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mayo 10, 2013

Respuesta al Editorial “Senderos que se bifurcan”, de la Revista “Espacio Laical” publicada por la Archidiócesis de la Habana.

    

  Del Despacho del Presidente
Domicilio legal: Plaza Mostenses, 13 – Oficina 30. 28015 Madrid. 
Madrid, 9 de mayo de 2013.

El Presidente del CENTRO CUBANO DE ESPAÑA saluda muy atentamente a la Excma. Nunciatura Apostólica en España, y tiene el honor de dirigirse a ella con objeto de darle traslado del texto íntegro de la Declaración, inmediatamente transcrita a continuación, que esta Presidencia ha emitido como reacción templada pero firme al tendencioso contenido de un Editorial aparecido a comienzos del presente mes en una publicación oficial del Arzobispado de La Habana (Cuba). 
RESPUESTA AL EDITORIAL “SENDEROS QUE SE BIFURCAN”, DEL SUPLEMENTO DIGITAL DEL Nº 2-2013 DE LA REVISTA “ESPACIO LAICAL”, PUBLICADA POR LA ARCHIDIÓCESIS DE LA HABANA (CUBA) 
Si hasta hace poco tiempo aun albergaba dudas respecto a la infiltración de agentes gubernamentales en el seno de la Iglesia Católica Cubana, ya hoy, y a la vista de lo expresado en el editorial de referencia, no me cabe duda alguna. No es posible que se pueda justificar, desde ningún punto de vista, lo vertido en ese trabajo sin ser claramente afecto al régimen que lo inspira.
Desde luego que Cuba tiene muchísimo que cambiar, pero esos cambios solo pueden ser conducentes a un régimen de libertades que a día de hoy solo lo garantiza la  DEMOCRACIA DE LIBRE MERCADO que es justamente el que abrazaron todas las repúblicas europeas emergentes del colapso del tenebroso Telón de Acero, a las que se refiere el editorial de referencia como modelo que NO SE PUEDE SEGUIR.
Me pregunto qué modelo sugieren ustedes en contraposición a la DEMOCRACIA, a la que califican de “utopía”; incluso tienen la osadía de decir que ésta se intenta imponer por la fuerza, viviendo la realidad cotidiana en Cuba donde todo se impone por la fuerza desde un único partido, el COMUNISTA.
Efectivamente, existen en Cuba muchos patriotas tanto dentro como fuera que desean cambios en Cuba, personas que no opinan igual que el gobierno comunista, los llamados disidentes, si estos están dentro de la Isla-cárcel o genéricamente denominados como “el exilio” si están fuera. En todos los casos, y espero que esto lo tengan claro, recurriremos a todos los estamentos públicos y privados que nos ayuden en la consecución de la DEMOCRACIA en Cuba y, entre las cosas que pedimos a esos poderes, está que continúe el EMBARGO a Cuba, esto en relación a los Estados Unidos, y que se mantenga la POSICION COMUN EUROPEA en relación a Europa.
De entre todas las ideas absurdas que se expresan en el referido artículo, la más ignominiosa es que aquéllos que pretendemos para Cuba un futuro mejor PRETENDEMOS SECUESTRAR EL PAIS. Semejante argumento en boca de la Iglesia Católica Cubana es algo incalificable por el doble hecho de ignorar que quien ha secuestrado el país durante todos estos años ha sido el régimen comunista y además haber sido dicha Iglesia directamente perjudicada por los comunistas, con las expulsiones de curas y monjas, aparte de las expropiaciones de los bienes de la Iglesia, por no hablar de la enorme cantidad de religiosos que han pasado por las cárceles del régimen.
Si pretenden ustedes, los dirigentes de la Iglesia Católica Cubana, resolver tanto sus problemas propios como los de la Republica mediante el concurso del “Estado, el gobierno y el Partido Comunista”, puedo vaticinar aquí y ahora que no van a conseguir nada. Los países democráticos del mundo han llegado a la conclusión hace tiempo que no se puede negociar con TERRORISTAS; por lo tanto, al ser Cuba un país calificado como tal, sepan que van a ser traicionados. Por último, quiero que también sepan que soy católico y apostólico romano, lo cual expreso con orgullo y declaro que ningún cura comunista conseguirá que yo deje de creer en la palabra de Dios.

