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abril 20, 2016

Desde el Seminario Evangélico de Teología de Matanzas el Profesor Douglas Calvo inicia el combate por la liberación de la espía Ana Belén Montes.

La libertad de Ana Belén Montes se anuncia como el próximo combate del aparato ideológico del castrismo y de sus adláteres a nivel mundial. El portal de la Asociación France-Cuba hacía recientemente la publicidad para el documental ‘Revolucionarios’, una serie iniciada por el activista comunista Viktor Dedaj. En el portal  se reclama la liberación de la espía que purga una condena de 25 años de privación de libertad “en condiciones inhumanas”.
En un reciente viaje a España, Silvio Rodríguez, el cantautor contestatario, cantor oficial de la dictadura, se expresó en este sentido el mes pasado durante un concierto en el Coliseum de la ciudad gallega de A Coruña cuando dedicó una de sus icónicas canciones, a Montes.
Seminario Evangelico de Teologia (SET)
Un grupo de profesionales cubanos integrados en un comité pidió al presidente estadounidense, Barack Obama, que indulte a Ana Belén Montes, quien cumple 25 años de prisión bajo cargo de espiar a favor de Cuba, dijo a la AFP este domingo uno de sus directivos. “Si está llegando el tiempo de pasar página entre Cuba y Estados Unidos, hay que pasarla del todo, y eso incluye a Ana Belén Montes”, dijo Douglas Calvo, profesor del Seminario Evangélico de Teología de Matanzas. El Comité pro liberación de Ana Belén Montes fue constituido en julio pasado y está dirigido por el académico y ex diplomático Néstor García Iturbe, y cuenta con unos 60 miembros.
La libertad de Ana Belén Montes se anuncia como el próximo combate del aparato ideológico del castrismo y de sus seguidores a través del mundo. La ofensiva viene preparándose desde el año pasado cuando Douglas Calvo Gainza, profesor del Seminario Evangélico de Teología de Matanzas, creó un ‘Comité cubano’ por su liberación. Sin temor a equivocarnos, podemos imaginar que la campaña se enmarcará en el contexto más amplio de la cruzada ideológica lanzada esta semana, tras las duras críticas del canciller cubano a Obama, al que calificó de ‘agresor’ en una reciente intervención pública.
Douglas Calvo Gainza
Douglas Calvo Gainza es el Coordinador del Comité Pro Trato Humano para Ana Belén Montes. Magister en Tradición y Filología Clásica obtenido en la Universidad de La Habana, y Magister en Ciencias de las Religiones obtenido en el Seminario Evangélico de Teología de Matanzas (SET). Trabaja como profesor de Historia Universal de la Cultura en el Seminario Evangélico Teológico de Matanzas.
Esto dice sobre Ana Belén Montes el teólogo devenido en propagandista de esta nueva majomía procastrista tratando de revertir un proceso que dejo claro la traición que cometió esta espía al servicio de la más longeva dictadura del hemisferio. Óiganlo…, digo léanlo:
Y entonces, en medio de este ambiente evangélico-político, vienen a nuestra mente las palabras de Hebreos 13:3 “Acordaos de los presos, como si estuvierais presos juntamente con ellos; y de los maltratados, como que también vosotros mismos estáis en el cuerpo.”…, Sino en relación con alguien que hoy sufre la más extrema rigurosidad penitenciaria, no a causa de latrocinios u ofensas a la moral pública, dictadas por el anhelo del propio beneficio, sino por haber arriesgado su vida obedeciendo a su lúcida conciencia en cuanto a la necesidad imperiosa de que en las relaciones Cuba-EEUU prime, por parte de la súper-potencia, una política de “amor al vecino”, y también con el noble objeto de que en los manejos globales de la política estadounidense, en lugar de un nacionalismo exclusivista y estrecho, se aplique siempre el bello axioma de Mateo 7:12 “Todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos”; sentencia que fue gallardamente reafirmada ante un juez, mediante estas palabras de la ciudadana norteamericana Ana Belén Montes: “que nosotros tratemos a otras naciones en la forma en que deseamos ser tratados”. Ello le valió convertirse en una de esas hermanas más pequeñas del Nazareno, que sufren en la cárcel; y no por causa de homicidios o timos, sino como una de quienes “padecen persecución por causa de la justicia” (Mateo 5:10).
¿Cuál es el papel del Seminario Evangélico Teológico de Matanzas, Cuba en esta nueva bufonada del régimen? .En realidad…, tal vez como ocurrió con el caso Elián  y los cinco espías, les dé resultado; esto considerando la practicas obcecadas de algunos sujetos de las administraciones norteamericanas a dar todo lo que el régimen castro comunista pide.
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agosto 03, 2011

A veces el olvido no solo está en la cárcel.

