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septiembre 15, 2013

Procesión de la Virgen de la Caridad del Cobre en Güira de Melena, Cuba.

Costumbres
Virgen de la Caridad por las calles de Guirra de Melena

La virgen de la Caridad del Cobre Patrona de todos los Cubanos inicio su precesión el 8 de septiembre por el Municipio de Güira de Melena, Provincia Artemisa, muchos fieles de boto participaron en ella a pesar del acoso de la (PNR) Policía Nacional Revolucionaria y la Seguridad del Estado (DSE).
Varios opositores fueron a desfilar junto a la Virgen por todas las calle en la que se hizo él recogió, el cura de la Iglesia se unió al pueblo en oraciones, al menos estas costumbres religiosas no se han perdido.  
Artemisa, 12 de setiembre de 2013.

septiembre 08, 2013

La Libertad y Nuestra Señora de la Caridad.

Por: Mario Hechavarria Driggs.
No puedo olvidar aquellos presos, sus manos tras el muro alto, los rostros saltando para, en unos segundos, ver a la virgen, separada de ellos por las autoridades de la prisión ¨Combinado del Este¨, temerosas del encuentro de una madre con sus hijos, sean lo que sean, estén donde estén, simplemente sus hijos.
Esta vez, ante las prisiones, la hipocresía de las autoridades cubanas quedó en evidencia, no aceptaron la entrada de la Caridad a los recintos penales. Como se sabe, un amplio despliegue policial acompañó el recorrido de su imagen bendita por todo el país.
Según la historia, la virgen de la Caridad se apareció a tres cubanos que remaban desesperados en medio de una tormenta, intentando alcanzar tierra salvadora en la bahía de Nipe, la mayor de su tipo en Cuba, ubicada al norte de la oriental provincia de Holguín. La fecha fue fijada en 1612, cumpliéndose los cuatro siglos de aquel milagro.
Un altar a la Virgen de la Caridad del Cobre
Desde esa fecha la imagen y devoción a nuestra Señora de la Caridad del Cobre se  enmarcó en nuestra historia como símbolo de nuestra  cubania. Los patriotas mambises se la llevaron a la manigua y rezaron  ante ella por la libertad de Cuba. En los duros momentos de intolerancia y represión, el cubano libre se la llevó al exilio como señal de nuestra rebeldía. Una  madre nunca abandona a sus hijos.
Tales razones motivaron el peregrinar de la sagrada imagen, encontrada cuatrocientos años atrás, posteriormente ubicada en una iglesia junto a las minas de cobre cercanas a Santiago de Cuba. La procesión fue un suceso nacional que movilizó a millones de cubanos sin distinción de ideologías, afinidades políticas u otras acostumbradas maneras de dividir a las personas.
Caridad y Libertad se unen  ante su altar. Es uno de esos pocos símbolos que nunca han podido quitarnos los comunistas hipócritas que gobiernan nuestra nación. Dos décadas atrás, cuando el llamado socialismo real se derrumbaba como torre de Babel, apurados en captar adeptos ante la debacle ideológica y política, aceptaron a los creyentes en las filas del Partido Comunista de Cuba.
Desde entonces las autoridades gubernamentales rinden pleitesía a la imagen de la patrona nacional, asociada en los cultos sincréticos de la santería con Ochún, deidad del amor, el vientre materno y las aguas de los ríos. Como buena madre criolla, no distingue de filosofías a la hora de proteger a sus hijos. ¿Cómo se las arreglan entonces estos proclamados ateos marxistas-leninistas?
La inmensa mayoría del pueblo, ajeno a los aburridos discursos, clama ante su virgencita en medio de la desgracia. Múltiples asuntos nos conminan, el prometido bienestar que habría de darnos la revolución socialista no acaba de llegar. Las quejas que nos agobian son muchas, de ellas hablamos en silencio porque nos falta la libertad para gritarlas en las cuatro esquinas.
Caridad y Libertad en una patria que debiera ser con todos y para el bien de todos, como soñara Martí. Tales conceptos no admiten el liderazgo impuesto a la fuerza por un partido único, proclamado comunista. La Virgen del Cobre nos espera desde su altar, aceptando nuestros rezos en pos de una sociedad abierta a la participación de todos los cubanos.


noviembre 25, 2011

¿Podrá la Virgen cambiar a Cuba?