Con el ruego de que se sirva dar traslado de esta comunicación a la Secretaría de Estado y a las demás Autoridades Eclesiásticas cuya notificación fuera pertinente, le saluda respetuosamente su hijo en Cristo,

EL PRESIDENTE del CENTRO CUBANO DE ESPAÑA 
D. José Óscar Pérez Couce 

Al Excmo. y Revdmo. Mons. Dr. Renzo Fratini .Nuncio Apóstolico de la Santa Sede en España y Andorra Avda. de Pío XII, 46   - 28016 Madrid.

marzo 18, 2012

Mi opinión sobre la próxima visita del Papa Benedicto XVI a Cuba.

MI OPINIÓN
El tema más latente por estos días referido a la realidad cubana es la próxima visita del Papa Benedicto XVI. La prensa oficial ha dejado en claro sus pronósticos, por supuesto favorables para el régimen,  y que el máximo representante de la iglesia católico-romana viene en calidad de invitado, no solo de sus fieles, sino también del gobierno. Por otro lado  la oposición interna y externa realiza también sus especulaciones y centra un tanto sus esperanzas en  la venida del líder católico,  para resolver, sino todos, al menos algunos de los males que golpean al país. El protagonismo de la esperada visita se ha perdido un tanto  en estos momentos en que trece opositores ocuparon un templo católico decidíos a permanecer en este lugar con el objetivo de hacer llegar a Benedicto XVI sus demandas y reclamos.  Este acontecimiento acaparó la atención de muchos y los ocupantes recibieron el apoyo de unos cuantos y críticas desfavorables por parte de otros. Al final su intención no será ejecutada porque el liderazgo eclesial solicitó el apoyo de las "autoridades" y estas lograron retirar al grupo de opositores atrincherados en el interior de la Basílica de La Habana.
No quiero especular sobre un acontecimiento que aun no ha ocurrido, aunque el trayecto ya nos va dando una idea de en qué consistirá esta visita papal. Como creyente evangélica y como cubana, no doy mucho favor a lo que el Papa pueda resolver por nosotros, partiendo de que no creo en su infalibilidad y en que estoy observando a una iglesia católica cubana que se ha ido confabulando con el régimen de forma lamentable. Pienso además que Benedicto XVI no solo es un líder religioso, también lleva sobre sus hombros el peso de un Estado, al que debe gobernar, por lo tanto también es un jefe político y en gran modo le conciernen los temas políticos. En medio del escenario que se nos está armando no diviso las voces contrarias al poder de los Castro, así que este representante espiritual y político quizás no pueda escuchar a quienes disienten y no pueda valorar sus quejas y peticiones para interceder por ellos delante de los gobernantes cubanos, es evidente la desventajosa posición de los contrarios. Tal vez ese mismo escenario futuro, el Papa reunido con "su iglesia" y sus homólogos políticos cubanos, haciendo caso omiso de los opositores, es el marco que divisaron estas trece personas acuarteladas en el recinto católico, pienso que la idea era hacer llegar su voz de alguna manera al visitante, sobre todo porque la iglesia católica ha adoptado la posición de mediadora entre disidentes y gobernantes en otras ocasiones. Aunque no soy católica y aunque no milito en ningún partido político, no juzgo la actuación de estos disidentes, su manera de obrar solo buscaba la comunicación con el Papa y esta manera era pacífica, por lo que creo que las voces disidentes que se levantaron en contra de esta acción, aunque en todo su derecho, debieron haber valorado qué hacía más daño a la oposición, si la actitud adoptada por los trece, o la discordia generada alrededor del hecho.
Cuando nos referimos a la iglesia católico romana, no podemos tratar de librarla del acontecer político de ningún país donde esté enclavada, ya sea para bien o para mal de los pueblos, ella siempre ha estado presente en los escenarios políticos, debemos ser honestos, no siempre favoreciendo a los desprotegidos, sino a los poderosos. Una muestra de ello en el pasado lo fue el Papa Pío XII, conocido como el Papa de Hitler, este último declaró que sus negociaciones con Pío XII habían creado un ambiente de profunda confianza entre ambos, mientras el Papa trivializaba la fórmula fascista. No se puede negar las voces heroicas y dignas que han salido del seno de esta iglesia, como la de Monseñor Romero, fiel a los pobres y a los desposeídos y en nuestra patria la de Monseñor Pedro Claro Meurice Estíu, cuya intervención histórica, marcó la visita papal anterior, la de Juan Pablo II, al sacar a la luz el verdadero agobio del pueblo cubano y ubicar en el sitio adecuado a quienes malgobiernan a la patria. Al parecer la iglesia cubana actual ha firmado alguna especie de concordato con los dictadores, solo esperaré a ver la actuación de Benedicto XVI, aunque repito, no albergo grandes esperanzas. 
Mientras tanto y aunque apoyo la pluralidad y la democracia plenas, únicos ingredientes que necesita la fórmula de la libertad, creo que la oposición debe mostrar al mundo y a los cubanos la unidad que todos deseamos para el futuro de la patria, esa unidad nos consolida como pueblo y nos hace fuertes, ser uno en medio de la diversidad es el mayor logro que tanto el exilio como quienes vivimos dentro podemos lograr. La solución de nuestro destino no está en manos del Papa, sino de nosotros mismos, es en nosotros en quien mayor expectativas tengo y en Dios a quien sí considero infalible. No nos juzguemos unos a otros, no adoptemos opiniones o críticas que puedan luego resultar en división o discrepancias insanas. A fin de cuentas, y vuelvo a aclarar que esta es mi opinión muy personal, no hay diferencias entre estos trece opositores y otros grupos que, aunque utilizan el espacio de los templos católicos para orar por la libertad de los presos políticos, no dejan por ello de ser menos políticos. La intención de estas personas fue simplemente la de ser escuchadas, aunque al final su empeño no haya resultado.
*Licenciada en Información Científico Técnica y Bibliotecología y Máster en Estudios Teológicos por FLET. Desempeña sus labores en la Iglesia Bautista de Taguayabón en Villa Clara Cuba junto a su esposo el Pbro. Mario F Lleonart.

