septiembre 15, 2010

Recordatorio del 11 de Septiembre.

Por: Rev. José Carlos Pérez.*
No se puede olvidar con facilidad la tragedia. El planeta fue espectador en vivo de uno de los ataques terroristas más grande del mundo. Su repercusión sobrepasó los límites geográficos, políticos y económicos. Fui testigo presencial de la gran reacción nacional Estadounidense que generó el siniestro ataque.
El tema de conversación y noticias constantemente redondeaba lo que pudiera corresponderse con los perpetradores del hecho, y la tragedia misma. El sentimiento patriótico nacional creció, juntamente con un ferviente deseo de justicia o desagravio.
Después de un mes de esta fecha perdurable, todavía se percibía un pequeño humo en el lugar de los hechos. Muchos lloraban, corrían, pero sobre todo oraban.
Las imágenes del mundo árabe mostraban una alegría macabra. Mujeres en las calles que repartían o tiraban caramelos a los niños. Alegres por haber destruido las torres gemelas, símbolos del orgullo nacional Americano. Mi pequeña contribución fue predicar en varias congregaciones tratando de impartir alguna palabra que brindara consuelo, paz o esperanza para lo que se aproximaba. Siempre que se avecina esta fecha me es obligado meditar en varias lecciones espirituales, coincidiendo también con el onomástico de mi esposa.
1- Aunque seamos grandes y fuertes No podemos ignorar a nuestros enemigos. 2 Corintios 2:11.
2- A veces los conflictos más trascendentes se engendran como la levadura: en silencio, a la vista de todos y sin darnos cuenta.
3- Las crisis nos hacen madurar y buscar fortaleza en Dios y su presencia. Salmo 46:1.
4- Todos seremos probados a veces con experiencias muy duras en el momento que menos esperamos. Apocalipsis 3:10.
5- La rapidez y asombro de los acontecimientos nos recuerdan el advenimiento prometido de Jesucristo o Mesías de Israel a su Iglesia. 1ra Corintios 15:52.
6- Nuestra vida en este mundo es frágil y fugaz. 1ra Pedro 1:24.
7- Que las grandes obras, que Dios nos permita desarrollar como hombres, deben honrar el nombre de Dios, no el pecado. Génesis 11:1-11.
No olvidemos lecciones como estas. Relaciónalas con tu vida secular. Oremos para que Dios bendiga a esta gran nación, y su prosperidad beneficie al mundo entero.
*Ex Pastor Bautista, separado por injustas e inconsistentes decisiones del liderazgo de la Convención Bautista de Cuba Occidental. Graduado en el 1991. Se ha desempeñado como Pastor en las Iglesias de San Luis (PR), Fomento (SS) y, Cárdenas (MTZ). Licenciado en Estudios Bíblicos por la Facultad Latinoamericana de Estudios Teológicos (FLET) .