Desde el 8 de Agosto del 2010 hasta Diciembre del 2011 la Imagen de la Caridad del Cobre es  llevada por los diferentes pueblos y ciudades de nuestro país, y los sacerdotes católicos proponiendo a nuestro pueblo que le hagan peticiones de prosperidad y protección.
Y el calendario del año 2011 publicado por la misma Iglesia  indica que la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre remonta su origen al siglo XVII: “Se tienen noticias de que en el año 1648, en la Parroquial Mayor de Bayamo, había un altar dedicado a la Virgen de la Caridad.” Apunta que en la Parroquial  “había un altar a su imagen”.
De igual forma el anuario vincula su devoción  a patriotas independentistas en tiempos de guerra. Como la familia Grajales, Planas Ulloa, entre otros.
“Hay datos que en la Parroquial Mayor en el año 1875, en plena guerra, se celebraba solemnemente la fiesta de La Caridad con la asistencia de gran número de fieles.”
Es de imaginar que la Virgen, y su significado, eran llevada en la mente y el corazón por los insurrectos mambises y soldados españoles católicos al campo de batalla.
Todos -criollos e hispánicos- se encomendaban al cuidado de la misma  y al Dios todopoderoso cuando salían a la guerra.   
Según el periodista independiente Jaime Leygonier -católico catequista  y Licenciado en Historia- el sobrenombre de “Mambisa” no corresponde a sus recuerdos ni a la tradición popular: "Esta referencia a la Virgen como "mambisa" nadie la mencionó, invocó o recordó con este vínculo patriótico hasta las vísperas de la visita del Papa Juan Pablo II en 1998.”
Por estos días durante las distintas procesiones con la Imagen, los sacerdotes católicos proclaman: “Viva la madre de Cuba”. “Viva la Virgen Mambisa”. “Viva Cuba”. “Viva Jesús”.
El sobre nombre de “Mambisa” quizás sirva para recordar el valor extinto de los mambises que lucharon por la independencia de Cuba, y que se opusieron a la tiranía del momento histórico en que les correspondió vivir.
Según el calendario, a la Imagen la llevaron por todas las provincias del País entre los años 1951-1952, en la Misión Nacional para conmemorar los 50 años de la Independencia de Cuba y en la actualidad  (años 2010-2012) la motivación es “los 400 años del hallazgo de la Bendita Imagen de la Virgen de la Caridad en la Bahía de Nipe.”
En el almanaque se le asigna una petición a la Virgen para cada mes del año. Motivos lógicos que todos los creyentes de cualquier profesión religiosa haríamos  a la Virgen, santo o a Dios mismo según la creencia de cada cual.
Puesto que no soy católico discrepo con algunas creencias fundamentales que enseña la Iglesia Católica, y no usaré de esto para censurarla.
No creo que la Virgen sea la Protectora de Cuba, en todo caso de los creyentes católicos. Su patronato contradice las enseñanzas de la Biblia y el evangelio, confiriéndole roles y poderes propios de Dios o Jesucristo, quien es el  Rey de Reyes y Señor de Señores”.
No creo que la peregrinación de la imagen en el territorio nacional cambie para nada la vida del pueblo cubano, católico o no. En todo caso Cuba necesita volverse al Dios vivo, único y verdadero, poniéndole en primer lugar y respetando su Palabra. Mat. 4:10.
La adoración es debida solamente a Dios (Exo. 20:3; Apoc 22:9).Cualquier representación, honra, plegaria o veneración de algo en los cielos o en la tierra es señalado por las Sagradas Escrituras como un acto de idolatría.
La idolatría consiste en honrar a las criaturas en lugar de al Creador, postrarse ante los ídolos en adoración, plegaria o veneración. Por estas razones la Virgen es la protectora de la comunidad católica excluyendo a quienes no aceptamos el dogma de María.
Esta peregrinación solo contrasta con épocas donde el gobierno expulsó en masas a sacerdotes católicos y otros no gratos para la naciente revolución en la década de los  60 generándose una crisis religiosa nacional.
Las  confiscaciones de propiedades e inmuebles de las distintas organizaciones religiosas, hoy  en usos gubernamentales me remontan a esos momentos de la historia.
Es visible que la Iglesia Católica ha recibido como nunca antes “facilidad de expresión”, más que las evangélicas u otras. Esta cruzada y el arreglo de algunas calles bacheadas en el interior de la ciudad por donde habría de pasar las procesiones con la Virgen es una muestra de ello. 
Poco o nada cambiará la triste realidad cubana aunque se ronde a la estatuilla por toda la Isla y que venga a Cuba el Papa Benedicto XVI el próximo año 2012, si no existe el libre derecho a la expresión, el pluripartidismo, así como la  libertad religiosa plena y no las ínfimas concesiones a las que estamos acostumbrados a ver. 
* Pastor de confesión Bautista. Graduado en el 1991.  Fue excluido como Pastor de la Convención Bautista de Cuba Occidental. Sus trabajos de opinión pueden leerse en el Blog Religión en Revolución. También colabora con Hablemos Press.