enero 03, 2012

El viaje de Benedicto XVI a Cuba: Esperanzas y preocupaciones.


Por: Armando F. Valladares.*
El próximo 26 de marzo S.S. Benedicto XVI llegará a la isla-cárcel de Cuba para una visita de tres días. El dictador Raúl Castro prometió que el Pontífice será recibido con “afecto” y “respeto”; y se apresuró a anunciar el indulto de 2.900 presos, de los cuales solamente 7 son presos políticos. Por su parte, el portavoz de la Santa Sede, P. Federico Lombardi, declaró que Benedicto XVI “desea mucho” conocer Cuba y que ese viaje será “ciertamente” uno de los principales acontecimientos de 2012.
Es explicable que el anuncio de la visita papal a un país subyugado por un régimen comunista, especialmente cruel y represivo, que acaba de cumplir 53 interminables años, despierte sentimientos de esperanza en el sentido de que contribuya a obtener la libertad de 11 millones de cubanos.
No obstante, similares expectativas se abrieron en 1998 por ocasión del viaje a Cuba de S.S. Juan Pablo II; pero el régimen supo capitalizar publicitariamente la visita, lo cual contribuyó para que los jerarcas comunistas continuasen en el poder. Esa constatación provocó en no pocos defensores de la libertad, contrarios al socialismo, una desilusión y un sentimiento de frustración que se prolongan hasta hoy.
En estos momentos, la natural preocupación de muchos cubanos, de la isla y del destierro, es que una situación similar pueda repetirse con este segundo viaje de un Pontífice a Cuba. El propio secretario de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC), monseñor José Félix Pérez Riera, reconoció que el viaje de Benedicto XVI podrá traer para el desdichado pueblo cubano un “respiro de libertad”, pero se apresuró a descartar consecuencias políticas de la visita papal. Los Pastores cubanos se han encargado de mantener, durante las últimas décadas, una lamentable y persistente política de colaboración con los Lobos que oprimen al rebaño.
Esa natural preocupación de numerosos cubanos se ve confirmada por el hecho de que, ante la perspectiva del viaje papal, el régimen esté anunciando cambios “cosméticos” que impresionan a ciertos ingenuos o desconocedores de la realidad cubana, pero que en el fondo no modifican la naturaleza criminal del régimen.
Hasta hace pocos días existía, por ejemplo, la expectativa de que el gobierno comunista levantara o atenuase la severa prohibición de entrar y salir libremente de la isla, lo cual configura uno de los motivos por los cuales Cuba continúa siendo una isla-cárcel. Pero el propio Raúl Castro acaba de aplazar esa perspectiva de flexibilización, reconociendo en la más reciente sesión de la Asamblea Nacional que no puede ceder en ese punto medular porque con él está indisociablemente  en juego “el destino de la Revolución”.
En materia de libertad religiosa, el régimen alardea, y los Pastores aplauden, que la Constitución cubana “reconoce, respeta y garantiza la libertad religiosa” (artículo 55). Pero poco o nada se habla sobre la existencia del artículo 62 de la propia Constitución que se encarga de retirar aquello que en apariencia se acaba de conceder. En efecto, el referido artículo advierte que “ninguna de las libertades” constitucionales puede ejercerse “ni contra la existencia y fines del Estado socialista, ni contra la decisión del pueblo (sic) cubano de construir el socialismo y el comunismo”. Y se añade, en una amenaza explícita, constantemente llevada a la práctica, que “la infracción de este principio es punible”. El régimen está dispuesto a tolerar solamente un tipo de religiosidad que tenga efectos anestésicos sobre las conciencias, una religiosidad que no deje al descubierto que el comunismo es una doctrina diametralmente contraria a los Mandamientos de la Ley de Dios.
