abril 28, 2015

Confiscada por la Aduana de Cuba una publicación hecha en Cuba por el Centro Martin Luther King Jr. y la Fundación Sueca de los Derechos Humanos.

La Agenda Latinoamericana Mundial 2015, publicación autorizada en Cuba no puede reingresar a la Isla porque según los funcionarios de la Aduana: “nada que sea drogas, pornografía, armas o derechos humanos es admitido”.
No perdonaron ni a la Agenda.
Entre mis libros que quedaron retenidos hace un mes en el Aeropuerto “Abel Santamaría” de Santa Clara y acerca de los cuales aún no he recibido respuesta uno de los mas sospechosos resultó ser mi ejemplar de la “Agenda Latinoamericana Mundial 2015” http://latinoamericana.org/2015/info . Fue retenida a pesar de ser la edición cubana, lo cual señalamos a los inspectores de aduana llamándoles la atención a cerca de la torpeza que cometían, publicada por el Centro Memorial Dr. Martin Luther King Jr. de Cuba en colaboración con la Fundación Sueca para los Derechos Humanos. Puesto que se trata de un “manual de compañía” la llevé conmigo al despegar desde ese mismo aeropuerto el 16 de marzo y a mi regreso doce días después me la arrebataban. 
Portada Agenda,
 de Maximino Cerezo Barredo,
 foto de José María Concepción 
Este anuario que viene publicándose desde hace veinticuatro años escogió para este año un tema controversial en Cuba: ¡Derechos Humanos! Y como ya en otra oportunidad uno de los abogados de la Aduana nos explicó: “En Cuba nada que sea drogas, pornografía, armas o derechos humanos es admitido”. Una admisión como esta confirma lo que Julio Antonio Fernández Estrada, profesor Titular de la Universidad de La Habana, afirma en uno de los artículos incluidos precisamente en esta Agenda, “La Cultura de los Derechos Humanos en Cuba”, (página 220) al decir: “… quedó vedado el tema de los derechos humanos, no se divulgaba la declaración universal, y todo lo que sonara a derechos humanos parecía cosa de la contrarrevolución. Todavía hoy es posible que en una discusión cualquiera se identifique al otro con una posición dudosa solo alineándolo con los derechos humanos, como si “ser de los derechos humanos” significara estar frente al sistema y no dentro de él”. No en balde el revuelo que ocasionó en el aeropuerto por lo cual nos tuvieron varias horas retenidos a mi esposa y a mí que durante nuestro dilatado requiso vimos llegar e irse varios vuelos y éramos observados con curiosidad por todos cual si hubiesen descubierto a unos auténticos narcotraficantes.
Portada del libro editado especialmente
 para la celebración de los  15 de mi hija Rocío.
 De no devolvérnoslos serán quemados
 por Aduana de Santa Clara 
Si bien yo poseo mis propias críticas a la Agenda, parece que los aduaneros las tenían mayores que yo. Por ejemplo, a mi me resaltó que todavía no se anuncia el 20 de marzo como Día Internacional de la Felicidad, a pesar de ser este el tercer año ya en que se celebra, tras la Resolución de la ONU del 12 de julio del 2012. Me chocó también que en las efemérides de cada día Cuba brilla por su ausencia, a pesar de que se toma nota rigurosa de cada violación a los derechos humanos ocurrida en el pasado en el resto de la Patria Grande. Yo esperaba encontrar por ejemplo en el 7 de abril la nota de que se cumplían cincuenta años exactos del encarcelamiento de cincuenta y tres pastores bautistas que en 1965 fueron condenados a largas penas de prisión. O más cercano en el tiempo esperaba encontrar que el 23 de febrero se cumplían cinco años de la muerte del huelguista Orlando Zapata Tamayo en la prisión Cerámica Roja, de Camagüey, tras de haberse cometido la crueldad de negarle el agua por dieciséis agónicos días; cuatro años del fallecimiento del activista Juan Wilfredo Soto García tras una golpiza policial, tres años del fabricado accidente de Oswaldo Paya Sardiñas el 22 de julio, o de la extraña muerte de la líder de las Damas de Blanco, Laura Pollán, el 12 de octubre.  A pesar de estas imperdonables ausencias la llevaba conmigo como un instrumento sumamente útil para recordar efemérides relacionadas al tema Derecho Humanos en todo el continente, además de los excelentes artículos incluidos, sin dudas un regalo de lujo de José María Vigil y Pedro Casaldáliga. Junto a mi Agenda Latinoamericana permanecen retenidos en el aeropuerto otros ítems que no hacen más que ridiculizar al régimen. Un ejemplar de la Newsweek que había adquirido en el aeropuerto de Miami antes de volar a Cuba. Ejemplares de la biografía de Mañach a  Martí.  Y como una muestra de hasta donde pueden llegar con sus ensañamientos, una edición especial del libro “El Camino a la Felicidad” en ocasión de la celebración de los 15 años de mi hija Rocío, quien no tuvo más remedio que celebrar su fiesta de cumpleaños el pasado sábado sin poder compartir con sus amiguitos, como hubiese anhelado, veintiún preceptos morales muy carentes en Cuba, y especialmente en sus aduanas.     

*Pastor Bautista de la Convención Bautista de Cuba Occidental. Desarrolla su ministerio en la Iglesia Bautista de Taguayabón, Villaclara, Cuba.