noviembre 23, 2011

La Virgen de todos.

Por Aimé Cabrera.*
La Virgen María de la Caridad del Cobre no es solo la Patrona de Cuba,  sino que esta advocación mariana, desde su aparición hace casi 400 años, ha sido el manto donde se han postrado personas de todas las razas y clases sociales, adorándola por su intersección ante Dios ante los casos más disímiles. Ella ha traído la felicidad  y la solución a quienes optaron por la fe, y dejaron a un lado el pesimismo y  la desesperanza.
Desde su llegada a la capital el 6 de noviembre ha estado su imagen venerada en asilos, casas de misión, conventos, parroquias, hospitales y parques donde su presencia ha desatado el frenesí de un pueblo que ha estado reprimido por los intolerantes, esos que le negaron estudios universitarios o buenos  puestos de trabajo a quienes no admitieron negar su amor a Dios, y a la Virgen Mambisa en las primeras décadas del impuesto gobierno, aún imperante.
El tiempo borra, o al menos aplaca los odios y hostigamientos de muchos oportunistas que en su mayoría, después de cansarse de hacer daño a sus coterráneos, viven en la actualidad en  el exilio y han tenido una conversión nada convincente; o permanecen en su país, viviendo de privilegios y asistiendo a los templos cuyos pastores no hincan sus rodillas ante Dios, sino ante el César.
Es el momento de reflexionar sobre qué hemos estado haciendo de nuestras vidas hasta ahora. Es el instante de meditar y reconocer nuestros malos comportamientos, abrazando dependencias que degradan, esos hombres que son capaces de levantarle la mano a una mujer, injuriarla, o abusar de ella en cualquiera de las formas más criticables: deben arrodillarse y pedir perdón de solo pensarlo, cuán hipócrita pudiera ser su presencia en una iglesia o procesión donde esté la Virgen Cubana.
Tienen tiempo de admirarla y de no tener pena en mostrar su respeto por la bella Virgen de cabellos de azabache ensortijados, piel bronceada y cara de rasgos mestizos que la hacen tan  bella, todos los que se sientan cubanos y cubanas, todos los que se esfuercen en amar a su prójimo, sin empujarlos, sin asaltarlos, sin gritarles frases bochornosas por no compartir sus ideas.
 Ha llegado un momento sin igual que debemos tener en cuenta, para poner en orden lo que vamos a hacer, con temor a Dios, por el bienestar propio y de los demás. Ser tolerables, saber escuchar, respetar como piensan los demás,  rescatar las frases que dieron a  nuestro pueblo el reconocimiento en el área, por la educación y el buen trato de sus habitantes,  hasta de quienes no sabían leer y escribir.
Debemos arribar al Cuarto Centenario con menos odio, menos rencor, menos prepotencia, y más amor, ese amor que nos debe unir de un extremo a otro de la Isla, ese amor que debe emanciparnos aunque estemos lejos , ese amor que nos brinda La Virgen y El Padre, no lo debemos desaprovechar.
Foto de la autora del artículo.
*Periodista independiente que reside en Ciudad de la Habana,  Licenciada en Educación en la especialidad de Inglés, edita el Blog  Comunícateconmigo.

octubre 03, 2011

Travesía de la Virgen hacia un compromiso personal.