Esa preocupación de cubanos de dentro y fuera de la isla con las perspectivas del viaje papal se ve reafirmada delante de las palabras con las cuales Benedicto XVI recibió las cartas credenciales del actual embajador cubano ante la Santa Sede. El Pontífice llegó a elogiar el “internacionalismo” cubano, que en realidad fue el instrumento responsable por tanta sangre y lágrimas derramadas en América Latina y África. En la ocasión, el Pontífice destacó como ejemplos de los pretendidos beneficios del internacionalismo cubano la “alfabetización” y la “salud”. No obstante, tal como la propia Constitución cubana lo reconoce, y los hechos lo comprueban, esos tan publicitados logros no son sino dos tenazas satánicas de control psicológico, mental y social de niños, jóvenes y adultos en Cuba y en otros países donde han sido aplicadas.
Por fin, esa preocupación se intensifica si se considera el procastrismo demostrado por el Cardenal Tarcisio Bertone, actual Secretario de Estado de la Santa Sede, durante tres viajes a la isla-cárcel, el primero de ellos en cuanto Arzobispo de Génova, y los dos más recientes en su condición de Secretario de Estado. Ya en su primer viaje a la isla-cárcel, el Cardenal Bertone, después de una larga entrevista con Fidel Castro, tejió loas a la “notable lucidez” del tirano, expresó su convicción de que en él habría “crecido el respeto por la religión” y el “aprecio por la Iglesia”, y remató, contrariando todas las evidencias, que en la isla-cárcel “la apertura ya es total”.
Quiera la Providencia evitar cualquier instrumentación de la visita por parte de los actuales jerarcas del comunismo cubano. A propósito del próximo viaje de Benedicto XVI a Cuba, son estas las primeras reflexiones, sinceras y respetuosas que ofrezco a los lectores.
En cuanto fiel católico cubano, creo que tengo no solamente el derecho, sino la obligación de conciencia de dar a conocer estas consideraciones. Ya lo he dicho, y lo reitero en esta nueva coyuntura de la vida de la Iglesia y de Cuba, que se aproxima. Tengo un compromiso con aquellos jóvenes mártires católicos que murieron en el “paredón” de la siniestra prisión de La Cabaña gritando “¡Viva Cristo Rey!!Abajo el comunismo!”, verdaderas proclamas de fe, de heroísmo y de martirio que aún resuenan en mis oídos, y en los oídos de tantos ex presos políticos sobrevivientes de La Cabaña, como si fuera hoy. Tengo, sí, un compromiso de honra con mis amigos asesinados en la prisiones castristas; con la lucha por la libertad de mi Patria; con la Historia; y, por encima de todo, con Dios y con la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba.
*Armando Valladares, escritor, pintor y poeta. Pasó 22 años en las cárceles políticas de Cuba. Es autor del best-seller “Contra toda esperanza”, donde narra el horror de las prisiones castristas. Fue embajador de los Estados Unidos ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU bajo las administraciones Reagan y Bush. Recibió la Medalla Presidencial del Ciudadano y el Superior Award del Departamento de Estado. Ha escrito numerosos artículos sobre la colaboración eclesiástica con el comunismo cubano y sobre la “ostpolitik” vaticana hacia Cuba.
Artículo firmado el 01 de enero de 2012 en la Ermita de la Caridad del Cobre, Miami (FL).Puede difundirse y publicarse por cualquier medio, libremente. Si fuera posible, comunique la publicación y/o su valiosa opinión a armandovalladares2011@gmail.com

