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marzo 07, 2018

El régimen Castro comunista lo mismo aprueba una reconstrucción capital de un Templo que lo destruye con ensañamiento.


Este articulo trata un tema muy controversial dentro del escenario religioso en Cuba. Sobre todo en las diversas denominaciones evangélicas. En Cuba, la ostentación por parte de las iglesias evangélicas ha  sido y es motivo de cuestionamientos a veces injustos y desproporcionados. Siempre las iglesias evangélicas han contado con un apoyo primero discreto y negociado con el régimen para obtener del extranjero recursos económicos; esto se acentuó durante el  Periodo Especial. Esto les ha permitido sobrevivir y recatar los templos semidestruidos y a punto de caer. Todo esto ha sido utilizado, en ocasiones,  para especular y enriquecer a unos pocos, lejos de las necesidades de la feligresía. El punto mas importante de esta información es que, en tanto que denominaciones e iglesias se les  permite construir o reconstruir sus templos a otras NO. Es claro que el gobierno manipula, acorde con sus intereses, y determina quién y cómo construye o reconstruye un templo. Lo mismo aprueba (como pueden ver en las fotos) una reconstrucción capital que destruye con ensañamiento un templo levantado con escases de recursos y tesón por los feligreses. ¿Por qué?
Iglesias que apuestan por la ostentación más que por la modestia y el ejercicio humanitario desinteresado.
Por: Ernesto Pérez Chang.*                                 
LA HABANA, Cuba.- Hace apenas un año, cuando Leonardo levantó la iglesia Bautista en lo que fuera una cochiquera en el patio trasero de su pequeña vivienda, apenas contaba con veinte feligreses, la mayoría vecinos de su barrio de Santa Amalia, en Arroyo Naranjo. Hoy cuenta con una cofradía que reúne cerca de doscientas personas, a pesar de que Leonardo jamás recibió preparación como pastor.
Según cuenta, cierto día, al regresar de uno de sus viajes a México, de donde importaba mercancías que luego revendía en La Habana, de repente abandonó su negocio para dedicarse a predicar aun cuando la decisión a muchos pareciera una locura.
“Vendí los puercos y con el dinero que había reunido compré un poco de madera, bloques y con eso comenzamos el culto en el patio de la casa (…) cuando llovía era tremendo pero Dios nos ayudó a construir esto”, comenta Leonardo mientras me invita a observar la edificación de dos plantas que, valorada por él mismo en unos 30 mil dólares, logró alzar con la contribución de los miembros de su hermandad.

La relativa majestuosidad contrasta 
con la pobreza del entorno. Imposible
 no hacernos preguntas (foto Ernesto P. Chang)


Aunque al principio tuvo algunos encontronazos con las autoridades de la localidad, por no contar con un “permiso” para realizar reuniones religiosas, actualmente no siente la misma presión que antes, aunque confiesa que ha debido hacer algunas “gestiones” (¿sobornos?) para poder justificar los materiales usados en la construcción, la mayor parte adquiridos en el mercado negro, así como para agilizar los trámites para la licencia.
Una experiencia similar a la de Leonardo es la que nos cuenta Esteban, otro pastor de una congregación evangelista independiente.
Cuando inauguró su casa-templo hace dos años, en el Reparto Eléctrico, apenas contaba con una pequeña salita con asientos de ómnibus donde se reunían escasamente unas veinte personas.
Hoy en día ha logrado alzar una edificación que alberga varias habitaciones para actividades de culto y estudios bíblicos, así como una sala principal enorme, totalmente enchapada con lozas de mármol y adornada con finas labores de herrería, un trabajo constructivo que confiesa haberle costado solo “la ayuda de los hermanos” pero que, tras un cálculo superficial, pudiera ascender a más de 10 mil dólares.
Pareciera un verdadero milagro lo sucedido, mucho más en barrios como los mencionados, donde los niveles de pobreza, altísimos, son fácilmente verificables en la depauperación del entorno y de las personas que conviven en él.
Cientos de interrogantes surgen cuando se observan los contrastes entre la relativa majestuosidad de los templos levantados en un abrir y cerrar de ojos y las viviendas maltrechas donde habitan quienes acuden a la congregación ya movidos por la fe, ya como medio de consuelo frente a los embates de la vida y la miseria.
Lupe, esposa del pastor de una iglesia bautista en el municipio Diez de Octubre, cuya sala de culto cuenta con climatización centralizada y un sistema de iluminación sofisticado, explica que no todo el dinero lo reciben de quienes asisten al culto, así como no todas las personas contribuyen con la misma cantidad.
La modestia inicial de algunos templos 
a veces se transforma con el 
tiempo (Foto Ernesto P. Chang)

