


Por: Francisco Paco Rodés.*
San Pablo habló de una “lucha contra principados y potestades, contra poderes de este mundo de tinieblas” (Efesios 6.12) hoy estamos aquí en un gesto más retando a uno de los principados y potestades más poderosos de todos los tiempos, la homofobia. (1ra de Juan .16-21 )
Grande, no lo dudemos, es la homofobia. Las nuevas generaciones que surgen, desde pequeños se manifiestan agresivos, haciendo objeto de burlas a sus compañeritos que tienen rasgos feminoides. En Uganda se discute una ley de condena de muerte a los homosexuales, el mundo islam es fuertemente homofóbico. Pero el mundo cristiano no es mucho mejor. La condena al infierno eterno es esgrimida sin ninguna misericordia. Las denominaciones conservadoras que no se levantan para condenar la injusticia y la guerra si lo hacen ante la menor señal de cambios en la legislación a favor de este sector discriminado.
La homofobia la tenemos en nuestra sangre, como el racismo en otros tiempos, y aún hoy. Un padre siente horror de saber que su hija o hijo es homosexual. Es un poder muy grande en este mundo de tinieblas.
Pablo propone la “transformación por la renovación del entendimiento´ para poder conocer la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. Los prejuicios ceden ante la luz de la verdad. Y la información, la educación juegan un papel muy importante, para empezar a expulsar las tinieblas. No dudamos que es muy importante la educación en esto. Jesús oró en la cruz, “Perdónalos, porque no saben lo que hacen”. Y esta ignorancia que crucifica a otros, es un pecado, que necesita perdón, pero también es un desafío a la paciencia y la educación.
Para Juan, en cambio, la cuestión va a raíces profundas de la espiritualidad humana. “En el amor no hay temor”. La homofobia es temor. Es el temor que hace ver al otro/a como una potencial amenaza, nos hace sentir inseguros. Ese temor se convierte en rechazo, desprecio y agresión.
Eso sucede con todas las fobias. En algunos países la xenofobia está afectando la sociedad fuertemente.
Juan ve en el fondo una carencia de amor. El amor de Dios abre los ojos para ver por encima de los prejuicios y las barreras (Martí decía el amor es el que ve). Ciertamente, en el amor no hay temor. El que teme no está perfeccionado en el amor, así concluye Juan.
Vivimos en un mundo lleno de temor. Temor que habita en lo profundo del ser, que no reconocemos. Somos víctimas de este principado. Jesús, la fe nos ayuda a vencer los temores, a crecernos. Todos y todas necesitamos cuidarnos de esto. Porque pudiéramos ser arrogantes los que tenemos una visión más amplia y comprensiva de este tema, y mirar con desprecio a los que todavía no les ha amanecido. Cuidado, el amor es algo delicado y hay que velar que no nos alcance el veneno de la intolerancia y el irrespeto también a los que nos creemos libres de ellos.
Por eso hay que apostar por Pablo y por Juan, transformación y amor. Dios nos dé su mano en este largo caminar. Amén.
Fuente:  ALC-Scribd    
* Fue por muchos años Pastor de la Primera Iglesia Bautista de Matanzas,  Cuba. Después de jubilarse de ese pastorado, entró en un ministerio como coordinador nacional de capellanes evangélicos/as en las cárceles de toda la isla.