Por: Francisco Rodés.*
Lo supe esta semana que concluye, cuando vi un movimiento inusual en mi barrio; muchas personas comprando flores amarillas, especialmente girasoles, y dirigiéndose al parque donde confluyen la Carretera Central y la Vía Blanca que va a Varadero, lugar en el que el tráfico era interrumpido por las multitudes y la Policía controlando la circulación de carros. En medio de una emocionada muchedumbre que entonaba canciones y ofrecía sus ofrendas floridas estaba la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, la Patrona de Cuba como le llaman los católicos, que iniciara su peregrinación por el país –por primera vez desde que triunfara la Revolución en 1959– con un mensaje de reconciliación nacional y que concluirá en La Habana el 10 de diciembre de este año.
El espectáculo este que se repitió aumentado, días después, al ser trasladada desde la iglesia de La Milagrosa hasta la Catedral. Algo que, realmente, nadie pudiera haber imaginado unos años atrás en nuestro país. Señal de los nuevos tiempos en los que la religiosidad del pueblo se expresa públicamente y sin tapujos.
Varios vecinos, que estuvieron presentes, regresaron con rostros satisfechos: “Oiga, qué lindo estuvo eso”, me dijo uno que no es practicante católico. Ver la alegría de los cánticos y la multitud en fiesta era algo digno de admirar. Otra persona, que fue llevando sus flores, me comentó “he cumplido con mis antepasados”. Me atrevería a afirmar que el 95 por ciento de quienes aclamaban a la virgen no eran católicos practicantes, sino tienen esta devoción como herencia familiar.
Yo recordé a mi abuela, devota de la Virgen del Cobre, con sus imágenes en un rincón de su cuarto. Ciertamente la devoción a la Virgen tiene raíces muy profundas en nuestro pueblo. La versión Mambisa, que es la que nos visita en estos días, fue muy apreciada por los patriotas que luchaban por la libertad en las guerras de independencia y los guerrilleros revolucionarios que bajaron de la Sierra Maestra, en el año ’59, traían, muchos de ellos, la estampita de la virgen colgada al cuello.
Como evangélicos, que tenemos otros enfoques, algunos, por qué negarlo, son muy agresivos en torno al tema. Confieso que no me sentí molesto, sino que vi con cariño a las familias humildes del pueblo expresar su fe, su amor por una devoción que viene de sus ancestros. La gente expresa su agradecimiento porque, en algún momento de peligro o enfermedad, invocaron el amparo de la virgen y sienten que han sido oídas sus peticiones. Allá en el Santuario Nacional del Cobre uno puede ver las vitrinas llenas de estas expresiones de gratitud, objetos personales, medallas de la guerra, incluida una medalla de premio un Premio Nobel, infinidad de objetos que expresan lo que la gente cree fue un milagro de la virgen lo que ellos recibieron.
Es curioso que cada país de América Latina cuente con una aparición de su virgen propia. La más famosa quizás es la de Guadalupe, en México, con un arraigo increíble en ese pueblo, todas viniendo de tiempos fundacionales de cada nación. Y es de destacarse que cada una aparece ligada al pueblo humilde, en el caso mejicano al indio Juan Diego, en el nuestro a los tres trabajadores que iban en el bote, un indio, un negro y un blanco. ¿Por qué –nos preguntamos– de estas epifanías vinculadas a la figura femenina y en relación con el pueblo humilde? No cabe la menor duda de que son unas expresiones religiosas alternativas a una religión ligada a los poderes dominantes, a las clases ricas, que expresaban un dios patriarcal, severo, exigente de obediencia y sacrificios.
Las vírgenes aparecen como la madre protectora, amparo y refugio del desvalido, expresión de compasión y ternura. Son, por qué no decirlo, el rostro maternal de Dios que la doctrina ortodoxa patriarcal de la tradición ha oscurecido.
Dios Padre es también Dios madre. En Él no hay el género que existe en los humanos. Su compasión y ternura son testimoniadas por muchos textos de la Biblia.
En la doctrina católica las epifanías femeninas están vinculadas a la virgen María, la madre de nuestro Señor. Por esto, los cantos van dirigidos a ella, aunque el pueblo sencillo no lo perciba tan claramente.
También, para la gente humilde, el papel principal de María es conducirnos a Jesús. “Hagan todo lo que él les mande”, dice ella en las Bodas de Caná. De modo que el camino de María conduce a Jesús, y si no conduce a Jesús, entonces nos hemos quedado en el primer grado de la escuela, buscamos en la fe, solo amparo, consuelo y alguien que escuche nuestras peticiones en tiempos de crisis. Una fe solo centrada en nuestras necesidades y anhelos personales tiene su lugar, pero no nos ayuda mucho a crecer como personas.
El texto de Mateo 16.24, contiene las lapidarias palabras de Jesús: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame”.
Jesús no ofrece amparo y seguridad, sino el riesgo, la renuncia al yo, el caminar en su propio camino de sacrificio. Nos invita a dar un paso dejando atrás la personalidad egocéntrica, superando el limitado mundo que nos hemos construido, de aspiraciones de felicidad basada en la posesión de cosas, en el disfrute egoísta de la vida. Jesús no invita al sacrificio por el sacrificio mismo, eso sería una forma de narcisismo. El sufrimiento no tiene en si ningún valor. Jesucristo nos invita a la transformación interior de nuestras vidas, a colocar en el centro, no el interés personal, sino el ser humano que se goza en ser instrumento de bien, un canal de bendición para otros. Es una transformación total de todo lo que hemos aprendido desde pequeños, dejar que nuestro ego, vanidoso, violento, ambicioso, sea cambiado por la verdadera vida, la liberación total de esas cadenas, vivir libres para Dios y para el prójimo, ser fuentes de vida, de paz y amor.
Por eso se trata de tomar la cruz. Como dijo Pablo, “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y no vivo ya yo, sino que vive Cristo en mi” (Gálatas 2.20).
Este es el camino de Jesús. Requiere un convencimiento muy fuerte, una disposición total a seguirle en cualquier circunstancia. Se trata de una entrega del timón de nuestras vidas, no importa dónde nos lleve, es una aventura para siempre. Conoceremos el amor de Dios, nuestros ojos se abrirán a la belleza de la presencia divina en la vida cotidiana, en cada gesto, en cada flor, en cada sonrisa de un niño. Porque en realidad es empezar a vivir. Este es el camino que se abre ante nosotros, si nosotros nos abrimos a Jesús.
*Pastor bautista. Miembro de la pro oficialista Fraternidad de Iglesias Bautistas de Cuba. Es profesor en la Cátedra de Filosofía e Historia, del Seminario Evangélico de Teología de Matanzas, Cuba.
Fuente: ALC