“Se reciben muchas donaciones de iglesias y organizaciones de todo el mundo, a veces en dinero pero otras en ropa, comida, muebles, libros, de eso una parte es para el mantenimiento del templo, pagar los gastos de electricidad y esas cosas (…). Hay gente que tiene familia afuera y también hace sus donaciones pero a nadie se le dice que es obligado dar algo”, dice Lupe pero más tarde no acepta que tomemos fotos del lugar, después de negarse a responder qué porciento del dinero recibido mediante donaciones es destinado a paliar las necesidades de los miembros más pobres de la cofradía.
Gisela Hernández, practicante y trabajadora de una congregación evangelista en el mismo municipio, afirma que la mayor parte de las donaciones y el dinero recaudado entre los asistentes al culto no era destinada a resolver problemas de las personas más necesitadas sino en gastos individuales del pastor y su familia.
“Se compraron puertas de cristal, cajas y cajas de azulejos de esas de 20 dólares el metro, splits, televisores de 50 pulgadas, de todo (…), cuando aquello, todos los años viajaban a Ecuador y traían bultos y bultos de ropa, yo no sabía si yo estaba en una tienda o una iglesia (…), allí no se vendía pero salían bultos para todos lados (…). Me pagaban un dólar diario por limpiar tres baños, la cocina y el salón; y dos dólares adicionales cuando limpiaba los tres cuartos y lavaba la ropa”, afirma Gisela.
Manuel, pastor con más de veinte años de servicio en una modesta congregación de Bautistas Libres, en la localidad de Boyeros, reconoce que, aunque no es la norma por la cual se deba juzgar la totalidad de los cultos cristianos en Cuba, en los últimos tiempos han aflorado personajes inescrupulosos que usan la fe para lucrar, con lo cual empañan la imagen de quienes realmente ejercen la labor pastoral por vocación.
“Usan la iglesia como fachada, incluso son un puente para el lavado de dinero de otros negocios fuera de Cuba. (…) aquí cerca hubo un caso de un pastor que se dedicaba a sacar gente para Estados Unidos por Ecuador y Panamá (…). Cuando la cosa se puso mala él mismo terminó yéndose para Ecuador y después supe que se casó con un tipo, y aquí siempre la emprendía contra los homosexuales”, afirma Manuel.
Más allá de lo que pudiera haber en el trasfondo de cada caso en particular, no deja de causar preocupación que, en un país tan devastado económicamente como Cuba, donde el gobierno destina la mayor parte de los recursos a desarrollar obras que poco o nada benefician al ciudadano de a pie, y donde miles de personas aún están a la espera de ayuda para superar las pérdidas sufridas por el azote de huracanes, tanto recientes como ya olvidados por la historia, algunas de nuestras iglesias y templos, sin importar denominaciones o filiaciones, apuesten por la ostentación más que por la modestia y el ejercicio humanitario desinteresado.
Fuente: CUBANET
*Ernesto Pérez Chang (El Cerro, La Habana, 15 de junio de 1971). Escritor. Licenciado en Filología por la Universidad de La Habana. Cursó estudios de Lengua y Cultura Gallegas en la Universidad de Santiago de Compostela. Ha trabajado como editor para numerosas instituciones culturales cubanas como la Casa de las Américas (1997-2008), Editorial Arte y Literatura, el Centro de Investigaciones y Desarrollo de la Música Cubana. Fue Jefe de Redacción de la revista Unión (2008-2011).

noviembre 14, 2013

Respuesta a la Mesa Redonda del 12 de noviembre del 2013.