febrero 04, 2010

Cuba ha logrado un decidido protagonismo en América Latina y el Caribe.

Alle ore 11.30 di questa mattina, il Santo Padre Benedetto XVI ha ricevuto in Udienza, S.E. il Signor Eduardo Delgado Bermúdez, Ambasciatore di Cuba presso la Santa Sede, in occasione della presentazione delle Lettere Credenziali.
Pubblichiamo di seguito il discorso che il Papa ha rivolto al nuovo ambasciatore, nonché i cenni biografici essenziali di S.E. il Signor Eduardo Delgado Bermúdez:
DISCORSO DEL SANTO PADRE
Señor Embajador:
1. Con sumo gusto le recibo en este solemne acto en el que presenta las Cartas que lo acreditan como Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la República de Cuba ante la Santa Sede, iniciando así la importante misión que su Gobierno le ha confiado. Le agradezco sus atentas palabras y el saludo que me ha transmitido de parte del Excelentísimo Señor Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, al que correspondo con mis mejores deseos para su alta responsabilidad.
2. Entre ilusiones y dificultades, Cuba ha logrado un decidido protagonismo, principalmente en el contexto económico y político del Caribe y América Latina. Por otra parte, algunos signos de distensión en sus relaciones con el vecino Estados Unidos dejarían presagiar nuevas oportunidades para un acercamiento mutuamente beneficioso, en el pleno respeto de la soberanía y el derecho de los Estados y de sus ciudadanos. Cuba, que sigue ofreciendo a numerosos países su colaboración en áreas vitales como la alfabetización y la salud, favorece así la cooperación y solidaridad internacionales, sin que éstas estén supeditadas a más intereses que la ayuda misma a las poblaciones necesitadas. Es de esperar que todo ello pueda contribuir a hacer realidad el llamado que mi venerado Predecesor, el Papa Juan Pablo II, lanzó en su histórico viaje a la Isla: «Que Cuba se abra con todas sus magníficas posibilidades al mundo y que el mundo se abra a Cuba» (Discurso en la ceremonia de llegada a La Habana, 21 enero 1998).
3. Como otros muchos países, su Patria sufre también las consecuencias de la grave crisis mundial que, añadida a los devastadores efectos de los desastres naturales y al embargo económico, golpea de manera especial a las personas y familias más pobres. En esta compleja situación general, se aprecia cada vez más la urgente necesidad de una economía que, edificada sobre sólidas bases éticas, ponga a la persona y sus derechos, su bien material y espiritual, en el centro de sus intereses. En efecto, el primer capital que se ha de salvaguardar y salvar es el hombre, la persona en su integridad (cf. Caritas in veritate, 25).
Es importante que los Gobiernos se esfuercen por remediar los graves efectos de la crisis financiera, sin desatender por ello las necesidades básicas de los ciudadanos. La Iglesia Católica en Cuba, que en estos momentos, y como siempre, se siente cercana a la población, quiere contribuir con su modesta y efectiva ayuda. Deseo destacar asimismo cómo la mayor cooperación alcanzada con las Autoridades de su País ha permitido la realización de importantes proyectos de asistencia y reconstrucción, especialmente con ocasión de las catástrofes naturales.
4. Espero que se sigan multiplicando los signos concretos de apertura al ejercicio de la libertad religiosa, tal como se ha venido haciendo en los últimos años, como por ejemplo la oportunidad de celebrar la Santa Misa en algunas cárceles, la realización de procesiones religiosas, la reparación y devolución de algunos templos y la construcción de algunas casas religiosas, o la posibilidad de contar con seguridad social para los sacerdotes y religiosos. Así la comunidad católica ejercerá con más soltura su específica tarea pastoral.