mayo 07, 2011

Las autoridades del régimen castro comunista prohibieron la participación de escolares y trabajadores en la peregrinación de la Virgen de la Caridad del Cobre por Sancti Spíritus.

Autoridades prohibieron participación de escolares y de determinados trabajadores en la peregrinación de la Patrona Nacional por Sancti Spíritus.
El pasado martes 3 de mayo la Agencia  Yayabo Press pudo conocer que durante el recorrido de la Virgen de la Caridad por diferentes comunidades de la provincia de Sancti Spíritus, a fines de abril y principios de mayo, se prohibió que los escolares y algunos trabajadores participaran en los actos conmemorativos.
Pablo Perdigón Brito, fuente de esta información y chofer de una camioneta particular alquilada para formar parte de la caravana, expresó: “En los poblados de Paredes, Guasimal, San Carlos, Mapos y Natividad, a los maestros se les comunicó que sus alumnos no podían salir a recibir la santa imagen”.
Y agregó: “También sé que el educador de una Escuela rural ubicada cerca de San Carlos fue requerido fuertemente por agentes de la policía política porque dejó salir a los niños hasta el camino para que vieran pasar a la Virgen”.
Por otra parte, algunos trabajadores han sufrido esa misma limitación, pues a los empleados del Hospital Provincial Camilo Cienfuegos se les informó igualmente que les estaba prohibido ver la procesión.
NOTA: Esta información va acompañada por once fotos del paso de la Virgen de la Caridad por algunas localidades de la provincia de Sancti Spíritus. Fotos que usted puede ver en el link activo de la nota.
*Reportera en Sancti Spíritus de la Agencia Yayabo Press. Periodistas independientes cubanos.