En la noche de ayer comenzó una nueva ofensiva mediática contra ciertos religiosos o líderes de iglesia que pretenden, si es que no lo han hecho ya, asumir una actitud cívica, o política. Y es que la Mesa Redonda pretendió dedicarse al Fundamentalismo Religioso, pero en realidad esta era solo una manera de entrar en asunto, sino de modo tan explícito expresar lo que en realidad preocupa. Tras el ataque a evangélicos y no congregacionalistas, pronto se vio la oreja peluda de la reacción gubernamental ante el intento de disputarles su amadísimo monopolio de lo político hacia el interior de la sociedad cubana, ahora desde uno de los pocos campos que ellos no dominan a plenitud.
Participantes en la Mesa Redonda Informativa
sobre fundamentalismo religioso
Es de destacar que sintomáticamente los religiosos allí no resultaban muy representativos: Raúl Suárez, representante de un Consejo de Iglesias** que reúne una ínfima minoría de los creyentes cubanos, y un señor radicado en los EE.UU., que de verdad se creyó que aquello tenía que ver con lo del fundamentalismo, y que en consecuencia aprovecho para soltar un largo discurso contra Efraín Ríos Montt.
Extrañamente, por ejemplo, no había ni un católico, con mucho la denominación religiosa más populosa en Cuba.
Los tiros se hicieron evidentes cuando una “psicóloga” presentó un estudio sobre esas nuevas religiones, que más que científico, resultaba, por lo claro del objetivo, más bien un informe de la labor de seguimiento de cualquier órgano de seguridad. Le preocupaba, a la analista de seguridad, por sobre todo el hecho de que esas religiones estén creciendo en base a mostrarse como una salida a la crisis que vive nuestra sociedad desde hace 23 años. “Que la mayoría de sus nuevos seguidores provengan de quienes buscan alcanzar la prosperidad de ellos y sus familias”. Una salida a esa crisis que, sin embargo, y he ahí lo que le molestaba a la “científica”, no sería abierta por los nuevos líderes que por cooptación dejaran los que hoy gobiernan, sino por una hornada de jóvenes líderes de iglesia, muy carismáticos, con recursos que escapan al control del estado.
Pablo Oden Marichal, profesor del
 Seminario Evangélico de Teología de Matanzas,
a su lado el Rev. Raúl Suarez Ramos.
Resultaba tan burda su exposición, que al señor procedente, creo que de Atlanta, no le quedó más remedio que aclarar que la búsqueda de la prosperidad no era ni delito, ni pecado, y que por el contrario era algo que se debía estimular.
Lo de la procedencia de los recursos de esas religiones ocupó todo el final de la Mesa. Para entonces ya hasta el señor algo despistado había comprendido que lo del fundamentalismo no era en realidad más que una coartada, y una forma menor, en definitiva, de enlodar el prestigio de esos jóvenes líderes religiosos, y carismáticos. Lo importante era relacionar a estos con el dinero procedente de Washington. Presentarlos como no otra cosa que como herramientas del Imperialismo, y no como cubanos que en su gran mayoría desean que su país no termine despoblado por la tozudez oficial, y que para evitarlo aprovechan los únicos recursos que quedan fuera del control del Estado: los de sus iglesias radicadas en el exterior.
Claro, que allí en la Mesa todos se saltaron mencionar que en Cuba todas las religiones viven de apoyos “de afuera”; incluyendo el Consejo de Iglesias del compañero Raúl Suárez. O incluso muchas instituciones académicas independientes que hoy estudian “científicamente” el fenómeno de la penetración imperial-religiosa, como el Centro Marinello; en que no solo los viajecitos han permitido vivir muy bien a muchos, sino hasta los muchos dineritos, o regalitos (ninguno allí escribe en el cacharro que lo hago yo, por ejemplo, y todo gracias a la generosidad de “desinteresados amigos de afuera”).
Termino aclarando que soy un agnóstico, un librepensador y un católico cultural (una mezcla para nada incoherente), a quien preocupa sobremanera la difusión del fundamentalismo religioso en Cuba, pero no solo el cristiano, que ya hasta velos islámicos andan por ahí ocultando el rostro de bellas cubanitas, como también el regreso masivo a ciertas religiosidades (que no religiones) primitivas. Un todo eso, orgulloso hasta la soberbia casi de su personal criterio, que es buen amigo de quien hoy por hoy quizás sea el líder religioso, joven y carismático, por antonomasia en este país: Mario Félix Lleonart Barroso.
Y lo digo, para rebatir cualquier posible acusación de fundamentalista a su persona: Mario ha sido el alma y el organizador de los foros Patmos, que más que coartarme, me ha estimulado a exponer, y defender mi personal opinión a Mario, en una Cuba no atada al carro de la actual decadentocracia desgobernante, no sería más que una barrera a esa Cuba fundamentalista con que el compañero Suárez nos amenazó al final de la Mesa. Y una barrera difícil de saltar, a la que hasta escépticos metódicos apoyamos.
José Gabriel Barrenechea
* Licenciado  en Educación. Profesor de Física y español-literatura en los Institutos Preuniversitarios de Ciencias Exactas “Ernesto Guevara de la Serna” y “Vladimir Ilich Lenin” de donde fue expulsado por ejercer periodismo independiente. Egresado del Centro de Formación Literaria “Onelio Jorge Cardoso”. Actualmente es especialista en el Instituto Provincial del Libro y Literatura de Villa Clara. Es colaborador de la Revista “La Rosa Blanca” y Cuadernos de Pensamiento Plural. El intelectual villaclareño colabora con otros sitios y publicaciones sobre temas cubanos y recientemente un artículo suyo fue censurado después de aparecer en la revista Guamo. Fue conminado por la policía política a permanecer en su casa después que tenía la intención de participar en el proyecto de publicación de la revista Cuadernos para la transición. Reside en Encrucijada, Villa Clara, Cuba. Edita el Blog El Hidalgo Rural Cubano

