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mayo 15, 2026

¿Una nación cristiana? El eterno debate de EE. UU. a sus 250 años

 

A las puertas de celebrar su 250º aniversario, Estados Unidos se encuentra inmerso en una intensa batalla cultural y política sobre su identidad: ¿Es realmente una nación cristiana? Aunque la mayoría de los historiadores coinciden en que el país nunca ha tenido una religión oficial, el peso del cristianismo en su cultura, leyes y vida pública es innegable. Hoy, este dilema histórico vuelve a estar en el centro del debate público.

El detonante político actual

El debate ha cobrado una nueva fuerza en la era Trump. Coincidiendo con el hito de los 250 años del país, la administración actual ha organizado el evento "Rededica 250" (Rededice 250) en el National Mall, con el objetivo explícito de "rededicar a Estados Unidos como una sola nación bajo Dios". Este movimiento está impulsado en gran medida por sectores evangélicos y nacionalistas cristianos que sostienen que el país siempre fue, y debe seguir siendo, un estado cristiano.

“The Prayer at Valley Forge” engraving from an original painting by Henry Brueckner. (Image courtesy of Library of Congress/Creative Commons)

Tres perspectivas clave en la disputa

Para entender la complejidad de esta discusión, los expertos analizan el tema desde diferentes ángulos:

·         La postura del nacionalismo cristiano: Defensores conservadores argumentan que la Primera Enmienda de la Constitución se diseñó para proteger a la religión de la intervención del gobierno, no al revés. No obstante, las corrientes más radicales sugieren que solo los cristianos deberían gozar de plena libertad religiosa o derecho a gobernar, relegando a otras fes a una especie de ciudadanía de segunda clase.

·         La separación Iglesia-Estado (El caso Everson): Expertos legales y progresistas se apoyan en una histórica sentencia del Tribunal Supremo de 1947 (Everson contra Junta de Educación), la cual estableció formalmente un "muro de separación inexpugnable" entre la iglesia y el estado. Esta interpretación jurídica ha servido para eliminar las oraciones oficiales y lecturas bíblicas en las escuelas públicas.

·         La desmontada de mitos históricos: Historiadores como Warren Throckmorton señalan que muchos de los argumentos conservadores se basan en mitos. Por ejemplo, se suele difundir la historia de que los padres fundadores redactaron la Constitución tras arrodillarse a rezar a petición de Ben Franklin; sin embargo, los registros históricos demuestran que la convención decidió no hacerlo.

Un pasado con múltiples lecturas cristianas

El artículo destaca que, incluso entre los propios cristianos, nunca ha existido un consenso sobre cómo debe gobernarse el país:

Dos formas opuestas de entender el mandato cristiano: Mientras que a finales del siglo XIX el movimiento del Evangelio Social utilizaba la fe para exigir viviendas dignas para los pobres, salarios justos y la bienvenida a los inmigrantes; los sectores conservadores actuales enfocan la influencia cristiana en la obtención de poder político y la oposición al aborto y al matrimonio igualitario.

Por otro lado, figuras históricas como Martin Luther King Jr. también recurrieron a los valores "judeocristianos", pero lo hicieron para defender los derechos civiles y demostrar que la lucha por la igualdad racial formaba parte del "sueño americano" y de los principios más sagrados de la fundación.

Conclusión: El reto del pluralismo moderno

El verdadero desafío de Estados Unidos al cumplir su cuarto de siglo no es reescribir la historia para encajar una agenda política, sino descubrir cómo hacer convivir los ideales fundacionales de libertad e igualdad en una sociedad moderna que es cada vez más plural, diversa y multi-religiosa. Los fundadores de la nación sabían que el país cambiaría, y dejaron claro que la libertad religiosa debía amparar a todos, sin distinción.

Recopilación y resumen del editor del Blog Religión en Revolución a partir del articulo: A Christian nación? At 250, America is still fighting over what that means. By Bob Smietana

enero 22, 2010

Defender la pluralidad religiosa en Cuba.


Encontramos en la paginas de Primavera digital un análisis bastante completo de la compleja situación de la religiosidad del cubano en relación con las consternaciones ocasionados después de la debacle social que significó la irrupción en la vida nacional de la mal llamada “Revolución” Aquí el autor se refiere a los valores y símbolos religiosos de nuestra nacionalidad. El Blog de Religión en Revolución fiel al sentido de pluralidad religiosa inserta algunas de las opiniones del autor e invita a la lectura de este artículo.
Cuba es una isla con personalidad propia. Cargada de valores y símbolos religiosos donde se desarrollan todas las tendencias que se ejercen en el mundo. Esto abarca sectores tradicionales, fundamentalistas, hasta sectores muy radicales y secularizantes. El mapa religioso cubano está conformado básicamente por tres grandes grupos: el catolicismo, el arco que representan las denominaciones protestantes y las religiones de origen africano. La mayoría de la población cubana tiene sentimientos, ideas, representaciones religiosas que no son propiamente coincidentes con el catolicismo, el protestantismo, el espiritismo o la Regla de Ocha Ifa o Santería, pero se alimentan de todas ellas.
Tras el movimiento sísmico de 1959, “la esperada ola libertaria”, cedió ante los patrones discriminatorios del esquema ateísta propio del marxismo de corte soviético. El ejercicio cívico religioso atravesó por amargas realidades, no tener creencias religiosas de tipo alguno, era aceptado desde entonces sin reservas éticas o sociales. El ateísmo dejo de ser visto como un defecto moral, se convirtió en un logro, en un asunto público con mérito y virtud.
La sociedad cubana se debatía entre elegir la fe de la iglesia o la fe de la Revolución. Un choque inevitable que dio lugar a la promoción del ateísmo científico. Infusión discursiva, sin fecha de vencimiento. La religión era un obstáculo para el nuevo esquema político y el desarrollo del hombre nuevo. El ateísmo fuerte, como parte de la lectura doctrinal y antirreligiosa del marxismo, se convirtió en una religión privilegiada política y socialmente.
La discriminación social y política para los religiosos, ocupó lugar. Vieron cerrarse muchos espacios y vías de ascenso en la sociedad. Unos abandonaron la fe, otros optaron por una doble fidelidad o “doble moral”. Un alejamiento de la iglesia, conservando la fe en aras de asegurar determinada posición en la sociedad. El acceso a una carrera universitaria especifica, un cargo de dirección, o simplemente una plaza laboral. Las instituciones religiosas se vieron forzadas a reflexionar, se convirtieron en fortalezas sitiadas.
En los noventa, tras la caída de muros reales y simbólicos, se despenaliza la espiritualidad religiosa. Las diversas religiones y su ciudadanía, dejan de habitar la clandestinidad y se insertan en el espacio público. No sólo se inicia una reanimación de la espiritualidad religiosa, sino también una pluralización de la misma. En periodos de crisis la fe religiosa es una dinámica que cobra fuerza, el paisaje religioso cubano se diversificó como una necesidad sustantiva de la ciudadanía. Comenzó a operar como la expresión de los deseos, necesidades y preocupaciones de una sociedad abierta al cambio, portadora de esperanzas.
Para leer el artículo hace CLIC AQUÍ.
*Coordinador nacional del Comité Ciudadano por la Integración Racial (CIR). E-mail: cubainterracial.gl@gmail.com