“Acuérdense de los presos”, dice la carta a los Hebreos, “como si ustedes fueran sus compañeros de prisión”. (Hebreos 13.3).
Acordarse, pensar en otros que sufren, no olvidar a los que están en una situación penosa y triste, es un reflejo de que vivimos con los ojos abiertos, de que no ha muerto en nosotros la sensibilidad que nos hace ser verdaderamente humanos. Los que cumplen una pena de cautiverio están fuera de nuestra visión habitual, no podemos contar con ellos para planear actividades, estamos tentados a olvidarlos, y de hecho al pasar el tiempo muchos los olvidan. Cuando visitamos la prisión encontramos a algunos que ni siquiera su propia familia los visita. Lo más triste de un preso es sentirse olvidado, como si no existiera para el resto del mundo. Siente a veces que hasta Dios los ha olvidado.
Pero el olvido es un mal que nos afecta a todos. Los que viven sin enfrentar problemas serios, se sienten dueños del mundo, no ven cuan frágil es la vida, por lo tanto no tienen tiempo de acordarse no solo de los que están presos, sino de los padres ancianos, de los hijos de un matrimonio fracasado, en fin de los amigos en desgracia. ¡Qué triste es el olvido, cuanto nos empobrece! Por esto es preciso una palabra que despierte “Acuérdense de los presos”, pero no de una manera sentimental o lastimera, sino “como si ustedes fueran sus compañeros de prisión”. Al estilo del Dios que no solo tiene compasión de la humanidad, sino que se encarna en ella, se une en un acompañamiento fiel, comprometido y total.
(Foto a la derecha. Los presos politicos y de conciencia de la Primavera Negra de Cuba; a los presos politicos cubanos tambien se refiere la Carta a los Hebreos.)
Los cristianos que vivimos satisfechos con nuestra situación, somos llamados a recordar que somos seguidores de uno que dijo “estuve en la cárcel y vinisteis a mí”. Él se encuentra en el rostro del hermano y hermana que sufre prisión, así como está en el pobre, en el enfermo, en el marginado.
Es también preciso eliminar de nuestra mente prejuicios que tenemos respecto a la prisión, como si se tratara de un mundo oscuro y tenebroso, parte del reino del mal. Es ciertamente un lugar de sufrimiento, en el que las personas sufren de crisis espiritual, frecuentemente depresión. Pero, esa no es toda la verdad. Es también un alto en el camino, una oportunidad de renacer a una vida distinta. Esto es lo que estamos experimentando las decenas de capellanes evangélicos que a lo largo de la isla de Cuba están visitando, predicando y acompañando a la población penal. Somos testigos de las experiencias de transformación en la vida de muchos internos, que han recibido el mensaje de esperanza y resurrección de Jesucristo. Cientos de reclusos están asistiendo a los cultos, abriendo sus vidas a la fuerza regeneradora del Espíritu Santo, y como dice Pablo “Si alguno está en Cristo, nueva criatura es, las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas”.
La novedad transformadora del encuentro con la fe ha traído luz y esperanza. Es así como Pedro Reyes Espinosa, de la ciudad de Bayamo narra el cambio que ha ocurrido en su vida: “Por la ausencia de mi padre del seno familiar, mi pobre madre no podía controlar a sus hijos, que nos pasábamos la vida en la calle. Nos dio por andar en malas compañías, con quieres aprendí a robar y consumir drogas. Recorrí toda Cuba en actividades delictivas, como carterista profesional.
En el 1980 salí para los Estados Unidos, entré en el tráfico de drogas. Estuve preso en varias prisiones, hasta que fui devuelto a Cuba, en la que continué en estas actividades. Desesperado en la prisión un día me quise suicidar, pero Dios me habló en mi interior y yo me arrodillé y Dios oyó mi súplica. Me quedé dormido y a la mañana siguiente el instructor policial me dijo que mi papá estaba muy grave a punto de morir. Mi madre estaba en la estación cuando me soltaron y me dijeron que me citarían a juicio.
Yo le había prometido a Dios que me entregaba a Él si me sacaba de aquel lugar. Pero cuando fui a mi casa no fui a buscar a Dios, fui a buscar la droga, el alcohol que o sentía que necesitaba. Pero ya no sentía la misma satisfacción en estos caminos, por lo que el 15 de abril del 2001, fui a una iglesia evangélica, entré y esa noche recibí el milagro de parte de Dios, acepté al Señor Jesucristo, el pastor oró por mí, y a partir de ese momento hubo una sanidad instantánea en mi vida. Cristo cambió mi vida, se acabó el alcohol, se acabó el robo, se acabó la droga, hubo una total liberación en mi vida. Desde hace 10 años estoy sirviendo al Señor, mi familia toda sirve al Señor, muchos vecinos al ver mi cambio se han acercado a la Iglesia, y me gozo en ir a la prisión para ayudar a otros a salir de las tinieblas a la luz de Jesucristo”.
Como el testimonio de Pedro, podemos citar el de Bernardo Chacón, cuya vida de violencia lo hizo cumplir largas condenas, y es ahora un capellán y un pastor de una pequeña comunidad cristiana; Humberto Rojas, que las locuras de la juventud le ocasionaron penas de 25 años, y la nueva vida en Cristo lo convirtió en un maestro en la prisión; de Alberto Acosta, al hermano Teófilo, a Francisco y a tantos que sería imposible enumerar.
Este acompañamiento lo están realizando pastores y laicos, hombres y mujeres, que sin recibir una remuneración por este trabajo, cada semana recorren muchos kilómetros para ir a las prisiones a decirles los internos: ¡Ustedes no están olvidados! Dios les ama, hay una vida distinta, plena de armonía y paz a su alcance. Y siempre hay frutos, siempre hay respuesta.
La pena mayor es que la mayoría de las Iglesias no han asumido su papel, no aprecian lo que se está haciendo en las prisiones. Por esto, las palabras de Juan Wesley toman vigencia cuando dijo: “la renovación de la Iglesia comienza en la prisión”. Porque es allí justo en el lugar del cruce de los caminos, entre el bien y el mal, donde puede ocurrir el cambio, y donde la Iglesia redescubre su lugar de servicio, de amor y de compromiso con los marginados.
¡Dios bendiga a las iglesias que están despertando a esta tarea, Dios bendiga a los capellanes que están al frente de esta batalla, Dios bendiga a los internos e internas que abren sus vidas a la nueva Vida! ¡Amén!
*Pastor bautista. Miembro de la pro oficialista Fraternidad de Iglesias Bautistas de Cuba. Es profesor en la Cátedra de Filosofía e Historia, del Seminario Evangélico de Teología de Matanzas, Cuba.
Fuente: ALC-Noticias