**Se refiere al Consejo de Iglesias de Cuba(CIC), organización pro oficialista, que agrupa a denominaciones evangélicas y otros grupos religiosos proclives al régimen  en Cuba. El Rev. Suarez también liderea el Centro Memorial Martin Luther King Jr. 

agosto 28, 2012

Acceso a Internet en Iglesias cubanas, si…, pero no.

Lic. Yaremis Flores.
Liu, lectora del blog consultó a la Oficina, si en las iglesias cubanas se puede tener acceso a internet. El gobierno cubano, desde 1996, dejó clara su política respecto al acceso pleno a los servicios de internet, en el Decreto 209 del Consejo de Ministros, “Acceso desde la República de Cuba a Redes Informáticas de Alcance Global”.
El gobierno de la isla estableció su propósito de garantizar acceso pleno a internet, pero de forma regulada y en función de los intereses nacionales, priorizando en la conexión, las personas jurídicas, y las instituciones de mayor relevancia para la vida y el desarrollo del país.
Todos los usuarios con acceso a internet en la isla, ya sean cubanos o extranjeros residentes en Cuba, necesitan autorización del Ministerio de la Informática y las Comunicaciones (MIC).
Además, deben registrar su dirección IP (dirección única del protocolo de Internet, asignada a cada máquina o dispositivo que se encuentra en la red) y serán controlados por la Agencia de Control y Supervisión del MIC. Los que incumplan con este requisito se le impone penalidades, como la retirada de licencia para ser usuario de Internet.
No es recomendable acceder a internet de forma clandestina, pues si las autoridades sospechan alguna irregularidad en la Iglesia o culto religioso, no requieren de orden alguna para realizar un registro, pues el artículo 217 de la Ley de Procedimiento Penal establece que “Para la entrada y registro en templo u otro lugar destinado al culto religioso, bastará pasar recado de atención a la persona a cuyo cargo estuviere”.