Con vistas a avanzar en este camino, sobre todo en beneficio de los ciudadanos cubanos, sería también deseable que se pudiera continuar dialogando para fijar conjuntamente, siguiendo formas similares a las que se establecen con otras Naciones y respetando las características propias de su País, el marco jurídico que defina convenientemente las relaciones existentes y nunca interrumpidas entre la Santa Sede y Cuba, y que garantice el desarrollo adecuado de la vida y la acción pastoral de la Iglesia en esa Nación.
5. La Iglesia Católica se está preparando en su Patria con toda intensidad para la celebración, en el año 2012, del Cuarto Centenario del hallazgo y presencia de la bendita imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, Madre y Patrona de Cuba. Esta querida advocación mariana es un símbolo luminoso de la religiosidad del pueblo cubano y de las raíces cristianas de su cultura. En efecto, la Iglesia, que no se puede confundir con la comunidad política (cf. Gaudium et spes, 76), es depositaria de un extraordinario patrimonio espiritual y moral que ha contribuido a forjar de manera decisiva el "alma" cubana, dándole carácter y personalidad propia.
A este respecto, todos los hombres y mujeres y, en especial, los jóvenes, necesitan hoy, como en cualquier otra época, redescubrir aquellos valores morales, humanos y espirituales, como por ejemplo el respeto a la vida desde su concepción hasta su ocaso natural, que hacen la existencia del hombre más digna. En este sentido, el principal servicio que la Iglesia presta a los cubanos es el anuncio de Jesucristo y su mensaje de amor, perdón y reconciliación en la verdad. Un pueblo que recorre este camino de concordia es un pueblo con esperanza de un futuro mejor. La Iglesia, además, consciente de que su misión quedaría amputada sin el testimonio de la caridad que brota del Corazón de Cristo, ha puesto en marcha en su Patria numerosas iniciativas de asistencia social que, aunque de reducidas dimensiones, llegan a muchos enfermos, ancianos y desvalidos. Una muestra elocuente de este amor es también la vida y labor de tantas personas que se han dejado iluminar y transformar por el mensaje de Cristo, como el Beato José Olallo Valdés, a cuya beatificación, la primera que se ha realizado en suelo cubano, asistió el Excelentísimo Señor Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros.
Confío además en que este clima, que ha posibilitado a la Iglesia dar su modesta contribución caritativa, favorezca también su participación en los medios de comunicación social y en la realización de tareas educativas complementarias, de acuerdo a su específica misión pastoral y espiritual.
6. No quiero concluir mis palabras sin dirigir un último recuerdo al siempre noble, luchador, sufrido y trabajador pueblo cubano, expresándole de corazón mi cercanía y afecto, al mismo tiempo que no dejo de encomendarlo en mi plegaria al Señor, autor de todo don.
Señor Embajador, le ruego que tenga la bondad de reiterar mi saludo deferente a las más Altas Autoridades de la República de Cuba, a la vez que formulo a Vuestra Excelencia mis mejores deseos para que cumpla felizmente y con fruto la alta Misión que hoy comienza ante la Santa Sede, e invoco sobre usted, su familia y colaboradores abundantes dones del Altísimo, por intercesión de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre.